Vértigo posicional paroxístico benigno en población pediátrica: epidemiología, diagnóstico y manejo a través de un caso clínico

6 septiembre 2025

 

AUTORES

  1. Marta Hortal Briz. Residente Pediatría. Servicio de Pediatría, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.
  2. Elena Castilla Torre. F.E.A. Pediatría. Servicio de Pediatría, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.
  3. Alejandra Mercedes Fuentes Vidal. Residente Pediatría. Servicio de Pediatría, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.
  4. Andrea Jordán Mena. Residente Pediatría. Servicio de Pediatría, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.
  5. Carmen Segura Rosillo. Residente Pediatría. Servicio de Pediatría, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.
  6. Carlos Nagore González. F.E.A. Pediatría. Servicio de Pediatría, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.

 

RESUMEN

El vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB) representa una causa significativa pero frecuentemente infradiagnosticada de vértigo en niños. Su prevalencia comprende aproximadamente el 5-7% de los casos pediátricos de vértigo, con una incidencia anual de 9,5 por 100.000 menores de 15 años y un leve predominio femenino. La etiología principal es la canalolitiasis, caracterizada por el desplazamiento de otoconias hacia los canales semicirculares, mayormente posteriores o laterales. Factores predisponentes son el traumatismo craneal, la migraña y antecedentes familiares de vértigo o migraña, mientras que comorbilidades como migraña vestibular y conmociones cerebrales aumentan también la recurrencia. Clínicamente, se manifiesta con episodios breves de vértigo desencadenados por cambios cefálicos, acompañados de nistagmo posicional y en ocasiones náuseas o inestabilidad. El nistagmo es menos intenso que en adultos y el canal lateral suele afectarse con mayor frecuencia en niños. El diagnóstico se basa en la historia clínica y maniobras posicionales como Dix-Hallpike y roll test. El diagnóstico diferencial incluye migraña vestibular, vértigo paroxístico benigno infantil y causas centrales. El tratamiento principal consiste en maniobras de reposicionamiento canalicular (Epley, Semont, Lempert/Gufoni), con tasas de resolución superiores al 80% tras una o dos sesiones, y recurrencia en el 10-29%, especialmente en contexto de migraña o trauma craneal. El pronóstico es excelente con mínima morbilidad residual.

PALABRAS CLAVE

Vértigo posicional paroxístico benigno, Vértigo pediátrico, Maniobras de reposicionamiento, Canalolitiasis, Nistagmo.

ABSTRACT

Benign paroxysmal positional vertigo (BPPV) is a significant yet often underdiagnosed cause of vertigo in children. Its prevalence accounts for approximately 5-7% of pediatric vertigo cases, with an estimated annual incidence of 9.5 per 100,000 children under 15 years and a slight female predominance. The main etiology is canalithiasis, characterized by displacement of otoconia into the semicircular canals, predominantly posterior or lateral. Predisposing factors include head trauma, migraine, and family history of vertigo or migraine, while comorbidities such as vestibular migraine and concussions increase recurrence risk. Clinically, it presents with brief episodes of vertigo triggered by head position changes, accompanied by positional nystagmus and sometimes nausea or imbalance. Nystagmus is typically less intense than in adults, with a relative predominance of lateral canal involvement in children. Diagnosis is based on clinical history and positional maneuvers such as Dix-Hallpike and roll test. Differential diagnosis includes vestibular migraine, benign paroxysmal vertigo of childhood, and central causes. The mainstay of treatment is canalith repositioning maneuvers (Epley, Semont, Lempert/Gufoni), yielding over 80% resolution rates after one or two sessions, and 10-29% recurrence rates, especially with migraine or head trauma history. Prognosis is excellent with low residual morbidity.

KEY WORDS

Benign paroxysmal positional vertigo, Pediatric vertigo, Repositioning maneuvers, Canalithiasis, Nystagmus.

INTRODUCCIÓN

El vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB) constituye una causa significativa, aunque con frecuencia infradiagnosticada, de vértigo en la población pediátrica. A pesar de su relevancia clínica, muchas veces pasa desapercibido o es confundido con otros trastornos neurológicos o vestibulares. Se estima que el VPPB representa entre el 5% y el 7% de los casos de vértigo diagnosticados en niños, lo cual pone de manifiesto su impacto en este grupo etario¹,²,³. La incidencia anual se estima en 9,5 por 100.000 menores de 15 años, con una ligera predominancia en el sexo femenino¹,³.

Desde el punto de vista fisiopatológico, la forma más común de VPPB en niños es la canalolitiasis. Este mecanismo se basa en el desplazamiento anómalo de otoconias, pequeños cristales de carbonato de calcio, que se desprenden del utrículo y migran hacia los canales semicirculares, provocando una alteración en la percepción del movimiento. En la mayoría de los casos pediátricos, este fenómeno afecta principalmente al canal semicircular posterior, aunque también es frecuente la implicación del canal lateral³.

