AUTORES
- Jaime Sahún Calavia. Graduado en Enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- María Calejero Martínez. Graduada en Enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Cristina Antón Gutiérrez. Graduada en Enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Jorge Fle Usón. Graduado en Enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Alba García Varona. Graduada en Enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Manuel Piazuelo Guíu. Graduado en Enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
RESUMEN
La sarcopenia es una patología que se caracteriza por la disminución progresiva de la masa muscular, la fuerza y la funcionalidad relacionada con el envejecimiento. Su aparición se asocia con múltiples factores, como la edad, el sedentarismo, la desnutrición y la presencia de enfermedades crónicas y oncológicas. La sarcopenia impacta desfavorablemente en la calidad de vida, aumentando el riesgo de discapacidad, caídas, fracturas, así como la mortalidad prematura.
El tratamiento no farmacológico se centra principalmente en la combinación del ejercicio físico, en concreto el entrenamiento de resistencia; y estrategias en el ámbito nutricional que favorecen la síntesis proteica a nivel muscular. Dentro de estas estrategias, el impacto de los suplementos de creatina en personas mayores con sarcopenia ha demostrado su potencial para mejorar la masa muscular y la fuerza en estas personas a través de diferentes estudios. La evidencia científica indica que su eficacia es mayor cuando se combina con ejercicio, promoviendo de esta forma la funcionalidad y reduciendo la fragilidad en las personas mayores.
PALABRAS CLAVE
Creatina, personas mayores, sarcopenia, fuerza, suplementación de creatina.
ABSTRACT
Sarcopenia is a pathology characterized by the progressive decrease in muscle mass, strength and functionality related to aging. Its onset is associated with multiple factors, such as age, sedentary lifestyle, malnutrition and the presence of chronic and oncological diseases. Sarcopenia negatively impacts quality of life, increasing the risk of disability, falls, fractures as well as premature mortality.
Non-pharmacological treatment focuses mainly on the combination of physical exercise, specifically resistance training, and nutritional strategies that promote protein synthesis at the muscle level. Within these strategies, the impact of creatine supplements on older people with sarcopenia has demonstrated its potential to improve muscle mass and strength in these people through different studies. Scientific evidence indicates that its effectiveness is greater when combined with exercise, thus promoting functionality and reducing fragility in aged people.
KEY WORDS
Creatine, aged people, sarcopenia, strength, creatine supplementation.
DESARROLLO DEL TEMA
El envejecimiento poblacional a nivel global está produciendo una transición demográfica debido a un aumento de la esperanza de vida y un descenso de las tasas de natalidad. Debido a este envejecimiento de la población actual, existe un gran interés en el estudio de los cambios en la composición corporal asociada con la edad. Entre los trastornos de la composición corporal relacionados con el envejecimiento destaca la sarcopenia1.
La sarcopenia se define como la disminución de la fuerza, la masa muscular y la funcionalidad relacionada con la edad, asociándose con procesos como la osteoporosis, la fragilidad y la caquexia; aumentando así el riesgo de discapacidad, independientemente de la edad, el sexo, la obesidad, la raza, el estatus socioeconómico y comorbilidades asociadas, además del riesgo de caídas, lesiones, fracturas y mortalidad prematura2-4.
Se deben diferenciar dos tipos de sarcopenia: La primaria: “Sarcopenia de la edad”, esta se caracteriza por la pérdida de masa muscular y de función muscular y está relacionada directamente con la edad; y la secundaria: Asociado a enfermedades “malignas”, vinculada normalmente a enfermedades crónicas de naturaleza oncológica2.
La etiología y la fisiopatología que conducen a la sarcopenia primaria son de origen multifactorial, e incluyen alteraciones en el equilibrio y el recambio de proteínas del músculo esquelético, procesos endocrinológicos, neurofisiología, inflamación, vascularización, así como una disminución de la función mitocondrial. Cada año, la fuerza muscular en personas mayores de 60 años se reduce en un 1,5-3,5%, siendo más pronunciada esta pérdida en adultos mayores sedentarios y la incidencia en hombres es el doble respecto al de mujeres3-5.
Se estima que la prevalencia de la sarcopenia en todo el mundo es del 5% al 13% en las personas de 60 a 70 años, y en los mayores de 80 años u octogenarios podría alcanzar un porcentaje más alto, llegando incluso hasta un 50%. En Europa, estos valores oscilan entre un 11,4% y un 36,6%6,7.
Entre los principales factores de riesgo asociados a la sarcopenia encontramos la edad y el sexo, factores hormonales e inflamación, composición corporal, el estilo de vida (baja ingesta de alimentos y particularmente de ingesta proteica, sedentarismo, abuso de alcohol y tabaco, etc.), terapias farmacológicas y enfermedades que se prolongan en el tiempo. Para la medición del estado nutricional, se puede utilizar el índice de riesgo nutricional geriátrico (GNRI); como herramienta predictora de algunas enfermedades entre las que se encuentra la sarcopenia8,9.
