Manejo del reservorio venoso subcutáneo. Artículo monográfico

3 junio 2025

 

AUTORES

  1. Clara Mainer López. Graduada en Enfermería por la Universidad de Huesca. Enfermera en Unidad de Cuidados Intensivos. Hospital de Barbastro. Huesca. España.
  2. Noelia Lanau Soler. Graduada en Enfermería por la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona. Enfermera en Servicio de Cirugía General. Hospital de Barbastro. Huesca. España.
  3. Elena Ordás Arnal. Diplomada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Enfermera en Servicio de Cirugía General. Hospital de Barbastro. Huesca. España.
  4. Aimar Gracia Mairal. Graduada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Enfermera en Unidad de Continuidad Asistencial. Hospital de Barbastro. Huesca. España.
  5. Lydia Clavero Ara. Diplomada en Enfermería por la Universidad de Lleida. Enfermera en Servicio de Cirugía General. Hospital de Barbastro. Huesca. España.
  6. Patricia Castillón López. Diplomada en Enfermería por la Universidad Pública de Navarra. Enfermera en Servicio de Cirugía General. Hospital de Barbastro. Huesca. España.

 

RESUMEN

El reservorio subcutáneo es un acceso venoso central de larga duración que se coloca en pacientes con tratamientos de larga duración o que precisan la administración de fármacos agresivos.

Su uso y manejo se debe realizar en estrictas condiciones de asepsia para evitar el mayor número de complicaciones. Proporciona al paciente una mayor comodidad en sus actividades cotidianas; por todo ello, el personal sanitario necesita conocer como es dicho catéter y cuál es la manera correcta de cuidarlo para alargar su uso. En este artículo se explica la técnica de punción y algunos aspectos generales relacionados, indicaciones, ventajas e inconvenientes.

PALABRAS CLAVE

Catéteres, catéteres venosos centrales, dispositivos de acceso vascular, quimioterapia.

ABSTRACT

The subcutaneous reservoir is a central venous access device for long-term use, currently placed in patients undergoing long-term treatments or who require the administration of aggressive medications.

Its use and management must be performed under strict aseptic conditions to avoid the greatest number of complications. It provides the patient with greater comfort in their daily activities; for all these reasons, healthcare personnel need to understand how the catheter works and the correct way to care for it in order to extend its use. This article explains the puncture technique and some general related aspects, such as indications, advantages, and disadvantages.

KEY WORDS

Catheters, central venous catheters, vascular access devices, drug therapy.

INTRODUCCIÓN

El reservorio venoso subcutáneo es un catéter central tunelizado de larga duración que se coloca bajo la piel preferiblemente en la zona anterior del tórax, y que consta de una membrana de silicona autosellable unida a un puerto redondeado de titanio (denominado a veces por su nombre comercial Port-a-Cath) que permite fijarlo a la piel. De allí parte un catéter de silicona o poliuretano que conectará dicho puerto con la vena cava superior o a la aurícula derecha1.

Las venas de elección son la yugular interna o subclavia. En algunos casos también se puede colocar en la extremidad superior, aunque es mucho menos habitual. La técnica más usada para su colocación es acceder quirúrgicamente a través de la vena subclavia llegando a la vena cava superior y/o aurícula derecha1.

La colocación de este tipo de catéter vascular permite tener un acceso venoso permeable tanto para extraer como para la administración de fármacos; reduciendo el número de punciones en pacientes con tratamientos prolongados, habitualmente pacientes oncológicos. También ofrece la oportunidad de poner tratamientos más agresivos o de mayor osmolaridad (tratamiento de quimioterapia) evitando así poner en peligro la permeabilidad de una vía periférica1.

INDICACIONES:

Se considera necesario implantarlo cuando la persona precisa acceso vascular repetido o continuado ya sea para tratamiento antibiótico prolongado o administración de hemoderivados, quimioterapia o fármacos irritantes/vesicantes.

Además, se puede valorar la opción de poner un reservorio cuando una persona tiene un acceso venoso periférico muy difícil provocando un gran problema tanto al paciente como al personal enfermero que lo trata2,3.

MATERIAL NECESARIO:

  • Antiséptico (clorhexidina al 2%).
  • Gasas estériles.
  • Paño estéril.
  • Guantes estériles.
  • Jeringas de 10ml (no menor de 10 porque la presión que ejercen las de menos podría dañar el catéter).
  • Agujas anguladas tipo Gripper o Huber.
  • Suero fisiológico 0.9%.
  • Heparina sódica 20UI/ml (Fibrilín).
  • Agujas de cargar.
  • Apósito estéril transparente.

