AUTORES
- Daniel Rodrigálvarez Utrilla. Enfermero del Servicio de Dermatología, Nefrología y Digestivo del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.
- María Pilar Legido Román. Enfermera del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
- Javier Cabrejas Cabrejas. Enfermero del Servicio de Hemodiálisis del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.
- Ariadna Lancis García. Enfermera del Servicio de Resonancia Magnética-Scanner del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
- Laura Cañada Osma. Enfermera Especialista en Salud Mental. Unidad de Hospitalización de Psiquiatría de Adultos del Hospital Clínico Lozano Blesa, Zaragoza.
- Miguel Ángel Tonello Gallego. Enfermero del Servicio de Urología del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.
RESUMEN
Introducción: La obesidad osteosarcopénica es una condición clínica compleja y multifactorial. Esta se caracteriza por la coexistencia de tres condiciones principales: sarcopenia, osteopenia y obesidad. Sus consecuencias para la salud son graves, incluyendo mayor discapacidad, peor calidad de vida y un mayor riesgo de morbilidad y mortalidad.
Objetivo: Conocer en profundidad qué es la Obesidad osteosarcopénica, su prevalencia, etiopatogenia y los problemas para la salud que esta condición clínica puede ocasionar, así como las herramientas de prevención y su tratamiento.
Método: Se realizó una búsqueda sistemática utilizando distintas herramientas y bases de datos. En las búsquedas, se utilizaron distintos términos MeSH y DeCS, así como los operadores booleanos AND y OR para realizar una búsqueda más exhaustiva. Los estudios incluidos en la revisión fueron aquellos publicados entre el 2014 y la actualidad.
Resultados y conclusiones: La obesidad osteosarcopénica es una entidad clínica con graves implicaciones para la salud, que requiere una comprensión más profunda y un abordaje clínico integral. Solamente a través de una investigación rigurosa y estandarizada, además de un enfoque clínico multidisciplinar y colaborativo se podrá mitigar la creciente carga que esta condición clínica impone tanto a la salud pública, como a la calidad de vida de los pacientes que la sufren.
PALABRAS CLAVE
Obesidad, sarcopenia, enfermedades óseas metabólicas, calidad de vida, anciano, adiposidad.
ABSTRACT
Introduction: Osteosarcopenic obesity is a complex, multifactorial clinical condition. It is characterized by the coexistence of three main conditions: sarcopenia, osteopenia, and obesity. Its health consequences are serious, including increased disability, poorer quality of life, and a higher risk of morbidity and mortality.
Objective: To gain an in-depth understanding of osteosarcopenic obesity, its prevalence, etiopathogenesis, and the health problems that this clinical condition can cause, as well as the tools for prevention and treatment.
Method: A systematic search was conducted using different tools and databases. In the searches, different MeSH and DeCS terms were used, as well as the Boolean operators AND and OR to perform a more exhaustive search. The studies included in the review were those published between 2014 and the present.
Results and conclusions: Osteosarcopenic obesity is a clinical entity with serious health implications that requires a deeper understanding and a comprehensive clinical approach. Only through rigorous and standardized research, in addition to a multidisciplinary and collaborative clinical approach, can the growing burden that this clinical condition imposes on both public health and the quality of life of patients who suffer from it be mitigated.
KEY WORDS
Obesity, sarcopenia, bone diseases, metabolic, quality of life, aged, adiposity.
INTRODUCCIÓN
La obesidad osteosarcopénica (OOS), también denominada por algunos autores como adiposidad osteosarcopénica (AOS), es una condición clínica compleja y multifactorial. Esta enfermedad, ha ganado un interés creciente en la investigación y la práctica clínica debido a su impacto significativo en la salud, la funcionalidad y la calidad de vida de los individuos1,2. Este síndrome se caracteriza por la coexistencia de tres condiciones principales: sarcopenia (disminución de la masa y la fuerza muscular), osteopenia (reducción de la masa ósea) y obesidad1,3.
