Nº de DOI: 10.34896/RSI.2025.50.91.002
AUTORES
- Jimena Jaqueline Celis Domínguez. Licenciatura en Enfermería. Estudiante de la Especialidad en Enfermería en Salud Mental y Psiquiatría en la Universidad Juárez del Estado de Durango y Enfermera operativa en Centro de Rehabilitación e Inclusión Infantil Teletón. Estado de México, México.
- Blanca Celeste Márquez Olivar. Licenciatura en Enfermería. Estudiante de la Especialidad en Enfermería en Salud Mental y Psiquiatría en la Universidad Juárez del Estado de Durango. Morelos, México.
- Gabriela Ramírez Díaz De León. Licenciatura en Enfermería. Estudiante de la Especialidad en Enfermería en Salud Mental y Psiquiatría en la Universidad Juárez del Estado de Durango y Enfermera operativa en el Hospital Psiquiátrico “Fray Bernardino Álvarez”. Ciudad de México, México.
- Isaías Iván Briceño Rodríguez. Doctorado en Enfermería. Docente de la Facultad de Enfermería de la Universidad Juárez del Estado de Durango. Durango, México.
RESUMEN
El síndrome de sobrecarga del cuidador es una respuesta multidimensional al estrés prolongado derivado del cuidado de un paciente dependiente, afectando la salud física, emocional y social del cuidador. En el contexto de los trastornos mentales, como la esquizofrenia, la carga del cuidador primario se intensifica debido a la cronicidad y las exigencias de la enfermedad. Este caso se centra en la paciente, cuidadora de su hijo con esquizofrenia, evidenciando las dificultades emocionales, sociales y económicas que enfrenta, así como la importancia de las intervenciones de enfermería en salud mental para mejorar su calidad de vida. Se realizó un estudio de caso con enfoque cualitativo, empleando el Proceso de Atención de Enfermería (PAE) y los Patrones Funcionales de Marjory Gordon. Se aplicaron escalas estandarizadas para evaluar el impacto emocional y físico del rol de cuidadora: TMMS-24 (inteligencia emocional), Escala de Rosenberg (autoestima), Índice de Severidad del Insomnio (ISI) y Escala de Sobrecarga del Cuidador Zarit. Las intervenciones incluyeron técnicas de reestructuración cognitiva, relajación, autorregistro de emociones y estrategias de afrontamiento. Las intervenciones de enfermería permitieron reducir la sobrecarga de la paciente, mejorando su autoestima, calidad del sueño y estrategias de afrontamiento. Sin embargo, persisten dificultades en la autopercepción y regulación emocional, lo que resalta la necesidad de apoyo continuo. Este estudio evidenció la relevancia de la enfermería en salud mental para fortalecer la resiliencia de los cuidadores, promoviendo su bienestar integral y optimizando la atención en salud comunitaria.
PALABRAS CLAVE
Enfermería, salud mental, sobrecarga del cuidador.
ABSTRACT
Caregiver burden syndrome (CBS) is a multidimensional response to the prolonged stress of caring for a dependent patient, affecting the caregiver’s physical, emotional, and social health. In the context of mental disorders, such as schizophrenia, the burden on the primary caregiver is intensified by the chronicity and demands of the illness. This case focuses on the patient, a caregiver for her son with schizophrenia, highlighting the emotional, social, and economic difficulties she faces, as well as the importance of mental health nursing interventions to improve her quality of life. A qualitative case study was conducted, employing the Nursing Care Process (NCP) and Marjory Gordon’s Functional Patterns. Standardized scales were applied to assess the emotional and physical impact of the caregiver role: TMMS-24 (emotional intelligence), Rosenberg Scale (self-esteem), Insomnia Severity Index (ISI), and Zarit Caregiver Burden Scale. Interventions include cognitive restructuring techniques, relaxation, emotional self-reporting, and coping strategies. Nursing interventions reduced patient burden, improving self-esteem, sleep quality, and coping strategies. However, difficulties with self-perception and emotional regulation persist, highlighting the need for ongoing support. This study demonstrates the importance of mental health nursing in strengthening caregiver resilience, promoting their overall well-being, and optimizing community health care.
