AUTORES
- Jorge Almazán Mateo. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Pablo Gascón Sáez. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Lidia Fuertes Rubira. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- José Ricardo Sánchez Carbó. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Jennifer Polo Soriano. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Beatriz Aguirre Tomás. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
RESUMEN
El reservorio venoso subcutáneo (Port-a-Cath) es un dispositivo de acceso venoso central implantable que permite la administración segura y prolongada de tratamientos intravenosos, especialmente en pacientes que requieren terapias de larga duración. Presenta varias ventajas, como una mayor durabilidad, menor riesgo de extravasación y una reducción en la necesidad de punciones repetidas, lo que mejora la calidad de vida.
No obstante, su utilización puede asociarse a complicaciones como infecciones, trombosis, obstrucción del catéter o extravasación, por lo que el papel de enfermería resulta fundamental en el mantenimiento del dispositivo y en la prevención y detección precoz de complicaciones.
El manejo del Port-a-Cath requiere una técnica estrictamente aséptica, una adecuada valoración previa y un correcto mantenimiento para garantizar su funcionamiento y seguridad. La prevención de complicaciones se basa en la aplicación de medidas de seguridad, la manipulación mínima del dispositivo y la utilización de protocolos estandarizados.
Asimismo, la educación sanitaria al paciente es clave para el correcto manejo del reservorio, ya que permite la identificación de signos de alarma y contribuye a la disminución de complicaciones, favoreciendo su autonomía y calidad de vida.
PALABRAS CLAVE
Catéter venoso central, reservorio venoso subcutáneo, cuidados de enfermería, infección, trombosis, obstrucción, acceso vascular y educación sanitaria
ABSTRACT
The subcutaneous venous reservoir (Port-a-Cath) is an implantable central venous access device that allows the safe and prolonged administration of intravenous treatments, especially in patients requiring long-term therapies. It offers several advantages, such as greater durability, a lower risk of extravasation, and a reduction in the need for repeated punctures, thereby improving quality of life.
However, its use may be associated with complications such as infections, thrombosis, catheter obstruction, or extravasation. Therefore, the role of nursing is essential in the maintenance of the device, as well as in the prevention and early detection of complications.
The management of the Port-a-Cath requires a strictly aseptic technique, proper prior assessment, and appropriate maintenance to ensure its correct functioning and safety. The prevention of complications is based on the application of safety measures, minimal manipulation of the device, and the use of standardized protocols.
Furthermore, patient education is key to the proper management of the reservoir, as it enables the identification of warning signs and contributes to the reduction of complications, promoting patient autonomy and quality of life.
KEY WORDS
Central venous catheter, subcutaneous venous access device (Port-a-Cath), nursing care, infection, thrombosis, occlusion, vascular access, and health education.
INTRODUCCIÓN
El reservorio venoso subcutáneo, conocido comúnmente como Port-a-Cath, es un dispositivo de acceso venoso central implantable que se coloca de forma subcutánea, habitualmente en la región infraclavicular del tórax, y se conecta a una vena central de gran calibre mediante un catéter, permitiendo la administración segura y prolongada de tratamientos intravenosos1,2.
Su principal indicación se encuentra en pacientes oncológicos que requieren la administración de quimioterapia, aunque también se utiliza en otras situaciones clínicas como tratamientos intravenosos de larga duración, antibioterapia prolongada o nutrición parenteral3,4.
En comparación con los accesos venosos periféricos, el Port-a-Cath presenta múltiples ventajas, como una mayor durabilidad, menor riesgo de extravasación de fármacos irritantes o vesicantes, mejor confort para el paciente y una reducción en la necesidad de punciones repetidas, lo que mejora la calidad de vida.
Sin embargo, su utilización puede asociarse a la aparición de complicaciones que deben ser tenidas en cuenta. Entre las complicaciones más frecuentes se incluyen las infecciones del dispositivo, la formación de trombosis venosa, la obstrucción del catéter y la posible extravasación si no se realiza un manejo adecuado.
