Técnicas de vendaje compresivo en articulaciones: fundamentos, aplicaciones clínicas y papel de enfermería

16 junio 2025

AUTORES

  1. Vanessa Pérez Gamazo. Enfermera. Centro de Salud de Jaca, Hecho y Berdún (Huesca). España.
  2. Pablo Aguilar Baines. Enfermero. Centro de Salud de Sabiñánigo (Huesca). España.
  3. Alicia Mas Álvarez. Enfermera. Centro de Salud de Jaca, Hecho y Berdún (Huesca). España.
  4. Marta Mimbrera Jericó. Enfermera. Centro de Salud de Jaca, Hecho y Berdún (Huesca). España.
  5. Susana Teresa Lacasa Viscasillas. Enfermera. Centro de Salud de Sabiñánigo (Huesca). España.
  6. Sonsoles María Iglesias Constante. Matrona. Hospital de Jaca (Huesca). España.

 

RESUMEN

El vendaje compresivo articular constituye una herramienta terapéutica de gran utilidad en el manejo de patologías musculoesqueléticas, tanto agudas como crónicas. Su aplicación clínica se ha extendido en el ámbito de la fisioterapia, enfermería y medicina deportiva por su capacidad para controlar el edema, estabilizar articulaciones, reducir el dolor, mejorar el retorno venoso y linfático, y acelerar los procesos de recuperación funcional tras traumatismos, intervenciones quirúrgicas o lesiones deportivas.

La eficacia de esta técnica está condicionada por múltiples factores, entre ellos la evaluación individualizada del paciente, la elección del tipo de vendaje y la correcta ejecución de la técnica. La compresión terapéutica actúa sobre los tejidos blandos modificando presiones intersticiales, facilitando el drenaje de líquidos y reduciendo la inflamación. Existen diferentes modalidades de vendajes —elásticos, cohesivos, de una o varias capas— que deben seleccionarse según el objetivo clínico y el estado del paciente.

Este estudio analiza los fundamentos fisiológicos, las principales indicaciones y contraindicaciones, y las técnicas más utilizadas en la práctica clínica, así como el rol crucial del personal de enfermería en la aplicación, supervisión y seguimiento del vendaje. Se revisaron 18 estudios científicos publicados entre 2012 y 2024 en bases de datos como PubMed, Scopus y CINAHL, lo que permitió consolidar la evidencia sobre su uso.

Los resultados confirman que el vendaje compresivo articular es una intervención segura, efectiva y coste-efectiva cuando se aplica con criterios clínicos, conocimiento técnico y seguimiento profesional adecuado. Su uso racional y protocolizado debe ser promovido en los distintos niveles asistenciales.

PALABRAS CLAVE

Vendaje compresivo, articulaciones, edema, inmovilización, cuidados de enfermería.

ABSTRACT

Articular compression bandaging is a widely used therapeutic tool in the management of both acute and chronic musculoskeletal conditions. Its clinical application has expanded across physiotherapy, nursing, and sports medicine due to its ability to control edema, stabilize joints, reduce pain, enhance venous and lymphatic return, and accelerate functional recovery following trauma, surgery, or sports injuries.

The effectiveness of this technique is influenced by several factors, including individualized patient assessment, appropriate bandage selection, and correct application technique. Compression therapy acts on soft tissues by modifying interstitial pressures, facilitating fluid drainage, and decreasing inflammation. There are various types of bandages—elastic, cohesive, single-layer, or multilayer systems—which should be chosen based on clinical goals and patient condition.

This study analyzes the physiological foundations of therapeutic compression, its main clinical indications and contraindications, the most commonly used techniques, and the key role of nursing professionals in the application, supervision, and follow-up of compression bandaging. A total of 18 scientific studies published between 2012 and 2024 were reviewed from databases such as PubMed, Scopus, and CINAHL, consolidating the current evidence on its use.

Findings confirm that articular compression bandaging is a safe, effective, and cost-efficient intervention when applied using clinical criteria, proper technical knowledge, and appropriate professional follow-up. Its rational and protocolized use should be promoted across all levels of care to optimize outcomes, minimize complications, and support functional recovery in musculoskeletal rehabilitation.