KEY WORDS
Nursing, mental health, caregiver burden.
INTRODUCCIÓN
El síndrome de sobrecarga del cuidador se presenta tras un período en el que una persona asume de manera continua las funciones de cuidar a otra. Este síndrome se define como una respuesta multidimensional que surge de la percepción negativa y el estrés asociado al cuidado de una persona enferma1. Se manifiesta con un impacto significativo sobre diversos aspectos de la vida del cuidador, incluyendo su salud física, mental, su vida social, su bienestar personal y su estabilidad económica. Las variaciones en la intensidad de estos efectos que en muchos casos no son adecuadamente identificadas, tienden a normalizarse, dificultando su reconocimiento y manejo oportuno2.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el cuidador primario se define como la persona dentro del entorno del paciente que asume de manera voluntaria la responsabilidad global del cuidado. Esta persona está dispuesta a tomar decisiones en nombre del paciente, tanto por él como para él, con el fin de satisfacer sus necesidades físicas, sociales y emocionales3.
En consecuencia, el cuidador primario dedica la mayor parte de su tiempo a proporcionar la atención necesaria a la persona dependiente, identificando y satisfaciendo sus necesidades a través del cuidado; este rol, asumido sin ninguna remuneración económica, está a menudo vinculado por lazos familiares cercanos, siendo comúnmente desempeñado por mujeres, como la esposa, madre o hija, ya que cuidar de un enfermo es considerado parte del “trabajo doméstico” y es vinculado a un rol de género en particular.4 Sin embargo, este compromiso implica una carga considerable, ya que el cuidador se ve involucrado en una amplia variedad de tareas, lo que lo coloca en una situación vulnerable de estrés y sobrecarga. Esta sobrecarga incrementa el riesgo de problemas físicos y emocionales, ya que el cuidador percibe que ha descuidado otros aspectos de su vida, como su familia, sus relaciones sociales y su estabilidad económica5,6.
En la experiencia del cuidador influyen diversos aspectos como la formación recibida, el acceso a información adecuada, el apoyo emocional y social disponible, la ayuda económica que pueda recibir, las estrategias de afrontamiento que emplea y la disponibilidad de relevo y asistencia en el hogar.4 Si bien, la mayoría de las familias suelen mantener una unión positiva, la situación de dependencia de uno de sus miembros genera tensiones y dificultades, especialmente en lo que respecta a la toma de decisiones sobre su cuidado, así como en el aumento de los gastos asociados a su atención.
En la mayor parte de los casos, resulta complicado ajustar las responsabilidades laborales con las de cuidado, debido a las demandas de tiempo y las actividades diarias necesarias para satisfacer las necesidades de la persona dependiente. Esta tarea no se limita únicamente al acompañamiento y traslado a consultas médicas, sino que también abarca actividades como la alimentación, el aseo, entre otras. A raíz de ello, el cuidador suele incumplir con sus obligaciones laborales, llegando incluso a abandonar su empleo para poder dedicar la mayor parte de su tiempo al cuidado. Cuidar a otra persona implica una gran responsabilidad, tiempo y dedicación, lo que afecta directamente las actividades de ocio, las relaciones sociales, la libertad y el equilibrio emocional del cuidador.6 Esto conlleva a una disminución o desaparición de estos aspectos en su vida, lo cual puede constituir una fuente representativa de estrés y otros problemas de salud mental, generando una carga significativa para la persona que desempeña esta tarea2.
En lo que respecta a la salud, es común que los cuidadores manifiestan un agotamiento físico emblemático y una percepción constante de deterioro en su propio estado de bienestar. Esta situación suele atribuirse a la omisión del autocuidado, ya que, al tratarse del cuidado de un familiar cercano, el bienestar emocional del cuidador suele verse comprometido. Como resultado, es habitual que experimenten sentimientos de agobio debido a los diversos cambios a los que se enfrentan, afrontamiento inadecuado, dolor emocional, falta de tiempo libre, preocupación por su calidad de vida e incluso conflictos que pueden derivar en rupturas familiares7.
