Efecto del entrenamiento de fuerza isométrica sobre la presión arterial en adultos mayores. Revisión de la literatura científica.

14 septiembre 2022

AUTORES

  1. Jorge Moreno Molina. Fisioterapeuta Residencia de Personas Mayores San Pedro. Asociación “Edad Dorada” Mensajeros de la Paz-Murcia.

 

RESUMEN

El tipo y dosis de ejercicio físico más eficaces para la prevención y tratamiento de la hipertensión arterial (HTA) aún no han sido bien descritos en la población adulta mayor. Por lo tanto, el objetivo principal del presente estudio fue el de llevar a cabo una revisión crítica y narrativa de la literatura científica sobre los efectos del ejercicio físico isométrico en parámetros de presión arterial (ej.: presión arterial sistólica [PAS] y diastólica [PAD], presión arterial media [PAM] y frecuencia cardiaca basal o de reposo [FC]) en adultos mayores diagnosticados o no de HTA. Un total de 10 ensayos aleatorizados y controlados (297 participantes) cumplieron con los criterios de inclusión establecidos y fueron finalmente seleccionados y analizados. La puntuación media de la calidad metodológica y de la información aportada por los estudios seleccionados empleando para ello las escalas PEDro y TESTEX fue de 6,4 y 9,1 puntos, respectivamente. Los principales hallazgos de esta revisión crítica y narrativa demuestran que el ejercicio físico isométrico de prensión manual sobre un dinamómetro, cuando se aplica con regularidad (3 días a la semana), con una intensidad próxima al 30% de la máxima contracción isométrica voluntaria y durante al menos 8 semanas, produce reducciones clínicamente relevantes de las cifras de PAS (desde 6 mmHg hasta 19 mmHg) y PAD (desde 4 mmHg hasta 8 mmHg). Si los efectos de este tipo de ejercicio sobre marcadores de presión arterial son mayores cuando se aplican intensidades y volúmenes por sesión más elevados es aún desconocido. Por lo tanto, el ejercicio isométrico se presenta como una medida no farmacológica, eficaz, segura y de fácil ejecución para el manejo de las cifras de presión arterial en adultos mayores.

 

PALABRAS CLAVE

Presión arterial, ejercicio isométrico, adultos mayores, dinamómetro manual.

 

ABSTRACT

The type and dose of physical exercise most effective for the prevention and treatment of hypertension (HT) have not yet been well described in the older adult population. Therefore, the main objective of the present study was to conduct a critical and narrative review of the scientific literature on the effects of isometric physical exercise on blood pressure parameters (e.g., systolic [SBP] and diastolic [DBP] blood pressure, mean arterial pressure [MAP], and basal or resting heart rate [HR]) in older adults with and without diagnosed or undiagnosed hypertension. A total of 10 randomized controlled trials (297 participants) met the established inclusion criteria and were finally selected and analyzed. The mean score of the methodological quality and information provided by the selected studies using the PEDro and TESTEX scales was 6.4 and 9.1 points, respectively. The main findings of this critical and narrative review demonstrate that manual isometric physical exercise on a dynamometer, when applied regularly (3 days a week), with an intensity close to 30% of the maximum voluntary isometric contraction and for at least 8 weeks, produces clinically relevant reductions in SBP (from 6 mm Hg to 19 mm Hg) and DBP (from 4 mm Hg to 8 mm Hg). Whether the effects of this type of exercise on blood pressure markers are greater when higher intensities and volumes per session are applied is still unknown. Therefore, isometric exercise is presented as a non-pharmacological, effective, safe and easy to perform measure for the management of blood pressure in older adults.

 

KEY WORDS

Blood pressure, isometric exercise, older adults, manual dynamometer.

 

INTRODUCCIÓN

La hipertensión arterial (HTA) es una condición clínica definida tradicionalmente como la elevación crónica de las cifras en reposo de presión arterial sistólica (PAS) ≥ 140 mmHg y/o de presión arterial diastólica (PAD) ≥ 90 mmHg, medidas ambas en consulta ambulatoria y confirmadas en dos días distintos1. Estas cifras se basan en la evidencia que indica que a partir de estos valores el riesgo de sufrir una enfermedad aumenta notablemente y por debajo de estos se produce una disminución significativa de la morbimortalidad. En la actualidad, la presión arterial ha sido estratificada en diferentes grados o niveles de severidad, abandonando el tradicional enfoque dicotómico de la HTA (presencia o ausencia de HTA).

