Relación entre el estrés crónico y la disfunción inmunitaria. Una revisión sistemática

11 agosto 2025

 

AUTORES

  1. Diego Laborda Galindo. Enfermero Servicio de Urgencias del Hospital Quirón Zaragoza. España.
  2. David Arcusa Puente. Enfermero USMA CE Inocencio Jiménez Zaragoza. España.
  3. Ángela Rodríguez Val. Enfermera. Servicio Oncología del HCU Zaragoza. España.
  4. Laura Gracia Galindo. Enfermera Servicio de Farmacia en HCU Zaragoza. España.
  5. Diana Alonso Sáenz. Enfermera USMA CE Inocencio Jiménez Zaragoza. España.
  6. Eliana Solari Mendoza. Enfermera USMA CE Inocencio Jiménez Zaragoza. España.

 

RESUMEN

Introducción: El estrés crónico ha sido vinculado con múltiples alteraciones en el sistema inmunológico, incluyendo respuestas inflamatorias exacerbadas y reducción de la eficacia inmunitaria. Esta revisión sistemática analiza los mecanismos implicados y su relación con patologías neurológicas y psiquiátricas.

Objetivos: Analizar la relación entre el estrés crónico y la disfunción inmunitaria, abordando los mecanismos fisiopatológicos implicados y su vinculación con trastornos del estado de ánimo y envejecimiento.

Métodos: Se realizó una revisión sistemática en bases de datos científicas (PubMed, ScienceDirect, Web of Science, Cochrane Library y Enfispo), aplicando filtros de inclusión (idioma, acceso libre, últimos 10 años) y exclusión (enfermedades específicas y conflictos de interés). Se seleccionaron 8 artículos relevantes.

Resultados: El estrés crónico activa el eje HHA y el sistema nervioso simpático, generando desequilibrio inmunológico, inflamación sistémica y neuroinflamación. Se observó una relación consistente entre estos cambios y la aparición de depresión, ansiedad e inmunosenescencia. Intervenciones psicológicas como el mindfulness mostraron efectos positivos en la recuperación inmunológica.

Conclusiones: El estrés crónico tiene un impacto directo y comprobado sobre el sistema inmunológico. Su abordaje desde una perspectiva integral puede contribuir tanto a la prevención como al tratamiento de enfermedades físicas y mentales.

PALABRAS CLAVE

Estrés, sistema inmune.

ABSTRACT

Introduction: Chronic stress has been linked to multiple alterations in the immune system, including exacerbated inflammatory responses and reduced immune efficacy. This systematic review analyzes the mechanisms involved and their relationship with neurological and psychiatric pathologies.

Objectives: To analyze the relationship between chronic stress and immune dysfunction, addressing the pathophysiological mechanisms involved and their link with mood and aging disorders.

Methods: A systematic review was carried out in scientific databases (PubMed, ScienceDirect, Web of Science, Cochrane Library and Enfispo), applying inclusion (language, free access, last 10 years) and exclusion (specific diseases and conflicts of interest) filters. 8 relevant articles were selected.

Results: Chronic stress activates the HHA axis and the sympathetic nervous system, generating immune imbalance, systemic inflammation and neuroinflammation. A consistent relationship was observed between these changes and the onset of depression, anxiety and immunosenescence. Psychological interventions such as mindfulness showed positive effects on immune recovery.

Conclusions: Chronic stress has a direct and proven impact on the immune system. Addressing it from a holistic perspective can contribute to both prevention and treatment of physical and mental illnesses.

KEY WORDS

Stress, Immune system.

