Trabajo fisioterapéutico en la artrosis de rodilla. Artículo monográfico

25 septiembre 2025

 

AUTORES

  1. Cristian Aguilar Sáez. Fisioterapeuta en el Servicio Riojano de Salud. Aragón, España.
  2. Patricia Ibáñez Sánchez. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.

 

RESUMEN

La artrosis de rodilla (AR) afecta a una gran cantidad de personas a nivel mundial, siendo una causa frecuente de dolor, limitación funcional y discapacidad. Esta patología está asociada con la degradación del cartílago articular y demás anomalías estructurales especialmente en el compartimento femorotibial interno. Los principales factores de riesgo incluyen la edad avanzada, el sexo femenino, el sobrepeso y lesiones articulares previas. Los síntomas más comunes son el dolor, rigidez, debilidad muscular, limitación de movimiento y sensación de inestabilidad, afectando a la calidad de vida y a las actividades del día a día.

El diagnóstico fisioterapéutico se basa en una evaluación clínica exhaustiva que permite identificar signos tempranos y planificar tratamientos adecuados. En casos avanzados, la cirugía de reemplazo articular es necesaria cuando las intervenciones conservadoras no son suficientes. La fisioterapia desempeña un papel crucial, especialmente con terapia manual y ejercicio terapéutico, que son efectivos para reducir el dolor, ganar fuerza y movilidad. El ejercicio terapéutico es una de las claves, incluyendo ejercicios de fuerza, aeróbicos de bajo impacto, movilidad y ejercicios funcionales, con el fin de mejorar el estado y la funcionalidad de la rodilla. Además, mejorar la adherencia al tratamiento mediante estrategias educacionales puede optimizar los resultados clínicos.

Como conclusión, un tratamiento integral que combine fisioterapia, cirugía y estrategias para promover la adherencia es esencial para mejorar la calidad de vida de los pacientes con AR.

PALABRAS CLAVE

Artrosis de rodilla, Dolor, Limitación funcional, Fisioterapia, Ejercicio terapéutico.

ABSTRACT

Knee osteoarthritis (RA) affects a large number of people worldwide, being a frequent cause of pain, functional impairment and disability. This pathology is associated with the degradation of articular cartilage and other structural abnormalities especially in the internal femorotibial compartment. The main risk factors include advanced age, female sex, overweight and previous joint injuries. The most common symptoms are pain, stiffness, muscle weakness, limited movement and feeling of instability, affecting quality of life and daily activities.

Physiotherapeutic diagnosis is based on a thorough clinical evaluation that allows early signs to be identified and appropriate treatments to be planned. In advanced cases, joint replacement surgery is necessary when conservative interventions are not sufficient. Physical therapy plays a crucial role, especially with manual therapy and therapeutic exercise, which are effective in reducing pain, gaining strength and mobility. Therapeutic exercise is one of the keys, including strength exercises, low-impact aerobics, mobility and functional exercises, in order to improve the condition and functionality of the knee. In addition, improving adherence to treatment through educational strategies can optimize clinical outcomes.

In conclusion, a comprehensive treatment that combines physiotherapy, surgery and strategies to promote adherence is essential for improving the quality of life of patients with RA.

KEY WORDS

Knee osteoarthritis, Pain, Functional Limitations, Physical Therapy Modalities, Exercise Therapy.

DESARROLLO DEL TEMA

La artrosis de rodilla (AR) afecta a alrededor de unas 650 millones de personas por encima de los 40 años alrededor de todo el mundo. Esta cursa con dolor, el cual cada vez se vuelve más persistente a medida que progresa la enfermedad, una importante limitación funcional y una discapacidad. Suele ir asociada con anomalías estructurales, degradación del cartílago articular, junto con exceso de líquido sinovial a nivel intraarticular1. Generalmente el desgaste se ubica en el compartimento femorotibial interno. Debido a su gran prevalencia dicha patología corresponde a un importante problema de salud pública2.

EPIDEMIOLOGÍA:

Como se ha mencionado anteriormente la AR es una patología muy común, afectando a un alto porcentaje de la población mundial, siendo una causa frecuente de discapacidad3, debido a la reducción de la calidad de vida de las personas que la sufren e incluso teniendo que someterse dichas personas a una cirugía de reemplazo articular2.

Se ha comprobado que la AR es la patología que más rápido está creciendo, siendo la segunda causa mundial de discapacidad. Además, se ha visto que el riesgo de discapacidad asociada a la artrosis de rodilla es igual a los trastornos cardíacos, de ahí la importancia de tener en cuenta a dicha patología4.

ETIOLOGÍA Y FACTORES DE RIESGO:

La AR es una enfermedad multifactorial cuya etiología involucra procesos mecánicos, metabólicos y biológicos que afectan a la totalidad de la articulación. Entre los principales factores de riesgo se encuentran la edad avanzada (superior a 40 años), el sexo femenino y el sobrepeso u obesidad, que se asocian a una mayor prevalencia de la enfermedad. Asimismo, las lesiones articulares previas, accidentes traumáticos en el pasado, la predisposición genética y las actividades/tareas que implican sobrecarga repetitiva sobre la articulación también contribuyen significativamente al avance y progresión del deterioro estructural del cartílago y demás estructuras articulares5,6.

