AUTORES
- María del Pilar Galochino Azores. Graduada en Enfermería. Hospital Miguel Servet. Consultas Externas de Oftalmología. Zaragoza, España.
- Pablo Abad Marín. Graduado en Enfermería. Hospital Royo Villanova. Pool. Zaragoza, España.
- Julia Arranz Barrio. Graduada en Enfermería. Hospital Miguel Servet, Quirófano, Zaragoza, España.
- Lucía Gálligo Andrea. Graduada en Enfermería. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Urgencias. Zaragoza, España.
- Elena Gay Fernández.Graduada en Enfermería. Hospital Miguel Servet. Cardiología. Zaragoza, España.
- Julia Aranda Pascual. Graduada en Enfermería. Centro de salud Delicias Sur, Zaragoza, España.
RESUMEN
El dolor crónico afecta a millones de personas a nivel mundial y constituye una de las principales causas de consulta médica, absentismo laboral y deterioro en la calidad de vida. En los países desarrollados, se estima que hasta un 20% de la población lo padece de forma persistente, presentando grandes desafíos terapéuticos. Tradicionalmente, su tratamiento ha estado centrado en el uso de antiinflamatorios no esteroideos, opioides y otros analgésicos convencionales. Sin embargo, la eficacia limitada a largo plazo, junto con el perfil de efectos adversos severos como dependencia o disfunción gastrointestinal, ha motivado la exploración de tratamientos alternativos.
Entre las alternativas emergentes se encuentra el cannabis medicinal, cuyas propiedades analgésicas, antiinflamatorias y ansiolíticas son atribuidas a la interacción de sus principales componentes activos, como el tetrahidrocannabinol y el cannabidiol, con el sistema endocannabinoide humano. Esta revisión en paraguas tiene como objetivo principal analizar la evidencia científica disponible sobre la eficacia y seguridad del cannabis en el manejo del dolor crónico, evaluando además su impacto en la calidad de vida de los pacientes.
Mediante una búsqueda exhaustiva en bases de datos biomédicas, se incluyeron diez revisiones sistemáticas y metaanálisis que abordaban diferentes tipos de dolor crónico, como el dolor neuropático, la fibromialgia y el dolor crónico no oncológico. Los resultados muestran una eficacia variable del cannabis según el tipo de dolor tratado, siendo el neuropático el que presenta mayores beneficios. En términos de seguridad, los efectos adversos más frecuentes fueron leves a moderados, destacando mareos, somnolencia y sequedad bucal.
Aunque los datos disponibles son prometedores, se concluye que la evidencia actual no es suficiente para recomendar el cannabis medicinal como tratamiento de primera línea. Se requieren más estudios clínicos controlados, con adecuada duración y homogeneidad metodológica, que permitan determinar su perfil de eficacia y seguridad a largo plazo.
PALABRAS CLAVE
Dolor crónico, cannabis medicinal, cannabinoides, tratamiento alternativo, efectos adversos.
ABSTRACT
Chronic pain affects a significant portion of the global population and is one of the leading causes of medical consultations, work absenteeism, and decreased quality of life. In developed countries, it is estimated that up to 20% of individuals suffer from persistent pain, which poses substantial therapeutic challenges. Traditional treatments such as non-steroidal anti-inflammatory drugs (NSAIDs), opioids, and other conventional analgesics often present limited long-term efficacy and are associated with severe adverse effects like dependence and gastrointestinal dysfunction, prompting interest in alternative options.
Among emerging therapies, medical cannabis has gained attention due to its analgesic, anti-inflammatory, and anxiolytic properties, which are largely mediated through the interaction of its key active compounds—tetrahydrocannabinol (THC) and cannabidiol (CBD)—with the endocannabinoid system. This umbrella review aims to synthesize the current scientific evidence regarding the effectiveness and safety of cannabis for managing chronic pain, including its potential to improve patients’ quality of life.
A comprehensive search across biomedical databases yielded ten systematic reviews and meta-analyses focusing on various types of chronic pain, including neuropathic pain, fibromyalgia, and non-cancer chronic pain. Results indicate variable efficacy depending on the pain type, with neuropathic pain showing the most favorable outcomes. Adverse effects were generally mild to moderate, including dizziness, drowsiness, and dry mouth.
Although findings are promising, the current evidence is insufficient to support medical cannabis as a first-line therapy. Further high-quality clinical trials are needed to determine its long-term efficacy and safety profile.
KEY WORDS
Chronic pain, medical cannabis, cannabinoids, alternative treatment, adverse effects.
INTRODUCCIÓN
Contexto del dolor crónico:
El dolor, definido por la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP), es una experiencia sensorial y emocional desagradable relacionada con daño tisular real o potencial. Cuando esta experiencia persiste más allá del tiempo fisiológico de curación, por lo general más de tres a seis meses, se considera dolor crónico. Este tipo de dolor no solo afecta la salud física del paciente, sino también su bienestar emocional y su funcionalidad social y laboral, convirtiéndose en una entidad patológica autónoma1,2.
