Clasificación, síntomas, diagnóstico y tratamiento de la ansiedad. Artículo monográfico

16 julio 2025

AUTORES

  1. Anna Montalà Agulló. Enfermera Hospital Universitario Arnau de Vilanova, Lleida. España.

 

RESUMEN

La ansiedad es una emoción experimentada ante situaciones que se perciben como amenazantes, caracterizándose por un sentimiento de inseguridad o temor sin una causa externa definida. A diferencia del miedo, en la ansiedad no se identifica claramente el objeto de amenaza. Las personas con trastornos de ansiedad tienden a preocuparse en exceso por múltiples aspectos de la vida cotidiana, lo que puede afectar su funcionamiento social y laboral.

Existen distintos tipos de trastornos de ansiedad reconocidos por la Asociación Psiquiátrica Americana. Sus causas son multifactoriales, incluyendo predisposición genética, experiencias traumáticas y factores del entorno. Los síntomas varían, desde palpitaciones y temblores hasta insomnio e irritabilidad.

El diagnóstico se basa en criterios clínicos y no suele requerir pruebas complementarias si los síntomas son claros. El tratamiento incluye terapia cognitivo-conductual, terapia de aceptación y compromiso, técnicas de relajación, y tratamientos farmacológicos como antidepresivos, benzodiacepinas y buspirona. La combinación de psicoterapia y farmacoterapia es la más eficaz.

PALABRAS CLAVE

Ansiedad, trastornos mentales, terapia combinada.

ABSTRACT

Anxiety is an emotional response to perceived threats, marked by feelings of insecurity or fear without a clearly defined external cause. Unlike fear, which involves a known threat, anxiety stems from internal sensations of danger and difficulty formulating a response. Individuals suffering from anxiety disorders often experience excessive worry about everyday concerns, impacting social and occupational functioning.

According to the American Psychiatric Association. Causes are multifactorial and may include genetic predisposition, traumatic events, and environmental factors. Symptoms can range from palpitations and trembling to insomnia and irritability.

Diagnosis is primarily clinical, based on standardized criteria, and often does not require additional testing. Treatment options include cognitive-behavioral therapy, acceptance and commitment therapy, stress management techniques, and pharmacological interventions such as antidepressants, benzodiazepines, and buspirone. The combined approach of psychotherapy and medication yields the best outcomes.

KEY WORDS

Anxiety, mental disorders, combined modality therapy.

DESARROLLO DEL TEMA

LA ANSIEDAD:

La ansiedad es la emoción que se experimenta en situaciones en las que el sujeto se siente amenazado por un peligro externo o interno.

Habría que diferenciar entre miedo, donde el sujeto conoce el objeto externo y delimitado que le amenaza y se prepara para responder; y ansiedad, donde el sujeto desconoce el objeto y siente la amenaza interna y una dificultad en la elaboración de la respuesta1.

Las personas que padecen ansiedad se preocupan desmesuradamente por aspectos tales como su rendimiento, la seguridad laboral, la salud propia o del entorno, las finanzas, las tareas del hogar, las relaciones con los más cercanos, etc., lo que suele afectar de forma negativa en sus relaciones sociales y laborales2,3.

Hay muchos factores que influyen en el origen y la evolución de los trastornos que afectan a la salud mental. En este sentido, el entorno social tiene mucho que ver. Los síntomas pueden mejorar o empeorar con el tiempo y se ven agravados en épocas en las que el paciente se encuentra vulnerable como durante los momentos de estrés, si padece una enfermedad física, en época de exámenes o durante un conflicto familiar. Además, algunas sustancias como la cafeína, el alcohol, las anfetaminas, los anorexígenos, entre otros, pueden agravar los síntomas2,3,4.