En este contexto, el papel de enfermería resulta fundamental, tanto en el mantenimiento del dispositivo como en la prevención y detección precoz de complicaciones, garantizando así la seguridad del paciente y la eficacia del tratamiento4.
OBJETIVOS
Objetivo general:
Analizar la evidencia científica disponible sobre los cuidados de enfermería en pacientes portadores de reservorio venoso subcutáneo.
Objetivos específicos:
- Describir el manejo enfermero durante el acceso al reservorio venoso subcutáneo.
- Identificar las complicaciones más frecuentes asociadas al uso del dispositivo.
- Analizar las principales estrategias de prevención de complicaciones.
- Valorar la importancia de la educación sanitaria en el paciente portador del reservorio.
METODOLOGÍA
El presente trabajo corresponde a una revisión bibliográfica, cuyo objetivo es analizar la evidencia científica disponible sobre los cuidados de enfermería en pacientes portadores de reservorio venoso subcutáneo (Port-a-Cath).
Para la localización de los estudios se consultaron las siguientes bases de datos científicas: PubMed, CINAHL, Scielo y Google Scholar, seleccionando artículos relacionados con el manejo enfermero de dispositivos venosos centrales totalmente implantables.
Las palabras clave utilizadas fueron previamente contrastadas en los Descriptores en Ciencias de la Salud (DeCS): “catéter venoso central, reservorio venoso subcutáneo, cuidados de enfermería, infección, trombosis, obstrucción, acceso vascular y educación sanitaria”. Estas se combinaron mediante operadores booleanos (AND/OR) para optimizar la estrategia de búsqueda.
La pregunta de investigación, formulada siguiendo la estrategia PICO, fue la siguiente:
¿Qué evidencia científica existe sobre los cuidados de enfermería en pacientes portadores de reservorio venoso subcutáneo y su impacto en la prevención de complicaciones y la seguridad del paciente?
P (Población): pacientes portadores de reservorio venoso subcutáneo.
I (Intervención): cuidados e intervenciones de enfermería.
C (Comparación): no se establece comparación específica.
O (Resultados): prevención de complicaciones, mejora de la seguridad del dispositivo y educación sanitaria
Se establecieron como criterios de inclusión los artículos originales, revisiones sistemáticas y revisiones bibliográficas centradas en el manejo del Port-a-Cath en población adulta, con acceso al texto completo y relevancia directa con el ámbito de la enfermería. Se excluyeron estudios duplicados, artículos sin acceso completo y aquellos no relacionados con el tema de estudio.
El periodo de publicación seleccionado fue de los últimos 5 años, con el fin de incluir la evidencia más actualizada disponible.
El proceso de selección de artículos se llevó a cabo mediante la revisión de títulos y resúmenes, seleccionando aquellos que cumplían los criterios establecidos y respondían a la pregunta de investigación planteada mediante la estrategia PICO.
RESULTADOS
Concepto y características del dispositivo:
El Port-a-Cath es un sistema de acceso venoso central implantable, diseñado para un uso a largo plazo, que se sitúa en tejido subcutáneo y facilita la administración segura y continua de terapias intravenosas1,4.
Está formado por dos componentes principales: una cámara o reservorio, que se coloca bajo la piel y se punciona con aguja especial, y un catéter conectado a una vena central (tercio inferior de la vena cava superior). Su ubicación más habitual es la región infraclavicular, aunque puede variar según el paciente2.
A través de la punción del reservorio se establece una vía directa con el sistema venoso central, lo que posibilita tanto la administración de tratamientos intravenosos como la extracción de sangre de manera eficaz y segura.
A diferencia del catéter venoso central externo, el Port-a-Cath queda completamente implantado bajo la piel, lo que reduce el riesgo de infección, mejora la comodidad del paciente y permite una mayor autonomía en su vida diaria1,5.
