AUTORES
- Oumaima Aboulmakarim Rabbani. Graduada en Enfermería, Zaragoza. Aragón, España.
- Paula Bujalance Latasa. Graduada en Enfermería, Zaragoza. Aragón, España.
- Silvia Carnicer Izaguerri. Graduada en Enfermería, Zaragoza. Aragón, España.
- Ariadna Gracia Prad. Graduada en Enfermería, Zaragoza. Aragón, España.
RESUMEN
La planificación familiar constituye una prioridad dentro del ámbito de la salud reproductiva, garantizando a hombres y mujeres el derecho a decidir, de manera libre y responsable, el número de hijos que desean tener, así como el momento y la frecuencia de su concepción.
Este proceso abarca el derecho de las personas a recibir información veraz y completa, así como a elegir libremente entre los distintos métodos anticonceptivos disponibles, con el objetivo de prevenir embarazos no planificados. En este contexto, el profesional sanitario dentro de la Educación para la Salud, desempeña una función esencial en la orientación y el acompañamiento durante el proceso de planificación familiar.
PALABRAS CLAVE
Planificación familiar, salud reproductiva, anticoncepción.
ABSTRACT
Family planning is a priority within the field of reproductive health, guaranteeing men and women the right to freely and responsibly decide the number of children they wish to have, as well as the timing and frequency of conception.
This process encompasses the right of individuals to receive truthful and complete information, as well as the right to freely choose among the various contraceptive methods available, with the goal of preventing unplanned pregnancies. In this context, healthcare professionals within Health Education play an essential role in providing guidance and support throughout the family planning process.
KEY WORDS
Family planning, reproductive health, contraception.
DESARROLLO DEL TEMA
PLANIFICACIÓN FAMILIAR:
La planificación familiar constituye una estrategia fundamental en el ámbito de la salud reproductiva, garantizando a hombres y mujeres el derecho a decidir, de manera libre y responsable, la cantidad de hijos que desean tener, así como el momento y la frecuencia de su concepción1,2.
Este proceso comprende el derecho de las personas a recibir información veraz y completa, así como a elegir libremente entre los distintos métodos anticonceptivos disponibles, con el propósito de prevenir embarazos no planificados y favorecer el ejercicio pleno de la autonomía reproductiva1,3.
La elección del método de planificación familiar (PF) más adecuado para una pareja está determinada por una variedad de factores socioculturales, religiosos, éticos, políticos, entre otros.
El profesional sanitario, en el ámbito de la Educación para la Salud, debe ofrecer orientación durante el proceso de planificación familiar, tras haber escuchado la demanda del usuario. Asimismo, debe proporcionar información suficiente y clara para que el interlocutor pueda comprender, de manera imparcial, tanto los riesgos como las ventajas de los distintos métodos disponibles.
En el proceso de selección de métodos anticonceptivos, es necesario considerar una serie de principios fundamentales, tales como: seguridad, eficacia, facilidad de uso1.
MÉTODOS ANTICONCEPTIVOS:
Métodos naturales.
Temperatura basal:
Esta práctica se fundamenta en las variaciones que experimenta la temperatura basal de la mujer a lo largo del ciclo menstrual. La temperatura basal es la que el cuerpo presenta al momento de despertar, sin haber realizado actividad física alguna y en estado de ayuno.
La base teórica de este «método» radica en que, tras la ovulación, la temperatura corporal experimenta un aumento de entre 0,2 y 0,5 grados Celsius, manteniéndose en ese nivel durante un período de 14 a 16 días.
El aumento de la temperatura basal señala el comienzo del «período infértil», por lo que, según este método, es en ese momento cuando se pueden mantener relaciones sexuales sin riesgo de embarazo.
- Riesgos:
– Este método no constituye un sistema anticonceptivo seguro. Los resultados de la medición pueden verse alterados por factores como el estrés, la gripe, la tensión nerviosa, infecciones, entre otros.
– Las relaciones sexuales que se realizan bajo este método no están protegidas, lo que implica la ausencia de defensa contra enfermedades de transmisión sexual.
- Otras desventajas:
– Este procedimiento requiere períodos prolongados de abstinencia sexual.
– Es necesario medir la temperatura corporal todas las mañanas en ayunas para su correcta aplicación1.
Moco cervical o billings:
El método consiste en determinar el momento aproximado de la ovulación observando las variaciones en el moco cervical a lo largo del ciclo menstrual. Las supuestas garantías de este «método» se fundamentan en que la composición del flujo cambia bajo la influencia de las hormonas: si el moco es denso, amarillento y opaco, corresponde a la fase infértil; en cambio, cuando adquiere mayor humedad, transparencia y flexibilidad, la mujer se encuentra en su período fértil.
El período de máxima fertilidad suele oscilar entre 5 y 10 días y se asocia a una mayor sensación de lubricación vaginal. Durante este tiempo, se recomienda evitar el coito para prevenir un embarazo.
