AUTORES
- Paula García-Belenguer Cegoñino. Médico Adjunto. Hospital Universitario de Burgos, Burgos, España. Servicio de Anestesiología y Reanimación.
- Carlos Aisa Sancho. Médico Adjunto. Hospital Royo Villanova, Zaragoza, España. Servicio de Anestesiología y Reanimación.
- Eva Vega Cuesta. Médico Interno Residente. Servicio de Anestesiología y Reanimación. Hospital Universitario de Burgos, Burgos, España.
- Laura Núñez Sánchez. Médico Interno Residente. Servicio de Anestesiología y Reanimación. Hospital Universitario de Burgos, Burgos, España.
- Marta Teresa Gimeno Soler. Médico Interno Residente. Servicio de Anestesiología y Reanimación. Hospital Universitario Basurto. Bilbao, España.
RESUMEN
El síndrome post-UCI (Unidad de Cuidados Intensivos) es un conjunto de secuelas físicas, cognitivas y psicológicas que pueden afectar a pacientes sobrevivientes de enfermedades críticas. Estas disfunciones pueden durar meses o años, afectando gravemente su funcionalidad y calidad de vida.
Este artículo aborda las manifestaciones clínicas, factores de riesgo, diagnóstico, prevención y estrategias de rehabilitación del síndrome post-UCI, integrando evidencia actual y ejemplos de programas asistenciales en España.
PALABRAS CLAVE
Cuidados intensivos, rehabilitación, disfunción cognitiva, calidad de vida, multidisciplinar.
ABSTRACT
Post-ICU syndrome refers to a range of physical, cognitive, and psychological impairments that affect survivors of critical illness. These sequelae may persist for months or even years, significantly impacting quality of life and functionality.
This article discusses the clinical features, risk factors, diagnosis, prevention, and rehabilitation strategies related to post-ICU syndrome. It also includes examples of clinical programs developed in Spain to manage this condition.
KEY WORDS
Intensive care, rehabilitation, cognitive dysfunction, quality of life, multidisciplinary.
INTRODUCCIÓN
El Síndrome Post-UCI se puede definir como el conjunto de síntomas físicos, cognitivos y mentales provocados por el hecho de estar ingresado en una unidad de cuidados intensivos y que conllevan un deterioro en la calidad de vida tras el alta, influyendo en el pronóstico a largo plazo del paciente. Puede tener lugar incluso semanas o meses tras el alta.
Su prevalencia se ha visto incrementada con el paso de los años debido a un aumento de la supervivencia de los pacientes críticos de estas unidades.
Es importante conocer también el concepto de Síndrome Post-UCI familiar, ya que el ingreso puede afectar a los familiares de estos pacientes, siendo también importante nuestra actuación y la toma de medidas en este ámbito1,2.
Fisiopatología:
Durante la estancia en la UCI, los pacientes a menudo experimentan una respuesta inflamatoria exagerada en respuesta al estrés físico y la enfermedad subyacente. Esta inflamación puede persistir incluso después de la salida de la UCI.
La inflamación crónica juega un papel central en el desarrollo de complicaciones físicas y psicológicas del síndrome. Puede contribuir a la disfunción orgánica, la debilidad muscular y la pérdida de masa muscular, lo que afecta la capacidad funcional de los pacientes post-UCI.
Puede afectar a varios sistemas del cuerpo, incluyendo9:
- Sistema Respiratorio: dificultades respiratorias persistentes, disminución de la capacidad pulmonar y necesidad de oxígeno suplementario.
- Cardiovascular: la disfunción cardíaca, la hipotensión y la arritmia son preocupaciones comunes que pueden persistir después de la UCI.
- Nervioso: la encefalopatía post-UCI puede llevar a problemas cognitivos y psicológicos, incluyendo déficits de memoria y dificultades de concentración.
- Muscular y Esquelético: la debilidad muscular persistente es una complicación clave, lo que puede llevar a dificultades en la movilidad y la autonomía.
Clasificación y síntomas:
El Síndrome Post-UCI se clasifica en tres grandes áreas:
FÍSICO:
Incluye debilidad adquirida en UCI, pérdida de masa muscular, fatiga crónica y disfunción respiratoria. Se mide con la Escala Medical Research Council (MRC), que evalúa varios grupos musculares. Se entiende como debilidad adquirida en UCI cuando el paciente presenta < 48 puntos en la escala en dos exploraciones separadas 24 horas8.
Su origen es multifactorial; Isquemia microvascular que ocasiona isquemia nerviosa, disfunción de los canales de sodio voltaje dependiente, estado catabólico, atrofia muscular por la inmovilidad, etc. Todo ello contribuye a un aumento de los días de conexión a ventilación mecánica, de ingreso en UCI y en el hospital, y un aumento de la mortalidad3,4.