TIPOS DE ANSIEDAD:

El Manual Diagnóstico y Estadístico de la Asociación Psiquiátrica Americana se definen cinco tipos de ansiedad que pueden sufrirse de forma exclusiva o combinada5:

  • Crisis de angustia: los síntomas aparecen repentinamente con sensaciones de nerviosismo, terror, sensación de muerte inminente y pérdida de control. Estas sensaciones se acompaña de palpitaciones, sudoración, temblores, carencia de aire, mareo, náuseas y molestias abdominales.
  • Ataques de pánico: se presentan al igual que las crisis de angustia, pero pueden ir acompañados de agorafobia, que es el miedo a los espacios abiertos.
  • Fobia: se caracteriza porque puede ser específica a una situación, objeto o tipo social. Estas últimas se presentan en respuesta a la exposición a situaciones sociales o públicas del individuo y comportan una conducta evitativa cuando se prevén estas situaciones.
  • Desorden obsesivo-compulsivo: es aquel en el que se presentan pensamientos de ansiedad y malestar y se manifiesta mediante obsesiones y conductas rituales cuya función es disminuir el malestar de las obsesiones.
  • Trastornos de estrés: suelen estar producidos por estrés post traumático donde se reviven los eventos relacionados con el trauma y los síntomas aparecen inmediatamente después de la exposición a una situación.

 

EPIDEMIOLOGÍA:

Este trastorno tiene una prevalencia del 3% entre la población y se acostumbra a ver en mayor medida entre las personas de 40-50 años. Aparece dos veces más en mujeres que en hombres; además, en los hombres declina la incidencia conforme aumenta la edad y en las mujeres aumenta3.

SÍNTOMAS:

La ansiedad puede provocar palpitaciones, inestabilidad, temblores, sensación de ahogo, sudoración, mareo o angustia. Cuando no se está ante la situación desencadenante también se pueden sufrir síntomas como insomnio, cefalea, dolores musculares, dolor de cabeza, irritabilidad, fatiga y síntomas de malestar gastrointestinal1,2,3,4.

CAUSAS:

Las causas fundamentales son los factores genéticos, es decir, algunas personas tienen predisposición para desarrollar este trastorno, aunque se desconoce su contribución exacta. Sin embargo, influye el tipo de educación en la infancia y la personalidad.

Entre los factores precipitantes de la enfermedad estaría los acontecimientos estresantes como puede ocurrir por un acontecimiento traumático, las dificultades en las relaciones interpersonales, los problemas de salud y laborales1,2.

DIAGNÓSTICO:

El diagnóstico de la ansiedad se basa en la evaluación clínica por parte del especialista en psiquiatría. Esta enfermedad presenta síntomas y signos muy característicos, lo que hace que en muchos casos no sea necesario realizar ninguna otra prueba diagnóstica.

En primer lugar, es necesario descartar cualquier enfermedad de origen orgánico realizando pruebas diagnósticas, en su caso A continuación se llevará a cabo la entrevista y las pruebas diagnósticas correspondientes1.

De acuerdo con el DSM-IV-R, los criterios que deben cumplirse para diagnosticar esta patología son los siguientes3:

  1. Presencia de ansiedad o preocupación excesiva durante 6 meses.
  2. La persona no puede controlar la preocupación.
  3. La ansiedad y la preocupación van asociadas a 3 o más de los 6 siguientes síntomas: inquietud, fatiga frecuente, dificultad de concentración, irritabilidad, tensión muscular o trastornos del sueño.
  4. La ansiedad no se debe a efectos asociados a medicamentos, sustancias de abuso, alcohol u otras patologías.
  5. La ansiedad, la preocupación o los síntomas físicos ocasionan significativo malestar clínico e interfieren en la vida laboral o social.

 

TRATAMIENTO:

Existen terapias eficaces que permiten vivir vidas llenas a las personas que padecen trastornos de ansiedad. El tratamiento escogido depende del tipo de patología, la gravedad, la posibilidad de adquirir ayuda psicológica, etc.

