Abordaje del paciente con gastrostomía: artículo monográfico actualizado para la práctica de enfermería

14 septiembre 2025

 

AUTORES

  1. Daniel Martínez Laborda. Enfermero en Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  2. Laura Ruiz Sánchez. Enfermera en Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  3. Alejandro Hernández González. Enfermero en Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  4. Ariadna García Domínguez. Enfermera en Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  5. Selena Pauliuc. Enfermera en Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  6. Verónica Lucia Oviedo Ortega. Enfermera en Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.

 

RESUMEN

La gastrostomía es una técnica de acceso digestivo utilizada en pacientes con dificultades para la ingesta oral, permitiendo la administración de nutrición, líquidos y medicamentos. El cuidado adecuado del paciente con gastrostomía es fundamental para prevenir complicaciones, mejorar la calidad de vida y promover la recuperación. Este artículo revisa las principales evidencias y recomendaciones actuales en el abordaje enfermero del paciente con gastrostomía, incluyendo aspectos de evaluación, cuidado, complicaciones y educación al paciente y familiares. Se presenta un enfoque integral basado en la evidencia científica más reciente destacando la importancia de un abordaje multidisciplinar para optimizar los resultados clínicos.

PALABRAS CLAVE

Gastrostomía, cuidado enfermero, nutrición enteral, atención multidisciplinar, guía clínica.

ABSTRACT

Gastrostomy is a digestive access technique used in patients with difficulties in oral intake, allowing for the administration of nutrition, fluids, and medications. Proper care of the patient with a gastrostomy is essential to prevent complications, improve quality of life, and promote recovery. This article reviews the main current evidence and recommendations regarding nursing management of patients with gastrostomy, including aspects of assessment, care, complications, and education for both patients and their families. A flowchart is presented to illustrate the comprehensive care process, based on clinical guidelines and recent studies. The review is supported by updated research sources, highlighting the importance of a multidisciplinary and evidence-based approach to optimize clinical outcomes.

KEY WORDS

Gastrostomy, nursing care, enteral nutrition, multidisciplinary care, clinical guidelines.

DESARROLLO DEL TEMA

La gastrostomía es un procedimiento quirúrgico o endoscópico que consiste en la creación de una abertura en la pared abdominal para la inserción un tubo que se coloca directamente en el estómago permitiendo la nutrición en aquellos pacientes que no son capaces de ingerir los alimentos por vía oral1. Es una intervención común en pacientes con disfagia, enfermedades neurológicas, oncológicas u otras patologías que comprometen la ingesta oral. La colocación de una gastrostomía permite garantizar una nutrición adecuada y prevenir complicaciones derivadas de la desnutrición o aspiración1,2.

La técnica de elección actualmente es la gastrostomía endoscópica percutánea (PEG), por su menor tasa de complicaciones en comparación con métodos quirúrgicos3. La implementación de esta técnica ha demostrado beneficios significativos en la mejora del estado nutricional y la calidad de vida4.

La atención enfermera en estos pacientes es crucial para prevenir complicaciones, garantizar la nutrición adecuada y promover la recuperación funcional. La evidencia actual enfatiza un abordaje integral, basado en protocolos estandarizados y en la educación del paciente y su familia2. Desde una perspectiva actualizada, la atención enfermera se centra no solo en la gestión técnica del tubo de gastrostomía, sino también en la vigilancia continua del lugar de inserción, la identificación temprana de complicaciones como infecciones, obstrucciones, desplazamientos o fugas, y el acompañamiento educativo al paciente3.

La atención de enfermería desempeña un rol fundamental en todas las etapas del proceso, desde la evaluación inicial hasta el seguimiento, y debe estar basada en protocolos clínicos actualizados3.

Evaluación inicial y planificación del cuidado:

La evaluación integral del paciente incluye el estado nutricional, la presencia de patologías asociadas, la capacidad funcional y cognitiva, y el entorno familiar o social. El uso de escalas validadas, como la Mini Nutritional Assessment (MNA) o la Escala de Barthel, para el grado de dependencia, puede facilitar una valoración estructurada. Se debe valorar la integridad de la piel periestomal, signos de infección, dolor y posición del tubo1. Además, se deben identificar los factores de riesgo como inmunosupresión, enfermedades crónicas o alteraciones de la coagulación5.

El plan de cuidados debe personalizarse a cada paciente, integrando al equipo multidisciplinar (enfermería, nutrición, medicina y farmacia), y establecer metas realistas de soporte nutricional 6. También es esencial discutir con el paciente y su familia las implicaciones del procedimiento y fomentar su participación activa en el proceso9.

Cuidado del sitio de gastrostomía:

La limpieza diaria del estoma es clave para evitar infecciones. Debe realizarse con suero fisiológico o agua y jabón neutro, evitando antisépticos agresivos como la povidona yodada salvo indicación médica 2. Es importante rotar el tubo ligeramente durante los primeros días tras la colocación para evitar adherencias y complicaciones3.

El personal de enfermería debe revisar de manera periódica los signos de alarma como enrojecimiento, exudado purulento, dolor local, sangrado o formación de granuloma2,8. La prevención de la infección es una prioridad, siendo fundamental la técnica aséptica durante la manipulación3.

En casos de riesgo aumentado, como pacientes inmunocomprometidos, se sugiere el uso de apósitos antimicrobianos o antibióticos profilácticos antes de la inserción del tubo8.