 

TÉCNICA DE PUNCIÓN:

  • Identificar y explicar al paciente la técnica; que se mantenga relajado y ante cualquier molestia avisar.
  • El paciente se mantendrá sentado o en posición semifowler, como él esté más cómodo. Despejar la zona en la que se encuentra el reservorio. Pedir a la paciente que gire la cabeza hacia el lado contrario.
  • Preparar el material. Lavado de manos con jabón antiséptico. Preparar campo estéril y colocación de guantes estériles.
  • Purgar la aguja y equipo con suero fisiológico al 0.9%; clampaje del sistema con presión positiva (cerrar la pinza cuando estamos inyectando los últimos ml).
  • Desinfectar la zona de punción con gasas impregnadas con antiséptico realizando movimientos circulares de dentro hacia afuera, realizando arrastre.
  • Delimitar con nuestros dedos la zona redondeada del reservorio (muchas veces se localiza visualmente); inmovilizar con dedo índice y pulgar de nuestra mano no dominante sin provocar excesiva presión.
  • Pedir al paciente que inspire justo antes de pinchar para producir mayor tensión en el tórax y así el reservorio se acercará más a la superficie.
  • Proceder a pinchar con la aguja a 90º respecto a la piel, al llegar al tope posterior de la membrana se nota un ligero chasquido metálico.
  • Con cuidado de no mover la aguja insertada y causar daño en la membrana, desclampar el sistema y con una jeringa aspirar unos 5cc hasta ver refluir la sangre. Eso nos indica que hemos colocado correctamente el catéter. Desechar esa sangre que va mezclada con la heparina del último sellado (unos 8-10cc).
  • Clampar y desechar jeringa.
  • Conectar una nueva jeringa con 10cc de suero fisiológico y proceder a lavar el reservorio con la técnica Push-Stop-Push.
  • Fijar bien la aguja al punto de inserción, teniendo en cuenta que no pueda haber movimientos que dañan la membrana ni que pueda salirse el catéter.
  • Finalizar según el procedimiento que se vaya a seguir: extracción de sangre y/o lavado de catéter con 10cc de suero fisiológico siguiendo la técnica de Push-Stop-Push y presión positiva1,2,4,5,6,7.
  • Aspectos a tener en cuenta sobre la técnica:
  • Todo el proceso se realiza mediante rigurosas condiciones de asepsia.
  • Nunca debe doler la zona una vez terminada la inserción.
  • Siempre que no se vaya a utilizar se dejará el sistema salinizado y heparinizado.
  • La técnica Push-Stop-Push o lavado intermitente consiste en realizar emboladas de suero fisiológico de manera intermitente, creando así pequeñas turbulencias dentro de la luz del catéter. De esta manera, hay evidencias científicas, de que se produce un mejor lavado del catéter evitando un mayor número de obstrucciones.
  • Cuando no se extrae bien la sangre, se puede pedir al paciente varias maniobras: cambiar de posición, girar la cabeza hacia el lado contrario del catéter, toser, levantar los brazos por encima de la cabeza o maniobras de Valsalva.
  • Registrar siempre el procedimiento indicando tipo de catéter, fecha de próximo cambio de aguja o de sellado. Indicar si ha tenido lugar algún incidente o si hay que tener algún aspecto en cuenta5,6,7.

 

CUIDADOS GENERALES SEGÚN EL USO DEL CATÉTER RESERVORIO.

  • Recién implantado:
  • Curar los puntos de sutura con antiséptico y dejar secar.
  • Vigilar la aparición de signos de infección o sangrado.
  • Retirar puntos de sutura cuando la herida esté totalmente cicatrizada.
  • Los primeros 7 días tras su inserción curar cada 24h para mejor control.
  • Catéter para extracción de sangre o administración de medicación: seguir la pauta antes descrita en el apartado técnica de punción.
  • Si el paciente está ingresado la sueroterapia se pondrá preferiblemente con bomba de perfusión para asegurar un flujo constante por la vía. Intentar manipular el menor número de veces las conexiones, únicamente cuando sea necesario y previamente limpiar con unas gasas impregnadas con antiséptico.

 

Tras ello dejar las conexiones cubiertas con gasas estériles. Evitar el uso de llaves de tres pasos y alargaderas.

