El papel de la psicología clínica en la salud mental infanto-juvenil

15 agosto 2025

 

AUTORES

  1. Marina Guarch Oncins. F.E.A. Psicología Clínica Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  2. Nilsa Carmen Viejo Lezcano. Trabajadora social en SALUD Aragón. España.
  3. David Navarrete Mainar. Enfermero Especialista en Salud Mental. Aragón. España.
  4. Raquel Brinquis Seco. Psicóloga Interna Residente, Hospital Obispo Polanco. Teruel, España.
  5. Sheila Fernández Navarro. F.E.A. Psicología Clínica, Hospital Obispo Polanco. Teruel, España.
  6. Paula García Jordán. Graduada en Enfermería. Aragón. España.

 

RESUMEN

La salud mental en la infancia y la adolescencia constituye un componente esencial del desarrollo humano y requiere una mirada clínica integral que vaya más allá de la mera ausencia de patología o control sintomático. El sufrimiento psíquico en estas etapas se manifiesta de forma compleja y frecuentemente no verbalizada, lo que demanda una intervención psicológica especializada. Este abordaje debe considerar la singularidad del niño o adolescente, su entorno relacional y sus procesos evolutivos. La Psicología Clínica cumple un rol central en la detección temprana, la intervención, la prevención de la cronificación del malestar y la promoción del desarrollo subjetivo saludable. En este marco, se destaca la necesidad urgente de fortalecer los dispositivos públicos de atención en salud mental infanto-juvenil, promoviendo una atención multidisciplinar por parte de Psicología Clínica, Psiquiatría, Enfermería, Trabajo Social, entre otros, que incluya además el trabajo con las familias y el entorno educativo y social. Garantizar el acceso a intervenciones clínicas especializadas no solo es una cuestión ética, sino una inversión en salud pública y bienestar físico, psicológico y social a largo plazo.

PALABRAS CLAVE

Salud mental, psicología clínica, trastornos mentales, niño, adolescente, servicios de salud mental, atención primaria de salud, psicoterapia.

ABSTRACT

Mental health in childhood and adolescence is an essential component of human development and requires a comprehensive clinical approach that goes beyond the mere absence of pathology or symptomatic control. Psychological suffering at these stages manifests itself in complex and often unspoken ways, demanding specialized psychological intervention. This approach must consider the uniqueness of the child or adolescent, their relational environment, and their developmental processes. Clinical Psychology plays a central role in early detection, intervention, prevention of chronic distress, and promotion of healthy subjective development. In this context, the urgent need to strengthen public mental health care for children and adolescents is highlighted, promoting multidisciplinary care by Clinical Psychology, Psychiatry, Nursing, Social Work, among others, which also includes work with families and the educational and social environment. Ensuring access to specialized clinical interventions is not only an ethical issue, but an investment in public health and long-term physical, psychological and social well-being.

KEY WORDS

Mental health, clinical psychology, mental disorders, child, adolescent, mental health services, primary health care, psychotherapy.

INTRODUCCIÓN

Hablar de salud mental en la infancia y la adolescencia supone reconocer una dimensión esencial del desarrollo humano. Lejos de reducirse a la ausencia de trastornos o al control de síntomas aislados, la salud mental infanto-juvenil implica un entramado complejo de aspectos emocionales, vinculares, familiares, escolares y sociales que acompañan el crecimiento de niñas, niños y adolescentes. En este contexto, la mirada clínica no puede centrarse exclusivamente en la patología o en una lógica diagnóstica rápida1, sino que debe considerar a la persona en su singularidad, en su entorno y en su momento evolutivo. De ahí la necesidad de que el sistema nacional de salud facilite la atención psicológica especializada en las intervenciones dirigidas a este grupo poblacional.

Marco conceptual:

Durante la infancia y la adolescencia, los procesos de construcción subjetiva están en plena evolución. Se forman las bases de la identidad, el autoconcepto, la capacidad para regular emociones y la manera de vincularse con los otros. El sufrimiento psíquico en estas etapas puede expresarse de formas muy diversas y, a menudo, no verbalizadas directamente: Alteraciones del sueño, dificultades escolares, problemas de conducta, aislamiento, síntomas físicos sin causa médica, entre otros2. A diferencia del adulto, el niño o adolescente muchas veces no puede poner en palabras su malestar, por lo que se hace necesario un abordaje especializado capaz de escuchar más allá del síntoma evidente.

La salud mental infanto-juvenil, por tanto, no puede abordarse de manera reduccionista o puramente sintomática. Es fundamental comprender que los síntomas en esta etapa suelen ser una manifestación de conflictos más amplios, muchas veces relacionados con el entorno familiar, escolar o social3. Por ejemplo, un niño con conductas disruptivas en clase puede estar expresando ansiedad ante un conflicto familiar no resuelto; una adolescente con síntomas depresivos puede estar atravesando situaciones de acoso escolar o sintiendo el impacto de la presión social y los estereotipos de género. Esto exige una evaluación cuidadosa y una intervención que tenga en cuenta no solo al niño o adolescente, sino también su contexto relacional.