En definitiva, se genera un cambio sustancial en la vida de los cuidadores, lo cual demanda que pongan en práctica sus habilidades para adaptarse a esta nueva circunstancia. La aplicación del concepto de sobrecarga del cuidador en el ámbito de los trastornos mentales graves tiene una trayectoria que se remonta a lo largo de la historia.8 Al hablar de salud mental, posiblemente debido a sus formas de manifestación o al pronóstico frecuente de cronicidad, esta suele ser una de las condiciones que generan mayores sentimientos negativos. Esta realidad provoca que, con relativa frecuencia, los cuidadores desarrollen síntomas de cansancio físico, agotamiento emocional y sentimientos de culpabilidad, lo que deteriora sus capacidades y afecta de manera adversa tanto su salud como el pronóstico de la propia enfermedad mental9.
A través de la valoración de enfermería especializada en salud mental se busca no solo comprender el impacto emocional y físico que implica el cuidado, sino también identificar las estrategias que los cuidadores pueden emplear para manejar el estrés y la carga emocional inherentes a su rol. Resulta igualmente importante atender tanto al paciente como al cuidador, ya que la falta de intervención en este último podría resultar en dos personas afectadas, con desenlaces negativos y una calidad de vida deteriorada.
Por esta razón, el presente estudio de caso se presenta como un referente clave, proporcionando estrategias al personal de salud para la identificación oportuna y la implementación de intervenciones específicas que minimicen el impacto en la salud del cuidador, especialmente dentro del primer nivel de atención. En este contexto, el concepto de salud comunitaria adquiere relevancia, a pesar de que sigue siendo impreciso debido a la amplia diversidad de prácticas que abarca. Se entiende como un estado de bienestar logrado por y para la comunidad, tanto a nivel individual como grupal, influenciado por múltiples factores como las condiciones físicas personales, familiares, económicas, ambientales, sociales y culturales. Este término implica la implementación de estrategias diseñadas para intervenir en el proceso salud-enfermedad y en la atención de una comunidad definida10.
METODOLOGÍA
Para llevar a cabo las prácticas comunitarias y desarrollar un estudio de caso de enfermería especializada en Salud Mental y Psiquiatría, se inició con la búsqueda y selección de expedientes de usuarios con múltiples reingresos en el último año de un hospital psiquiátrico, asignando un paciente a cada equipo de tres integrantes. Aunque el enfoque inicial era intervenir directamente con los usuarios, nuestras valoraciones revelaron alteraciones significativas en el entorno familiar, particularmente en la cuidadora primaria, redirigiendo las intervenciones hacia ella. En el primer contacto, se definieron objetivos, roles y el espacio para las visitas, las cuales se realizaron en el domicilio del usuario en la colonia Ampliación Miguel Hidalgo, CDMX, durante dos meses. Previo al inicio, se explicó y firmó un consentimiento informado para garantizar el cumplimiento ético y legal.
Para guiar las intervenciones, se aplicó el Proceso de Atención de Enfermería (PAE), un enfoque sistematizado y respaldado por evidencia científica, compuesto por cinco etapas: valoración, diagnóstico, planeación, ejecución y evaluación. En la primera etapa, se utilizó la metodología de valoración de los 11 Patrones Funcionales de Margory Gordon, obteniendo datos objetivos y subjetivos para identificar diagnósticos de enfermería reales y potenciales. Este análisis permitió estructurar un cuidado integral para la cuidadora primaria, fomentando un desarrollo del pensamiento crítico en la práctica de enfermería11,12.
