Incontinencia urinaria: una revisión bibliográfica

11 junio 2025

AUTORES

  1. Ariadna Gracia Prad. Graduada en Enfermería, Zaragoza, Aragón, España.
  2. Silvia Carnicer Izaguerri. Graduada en Enfermería, Zaragoza, Aragón, España.
  3. Paula Bujalance Latasa. Graduada en Enfermería, Zaragoza, Aragón, España.
  4. Oumaima Aboulmakarim Rabbani. Graduada en Enfermería, Zaragoza, Aragón, España.

 

RESUMEN

La incontinencia urinaria es la pérdida involuntaria de orina, afectando a hombres y mujeres, pero siendo más común en mujeres. En hombres, suele deberse a problemas con la próstata o a daños tras cirugías. En mujeres, la incontinencia se relaciona con la disfunción de los músculos de la vejiga o el suelo pélvico, especialmente durante el embarazo, el parto o la menopausia.

Existen dos tipos principales de incontinencia: la incontinencia de esfuerzo, que ocurre al toser o estornudar, y la incontinencia de urgencia, que se da con un deseo urgente de orinar. Otras formas incluyen incontinencia postural, enuresis nocturna e incontinencia coital. La incontinencia funcional ocurre en personas con limitaciones físicas o mentales.

Los estudios indican que alrededor del 30% de las mujeres adultas padecen algún tipo de incontinencia. La incontinencia de esfuerzo es la más común, y aunque algunos estudios sugieren que hay más casos entre mujeres blancas, otros muestran una prevalencia similar en diferentes etnias. Las diferencias en prevalencia entre países pueden deberse a factores culturales o a las metodologías utilizadas.

Los mecanismos que regulan la incontinencia involucran la coordinación entre la vejiga, la uretra y los esfínteres. La fase de almacenamiento es controlada por el sistema nervioso simpático, mientras que la fase de vaciado es coordinada por el sistema parasimpático. Es normal vaciar la vejiga hasta siete veces al día, con un rango de 250-300 ml por micción.

Los factores de riesgo para la incontinencia incluyen la edad, la obesidad, partos vaginales y ciertos antecedentes médicos. El examen del paciente y pruebas específicas, como la prueba de estrés de la tos y análisis de orina, son necesarios para un diagnóstico adecuado.

Las intervenciones de estilo de vida, aunque basadas en evidencia de baja calidad, son recomendadas para gestionar la incontinencia. Cambios en la dieta, ejercicios de Kegel y un manejo adecuado de medicamentos son sugeridos. Para el tratamiento, los anticolinérgicos y la desmopresina son medicamentos utilizados, pero si no son efectivos, puede ser necesaria cirugía. La inyección de toxina botulínica y el uso de neuromoduladores son opciones para aquellos que buscan tratamientos más avanzados.

PALABRAS CLAVE

Incontinencia urinaria.

ABSTRACT

Urinary incontinence is the involuntary loss of urine. It affects both men and women, but is more common in women. In men, it is usually due to prostate problems or damage after surgery. In women, incontinence is related to dysfunction of the bladder or pelvic floor muscles, especially during pregnancy, childbirth, or menopause.

There are two main types of incontinence: stress incontinence, which occurs when coughing or sneezing, and urge incontinence, which occurs with an urgent need to urinate. Other forms include positional incontinence, nocturnal enuresis, and coital incontinence. Functional incontinence occurs in people with physical or mental limitations.

Studies indicate that about 30% of adult women suffer from some type of incontinence. Stress incontinence is the most common, and while some studies suggest it is more common among white women, others show a similar prevalence across different ethnicities. Differences in prevalence between countries may be due to cultural factors or the methodologies used.

The mechanisms that regulate incontinence involve coordination between the bladder, urethra, and sphincters. The storage phase is controlled by the sympathetic nervous system, while the emptying phase is coordinated by the parasympathetic nervous system. It is normal to empty the bladder up to seven times a day, with a range of 250–300 ml per void.