Históricamente, la osteoporosis, la sarcopenia y la obesidad se consideraban entidades separadas y rara vez se estudiaban juntas4. A nivel cronológico, podríamos establecer los siguientes pasos:
En un primer momento, el concepto de sarcopenia fue acuñado por Irwin Rosenberg en 1989. Posteriormente, se reconoció la obesidad sarcopénica, definida como la pérdida involuntaria de músculo esquelético coexistente con el exceso de grasa corporal. Más tarde, se introdujo el término obesidad osteopénica con el fin de describir la combinación de baja masa ósea con adiposidad. La consolidación de estas condiciones dio lugar al concepto de obesidad osteosarcopénica en 2014, destacando la interrelación entre el músculo, la grasa y el hueso a nivel celular, hormonal y en última instancia, integral. A pesar su reciente nomenclatura, algunos autores han propuesto modificarla a Adiposidad osteosarcopénica (AOS). Este cambio de nomenclatura, se ha propuesto con el fin de enfatizar y reconocer mejor la heterogeneidad del tejido adiposo, incluyendo la grasa visceral y la infiltración de grasa ectópica en el hueso y el músculo, más allá de la obesidad definida por el IMC1,4,5.
La prevalencia de OOS u AOS, varía considerablemente entre los estudios analizados. Estas variaciones, oscilan entre el 0% y el 41% según la población estudiada, la definición utilizada y los grupos étnicos analizados. Diversos estudios, han observado un aumento de la prevalencia con la edad, afectando a un 14.3% de hombres y 20.3% de mujeres entre 60-64 años, y hasta un 59.4% de hombres y 48.3% de mujeres mayores de 75 años. Sin embargo, esta condición no afecta solamente a pacientes geriátricos, sino que se ha identificado en todos los grupos de edad. Sorprendentemente, algunos autores han descrito esta condición incluso en población joven de entre 18 y 21 años con sobrepeso u obesidad6,7.
La etiopatogenia de la OOS es multifactorial. La inflamación sistémica, es impulsada a menudo por un exceso de tejido adiposo, especialmente la grasa visceral. Esto conduce a una desregulación del compromiso de las células madre mesenquimales y favorece la diferenciación adipogénica sobre la osteoblastogénica y miogénica. El resultado, es una infiltración de grasa tanto en el músculo (mioesteatosis) como en el hueso. Esto compromete tanto la calidad musculoesquelética, como su funcionalidad, pudiendo aparecer incluso en pacientes con normopeso. Otros factores predisponentes son las disfunciones hormonales, el sedentarismo y el consumo de dietas poco saludables, especialmente aquellas ricas en alimentos ultraprocesados1,2,4,6.
Las consecuencias para la salud de la OOS son graves. Estas incluyen un mayor riesgo de sufrir determinadas enfermedades como la diabetes mellitus tipo 2, deterioro cognitivo, caídas y fracturas, además de un deterioro de la función física, peor calidad de vida y un mayor riesgo de morbilidad y mortalidad. Todos estos factores, no solo influyen en una mayor tendencia a la enfermedad, sino también en un mayor porcentaje de discapacidad en aquellos pacientes que la sufren respecto a la población general2,8.
El diagnóstico de la OOS aún carece de un consenso universal, pero se basa en la evaluación de la composición corporal y el rendimiento físico. Algunas técnicas como la densitometría ósea se consideran el estándar de oro para su diagnóstico, ya que permiten medir la masa ósea, la masa magra y la masa grasa. Otras técnicas de imagen incluyen la tomografía axial computarizada (TAC), la resonancia magnética nuclear (RMN) y la bioimpedancia eléctrica, siendo este último uno de los métodos diagnósticos más accesibles y más económicos. La evaluación funcional mediante pruebas de rendimiento físico como la fuerza de agarre y la velocidad de la marcha también pueden ayudar a complementar el diagnóstico1,2,6.
El tratamiento de la OOS requiere un enfoque multidisciplinar, que incluye intervenciones de diversos profesionales de la salud siendo dos de las más importantes la nutrición y la promoción de la actividad física. En casos extremos, podría plantearse el uso tanto de fármacos, como de cirugía bariátrica. Esta última, podría ser una opción para pacientes con obesidad mórbida y OOS, aunque se necesita más investigación sobre sus efectos a largo plazo en la masa muscular. Las recomendaciones nutricionales revisadas, enfatizan en aportar un adecuado aporte calórico-proteínico, suplementación de vitamina D y calcio, y una dieta rica en omega-3 y fibra. El ejercicio físico combinado (tanto de fuerza y resistencia como aeróbico) es crucial para mejorar la masa y fuerza muscular, reducir la grasa corporal y mejorar la funcionalidad2,6–8.