Dificultades en el sistema actual de atención:

A pesar de la necesidad de una atención especializada, pública y de calidad, el sistema nacional de salud en España muestra una insuficiencia notable de recursos destinados a la salud mental infanto-juvenil. El número de profesionales de la salud mental en el sistema público es escaso y la carga asistencial impide muchas veces un trabajo en profundidad5. Además, los servicios de salud mental infanto-juvenil suelen estar saturados, con listas de espera que superan con frecuencia los dos o tres meses, lo cual retrasa intervenciones que deberían ser tempranas y continuas. Esta situación obstaculiza el abordaje oportuno del malestar psíquico y favorece el mantenimiento y la cronificación de los síntomas.

La intervención clínica especializada:

La intervención psicológica en niños, niñas y adolescentes no solo busca aliviar el malestar, sino también generar espacios donde puedan construir herramientas psíquicas que les permitan afrontar las dificultades de forma saludable. En este sentido, el papel de la Psicología Clínica resulta central: No se trata simplemente de diagnosticar, sino de acompañar procesos subjetivos, identificar factores de riesgo, trabajar con las familias y colaborar con el entorno educativo y social.

En este contexto, la atención psicológica especializada debe ocupar un lugar prioritario como línea de intervención en salud mental infanto-juvenil, para así promover el desarrollo de recursos internos, actuar preventivamente frente a la evolución hacia trastornos más graves6 y evitar la sobremedicalización en esta población1. La psicoterapia infantil o adolescente no se limita a una serie de técnicas, sino que constituye un espacio de escucha, simbolización y elaboración donde el sufrimiento puede encontrar palabras y significados.

Este trabajo ha de llevarse a cabo en sintonía y coordinación con el resto de los profesionales que forman los equipos multidisciplinares de los dispositivos de salud mental: Psiquiatras, enfermeras especialistas en salud mental, trabajadoras sociales, entre otros. Este enfoque multidimensional es clave para prevenir la cronificación del malestar y promover un desarrollo integral4.

Trabajo con el entorno relacional:

El abordaje clínico debe también incluir el trabajo con las familias. Los padres y madres son una pieza clave en el proceso terapéutico, por ello hay que detectar y abordar cuestiones de invalidación, culpabilización o incomprensión que en ocasiones acompañan a las familias en estos procesos. Atender a los miembros de la familia, promover dinámicas familiares funcionales y facilitar un enfoque comprensivo de la situación es parte esencial de la intervención psicológica y una señal de buen pronóstico del proceso terapéutico del menor. Del mismo modo, el vínculo con la escuela y otros agentes sociales puede facilitar la detección precoz de señales de alerta y la creación de redes de apoyo e intervenciones en el contexto real de la persona7. Esta articulación con el entorno es fundamental para ampliar y fortalecer los efectos del trabajo clínico individual.

Implicaciones éticas y de salud pública:

La inversión en salud mental infanto-juvenil no solo es una cuestión ética, sino también de salud pública. Diversos estudios han demostrado que los trastornos mentales que se inician en la infancia o adolescencia tienen más probabilidad de cronificarse en la vida adulta si no son tratados a tiempo8. Además, los efectos del sufrimiento psicológico en estas etapas pueden impactar directamente en el autoconcepto, el rendimiento escolar, las relaciones sociales y familiares y el desarrollo de una identidad saludable. Por ello, una atención temprana y especializada no es un gasto, sino una inversión a largo plazo en bienestar físico, psicológico y social.

CONCLUSIONES

La salud mental infanto-juvenil debe entenderse como un campo complejo que requiere de una atención integral, especializada y centrada en la persona. Ir más allá del síntoma implica reconocer que el malestar psíquico de niños, niñas y adolescentes se entrelaza con su entorno, sus vínculos y sus procesos de crecimiento. El rol de la Psicología Clínica en el sistema público de salud se hace imprescindible en la prevención, intervención y cuidado en estas etapas de la vida. Facilitar esta atención es garantizar derechos, articular esperanza y construir futuro.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Fernández Liria A, De las Heras F. El modelo biomédico en salud mental: revisión crítica. Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría. 2018;38(134):343-363.
  2. Organización Mundial de la Salud. Salud mental de los niños: intervenciones basadas en la evidencia. OMS; 2022.
  3. Rodríguez Q, Romero M. Infancia y sufrimiento psíquico: aportes desde una perspectiva relacional. Rev Asoc Esp Neuropsiq. 2019;39(137):145-164.
  4. Asociación Española de Neuropsiquiatría. Salud mental infantojuvenil: recomendaciones para una atención integral en el SNS. AEN; 2021.
  5. Consejo General de la Psicología de España. Informe sobre la situación de la Psicología Clínica en la red pública. CGCOP; 2023.
  6. Cuijpers P, Karyotaki E, et al. The effects of psychotherapies for depression in children and adolescents: a meta-analysis. JAMA Psychiatry. 2020;77(1):49–57.
  7. López M, Pérez G. Trabajo clínico con familias en la infancia: herramientas para el acompañamiento terapéutico. An Psicol. 2020;36(2):213-224.
  8. Jones PB. Adult mental health disorders and their age at onset. Br J Psychiatry Suppl. 2013;54:s5–s10.

 

Publique con nosotros

Indexación de la revista

ID:3540

Últimos artículos