KEY WORDS

Compression bandage, joints, edema, immobilization, nursing care.

DESARROLLO DEL TEMA

FUNDAMENTOS FISIOLÓGICOS DE LA COMPRESIÓN:

La compresión terapéutica mediante vendaje ejerce múltiples efectos beneficiosos sobre la fisiología del sistema musculoesquelético y circulatorio. Su efectividad no depende únicamente de la presión aplicada, sino de una combinación de factores que incluyen el tipo de material utilizado, el nivel de compresión, la técnica de aplicación y la situación clínica del paciente. Los principios fisiológicos que sustentan su uso permiten explicar su utilidad en el tratamiento de edemas, lesiones articulares, esguinces, linfedemas y procesos postquirúrgicos.

Mejora del retorno venoso y linfático:

Uno de los principales efectos de la compresión es la reducción de la presión hidrostática capilar, lo que favorece el retorno venoso y linfático. Al comprimir los tejidos blandos, se disminuye la acumulación de líquido en el espacio intersticial y se facilita el drenaje hacia los vasos linfáticos y venosos, mejorando la circulación local y reduciendo la congestión1.

Disminución del edema y reabsorción del líquido intersticial:

La compresión acelera la reabsorción del edema al modificar los gradientes de presión entre el espacio vascular e intersticial. Esto contribuye a una disminución del volumen inflamatorio, lo que a su vez reduce la presión tisular, el dolor y mejora el entorno celular para la recuperación tisular2.

Estimulación de mecanorreceptores y mejora de la propiocepción:

La presión ejercida sobre la piel y las estructuras articulares activa los mecanorreceptores cutáneos y articulares, mejorando la propiocepción y la percepción del esquema corporal. Esto permite una mayor estabilidad articular y coordinación motora, especialmente útil en fases tempranas de rehabilitación tras esguinces o cirugías3-4.

Control del dolor y aumento de la confianza funcional:

La compresión también contribuye al control del dolor, tanto por su efecto sobre el edema como por la activación de las vías inhibidoras del dolor a través de los receptores táctiles y propioceptivos (teoría de la compuerta del dolor). Además, proporciona una sensación de contención y protección, lo que incrementa la confianza del paciente en el movimiento y favorece la movilización precoz y segura durante la fase de recuperación funcional5-6.

En conjunto, los efectos fisiológicos de la compresión justifican su uso como herramienta terapéutica integral, no invasiva y de bajo coste, que mejora significativamente los resultados clínicos en la atención de lesiones articulares y musculoesqueléticas7.

INDICACIONES CLÍNICAS MÁS FRECUENTES:

El vendaje compresivo articular es una herramienta terapéutica versátil y eficaz que se emplea en diversas patologías musculoesqueléticas y situaciones clínicas. Su capacidad para reducir edema, estabilizar articulaciones, aliviar el dolor y favorecer la recuperación funcional lo convierte en una técnica de elección tanto en la práctica asistencial diaria como en el ámbito deportivo. A continuación, se detallan las indicaciones clínicas más habituales basadas en la evidencia y en la práctica profesional.

Esguinces articulares:

Los esguinces, especialmente de tobillo y muñeca, son una de las indicaciones más comunes del vendaje compresivo. En las fases iniciales, la compresión ayuda a limitar la inflamación, estabilizar la articulación afectada y reducir el dolor, favoreciendo una recuperación más rápida. También puede utilizarse en fases posteriores para soporte funcional durante la readaptación al movimiento8.

Distensiones, tendinitis, sinovitis y bursitis:

En procesos inflamatorios de los tejidos blandos, como distensiones musculares, tendinitis, sinovitis o bursitis, la compresión contribuye a reducir la inflamación local, aliviar el dolor y mejorar el retorno venoso, sin limitar completamente el rango de movilidad. Su aplicación debe ser cuidadosa para no interferir con la circulación ni agravar el proceso inflamatorio9.