SÍNTOMAS:

En la AR, los síntomas más frecuentes incluyen dolor articular de carácter progresivo, que se intensifica con la actividad física y suele ceder con el reposo. Además, se presenta rigidez matutina de corta duración, debilidad de la musculatura circundante, limitación del rango de movimiento, sensación de inestabilidad, ruidos articulares o crepitaciones. Junto con todo esto nos podemos encontrar con una importante limitación funcional, lo que compromete actividades cotidianas como caminar o subir escaleras. En etapas avanzadas, puede observarse deformidad articular y alteraciones en la alineación junto con disminución de la percepción propioceptiva. Estos síntomas reflejan el deterioro estructural progresivo de la articulación y tienen un impacto significativo en la calidad de vida del paciente4,6.

La AR no solo se correlaciona con síntomas físicos, sino que también puede ir acompañado de una serie de componentes psicológicos negativos, como puede ser la kinesiofobia o miedo al movimiento. Los pacientes pueden sufrir un miedo excesivo e irracional a la hora de realizar un movimiento debido a la sensación de vulnerabilidad o por miedo a padecer una nueva lesión7.

DIAGNÓSTICO:

El diagnóstico de la AR a nivel fisioterapéutico se basa principalmente en una valoración clínica meticulosa, apoyada en criterios diagnósticos, como los propuestos por el Colegio Americano de Reumatología (ACR). Estos criterios consideran la presencia de síntomas característicos como dolor crónico, rigidez matutina breve, crepitación en la articulación, junto con la confirmación radiográfica de osteofitos. Una evaluación sistemática y global que incluya una historia clínica detallada, examen físico y pruebas complementarias permite al fisioterapeuta identificar de manera temprana los signos clínicos de una AR, lo que favorece una planificación más efectiva del tratamiento. Asimismo, se recomienda analizar integralmente cómo la enfermedad afecta a la función, las actividades y la participación social del paciente. Esta visión contribuye a establecer objetivos terapéuticos personalizados, enfocados en mejorar la funcionalidad y la calidad de vida del paciente8.

TRATAMIENTO:

La artroplastia total de rodilla se considera el tratamiento fundamental para la artrosis avanzada de rodilla cuando las intervenciones conservadoras han resultado insuficientes. Se ha observado que aquellos pacientes que han sido intervenidos mediante una prótesis presentaron mejoras clínicas significativamente mayores en puntuaciones funcionales, pruebas de movilidad y calidad de vida frente a los que optaron por un tratamiento conservador, aunque también registraron una superior incidencia de eventos adversos graves. Por tanto, la combinación de intervención quirúrgica y rehabilitación se mostró más eficaz que el tratamiento no quirúrgico, pese a que no esté exenta de riesgos sistémicos9.

A nivel fisioterapéutico la terapia manual (movilizaciones pasivas, deslizamientos articulares, movilizaciones rotulianas, masaje…) puede ser una opción terapéutica efectiva para el manejo de la AR, teniendo efectos positivos en la reducción del dolor y la mejora de la función especialmente en combinación con otras formas de tratamiento como el ejercicio terapéutico. Se recomienda su consideración dentro de un plan de tratamiento integral, adaptado a las necesidades individuales de cada paciente10.

Como se ha mencionado anteriormente el ejercicio terapéutico es una intervención efectiva para reducir el dolor y mejorar la funcionalidad en pacientes con AR. Los programas de ejercicio deben ser diseñados de manera individualizada, considerando las capacidades y limitaciones de cada paciente, y pueden incluir diversos tipos de ejercicios11:

-De fortalecimiento: ejercicios de resistencia progresiva dirigidos a mejorar la estabilidad articular, centrándose en los músculos que rodean a la rodilla, especialmente el cuádriceps.

-Aeróbico de bajo impacto: caminar, bicicleta estática, natación, ayudando a mejorar la movilidad general, reducir el dolor y mejorar la resistencia cardiovascular.

-Ejercicios de movilidad: movilizaciones suaves y controladas para mantener/aumentar el rango de movimiento de la rodilla y evitar rigideces.

-Ejercicios funcionales: diversas actividades o ejercicios que impliquen control motor, equilibrio, coordinación para prevenir caídas y mejorar la funcionalidad en la vida diaria.

A través de la revisión sistemática de Pérez-Maletzki J, et al., 202412 se viola la efectividad de diversas estrategias para mejorar la adherencia a la fisioterapia en pacientes que sufrían AR. Se observó que intervenciones educacionales, apoyo conductual como técnicas motivacionales, recordatorios por teléfono o medios electrónicos, programas entregados mediante plataformas digitales, sesiones de refuerzo y seguimiento lograron un efecto positivo en la adherencia al tratamiento.

CONCLUSIÓN

La AR constituye un desafío significativo para la salud pública debido a su alta prevalencia, el impacto funcional que genera y su relación con la discapacidad. El manejo de esta patología debe ser abordado de manera integral, teniendo en cuenta los diversos factores de riesgo, así como los síntomas que afectan al paciente. Un diagnóstico precoz y preciso facilita la implementación de intervenciones terapéuticas eficaces, donde la fisioterapia juega un papel crucial en el tratamiento tanto conservador como post-quirúrgico, especialmente a través de la terapia manual y el ejercicio terapéutico. Todo esto junto con una correcta adherencia al tratamiento mediante intervenciones educacionales y técnicas motivacionales es fundamental para obtener resultados clínicos óptimos.

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