La HTA es considerada el principal factor de riesgo no transmisible y modificable para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, las cuales representan en la actualidad la primera causa de muerte en el mundo según la Organización Mundial de la Salud (OMS)2. La HTA se encuentra también asociada a una elevada comorbilidad, especialmente en los órganos diana (corazón, cerebro y riñones). Asimismo, este factor se relaciona de manera lineal con la insuficiencia cardíaca, la cardiopatía isquémica y la enfermedad renal crónica ERC. En particular, la HTA es la segunda causa en importancia para la aparición de la ERC después de la Diabetes Mellitus y el principal factor de riesgo de accidentes cerebrovasculares isquémicos y hemorrágicos3.

La prevalencia de la HTA aumenta con la edad. En España, la prevalencia de esta patología se sitúa en un 19% de la población, habiéndo producido un notable aumento desde el año 1993 en el que existía un 11,2%, tal y como revela la última Encuesta de Salud Europea en España. Además, estos números ascienden en los adultos mayores de 60 años, alcanzando la dramática cifra del 65% de prevalencia en esta cohorte poblacional4.

En la actualidad las guías clínicas para el manejo de la HTA establecen como pilares básicos el tratamiento farmacológico y las modificaciones del estilo de vida. La prescripción farmacológica resulta eficaz en la reducción de las cifras de presión arterial1. Así, los principales grupos de fármacos utilizados en el tratamiento de la HTA, han evidenciado una disminución media de las cifras de PAS de 9,1 mmHg y de 5,5 mmHg para la PAD5. Sin embargo, el tratamiento farmacológico no está exento de eventos adversos leves como son hiperpotasemia, hipotensión y severos como el síncope y lesión renal aguda6. Además, se han descrito posibles interacciones con otros fármacos debido a la polifarmacia tan frecuente en los adultos mayores. Otro de los aspectos a destacar es el elevado gasto económico que supone al sistema sanitario público este tipo de tratamiento crónico.

Todo ello ha llevado a la búsqueda de tratamientos y terapias eficaces, económicas y de fácil implementación que complementen y en algunos casos sustituyan a los fármacos (al menos en las fases iniciales de la enfermedad) para el tratamiento de la HTA. Instituciones como la OMS (2021) y ESH/ESC (2018) recomiendan las modificaciones del estilo de vida como la primera línea terapéutica para el manejo de esta enfermedad, destacando entre ellas la restricción de sodio junto con cambios en la dieta, el control del peso, el consumo moderado de alcohol y abandono del hábito tabáquico, y sobre todo la realización de ejercicio físico de forma regular, debido a que la tendencia al sedentarismo es una conducta predominante en estos pacientes. Recientes metaanálisis que han comparado las intervenciones basadas en ejercicio con la administración de fármacos han mostrado que el tratamiento farmacológico no presenta mayor eficacia en la reducción de las cifras de presión arterial que el ejercicio. Naci et al., reportaron que en individuos con PAS ≥ 150 mmHg, las intervenciones mediante ejercicio físico dieron lugar a una disminución media de 11 mmHg en comparación con la reducción de 9 mmHg conseguida mediante la medicación7. Por su parte, Noone et al. en su revisión8 concluyeron que, si bien los bloqueadores de los canales de calcio y los ARA II resultaron las mejores medidas para la reducción de los niveles de presión arterial, seguidos del ejercicio, éste último debería ser considerado como la principal elección en los pacientes de bajo riesgo debido a sus menores efectos secundarios. Esta circunstancia es aún más relevante si se tienen en cuenta además los beneficios adicionales del ejercicio a nivel psicológico y sobre la calidad de vida de las personas que lo realizan de forma regular. Por lo tanto, el ejercicio físico, debido a la ausencia de eventos adversos consistentemente reportados y a su relación dosis/efecto, se sugiere como la primera opción de tratamiento para esta patología y la prescripción de antihipertensivos dependerá del grado de la HTA y del número de factores de riesgo que presenten los pacientes1.

En el ámbito del ejercicio físico se han ido utilizando, a lo largo de los años, tres tipos de intervenciones para controlar y reducir la presión arterial, como son: el ejercicio cardiorrespiratorio (también conocido como ejercicio aeróbico) y el ejercicio de fuerza y resistencia muscular dinámica o isotónica.

En el caso del ejercicio cardiorrespiratorio, aquel de carácter rítmico que implica la acción de los grandes grupos musculares y que incrementa la frecuencia cardiaca y el gasto energético (por ejemplo, andar, bailar, ciclismo o natación) ha demostrado reducciones de la presión arterial de entre 2-6 mmHg9. Además del potencial efecto hipotensivo del ejercicio cardiorrespiratorio, éste ha demostrado también producir mejoras en el estado de ánimo y de los síntomas de depresión y ansiedad, reducción de la mortalidad por enfermedades cardiovasculares, cáncer y diabetes tipo II, y mejoras en salud cognitiva, el sueño y las medidas de adiposidad.