Existen diversos factores que pueden predisponer a los niños al desarrollo de VPPB. Entre ellos destacan el traumatismo craneal, los antecedentes personales o familiares de migraña, así como episodios previos de vértigo³,,⁶. Además, la migraña vestibular y la conmoción cerebral se han asociado con mayor riesgo y recurrencia de VPPB⁵,⁶.

En cuanto a su presentación clínica, el VPPB se manifiesta típicamente mediante episodios breves de vértigo desencadenados por movimientos específicos de la cabeza. Estos episodios suelen acompañarse de nistagmo posicional y, en algunos casos, de otros síntomas como náuseas, desequilibrio o sensación de inestabilidad. A diferencia de lo que ocurre en adultos, en los niños el nistagmo puede ser menos evidente, y es más común que se afecte el canal semicircular lateral⁷.

El diagnóstico se basa fundamentalmente en una anamnesis minuciosa y en la realización de maniobras posicionales como la de Dix-Hallpike o el roll test, que reproducen los síntomas y permiten observar el nistagmo característico8. El diagnóstico diferencial contempla la migraña vestibular, el vértigo paroxístico benigno de la infancia, la sinovitis laberíntica y causas centrales⁸.

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Varón de 11 años que consulta en urgencias tras 12 horas de episodios bruscos y breves de mareo, con percepción de giro de objetos y el entorno en su conjunto, los cuales se desencadenan principalmente al tumbarse y girar la cabeza hacia la derecha. No refiere vómitos, cefalea ni fiebre, ni otros síntomas generales. En su historia clínica no se documentan antecedentes personales de migraña, vértigo, infecciones recientes del oído medio ni traumatismos craneoencefálicos. Asimismo, no constan episodios similares previos ni patología neurológica conocida. El desarrollo psicomotor y el rendimiento escolar han sido normales hasta el momento.

Durante la exploración realizada en urgencias, tanto el examen neurológico como el otológico fueron completamente normales. La otoscopia bilateral no mostró signos patológicos. La exploración física general tampoco evidenció hallazgos relevantes. Ante la sospecha de vértigo de origen periférico, se decidió realizar la maniobra de Dix-Hallpike. Al ejecutar dicha maniobra con giro cefálico hacia la derecha, se desencadenó un nistagmo horizontal-rotatorio, compatible con vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB) del canal semicircular posterior derecho.

Se llevó a cabo la maniobra de reposicionamiento de Epley, obteniéndose resolución inmediata de los síntomas. El paciente fue dado de alta con indicación de seguimiento ambulatorio. En la revisión a los 7 días en consulta de Otorrinolaringología, se encontraba asintomático, sin recurrencia de los episodios.

DISCUSIÓN

El manejo del vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB) en la edad pediátrica se fundamenta en la aplicación de maniobras de reposicionamiento canalicular. Entre las más utilizadas se encuentran la maniobra de Epley, la maniobra de Semont y las maniobras específicas de Lempert o Gufoni. Estas intervenciones no invasivas han demostrado ser altamente eficaces en la población infantil, con tasas de resolución que superan el 80% tras una o dos sesiones en la mayoría de los casos³,⁹.

A pesar de su elevada efectividad inicial, el VPPB puede presentar recurrencias. Se estima que entre un 10% y un 29% de los casos tratados pueden experimentar nuevos episodios. Esta recurrencia se ha asociado principalmente a la coexistencia de condiciones predisponentes, siendo la migraña y los antecedentes de traumatismo craneoencefálico los factores de riesgo más claramente identificados³,,⁹.

La evaluación cuidadosa y crónica es clave para evitar diagnósticos erróneos y sobretratamientos, dado que la sintomatología pediátrica puede diferir en intensidad y localización del nistagmo respecto a la población adulta⁷. Una particularidad relevante en la edad pediátrica es la mayor frecuencia de afectación del canal semicircular lateral en comparación con la población adulta⁷, lo que orienta la selección de maniobras terapéuticas.

El pronóstico general del VPPB en la infancia es favorable. La mayoría de los pacientes experimenta una resolución completa de los síntomas sin secuelas a largo plazo y con escaso riesgo de complicaciones⁸,⁹. Sin embargo, en casos complejos o recurrentes, especialmente en presencia de comorbilidades como la migraña vestibular o lesiones previas, el manejo se torna más complejo y requiere un abordaje personalizado⁵,⁶. En este contexto, la detección precoz, el diagnóstico diferencial riguroso y la intervención temprana con un equipo multidisciplinar son fundamentales para optimizar los resultados clínicos y evitar la cronificación de los síntomas.

 

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