El tratamiento psicológico que consigue mejores resultados para la mayoría de los trastornos de ansiedad es la terapia cognitivo-conductual. Esta tiene como objetivo que la persona aprenda a exponerse y afrontar las situaciones que le generan miedo o ansiedad.

La estrategia consiste en ofrecer estrategias para conducir los pensamientos, comportamiento y reacciones ante las diversas situaciones que provocan incomodidad, intentando que la persona no recurra a las conductas evitativas habituales.

Es importante concienciar al paciente sobre su pensamiento irracional de que le generan algunas preocupaciones para que entienda que la ansiedad es una condición médica manejable y controlable. Mediante una reeducación se conseguirá redirigir los pensamientos hacia una mirada positiva de la vida y un manejo adecuado de la misma2,3,6.

Otra opción de tratamiento es la terapia de aceptación y compromiso. Ésta adopta un enfoque diferente ya que utiliza estrategias como la atención plena y el establecimiento de metas para reducir su incomodidad y la ansiedad. En comparación con la terapia cognitivo-conductual, es una forma más novedosa de tratamiento psicoterapéutico, por lo que hay menos datos disponibles sobre su eficacia. Sin embargo, es necesario individualizar la atención a la persona y utilizar la que más encaje con sus características2,4.

Una vez que se decide el programa de tratamiento entre el paciente y el terapeuta, se requiere una implicación activa por parte del enfermo durante semanas o meses. Alcanzar cambios efectivos a través del propio trabajo es importante para mejorar la autoconfianza y poder seguir afrontando situaciones temidas, manteniendo las mejoras conseguidas.

Las técnicas para el control del estrés, como el ejercicio, la atención plena y la meditación, también pueden reducir los síntomas de ansiedad e intensificar los efectos de la psicoterapia1,2,6.

Por otra parte, los trastornos de ansiedad pueden ser tratados farmacológicamente.

Los antidepresivos, además de tratar la depresión, se utilizan para disminuir los síntomas de trastorno de ansiedad. Funcionan produciendo un efecto inhibidor de la recaptación de la serotonina.

Es importante explicar al paciente los posibles efectos secundarios que pueden producir como dolor de cabeza, agitación, disfunción sexual, aumento de peso, náuseas o dificultad para dormir. Por lo general, estos efectos secundarios no son graves para la mayoría de las personas y suelen remitir rápidamente, en especial si se comienza con una dosis baja y se va aumentando lentamente.

Al tardar unas semanas en surtir efecto, mientras se espera la respuesta de este tratamiento se puede recomendar la utilización de benzodiazepinas, durante un tiempo muy breve. También puede prescribirse de forma simultánea con éstas en los casos en que con el uso de ansiolíticos se presenta un aumento de la ansiedad2,3,6.

Las benzodiacepinas son un tipo de sedantes que pueden utilizarse para controlar las formas graves del trastorno de ansiedad generalizada. Suelen ser muy eficaces para disminuir rápidamente la ansiedad, pero hay que tener cuidado ya que el paciente puede generar tolerancia y necesitar dosis cada vez más altas para obtener el mismo efecto.

Cuando se prescriben estos fármacos, es necesario informar a los pacientes de los efectos secundarios, de la duración del tratamiento y de la no conveniencia de interrumpirlo de forma brusca1,2,5.

La buspirona es otro medicamento contra la ansiedad, y se recomienda tomarlo durante 3 o 4 semanas para que sea completamente efectiva. A diferencia de las benzodiacepinas, la buspirona no es un sedante y es menos probable que sea adictivo2.

Reducir el consumo de cafeína, tener un sueño reparador, dormir lo suficiente y practicar un estilo de vida saludable puede reducir los síntomas de ansiedad, aunque esto por sí solo no puede reemplazar el tratamiento2.