INTRODUCCIÓN

El estrés es una respuesta fisiológica que permite al organismo adaptarse a condiciones adversas. No obstante, cuando se prolonga en el tiempo o resulta excesivo, puede generar efectos perjudiciales sobre la salud física y mental. Tradicionalmente, el estudio del estrés se ha centrado en sus consecuencias sobre el Sistema Nervioso Central (SNC), sin embargo, cada vez más evidencia científica sugiere que el sistema inmunológico también se ve afectado por situaciones de estrés. Esta interacción ha sido objeto de estudio desde los trabajos pioneros de Hans Selye, quien ya en la década de 1950 observó la atrofia del timo bajo condiciones estresantes, lo que supone un efecto inmunosupresor.

En las últimas décadas, se ha avanzado notablemente en la comprensión de cómo el estrés influye en el sistema inmune innato y adquirido. Se ha demostrado la activación de ejes neuroendocrinos como el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal (HHA) y el sistema nervioso simpático (SNS), lo que desencadena una movilización de células mieloides hacia sangre periférica. Además, el estrés afecta a células como las microglías, promoviendo la liberación de citoquinas proinflamatorias y la activación de receptores inmunitarios innatos, como los TLR2/4. Estas alteraciones generan una neuroinflamación que puede contribuir al desarrollo de conductas depresivas y ansiosas.

Estudios en modelos animales han demostrado que estas respuestas inmunitarias inducidas por el estrés pueden replicar fenotipos conductuales similares a los observados en trastornos mentales humanos, especialmente en la depresión. A su vez, investigaciones clínicas han identificado alteraciones inmunológicas en pacientes con trastornos depresivos, tales como el incremento de leucocitos circulantes y marcadores inflamatorios, lo que refuerza la hipótesis de que la inflamación desempeña un papel clave en la fisiopatología de ciertas enfermedades mentales1,2.

 

OBJETIVOS

OBJETIVO GENERAL:

Analizar la relación entre el estrés y el sistema inmunológico, así como su implicación en la aparición de alteraciones patológicas en el adulto.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS:

  • Describir los mecanismos fisiopatológicos mediante los cuales el estrés modula la función del sistema inmunológico.
  • Examinar la implicación de las alteraciones inmunológicas inducidas por el estrés en la neuroinflamación y su posible asociación con trastornos relacionados con la salud mental.

 

METODOLOGÍA

Para la realización de esta revisión sistemática se llevó a cabo una estrategia de búsqueda que tuvo lugar entre enero de 2025 y febrero de 2025. Se ha recopilado y analizado la literatura obtenida tratando de dar respuesta a los objetivos señalados y a la pregunta de investigación.

Para construir adecuadamente el objetivo a estudio se utilizó la herramienta PICO, permitiendo de este modo estructurar la pregunta de investigación a la que da respuesta esta revisión.

Pregunta de investigación: ¿Cuál es el impacto del estrés en el sistema inmunológico del adulto?

  • Población (P): Adultos expuestos a factores estresantes.
  • Intervención (I): Estrés agudo y crónico.
  • Comparador (C): Adultos no expuestos a estrés o con niveles bajos/controlados de estrés.
  • Resultados/Outcomes (O): Alteraciones en diversos parámetros inmunológicos.

 

La búsqueda se realizó en las siguientes bases de datos: PubMed, ScienceDirect, Web of Science, Cochraine Library y Enfispo. Para la búsqueda, en primer lugar, se utilizaron los vocabularios controlados DeCS (Descriptores en Ciencias de la Salud) y MeSH (Medical Subject Headings). Los descriptores utilizados fueron: “Stress”, “Immune system” y “Oxidative”. Para afinar la búsqueda se hizo una combinación de estos, con los operadores booleanos “AND” y “NOT”. Por otro lado, con el fin de garantizar que los resultados no difirieran con la pregunta de investigación, se aplicaron diferentes filtros de búsqueda que garantizaron los criterios de inclusión y exclusión expuestos a continuación. Además, debido a la gran cantidad de artículos se decidió restringir la sintaxis de búsqueda al título, resultando más sencillo y adecuado para la selección de artículos.

Criterios de inclusión:

  • Publicaciones en español e inglés.
  • Texto de libre acceso.
  • Artículos de los últimos 10 años.

