Artículo monográfico: monitorización de constantes

7 agosto 2025

 

AUTORES

  1. Shara Rabah-Bouzidi Monreal. Residencia IASS Romareda. Zaragoza, España.
  2. María Vanesa Ferrández Aznar. Enfermera Oftalmología Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.
  3. Isabel Nuria Tejero Cabrejas. Residencia Romareda IASS. Zaragoza, España.
  4. Natalia López Martin. Residencia Romareda IASS. Zaragoza, España.
  5. Teresa Ciprés Alastuey. Residencia Romareda IASS. Zaragoza, España.
  6. Mónica Elvira Domínguez. Enfermera de Hemodiálisis del Hospital Clínico Lozano Blesa de Zaragoza. España.

 

RESUMEN

La monitorización de constantes vitales es fundamental en el manejo del paciente crítico. Permite registrar parámetros como frecuencia cardíaca y respiratoria, presión arterial, temperatura, saturación de oxígeno, gasto cardíaco y balance hídrico. Se utilizan técnicas no invasivas e invasivas, apoyadas por tecnología avanzada como electrocardiografía continua, pulsioximetría, capnografía y catéteres especializados (PICCO, Swan-Ganz). El personal de enfermería desempeña un papel clave en la interpretación de datos, respuesta a alarmas y mantenimiento de los dispositivos de monitorización.

PALABRAS CLAVE

Monitorización de constantes vitales, paciente crítico, monitorización invasiva, monitorización no invasiva.

ABSTRACT

Vital signs monitoring is essential in the management of critically ill patients. It allows for the recording of parameters such as heart and respiratory rate, blood pressure, temperature, oxygen saturation, cardiac output, and fluid balance. Both non-invasive and invasive techniques are used, supported by advanced technology such as continuous electrocardiography, pulse oximetry, capnography, and specialized catheters (PICCO, Swan-Ganz). Nursing staff play a key role in data interpretation, alarm response, and maintenance of monitoring devices.

KEY WORDS

Vital signs monitoring, critically ill patient, invasive monitoring, non-invasive monitoring.

DESARROLLO DEL TEMA

La monitorización es la vigilancia de constantes vitales al paciente crítico e implica el registro de datos continuos o de forma periódica.

El paciente crítico debe tener monitorizado una serie de parámetros como son la frecuencia respiratoria y cardiaca, temperatura, pulsioximetría, tensión arterial, balance de líquidos y registro electrocardiográfico.

COMPONENTES DE LA MONITORIZACIÓN:

Los componentes de la monitorización son: monitor completo con varios canales y consola central en el puesto de enfermería que permita visualizar la monitorización de todos los pacientes, desfibrilador portátil previsto de marcapasos externo para traslado de pacientes y en caso de urgencias, sistema de alarmas visuales y auditivas, impresora central con circuito de memoria para la impresión de algunos parámetros, electrocardiógrafo completo1-5.

TIPOS DE MONITORIZACIÓN:

  • Monitorización no invasiva:
    • Tensión arterial con manguito.
    • Saturación de oxígeno.
    • Temperatura.
    • Electrocardiografía y frecuencia cardiaca.
    • Capnografía.
    • Índice Bispectral (BIS).
    • Tren de cuatro (TOF).
    • Balance hídrico.
  • Monitorización invasiva:
    • Monitorización de presión venosa central (PVC).
    • Control de ritmo de diuresis.
    • Monitorización de presión intracraneal (PIC).
    • Monitorización PICCO (GC).
    • Monitorización de presión intraabdominal (PIA).
    • Monitorización arterial continuada.
    • Monitorización con catéter de Swan-Ganz:
      • Presión de la arteria pulmonar (PAP).
      • Presión capilar pulmonar (PCP).
      • Gasto cardiaco (GC).
      • Saturación venosa mixta.
  • Manejo de transductores de presión.

 

ELECTROCARDIOGRAFÍA (EKG) CONTINUA Y FRECUENCIA CARDIACA /FC):

El EKG es la base de monitorización de todos los pacientes críticos y consiste en la representación gráfica de las corrientes eléctricas generadas por el corazón y difundidas a través del tejido circundante a la superficie corporal.

La FC se puede medir por la onda del EKG de forma automática.

La disminución de la FC inferior de 60 latidos por minuto se denomina bradicardia y puede indicar infarto de miocardio, enfermedad arterioesclerótica cardiaca, enfermedades del nodo sinusal.

La taquicardia (FC>100 latidos por minuto) sugiere disminución de volumen sanguíneo y déficit de flujo.

Para la monitorización se requiere de cables que pueden ser de un solo canal o multicanal por lo que hay que asegurarse una buena adhesión a la piel (rasurado, limpieza con alcohol o jabón…) y una mala adhesión puede dar imágenes erróneas como una asistolia, fibrilación ventricular, etc.

También hay que entender el lenguaje de alarmas, con sus señales visuales y sonidos. Existen alarmas vitales, serias y de aviso.

La enfermera ante el sonido de una alarma debe visualizar el monitor para ver la causa, silenciar la alarma y proceder a realizar las intervenciones necesarias o llamar al médico1-5.

PULSIOXIMETRÍA:

Mediante la pulsioximetría se evalúa el valor de la saturación arterial de la oxihemoglobina.

El cambio de la saturación se percibe en el monitor varios segundos más tarde de que ocurra el cambio. Por eso los sensores son colocados en diferentes partes del cuerpo (dedo, mano, oreja…).

La pulsioximetría se indica en:

  • Áreas de quirófano y UCI.
  • Monitorización de pacientes críticos durante traslados.
  • Durante la aspiración de secreciones.
  • Pacientes sometidos a ventilación mecánica invasiva y no invasiva.
  • Pacientes críticamente enfermos con inestabilidad hemodinámica.