Tanto el tratamiento farmacológico como el psicoterapéutico de forma simultánea son recomendados para el adecuado manejo del trastorno de ansiedad; en algunos casos se puede empezar con un tratamiento farmacológico y, después, iniciar tratamiento psicológico. Sin embargo, la mayor eficacia se ha conseguido con la combinación entre ambos1,3.

 

CONCLUSIONES

La ansiedad es una de las condiciones psicológicas más prevalentes en la población general y representa un reto importante para los sistemas de salud, tanto por su impacto en la calidad de vida como por su interferencia en la funcionalidad diaria de quienes la padecen. Aunque puede presentarse de forma puntual en respuesta a situaciones de estrés, cuando se cronifica o se intensifica sin una causa clara, pasa a constituir un trastorno que requiere intervención profesional.

Los trastornos de ansiedad, en sus distintas manifestaciones, comparten una sintomatología incapacitante que puede afectar las esferas emocional, física, cognitiva y social del individuo. El diagnóstico adecuado se basa en criterios clínicos bien establecidos, como los propuestos por el DSM-IV-R, que permiten una detección precisa y una orientación terapéutica eficiente.

El tratamiento de la ansiedad debe abordarse desde una perspectiva integradora. La terapia cognitivo-conductual ha demostrado una alta efectividad en el manejo de los síntomas, permitiendo al paciente desarrollar herramientas para afrontar las situaciones que le generan angustia, modificar patrones de pensamiento disfuncionales y reducir la conducta evitativa. La terapia de aceptación y compromiso, aunque más reciente, ofrece también alternativas útiles mediante técnicas de atención plena y reestructuración de objetivos personales.

En paralelo, el tratamiento farmacológico puede ser necesario para controlar los síntomas más intensos y facilitar el proceso terapéutico. El uso de antidepresivos, ansiolíticos o medicamentos específicos como la buspirona, debe estar siempre supervisado por profesionales de la salud mental, valorando los efectos secundarios, la duración del tratamiento y el perfil del paciente.

Por último, resulta fundamental fomentar el autocuidado y la adopción de estilos de vida saludables, como el ejercicio regular, una buena higiene del sueño y la reducción de sustancias estimulantes. Estas medidas, si bien no sustituyen el tratamiento clínico, pueden amplificar sus beneficios y promover una recuperación más estable y duradera.

En resumen, el abordaje del trastorno de ansiedad debe ser multidisciplinar, individualizado y sostenido en el tiempo. Solo así se podrá ofrecer a los pacientes una mejora significativa en su bienestar psicológico y una reintegración satisfactoria a sus actividades personales y sociales.

 

BIBLIOGRAFÍA

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  2. National Institute of Mental Health. Trastorno de ansiedad generalizada: Cuando no se puede controlar la preocupación. Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos [Internet]. 2022. Disponible en: https://www.nimh.nih.gov/health/publications/espanol/trastorno-de-ansiedad-generalizada-cuando-no-se-pueden-controlar-las-preocupaciones-new
  3. El trastorno de ansiedad generalizada. Rev Fac Med (Méx) [Internet]. 2013 ago. Disponible en: https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0026-17422013000400009
  4. Oroz Astrain K. Un puente entre la ética y la salud: la felicidad [Internet]. Universidad Pública de Navarra. Disponible en: https://academica-e.unavarra.es/xmlui/handle/2454/23442
  5. Cruz-Morales SE, González-Reyes MR, Gómez-Romero JG, Arriaga Ramírez JCP. Modelos de ansiedad. Rev Mex Análisis Conducta [Internet]. 2011 ene. Disponible en: http://revistas.unam.mx/index.php/rmac/article/view/23518/23894
  6. Forcadell López E, Lázaro García L, Fullana Rivas MA, Lera Miguel S. Tratamiento de los Trastornos de Ansiedad [Internet]. Universitat de Barcelona; 2019. Disponible en: https://www.clinicbarcelona.org/asistencia/enfermedades/trastornos-de-ansiedad/tratamiento

 

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