 

Criterios de exclusión:

  • Artículos que traten enfermedades específicas.
  • Artículos que declaren conflictos de intereses explícitos.

 

RESULTADOS

Tras aplicar los filtros de selección, se seleccionaron 8 artículos clave que abordaron la relación entre el estrés y la función inmunitaria:

Ishikawa y Furuyashiki (2022) identificaron que el estrés induce la movilización de neutrófilos y monocitos, la activación de microglías y el aumento de citoquinas como IL-1β y TNF-α1.

Tong et al. (2023) mostraron que el aumento de norepinefrina y la resistencia a glucocorticoides bajo estrés crónico promueven inflamación sostenida2.

Zefferino et al. (2021) propusieron un bucle de retroalimentación entre IL-1β, cortisol y melatonina como base molecular del «sickness behavior» en respuesta al estrés3.

Schakel et al. (2019) mostraron que intervenciones psicológicas como mindfulness o TCC pueden mejorar la respuesta inmunitaria in vivo, in vitro y psicofisiológica4.

Fali et al. (2018) observaron que el envejecimiento y el estrés comparten mecanismos inmunosupresores como la senescencia de linfocitos T y la inflamación basal elevada5.

Bauer (2005) señaló que el aumento del cociente cortisol/DHEA con la edad y el estrés contribuye a la inmunosenescencia6.

DISCUSIÓN

Los resultados demuestran la existencia de una conexión bidireccional entre el sistema nervioso y el sistema inmunológico mediada por el eje HHA, catecolaminas y citoquinas. La exposición crónica al estrés provoca una sobrecarga alostática que genera una desregulación inmunitaria, caracterizada por la disminución de linfocitos T, incremento de IL-1β, TNF-α e IL-6, y activación de microglías cerebrales1,3.

Este fenotipo inflamatorio ha sido vinculado con cuadros depresivos, ansiedad generalizada, y disminución de la respuesta a vacunas4. En poblaciones vulnerables como adultos mayores, se observa una potenciación del efecto inmunosupresor del estrés debido a la inmunosenescencia5,6.

Además, se ha observado que el estrés crónico no solo reduce la eficacia del sistema inmunológico, sino que también lo vuelve más reactivo ante estímulos menores, lo que puede contribuir al desarrollo de enfermedades autoinmunes. Es decir, el sistema se desequilibra tanto en su capacidad de defensa como en su habilidad de autorregulación. Este desequilibrio puede agravarse cuando el estrés se combina con otros factores como el envejecimiento, la falta de sueño o una mala alimentación.

Por otro lado, los estudios revisados muestran que no todo el impacto del estrés es irreversible. Algunas intervenciones, como la terapia cognitivo-conductual, la meditación o el ejercicio regular, parecen tener efectos beneficiosos tanto a nivel psicológico como inmunológico4. Esto abre la puerta a un enfoque preventivo para el manejo adecuado del estrés, ya que no solo mejora el bienestar mental, sino que también fortalece la respuesta inmunitaria.

Pese a estas observaciones, se identifican algunas limitaciones en los estudios analizados. En primer lugar, la gran heterogeneidad en cuanto a tipos de estresores (agudos, crónicos, laborales, sociales), características de las poblaciones estudiadas (edad, género, estado de salud) y diversidad en las técnicas para medir variables inmunológicas, lo que dificulta la generalización de los resultados. Por otro lado, existe una necesidad urgente de estudios longitudinales que permitan establecer con mayor claridad las posibles relaciones causales. Variables como el sexo, el contexto cultural, el nivel socioeconómico o los antecedentes familiares también deberían ser considerados en futuros análisis.

En conjunto, esta revisión refuerza la idea de que el estrés no es solo un fenómeno psicológico, sino un factor biológico relevante con grandes implicancias clínicas. Su impacto sobre la inmunidad nos obliga a abordarlo desde una perspectiva interdisciplinaria, por lo que incorporar este conocimiento en la práctica clínica y en programas de salud pública puede marcar la diferencia en la prevención y el tratamiento de numerosas patologías crónicas1,2,4,.

