Administración de fármacos por vía intranasal en urgencias pediátricas

4 agosto 2025

AUTORES

  1. Alba Labuena Solano. Graduada en Enfermería. Hospital de Barbastro. Huesca, España.
  2. Sara Juadra Farré. Graduada en Enfermería. Hospital de Barbastro. Huesca, España.
  3. Lucía María Gracia Fumanal. Graduada en Enfermería. Hospital de Barbastro. Huesca, España.
  4. Raquel de la Natividad Seguí. Graduada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  5. Lucía García Lapeña. Graduada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  6. Anabel Naval Gascón. Graduada en Enfermería. Hospital de Barbastro. Huesca, España.

 

RESUMEN

La vía intranasal es una alternativa eficaz y segura para la administración rápida de fármacos en el contexto de urgencias pediátricas, especialmente cuando el acceso intravenoso es difícil. La rica vascularización de la mucosa nasal y su drenaje directo a la circulación sistémica permiten una absorción rápida y un inicio de acción comparable al de la vía intravenosa, sin requerir técnicas estériles ni causar estrés significativo en el paciente.

Diversos estudios han demostrado que la vía intranasal es especialmente útil para administrar analgésicos, sedantes y ansiolíticos, anticonvulsivantes, antipsicóticos, glucagón para hipoglucemia severa, y naloxona en casos de sobredosis por opiáceos. El método más eficiente para la administración es el uso de atomizadores, que optimizan la biodisponibilidad al distribuir el fármaco sobre una mayor superficie nasal y minimizan la pérdida por escurrimiento. Las contraindicaciones incluyen alergias, epistaxis activa, traumas o anomalías nasales, obstrucción de fosas nasales y uso reciente de vasoconstrictores. La técnica recomienda administrar el fármaco dividido en ambas fosas nasales, estando el paciente en posición semisentada con extensión cervical a 60° para maximizar la absorción.

Los efectos adversos son mínimos y transitorios, entre ellos se encuentra la irritación local, sabor amargo y náuseas. En conclusión, la vía intranasal para la administración de fármacos representa una alternativa rápida, segura y bien tolerada en el manejo pediátrico en situaciones de urgencia, respaldada por una creciente evidencia clínica.

PALABRAS CLAVE

Pediatría, urgencias, analgesia, administración intranasal, vías de administración de fármacos.

ABSTRACT

The intranasal route is presented as an effective and safe alternative for rapid drug administration in the context of pediatric emergencies, especially when intravenous access is difficult or delayed. The rich vascularization of the nasal mucosa and it’s direct drainage into the systemic circulation allow for rapid absorption and an onset of action comparable to that of the intravenous route, without requiring sterile techniques or causing significant stress to the patient.

Several studies have shown that the intranasal route is especially useful for administering analgesics, sedatives and anxiolytics, anticonvulsants, antipsychotics, glucagon for severe hypoglycemia, and naloxone in cases of opioid overdose. The most efficient method for administration is the use of sprays, which optimize bioavailability by distributing the drug over a larger nasal surface and minimizing loss due to runoff. Contraindications include allergies, active epistaxis, nasal trauma or abnormalities, nasal obstruction, and recent use of vasoconstrictors. The technique recommends administering the drug divided into both nostrils, with the patient in a semi-recumbent position with the cervical spine extended at 60° to maximize absorption.

Reported adverse effects are minimal and transient, such as local irritation, bitter taste, and nausea. In conclusion, intranasal drug administration is a rapid, safe, and well-tolerated option for pediatric emergency management, with growing evidence supporting its clinical implementation.

KEY WORDS

Pediatrics, emergency, analgesics, intranasal administration, drug administration routes.

INTRODUCCIÓN

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las urgencias se definen como «aparición fortuita o inesperada de un problema de salud, de causa diversa y gravedad variable, que genera una consciencia o necesidad inminente de atención por parte del sujeto que lo sufre o de su familia»1 .