- Riesgos:
– La eficacia de este método es limitada, ya que la consistencia del moco cervical puede variar debido a factores como infecciones, tensión, estrés, entre otros.
– Las relaciones sexuales en este contexto no son protegidas, lo que implica la ausencia de defensa contra enfermedades de transmisión sexual.
- Otras desventajas:
– Es necesario observar el flujo cervical varias veces al día debido a que puede cambiar a lo largo del día.
– Se requiere, al menos, un período para observar y familiarizarse adecuadamente con las características del moco cervical1.
Abstinencia periódica:
La aplicación de este «método» durante los días presumiblemente fértiles, determinados mediante el uso de calendario, temperatura y moco cervical, implica períodos prolongados de abstinencia. Los mayores fracasos en este método se observan en mujeres con ciclos menstruales irregulares1.
Lactancia materna:
Este método se basa en la infertilidad natural que se produce tras el parto cuando la mujer practica la lactancia materna exclusiva. Para que sea eficaz, deben cumplirse estrictamente las siguientes condiciones:
– Lactancia exclusiva a demanda, con pausas nunca superiores a 6 horas, incluidas las tomas nocturnas.
– Ausencia de menstruación.
– Que hayan transcurrido menos de 6 meses desde el parto.
Aunque este método puede ofrecer ciertos beneficios, no es completamente fiable como método anticonceptivo, ya que, aunque no se presenten menstruaciones, pueden ocurrir ovulaciones. La tasa de fallo de este método es elevada, ya que cubre solo el 50% de la anticoncepción1.
Coito interrumpido:
Este método no constituye un anticonceptivo propiamente dicho. Consiste en que el varón retira el pene de la vagina de la mujer justo antes de eyacular. Su fiabilidad es limitada, ya que antes de la eyaculación pueden liberarse espermatozoides, lo que lo convierte en un método poco seguro. Popularmente, se le conoce como «marcha atrás»3.
- Riesgos:
– Antes de la eyaculación, el pene se lubrica con el líquido preseminal o preeyaculatorio, el cual también puede transportar espermatozoides, lo que mantiene la posibilidad de embarazo.
– Al tratarse de relaciones sexuales sin protección, no existe mecanismo de defensa contra las enfermedades de transmisión sexual.
- Otras desventajas:
– La retirada del pene interrumpe el acto sexual en un momento de alta excitación, lo que generalmente genera insatisfacción sexual en ambos miembros de la pareja.
– Esta insatisfacción puede desencadenar problemas en ambos: en el hombre, puede provocar hipertrofia prostática, y en la mujer, congestión pélvica1.
Duchas vaginales:
Este método consiste en la práctica de un lavado vaginal, que la mujer realiza de manera manual o utilizando una perilla, con el objetivo de eliminar los espermatozoides del interior de la vagina.
Sin embargo, este procedimiento no es completamente eficaz y conlleva riesgos de embarazo, ya que no se considera un método anticonceptivo confiable1.
Método Ogino-Knauss:
Este método consiste en restringir la actividad sexual a aquellos días del ciclo menstrual femenino en los cuales el riesgo de concepción es más bajo. Implica la abstinencia sexual durante un período aproximado de 10 días dentro de cada ciclo. Para su implementación, es necesario elaborar un calendario y determinar los días de ovulación para evitar la relación sexual durante este período fértil. Para ello se requiere los siguientes pasos:
– La mujer debe registrar la duración de cada uno de sus ciclos menstruales durante un período de un año. El ciclo se define desde el inicio del sangrado hasta el día previo al comienzo de la siguiente menstruación.
– El cálculo de los días no fértiles se obtiene restando 18 al ciclo más corto y 11 al ciclo más largo. Por ejemplo, si el ciclo más corto fue de 25 días (25 – 18 = 7) y el ciclo más largo duró 32 días (32 – 11 = 21), los días de mayor fertilidad se encuentran entre los días 7 y 21 de cada ciclo. Según la teoría de Ogino, fuera de este intervalo, el riesgo de embarazo es menor.
- Riesgos:
– Es altamente probable que se produzcan errores en el cálculo de los días fértiles, dado que el ciclo menstrual puede presentar irregularidades, como adelantos o retrasos. La posibilidad de error persiste incluso en mujeres con ciclos regulares, ya que diversos factores, tales como cambios climáticos, estrés, emociones intensas, enfermedades, entre otros, pueden alterar el ciclo normal.
– Este método no implica el uso de protección durante las relaciones sexuales, lo que implica la ausencia de un mecanismo de defensa contra enfermedades de transmisión sexual.
- Otras desventajas:
– La pareja debe estar dispuesta a abstenerse de mantener relaciones sexuales sin protección durante una semana o más cada mes1.
Método sincrónico:
Este método consiste en una combinación de tres métodos naturales: la medición de la temperatura basal, la observación del moco cervical y el cálculo de los días fértiles según el método de Ogino. No obstante, no se considera un método seguro, dado que ninguno de los métodos que lo componen garantiza fiabilidad1.