Risk factors for incontinence include age, obesity, vaginal births, and certain medical history. Patient examination and specific tests, such as a cough stress test and urinalysis, are necessary for a proper diagnosis. Lifestyle interventions, although based on low-quality evidence, are recommended for managing incontinence. Dietary changes, Kegel exercises, and appropriate medication management are suggested. For treatment, anticholinergics and desmopressin are commonly used, but if these are ineffective, surgery may be necessary. Botulinum toxin injections and the use of neuromodulators are options for those seeking more advanced treatments.

KEY WORDS

Urinary incontinence.

 

DESARROLLO DEL TEMA

La incontinencia urinaria es la pérdida involuntaria de orina. Esta situación ocurre en ambos sexos, pero es más frecuente en las mujeres. Una diferencia de la incontinencia entre sexos es que la incontinencia en los hombres a menudo es consecuencia del agrandamiento de la próstata o del daño a los mecanismos de continencia durante la cirugía o la radioterapia para el cáncer de próstata. Sin embargo, la incontinencia en las mujeres está relacionada con la disfunción de los músculos de la vejiga o del suelo pélvico, y esta disfunción surge durante el embarazo o el parto, o en el momento de la menopausia.

Hay dos subtipos principales de incontinencia urinaria: incontinencia de esfuerzo e incontinencia de urgencia. La incontinencia de esfuerzo es la fuga de orina en asociación con procesos que aumentan la presión intravesical como la tos o estornudos, mientras que la incontinencia de urgencia es la queja de fuga de orina asociada con un deseo repentino y convincente de anular que es difícil de posponer.

Además, en las mujeres se incluyen la incontinencia postural, que es la pérdida de orina con un cambio de posición corporal; la enuresis nocturna, que es la fuga de orina durante el sueño; la incontinencia continua, de la cual las causas comunes incluyen fistulas vesicales; y la incontinencia coital, la pérdida de orina durante las relaciones sexuales.

También existe el término «incontinencia funcional» que se puede utilizar para referirse a la incontinencia en el contexto de deterioro asico o cognitivo, como fractura de cadera o demencia, que limita la movilidad del paciente durante el proceso de adaptación1.

EPIDEMIOLOGÍA:

Los datos de prevalencia sobre la incontinencia urinaria de cualquier subtipo en mujeres adultas son amplios y resumiendo gran parte de los estudios, se calcula una prevalencia de aproximadamente el 30%.

Para la población general, la incontinencia de esfuerzo es más común que la urgencia o la incontinencia mixta en la mayoría de los estudios.

Algunos estudios han demostrado una mayor prevalencia de incontinencia urinaria en mujeres de raza blanca, mientras que otros han mostrado una prevalencia similar en todas las etnias 1.

Si hay una variación en las tasas de prevalencia reales entre países, puede deberse a diferencias culturales en la percepción de la incontinencia o por diferencias metodológicas como el uso de diferentes definiciones de casos2.

MECANISMOS Y PATOFISIOLOGÍA:

La vejiga, la uretra y los músculos urinarios trabajan para almacenar orina a baja presión y vaciar voluntariamente en momentos apropiados. El músculo detrusor y el esfínter uretral interno son músculos lisos, mientras que el esfínter uretral externo y los músculos del suelo pélvico son músculos estriados.

El sistema nervioso simpático predomina durante la fase de almacenamiento y mantiene la continencia mientras que el sistema parasimpático coordina la fase de vaciado.

El vaciado hasta 7 veces al día en las horas de vigilia se considera normal, con un volumen de micción de 250300 ml por vacío. Una vejiga adulta sana tiene un límite de tolerancia cómoda de aproximadamente 500 ml, y puede acomodar este volumen realmente grande de orina. Mientras que este volumen puede aumentar hasta 1500 ml en situaciones de anestesia general1.

FACTORES DE RIESGO:

Existen factores de riesgo que incluyen el aumento de la edad, la paridad, la obesidad, los antecedentes de histerectomía y el aumento de la comorbilidad médica. Otros factores de riesgo que se incluyen pueden ser el uso de diuréticos, mala salud en general y ejercicio de alto impacto. Los partos vaginales se asocian con un mayor riesgo de esta enfermedad3.