Las emergencias pediátricas pueden surgir por accidentes, enfermedades repentinas o la exacerbación aguda de alguna enfermedad crónica. Debido a que los pacientes pediátricos cuentan con particularidades específicas en su anatomía, psicología y fisiología, su abordaje médico será diferente al de un adulto.

Dentro de estas diferencias se incluye que cuentan con un sistema inmunológico inmaduro, vías respiratorias más estrechas, más superficie corporal en relación a su peso, lo que permite que la progresión de las enfermedades sea más rápida en los niños y, por ende, potencialmente más graves. Otro elemento importante que se considera en las urgencias pediátricas es que estos pacientes no son capaces de expresar con claridad sus síntomas o el dolor que están presentando, lo que supone una dificultad mayor en el momento de lograr una correcta evaluación clínica2.

En los servicios de urgencias pediátricas es habitual que diversas situaciones como una sedación, convulsión o analgesia precisen administrar fármacos de forma precoz. Lo ideal es disponer de una vía intravenosa para la estabilización rápida del paciente, sin embargo, en muchas situaciones, canalizar un acceso venoso no es fácil y puede suponer un retraso en la administración de medicación. Por ello, el uso de la vía intranasal es una alternativa válida para la administración de medicamentos en los servicios de urgencias3.

La administración de fármacos por vía intranasal se fundamenta en la alta vascularización de la mucosa nasal, la cual facilita una rápida y eficiente absorción del medicamento hacia la circulación sistémica. No obstante, la eficacia de esta vía puede verse comprometida por la presencia de moco que actúe como barrera física, así como por alteraciones en la perfusión de la mucosa nasal derivadas de procedimientos quirúrgicos (por ejemplo, rinoplastias), neoplasias, malformaciones o enfermedades intranasales (como pólipos, rinitis o sinusitis), condiciones en las que el uso de esta vía podría estar contraindicado. La utilización de atomizadores intranasales presenta ventajas respecto a otros métodos de administración, tales como la instilación de gotas, sprays nasales o nebulizaciones con aerosoles, destacando una menor pérdida del fármaco en la orofaringe y una mejor tolerancia, particularmente en población pediátrica4.

En definitiva, la prevención es la acción fundamental para disminuir su impacto, pero es inevitable que un número significativo de urgencias continúe afectando a los niños, de ahí la importancia del desarrollo de un sistema de atención integral que comprenda a padres, personal de atención primaria, cuidados prehospitalarios, transporte, y centros de referencia donde funcione adecuadamente un departamento de emergencia pediátrica.

OBJETIVOS

  • Garantizar la administración segura de fármacos mediante la vía intranasal.
  • Identificar y anticipar posibles complicaciones asociadas de la administración intranasal de medicamentos.
  • Promover la cooperación y el involucramiento tanto del paciente pediátrico como de sus familiares durante el proceso de administración.

 

METODOLOGÍA

Se ha llevado a cabo una revisión bibliográfica sistemática en las bases de datos PubMed, SciELO y Google Scholar, con el objetivo de identificar estudios relevantes sobre la administración de medicamentos por vía intranasal en población pediátrica. La estrategia de búsqueda ha combinado las palabras clave: “pediatría”, “urgencias”, “analgesia”,” administración intranasal”, “vías de administración de fármacos” y sus equivalentes en inglés “pediatrics”, “emergency”, “analgesics”, “intranasal administration”, “drug administration routes”. La combinación se ha realizado utilizando los operadores booleanos (AND, OR, NOT) para optimizar la sensibilidad de la búsqueda.

Se han aplicado los siguientes criterios de inclusión estudios publicados entre 2015 y 2025, en inglés o español, con acceso a texto completo, que analicen la administración de fármacos por vía intranasal en pacientes pediátricos de 0 a 18 años, y que abordaran aspectos clínicos como seguridad, eficacia, complicaciones, o aceptación por parte del paciente y familiares. Los criterios de exclusión incluyen estudios centrados exclusivamente en población adulta, comunicaciones breves o cartas al editor, estudios duplicados, y aquellos que no especificaran la vía intranasal como método principal de administración. Además de estos estudios, también se han incluido informes oficiales recuperados de páginas web reconocidas para proporcionar contexto e información adicional.