Métodos barrera:
Preservativo masculino:
El preservativo, también conocido como condón, es una funda delgada fabricada generalmente de látex diseñada para cubrir el pene erecto durante el acto sexual, con el objetivo de retener el semen eyaculado, evitando que los espermatozoides ingresen en la vagina y, por lo tanto, previniendo el embarazo. Además, ofrece protección contra enfermedades de transmisión sexual y el VIH/SIDA.
Este método anticonceptivo es de uso sencillo, aunque su efectividad depende en gran medida de una correcta colocación, ya que los fallos generalmente ocurren debido a una inadecuada colocación o retirada, más que por la rotura del preservativo.
El preservativo debe retirarse en el momento oportuno, es decir, antes de que se pierda la erección, lo cual es crucial para garantizar su eficacia.
Este método anticonceptivo presenta una fiabilidad que varía entre el 88% y el 96%, dependiendo de su uso adecuado. Su efectividad puede incrementarse significativamente cuando se combina con espermicidas, sustancias tales como cremas, supositorios o espumas aplicadas en la vagina que actúan destruyendo o inactivando los espermatozoides1.
Preservativo femenino:
El condón femenino es una funda delgada, flexible y transparente, fabricada en plástico suave, que cuenta con dos anillos en sus extremos. Este dispositivo se ajusta a las paredes de la vagina y funciona de manera similar al preservativo masculino, siendo insertado por la mujer en la vagina antes de la relación sexual.
Este dispositivo puede colocarse con antelación al acto sexual. Para su inserción, la mujer debe presionar el extremo cerrado y colocarlo en la vagina. Aunque puede resultar algo incómodo al principio, la práctica facilita su uso. Para asegurar una colocación correcta, es necesario que la mujer introduzca el dedo en el interior del preservativo, comprobando que quede bien alineado. El anillo externo del condón permanece fuera de la vagina para evitar el contacto directo entre el pene y la vagina. Al finalizar la relación sexual, se recomienda dar vuelta al anillo externo para evitar que el semen se derrame.
- Ventajas:
– Proporciona protección contra las enfermedades de transmisión sexual (E.T.S.).
– No produce efectos hormonales.
– Puede ser utilizado a lo largo de toda la etapa reproductiva de la mujer.
– No implica pérdida de sensación, ya que el poliuretano transmite más calor que el látex.
– La mujer tiene la posibilidad de colocarse el condón de manera autónoma.
- Desventajas:
– No es reutilizable.
– Su apariencia estética puede resultar poco atractiva debido a su tamaño.
– La colocación del condón puede resultar difícil para muchas mujeres.
– Requiere la interrupción de la relación sexual si no se ha colocado previamente.
– Existe el riesgo de que se rompa o deslice, dado que el poliuretano es un material más susceptible a doblarse en comparación con el látex.
– Puede causar irritación en la vagina o en el pene1.
Diafragma:
Es un dispositivo anticonceptivo en forma de capuchón, fabricado en látex o silicona, que la mujer introduce en la vagina. Su función principal es cubrir el cuello uterino y una parte de la pared vaginal, impidiendo el paso de los espermatozoides hacia el útero. Se recomienda su uso junto con un espermicida, lo cual proporciona una protección adicional. Este método actúa bloqueando la entrada del esperma en la cavidad uterina, mientras que el espermicida tiene como función destruir los espermatozoides.
Antes de utilizar el diafragma de manera habitual, es necesario que un médico lo adapte al cuerpo de la mujer, asegurando una colocación correcta. Posteriormente, la usuaria podrá insertarlo por sí misma aproximadamente media hora antes de la relación sexual, asegurándose de cubrirlo con espermicida. El dispositivo debe permanecer en la vagina durante al menos seis horas después del coito, para garantizar la efectividad del espermicida, sin exceder un plazo de 24 horas para evitar posibles infecciones.
Este método permite realizar múltiples relaciones sexuales sin necesidad de retirar el diafragma durante ese tiempo. Algunos ginecólogos recomiendan no retirar el dispositivo para añadir más espermicida si se va a continuar utilizando, con el fin de evitar la entrada de esperma en el útero.
La duración de este método depende de su uso y de los cambios corporales de la mujer, aunque se sugiere sustituirlo después de un año de uso. Después de cada empleo, el diafragma debe limpiarse cuidadosamente con agua y jabón neutro3.
- Ventajas:
– Brinda protección contra ciertas enfermedades de transmisión sexual, particularmente contra las infecciones por clamidia.
– No produce efectos hormonales.
– Puede ser insertado antes de la relación sexual, lo que permite que el coito no se vea interrumpido.
– La mujer tiene la capacidad de colocarse el diafragma por sí misma.
- Desventajas:
– Las mujeres que han tenido hijos pueden experimentar un mayor riesgo de embarazo no deseado debido a los cambios en la estructura corporal, los cuales dificultan la adecuada adaptación del diafragma.