Para evaluar de manera objetiva antes y después de las intervenciones, se aplicaron diversas escalas según criterio profesional. La Trait Meta-Mood Scale (TMMS-24), compuesta por 24 ítems organizados en tres dimensiones (percepción, comprensión y regulación) que utiliza una escala tipo Likert para evaluar el metaconocimiento emocional del individuo.13 La Escala Rosenberg, con 10 ítems distribuidos equitativamente entre positivos y negativos, mide la autoestima mediante una escala de 4 alternativas: «muy de acuerdo» (4), «de acuerdo» (3), «en desacuerdo» (2) y «muy en desacuerdo» (1).14 El Índice de Severidad del Insomnio (ISI) evalúa el grado de insomnio a través de 7 ítems, cuya puntuación total resulta de la suma de los valores asignados a cada respuesta.15 Por último, la Escala de Sobrecarga del Cuidador Zarit, con 22 ítems distribuidos en cinco dominios (relación, bienestar emocional, vida social y familiar, finanzas y control sobre la vida), también utiliza una escala tipo Likert para medir el nivel de sobrecarga experimentado en cuidadores16.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Se trata de la paciente, una mujer de 57 años de edad, quien asume la responsabilidad de los cuidados de su hijo. A los 14 años, su hijo fue diagnosticado con esquizofrenia, y desde entonces la paciente ha sido su cuidadora principal, encargándose de administrar el tratamiento correspondiente y garantizando su seguridad. Cuando su hijo experimenta alucinaciones, ella se ocupa de evitar que salga de la vivienda y se pierda, como ocurrió en ocasiones anteriores.
No obstante, la atención de la paciente no se limita únicamente al cuidado de su hijo. También tiene bajo su responsabilidad a su nieto de 4 años, debido a la ausencia recurrente de su madre. Por ello, se encarga de su cuidado, incluyendo las tareas de higiene, alimentación y educación.
A pesar de estar ocupada la mayor parte del tiempo, se mantiene atenta a las necesidades de sus padres y sobrinos. En ocasiones, se ocupa de realizar labores de limpieza, preparar alimentos y cuidar a sus sobrinas mientras sus padres asisten a consultas. Los fines de semana, se dedica a realizar trabajos de limpieza en casas cercanas, además de planchar ropa de un familiar, con el fin de generar ingresos para su hogar. Al finalizar la exploración física, no se identificaron alteraciones, por lo que se omite la inclusión de dicha información.
Para identificar dicho patrón, se realizó un examen mental, a continuación, se exponen los aspectos más relevantes:
Se encontró a la paciente con una expresión facial de tristeza y preocupación, intentando adoptar una actitud activa, aunque estableció poco contacto visual durante la conversación.
En lo relacionado con el pensamiento, refiere una notable preocupación, expresando: “cuando yo me muera sé que nadie va a hacerse cargo de su hijo, por eso yo quiero que sea independiente” (sic. pac.), Además, manifiesta ideas de culpa al decir: “a veces pienso que eso que le pasó a mi hijo fue por mi culpa” y “le pedí perdón a mis hijos por lo que les hice pasar” (sic. pac.).
Respecto a la afectividad, la paciente presenta un afecto hipotímico, mostrando tristeza. Su estado de ánimo es referido como «preocupada», con una congruencia ideoafectiva.
VALORACIÓN DE ENFERMERÍA POR PATRONES FUNCIONALES DE MARJORY GORDON
La valoración de enfermería, basada en los Patrones Funcionales, fue esencial para evaluar no solo los aspectos físicos, sino también las dimensiones emocionales, psicológicas y sociales de la paciente. En este sentido, al concluir dicha valoración, se seleccionaron los patrones funcionales alterados, los cuales se detallan a continuación:
- Patrón 1. Percepción y manejo de la salud: La paciente presenta una autoestima baja, lo que la lleva a priorizar el bienestar de su familia por encima del suyo propio. Esta actitud le impide reconocer su valor como persona, prestando poca atención a su percepción personal. Además, muestra dificultades para describir sus emociones, cualidades, límites y fortalezas, lo que genera incomprensión sobre su estado emocional. No utiliza un lenguaje adecuado para expresar sus emociones, tanto agradables como desagradables, lo cual afecta negativamente su vida cotidiana, limitando su capacidad para gestionar adecuadamente sus necesidades emocionales.