COGNITIVO:
Afecta la memoria, la atención, la velocidad de procesamiento y funciones ejecutivas. Pueden permanecer presentes incluso 6 años después, incrementando además el riesgo de desarrollo de demencia.
Una de las posibles causas de la persistencia del deterioro tras el ingreso podría ser la hipoglucemia, hiperglucemia o las fluctuaciones en la glucosa sérica durante ese periodo, así como el delirium, que está además íntimamente relacionado con el riesgo de presentar disfunción cognitiva a largo plazo5,6.
PSICOLÓGICO:
Se manifiesta con ansiedad, depresión y trastorno por estrés postraumático (TEPT). Los pacientes en estado crítico van a presentar grandes niveles de estrés no solo físico sino psicológico durante su ingreso. Entre los supervivientes, se estima que podrían presentar depresión un 30% de los pacientes, ansiedad un 70% y estrés postraumático (SEPT) un 10-50%, que puede persistir hasta 14 años tras el alta, y siendo más prevalente pacientes con bajo nivel educativo, abuso de alcohol o patología psiquiátrica previa.
Entre los factores estresantes se encuentran los procesos invasivos, la sedación ligera, el fallo respiratorio, el estado inflamatorio, la activación del eje hipotalámico-pituitario-adrenal, los niveles altos de catecolaminas, la reducción de la autonomía, las barreras comunicativas o el delirium7.
Prevención:
La prevención incluye estrategias como evitar la sedación profunda y prolongada, promover la movilización precoz3, evaluación y manejo del delirio, e implementación del modelo ABCDEF para el cuidado en UCI. Es importante realizarlas de forma temprana5.
Implementar un enfoque mutidisciplinar es primordial; médicos intensivistas o anestiosiólogos, fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales, psicólogos y psiquiatras, enfermeros especializados y nutricionistas. La colaboración entre estos profesionales garantiza que se aborden todas las dimensiones del Síndrome Post-UCI y que se implementen estrategias preventivas de manera integral5.
Factores de riesgo:
- Gravedad de la enfermedad inicial: enfermedades más graves y estancias más prolongadas en UCI tienen un mayor riesgo. La debilidad neuromuscular adquirida tiene mayor riesgo de aparición en pacientes que hayan sufrido sepsis, síndrome de respuesta inflamatoria sistémica o fallo multiorgánico
- Edad: edad avanzada pueden ser más susceptibles a las complicaciones post-UCI debido a la disminución de la reserva fisiológica.
- Comorbilidades: La presencia de condiciones médicas preexistentes, como diabetes o enfermedades cardíacas, puede aumentar el riesgo de complicaciones.
- Tereapia farmacológica Uso de sedación, CC y relajantes musculares: La administración prolongada de estos medicamentos en la UCI puede contribuir a la debilidad muscular y al desarrollo del síndrome.
- Pacientes pediátricos: Los niños que han estado en la UCI pueden experimentar desafíos únicos debido a su desarrollo en curso.
- Con trastornos neurológicos: Aquellos con afecciones neurológicas preexistentes pueden enfrentar desafíos adicionales en la recuperación.
- Pacientes con apoyo social limitado: La falta de apoyo familiar o social puede aumentar la vulnerabilidad a las complicaciones post-UCI2.
Rehabilitación y seguimiento:
La rehabilitación debe ser individualizada e iniciarse lo antes posible. Incluye la fisioterapia intensiva3,8, la estimulación cognitiva, con un abordaje neuropsicológico y tareas estructuradas6, y un soporte psicológico, a través de terapia cognitivo-conductual, apoyo emocional y manejo del TEPT7.
Síndrome Post-UCI familiar:
Conjunto de signos y síntomas, sobre todo psicológicos, aunque físicos y cognitivos, que experimentan los familiares y seres queridos de pacientes ingresados en unidades de cuidados intensivos durante la estancia y que persisten tras el alta médica; generando un impacto negativo en la calidad de vida.
A diferencia del PICS que padece el paciente, que solo se da en los supervivientes, el Síndrome Post-UCI Familiar recoge también aquellas familias cuyos allegados han fallecido durante el proceso crítico o como consecuencia de éste.
La situación crítica de un familiar y las consecuencias derivadas de la propia enfermedad y la estancia hospitalaria implican la asunción de un rol de cuidador por parte de la familia más cercana, un proceso de afrontamiento y un cambio en la dinámica familiar9.
CONCLUSIONES
El Síndrome Post-UCI representa un importante reto sanitario. Su impacto multidimensional requiere un abordaje preventivo, diagnóstico temprano y rehabilitación integral. La integración de equipos multidisciplinarios y consultas post-UCI puede mejorar significativamente la calidad de vida de los supervivientes.
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