RESULTADOS

Tras aplicar los criterios de inclusión y exclusión previamente establecidos, se seleccionaron los estudios que cumplían con los objetivos de esta revisión sistemática. Los artículos analizados aportan evidencia relevante sobre la administración de medicamentos por vía intranasal en pacientes pediátricos, enfocándose en aspectos relacionados con la seguridad del procedimiento, la aparición de posibles complicaciones, y las estrategias para favorecer la colaboración del niño y sus familiares. A continuación, se presentan los resultados organizados por puntos clave para la administración intranasal de fármacos.

La atención pediátrica en los servicios de urgencias generalmente supone una experiencia generadora de miedo y ansiedad en los niños, situación que puede verse agravada tanto por el dolor asociado a la patología como por el malestar derivado de los procedimientos clínicos requeridos. Diversos estudios han evidenciado que el manejo del dolor en población pediátrica no siempre es adecuado, y en comparación con los pacientes adultos, tiende a ser menos completo. Esta diferencia puede atribuirse, en parte, a la dificultad que presentan los niños para expresar de manera precisa sus sensaciones, así como a la persistencia de creencias erróneas, como la idea de que los recién nacidos y lactantes experimentan el dolor con menor intensidad debido a la supuesta inmadurez de su sistema nervioso.

Un abordaje adecuado del dolor y la sedación en el entorno pediátrico conlleva múltiples beneficios, tanto para el paciente como para su entorno familiar. Entre ellos, se destaca la reducción de los niveles de ansiedad y estrés en el niño, así como en sus padres o cuidadores. Además, facilita la labor del personal sanitario al permitir una exploración más completa y la realización de procedimientos diagnósticos o terapéuticos con mayor eficacia. No obstante, en la práctica clínica, pueden surgir dificultades en la elección de la vía de administración más adecuada. La vía oral, por ejemplo, requiere cierto grado de colaboración por parte del paciente, lo cual puede no ser viable en determinadas edades o situaciones clínicas. Por otro lado, la vía intravenosa resulta invasiva y, en ocasiones, técnicamente compleja. Por ello, en este contexto, la vía intranasal ha ganado protagonismo en los últimos años como una alternativa eficaz y segura, especialmente en el ámbito de las urgencias pediátricas. Su principal ventaja radica en su carácter no invasivo, de fácil aplicación y bien tolerado por el paciente. La alta vascularización de la mucosa nasal permite una absorción rápida del fármaco hacia la circulación sistémica, lo que contribuye a una acción terapéutica casi inmediata5.

Para llevar a cabo la técnica de administración de fármacos vía intranasal se recomienda el uso de atomizadores y jeringas. Presenta múltiples aplicaciones clínicas. Entre sus principales usos se encuentran la administración de analgésicos como fentanilo, morfina y ketamina para el control del dolor agudo. Asimismo, esta vía es utilizada para la administración de sedantes y ansiolíticos, tales como midazolam, ketamina y dexmedetomidina, principalmente como preparación para procedimientos diagnósticos o terapéuticos. En el manejo de crisis convulsivas activas, los anticonvulsivantes midazolam y diazepam también pueden ser administrados por vía intranasal. Además, esta vía es empleada en el tratamiento de pacientes con agitación psicomotriz o cuadros psicóticos agudos, utilizando fármacos como el haloperidol. El glucagón intranasal se utiliza para el tratamiento de hipoglucemias severas. Recientemente, estudios han considerado el uso de naloxona por vía intranasal como alternativa en el manejo de intoxicaciones por opiáceos con depresión respiratoria, especialmente en situaciones donde no es posible establecer un acceso intravenoso de forma rápida y segura3.

