Una revisión sistemática sobre parto domiciliario, seguridad y complicaciones

25 septiembre 2025

 

AUTORES

  1. Álvaro Sánchez Arias. Matrón. Hospital 12 de Octubre Madrid . España.
  2. María Zapater López. Matrona. Hospital de Calahorra. La Rioja, España.
  3. Luisa María Cuadrado Planas. Matrona. Atención primaria Sector Calatayud. Zaragoza, España.
  4. María Iglesias Lázaro. Matrona. Atención Primaria Sector II Zaragoza . España.
  5. Aitana Roldán Montejo. Matrona. Hospital Universitario Miguel Servet Zaragoza . España.
  6. Alba Rubio García. Matrona. Hospital Clínico Lozano Blesa Zaragoza . España.

 

RESUMEN

El parto domiciliario planificado en mujeres de bajo riesgo es un tema de debate en la literatura obstétrica. Los hallazgos indican que, en contextos donde la atención al parto en casa está bien integrada, las tasas de mortalidad perinatal y neonatal en gestantes de bajo riesgo son similares a las de los partos hospitalarios. Además, el parto domiciliario se asocia consistentemente con menores intervenciones obstétricas menor incidencia de inducciones, cesáreas y episiotomías y menor trauma perineal severo. Por el contrario, en países en los que los criterios de selección y la integración pueden ser subóptimos se ha observado un aumento de 2 a 3 veces en el riesgo de muerte neonatal asociada al parto en casa planificado frente al hospital, así como un riesgo tres veces mayor de convulsiones neonatales. Ciertos factores maternos incrementan sustancialmente el riesgo en partos domiciliarios: nuliparidad, gestación postérmino≥41 semanas y presentación de nalgas conllevan tasas de mortalidad neonatal significativamente elevadas, acercándose o superando las observadas en partos vaginales tras cesárea PVDC. En consecuencia, algunos autores proponen considerar estos factores como contraindicaciones absolutas adicionales para el parto en domicilio.

PALABRAS CLAVE

Parto domiciliario, embarazo de bajo riesgo, mortalidad perinatal, morbilidad neonatal, intervenciones obstétricas, seguridad del paciente.

ABSTRACT

Planned home birth in low-risk women remains a topic of debate in obstetric literature. Findings indicate that, in settings where home birth care is well integrated, perinatal and neonatal mortality rates in low-risk pregnancies are comparable to those of hospital births. Moreover, home birth is consistently associated with lower rates of obstetric interventionsincluding inductions, cesarean sections, and episiotomies and reduced incidence of severe perineal trauma.

Conversely, in countries where selection criteria and system integration may be suboptimal, a two- to threefold increase in neonatal mortality risk has been observed in planned home births compared with hospital births, along with a threefold higher risk of neonatal seizures.

Certain maternal factors substantially increase the risk in home births: nulliparity, post-term pregnancy≥41 weeks , and breech presentation are associated with significantly higher neonatal mortality rates, approaching or exceeding those reported for vaginal birth after cesareanVBAC. Consequently, some authors propose considering these factors as additional absolute contraindications for home birth.

KEY WORDS

Home birth, low-risk pregnancy, perinatal outcomes, neonatal mortality, obstetric interventions, patient safety.

INTRODUCCIÓN

El lugar de nacimiento puede influir en los resultados maternos y neonatales, especialmente en contextos de bajo riesgo obstétrico. El parto domiciliario planificado representa una proporción minoritaria de los nacimientos en países desarrollados del orden de 0,4–2%. En España, se estima que menos del 0,5% de los partos ocurren en el domicilio, y en Estados Unidos alrededor del 1%. En la última década se ha observado un renovado interés por el parto domiciliario en algunos países, motivado en parte por el deseo de evitar intervenciones innecesarias y de lograr una experiencia de parto más “humanizada” y centrada en la familia. Entre las razones citadas por las mujeres que eligen dar a luz en casa se incluyen factores culturales y de preferencia personal, la percepción de un entorno más seguro o cómodo, mayor autonomía en las decisiones durante el parto y la intención de reducir la medicalización del nacimiento. Sin embargo, la elección del parto domiciliario ha generado un importante debate en la comunidad médica, enfocado principalmente en su seguridad materna y neonatal comparativa¹,2.