Artritis y artrosis:

En enfermedades articulares crónicas como la artritis reumatoide o la artrosis, el vendaje compresivo puede utilizarse de forma intermitente para aliviar la rigidez articular, reducir el dolor y mejorar la propiocepción, especialmente en momentos de sobrecarga o brote inflamatorio10.

Postoperatorio ortopédico:

Tras intervenciones quirúrgicas ortopédicas, el vendaje compresivo se aplica para controlar el edema postoperatorio, proteger la zona intervenida, disminuir el sangrado subcutáneo y facilitar el proceso de cicatrización. Es habitual su uso en cirugías de rodilla, tobillo, hombro y mano, bajo supervisión profesional11.

Linfedemas y edemas crónicos:

El vendaje multicapa es una técnica fundamental en el tratamiento de linfedemas y edemas crónicos de origen venoso o linfático, ya sea de causa postquirúrgica, oncológica o vascular. En estos casos, la compresión mejora el drenaje linfático, reduce el volumen del miembro afectado y previene complicaciones cutáneas como infecciones o fibrosis12-13.

Prevención y tratamiento en el ámbito deportivo:

En el ámbito deportivo, el vendaje compresivo se utiliza con fines preventivos y terapéuticos. Se aplica para proteger estructuras articulares vulnerables durante la actividad física, prevenir recidivas de lesiones, o como parte de la recuperación tras el esfuerzo. Su correcta colocación proporciona soporte sin limitar la movilidad funcional, lo que permite al deportista continuar con la actividad de forma segura14.

En resumen, el vendaje compresivo articular tiene múltiples indicaciones clínicas, tanto en lesiones agudas como en condiciones crónicas. Su aplicación debe estar guiada por criterios clínicos y realizada por profesionales capacitados para garantizar su efectividad y evitar complicaciones asociadas.

CONTRAINDICACIONES MÁS RELEVANTES:

Aunque el vendaje compresivo articular es una herramienta terapéutica segura y eficaz en múltiples contextos, su aplicación debe realizarse con precaución y conocimiento clínico, ya que existen situaciones donde está contraindicado total o parcialmente debido al riesgo de agravar la patología subyacente o provocar efectos adversos. A continuación, se describen las contraindicaciones más relevantes que deben ser valoradas antes de aplicar este tipo de terapia.

Insuficiencia arterial periférica:

La insuficiencia arterial periférica, especialmente en estadios moderados o graves, constituye una contraindicación absoluta para la compresión terapéutica. La aplicación de presión externa en extremidades con perfusión reducida puede comprometer aún más el flujo sanguíneo, agravando la isquemia tisular y favoreciendo la aparición de necrosis o úlceras isquémicas. Es fundamental valorar el índice tobillo-brazo (ITB) antes de aplicar vendajes compresivos, especialmente en pacientes con antecedentes vasculares15.

Neuropatías con pérdida de sensibilidad:

En pacientes con neuropatía periférica (como ocurre en la diabetes mellitus o enfermedades neurológicas), la pérdida de sensibilidad impide percibir molestias, dolor o signos de compresión excesiva, lo que aumenta el riesgo de lesiones cutáneas, isquemia o necrosis por presión mantenida. En estos casos, la compresión debe evitarse o aplicarse bajo estricta vigilancia clínica16.

Infecciones locales activas o úlceras cutáneas:

La presencia de infecciones cutáneas activas, úlceras abiertas, celulitis o procesos supurativos contraindica el uso de vendaje compresivo en la zona afectada. La compresión puede favorecer la propagación de la infección, dificultar la vigilancia visual y generar un entorno propicio para el crecimiento bacteriano. En estas situaciones, se debe tratar primero la infección y revalorar posteriormente la indicación de compresión17.

Fragilidad cutánea extrema:

En pacientes con piel atrófica, como los ancianos, pacientes en tratamiento con corticosteroides prolongados o con enfermedades dermatológicas crónicas, existe un mayor riesgo de desgarros, hematomas o necrosis cutánea por compresión. La piel delgada y poco vascularizada no tolera bien la presión prolongada, por lo que se deben usar alternativas suaves o vendajes de baja compresión, vigilando la integridad cutánea con frecuencia18.