– Aunque el diafragma crea una barrera física contra los espermatozoides, no proporciona una defensa efectiva contra todos los agentes que pueden afectar al cuello uterino.
– Se recomienda reemplazar el diafragma al cabo de un año de uso, especialmente si la mujer ha experimentado cambios significativos en su peso o ha tenido hijos, ya que estas circunstancias pueden afectar la adaptación del dispositivo al cuerpo.
– La colocación del diafragma puede resultar dificultosa para muchas mujeres.
– Existe la posibilidad de desarrollar sensibilidad al espermicida que acompaña el uso de este método.
– La primera vez que se utilice, el diafragma debe ser adaptado por un médico al cuerpo de la usuaria1.
Capuchón femenino:
Es un dispositivo de menor tamaño y mayor rigidez en comparación con el diafragma. Está confeccionado en látex y tiene la forma de una pequeña copa con bordes redondeados. Su propósito es ajustarse al cuello del útero y prevenir la entrada de los espermatozoides. Al igual que el diafragma, el capuchón debe ser utilizado en combinación con espermicida.
Antes de su uso habitual, el capuchón debe ser adaptado por un médico al cuerpo de la mujer para garantizar su correcta colocación. Una vez realizado este ajuste, la mujer debe cubrir el dispositivo con espermicida e insertarlo en la vagina aproximadamente media hora antes de la relación sexual. Después del coito, el capuchón no debe retirarse hasta pasadas al menos 8 horas, para asegurar que la acción del espermicida no sea interrumpida.
Este método puede permanecer en su lugar hasta un máximo de 48 horas continuas; sin embargo, exceder este periodo podría incrementar el riesgo de infecciones. Durante este tiempo, el capuchón puede utilizarse varias veces sin necesidad de ser extraído.
Algunos ginecólogos recomiendan no retirar el capuchón para añadir más espermicida si se desea continuar su uso, con el fin de prevenir la penetración de esperma en el útero. Este dispositivo resulta particularmente útil para mujeres que no pueden retener un diafragma en su lugar.
La duración de la eficacia del capuchón depende de su uso continuado y de posibles cambios en el cuerpo de la mujer. No obstante, se aconseja reemplazarlo después de un año de uso. Tras su utilización, debe ser limpiado cuidadosamente con agua y jabón neutro.
- Ventajas:
– Ofrece protección contra algunas enfermedades de transmisión sexual, en particular contra las infecciones por clamidia.
– No produce efectos hormonales.
– Su uso puede interrumpirse en cualquier momento, sin necesidad de procedimientos adicionales.
– Puede ser insertado antes de la relación sexual, lo que permite que el coito no se vea interrumpido.
– La mujer es responsable de la colocación del capuchón, lo que le otorga autonomía en el proceso.
- Desventajas:
– Aunque el capuchón proporciona una barrera física contra los espermatozoides, no es completamente eficaz contra todos los agentes patógenos que pueden afectar el cuello uterino.
– Si la mujer experimenta un cambio significativo en su peso o ha tenido hijos, se recomienda reemplazar el capuchón después de un año de uso, ya que estas circunstancias podrían influir en su ajuste y eficacia.
– La colocación del capuchón puede resultar difícil para muchas mujeres.
– Puede ocasionar sensibilidad o reacciones alérgicas al espermicida utilizado en el método.
– No debe ser retirado hasta que hayan transcurrido al menos 8 horas después de la relación sexual.
– Para su primer uso, el capuchón debe ser adaptado por un médico al cuerpo de la usuaria, a fin de asegurar una colocación correcta.
– Algunas mujeres encuentran incómodo su uso debido a la dificultad para ajustarlo correctamente, lo que requiere algo de práctica1.
Espermicidas (crema y óvulo):
Los espermicidas son sustancias aplicadas en la vagina con el propósito de reducir la capacidad fecundante de los espermatozoides. Se trata de compuestos químicos cuya función principal es inhibir la movilidad de los espermatozoides o, en algunos casos, destruirlos.
- Ventajas:
– Puede ser utilizado a lo largo de toda la etapa reproductiva de la mujer.
– Su aplicación puede realizarse antes o durante la relación sexual.
– Es eficaz para prevenir algunas enfermedades de transmisión sexual (ETS) cuando se utiliza de manera sistemática y adecuada.
- Desventajas
– Su eficacia es limitada cuando se usa de manera aislada, siendo más eficaz si se combina con un método de barrera.
– Puede causar reacciones alérgicas o irritación en la mucosa vaginal.
– Su uso puede estar asociado con un aumento en el riesgo de infecciones por hongos y trastornos del tracto urinario, afecciones más frecuentes en mujeres1.
Esponja:
La esponja es un dispositivo sintético y suave, impregnado con espermicida. Actúa como una barrera física que impide el paso del semen al cuello del útero, mientras que, simultáneamente, libera una sustancia espermicida. Este método está en desuso, al menos en España.