El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos ACOG sostiene que, si bien respeta el derecho de la mujer a decidir, el hospital o centros de nacimiento acreditados es el entorno más seguro para dar a luz. De forma similar, la Academia Americana de Pediatría AAP afirma que los datos disponibles indican que el parto en instituciones ofrece mejores garantías para el recién nacido, y explícitamente no recomienda el parto planificado en domicilio. Por otro lado, estudios en países con sistemas integrados de atención obstétrica como Canadá, Reino Unido, Holanda, Nueva Zelanda, entre otros no han encontrado diferencias significativas en la mortalidad perinatal entre partos planificados en domicilio y en el hospital, cuando se trata de gestantes de bajo riesgo estrictamente seleccionadas. Estos hallazgos han llevado a que instituciones como el National Institute for Health and Care Excellence NICE del Reino Unido consideren el parto domiciliario una opción razonablemente segura para mujeres de bajo riesgo, especialmente multíparas. De hecho, las guías británicas recomiendan informar a las embarazadas de bajo riesgo de que planificar el parto en una Unidad de Maternidad dirigida por matronas o en el propio domicilio puede ser adecuado, ya que se asocia con menos intervenciones y sin aumento probado de resultados adversos para el bebé en multíparas advirtiendo, eso sí, de un pequeño aumento de riesgo neonatal en nulíparas que paren en casa3,4.

En países con integración plena, las matronas que atienden partos domiciliarios suelen estar altamente capacitadas y cuentan con respaldo institucional, criterios de inclusión estrictos y vías expeditas de traslado al hospital. Por el contrario, en EE.UU gran parte de los partos fuera del hospital son atendidos por personal no certificado según los máximos estándares internacionales, y las regulaciones varían entre estados. Estas diferencias podrían explicar en parte por qué los estudios estadounidenses encuentran peores resultados relativos para el parto en domicilio².

OBJETIVOS

Revisar la bibliografía y evaluar la seguridad y las complicaciones asociadas al parto domiciliario planificado en gestaciones de bajo riesgo, en comparación con el parto en el ámbito hospitalario.

METODOLOGÍA

Se realizó una revisión bibliográfica en la base de datos PubMed utilizando los descriptores DeCS/MeSH “Home birth”, “Low-risk pregnancy”, “Perinatal outcomes”, “Neonatal mortality”, “Obstetric interventions”, y “Patient safety”, combinados mediante los operadores booleanos AND y OR.

Criterios de inclusión:

  • Artículos que responden a la pregunta del estudio.
  • Artículos publicados en bases de datos y revistas científicas de ciencias de la salud.
  • Artículos con fecha de publicación comprendida en los últimos 10 años.

 

Criterios de exclusión:

  • Estudios con bajo nivel de evidencia científica.
  • Artículos no comprendidos en el rango de publicación indicado en los criterios de inclusión.

 

RESULTADOS

En contextos bien estructurados, los resultados de mortalidad fueron tranquilizadores. Hutton et al. 2016 analizaron 11.493 partos planificados en domicilio versus igual número de partos hospitalarios en Ontario, todos atendidos por matronas dentro de un sistema con integración total4. Encontraron que el riesgo combinado de muerte perinatal/neonatal o morbilidad neonatal grave no difirió significativamente entre ambos grupos4. No hubo mayor mortalidad neonatal asociada al lugar de parto en esta cohorte. Estos resultados se mantuvieron tanto para nulíparas como multíparas por separado ninguna diferencia estadística4.

De igual forma, Galera-Barbero & Aguilera2021 en su estudio descriptivo de partos domiciliarios en las Islas Baleares reportan resultados neonatales excelentes: con 820 partos en casa, no se registró ninguna muerte intraparto y los recién nacidos presentaron buen estado general, los autores concluyen que el parto en casa “puede asociarse en general con bienestar fetal” en embarazos de bajo riesgo bien controlados5. También señalan que ningún recién nacido requirió ingreso neonatal por complicaciones graves en su serie5. Estas evidencias respaldan que, bajo criterios estrictos de selección y con profesionales capacitados, el parto domiciliario planificado no aumenta la mortalidad perinatal en comparación con el hospital. Esta premisa parece especialmente válida en mujeres multíparas, mientras que en nulíparas podría haber un ligero exceso de eventos adversos raros.