EXAMEN FÍSICO:

Para saber diagnosticar a una persona con incontinencia urinaria hay que guiarse por la historia del paciente. Una de las primeras pruebas que se debe hacer es la prueba de estrés de la tos. En esta prueba la vejiga debe estar llena con 200-300 ml y se le debe pedir que tosa mientras se observa si hay fugas de orina.

Además, existe la prueba del hisopo de algodón, que consiste en la lubricación de la uretra; y si tras esto el paciente realiza la maniobra de Valsalva y hay un cambio de más de 30º en el hisopo, se considera positiva.

Por último, se deben realizar exámenes de orina para evaluar infección del tracto urinario y excluir hematuria, proteinuria y glucosuria. Si existe una posible obstrucción se debe evaluar la función renal. Y una de las pruebas más recomendadas es la ecograaa3.

PREVENCIÓN:

A pesar de la evidencia de baja calidad que sugiere las intervenciones de estilo de vida, estas intervenciones son eficaces. Y no requieren un grado amplio de conocimiento. Se aconseja a los pacientes sobre la ingesta adecuada de líquidos, vaciado cronometrado,reducción de bebidas con cafeína y carbonatadas, dejar de fumar,actividad asica moderada regular, y pérdida de peso si el paciente tiene sobrepeso u obesidad.

Se debe evitar la restricción de líquidos debido a los posibles efectos adversos como dolores de cabeza, estreñimiento y sed. El manejo utilizado de los medicamentos y las comorbilidades y los ejercicios de fortalecimiento muscular del suelo pélvico, como los ejercicios de Kegel, son el pilar de la terapia conductual por estrés.

TRATAMIENTO:

Existen diferentes tipos de medicamentos para tratar la incontinencia. Por un lado, los anticolinérgicos son el tratamiento principal de la vejiga hiperactiva. Por otro lado, la desmopresina es un medicamento. Antidiurético para tratar la nicturia. También se pueden usar los fármacos simpaticomiméticos que tienen una buena tolerancia, pero pueden producir hipertensión arterial. Y actualmente, la duloxetina que es un inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina.

Pero, muchas veces esta patología no se resuelve con el uso de fármacos, por lo que en estos casos se debe recurrir a la intervención quirúrgica. Para ello, se implanta el cabestrillo elástico libre de tensión con muy buenas tasas de éxito a largo plazo en el caso de las mujeres.

Si el tratamiento conservador de la incontinencia urinaria de urgencia falla, se ha probado el uso de la inyección de toxina botulínica intravesical, con inyecciones en las diferentes partes del músculo detrusor4.

Y si las personas más jóvenes se sienten cómodos con el uso de las tecnologías más avanzadas, se está empezando a usar neuromoduladores5.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Aoki Y, Brown HW, Brubaker L, Cornu JN, Daly JO, Cartwright R. Urinary incontinence in women. Nat Rev Dis Primers [Internet]. 2017;3:17042. Available from: hrp://dx.doi.org/10.1038/nrdp.2017.42
  2. Milsom I, Gyhagen M. The prevalence of urinary incontinence. Climacteric [Internet]. 2019;22(3):217–22. Available from: hrp://dx.doi.org/10.1080/13697137.2018.1543263
  3. Hu JS, Pierre EF. Urinary incontinence in women: Evaluation and management. Am Fam Physician. 2019;100(6):339–48. Available from: hrps://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31524367/
  4. Tunn R, Baessler K, Knüpfer S, Hampel C. Urinary incontinence and pelvic organ prolapse in women. Dtsch Arztebl Int [Internet]. 2023;120(5):71–80. Available from: hrp://dx.doi.org/10.3238/arztebl.m2022.0406.
  5. Das AK, Kucherov V, Glick L, Chung P. Male urinary incontinence ayer prostate disease treatment. Can J Urol. 2020;27(S3):36–43. Available from: hrps://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32876001/

 

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