El dispositivo presenta dos caras: una concavidad que debe quedar en contacto con el cuello del útero y un cordón en forma de asa en el lado opuesto, que facilita su extracción. La esponja debe humedecerse con agua antes de ser insertada en la vagina, deslizándola hacia la pared posterior hasta que la cara cóncava se ajuste al cuello uterino. Se deja en su lugar durante toda la relación sexual.
La esponja puede ser colocada en la vagina antes del inicio de la relación sexual. Posteriormente, debe permanecer en su lugar entre 2 y 3 horas, pero no más de 24 horas, debido al riesgo de infecciones. Es posible mantener relaciones sexuales protegidas durante este período de 24 horas, independientemente de la cantidad de relaciones sexuales realizadas.
- Ventajas:
– Proporciona hasta 24 horas de protección anticonceptiva.
– Generalmente, está disponible en una talla única.
– Puede ser insertada antes de la relación sexual, lo que permite que el coito no se vea interrumpido.
– La mujer puede colocar la esponja de manera autónoma.
- Desventajas:
– No es un método altamente seguro, ya que se pueden producir aproximadamente 30 embarazos por cada 100 mujeres que lo utilicen.
– Pueden surgir reacciones alérgicas e irritaciones debido al espermicida.
– No proporciona protección contra las enfermedades de transmisión sexual (ETS).
– Su colocación puede resultar complicada.
– No es reutilizable.
– Puede interrumpir la relación sexual si no se inserta con antelación1.
Anticonceptivos hormonales:
Orales:
La introducción de la píldora anticonceptiva, hace ya 45 años, marcó un hito significativo para las mujeres, representando una verdadera revolución sexual. Esta innovación las liberó de los embarazos no deseados, desvinculó la reproducción de la sexualidad y les permitió planificar su vida de manera autónoma, lo que a su vez facilitó su integración y transformación en la sociedad. La continua investigación en el ámbito de la anticoncepción ha permitido una reducción de la dosis hormonal, así como el desarrollo de nuevas fórmulas que ofrecen opciones de administración diaria, semanal o mensual.
No se recomienda su uso en los siguientes casos:
– Menores de edad.
– Mujeres muy jóvenes.
– Mujeres fumadoras mayores de 35 años que presenten riesgos vasculares.
Desde su aparición, la píldora ha experimentado avances significativos. Los esfuerzos científicos se han centrado, en su mayoría, en reducir los efectos adversos asociados con su uso.
La educación en salud dirigida a la mujer antes de iniciar el uso de la píldora tiene como objetivo proporcionar información y orientación, destacando las siguientes recomendaciones:
– Elegir una hora del día fija y tomar la píldora aproximadamente a la misma hora cada día.
– Consultar el envase para determinar por qué parte comenzar y el orden correcto de toma.
– Mantener un envase adicional a mano como precaución.
– Seguir las indicaciones del médico y del fabricante al momento de tomar la píldora.
Existen diversos tipos de píldoras anticonceptivas, que varían en cuanto a la cantidad, el tipo de hormonas utilizadas y la pauta de administración. Estas píldoras contienen hormonas sintéticas que imitan las naturales de la mujer, como los estrógenos y la progesterona. Al tomarla, la hipófisis cesa la señalización hacia los ovarios para que estos produzcan dichas hormonas, lo que provoca que los ovarios entren en un estado de reposo y, por lo tanto, no se produzca la ovulación. De esta manera, se impide la fecundación y, en consecuencia, el embarazo.
La píldora debe tomarse diariamente durante un período de 21 días. La primera píldora se debe ingerir el primer día del ciclo, es decir, el primer día de la menstruación. Tras estos 21 días, se debe hacer un descanso de una semana, durante el cual se presentará la menstruación. Una vez transcurrido este descanso, se reinicia la toma de la píldora, iniciando un nuevo ciclo.
Es fundamental que la píldora se tome todos los días a la misma hora y sin olvidos, ya que su eficacia puede verse comprometida si se omite alguna toma.
En caso de olvidar la toma de la píldora y que hayan transcurrido menos de 12 horas, se debe ingerir inmediatamente el comprimido olvidado y continuar con la toma diaria hasta completar el envase. En este escenario, la eficacia anticonceptiva no se ve comprometida. Si han pasado más de 12 horas, la eficacia del anticonceptivo podría haberse reducido. En tal caso, se debe tomar el comprimido olvidado y luego continuar con la toma del siguiente en su correspondiente momento. Si se va a mantener relaciones sexuales, es recomendable emplear métodos anticonceptivos de barrera. Es posible que se presenten pequeños sangrados intermenstruales (spotting). Una vez iniciado el siguiente envase, se restablecerá la protección anticonceptiva2.
Si se inicia la toma de la píldora el primer día de la menstruación (es decir, el primer día del sangrado menstrual), esta será eficaz desde ese mismo día. No obstante, si se comienza entre el segundo y el quinto día del ciclo, la eficacia anticonceptiva no se logrará hasta siete días después de iniciar su uso. Por lo tanto, durante este periodo de siete días, es necesario utilizar un método anticonceptivo de barrera adicional, como el preservativo, si se mantienen relaciones sexuales1,3.