Indicaciones y ventajas clínicas:
El reservorio Port-a-Cath está indicado principalmente en pacientes que requieren tratamientos intravenosos prolongados o repetitivos, como quimioterapia, antibioterapia prolongada o nutrición parenteral.
Ventajas:
- Preserva el sistema venoso periférico, evitando su deterioro por punciones frecuentes.
- El hecho de permanecer bajo la piel facilita una mayor comodidad, incrementando la autonomía del paciente y minimizando el impacto en sus actividades habituales.
- Menor manipulación externa, disminuye el riesgo de infecciones y complicaciones asociadas al manejo frecuente del acceso venoso2,3,4,5.
Valoración previa al acceso:
Se debe realizar una valoración sistemática para garantizar su seguridad y correcto funcionamiento.
- Inspección del punto de inserción, observando la presencia de eritema, edema, dolor o supuración, ya que pueden indicar infección u otras complicaciones locales.
- Palpación del reservorio para confirmar su correcta localización y estado, asegurando que es accesible y no presenta alteraciones.
- Comprobación de la permeabilidad del dispositivo, verificando que permite el flujo adecuado y no existen signos de obstrucción.
- Revisar la prescripción médica, confirmando la indicación del acceso y el tratamiento a administrar antes de iniciar la técnica3,4.
Técnica de acceso al Port-a-Cath:
El acceso al Port-a-Cath debe realizarse mediante una técnica estrictamente aséptica para evitar infecciones y asegurar su correcto uso.
- Higiene de manos y preparación del material: Realizar higiene de manos y preparar todo el material estéril necesario antes del procedimiento.
- Colocación de campo estéril: Mantener técnica estéril durante todo el procedimiento para evitar contaminación.
- Desinfección de la piel: Limpiar la zona de punción con antiséptico adecuado y dejar secar.
- Sujetar el reservorio con una mano para evitar que se mueva y puncionar en el centro con aguja Huber, introduciéndola recta, perpendicular a la piel, hasta notar que alcanza el fondo del dispositivo.
- Comprobación de permeabilidad: Verificar que refluye sangre para confirmar la correcta localización del dispositivo1,3,4.
- Desechar parte de la heparina puesta previamente de sellado del port a cath.
- Lavado del sistema: Administrar suero fisiológico para asegurar la permeabilidad del catéter.
- Fijación de la aguja: Fijar correctamente la aguja y el sistema para evitar desplazamientos.
- Mantenimiento de técnica aséptica: Durante todo el procedimiento, es fundamental mantener una técnica estrictamente estéril para prevenir infecciones2,5.
Mantenimiento y cuidados posteriores:
- Lavado del dispositivo: con suero fisiológico utilizando técnica de presión positiva para mantener la permeabilidad y evitar reflujo.
- Sellado del reservorio con la solución indicada según el protocolo del centro (habitualmente suero salino o heparina, según indicación).
- Cambio de aguja. Si el reservorio está en uso continuo, cambiar la aguja tipo Huber aproximadamente cada 7 días o antes si hay signos de deterioro.
- Cambio de apósito: Mantener un apósito limpio, seco y bien fijado, realizando el cambio cuando sea necesario o según protocolo.
- Registro enfermero: Registrar en la historia clínica la fecha de acceso, estado del dispositivo, cuidados realizados y cualquier incidencia 1,5.
Complicaciones más frecuentes del Port-a-Cath:
Infección
Puede ser local, con signos como enrojecimiento, dolor, calor o supuración en la zona de inserción, o sistémica, en forma de fiebre o mal estado general. Requiere detección precoz y comunicación inmediata.
Obstrucción:
Puede ser debida a la formación de un trombo o a la precipitación de fármacos dentro del catéter. Se manifiesta como dificultad o imposibilidad para perfundir o aspirar.
Trombosis:
Dolor, edema del miembro o región cercana al reservorio y circulación venosa comprometida. Es fundamental reconocer los signos de alarma de forma precoz.
