Abordaje enfermero del insomnio en adultos hospitalizados

6 septiembre 2025

 

AUTORES

  1. Marta Sánchez-Luengo. Enfermera del Grupo de Investigación Traslacional en Patología Digestiva del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza). Fundación del Instituto de Investigación Sanitaria de Aragón (IIS Aragón). España.
  2. Beatriz Pardo-Rey. Enfermera del Grupo de Investigación Traslacional en Patología Digestiva del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza). Fundación del Instituto de Investigación Sanitaria de Aragón (IIS Aragón). España.
  3. Alejandro Sanz Sanz. Enfermero Atención Primaria Sector II Zaragoza. Zaragoza, España.
  4. David Jesús Moreno García. Enfermero Especialista en Familia y Comunitaria del Sector II Zaragoza, Zaragoza, España.
  5. Arturo Serna Vessey. Enfermero Atención Primaria Sector II Zaragoza, Zaragoza, España.
  6. Mónica Moreno Los Arcos. Enfermera Atención Continuada Sector Calatayud. Zaragoza, España.

 

RESUMEN

El insomnio es un trastorno frecuente en pacientes hospitalizados adultos, que afecta negativamente la calidad del sueño, el estado anímico y la recuperación clínica. Las alteraciones del sueño durante la hospitalización se deben a factores ambientales, físicos y emocionales como el ruido, la iluminación, el dolor y la ansiedad. Desde enfermería, se pueden implementar intervenciones no farmacológicas efectivas para mejorar la higiene del sueño, disminuir la ansiedad y promover un ambiente propicio para el descanso. Esta revisión bibliográfica analiza la evidencia disponible sobre estrategias enfermeras en el manejo del insomnio en pacientes adultos ingresados, destacando la necesidad de un enfoque individualizado y continuo. Se concluye que el cuidado centrado en el sueño mejora no solo el descanso, sino también la satisfacción y recuperación global del paciente hospitalizado.

PALABRAS CLAVE

Insomnio, higiene del sueño, educación del paciente, enfermería, hospitalización.

ABSTRACT

Insomnia is a common disorder among hospitalized adult patients, negatively affecting sleep quality, emotional well-being, and clinical recovery. Sleep disturbances during hospitalization are caused by environmental, physical, and emotional factors such as noise, lighting, pain, and anxiety. Nursing professionals can implement effective non-pharmacological interventions to improve sleep hygiene, reduce anxiety, and promote a restful environment. This literature review analyzes the current evidence on nursing strategies for managing insomnia in hospitalized adults, emphasizing the need for an individualized and continuous approach. It concludes that sleep-centered care enhances not only rest but also patient satisfaction and overall recovery.

KEY WORDS

Insomnia, sleep hygiene, patient education, nursing, hospitalization.

INTRODUCCIÓN

El insomnio en pacientes hospitalizados es una problemática frecuente que repercute de manera significativa en el bienestar y la evolución clínica del paciente adulto¹². Estudios estiman que entre un 30 % y un 50 % de los ingresados presentan dificultades para mantener un sueño adecuado durante su estancia hospitalaria, lo que puede influir negativamente en la recuperación y calidad de vida¹². Estas cifras reflejan la importancia de abordar el sueño como una variable esencial dentro del cuidado integral del paciente hospitalizado.

Este trastorno del sueño se ve agravado por múltiples factores propios del entorno hospitalario, como el ruido constante de los equipos, la iluminación artificial, las interrupciones para cuidados o procedimientos, y la incomodidad física generada por sondas, catéteres o posiciones forzadas³⁴. Además, aspectos emocionales como la ansiedad, el miedo, el dolor y la incertidumbre sobre la salud contribuyen a agravar el insomnio⁵.

El sueño cumple funciones vitales en la reparación física, la regulación metabólica y la consolidación de la memoria. La falta o alteración del sueño afecta el sistema inmunitario, incrementa la percepción del dolor, disminuye la concentración y prolonga el tiempo de hospitalización⁶⁷. En consecuencia, el sueño debe considerarse una variable esencial en la evaluación y cuidado del paciente hospitalizado. La importancia del sueño trasciende el mero descanso, ya que su alteración puede comprometer la efectividad de otros tratamientos y la recuperación global.

Aunque el tratamiento farmacológico es común, su uso indiscriminado presenta riesgos de dependencia, somnolencia diurna, caídas y alteraciones cognitivas⁸. Por ello, las estrategias no farmacológicas, especialmente aplicadas desde enfermería, han cobrado relevancia en el abordaje del insomnio hospitalario⁹.

El presente trabajo realiza una revisión bibliográfica para identificar las principales intervenciones enfermeras no farmacológicas dirigidas a mejorar el insomnio en adultos hospitalizados y evaluar su eficacia, con el fin de fomentar su aplicación en la práctica clínica diaria¹⁰¹¹.