Inyectable (I.M.):
Este método está indicado para mujeres que buscan un anticonceptivo eficaz y que, por diversas razones, no aceptan otros métodos anticonceptivos. Es fundamental proporcionar información sobre los posibles efectos adversos, tales como cefaleas y sangrados intermenstruales (spotting).
Al administrarse la inyección intramuscular (IM), se debe instruir a la mujer para que no frote la zona de punción. Asimismo, es importante advertir a la usuaria que, tras la última administración, la menstruación y la ovulación pueden tardar entre 7 y 9 meses en reanudarse.
Este método consiste en una inyección mensual o trimestral de hormonas de acción prolongada que impiden la ovulación. Los índices de utilización de este método son relativamente bajos.
Los anticonceptivos inyectables se dividen en dos tipos: de gestágeno y combinados (gestágeno y estrógeno). El gestágeno actúa inhibiendo la ovulación, generando alteraciones en el endometrio y promoviendo el engrosamiento del moco cervical. Por otro lado, la administración de estrógenos contribuye a regular los ciclos menstruales, resultando en menstruaciones menos abundantes debido al efecto de los estrógenos en los factores procoagulantes, lo que reduce el sangrado.
Las inyecciones combinadas se administran mensualmente, ya que las hormonas se absorben a través del músculo durante un mes. Por su parte, las inyecciones de gestágeno tienen una acción prolongada, liberando el principio activo a lo largo de tres meses.
El retorno de la fertilidad varía según el tipo de inyectable utilizado. Para los anticonceptivos de gestágeno exclusivamente, la fertilidad puede regresar en un plazo de 3 a 6 meses, mientras que, para las inyecciones combinadas, el retorno de la fertilidad ocurre en aproximadamente 3 meses. Para mantener el tratamiento, es necesaria una nueva administración de la inyección.
Este anticonceptivo es suministrado por el médico mediante una inyección intramuscular, preferentemente en la región glútea, o en su defecto, en la parte superior del brazo. Existen variaciones según el tipo de inyectable utilizado:
– Aplicación trimestral: debe administrarse durante los primeros días del ciclo menstrual y repetirse cada 3 meses.
– Aplicación mensual: la primera inyección se realiza el primer día del ciclo menstrual, y las inyecciones subsecuentes deben administrarse en intervalos de entre 27 y 33 días1.
Dispositivos hormonales de liberación local o anillo vaginal:
Consiste en un anillo de plástico flexible, suave y transparente, con un diámetro de 5 centímetros, que libera hormonas de manera controlada. Este dispositivo debe ser reemplazado mensualmente.
Su colocación es sencilla: se debe comprimir con los dedos e introducir con suavidad en la vagina. Debido a su diseño delgado y superficie lisa, su inserción resulta más fácil que la de un tampón. Una vez colocado correctamente, el anillo no debería ser perceptible, dado que la parte superior de la vagina carece de sensibilidad táctil. En caso de que se sienta, se recomienda empujarlo un poco más hacia el interior. Su flexibilidad permite que se adapte a la anatomía femenina de manera óptima.
El anillo no se expulsa de manera espontánea, ya que su posición dentro de la vagina y la musculatura circundante lo mantienen en su lugar. No obstante, en caso de una expulsión accidental, debe enjuagarse con agua fría o tibia, evitando el uso de jabón, y reinsertarse de inmediato. Si han transcurrido más de tres horas desde su expulsión, se recomienda consultar a un profesional de la salud.
Durante el período de uso del anillo anticonceptivo, no es necesario recurrir a métodos anticonceptivos adicionales, siempre que se haya seguido correctamente el protocolo de utilización indicado en el envase del producto, el cual establece un uso continuo de tres semanas seguido de un intervalo de descanso de siete días. Transcurrido dicho período de descanso, se debe insertar un nuevo anillo.
En situaciones excepcionales, es posible utilizar tampones de manera simultánea con el anillo vaginal. Para ello, se recomienda insertar primero el anillo y, posteriormente, el tampón. Al retirar este último, se debe proceder con precaución para evitar el desplazamiento o extracción involuntaria del anillo.
El uso del anillo no interfiere con la práctica de actividad física ni con el baño, ya sea en piscinas, duchas o cualquier medio acuático. La anatomía vaginal permite que, en ausencia de cuerpos extraños, sus paredes se mantengan en contacto, conformando una cavidad cerrada. Gracias a la flexibilidad de la vagina, cuando el anillo o un tampón se introducen, las paredes se adaptan alrededor del dispositivo, manteniendo el resto de la cavidad cerrada. Como consecuencia, el agua no ingresa en la vagina, lo que garantiza que la eficacia del anillo no se vea comprometida.
