AUTORES
- Noelia Pelegrin Fajardo. TCAE, RHV. Aragón, España.
- Carmen María Ricon Freitas. TCAE, HUMS. Zaragoza, España.
- Raquel Tormo Bozal. T. SOCIAL, HNSG. Zaragoza, España.
- María Lázaro Aspas. DUE, HNSG. Zaragoza, España.
- Silvia Alcubierre Iriarte. TAF, HNSG. Zaragoza, España.
- Marina Huesa Nuez. TCAE, Utrillas. Teruel, España.
RESUMEN
La brucelosis es una enfermedad infecciosa zoonótica causada por bacterias del género Brucella. Afecta tanto a animales como a humanos y se transmite principalmente por contacto con animales infectados o consumo de productos animales contaminados. Se considera una de las enfermedades zoonóticas más extendidas globalmente, especialmente en regiones con sistemas ganaderos tradicionales. El diagnóstico suele ser complejo debido a la inespecificidad de sus síntomas, y el tratamiento requiere regímenes antibióticos prolongados.
PALABRAS CLAVE
Brucelosis, Enfermedades zoonóticas, infecciones zoonóticas.
ABSTRACT
Brucellosis is a zoonotic infectious disease caused by bacteria of the Brucella genus. It affects both animals and humans and is primarily transmitted through contact with infected animals or consumption of contaminated animal products. It is considered one of the most widespread zoonotic diseases globally, especially in regions with traditional livestock systems. Diagnosis is often complex due to the nonspecificity of its symptoms, and treatment requires prolonged antibiotic regimens.
KEY WORDS
Brucellosis, zoonotic diseases, Zoonotic infections.
DESARROLLO DEL TEMA
La brucelosis, también conocida como fiebre de Malta o fiebre ondulante, es una zoonosis bacteriana causada por el género Brucella, que incluye varias especies patógenas para el ser humano: Brucella melitensis, Brucella abortus, Brucella suis y, con menor frecuencia, Brucella canis. La enfermedad es endémica en muchas regiones del mundo, especialmente en el Mediterráneo, Medio Oriente, América Latina, Asia Central y África subsahariana.
A pesar de los avances en los programas de control animal, la brucelosis sigue siendo un problema de salud pública, con impacto económico significativo por la pérdida de productividad ganadera y los costos sanitarios derivados del tratamiento prolongado y las secuelas en humanos.
Epidemiología:
La brucelosis humana es una enfermedad ocupacional común entre trabajadores agrícolas, veterinarios, ganaderos, carniceros y personal de laboratorio. La transmisión se produce por contacto directo con secreciones de animales infectados, inhalación de aerosoles contaminados o consumo de productos lácteos no pasteurizados.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se notifican más de 500,000 casos anualmente a nivel mundial, aunque se estima una cifra real mucho mayor debido al subregistro y diagnóstico erróneo. B. melitensis es la especie más virulenta y frecuente en humanos, predominante en regiones donde se crían cabras y ovejas sin vacunación adecuada.
Fisiopatología:
Brucella spp. son cocobacilos Gram negativos intracelulares facultativos, que ingresan al organismo por mucosas o piel lesionada y se diseminan a través de la vía linfática y sanguínea hacia órganos del sistema reticuloendotelial (hígado, bazo, médula ósea, ganglios linfáticos).
Una vez dentro de los macrófagos, las bacterias evaden la destrucción lisosomal, lo que permite su persistencia intracelular y genera una respuesta inflamatoria crónica. Esto da lugar a manifestaciones clínicas prolongadas y la posibilidad de recaídas si el tratamiento es inadecuado o incompleto.
Manifestaciones clínicas:
La brucelosis se caracteriza por un inicio insidioso y síntomas inespecíficos, lo que dificulta su diagnóstico. Puede presentarse de manera aguda, subaguda o crónica. Los síntomas más comunes incluyen:
- Fiebre intermitente u ondulante.
- Sudoración profusa (particularmente nocturna).
- Fatiga intensa.
- Mialgias y artralgias.
- Pérdida de peso.
- Anorexia2.
