AUTORES
- Natalia Comabella Callizo. Enfermera Servicio Aragonés de Salud, Aragón, España.
- María Carmen Ricon Freitas. TCAE Servicio Aragonés de Salud, Aragón, España.
- María Lázaro Aspas. Enfermera Servicio Aragonés de Salud, Aragón, España.
- Traian Pamfillie. Enfermero Servicio Aragonés de Salud, Aragón, España.
- Raquel Tormo Bozal. Trabajadora Social Servicio Aragonés de Salud, Aragón, España.
- Inmaculada Palomero de los Ríos. Enfermera Servicio Aragonés de Salud, Aragón, España.
RESUMEN
El síndrome de Leigh (SL) es una enfermedad rara, neurodegenerativa, de origen genético que afecta principalmente a los niños. Su progresión rápida y su grave afectación en los sistemas neurológicos y metabólicos hacen que este síndrome sea una de las patologías más complejas en el campo de la genética médica y la neurología pediátrica.
PALABRAS CLAVE
Síndrome de Leigh, Enfermedades neurodegenerativas, enfermedades genéticas.
ABSTRACT
Leigh syndrome (LS) is a rare, neurodegenerative, genetic disease that primarily affects children. Its rapid progression and severe impact on the neurological and metabolic systems make it one of the most complex conditions in the field of medical genetics and pediatric neurology.
KEY WORDS
Leigh syndrome, neurodegenerative diseases, genetic diseases.
DESARROLLO DEL TEMA
El síndrome de Leigh (SL) es una enfermedad rara, neurodegenerativa, de origen genético que afecta principalmente a los niños. Su progresión rápida y su grave afectación en los sistemas neurológicos y metabólicos hacen que este síndrome sea una de las patologías más complejas en el campo de la genética médica y la neurología pediátrica.
Definición y Características Clínicas:
El síndrome de Leigh, también conocido como encefalomiopatía mitocondrial, es una enfermedad neurodegenerativa que se caracteriza por la destrucción progresiva de la sustancia gris del cerebro, especialmente en áreas como los ganglios basales, el tálamo y el tronco encefálico. A medida que la enfermedad progresa, los pacientes experimentan una pérdida de funciones motoras, cognitivas y respiratorias, lo que conduce a un deterioro significativo de la calidad de vida.
Los síntomas iniciales del síndrome de Leigh suelen aparecer en la infancia, generalmente antes de los dos años de edad, aunque en algunos casos se puede presentar en la adolescencia o la edad adulta. La presentación clínica de la enfermedad varía según el paciente, pero algunos de los signos más comunes incluyen:
- Retraso en el desarrollo motor y cognitivo: Los niños con síndrome de Leigh pueden mostrar un retraso en el alcance de hitos importantes en su desarrollo, como el control de la cabeza, la capacidad de caminar y el habla.
- Movimientos anormales: Los pacientes pueden presentar temblores, espasticidad, o movimientos involuntarios, como convulsiones.
- Problemas respiratorios: Debido a la afectación del tronco encefálico, muchos pacientes experimentan disfunciones respiratorias, que pueden ser graves, como apnea o dificultades para mantener la respiración regular.
- Trastornos cardíacos y musculares: En algunos casos, los pacientes desarrollan problemas cardíacos, como arritmias, o musculares, como debilidad generalizada1.
Causas del Síndrome de Leigh:
El síndrome de Leigh tiene un origen genético y está relacionado con mutaciones en los genes que codifican proteínas mitocondriales esenciales para la producción de energía celular. Las mitocondrias son los «centros de energía» de las células, y su función es crucial para el metabolismo celular. En el caso del síndrome de Leigh, las mutaciones afectan principalmente el sistema de transporte de electrones en las mitocondrias, lo que impide la producción adecuada de ATP (adenosín trifosfato), la principal fuente de energía de la célula.
La mayoría de las mutaciones responsables del síndrome de Leigh se encuentran en genes nucleares, aunque también existen casos en los que las mutaciones se encuentran en el ADN mitocondrial. Estas mutaciones pueden ser heredadas de manera autosómica recesiva o, en algunos casos, a través de la herencia materna, como ocurre con las mutaciones en el ADN mitocondrial.
Los genes implicados en el síndrome de Leigh incluyen el gen SURF1, que está relacionado con la complejidad IV del sistema de transporte de electrones, y el gen PDH (piruvato deshidrogenasa), que es clave en la conversión de piruvato en Acetil-CoA para la producción de energía. Existen más de 75 genes identificados que pueden estar involucrados en la patogénesis del síndrome de Leigh, lo que demuestra la heterogeneidad genética de la enfermedad.