Extravasación:
Consiste en la salida del líquido infundido hacia el tejido subcutáneo. Ante la sospecha, la actuación enfermera debe ser inmediata: detener la infusión, mantener la vía si está indicado, aspirar si es posible y notificar al equipo médico2,3,4.
Prevención de complicaciones:
La prevención de complicaciones en el uso del Port-a-Cath se basa principalmente en la aplicación de medidas de seguridad en cada manipulación del dispositivo.
Es fundamental mantener una técnica aséptica rigurosa en todas las intervenciones para reducir el riesgo de infección. Tras cada uso, se debe realizar un lavado adecuado del sistema, asegurando su permeabilidad y evitando la formación de obstrucciones.
Se recomienda una manipulación mínima del reservorio, limitando las intervenciones a las estrictamente necesarias. La formación continua del personal de enfermería es clave para garantizar una técnica correcta y homogénea.
La aplicación de protocolos estandarizados permite unificar los cuidados y disminuir la variabilidad en la práctica clínica, contribuyendo a la seguridad del paciente1,5.
Educación sanitaria al paciente:
La educación sanitaria es fundamental para el correcto manejo del Port-a-Cath y la prevención de complicaciones.
Se informa al paciente sobre los cuidados del punto de inserción, indicando la importancia de mantener la zona limpia, seca y protegida, así como evitar manipulaciones innecesarias.
También se enseñan los signos de alarma que deben motivar consulta al médico o enfermería, como fiebre, dolor, enrojecimiento o inflamación en la zona del reservorio.
Se le recomendará acudir ante cualquier cambio sospechoso o alteración en el funcionamiento del dispositivo2,3.
Papel de Enfermería en la seguridad del paciente:
El personal de enfermería desempeña un papel clave en la seguridad del paciente portador de Port-a-Cath, especialmente en la prevención de complicaciones asociadas al dispositivo.
Una de sus principales responsabilidades es evitar infecciones del catéter, aplicando técnicas estériles, cuidando el punto de inserción y realizando una vigilancia adecuada
Asimismo, la adherencia a protocolos estandarizados garantiza una práctica homogénea y segura en la manipulación del reservorio, disminuyendo la variabilidad y el riesgo de errores.
La coordinación multidisciplinar con el resto del equipo sanitario permite una atención integral, favoreciendo la detección precoz de complicaciones y la toma de decisiones conjunta en beneficio del paciente.
Se explica la actividad física permitida, evitando traumatismos directos sobre el reservorio, y se refuerzan hábitos de higiene adecuados para reducir el riesgo de infección2,4,5.
CONCLUSIONES
- A partir de la revisión de la evidencia científica, se puede concluir que el reservorio venoso subcutáneo (Port-a-Cath) constituye un dispositivo seguro y eficaz para la administración de tratamientos intravenosos prolongados, siempre que su manejo se realice de forma adecuada.
- En relación con los cuidados enfermeros; el acceso, mantenimiento y manipulación del dispositivo requieren una técnica rigurosa y estandarizada, siendo fundamental la aplicación de medidas asépticas y la correcta valoración previa para garantizar su funcionamiento y prevenir complicaciones.
- Se ha podido identificar que las complicaciones más frecuentes asociadas al Port-a-Cath (infección, obstrucción, trombosis o extravasación) están estrechamente relacionadas con el manejo del dispositivo, lo que refuerza la importancia del papel de enfermería en su prevención, detección precoz y actuación inmediata.
- En este sentido, la implementación de protocolos estandarizados y la formación continua del personal sanitario resultan claves para reducir la variabilidad en la práctica clínica y mejorar la seguridad del paciente.
- La educación sanitaria al paciente adquiere un papel fundamental, ya que favorece su implicación en los cuidados, permite la identificación temprana de signos de alarma y contribuye significativamente a la disminución de complicaciones y a la mejora de su calidad de vida
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