Trombosis venosa profunda (TVP) reciente:

En casos de trombosis venosa profunda reciente (<2 semanas), está contraindicada la compresión fuerte en la extremidad afectada debido al riesgo teórico de desprendimiento del trombo y embolización. En estos pacientes se prioriza el tratamiento anticoagulante, y la compresión se puede introducir progresivamente una vez estabilizado el cuadro y con indicación médica expresa4.

En conclusión, antes de aplicar un vendaje compresivo articular es imprescindible evaluar el estado vascular, neurológico, cutáneo e infeccioso del paciente, valorando cuidadosamente los riesgos. La identificación de contraindicaciones garantiza una aplicación segura y adaptada, evitando complicaciones graves y optimizando los resultados terapéuticos.

TÉCNICAS DE VENDAJE COMPRESIVO:

Existen múltiples técnicas de vendaje compresivo que deben seleccionarse en función de la patología, la localización anatómica, el objetivo terapéutico y las características del paciente. Una correcta elección y aplicación de la técnica no solo optimiza los resultados clínicos, sino que también minimiza los riesgos asociados a una compresión inadecuada. A continuación, se describen las técnicas más empleadas en la práctica asistencial:

Vendaje elástico (tracción corta o larga):

El vendaje elástico es una de las modalidades más utilizadas, disponible en diferentes niveles de elasticidad:

  • De tracción corta: aporta mayor presión en reposo y menor durante el movimiento, lo que lo hace adecuado para pacientes con movilidad reducida o en fase aguda de edema.
  • De tracción larga: mantiene una presión más constante durante la actividad física, ideal para control del edema y estabilización articular en personas activas.
  • Su versatilidad lo convierte en una técnica eficaz en lesiones agudas como esguinces o inflamaciones articulares7.

 

Vendaje cohesivo:

Este tipo de vendaje es autoadherente, es decir, se adhiere sobre sí mismo, pero no sobre la piel, lo que facilita su aplicación y retirada sin causar molestias. Es especialmente útil en zonas de difícil fijación como codos, rodillas y tobillos, ya que ofrece compresión estable y flexible, adaptándose a las articulaciones en movimiento. Además, permite ajustar la presión de forma sencilla9.

Vendaje multicapa:

Consiste en la aplicación de varias capas de vendaje superpuestas, combinando materiales compresivos y de acolchado. Está especialmente indicado en:

  • Edemas crónicos o persistentes, como en insuficiencia venosa o linfedemas.
  • Casos que requieren compresión sostenida y homogénea durante periodos prolongados.

 

Se considera una técnica avanzada que debe ser aplicada por profesionales con experiencia, dado el riesgo de generar presiones excesivas si no se controla adecuadamente.

 

Técnicas mixtas (vendaje + ortesis):

En lesiones complejas o situaciones de inestabilidad articular severa, puede ser necesario combinar el vendaje compresivo con el uso de órtesis o férulas funcionales. Esta combinación proporciona soporte estructural y control del edema simultáneamente, especialmente útil en fases postquirúrgicas o en deportistas que requieren protección sin inmovilización completa10.

Control de la presión: individualización imprescindible:

En todas las técnicas, es imprescindible que la presión ejercida se adapte a las características del paciente, considerando factores como el estado vascular, la sensibilidad, la patología de base y la tolerancia cutánea.

  • El vendaje debe aplicar una compresión funcional, sin comprometer la perfusión.
  • Se recomienda comprobar signos de isquemia (dolor, frialdad, palidez, entumecimiento) y ajustar o retirar el vendaje si aparecen7.

 

En resumen, la selección adecuada de la técnica de vendaje compresivo debe estar guiada por criterios clínicos, objetivos terapéuticos y conocimientos técnicos, siempre con seguimiento estrecho para garantizar su eficacia y seguridad.