- Patrón. 5. Sueño y descanso: Duerme aproximadamente cuatro horas por noche, debido a su constante alerta ante cualquier necesidad que su hijo pudiera presentar. La calidad de su sueño es deficiente, experimentando dificultades para conciliar el sueño. Como resultado, al inicio del día, se muestra fatigada, con cambios repentinos de humor y frecuentes bostezos a lo largo de sus actividades.
- Patrón 10. Afrontamiento, tolerancia al estrés: Experimenta preocupaciones frecuentes relacionadas con la salud de su hijo, los gastos económicos del hogar, la adquisición de medicamentos y otros gastos personales, lo que ha conllevado al abandono de su autocuidado y bienestar. Además, refiere que enfrenta niveles elevados de estrés de manera diaria, los cuales intenta controlar a través del llanto, aunque tiende a bloquear este sentimiento manteniéndose ocupada con las actividades que realiza a lo largo del día.
No se identificaron alteraciones en los patrones 2, 3, 4, 6, 7, 8, 9 y 11, por lo que se optó por omitir la valoración a detalle.
A partir de la información recabada durante la valoración y sustentado en el juicio clínico, se formularon los diagnósticos de enfermería correspondientes. Estos diagnósticos fueron jerarquizados en función de la prioridad de atención de cada patrón alterado. Además, se desarrolló un plan de cuidados para atender las necesidades identificadas, el cual incluye la descripción de las intervenciones y actividades implementadas en relación con cada diagnóstico. Es importante destacar que no se empleó el NIC, dado que este carece de intervenciones específicas dentro de su taxonomía para el ámbito de la atención en salud mental.
PLANES DE CUIDADO DE ENFERMERÍA, DIAGNÓSTICOS DE ENFERMERÍA POR TAXONOMÍA NANDA, NOC, NIC
Diagnóstico (NANDA): 00061 Cansancio del rol del cuidador relacionado con resiliencia psicológica inadecuada, estrategias de afrontamiento ineficaces (evitación), receptor del cuidado con trastorno mental y múltiples reingresos, falta de conocimiento acerca de la patología manifestado por cambio disfuncional en las actividades del cuidador, fatiga, verbaliza ciclo de sueño-vigilia alterado, expresa frustración, tiempo insuficiente para satisfacer las necesidades personales, conflicto familiar y puntaje en la escala de Zarit de 72 puntos que indica sobrecarga intensa.
Resultados esperados (NOC): 2208 Factores estresantes del cuidador familiar:
Intervención: Autorregistro de emociones y pensamientos:
Actividades: A la paciente se le proporcionó un cuaderno, el cual se le indicó que utilizaría como diario personal, en la primera página se incluyó una guía para la expresión de emociones con las siguientes preguntas:
- Situación: ¿qué estaba haciendo en ese momento?, ¿dónde estaba, con quién y qué sucedía?
- Emociones: ¿qué emociones sintió?, ¿qué tan intenso fue lo que sintió (del 1 al 10)?
- Pensamientos: ¿qué le vino en ese momento a la cabeza (recuerdos o ideas)?
Ejecución:
de septiembre de 2024.
Situación: “Que le pido para el gas y ninguna de mis hijas tienen y eso me frustra mucho”.
Emociones: “Enojo y tristeza” “del 1 al 10: 5”.
Pensamientos: Que si yo estuviera trabajando no pasaría esto.
de septiembre de 2024.
Situación: “El día de hoy su hijo se sentía muy mal, con mucha ansiedad, no quería tomar su medicamento de la mañana“. Noche: “No se quiso tomar el medicamento y me quede con mucha frustración”.
Emociones: “Tristeza por ver así a mi hijo y no poder hacer nada hasta que le di la mitad de la pastilla Quia”, “Una de mis hijas y yo quisimos darle el medicamento, no se lo tomó”.
de septiembre de 2024.
Situación: “El día de hoy todo tranquilo, se tomó el medicamento de la mañana” Noche: “hoy se tomó su medicamento muy bien”.