Cambio de sistemas de fluidoterapia y bioconectores cada 72h; sistemas de NTP cada 24h y cambio de apósito cada 5-7 días si no se ensucia o despega antes.

  • Si se retirada toda medicación intravenosa por el catéter (aunque sea poco tiempo), este deberá ser lavado y heparinizado con posterior clampaje del sistema.
  • Catéter que no está en uso: Lavado y heparinización cada 8-12 semanas en su centro de salud1,2,5,6,7.

 

TÉCNICA DE RETIRADA DE AGUJA Y SELLADO DEL CATÉTER:

  • Para su retirada, se lavará todo el sistema con 10cc de suero fisiológico para limpiar todo resto de sangre o medicación que pueda quedar con la técnica Push-Stop-Push.
  • Tras ello se dejará el catéter heparinizado para alargar su vida útil según el protocolo de cada hospital. Ejercer presión positiva en el último mililitro a la vez que se clampa el sistema.
  • Retirar la aguja sujetando firmemente el reservorio con los dedos, al igual que hacíamos para su inserción.
  • Presionar con una gasa el punto que ha quedado al quitar la aguja y poner un apósito2,4,5,6,7.

 

RIESGOS O COMPLICACIONES:

Como catéter central que es, conlleva una serie de riesgos y complicaciones graves y no tan graves. Puede aparecer obstrucción, extravasación, trombosis o incluso dificultad para la extracción de sangre (en estos casos a veces sí permite la administración de medicamentos, pero no la extracción de sangre).

En cuanto las más graves podemos hablar de infección (tanto el punto de inserción como el catéter), embolia gaseosa, neumotórax y/o hemotórax, necrosis de la zona o incluso rechazo del implante. También han surgido casos en los que el catéter o el portal de titanio ha migrado del lugar de origen, encontrándose en hemitórax izquierdo5,8,9,10.

 

VENTAJAS:

  • Permite tener un acceso vascular rápido y de gran capacidad para administrar fármacos.
  • No es doloroso, únicamente algo molesto el momento de la inserción.
  • Permite mantener los accesos vasculares periféricos intactos para otros usos.

 

Es un catéter de larga duración que, con unos correctos cuidados de enfermería, puede llegar a durar años.

Al estar localizado bajo la piel, cuando no se usa, permite al paciente llevar una vida cotidiana con total normalidad, circunstancia que con otros catéteres centrales no sería posible (por ejemplo, sumergirse en el agua).

 

INCONVENIENTES:

  • Tiene que ser una técnica totalmente estéril.
  • No siempre el personal enfermero está formado o no tiene la seguridad para su uso.
  • Conlleva posibles complicaciones más graves que un catéter periférico8,9,10.

 

CONCLUSIÓN

El reservorio subcutáneo es un acceso vascular que cada vez se usa y se conoce más, permitiendo a los portadores de uno de ellos realizar las actividades de la vida cotidiana con total normalidad.

La implantación de un reservorio subcutáneo cada vez es más habitual, y no siempre son pacientes oncológicos. Este sistema de vía central resulta especialmente beneficioso para pacientes con enfermedades oncológicas y/o personas con accesos venosos complicados. En comparación con otros tipos de accesos venosos, tanto periféricos como centrales, ofrece ventajas como una menor tasa de infecciones y una buena aceptación por parte del paciente y la familia.

Cada hospital consta de unos protocolos estandarizados que el profesional enfermero puede consultar. Es esencial recibir una formación adecuada sobre su uso y mantenimiento para garantizar la durabilidad del catéter. Como personal sanitario enfermero conocer bien qué es un reservorio, su función y su correcto uso puede facilitar la vida de dichas personas, al igual, que ser capaces de explicarles en qué consiste si van a necesitar llevar uno o si algún familiar lo tiene.

 

BIBLIOGRAFÍA

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  9. Lacambra-Orgillés E, González Esgueda AL, Panzano Pérez AM, Baeza Lobarte B, Marco Borderas M, Alepuz Hervás S. Punción de dispositivo port-a-cath: cuidados de enfermería. Rev Sanit Investig. 2024;5(2). Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=9385921
  10. García-Rodríguez F, Mancera-Steiner C, Gallardo-Navarro E. Unilateral pleural effusion after spontaneous migration of port-a-cath to the left hemithorax. Angiol. 2023;75(5):319-321. Disponible en: https://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S0003-31702023000500009&script=sci_arttext&tlng=en

 

 

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