BENEFICIOS CLÍNICOS DEL VENDAJE COMPRESIVO:

El vendaje compresivo articular, cuando se aplica correctamente y con criterios clínicos, ofrece beneficios terapéuticos significativos tanto en patologías agudas como crónicas del aparato musculoesquelético. Su impacto va más allá del control de los síntomas iniciales, ya que contribuye de forma activa al proceso de rehabilitación y recuperación funcional del paciente. A continuación, se detallan sus principales beneficios clínicos:

Reducción eficaz del edema y del dolor:

Uno de los efectos más inmediatos y documentados del vendaje compresivo es la disminución del edema, gracias a la mejora del retorno venoso y linfático. Al reducir la acumulación de líquido intersticial, se logra también una disminución significativa del dolor, asociado tanto a la distensión de tejidos como a la inflamación local. Este efecto analgésico indirecto favorece la evolución clínica, especialmente en fases agudas de esguinces, distensiones y procesos postquirúrgicos3.

Mejora de la función articular y la movilidad precoz:

Al proporcionar estabilidad externa y propiocepción mejorada, el vendaje facilita la movilización precoz y segura de la articulación afectada. Esto es fundamental para evitar rigideces, atrofias musculares o pérdida de funcionalidad. Su aplicación contribuye a mantener un nivel adecuado de actividad física durante el proceso de recuperación, lo que optimiza el pronóstico funcional12.

Disminución del uso de analgésicos y antiinflamatorios:

La reducción del dolor y la inflamación derivada del uso del vendaje permite, en muchos casos, reducir el consumo de fármacos analgésicos o antiinflamatorios no esteroideos (AINEs). Esto resulta especialmente relevante en pacientes polimedicados o con patologías que limitan el uso prolongado de estos medicamentos, como la enfermedad renal o gástrica.

Aumento de la adherencia del paciente a la terapia física:

El vendaje ofrece soporte y seguridad durante la actividad física y las sesiones de fisioterapia, lo que aumenta la confianza del paciente en el movimiento. Este efecto psicológico positivo, sumado a la disminución del dolor, se traduce en una mayor adherencia a la terapia física y a los ejercicios pautados, lo cual es clave para una recuperación funcional completa y sostenida13.

Favorece el retorno funcional e independencia:

Finalmente, el vendaje compresivo facilita un retorno más rápido a las actividades de la vida diaria, el trabajo o el deporte. Al acelerar la reducción del edema, controlar el dolor y permitir una mejor movilidad, el paciente recupera antes su autonomía, lo que impacta directamente en su calidad de vida y percepción de mejoría clínica.

En conjunto, el vendaje compresivo se consolida como una intervención terapéutica integral, que actúa sobre múltiples dimensiones del proceso de recuperación: fisiológica, funcional, psicológica y social. Su uso adecuado debe considerarse una herramienta fundamental dentro del abordaje interdisciplinar de las lesiones articulares y musculoesqueléticas13.

ROL DEL PERSONAL DE ENFERMERÍA:

El personal de enfermería desempeña un papel central en la implementación segura y efectiva del vendaje compresivo articular. Su intervención abarca desde la valoración clínica previa, la correcta aplicación técnica del vendaje, hasta el seguimiento posterior y la educación al paciente. La competencia enfermera en esta área no solo garantiza la eficacia terapéutica, sino que también previene complicaciones y optimiza la recuperación funcional del paciente.

Aplicación correcta del vendaje:

La colocación del vendaje compresivo requiere una técnica precisa, que debe ajustarse al objetivo terapéutico, a la zona anatómica afectada y a las características del paciente. El personal de enfermería debe poseer conocimientos sólidos de:

  • Anatomía y fisiología vascular, para evitar compresiones indebidas o isquemia.
  • Materiales y tipos de vendaje, eligiendo el más adecuado para cada situación.
  • Presión terapéutica segura, ajustando la compresión a tolerancia y riesgo.

 

Una aplicación incorrecta puede comprometer la circulación o provocar lesiones cutáneas, por lo que se requiere formación específica y destreza clínica18.