Diagnóstico del Síndrome de Leigh:
El diagnóstico temprano del síndrome de Leigh es esencial, aunque puede ser desafiante debido a la variabilidad de sus manifestaciones clínicas y su similitud con otros trastornos neurológicos. El diagnóstico generalmente incluye una combinación de la historia clínica del paciente, la observación de los síntomas y la realización de pruebas específicas, que pueden incluir:
- Pruebas genéticas: El diagnóstico definitivo del síndrome de Leigh generalmente se realiza mediante la identificación de mutaciones en los genes correspondientes mediante secuenciación genética. Las pruebas genéticas son esenciales para confirmar la enfermedad y para asesoramiento genético en familias afectadas.
- Resonancia magnética (RM) cerebral: La RM es fundamental para detectar las lesiones en el cerebro, típicamente en los ganglios basales, el tálamo y el tronco encefálico. Las lesiones pueden aparecer como áreas de encefalomalacia (destrucción del tejido cerebral) o áreas de mayor intensidad de señal en las imágenes de RM.
- Estudio del metabolismo energético: La evaluación de la función mitocondrial puede incluir la medición de los metabolitos en sangre, orina o líquido cefalorraquídeo. Además, las pruebas de la actividad de la cadena respiratoria mitocondrial pueden ayudar a confirmar la disfunción mitocondrial asociada con la enfermedad.
Tratamiento del Síndrome de Leigh:
Actualmente, no existe una cura para el síndrome de Leigh. El tratamiento se centra en la gestión de los síntomas y el retraso de la progresión de la enfermedad, lo que puede ayudar a mejorar la calidad de vida de los pacientes2. El enfoque terapéutico incluye:
- Tratamiento de soporte respiratorio: Dado que la función respiratoria puede verse comprometida, algunos pacientes pueden necesitar asistencia respiratoria, como ventilación no invasiva o incluso ventilación mecánica en etapas más avanzadas de la enfermedad.
- Tratamiento de las convulsiones: Los pacientes con síndrome de Leigh pueden experimentar convulsiones, que se tratan con medicamentos antiepilépticos. Es importante ajustar la medicación según la respuesta del paciente, ya que las convulsiones pueden variar en tipo e intensidad.
- Suplementación de cofactores mitocondriales: En algunos casos, los pacientes pueden beneficiarse de la administración de cofactores mitocondriales, como la coenzima Q10 y el ácido lipoico, que pueden ayudar a mejorar la función mitocondrial y reducir los efectos de la disfunción energética.
- Fisioterapia y rehabilitación: Para mejorar la calidad de vida y mantener la función motora lo máximo posible, los pacientes pueden beneficiarse de la fisioterapia y la rehabilitación, que pueden incluir ejercicios para mejorar el tono muscular y prevenir contracturas.
Pronóstico del Síndrome de Leigh:
El pronóstico del síndrome de Leigh es generalmente grave, y la mayoría de los pacientes experimentan un deterioro neurológico progresivo que afecta tanto la función motora como la cognitiva. La esperanza de vida en los pacientes con síndrome de Leigh suele ser limitada, y muchos niños fallecen antes de los 10 años debido a complicaciones respiratorias, cardíacas o metabólicas.
Sin embargo, la variabilidad en la gravedad de los síntomas y la progresión de la enfermedad significa que algunos pacientes pueden vivir más tiempo con una calidad de vida aceptable, dependiendo de la mutación genética específica, la respuesta al tratamiento y el manejo de las complicaciones3.
CONCLUSIÓN
El síndrome de Leigh es una enfermedad neurodegenerativa rara, pero devastadora, que afecta principalmente a niños y que resulta de disfunciones en el sistema mitocondrial. Aunque no tiene cura, un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado pueden mejorar la calidad de vida de los pacientes y retardar la progresión de los síntomas. Dada la naturaleza compleja de la enfermedad, el tratamiento del síndrome de Leigh debe ser multidisciplinario e individualizado, lo que requiere la colaboración de neurólogos, genetistas, fisioterapeutas y otros especialistas. La investigación continua es crucial para comprender mejor la patogénesis de la enfermedad y encontrar posibles terapias más efectivas en el futuro.
BIBLIOGRAFÍA
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