Por otro lado, los datos provenientes de EE.UU. muestran una tendencia diferente. Varios análisis de bases de datos nacionales indican un mayor riesgo de mortalidad neonatal asociado al parto domiciliario incluso en casos de bajo riesgo. Grünebaum et al.2020 compararon nacimientos planificados en casa vs. hospital en EE.UU. entre 2010–2017, restringidos a embarazos de término, feto único en presentación cefálica, y registraron la mortalidad neonatal0–27 días según el tipo de asistente7. Encontraron que la mortalidad neonatal global en partos planificados en domicilio fue de 13,66 por 10.000 nacidos vivos, frente a 3,27 por 10.000 en partos hospitalarios atendidos por enfermeras-parteras certificadas de referencia7. Esto se traduce en aproximadamente 1,4 muertes neonatales por cada 1.000 nacimientos en casa vs 0,33‰ en hospital 7. Esta diferencia fue estadísticamente significativa y persistió incluso cuando se excluyeron partos de riesgo.

Grünebaum et al.2017 realizaron un análisis detallado de los certificados de nacimiento de 2009–2013 identificando partos en casa planificados e indagando cómo ciertos factores de riesgo impacta en la mortalidad6. Sus hallazgos son: en embarazos a término y sin anomalías, la tasa de mortalidad neonatal en partos domiciliarios planificados fue de 12,1 por 10.000, comparada con 3,1 por 10.000 en partos hospitalarios atendidos por matronas certificadas. Además, identificaron incrementos dramáticos del riesgo neonatal en partos en casa asociados a: presentación de nalgas, nuliparidad, antecedente de cesárea y gestación ≥41 semanas⁶. Por el contrario, en partos domiciliarios de multíparas sin esos factores, la mortalidad fue mucho más baja comparable a la base hospitalaria. Este estudio concluye que tanto la nuliparidad como el embarazo postérmino representan riesgos adicionales de tal magnitud que deberían considerarse contraindicaciones para el parto domiciliario, sumándose a las tres tradicionalmente señaladas por ACOG presentación anómala, gestación múltiple y antecedente de cesárea ⁶.

En poblaciones bien seleccionadas, el parto domiciliario no parece asociarse a mayor morbilidad neonatal a corto plazo, incluso puede reducir intervenciones sobre el neonato menos separación madre-hijo, menos ingreso rutinario. Sin embargo, en ámbitos donde el riesgo basal es mayorEE.UU, persisten señales de alerta en algunos resultados neonatales críticos3,4,9.

El parto planificado en domicilio se vincula con menor tasa de intervenciones médicas durante el trabajo de parto y el parto. Los estudios revisados reportan sistemáticamente reducciones muy marcadas en múltiples intervenciones para las mujeres que dan a luz en casa, en comparación con aquellas que planifican parir en el hospital. Por ejemplo, en la cohorte de Hutton Ontario todas las intervenciones intraparto evaluadas fueron significativamente menores en el grupo de parto domiciliario, esto incluyó menores tasas de analgesia epidural, inducción o aumentación con oxitocina, monitorización electrónica continua, parto instrumental y cesárea4.

Igualmente, la tasa de episiotomía es sustancialmente menor dado que es una práctica poco frecuente fuera del ámbito hospitalario. Consecuentemente, las mujeres que paren en casa experimentan menos lesiones quirúrgicas del canal de parto, las laceraciones perineales graves grado III-IV fueron menos frecuentes en partos en casa3. El metaanálisis de Scarf confirmó significativamente menor trauma perineal severo y menor incidencia de hemorragia ≥1000 mL en los partos domiciliarios planificados9 . Esto sugiere que el manejo expectante del alumbramiento y la menor utilización de oxitócicos en casa no incrementó las hemorragias masivas en los estudios de alta calidad, al contrario, puede haber menos hemorragias asociadas a partos menos intervenidos.

En cuanto a otras complicaciones maternas severas eclampsia, rotura uterina, ingreso a UCI materna , son eventos extremadamente raros en poblaciones de bajo riesgo, y ninguno de los estudios revisados encontró diferencias estadísticamente significativas en su ocurrencia según el lugar del parto. La mortalidad materna específicamente no pudo ser comparada de manera concluyente, ya que afortunadamente es un evento muy infrecuente y ningún estudio individual tuvo suficiente poder estadístico para detectar diferencias3.