METODOLOGÍA

Se llevó a cabo una búsqueda bibliográfica en bases de datos electrónicas como PubMed, CINAHL, Scopus y SciELO, utilizando los descriptores DeCS “insomnio”, “higiene del sueño”, “educación del paciente”, “enfermería” y “hospitalización”. Se incluyeron artículos en español e inglés publicados entre 2015 y 2024, enfocados en intervenciones no farmacológicas realizadas por enfermería en pacientes adultos hospitalizados¹²¹³.

Se seleccionaron artículos que reportaban resultados sobre la calidad del sueño, la satisfacción del paciente o la reducción del uso de fármacos hipnóticos. Se excluyeron estudios pediátricos, farmacológicos o que no abordaran específicamente la labor enfermera. La selección final incluyó 22 artículos que cumplieron los criterios para su análisis¹⁴.

RESULTADOS

Las intervenciones ambientales fueron las más estudiadas y consisten en reducir el ruido, controlar la iluminación nocturna, reagrupar los cuidados para evitar interrupciones y ajustar la temperatura del ambiente¹⁵¹⁶. Estas medidas simples mejoran significativamente la calidad del sueño y la percepción del descanso en pacientes ingresados¹⁷. Sin embargo, su implementación requiere coordinación entre los distintos profesionales y una cultura hospitalaria orientada a la humanización del cuidado.

Otra estrategia efectiva es la aplicación de técnicas de relajación, como la música suave, la aromaterapia, ejercicios de respiración y relajación muscular progresiva. Estas técnicas favorecen la disminución de la ansiedad y facilitan la conciliación del sueño, además de ser bien aceptadas por los pacientes¹⁸¹⁹. La personalización de estas técnicas según las preferencias y condiciones del paciente optimiza su eficacia y adherencia.

La educación al paciente sobre hábitos de higiene del sueño es clave para lograr cambios sostenibles. Se recomienda informar sobre mantener horarios regulares de sueño, evitar cafeína y pantallas antes de dormir, y promover rituales relajantes previos al descanso. La educación individualizada y adaptada al contexto cultural y emocional del paciente mejora su adherencia y resultados²⁰. Además, esta educación empodera al paciente, facilitando el autocuidado y mejorando la experiencia hospitalaria.

Protocolos institucionales que promueven el sueño en hospitalización han demostrado disminuir la prescripción de benzodiacepinas y aumentar la satisfacción con el descanso nocturno, evidenciando la importancia de una política organizativa orientada al cuidado del sueño²¹²². La formación continua del personal y la evaluación sistemática de los resultados son pilares fundamentales para mantener la calidad de estas intervenciones.

DISCUSIÓN

La valoración del patrón de sueño debe incorporarse al ingreso hospitalario para identificar problemas de forma precoz y personalizar los cuidados¹⁶. Enfermería, al tener contacto continuo con el paciente, está en una posición privilegiada para implementar y evaluar intervenciones destinadas a mejorar el sueño¹⁹. La evaluación periódica permite detectar cambios en el patrón de sueño y adaptar las estrategias a las necesidades evolutivas del paciente.

Sin embargo, la sobrecarga laboral, falta de formación específica y ausencia de protocolos estandarizados limitan la aplicación sistemática de estas medidas¹⁷. Se requiere un compromiso institucional que facilite la formación, recursos adecuados y la incorporación del cuidado del sueño en planes de cuidados individualizados. Además, la sensibilización de todo el equipo sanitario es imprescindible para minimizar interrupciones y favorecer un entorno tranquilo.

La promoción de “entornos hospitalarios promotores del sueño” es una iniciativa emergente que busca minimizar las interrupciones, optimizar el ambiente y sensibilizar al personal sobre la importancia del sueño. Estos entornos promueven la humanización de la atención y han mostrado beneficios en la satisfacción y recuperación del paciente¹⁸. Se sugiere la implementación de políticas que regulen la iluminación, el ruido y la gestión de los cuidados nocturnos.

Los resultados muestran que las intervenciones no farmacológicas son seguras, bien toleradas y pueden reducir la dependencia de medicamentos sedantes, disminuyendo los riesgos asociados⁹¹²¹⁴. La educación continua del personal y la investigación aplicada son necesarias para consolidar estas prácticas¹³. Estas intervenciones, además, fomentan la autonomía del paciente y mejoran la calidad global de la atención.

CONCLUSIONES

El insomnio en pacientes hospitalizados es una condición prevalente con impacto negativo en la salud y la recuperación. Las intervenciones no farmacológicas lideradas por enfermería, centradas en modificar el entorno, aplicar técnicas de relajación y educar al paciente, resultan eficaces para mejorar la calidad del sueño. La integración de estas estrategias en el plan de cuidados debe ser prioridad para optimizar resultados.

Un abordaje integral y personalizado que involucre al paciente, junto con el apoyo institucional para dotar de recursos y formación al personal, es clave para implementar estas estrategias con éxito. Mejorar el sueño hospitalario no solo optimiza la recuperación clínica, sino que contribuye a una atención más humana y satisfactoria. Fomentar la cultura del cuidado del sueño en los hospitales es fundamental para garantizar la calidad y seguridad del paciente.

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