Al igual que otros métodos anticonceptivos hormonales, el anillo vaginal no brinda protección frente al Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH/SIDA) ni contra otras enfermedades de transmisión sexual (ETS). Por este motivo, se recomienda el uso complementario de preservativos en aquellas situaciones en las que se requiera una protección eficaz contra dichas infecciones1,3.
Parches cutáneos:
Este método anticonceptivo de administración semanal consiste en un parche que debe aplicarse directamente sobre la piel limpia, seca y libre de vello. Presenta una eficacia del 99 % y reduce significativamente el riesgo de olvidos en comparación con la píldora anticonceptiva. Asimismo, su efectividad no se ve afectada en casos de vómitos o diarreas.
La determinación del momento adecuado para iniciar su uso debe realizarse en consulta con un profesional de la salud. Generalmente, puede colocarse el primer día del ciclo menstrual. En caso de iniciarse en un momento posterior, se recomienda el uso de un método anticonceptivo de barrera durante los siete días siguientes.
Existen cuatro zonas recomendadas para la aplicación del parche: los glúteos, el abdomen, la parte superior del tronco (exceptuando la región mamaria) y la parte externa y superior de los brazos, procurando elegir un área donde no haya fricción con la ropa. Es fundamental presionar el parche hasta que los bordes queden firmemente adheridos y alternar periódicamente las zonas de aplicación. Se recomienda revisar diariamente que el parche permanezca correctamente adherido a la piel.
Este sistema anticonceptivo libera de manera continua, a través de la piel, una combinación de hormonas-progestágeno y estrógeno-similares a las presentes en los anticonceptivos orales, garantizando así su eficacia en la prevención del embarazo.
En caso de que el parche anticonceptivo se despegue parcial o totalmente, se debe intentar volver a adherirlo o, en su defecto, sustituirlo por uno nuevo de manera inmediata, dentro de un plazo máximo de 24 horas.
Si han transcurrido más de 24 horas desde su desprendimiento, o si se desconoce con certeza el tiempo exacto que ha permanecido despegado, existe un riesgo potencial de embarazo. En tal situación, se recomienda consultar a un profesional de la salud para recibir orientación adecuada sobre las medidas a seguir1,3.
Implante subdérmico:
Este método anticonceptivo consiste en la inserción subdérmica de una o dos varillas de plástico flexible de pequeño tamaño (inferior al de una cerilla) en la parte interna del brazo.
La colocación del implante es un procedimiento rápido y sencillo, realizado por un profesional médico durante los primeros días del ciclo menstrual. Para su implantación, se administra anestesia local en la zona del brazo, minimizando cualquier molestia para la paciente. Una vez colocado, el dispositivo libera de manera continua una dosis controlada de progestágeno.
El implante tiene una duración efectiva de entre 3 y 5 años, tras los cuales debe ser retirado y, si se desea, sustituido por uno nuevo. A partir del tercer año, su eficacia comienza a disminuir, por lo que se recomienda su reemplazo para mantener una protección anticonceptiva óptima.
En caso de que la usuaria decida interrumpir el uso del implante antes del período establecido, su extracción puede realizarse en cualquier momento por un profesional de la salud, sin que ello represente inconveniente alguno. Los implantes hormonales presentan una eficacia anticonceptiva del 99 %.
Este método se caracteriza por su discreción y comodidad de uso, además de reducir significativamente el riesgo de olvidos. Asimismo, su eficacia no se ve afectada en casos de vómitos o diarrea, lo que lo convierte en una opción altamente confiable para la prevención del embarazo1,4.
Píldora poscoital o del día después:
La anticoncepción de emergencia, comúnmente conocida como la «píldora poscoital», no constituye un método anticonceptivo de uso regular, sino un recurso excepcional destinado a prevenir un embarazo en situaciones de riesgo. Consiste en un comprimido de levonorgestrel (progestágeno) administrado en una única dosis.
El mecanismo de acción exacto de este fármaco no se conoce con total precisión, aunque se considera multifactorial y dependiente del momento del ciclo menstrual en el que se administre. Si la ingesta se produce en la fase preovulatoria, su principal efecto es la inhibición o retraso de la ovulación. En caso de que la ovulación ya haya ocurrido, se cree que el medicamento podría dificultar la unión del óvulo con el espermatozoide y alterar las condiciones del endometrio, reduciendo la posibilidad de implantación, aunque no todos los estudios han confirmado estos últimos efectos. Es importante subrayar que este medicamento no es eficaz una vez iniciado el proceso de implantación del embrión, por lo que no tiene efecto abortivo.
La anticoncepción de emergencia hormonal es efectiva únicamente si se administra dentro de los tres días posteriores (máximo 72 horas) a la relación sexual sin protección, actuando antes de que el embarazo se establezca. En contraste, el aborto inducido mediante fármacos es un procedimiento destinado a interrumpir un embarazo ya en curso.
El uso de la anticoncepción de emergencia está indicado en situaciones de riesgo de embarazo no deseado, tales como:
- Relaciones sexuales sin protección.