Emociones: “Hoy estuve muy tranquila, me fui a la casa de mis papás porque festejamos el cumpleaños de mi papá, estuvimos mis hijas y Zabdiel hasta las 10:00 p.m. llegamos y su hijo estaba muy tranquilo”.
Intervención: Terapia de la rotura:
Actividades: Por medio de la reflexión se estimuló traer al presente a través del recuerdo aquellas emociones y sentimientos contenidos, situaciones y pensamientos desagradables del pasado, palabras que la han lastimado y se le pidió a la paciente que los plasmara en el plato para después romperlo. Para cerrar la actividad se realizó una meditación para soltar lo negativo.
Ejecución: Escribió: “Me acuerdo que mi matrimonio fue de maltrato y estoy muy enojada con el papá de mis hijos por abandonarme”, “miedo a que el papá de mis hijos me golpeara”, “enojada conmigo misma por no saber como educar a mis hijos y coraje porque el papá de mis hijos ya se fue y me dejó sola”, “frustrada, triste por no ver avance en su hijo”
Intervención: Terapia de relajación muscular progresiva:
Actividades y ejecución: Se le pidió a la paciente que se sentara en una silla, prestando atención de manera secuenciada a las distintas partes de su cuerpo. Se le indicó que realizara respiraciones profundas, inhalando por la nariz, sosteniendo el aire y exhalando lentamente por la boca, con los ojos cerrados. Posteriormente, se le instruyó a tensar los músculos durante 10 segundos, inhalando profundamente por la nariz, y luego relajarse durante 20 segundos, exhalando por la boca. Este proceso se realizó de forma progresiva, trabajando los músculos de lo distal a lo proximal. Finalmente, se completó la práctica con tres respiraciones profundas, abriendo lentamente los ojos.
Intervención: Técnica de Grounding:
Actividades y ejecución: Se le pidió a la paciente que nombrara:
- 5 cosas que pueda ver.
- 4 cosas que pueda tocar.
- 3 cosas que pueda oír.
- 2 cosas que pueda oler.
- 1 cosa que pueda saborear.
A través de un ejercicio de conciencia corporal se le pidió que apoyara firmemente los pies al suelo, respirando profundamente enfocándose en la sensación del aire entrando y saliendo, Luego, se le pidió que se sentara en una silla, prestando atención al contacto de su cuerpo con el respaldo y el asiento. Finalmente, se le indicó que tensara y relajará los distintos grupos musculares, con el objetivo de reducir la tensión.
Evaluación de las intervenciones:
Algunos aspectos del diario fueron adaptados de acuerdo con la interpretación de la paciente, con el objetivo de que pudiera expresar adecuadamente la situación y los sentimientos que le provocaba. Durante las actividades realizadas, fue notable la frustración de la paciente, así como su tendencia al llanto, lo que reflejó el impacto emocional presente en todas las intervenciones. Se realizó una evaluación post-intervenciones utilizando la escala Zarit, obteniendo un puntaje de 47 puntos, lo que indica una sobrecarga ligera.
Diagnóstico (NANDA): 00119 Baja autoestima crónica relacionado con antecedente de maltrato físico, apoyo social inadecuado, habilidades de comunicación ineficaces, estresores manifestados por culpa excesiva, expresa soledad, insomnio, contacto visual reducido. Puntaje de 46 puntos en escala TMMS-24, lo cual indica que debe mejorar su percepción, comprensión y regular sus emociones de forma adecuada y puntaje de 22 puntos en la escala de Rosenberg que indica autoestima baja.
Resultados esperados (NOC): 1205 Autoestima:
Intervención: Técnica de reestructuración cognitiva a través de la silla vacía:
Actividades: Se le pidió a la paciente que se sentara frente a una silla vacía e imaginara a una persona sentada en esa silla para iniciar una conversación en voz alta, después se le pidió que cambiara de silla y respondiera como le hubiera gustado que esa persona lo hiciera. Para cerrar la actividad se realizó una meditación guiada.