A pesar de los avances, la necesidad de homogeneizar los criterios diagnósticos y realizar más estudios en poblaciones jóvenes y diversas es fundamental para comprender mejor la fisiopatología y desarrollar estrategias de prevención y tratamiento más precisas para esta compleja condición2,6–8.
OBJETIVO
Conocer en profundidad qué es la Obesidad osteosarcopénica, su prevalencia, etiopatogenia y los problemas para la salud que esta condición clínica puede ocasionar, así como las herramientas de prevención y su tratamiento.
MATERIAL Y MÉTODO
Se realizó una búsqueda sistemática utilizando distintas herramientas y bases de datos. Los principales recursos bibliográficos utilizados fueron PubMed, Web Of Science y CINAHL.
En las búsquedas, se utilizaron distintos términos MeSH y DeCS como Obesity, Sarcopenia, Bone Diseases, Metabolic, Quality of Life, Aged, Adiposity. También se utilizaron los operadores booleanos AND y OR para realizar una búsqueda más exhaustiva.
Los estudios incluidos en la revisión fueron aquellos publicados entre el 2014 y la actualidad, ya que el estudio de Ilich et al, fue el primero en acuñar el término Obesidad osteosarcopénica.
RESULTADOS
La Obesidad osteosarcopénica (OOS) es una condición clínica compleja y multifactorial que integra sarcopenia, osteopenia y un exceso de tejido adiposo, especialmente de grasa visceral. Esta, se ha reconocido como un síndrome emergente con un impacto considerable en la salud global1,7.
A pesar del creciente interés, uno de los mayores desafíos en el abordaje clínico de la OOS es la falta de consenso universal sobre su definición y criterios diagnósticos. La prevalencia de OOS varía ampliamente según la población, los criterios de definición y la etnia. Esto complica no solo la comparación ente los estudios publicados, sino también la implementación de estrategias estandarizadas tanto en el diagnóstico, como en el tratamiento1,2.
Tradicionalmente, la obesidad se ha evaluado mediante el Índice de Masa Corporal (IMC), pero este método es insuficiente para reflejar la composición corporal real, ya que no distingue entre masa magra y masa grasa, ni tampoco la distribución de esta última. En el contexto de la OOS, es crucial considerar la grasa ectópica, es decir, la infiltración de grasa en el músculo (mioesteatosis) y el hueso, así como la grasa visceral. Esta grasa ectópica puede comprometer la función y calidad de los tejidos, incluso en pacientes con normopeso5.
Diagnóstico.
En este apartado, destacan las siguientes técnicas de imagen:
- La densitometría ósea es el método de referencia para medir la densidad mineral ósea (DMO), la masa magra y la masa grasa total. Sin embargo, tiene limitaciones para cuantificar la composición corporal en IMC muy altos y no distingue los tipos de grasa ni la calidad muscular2,9,10.
- La tomografía axial computarizada (TAC) y la resonancia magnética nuclear (RMN) ofrecen mayor precisión para cuantificar la mioesteatosis y diferenciar los tipos de grasa. Sin embargo, como limitaciones, suponen un alto coste para los sistemas sanitarios, además de una menor accesibilidad para el uso rutinario10.
- La bioimpedancia eléctrica (BIA) es una técnica más económica y portátil que las anteriores. Esta es útil para realizar una estimación inicial de la composición corporal. Sin embargo, puede sobreestimar la masa magra o subestimar la grasa en pacientes con IMC muy altos o con alteraciones en la hidratación10.
- La ecografía muscular es un método portátil y de bajo costo que puede evaluar la masa y calidad muscular, detectando la infiltración grasa intramuscular2,10.
Además de las técnicas de imagen, la evaluación funcional es vital. Algunas pruebas como la fuerza de agarre y la velocidad de la marcha son indicadores prácticos de la funcionalidad y se correlacionan con la masa ósea y muscular7.
