Rol de la enfermería en la prevención del suicidio en adolescentes

7 septiembre 2025

 

AUTORES

  1. David Jesús Moreno García. Enfermero Especialista en Familia y Comunitaria del Sector II Zaragoza, Zaragoza, España.
  2. Beatriz Pardo-Rey. Enfermera del Grupo de Investigación Traslacional en Patología Digestiva del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza). Fundación del Instituto de Investigación Sanitaria de Aragón (IIS Aragón). España.
  3. Alejandro Sanz Sanz. Enfermero Atención Primaria Sector II Zaragoza. Zaragoza, España.
  4. Mónica Moreno Los Arcos. Enfermera Atención Continuada Sector Calatayud. Zaragoza, España.
  5. Marta Sánchez-Luengo. Enfermera del Grupo de Investigación Traslacional en Patología Digestiva del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza). Fundación del Instituto de Investigación Sanitaria de Aragón (IIS Aragón). España.
  6. Arturo Serna Vessey. Enfermero Atención Primaria Sector II Zaragoza, Zaragoza, España.

 

RESUMEN

El suicidio en adolescentes es un problema creciente que afecta a la salud pública mundial y representa una de las principales causas de muerte en jóvenes entre 15 y 19 años. El personal de enfermería, debido a su proximidad con el paciente y su formación integral, juega un papel crucial en la prevención de conductas suicidas mediante la detección precoz de factores de riesgo, la aplicación de intervenciones psicoeducativas, el acompañamiento emocional y la coordinación con otros profesionales de la salud y la comunidad. Este artículo revisa el rol de la enfermería en la prevención del suicidio en adolescentes, abordando estrategias como el cribado sistemático, la elaboración de planes de seguridad personalizados, la educación en habilidades para la vida, y la formación continuada del personal enfermero. Se destaca la importancia de un enfoque multidisciplinar e intersectorial que involucre a la familia, la escuela y los servicios sociales para maximizar el impacto preventivo. La evidencia científica actual respalda que la intervención enfermera estructurada y basada en la empatía contribuye a disminuir la ideación suicida y los intentos en esta población. Por ello, es imprescindible fortalecer las competencias del personal de enfermería y su participación activa en programas de prevención del suicidio adolescente.

PALABRAS CLAVE

Enfermería, suicidio, adolescente, prevención, salud mental.

ABSTRACT

Adolescent suicide is a growing global public health problem and is one of the leading causes of death among young people aged 15 to 19. Nursing staff, due to their close contact with patients and comprehensive training, play a crucial role in preventing suicidal behaviors through early detection of risk factors, application of psychoeducational interventions, emotional support, and coordination with other health professionals and the community. This article reviews the role of nursing in adolescent suicide prevention, addressing strategies such as systematic screening, development of personalized safety plans, life skills education, and continuous training of nursing personnel. The importance of a multidisciplinary and intersectoral approach involving family, school, and social services is emphasized to maximize preventive impact. Current scientific evidence supports that structured, empathy-based nursing interventions contribute to reducing suicidal ideation and attempts in this population. Therefore, it is essential to strengthen nursing competencies and their active participation in adolescent suicide prevention programs.

KEY WORDS

Nursing, suicide, adolescent, prevention, mental health.

INTRODUCCIÓN

El suicidio en adolescentes es un problema de salud pública que ha cobrado relevancia en las últimas décadas. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el suicidio es una de las principales causas de muerte entre jóvenes de 15 a 19 años¹. En España, las cifras recientes reflejan un aumento en la tasa de ideación y conducta suicida, particularmente desde la crisis sanitaria provocada por la pandemia de COVID-19². Estos datos resaltan la urgencia de implementar medidas efectivas de prevención dirigidas a este grupo vulnerable.

El suicidio es un fenómeno multifactorial que involucra variables biológicas, psicológicas, sociales y culturales³. En los adolescentes, factores como la depresión, el estrés académico, el acoso escolar, la violencia intrafamiliar, el aislamiento social y el consumo de sustancias aumentan el riesgo de suicidio⁴. La complejidad del fenómeno requiere un abordaje integral que contemple la detección precoz, la intervención terapéutica y el acompañamiento en distintos contextos sociales.

El personal de enfermería, por su cercanía con los adolescentes en ámbitos hospitalarios, comunitarios y educativos, se encuentra en una posición estratégica para llevar a cabo acciones de prevención⁵. Las enfermeras no solo identifican factores de riesgo, sino que también ofrecen soporte emocional, facilitan la comunicación y promueven estrategias de afrontamiento. Este artículo busca revisar y analizar el papel de la enfermería en la prevención del suicidio en adolescentes, resaltando las intervenciones que han mostrado eficacia y la necesidad de formación continua y colaboración intersectorial.

METODOLOGÍA

Para elaborar esta revisión narrativa, se realizó una búsqueda bibliográfica en bases de datos como PubMed, Scopus, CINAHL y SciELO, incluyendo artículos publicados entre 2012 y 2024. Se emplearon términos como “suicidio”, “adolescente”, “enfermería”, “prevención” y “salud mental”. Se seleccionaron estudios clínicos, revisiones sistemáticas y guías de práctica clínica que abordaran intervenciones lideradas o apoyadas por personal de enfermería en la prevención del suicidio adolescente. La información obtenida se clasificó en categorías temáticas para facilitar su análisis.