Ejecución: Decidió imaginar a su ex esposo quien falleció durante la pandemia, le dijo: “Te fuiste y me dejaste, siento mucho dolor de que te hayas ido. No sé si estás tranquilo, pero espero que donde estes me apoyes allá. Te perdono todo lo que me hiciste, te perdono porque no puedo cargar tanto rencor contra ti, no lo quiero tener. Le haces falta a XX.” Al cambiar de silla contestó: “Le hice mucho daño a nuestros hijos, ahora que estoy en este lugar me doy cuenta cuánta falta les hago. Los amo, me duele mucho verlos así. Quisiera que Dios me diera otra oportunidad para regresar a ver a mis hijos y a mi nieto, y a ti que te veo que ya te quieres derrumbar, pero yo sé que tú eres muy fuerte, no sé por qué te hice tanto daño.”
Intervención: Carta a una persona muy querida:
Actividades: Se le pidió a la paciente que escribiera una carta en tercera persona, en la cual se le guió a través de una serie de preguntas para facilitar la descripción de sí misma. Las preguntas planteadas fueron las siguientes: ¿Cómo es la paciente?, ¿qué es lo que más me gusta de la paciente?, ¿qué personas quieren más a la paciente?, ¿de qué me siento orgullosa de la paciente? y ¿qué merece la paciente?
Ejecución: Escribió: “La paciente es buena persona, buena hija, mamá y abuelita y quiere ayudar a sus hijos a estar bien”,“lo que más me gusta de la paciente es que ayuda a las personas en especial a su familia”, “la paciente merece estar tranquila, más amor, respeto, estar bien en todos los aspectos.”
Intervención: Estableciendo límites:
Actividades: Se le indicó a la paciente que, en el centro de una hoja blanca, dibujaba un sol y, en cada uno de los rayos, escribiera aquello que no le haría a alguien más. Al finalizar la actividad, se enfatizó que lo plasmado en esa hoja representaba los límites mínimos que la paciente debería establecer para sí misma, asegurándose de no permitir que nadie transgrediera esos límites.
Ejecución: Escribió: “No discutir, no decir groserías, no pegar, no ofender, no gritar, no manipular, no me comprometo a hacer cosas que no quiero hacer, no salir con nadie que no deseo, no poner caras.”
Evaluación de las intervenciones:
A pesar de los avances, la paciente aún enfrenta dificultades en el establecimiento de pautas de respeto hacia sí misma y en el proceso de autoconocimiento. En la escala TMMS, la paciente obtuvo 24 puntos en la dimensión de percepción, lo que indica que presta poca atención a sus emociones. En la dimensión de comprensión, obtuvo 28 puntos, lo que refleja una comprensión adecuada de sus emociones. Finalmente, en la dimensión de regulación, alcanzó 29 puntos, lo que indica una regulación emocional también adecuada. En la escala Rosenberg, la paciente obtuvo un puntaje de 29, lo que se clasifica como autoestima media.
Diagnóstico (NANDA): 00095 Insomnio relacionado con cansancio del rol del cuidador, estresor manifestado por despierta muy temprano, expresa insatisfacción con el sueño, ciclo de sueño no reparador. Puntaje de 12 puntos en el Índice de Gravedad del Insomnio que indica presencia de insomnio clínico.
Resultados esperados (NOC): 0004 Sueño.
Intervención: Psicoeducación de Higiene del sueño:
Actividades y ejecución: Se indagó sobre las experiencias previas relacionadas con los hábitos de sueño en el entorno familiar. Posteriormente, se le explicó la importancia y recomendaciones de la higiene del sueño, concluyendo con la elaboración de un plan personalizado de higiene del sueño. Este plan incluyó un horario óptimo para despertarse y conciliar el sueño, así como hábitos diarios que influyen positivamente en su descanso.