Seguimiento clínico riguroso:

Tras la aplicación, la enfermería debe realizar un control periódico del estado cutáneo, vascular y sensitivo de la extremidad:

  • Evaluar la coloración, temperatura, pulso distal y sensibilidad.
  • Detectar signos de compresión excesiva, dolor, frialdad o parestesias.
  • Ajustar o retirar el vendaje si se identifican riesgos clínicos.

 

Este seguimiento es esencial para prevenir complicaciones y mantener la seguridad del tratamiento.

Educación al paciente:

La enfermería tiene la responsabilidad de informar y capacitar al paciente o cuidador sobre:

  • Signos de alarma que deben motivar consulta inmediata (dolor intenso, cambio de coloración, entumecimiento).
  • Cuidados domiciliarios del vendaje: mantener seco, evitar manipulación, revisar la piel.
  • Retirada progresiva o reaplicación si es necesaria, según indicación clínica.

 

La educación empodera al paciente y mejora la adherencia al tratamiento, especialmente en fases domiciliarias o ambulatorias.

Supervisión en el ámbito domiciliario:

En pacientes crónicos, frágiles o con movilidad reducida, el personal de enfermería comunitaria o de atención domiciliaria cumple un papel fundamental:

  • Supervisa la evolución de edemas o lesiones.
  • Reaplica vendajes si es necesario.
  • Coordina con otros profesionales para un seguimiento integral.

 

Esta intervención contribuye a evitar ingresos hospitalarios y mejorar el control clínico desde el entorno domiciliario.

Formación continua y actualización profesional:

Dado el avance en materiales, técnicas y evidencias clínicas, la formación continua es clave para mantener una práctica segura y basada en la evidencia:

  • Cursos, talleres y protocolos actualizados mejoran la calidad asistencial.
  • El desarrollo de competencias específicas en vendajes permite a enfermería liderar esta intervención de forma autónoma y cualificada18.

 

En conclusión, el personal de enfermería es pieza clave en el manejo del vendaje compresivo articular, combinando habilidades técnicas, juicio clínico y capacidad educativa. Su intervención garantiza una aplicación eficaz, un seguimiento seguro y una atención centrada en el paciente.

 

CONCLUSIONES

El vendaje compresivo articular se consolida como una intervención terapéutica eficaz, segura y de bajo coste, ampliamente utilizada en el abordaje de patologías musculoesqueléticas tanto agudas como crónicas. Su versatilidad permite su aplicación en esguinces, edemas postraumáticos, linfedemas, procesos inflamatorios articulares, y como apoyo en la recuperación postquirúrgica y deportiva.

La evidencia científica y la experiencia clínica coinciden en que el vendaje compresivo, cuando se aplica correctamente, ofrece múltiples beneficios: reducción significativa del edema, alivio del dolor, mejora de la estabilidad articular y de la movilidad funcional precoz, así como disminución en el uso de fármacos analgésicos y antiinflamatorios. Estos efectos no solo aceleran la recuperación, sino que también favorecen el retorno a la autonomía y mejoran la calidad de vida del paciente.

Sin embargo, su eficacia está directamente vinculada a una colocación técnica adecuada, un seguimiento clínico continuo y una evaluación individualizada del paciente. En este proceso, el personal de enfermería desempeña un rol fundamental, no solo en la aplicación del vendaje, sino también en la vigilancia, educación al paciente, intervención domiciliaria y coordinación interdisciplinar.

Para garantizar una práctica clínica segura y efectiva, es imprescindible promover la formación específica y continuada del equipo sanitario, desarrollar protocolos de actuación estandarizados y reforzar un enfoque centrado en el paciente, que tenga en cuenta sus características, riesgos y necesidades particulares.

En definitiva, el vendaje compresivo articular debe considerarse una herramienta imprescindible dentro del arsenal terapéutico rehabilitador, integrando conocimiento técnico, criterio clínico y atención humanizada para maximizar su impacto en la recuperación funcional.

 

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