A continuación, se va a detallar la utilización de determinados fármacos empleados5:

  • Fentanilo es un analgésico y sedante de alta potencia indicado para el manejo del dolor moderado a severo. La dosis intranasal recomendada es de 1,5 a 2 microgramos por kilogramo, con un máximo de 100 microgramos. Debido a su elevada liposolubilidad, su efecto es casi inmediato, aunque de corta duración. Este fármaco se emplea principalmente en casos de fracturas o quemaduras. La depresión respiratoria constituye su efecto adverso más significativo.
  • Ketamina se administra en dosis de 5 mg/kg, con un inicio de efecto entre 10 y 20 minutos, y una duración aproximada de hasta 70 minutos. Proporciona un potente efecto analgésico además de sedación, y su uso se considera seguro en pacientes pediátricos con antecedentes de asma.
  • Midazolam presenta propiedades sedantes y anticonvulsivantes. La dosis recomendada es de 0,3 mg/kg, con un límite máximo de 10 mg. Debido a que la cantidad máxima administrable por narina es de 1 ml, se suele utilizar la presentación más concentrada, habitualmente midazolam 5 mg/ml. Antes de la administración, se realiza un lavado nasal para optimizar la absorción, y se monitoriza la saturación de oxígeno durante su uso, dado que uno de los posibles efectos adversos es la depresión respiratoria o episodios de apnea. El inicio de acción se produce aproximadamente a los 15 minutos, con una duración que puede extenderse hasta una hora. Este fármaco es especialmente útil para el control de crisis convulsivas cuando no se ha establecido acceso venoso.
  • Dexmedetomidina se utiliza en dosis que varían entre 1 y 3 microgramos por kilogramo, con un máximo permitido de 100 microgramos. Requiere monitorización cuidadosa durante su administración. El inicio de acción es más lento en comparación con otros fármacos mencionados, con una duración aproximada de entre una y una hora y media. Posee efectos sedantes, ansiolíticos y analgésicos, con un perfil respiratorio favorable debido a la mínima depresión respiratoria que produce.

 

No obstante, la administración intranasal también presenta ciertas contraindicaciones que deben ser consideradas. Entre ellas, se encuentran la alergia o sensibilidad conocida al medicamento, la presencia de epistaxis activa o traumatismos nasales recientes, así como anomalías anatómicas del tabique nasal, tales como desviaciones marcadas. También se incluyen enfermedades como la fibrosis quística, y la obstrucción nasal causada por mucosidad, restos hemáticos o pólipos nasales. Por último, el uso reciente de sustancias o fármacos vasoconstrictores, como la cocaína o la fenilefrina, puede reducir la absorción del fármaco debido a la disminución del flujo sanguíneo en la mucosa nasal3.

En cuanto al desarrollo del procedimiento encontramos cuatro pasos a seguir. En primer lugar, informar previamente al paciente y sus familiares sobre el procedimiento que se le va a relizar. Antes de la atomización, se debe revisar y limpiar ambas fosas nasales. Una vez realizado este paso, se debe introducir el atomizador en la fosa nasal e inyectar el contenido durante uno o dos segundos, manteniendo el cono en su lugar sin retirarlo durante diez segundos6. Además, el protocolo de la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría (SEUP) enfatiza que se deben seguir las mismas precauciones que para otras vías de administración de fármacos. Estas incluyen verificar la ausencia de alergias o contraindicaciones, preparar el material necesario, asegurar la correcta identificación del paciente, fármaco, vía, dosis y horario de administración, e informar al paciente, a su familia y al médico sobre el procedimiento.

Al tratarse de un procedimiento dirigido a población pediátrica un aspecto muy importante a tener en cuenta es la correcta preparación del entorno y la participación familiar. Por ello, cuando la situación clínica del paciente lo permita, se recomienda realizar la administración del fármaco en un espacio adecuado, preferentemente una sala de procedimientos diseñada para el entorno pediátrico, con una ambientación visual agradable que contribuya a reducir el nivel de ansiedad. Es fundamental crear un entorno tranquilo, controlando variables como la iluminación, el ruido y la temperatura, para favorecer la comodidad del niño. Se ha demostrado que introducir técnicas de distracción adaptadas a la edad y al estado clínico del paciente puede mejorar significativamente su cooperación durante el procedimiento. Estas estrategias deben mantenerse durante toda la intervención, siempre que sea posible.