CONCLUSIONES

Finalmente se confirma que el estrés, particularmente cuando es sostenido en el tiempo, ejerce influencia sobre el sistema inmunológico del adulto. Esta influencia se traduce en una inmunosupresión, con reducción de linfocitos T y una menor capacidad de respuesta inmunitaria, marcada a su vez por el aumento de citoquinas proinflamatorias como IL-1β, IL-6 y TNF-α, entre otras.

Por otro lado, los mecanismos fisiopatológicos identificados muestran que la activación del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal y del sistema nervioso simpático generan una cascada de señales neuroendocrinas e inmunológicas. Estas señales afectan tanto a la inmunidad innata como a la adaptativa, alterando la función de células como las microglias, monocitos, linfocitos y natural killer. La prolongación de este estado de activación genera una sobrecarga alostática que termina comprometiendo la eficacia del sistema inmunológico.

Además, se ha podido comprender que las alteraciones inmunológicas inducidas por el estrés tienen un papel relevante en la aparición de neuroinflamación, lo cual se vincula con cambios en el comportamiento y la salud mental. Se evidenció que estas respuestas inflamatorias pueden contribuir al desarrollo o agravamiento de trastornos del estado de ánimo, especialmente la depresión, y que esta conexión puede observarse tanto en estudios con modelos animales como en investigaciones clínicas con humanos.

En definitiva, los hallazgos de esta revisión destacan la importancia de considerar el estrés no solo como una respuesta psicológica, sino como un factor con repercusiones biológicas profundas. Su abordaje desde una perspectiva integral puede abrir nuevas vías para la prevención y tratamiento de enfermedades que afectan tanto al cuerpo como a la mente.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Ishikawa Y, Furuyashiki T. The impact of stress on immune systems and its relevance to mental illness. Vol. 175, Neuroscience Research. Japan: Elsevier Ireland Ltd; 2022. p. 16-24.
  2. Tong RL, Kahn UN, Grafe LA, Hitti FL, Fried NT, Corbett BF. Stress circuitry: mechanisms behind nervous and immune system communication that influence behavior. Vol. 14, Frontiers in Psychiatry. Szeged: Frontiers Media SA; 2023. p. 1-14.
  3. Zefferino R, Di Gioia S, Conese M. Molecular links between endocrine, nervous and immune system during chronic stress. Vol. 11, Brain and Behavior. Foggia: John Wiley and Sons Ltd; 2021. p. 1-15.
  4. Schakel L, Veldhuijzen DS, Crompvoets PI, Bosch JA, Cohen S, Van Middendorp H, et al. Effectiveness of Stress-Reducing Interventions on the Response to Challenges to the Immune System: A Meta-Analytic Review. Psychother Psychosom. 1 de septiembre de 2019;88(5):274-86.
  5. Fali T, Vallet H, Sauce D. Impact of Stress on aged immune system compartments: Overview from fundamental to clinical data. Paris; 2019 nov.
  6. Bauer ME. Stress, glucocorticoids and ageing of the immune system. Vol. 8, Stress. Porto Alegre; 2005. p. 69-83.

 

ANEXO

ACRÓNIMOS:

CR: Ritmo circadiano

DHEA: Dehidroepiandrosterona

GC: Glucocorticoides

HHA: Eje Hipotálamo-Hipófisis-Adrenal

IL: Interleucina

NE: Noradrenalina

NK: Natural Killer

PG: Prostaglandina

SI: Sistema Inmune

SNC: Sistema Nervioso Central

SNS: Sistema Nervioso Simpático

TCC: Terapia Cognitivo-Conductual

TLR: Receptores tipo “Toll-like”

TNF-α: Factor de Necrosis Tumoral alfa

 

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