Complicaciones:
En casos crónicos o no tratados adecuadamente, pueden presentarse complicaciones graves:
- Osteoarticulares (espondilitis, sacroileítis, artritis periférica): son las más comunes, hasta en el 30% de los casos.
- Neurológicas (neurobrucelosis): meningitis, encefalitis, mielitis.
- Cardíacas: endocarditis (rara pero potencialmente fatal).
- Hepatoesplenomegalia: común por la afinidad de la bacteria por estos órganos.
Diagnóstico:
El diagnóstico de brucelosis combina evaluación clínica, pruebas serológicas y cultivo. Dada su presentación inespecífica, debe sospecharse en personas con fiebre prolongada y antecedentes de exposición a animales o productos de riesgo.
Pruebas diagnósticas:
- Hemocultivo: estándar de oro, aunque su sensibilidad varía (40–70%). Puede requerir incubación prolongada (hasta 4 semanas).
- Serología: la prueba de aglutinación estándar (SAT) detecta anticuerpos contra Brucella; títulos ≥1:160 son sugestivos en contextos clínicos compatibles.
- PCR: ofrece alta sensibilidad y especificidad, especialmente útil en neurobrucelosis o casos crónicos.
- Imágenes: pueden ser necesarias para evaluar complicaciones osteoarticulares o viscerales.1
Tratamiento:
El tratamiento de la brucelosis busca erradicar la bacteria intracelular y prevenir recaídas. La OMS recomienda regímenes combinados de antibióticos por al menos 6 semanas, debido a la dificultad para eliminar la infección.
Esquema de primera línea (no complicado).
- Doxiciclina (100 mg c/12h) por 6 semanas + estreptomicina (1 g/día IM) por 2-3 semanas
o - Doxiciclina + rifampicina (600–900 mg/día) por 6 semanas
Formas complicadas:
En casos de neurobrucelosis, endocarditis o espondilitis, se emplean terapias prolongadas (3 a 6 meses) con combinaciones de doxiciclina, rifampicina y un aminoglucósido o ceftriaxona intravenosa.
Recaídas:
Ocurren en hasta un 10% de los casos, generalmente por tratamiento inadecuado o discontinuado. No suele implicar resistencia antimicrobiana, sino persistencia bacteriana.
Prevención:
La brucelosis se previene principalmente mediante medidas veterinarias y de salud pública:
- Vacunación de ganado (B. melitensis Rev 1, B. abortus S19).
- Pasteurización de productos lácteos.
- Control sanitario en mataderos.
- Educación a trabajadores en riesgo.
- Notificación obligatoria y vigilancia epidemiológica.
El control de la brucelosis animal es fundamental para reducir su incidencia en humanos. La erradicación es posible, como se ha logrado en varios países mediante campañas intensivas3.
Brucelosis como amenaza biológica:
Brucella spp. están clasificadas como agentes de categoría B en el contexto del bioterrorismo, debido a su alta infectividad por vía aérea, estabilidad ambiental y dificultad diagnóstica. Este aspecto subraya la necesidad de una vigilancia y respuesta sanitaria adecuada.
CONCLUSIÓN
La brucelosis es una enfermedad infecciosa relevante desde el punto de vista clínico, zoonótico y de salud pública. Su diagnóstico requiere un alto índice de sospecha clínica, especialmente en regiones endémicas. La terapia adecuada y prolongada permite la resolución en la mayoría de los casos, aunque las recaídas son posibles. La prevención se basa en el control veterinario y la educación sanitaria. La colaboración entre médicos, veterinarios y autoridades de salud es clave en el enfoque “One Health” para reducir la carga de esta zoonosis reemergente.
BIBLIOGRAFÍA
- Pappas G, Papadimitriou P, Akritidis N, Christou L, Tsianos EV. The new global map of human brucellosis. Lancet Infect Dis. 2006;6(2):91–9.
- Corbel MJ. Brucellosis in humans and animals. Geneva: World Health Organization; 2006.
- Franco MP, Mulder M, Gilman RH, Smits HL. Human brucellosis. Lancet Infect Dis. 2007;7(12):775–86.