- Fallo del método anticonceptivo1.
Dispositivo intrauterino (DIU):
El dispositivo intrauterino (DIU) es un pequeño dispositivo flexible con forma de «T» o, en algunos modelos, con una estructura más curva conocida como «áncora». Se trata de un método anticonceptivo de larga duración, con una efectividad del 98 %, y una vida útil que varía entre 3 y 5 años, dependiendo del modelo.
Este método se caracteriza por su discreción y su alta fiabilidad, sin que su eficacia se vea afectada por episodios de vómitos o diarrea. Además, al no requerir una administración diaria, reduce significativamente el riesgo de olvidos en comparación con otros métodos anticonceptivos.
Existen diversas variantes del DIU, que difieren en forma, tamaño y composición. Algunos modelos contienen carga de cobre, mientras que otros incluyen o prescinden de hormonas, permitiendo así una elección acorde a las necesidades y preferencias de cada usuaria.
La inserción del dispositivo intrauterino (DIU) provoca una respuesta del endometrio ante la presencia de un cuerpo extraño, lo que genera modificaciones en este tejido que impiden que se encuentre en condiciones óptimas para la implantación del óvulo fecundado.
En el caso de los DIU con carga hormonal, además de las alteraciones endometriales, se produce un espesamiento del moco cervical, lo que dificulta la penetración de los espermatozoides. En algunos casos, este tipo de dispositivo también puede inhibir la ovulación, reforzando su efecto anticonceptivo.
La recuperación de la fertilidad es inmediata tras la extracción del DIU, permitiendo el restablecimiento de la capacidad reproductiva sin demora1,3.
Métodos de esterilización definitiva:
Este método anticonceptivo consiste en un procedimiento quirúrgico mediante el cual un especialista induce la incapacidad reproductiva del paciente de manera permanente.
La esterilización puede realizarse tanto en hombres como en mujeres, proporcionando en ambos casos un método anticonceptivo definitivo. Sin embargo, es fundamental que los pacientes reciban información detallada antes de la intervención, ya que la recuperación de la fertilidad no está garantizada tras la cirugía.
Se considera una técnica irreversible, salvo en ciertas excepciones. En el caso de la vasectomía, aproximadamente la mitad de los procedimientos pueden revertirse mediante cirugía microscópica, aunque la probabilidad de éxito disminuye con el paso del tiempo. De manera espontánea, la reversión ocurre en un 1-2 % de los casos. Debido a la naturaleza definitiva de este procedimiento, se recomienda únicamente a aquellas personas que tengan plena certeza sobre su decisión de no procrear en el futuro1.
Ligadura tubárica (femenina):
La esterilización femenina es un procedimiento quirúrgico que se realiza bajo anestesia general y consiste en la sección o el bloqueo de las trompas de Falopio mediante el uso de clips, anillos o electrocoagulación. Este método impide el desplazamiento del óvulo hacia el útero, evitando así la fecundación.
Se trata de un método anticonceptivo permanente e irreversible que no interfiere en las relaciones sexuales ni provoca los efectos secundarios asociados a otros sistemas de prevención del embarazo.
Debido a su carácter definitivo, es fundamental que la paciente reciba información detallada y asesoramiento previo antes de someterse a la intervención. La recuperación de la fertilidad es altamente improbable, ya que su reversión requiere una compleja cirugía microscópica.
Además, la intervención puede ocasionar daños en las trompas de Falopio, lo que aumenta el riesgo de embarazos ectópicos (implantación del embrión fuera del útero). En los casos en los que una mujer esterilizada desee volver a concebir, la fecundación in vitro suele ser el método más utilizado1,4,5.
Vasectomía (masculina):
La vasectomía es un procedimiento quirúrgico permanente realizado en los hombres bajo anestesia local. Consiste en la interrupción de los conductos deferentes, impidiendo el transporte de los espermatozoides desde los testículos hasta el pene.
Este procedimiento no afecta la función orgásmica ni la eyaculación, aunque el semen ya no contendrá espermatozoides. A pesar de que algunos hombres temen que la vasectomía pueda influir en su desempeño sexual, la función hormonal permanece inalterada, por lo que no se produce una disminución en la libido ni en el placer sexual.
Sin embargo, es importante señalar que la reversibilidad de la vasectomía es poco frecuente y, en la mayoría de los casos, el procedimiento debe considerarse definitivo. Por esta razón, se recomienda que la decisión sea tomada con plena conciencia y tras una adecuada orientación médica1.
CONCLUSIÓN
La educación para la salud en la planificación familiar es fundamental para promover decisiones informadas y responsables sobre la reproducción. A través de la educación, se facilita el acceso a información sobre métodos anticonceptivos, sus beneficios y riesgos, así como la importancia de la salud sexual y reproductiva. Esto contribuye a la prevención de embarazos no planificados y enfermedades de transmisión sexual, mejorando la calidad de vida de las personas y fomentando una maternidad y paternidad responsables.
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