Un punto fundamental en la seguridad del parto en casa es la necesidad de traslado al hospital durante el trabajo de parto o postparto inmediato. Los traslados no se consideran complicaciones per se, pero reflejan la proporción de casos en que el plan de parto domiciliario no se puede completar y se requiere atención hospitalariaya sea por prolongación del parto, analgesia solicitada, sufrimiento fetal, etc. Las tasas de transferencia intraparto observadas difieren notablemente según la paridad. Para las nulíparas que inician el trabajo de parto en casa, los estudios reportan tasas de traslado de aproximadamente 23–37%3, lo cual es considerable: hasta 1 de cada 3 primíparas planeando un parto en casa podría terminar en el hospital antes de dar a luz. En multíparas, en cambio, las tasas de traslado son mucho menores, del orden de 4–9%3. En la serie española, combinando paridad, se informó un 10,7% de traslados lo que sugiere que la mayoría eran primíparas5.

Las razones más comunes de traslado incluyen: falta de progresión de la dilatación, necesidad de analgesia epidural, sospecha de sufrimiento fetal o presencia de meconio5. La mayoría de estos traslados ocurren sin urgencia y con tiempo suficiente, pero son un factor crítico: un traslado adecuado y rápido se asocia a buenos resultados neonatales, mientras que retrasos podrían contribuir a peores desenlaces.

Finalmente, en términos de satisfacción materna y otros beneficios, se reconoce que los partos en casa suelen asociarse con mayor satisfacción materna y tasas muy altas de lactancia materna exclusiva. Por ejemplo, Galera et al. mencionan un 99% de lactancia prolongada>1 año en las mujeres que parieron en casa5.

 

DISCUSIÓN

Los resultados de esta revisión evidencian que la seguridad del parto domiciliario planificado en bajo riesgo es altamente dependiente del contexto sanitario y de la selección adecuada de las pacientes. Existe un contraste marcado entre estudios realizados en entornos con sistemas obstétricos integrados y regulados, y aquellos provenientes de sistemas menos coordinados. En países en los que el parto en casa forma parte del sistema público o está estrechamente vinculado a élp. ej., Canadá, Reino Unido, Países Bajos, algunos países nórdicos, los datos muestran que los resultados perinatales adversos son muy infrecuentes y, crucialmente, no más comunes que en el hospital para las mujeres de bajo riesgo que cumplen los criterios⁴. Esto sugiere que un modelo colaborativo de atención –en el cual matronas bien entrenadas gestionan el parto en casa y pueden acceder rápidamente a consultas con obstetras y a traslados hospitalarios– puede ofrecer un nivel de seguridad comparable al hospital en términos de mortalidad y morbilidad neonatal. Además, este modelo consigue reducir las intervenciones médicas innecesarias, alineándose con las preferencias de muchas mujeres de bajo riesgo de vivir un parto menos medicalizado. En consonancia, las revisiones sistemáticas recientes que han incorporado únicamente estudios de alta calidad reflejan ausencia de diferencias significativas en mortalidad perinatal por lugar de parto, y beneficios maternos menos intervenciones, menos lesiones perineales asociados al parto en casa⁹. Estos hallazgos apoyan las recomendaciones de organismos como NICE, que avalan el parto en centros de baja complejidad o en domicilio para multíparas de bajo riesgo, y sugieren considerarlo también en nulíparas informándoles de un ligero aumento del riesgo absoluto para el recién nacido. De hecho, varios países europeos han integrado el parto domiciliario en sus guías clínicas, enfatizando la importancia de criterios de inclusión estrictos y un sistema escalonado de atención.

Por el contrario, en contextos donde el parto domiciliario ocurre mayoritariamente al margen del sistema sanitario formal, la evidencia apunta a peores desenlaces neonatales en comparación con el hospital. En EE.UU., la ausencia de un marco regulatorio uniforme y de un apoyo institucional robusto para partos extrahospitalarios parece contribuir a que incluso mujeres aparentemente de “bajo riesgo” tengan mayor probabilidad de eventos adversos en casa3 . Varias causas han sido postuladas: 1 Selección inadecuada de casos: estudios han documentado que en EE.UU. algunas mujeres con factores de riesgo igualmente intentan partos en casa, lo cual aumenta el riesgo estadístico de todo el grupo⁶,2. Formación dispar del personal asistencial: más de la mitad de los partos domiciliarios allí son atendidos por parteras con certificaciones no reconocidas a nivel nacional, o incluso por personas sin titulación formal². Esto contrasta con países donde la atención domiciliaria la proveen matronas reguladas con educación estandarizada. 3 Limitaciones en la infraestructura de transporte de emergencia: distancias geográficas y tiempos de traslado mayores a 15–20 minutos se han asociado con peor pronóstico en partos en casa. En lugares donde los hospitales pueden estar lejos o no existe un protocolo claro de transferencia, un evento agudo como una bradicardia fetal sostenida o una hemorragia materna podría no ser atendido con la prontitud necesaria. 4 Volumen de pacientes y experiencia acumulada: en regiones donde el parto en casa es muy raro, los proveedores pueden tener menos experiencia o recursos disponibles.