Evaluación de las intervenciones:
Como resultado de la reducción de la sobrecarga del cuidador y la implementación de intervenciones orientadas a mejorar la higiene del sueño, se logró una evolución satisfactoria. En la segunda valoración utilizando la escala del Índice de Severidad del Insomnio, se obtuvo un puntaje de 7, lo que indica la ausencia de insomnio clínico.
DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES
El caso de la paciente destacó la complejidad y las dimensiones del cuidado que enfrentan los familiares de personas con trastornos mentales graves, particularmente en el contexto de la esquizofrenia. El impacto del rol de cuidador principal, como lo demuestra el caso, es profundo no sólo en términos físicos, sino también psicológicos y emocionales. La paciente enfrenta una presión constante derivada de la atención de su hijo, sumada a las responsabilidades adicionales del cuidado de su nieto y otros familiares. Estas exigencias provocan una sobrecarga significativa que afecta su bienestar general.
El diagnóstico de «cansancio del rol del cuidador» es evidente en las manifestaciones de fatiga crónica, insomnio y la incapacidad para gestionar adecuadamente el estrés. Las intervenciones empleadas, tales como las técnicas de relajación y las estrategias de afrontamiento, resultaron en mejoras parciales, evidenciando la importancia de abordajes multidimensionales que consideren no solo el aspecto físico, sino también los factores emocionales y sociales que influyen en la calidad de vida del cuidador.
La intervención centrada en la reestructuración cognitiva y el fortalecimiento de la autoestima resalta la importancia de un apoyo psicológico estructurado. A pesar de la reducción de la sobrecarga, las dificultades persistentes de la paciente en cuanto a la autopercepción y la regulación emocional subrayan la necesidad de intervenciones continuas. Las técnicas como la «silla vacía» y la «carta a una persona muy querida» se mostraron útiles para facilitar la expresión emocional y promover la reflexión personal, aunque el impacto de estas prácticas requiere tiempo para manifestarse completamente en el cambio de actitudes y creencias profundamente arraigadas.
A lo largo de la historia, muchas enfermeras han abogado por la necesidad de una formación en salud mental para todo el personal de enfermería, con el objetivo de mejorar tanto la comprensión como la intervención integral en los pacientes en distintos contextos hospitalarios, clínicos y comunitarios. Este enfoque resalta la importancia de que el personal de enfermería adquiera las competencias necesarias para abordar las complejidades asociadas a los trastornos mentales y la promoción de salud mental17.
La salud mental es un tema que nos corresponde a todos los individuos, independientemente de su sexo o edad. Por esta razón, los profesionales de enfermería tienen la responsabilidad de sensibilizar a la población sobre los factores que no solo generan problemas de salud física, sino también de salud mental. Este enfoque tiene como objetivo ofrecer apoyo y mejorar el conocimiento de los individuos en cuanto a sus capacidades de afrontamiento y adaptación ante los desafíos emocionales, psicológicos y sociales que puedan enfrentar17.
Inicialmente se tenía previsto trabajar únicamente con el usuario, pero detectamos una alteración significativa en el entorno, considerando que la familia desempeña un papel fundamental al crear un entorno saludable en su interior, lo que permite a cada miembro alcanzar un equilibrio emocional, cognitivo y conductual. Además, prepara a los individuos para interactuar socialmente y enfrentar las diversas situaciones de la vida que puedan surgir. La funcionalidad familiar se refiere a las interacciones y vínculos afectivos entre los miembros, así como a la capacidad de adaptarse y superar las dificultades evolutivas que pueden presentarse. Estos factores influyen directamente en la salud mental de cada miembro, dado el impacto de los lazos emocionales y el grado de adaptación ante los cambios o circunstancias que experimenten18.
Para concluir, aunque las intervenciones aplicadas lograron avances en la mejora del bienestar de la paciente, es evidente que, el apoyo constante, tanto emocional como práctico, es crucial para mantener la resiliencia del cuidador y promover su salud integral. Este estudio refuerza la necesidad de reconocer y abordar las necesidades emocionales y psicosociales de los cuidadores, quienes, en muchos casos, son el pilar fundamental en el tratamiento y bienestar de sus seres queridos.
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