DESARROLLO

Cribado precoz del riesgo suicida:

Una de las funciones fundamentales del personal de enfermería es la detección temprana de signos y síntomas asociados al riesgo suicida⁶. La aplicación de escalas validadas como la Columbia-Suicide Severity Rating Scale (C-SSRS) o el Suicide Behaviors Questionnaire-Revised (SBQ-R) permite identificar adolescentes con ideación suicida o comportamientos autolesivos⁷. Estas evaluaciones pueden realizarse en consultas de atención primaria, servicios de urgencias o centros educativos, facilitando intervenciones oportunas.

El cribado sistemático ha demostrado ser efectivo para disminuir la incidencia de intentos suicidas. Programas escolares con participación activa de enfermería han conseguido reducir la ideación suicida en un 30% en poblaciones vulnerables⁸. Este proceso debe ir acompañado de una evaluación integral que incluya factores psicológicos, sociales y familiares.

Intervenciones de apoyo emocional y psicoeducación:

El acompañamiento emocional y la educación para la salud mental constituyen pilares esenciales en la prevención del suicidio. Las enfermeras pueden aplicar técnicas de entrevista motivacional, escucha activa y terapia cognitivo-conductual adaptada, favoreciendo la expresión de emociones y la adquisición de estrategias de afrontamiento⁹.

La educación psicoemocional orientada a desarrollar habilidades para la vida, como la regulación emocional, la resolución de conflictos y la resiliencia, ha mostrado resultados positivos en la reducción de factores de riesgo suicida¹⁰. Las intervenciones grupales en centros educativos o comunitarios permiten llegar a un mayor número de adolescentes, promoviendo el bienestar y fortaleciendo la red de apoyo social.

Elaboración de planes de seguridad:

Los planes de seguridad son herramientas estructuradas que ayudan al adolescente a reconocer señales de crisis, identificar estrategias personales para afrontarlas y establecer contactos de apoyo en momentos de riesgo¹¹. Estos planes se construyen en colaboración con el joven y su familia, bajo la guía del personal de enfermería.

La implementación de planes de seguridad ha demostrado reducir los reingresos hospitalarios por conductas suicidas y mejorar el autocontrol en adolescentes con riesgo elevado¹². La revisión periódica de estos planes garantiza su adecuación a las circunstancias cambiantes y refuerza la confianza del adolescente en el proceso de cuidado.

Formación continua del personal de enfermería:

Para que las intervenciones sean eficaces, el personal de enfermería debe contar con formación específica en salud mental y prevención del suicidio. Programas de capacitación que incluyen aspectos clínicos, comunicacionales y éticos han mostrado mejorar la detección temprana y la calidad de las intervenciones¹³.

La formación también contribuye a reducir el estigma asociado a la salud mental entre los profesionales, promoviendo una atención más humanizada y cercana¹⁴. La actualización constante es necesaria para incorporar nuevas evidencias y herramientas que mejoren la práctica profesional.

Coordinación intersectorial y trabajo comunitario:

El suicidio adolescente requiere una respuesta multidisciplinar e intersectorial. Las enfermeras actúan como puente entre los servicios de salud, educación, servicios sociales y familias¹⁵. En programas comunitarios, lideran talleres preventivos, actividades de sensibilización y redes de apoyo juvenil.

La colaboración efectiva entre sectores potencia la detección precoz y la continuidad del seguimiento, garantizando una atención integral y centrada en las necesidades del adolescente¹⁶. El fortalecimiento de estas redes es clave para reducir la incidencia de suicidios y mejorar la salud mental juvenil.

Discusión

La evidencia científica respalda el rol fundamental que desempeña la enfermería en la prevención del suicidio en adolescentes. Su cercanía y la confianza que genera en los jóvenes facilitan la identificación de señales de alarma y la implementación de intervenciones oportunas y efectivas¹⁷. El cribado sistemático, la psicoeducación y la elaboración de planes de seguridad son estrategias que, aplicadas por enfermeras capacitadas, han mostrado beneficios claros en la reducción de ideación suicida y conductas autolesivas¹⁸.

Sin embargo, existen desafíos importantes que deben abordarse. La sobrecarga laboral, la falta de recursos, la insuficiente formación especializada y las barreras para la coordinación intersectorial limitan el potencial preventivo de la enfermería¹⁹. Por ello, resulta fundamental promover políticas sanitarias que fortalezcan la formación, la dotación de recursos y la integración de la enfermería en equipos multidisciplinares de salud mental.

Además, la participación activa de la familia y la comunidad, así como la reducción del estigma social asociado a la salud mental y el suicidio, son aspectos esenciales para maximizar el impacto de las intervenciones preventivas²⁰. La enfermería debe continuar desarrollando su rol educativo y facilitador, promoviendo entornos saludables y seguros para los adolescentes.

CONCLUSIONES

El papel de la enfermería en la prevención del suicidio adolescente es esencial y multifacético, abarcando la detección precoz, la intervención terapéutica, la educación y la coordinación con otros agentes sociales. Las intervenciones estructuradas realizadas por enfermeras capacitadas han demostrado reducir significativamente la ideación y los intentos suicidas. Es imprescindible fortalecer la formación continua del personal de enfermería en salud mental y suicidología para mejorar su capacidad de respuesta. La integración de la enfermería en equipos multidisciplinares y la colaboración intersectorial con la familia, la escuela y los servicios sociales son claves para una prevención eficaz. Finalmente, se requieren políticas públicas que apoyen estos procesos y promuevan una cultura de salud mental que facilite la detección temprana y el acceso a cuidados oportunos para los adolescentes en riesgo.

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