No todas las gestantes de “bajo riesgo” tienen el mismo pronóstico si optan por parir en casa. Las nulíparas presentan mayores tasas de traslado intraparto y un ligero aumento en complicaciones neonatales en algunas series. Del mismo modo, intentar un parto domiciliario postérmino más allá de la semana 41 se ha asociado con mayor incidencia de aspiración meconial y necesidad de reanimación neonatal en ciertos estudios, lo que podría elevar el riesgo global6.

En los estudios donde las matronas que atendían partos en domicilio seguían protocolos estandarizados ej. uso profiláctico de oxitocina tras el parto según necesidad, monitorización fetal intermitente estricta, etc. , no se observó incremento de asfixia neonatal ni de hemorragias mayores en comparación con el hospital. Esto indica que el cumplimiento de guías basadas en evidencia también puede aplicarse eficazmente en domicilio⁹.

Desde un punto de vista de políticas de salud, nuestros hallazgos apoyan la recomendación de que, si se va a ofrecer el parto domiciliario, debe hacerse dentro de un marco colaborativo y con estándares claros. Esto incluye: acreditación y formación homogénea de las matronas que atienden partos en casa idealmente cumpliendo estándares internacionales como los de la ICM criterios de selección bien definidos excluir condiciones de riesgo mencionadas, disponibilidad de transporte seguro y rápido, y comunicación fluida con el nivel hospitalario más cercano. Países que han implementado con éxito modelos así Canadá, Reino Unido, Holanda muestran resultados alentadores. Por el contrario, en lugares sin este apoyo, lo prudente desde el punto de vista del profesional es informar con honestidad a la mujer sobre los riesgos aumentados, para que su decisión sea verdaderamente autónoma y con conocimiento consentimiento informado. Es de destacar que incluso con un incremento relativo del riesgo, el riesgo absoluto de eventos adversos en partos de bajo riesgo es bajo en cualquier entorno².

En conclusión, el parto domiciliario de bajo riesgo puede ser una opción segura y satisfactoria para la madre en determinadas condiciones: selección rigurosa de la paciente, asistencia por profesionales expertos, y respaldo inmediato de un sistema hospitalario. Cuando estos requisitos se cumplen, los resultados maternos y neonatales son comparables al estándar hospitalario, con la ventaja añadida de evitar intervenciones innecesarias. Sin embargo, en ausencia de dichas garantías, el parto en casa conlleva un riesgo incrementado de resultados adversos para el recién nacido, que, aunque poco frecuentes, son relevantes muerte neonatal, convulsiones, etc.

 

CONCLUSIONES

  • En mujeres de bajo riesgo seleccionadas cuidadosamente y atendidas por profesionales capacitados, el parto domiciliario planificado puede alcanzar resultados perinatales similares al parto hospitalario, con igual baja mortalidad neonatal.
  • Los partos planificados en casa se asocian consistentemente con menores intervenciones obstétricas: menos inducciones, analgesia epidural, partos instrumentales y cesáreas, así como menor trauma perineal grave y posiblemente menos hemorragia posparto severa.
  • La nuliparidad, la gestación postérmino≥41 semanas y otras condiciones presentación no cefálica, antecedente de cesárea se asocian con un marcado incremento de complicaciones en partos domiciliarios. Se recomienda considerar contraindicado el parto en casa en presencia de estos factores.
  • Para mejorar la seguridad del parto domiciliario se requieren: criterios de elegibilidad estrictos, matronas bien entrenadas y reguladas, integración efectiva con hospitales cercanos y protocolos de emergencia.

 

BIBLIOGRAFÍA

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