La literatura científica demuestra que en los adultos de mediana edad y en el anciano, con alto riesgo nutricional, estos son más propensos a la sarcopenia respecto a aquellos con menor riesgo nutricional. Por lo que, en las personas mayores que se encuentran en estado de desnutrición, la sarcopenia debe diagnosticarse temprano y se deben indicar intervenciones y tratamientos adecuados6-8.
Uno de los mecanismos fisiológicos que ocurren durante el envejecimiento es el aumento de la excreción urinaria de creatinina (subproducto de la creatina), siendo este un indicador directo del tamaño global y del deterioro de la masa muscular esquelética. Los datos señalan que esta excreción urinaria de creatinina en un sujeto de 60 años representa el 67.0% respecto a la de un sujeto más joven siendo la diferencia aún mayor en hombres con más de 80 años de edad9.
La creatina se sintetiza a partir de los aminoácidos glicina, arginina y metionina, mediante las enzimas glicina amidinotransferasa, guanidinoacetato metiltransferasa y metionina adenosiltransferasa; y se almacena en las células en forma de fosfocreatina. Estos aminoácidos son fundamentales en la síntesis de proteínas musculares y como consecuencia en la preservación de la salud muscular. Por lo tanto, debido a la pérdida de creatinina en orina asociada a la edad, una de las medidas que se plantean para el manejo de la sarcopenia es la suplementación de creatina en las dietas de las personas vulnerables a padecer esta enfermedad10,11.
Asimismo, la combinación de la suplementación de creatina y el entrenamiento de resistencia aumenta la masa magra y la fuerza muscular en las personas mayores, mejorando de esta manera la masa muscular y el rendimiento muscular; y, en consecuencia, los beneficios terapéuticos que se observan de los suplementos con creatina respecto a la fragilidad podrían ir más allá de la función física, abordando los componentes multifactoriales 12, 13.
Por ello, surge la idea de realizar este trabajo monográfico, ya que resulta de interés realizar una revisión de la literatura científica disponible a fin de conocer la utilidad de los suplementos de creatina en las personas mayores y su relación con la mejora de la sarcopenia.
Etiología:
La sarcopenia en las personas mayores es una condición multifactorial influenciada por múltiples factores que afectan al músculo esquelético. Su origen no se debe a una única causa, sino que este está directamente condicionado por el envejecimiento, el estilo de vida y diferentes alteraciones metabólicas que potencian la pérdida de masa muscular y disminuyen la funcionalidad3,4.
Uno de los factores fundamentales de la sarcopenia es el envejecimiento, pues en este se produce una disminución en la síntesis de proteínas musculares, alteraciones en la regeneración celular y cambios en la función de las mitocondrias, impactando de forma directa en la homeostasis muscular5-7,12. La reducción progresiva en la producción de hormonas anabólicas (la testosterona, la hormona del crecimiento (GH) o la insulina) también contribuye a la pérdida de la función muscular y su degradación5,11-13.
Igualmente, los factores a nivel nutricional desempeñan un papel esencial. Una ingesta inadecuada de proteínas y aminoácidos esenciales puede acelerar la aparición de sarcopenia, así como su empeoramiento, dado que el músculo necesita estos nutrientes para su mantenimiento y regeneración2-4. La deficiencia de creatina agrava la disminución de la fuerza y de la masa muscular en las personas mayores; pues esta resulta fundamental en la producción de energía a nivel muscular2,10.
Por otro lado, el sedentarismo es un factor clave en la progresión de la sarcopenia. La falta de realización de actividad física reduce la síntesis proteica y aumenta la atrofia muscular. Diferentes estudios han demostrado cómo la combinación de ejercicio de resistencia y suplementación con creatina puede ralentizar esta pérdida de masa muscular y por lo tanto mejorar la funcionalidad de las personas mayores6-9.
Asimismo, la degradación muscular asociada al envejecimiento a través de la activación de citocinas proinflamatorias como la interleucina-6 (IL-6) y el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α), incrementa la proteólisis muscular y el estrés oxidativo9-11.
Dada la complejidad de su etiología, resulta fundamental abordar la sarcopenia a través de la prevención y diferentes estrategias terapéuticas basadas en una óptima ingesta proteica, los suplementos de creatina, así como una actividad física de forma regular11-13.
Fisiopatología:
La sarcopenia se produce debido a una serie de procesos fisiológicos que afectan la homeostasis del músculo esquelético, especialmente en las personas mayores. Su desarrollo conlleva una disminución en la síntesis de proteínas a nivel muscular, alteraciones de las mitocondrias y un aumento del catabolismo proteico3-5,12. Conforme nos hacemos mayores, se produce una resistencia anabólica en la señalización de la vía mTOR, disminuyendo así la capacidad de respuesta del músculo a estímulos como la ingesta proteica o el ejercicio de resistencia10-12.