Se estima que el dolor crónico afecta entre un 15% y un 30% de la población adulta en los países desarrollados. Es una causa principal de consulta médica y uno de los motivos más frecuentes de prescripción de opioides. Los tipos más comunes de dolor crónico incluyen el dolor neuropático, el musculoesquelético, el nociceptivo y el dolor mixto, entre otros2.
Limitaciones del tratamiento convencional:
Los tratamientos farmacológicos convencionales incluyen antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), opioides y fármacos adyuvantes como antidepresivos o antiepilépticos. Si bien pueden ser eficaces a corto plazo, muchos de ellos presentan efectos adversos significativos que dificultan la adherencia a largo plazo. Los AINEs, por ejemplo, se asocian con riesgo de úlceras, sangrado gastrointestinal e insuficiencia renal. Por su parte, los opioides tienen un alto potencial adictivo, y su uso crónico puede derivar en tolerancia, hiperalgesia inducida y dependencia física o psicológica3.
A nivel global, la crisis de los opioides ha expuesto la urgencia de buscar alternativas terapéuticas más seguras, especialmente en contextos de dolor no oncológico. En este marco, el cannabis medicinal ha emergido como una posible opción terapéutica, aunque su uso sigue siendo objeto de debate debido a la variabilidad en los resultados clínicos y a las implicaciones éticas, legales y sociales de su consumo2,3.
El sistema endocannabinoide:
El sistema endocannabinoide (SEC) es una red de señalización fisiológica compuesta por receptores de cannabinoides, 1 y 2, (CB1 y CB2 respectivamente), ligandos endógenos (anandamida y 2-AG) y enzimas que regulan su síntesis y degradación. El SEC participa en procesos clave como la modulación del dolor, la inflamación, el apetito, el sueño y el estado de ánimo. Los fitocannabinoides como el tetrahidrocannabinol (THC) y el cannabidiol (CBD) interactúan con este sistema, activando o modulando sus funciones3,4.
- CB1R: ubicados principalmente en el sistema nervioso central, modulan la liberación de neurotransmisores.
- CB2R: presentes en células inmunitarias y tejidos periféricos, desempeñan un papel en la modulación del dolor inflamatorio.
Además, los cannabinoides pueden interactuar con receptores opioides, serotoninérgicos, canales de potencial receptor transitorio y receptores activados por el proliferador de peroxisomas, ampliando su potencial terapéutico4.
Reconocimiento internacional y justificación del estudio:
En 2020, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) reconoció oficialmente el potencial médico del cannabis, retirándolo de la lista IV de estupefacientes peligrosos5. Este cambio ha abierto las puertas a su uso terapéutico controlado en varios países, incluyendo España, donde se ha iniciado su regulación para uso medicinal5,6.
Dado el creciente interés clínico y social, resulta pertinente revisar de forma rigurosa y crítica la evidencia científica acumulada sobre la eficacia y seguridad del cannabis medicinal en el manejo del dolor crónico. Esta revisión en paraguas pretende ofrecer una visión sintética, actualizada y fiable que permita orientar futuras decisiones terapéuticas e investigaciones.
OBJETIVOS
Objetivo general:
Analizar la eficacia y seguridad del uso del cannabis medicinal en el manejo del dolor crónico, considerando sus beneficios, efectos adversos y posible mejora de la calidad de vida en pacientes con patologías crónicas a través del análisis de la evidencia científica recogida en revisiones sistemáticas y metaanálisis hasta la fecha.
Objetivos específicos:
- Identificar los beneficios terapéuticos del cannabis medicinal en pacientes con patologías que producen dolor crónico, considerando su impacto en la reducción del dolor y la mejora de la calidad de vida.
- Evaluar los efectos adversos y riesgos asociados al uso del cannabis medicinal en el manejo del dolor crónico, según la evidencia científica disponible.
- Determinar las limitaciones y vacíos de investigación en la literatura científica actual sobre el uso del cannabis medicinal en el tratamiento del dolor crónico.
METODOLOGÍA
Tipo de estudio:
El presente trabajo adopta el diseño de una revisión en paraguas o umbrella review, lo que implica el análisis de revisiones sistemáticas y metaanálisis ya existentes sobre un mismo tema. Esta metodología es especialmente útil para sintetizar la mejor evidencia científica disponible sobre la efectividad y seguridad de una intervención clínica, en este caso, el uso del cannabis medicinal en el tratamiento del dolor crónico.
Este enfoque se guía por las recomendaciones de la lista de comprobación Preferred Reporting Items for Systematic Review and Meta Analyses (PRISMA)7, adaptadas para revisiones en paraguas. También se aplicó el modelo PICO para formular la pregunta de investigación.