 

CAPNOGRAFÍA:

Monitorización continua de la presión parcial de carbono dióxido (CO2) en sangre arterial siendo su valor normal 38 mmHg aunque puede oscilar entre 36 y 44 mmHg.

Los analizadores de CO2 se colocan en el tubo espiratorio del respirador.

MONITORIZACIÓN DE TENSIÓN ARTERIAL:

La TA se genera de una forma pulsátil, debido a la acción del bombeo intermitente del corazón.

La diferencia entre tensión arterial sistólica (TAS) y la tensión arterial diastólica (TAD) se denomina presión de pulso y su valor normal es de 40 mmHg.

La TA carece de especificidad diagnóstica, pero si la TA disminuye puede significar situación de hipovolemia, insuficiencia cardiaca, traumatismos agudos, reacciones anafilácticas, vasovagales o sepsis.

El aumento puede ser debido al estrés, ansiedad, quemaduras, lesiones craneales, excitación y también se da en pacientes con HTA o crisis hipertensiva.

Se puede monitorizar la TA de forma no invasiva mediante un manguito de presión en una de las extremidades, pero también de forma invasiva a través de un catéter arterial canalizado normalmente en arteria radial o femoral, conectado a un transductor de señales de presión a señales eléctricas.

La técnica de punción de la arteria es la Seldinger, inmovilizando correctamente el catéter con sutura de seda o cinta adhesiva. Se realiza el test de lavado rápido y valorar la morfología de la curva, además, hay que lavar periódicamente para comprobar permeabilidad, así como observar signos de infección y curar el punto de inserción.

Es necesario un catéter arterial, manguito de presión a 300 mmHg con suero fisiológico, transductor de presión y un monitor de cabecera. Cuando se conecta el transductor al monitor, se calibra mediante la realización del “cero” 1-5.

La monitorización invasiva de la TA permite otras actividades como son la obtención frecuente de pruebas de sangre, pruebas de coagulación, etc.

La TAS obtenida con la monitorización arterial es mayor a las medidas con el manguito, además las femorales suelen ser entre 5 y 10 mmHg más altas que las radiales.

TEMPERATURA CORPORAL:

Normalmente se realiza con un termómetro en la zona de la axila, pero también existen sistemas con sondas conectadas al monitor de cabecera.

Además, también se puede medir a través de un catéter Swan-Ganz en la arteria pulmonar de forma continua. La temperatura central suele registrar entre medio grado y un grado centígrado mayor que la periférica.

PRESIÓN VENOSA CENTRAL:

Se mide a través de la punta de un catéter que se coloca dentro de la aurícula derecha o en venas cavas próximas a la aurícula.

Puede realizarse a través de un manómetro de agua conectado a un catéter venoso central (cmH2O), o mediante una vía colocada en aurícula y conectada a un sistema de transducción de presión a un monitor (mmHg).

Los valores normales son de 1-8 mmHg aunque debe tratarse según el contexto clínico.

BALANCE HÍDRICO:

Consiste en controlar todos los líquidos aportados y eliminados en un periodo de tiempo determinado y debe recogerse la información de la forma más exacta posible.

PRESIÓN INTRA-ABDOMINAL:

El aumento de presión intraabdominal se asocia a complicaciones pulmonares, cardiacas o neurológicas (hemorragia intraabdominal, hematoma retroperitoneal, peritonitis, etc.).

Los valores normales deben ser menores de 20 mmHg.

INDICE BIESPECTRAL (BIS):

Este índice permite valorar el grado de sedación del paciente. También permite analizar el electroencefalograma a través de un sensor colocado en la frente que traduce la información a un valor entre 0 y 100 siendo 100 un paciente despierto y entre 0-40 anestesia profunda.

GASTO CARDIACO:

Este valor (GC) hace referencia al volumen de sangre expulsado por un ventrículo en un minuto.

Existen diferentes maneras de monitorizarlo:

PICCO: Mínimamente invasiva y nos permite monitorizar valores hemodinámicos como el gasto cardiaco.

Pre-sep: catéter de acceso central con tres luces. Principalmente se implanta en vena yugular izquierda interna. Además de monitorizar permite obtener muestras de sangre, infundir soluciones y medir presiones.

Swan-Ganz: Indicado para un manejo preciso e intenso de las presiones cardiopulmonares, los flujos y los volúmenes circulantes. Consiste en introducir un catéter de varias luces dirigido por flujo y con un balón en la punta en arteria pulmonar por un acceso central atravesando cavidades derechas del corazón y alojando su extremo en una rama de la arteria pulmonar. Este catéter está en desuso en unidades de críticos debido a ser el método más invasivo de monitorización de GC1-5.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Artucio H. Monitorización cardiovascular. En: Ginestal Rj, editor. Libro de texto de cuidados intensivos. Madrid: Springer; 1996
  2. Asuero Ms, Reverte C, Garcia A. Conceptos y filosofía de la monitorización. En: De la quintana F, Chamorro C, Planas A, Lopez E, editores. Monitorización en anestesia, cuidados críticos y medicina de urgencias. Madrid: Elsevier; 2004
  3. Arroliga A. Use of sedatives and neuromuscular blockers ir a cohort of patients recivirng mechanical ventilation. Chest 2005; 8(2):496-506.
  4. Gil Cano et al. Evidencia de la utilidad de la monitorización hemodinámica en el paciente crítico. Med intensiva. 2021; 36(9):650-5
  5. Michael j. Murray. Clinical practice guidelines for sustained neuromuscular blockade in the adult critically ill patient. Crit Care Med. 2016;44(11):2079-2013.

 

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