Etiopatogenia y Consecuencias Clínicas:
La etiopatogenia de la OOS es multifactorial. Los factores predisponentes más relevantes son el envejecimiento, el sedentarismo, los hábitos dietéticos poco saludables, la inflamación crónica de bajo grado y la resistencia a la insulina. Además, el exceso de tejido adiposo, especialmente el visceral, contribuye a la inflamación sistémica, que a su vez lleva a una mayor infiltración de grasa en el músculo y el hueso, deteriorando su función1,2.
Las consecuencias de la OOS son significativas y se asocian con mayor discapacidad, un riesgo incrementado de caídas y fracturas, un deterioro de la función física, una peor calidad de vida y un mayor riesgo de morbilidad y mortalidad por cualquier causa. La OOS también se ha vinculado a un mayor riesgo de diabetes tipo 2 y deterioro cognitivo2,7.
Abordaje Clínico y Estrategias de Manejo:
El manejo de la OOS requiere un enfoque multimodal e interdisciplinario, siendo los más importantes:
Intervención Nutricional:
- Aporte Proteico: Es esencial un consumo adecuado de proteínas para preservar la masa muscular. En general, se recomiendan de 1.2 a 1.5 g/kg/día, distribuidas uniformemente en las comidas (aproximadamente unos 25-30g por comida), priorizando proteínas de alto valor biológico7.
- Vitaminas y Minerales: Se recomienda la suplementación de vitamina D (800-1000 UI/día) y calcio (1300 mg/día). Aunque la evidencia sobre la vitamina D sola en la mejora de la OOS es controversial, algunos estudios demuestran que parece ser beneficiosa cuando se administra junto con proteínas o aminoácidos7,8.
- Restricción Calórica: En pacientes con sobrepeso u obesidad, se recomienda una reducción moderada de la ingesta calórica para promover la pérdida de grasa, preservando la masa muscular y ósea. Esta restricción según algunos autores seria de alrededor de 500 kcal/día11.
Ejercicio Físico:
La combinación de ejercicios de resistencia y aeróbicos parece ser la estrategia más efectiva. El ejercicio mejora la masa y fuerza muscular, reduce la grasa corporal (especialmente visceral), mejora la funcionalidad y reduce la inflamación y el estrés oxidativo. Algunos autores, destacan algunos ejercicios como el Fartlek12.
Farmacoterapia y Cirugía Bariátrica:
- Para la osteoporosis, se dispone de tratamientos antirresortivos y anabólicos. El Denosumab por ejemplo, ha mostrado potenciales beneficios duales en la unidad músculo-hueso7.
- Estudios en animales han mostrado que metformina combinada con ejercicio físico, puede ayudar a retrasar o revertir la OOS12.
- La cirugía bariátrica es una opción a considerar en pacientes con obesidad mórbida y OOS. Sin embargo, se necesita más investigación sobre sus efectos a largo plazo en la masa muscular y ósea. Es fundamental evaluar la sarcopenia pre-cirugía bariátrica, ya que un menor IMC y un bajo índice de masa muscular prequirúrgico pueden ser predictores de sarcopenia post-cirugía2.
DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES
La obesidad osteosarcopénica tiene graves implicaciones para la salud, requiere una comprensión más profunda y un abordaje clínico integral y multidisciplinar. Además, es imprescindible la homogeneización de los criterios tanto diagnósticos como en su tratamiento.
En la práctica clínica, los estudios analizados subrayan la importancia de realizar mediciones completas de la composición corporal de forma rutinaria en pacientes con obesidad. También es importante realizar cribados en poblaciones adultas a sujetos sedentarios con malos hábitos alimenticios, ya que se ha demostrado que esta condición clínica puede aparecer también en población adulta con normopeso.
Solamente a través de un enfoque clínico multidisciplinar será posible mitigar la creciente carga que la obesidad osteosarcopénica impone tanto a la salud pública, como a la calidad de vida de los individuos. Por ello, la investigación futura debe centrarse en comprender mejor los mecanismos subyacentes, las interacciones sinérgicas de las intervenciones (nutrición, ejercicio, fármacos) y el papel del microbioma intestinal en la fisiopatología de la OOS. También es necesaria la creación de cuestionarios de calidad de vida específicos. Además, es imprescindible realizar más estudios en poblaciones jóvenes y adultas, ya que la OOS no es exclusiva de la vejez.
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