Formulación de la pregunta PICO:
P: Pacientes con dolor crónico.
I: Tratamiento con cannabis medicinal.
C: Tratamientos convencionales (AINEs, opioides, GABA).
O: Disminución del dolor, efectos adversos, mejora de la calidad de vida.
Pregunta de investigación: ¿El tratamiento con cannabis medicinal es eficaz y seguro para el manejo del dolor crónico en comparación con los tratamientos analgésicos convencionales?
Criterios de inclusión y exclusión.
Criterios de inclusión:
- Revisiones sistemáticas y metaanálisis.
- Publicados entre 2015 y 2025.
- Estudios realizados en humanos.
- Idiomas: español e inglés.
- Estudios que aborden el uso de cannabis medicinal para dolor crónico.
Criterios de exclusión:
- Estudios observacionales, ensayos clínicos individuales o cuasi-experimentales.
- Investigaciones centradas en consumo recreativo.
- Estudios no relacionados con dolor crónico.
- Idiomas distintos del inglés o español.
Fuentes de información y estrategia de búsqueda:
Se consultaron las siguientes bases de datos entre febrero y abril de 2025:
- PubMed.
- Cochrane Library.
- Cuiden.
- DialNet.
Los descriptores empleados fueron: «Medical cannabis», «Cannabinoids», «Chronic Pain», «Treatment», y sus equivalentes en DeCS/MeSH. Se utilizaron operadores booleanos (AND, OR) para optimizar la búsqueda. Se identificaron 356 estudios, de los cuales, tras eliminar duplicados y aplicar filtros, se seleccionaron 10 revisiones sistemáticas para el análisis final. Ver anexo 1.
Evaluación de la calidad metodológica:
La herramienta utilizada para valorar la calidad de los estudios incluidos fue la Assessing the Methodological Quality of Systematic Reviews en su versión número 2 (AMSTAR 2)8. Se aplicaron los siete dominios críticos propuestos por esta herramienta, fijando como criterio de inclusión una puntuación mínima de 2/7 en estos dominios. Todos los estudios seleccionados cumplieron con este estándar.
RESULTADOS
Características de los estudios:
Se analizaron 10 revisiones sistemáticas, de las cuales 2 incluían. Las publicaciones se concentraron entre 2016 y 2024 y abordaban diferentes tipos de dolor crónico: dolor neuropático (DN), fibromialgia (FM), dolor nociceptivo, dolor mixto y dolor crónico no oncológico (DCNO).
En cuanto a su calidad metodológica, la puntuación AMSTAR 2 osciló entre 8/16 y 13/16, con una media de 10,5/16. Ningún estudio fue descartado por deficiencias críticas.
Eficacia analgésica:
Dolor neuropático:
El cannabis medicinal mostró una eficacia leve pero significativa para el tratamiento del DN, especialmente en formulaciones con THC y CBD administradas por vía oral o sublingual. McDonagh et al. (2022)1 y Wang et al. (2021)9 indicaron que estos preparados podrían reducir la intensidad del dolor de forma transitoria.
En cambio, otros estudios como Mücke et al. (2018)10 reportaron que el cannabis herbal no mostró diferencias significativas frente al placebo, lo que sugiere que la forma de presentación influye directamente en su eficacia.
Fibromialgia:
Los resultados fueron más dispares. Algunos estudios, como el de Kurlyandchik et al. (2021)11, observaron mejoras moderadas en el dolor y la calidad del sueño con cannabinoides. Otros, como Walitt et al. (2016)12, concluyeron que la nabilona (un cannabinoide sintético) no superó al placebo, mostrando además baja tolerabilidad.
La revisión de Reechaye et al. (2024)13 consideró prometedora la administración transdérmica de CBD, aunque destacó la falta de estudios de alta calidad en esta población.
Dolor crónico no oncológico:
Los estudios revisados sobre DCNO (Jeddi et al., 2024)14 mostraron que el cannabis es tan eficaz como los opioides para el alivio del dolor leve a moderado, con menor tasa de abandono y menor riesgo de dependencia. Sin embargo, no se observaron mejoras consistentes en el funcionamiento emocional ni en parámetros psicosociales.
Efectos adversos:
Los efectos secundarios fueron frecuentes, aunque en su mayoría de gravedad leve a moderada:
- Neurológicos y cognitivos: somnolencia, mareos, desorientación.
- Psiquiátricos: euforia, hiperalerta, ansiedad transitoria.
- Gastrointestinales: náuseas, sequedad bucal, pérdida de apetito.
- Cardiovasculares: taquicardia leve e hipotensión (especialmente en inhalación).
El grupo tratado con cannabinoides presentó una tasa de abandono similar o menor que el grupo tratado con opioides. No se reportaron efectos adversos graves de manera sistemática9,12,13.