Además, se han detectado cambios en la regulación hormonal que repercuten en la pérdida de masa muscular. Véase la disminución de la testosterona, la GH y la insulina; que comprometen el mantenimiento de la masa magra, afectando a la regeneración muscular, así como a la degradación proteica11,12. Del mismo modo, el aumento del cortisol en respuesta al estrés metabólico y la inflamación crónica influyen en el catabolismo muscular7.
El fenómeno de inflamación es fundamental para comprender la fisiopatología de la sarcopenia. La activación de citocinas proinflamatorias como la IL-6 y el TNF-α potencia la proteólisis muscular y el estrés oxidativo, acelerando de esta manera la pérdida de tejido muscular8-11.
En cuanto al deterioro de la función mitocondrial, así como la disminución de la producción de adenosín trifosfato (ATP), esto disminuye la capacidad contráctil del músculo y acaba produciendo una mayor fatiga muscular5,7,12. La creatina es una fuente inmediata de energía, por lo que su suplementación en personas mayores es necesaria para mantener la función muscular, ya que esta se ve disminuida con la edad5-7.
Clínica:
La clínica de la sarcopenia se manifiesta progresivamente y podría pasar desapercibida en sus primeras etapas. Entre la sintomatología más común se encuentra la disminución de la fuerza y de la resistencia muscular, así como el estado de fatiga al realizar actividades cotidianas y la pérdida de equilibrio; incrementando el riesgo de caídas en las personas mayores y aumentando su dependencia2,4,5.
Conforme la sarcopenia avanza, la pérdida de masa muscular es más evidente y se asocia con una disminución significativa de la capacidad para realizar esfuerzos físicos. La disminución de la velocidad de la marcha está relacionada con un mayor riesgo de fragilidad y discapacidad, siendo un indicador clave del deterioro muscular5,7,11. Igualmente, la sarcopenia puede producir alteraciones metabólicas, como la resistencia a la insulina o acelerar la osteoporosis.
En casos más avanzados, la sarcopenia podría producir caquexia, la cual se caracteriza por una pérdida extrema de masa muscular, debilidad severa y desnutrición. Esta última incrementa la morbilidad y la mortalidad, en especial en pacientes con enfermedades crónicas subyacentes5,8,13.
Diagnóstico:
El diagnóstico de la sarcopenia se realiza gracias a la evaluación de tres parámetros fundamentales: la masa muscular, la fuerza muscular y el rendimiento físico6. Para una correcta determinación de la masa muscular se usan técnicas de imagen como la densitometría ósea (DXA) y la tomografía computarizada (TC), siendo la DXA el método de referencia debido a su precisión y accesibilidad6-8.
La prueba principal para medir la fuerza muscular es la dinamometría manual, que mide la fuerza de presión con un dinamómetro, considerando como indicativo de sarcopenia un valor por debajo de los umbrales establecidos. Por otro lado, para comprobar el rendimiento físico se pueden utilizar diferentes pruebas, como la velocidad de la marcha, la prueba de levantarse de una silla o la prueba de marcha de seis minutos. Por lo que un deterioro en estos parámetros puede ser indicativo de sarcopenia avanzada y un predictor de discapacidad y fragilidad en las personas mayores6,8,9,13.
Además, el índice de riesgo nutricional geriátrico (GNRI) puede utilizarse como un marcador para identificar el riesgo de sarcopenia en personas mayores con desnutrición8,9. Para un diagnóstico más preciso es recomendable realizar un abordaje integral a partir de una evaluación completa del estado nutricional, la actividad física y la presencia de comorbilidades11-13.
Tratamiento:
El tratamiento de la sarcopenia se basa en la combinación de estrategias a nivel nutricional y ejercicio físico, siendo la suplementación con creatina una de las intervenciones más investigadas actualmente1,13.
Los suplementos de creatina han demostrado su eficacia en la mejora de la fuerza y de la masa muscular en personas mayores, en concreto cuando se combina con el ejercicio de resistencia13. Diferentes estudios indican que su consumo puede contribuir a la mejora de la función física, así como a la reducción del riesgo de caídas en personas mayores6-8,13.
El ejercicio de resistencia es el método más efectivo para un correcto mantenimiento de la masa muscular y de la funcionalidad en personas mayores con sarcopenia. Estos ejercicios han mostrado mejoras importantes en la fuerza y en el rendimiento físico del paciente11-13.
Asimismo, para que el manejo de la sarcopenia sea adecuado se recomienda un consumo óptimo de proteínas de alta calidad, acompañado de aminoácidos esenciales como la leucina, favoreciendo la producción de proteínas a nivel muscular6-8.
CONCLUSIONES
Los suplementos de creatina han demostrado ser una estrategia efectiva de prevención y tratamiento de la sarcopenia en las personas mayores. Según la literatura científica, este beneficio aumenta cuando se combina con el ejercicio físico de tipo resistencia.
Por otra parte, un elevado número de estudios sugieren que la creatina puede aportar beneficios en la salud ósea, y, en consecuencia; en la disminución del riesgo de caídas, además de aportar efectos positivos adicionales de la suplementación con creatina en el metabolismo energético.
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