La presencia activa de los padres o cuidadores también resulta esencial, ya que su participación puede brindar seguridad emocional al niño. Para ello, es importante proporcionarles instrucciones claras y específicas sobre su rol durante el procedimiento. Estas orientaciones deben centrarse en facilitar la calma del menor, reducir su estrés y reforzar las intervenciones de distracción iniciadas por el profesional sanitario. Sin olvidar que se debe garantizar en todo momento la preservación de la intimidad del paciente, como parte integral de una atención centrada en el niño y su familia. (3).

 

CONCLUSIONES

Siempre que se realice de manera adecuada, la administración de fármacos vía intranasal en urgencias pediátricas es una opción terapéutica segura. El uso adecuado de esta vía no solo optimiza la absorción de los fármacos, sino que también reduce el riesgo de saturación de la mucosa nasal y el escurrimiento hacia la faringe posterior, factores que pueden comprometer la eficacia del tratamiento. Una de las formas de asegurar la correcta administración es dividir la dosis del fármaco entre ambas fosas nasales y evitar que el paciente inhale el medicamento. Estos cuidados permiten maximizar la absorción de los fármacos y minimizar la llegada de estos a los pulmones, lo que favorece una mayor eficacia clínica en situaciones de urgencia. Por tanto, la vía intranasal se considera una alternativa viable y efectiva en el manejo de diversas patologías dentro del contexto de la urgencia pediátrica, siempre y cuando se respeten las indicaciones específicas de administración.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. World Health Organization. Glossary of health emergency and disaster risk management terminology. Geneva: WHO; 2020 Apr 9. Available from: https://www.who.int/publications/i/item/glossary-of-health-emergency-and-disaster-risk-management-terminology
  2. Centro Médico ABC. Urgencias pediátricas. Ciudad de México (CDMX): Centro Médico ABC; 2024 Oct 30. Disponible en: https://centromedicoabc.com/revista-digital/urgencias-pediatricas/#:~:text=El%20triage%20de%20urgencias%20pedi%C3%A1tricas,atenci%C3%B3n%20especializada%2C%20r%C3%A1pida%20y%20eficiente.
  3. Pérez González A, Guerrero Márquez G. Administración de fármacos por vía intranasal [PDF]. Madrid: HGU Gregorio Marañón; 2024. Disponible en: chrome extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://seup.org/pdf_public/Prort_Enferm/01_Administracion.pdf
  4. Ansorena Iglesias S, González Cela E, Merino Verbo N, Pablo García E, Segui Pascua A, Texeira Cabanillas F. Administración de midazolam intranasal con atomizador en las urgencias pediátricas [PDF]. Madrid: Hospital Infantil Universitario Niño Jesús. Disponible en: https://www.codem.es/Adjuntos/CODEM/Documentos/Informaciones/Publico/9e8140e2-cec7-4df7-8af9-8843320f05ea/a240e1cf-4902-4550-acb8-1ea0f1aac23a/be171ff5-8429-4781-af44-10baba2569a2/ADMINISTRACION_URGENCIAS_PEDIATRICAS_MIDAZOLAM_t.pdf
  5. Manero Montañés P, Pazos Espinola RA, Aladrén Hernando E, Genzor Ríos C, Lorda Cobos AI, López Vidal MC. Uso de la vía intranasal ante el dolor en los servicios de urgencias pediátricas. Rev Sanitaria de Investigación. 2022 Mar 30. Disponible en: https://revistasanitariadeinvestigacion.com/uso-de-la-via-intranasal-ante-el-dolor-en-los-servicios-de-urgencias-pediatricas/
  6. Burgos‑Esteban A, Cordón‑Hurtado V, Giménez‑Luzuriaga M, Peinado‑Quesada M, Gómez‑Lage L, Juárez‑Vela R, et al. Review: Intranasal Drug Administration for Psychomotor Agitation as a Safe and Effective Prehospital Intervention: An Integrative Review [PDF]. 2025 Jun 16. Disponible en: https://www.mdpi.com/2039-4403/15/6/219

 

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