Administración de nutrición enteral y medicamentos:

La nutrición enteral debe administrarse según prescripciones médicas específicas en cuanto a volumen, velocidad y frecuencia, evaluando la tolerancia del paciente (presencia de náuseas, vómitos, distensión abdominal, déficit nutricional). Se recomienda iniciar la alimentación entre 4–6 horas después de la colocación de la sonda si el paciente está estable3. La valoración del volumen residual gástrico está siendo reevaluada como práctica rutinaria fuera de UCI, debido a la falta de evidencia concluyente al respecto4,5.

Para la administración de medicamentos, estos deben triturarse por separado y diluir adecuadamente en agua. Nunca deben mezclarse varios fármacos en una misma jeringa, con el fin de prevenir obstrucciones, y se debe lavar el tubo antes y después de cada dosis. Por otra parte, algunos medicamentos no son aptos para ser administrados por sonda y deben ser reemplazados por formulaciones líquidas o vía parenteral6.

Además, se debe garantizar una hidratación adecuada, adaptando la cantidad de agua administrada por sonda a las necesidades individuales del paciente6.

Prevención y manejo de complicaciones

Entre las complicaciones más frecuentes destacan la infección del estoma, el desplazamiento del tubo, obstrucción, fugas gástricas, la formación de granulomas hipertróficos y en casos severos peritonitis 7. La incidencia de estas complicaciones varía ampliamente dependiendo especialmente de la técnica y del cuidado posterior del estoma, variando desde un 4% hasta un 30%7.

El seguimiento regular del dispositivo y del estado nutricional del paciente permite detectar precozmente cualquier alteración. Es recomendable revisar la indicación del tubo de forma periódica, especialmente en pacientes con cambios clínicos importantes5,8.

Educación al paciente y familia:

La educación sanitaria es una parte clave en el cuidado y de las gastrostomías, la cual debe iniciarse desde el ámbito hospitalario y continuar en la atención primaria. Los contenidos básicos incluyen la higiene del estoma, administración de fórmulas, detección de signos de complicación y cuándo consultar a los profesionales sanitarios9.

El uso de materiales visuales, técnicas de simulación y entrega de guías escritas mejora la comprensión y adherencia. La educación reduce la ansiedad, promueve el autocuidado y disminuye las visitas hospitalarias por complicaciones prevenibles9.

Se sugiere evaluar periódicamente el conocimiento adquirido para reforzar contenidos clave y evitar errores que puedan derivar en complicaciones.

CONCLUSIONES

El cuidado del paciente con gastrostomía es un proceso complejo que requiere un enfoque integral, basado en la evidencia y en la colaboración multidisciplinaria. La implementación de protocolos estandarizados y la utilización de guías clínicas actualizadas permiten a los profesionales de enfermería ofrecer una atención segura, efectiva y centrada en las necesidades específicas de cada paciente.

Es fundamental que la atención enfermera se centre en la educación al paciente, la prevención de complicaciones, las técnicas de higiene y cuidado del estoma y piel periostomal. Además, el abordaje multidisciplinar, que involucra a enfermeros, médicos, nutricionistas, terapeutas y otros profesionales, garantiza una atención integral que abarca aspectos físicos, emocionales y sociales.

En resumen, el cuidado del paciente con gastrostomía debe ser un proceso dinámico, centrado en la evidencia, con énfasis en la educación y en la participación activa del paciente y su familia, para lograr una atención segura, efectiva y humanizada que contribuya a su bienestar y calidad de vida.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Rahnemai-Azar AA, Rahnemaiazar AA, Naghshizadian R, Kurtz A, Farkas DT, Smith J et al. Percutaneous endoscopic gastrostomy: indications, technique, complications and management. World J Gastroenterol. 2014;20(24):7739–51.
  2. Blumenstein I, Shastri YM, Stein J, Peña-Quintana L, Sharma N, Patel A et al. Gastroenteric tube feeding: techniques, problems and solutions. World J Gastroenterol. 2014;20(26):8505–8524.
  3. Bankhead R, Boullata J, Brantley S, Corkins M, Guenter P, Krenitsky J et al. Enteral nutrition practice recommendations. JPEN J Parenter Enteral Nutr. 2009;33(2):122–67.
  4. Metheny NA, Meert KL, Smith L, Fessler K, Rivere MK, Roberts KE et al. Monitoring feeding tube placement. Nutr Clin Pract. 2014;29(4):500–507.
  5. Arends J, Bachmann P, Baracos V, Barthelemy N, Bertz H, Bozzetti F et al. ESPEN guidelines on nutrition in cancer patients. Clin Nutr. 2017;36(1):11–48.
  6. White R, Bradnam V, Jones B, Clark A, Evans S, Miller T et al. Handbook of drug administration via enteral feeding tubes. 3rd ed. London: Pharmaceutical Press; 2015.
  7. Cui J, Pan J, Yu C, Zhang L, Chen H, Zhao R et al. Risk factors and complications of percutaneous endoscopic gastrostomy in 314 elderly patients. World J Gastroenterol. 2016;22(1):248–254.
  8. Roveron G, Antonini M, Barbierato M, Calandrino V, Canese G, Chiurazzi LF et al. Clinical practice guidelines for nursing management of PEG/PEJ tubes in adult patients. J Wound Ostomy Continence Nurs. 2018;45(4):326–334.
  9. Sederholm Lawton A, Carroll M. Teaching families gastrostomy care. Nurs Made Incred Easy. 2016;14(3):42–47.

 

Publique con nosotros

Indexación de la revista

ID:3540

Últimos artículos