Calidad de vida:
Los resultados en calidad de vida fueron heterogéneos:
- Positivos: algunas revisiones reportaron mejoras en calidad del sueño, apetito y estado de ánimo.
- Neutrales o nulos: varias revisiones indicaron ausencia de cambios significativos en calidad de vida general, especialmente en función emocional, cognición o desempeño social.
La evidencia más sólida se concentra en la mejora del sueño, mientras que los beneficios en bienestar psicológico son menos consistentes1,9.
DISCUSIÓN
Los resultados obtenidos en esta revisión ponen de manifiesto tanto el potencial terapéutico como las limitaciones actuales del cannabis medicinal en el tratamiento del dolor crónico. A continuación, se comparan sus efectos con los principales tratamientos convencionales: AINEs, opioides y análogos de GABA.
Comparación con AINEs:
Los AINEs han sido durante décadas el tratamiento de primera línea para dolor leve o moderado, especialmente de origen nociceptivo. Son fármacos eficaces a corto plazo, pero su uso prolongado se asocia con efectos adversos severos, como úlceras gástricas, nefropatía crónica y riesgo cardiovascular elevado según Nissen et al. (2016)15. Aunque existen opciones más seguras dentro de esta familia, como el celecoxib, su eficacia no supera significativamente a fármacos como el ibuprofeno.
En comparación, el cannabis medicinal presenta un perfil gastrointestinal más favorable, aunque su eficacia en dolor nociceptivo no está bien establecida. Estudios como los de Wang et al. (2021)9 y Reechaye et al. (2024)13 concluyen que la mejor evidencia se encuentra en dolor neuropático y mixto, pero no en dolor puramente inflamatorio.
Comparación con opioides:
Los opioides constituyen el estándar terapéutico en casos de dolor crónico intenso, especialmente en contextos oncológicos. Sin embargo, la literatura coincide en que su eficacia disminuye con el tiempo y su perfil de seguridad es preocupante, con alto riesgo de dependencia, tolerancia y sobredosis accidental3,16.
En este contexto, el cannabis medicinal ha sido propuesto como una alternativa más segura, especialmente en pacientes con DCNO. Jeddi et al. (2024)14 muestran que su uso se asocia a una menor tasa de abandono terapéutico en comparación con opioides, sin implicar un mayor riesgo de adicción. No obstante, la eficacia analgésica sigue siendo modesta, y no se observaron beneficios funcionales consistentes.
Comparación con análogos de GABA:
Gabapentina y pregabalina son fármacos comúnmente usados en el tratamiento del dolor neuropático. Su eficacia, aunque demostrada, no es universal: cerca del 50% de los pacientes no obtiene beneficios clínicamente relevantes (Wiffen et al., 2017)17. Sus efectos adversos incluyen sedación, mareos, y deterioro cognitivo leve.
El cannabis medicinal comparte este perfil de efectos secundarios, aunque algunos estudios como los de McDonagh et al. (2022)1 sugieren que los cannabinoides tienen un menor impacto en la función cognitiva en comparación con los GABA-analógicos. Sin embargo, la heterogeneidad en las formulaciones de cannabis complica esta comparación directa.
CONCLUSIONES
El cannabis medicinal constituye una alternativa terapéutica con un potencial prometedor en el abordaje del dolor crónico, especialmente en pacientes con dolor neuropático o dolor crónico no oncológico. Los principales hallazgos de esta revisión en paraguas permiten extraer las siguientes conclusiones:
- Eficacia variable: Los cannabinoides muestran un efecto analgésico leve a moderado, principalmente en dolor neuropático. En fibromialgia, los resultados son inconsistentes; en dolor nociceptivo, insuficientes.
- Mejor tolerabilidad: El perfil de seguridad del cannabis medicinal es favorable en comparación con opioides y AINEs. Los efectos adversos más comunes son leves y transitorios, sin evidencia de eventos graves.
- Calidad de vida: Se observan mejoras en sueño y apetito, pero sin impacto consistente en la calidad de vida percibida, función emocional o social.
- Limitaciones metodológicas: La falta de homogeneidad en dosis, formulaciones y vías de administración impide establecer recomendaciones clínicas definitivas.
- Necesidad de evidencia adicional: Se requieren ensayos clínicos de alta calidad con mayor tamaño muestral, seguimiento prolongado y criterios estandarizados.
En definitiva, aunque el cannabis medicinal no puede considerarse aún un tratamiento de primera línea para el dolor crónico, su uso podría estar justificado como terapia adyuvante o alternativa en casos seleccionados, especialmente cuando los tratamientos convencionales no son eficaces o presentan intolerancia.
BIBLIOGRAFÍA
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Anexo 1. Diagrama de flujo del proceso de búsqueda:
Fuente: elaboración propia.