Con respecto al ejercicio de fuerza y resistencia muscular dinámica, aquel en el que cada esfuerzo se realiza contra una fuerza opuesta con el fin de aumentar la fuerza muscular, la potencia y/o la resistencia muscular (por ejemplo, levantamiento de pesas), ha demostrado provocar reducciones de la presión arterial de entre 2-7 mmHg10,11.

No obstante, y al igual que la terapia farmacológica, las anteriores modalidades de ejercicio presentan una serie de inconvenientes que impactan de forma importante en sus tasas de adherencia y, por tanto, en su eficacia como medidas antihipertensivas. En este sentido, sus principales inconvenientes son: a) la necesidad de equipamiento específico, b) requerimiento de un profesional que guíe la realización del ejercicio, c) precisa de acceso a centros deportivos y d) de un nivel de condición física óptimo para un correcto desempeño físico-deportivo9. A pesar de que realizar ejercicio de resistencia cardiorrespiratoria pueda ser tan sencillo como caminar cerca del domicilio, se han referenciado bajos niveles de adherencia debido a la aparición de barreras como la falta de motivación, a la dificultad para realizarlo de las personas con limitaciones de la movilidad, al prolongado tiempo de ejecución que requiere.

El ejercicio de fuerza isométrica es una modalidad de ejercicio de fuerza y resistencia en el que se realiza una contracción muscular mantenida sin desplazar la carga o resistencia y sin cambios o con cambios mínimos en la longitud del músculo, ni movimiento en la articulación en la que se inserta. A diferencia del ejercicio cardiorrespiratorio y de fuerza y resistencia muscular dinámica, el ejercicio isométrico presenta una serie de ventajas específicas que lo podrían hacer realmente atractivo para las personas hipertensas, como que no requiere equipamiento caro, ni ropa deportiva específica, provoca menos estrés en el sistema músculo-esquelético, no requiere supervisión profesional, pudiendo ser realizado por personas con discapacidad o deterioro funcional y el volumen de práctica de cada sesión suele ser inferior a los 15 minutos12,13. Además, muchas de las personas que presentan dificultades para realizar ejercicio aeróbico por limitaciones en la movilidad pueden beneficiarse del ejercicio isométrico ya que su realización es muy sencilla (presionar un dinamómetro manual mientras se permanece cómodamente sentado). Estas ventajas han llevado a ciertos autores a estudiar si esta modalidad de ejercicio puede ser también una medida eficaz para reducir la presión arterial en personas hipertensas y prevenir su aparición en aquellas aparentemente sanas. En este sentido, un número significativo de estudios controlados aleatorizados han documentado la gran eficacia del entrenamiento isométrico de baja o moderada intensidad para reducir la PAS (5 mmHg) y la PAD (4 mmHg) en reposo14. Sin embargo, la mayoría de estos estudios meta-analíticos informan de efectos hipotensivos significativos del ejercicio isométrico en adultos, sin realizar sub-análisis por grupos de edad. Por tanto, resulta difícil determinar si los beneficios de esta intervención son similares para todas las franjas de edad, incluyendo los adultos mayores, en los que la prevalencia de HTA es más elevada, y cuyas características fisiológicas y comportamentales pueden jugar un papel importante en el establecimiento de este tratamiento como primera línea de actuación.

 

OBJETIVO

El principal objetivo del presente artículo fue realizar una revisión crítica y narrativa de la literatura científica sobre el efecto y las características del ejercicio físico isométrico en parámetros de presión arterial en adultos mayores diagnosticados o no de HTA.

 

METODOLOGÍA

Estrategia de búsqueda:

Se realizó una búsqueda exhaustiva de los potenciales estudios en tres bases de datos informatizadas on-line: Pubmed, Scopus y Biblioteca Cochrane, utilizando los siguientes términos (“hypertension” OR “hypertensive” OR “normotensive” OR “normotension”) AND blood pressure AND (“isometric exercise” OR “isometric physical activity” OR “isometric physical exercise” OR “isometric strength”) AND (“adult” OR “elderly” OR “older”). Mediante el uso de criterios de filtrado de las respectivas bases de datos, se limitó la búsqueda a fechas de publicación anteriores al 31/03/2022, estudios realizados en humanos, edad superior a 60 años, idiomas inglés y español.

Selección de estudios

Para ser incluidos en la presente revisión, los estudios tenían que cumplir con los siguientes criterios:

  • Ensayos controlados aleatorios o cruzados.
  • Duración mínima de dos semanas.
  • Realizar un análisis de los efectos del entrenamiento/ejercicio isométrico.
  • Los participantes debían de ser adultos mayores (edad media superior a 60 años).
  • El tamaño mínimo de la muestra post intervención debía de ser de al menos cinco participantes por grupo.
  • Estudios realizados o publicados con anterioridad a marzo de 2022.
  • El idioma del estudio podría ser inglés o español.

Quedaron excluidos los estudios realizados con animales, artículos de revisión y estudios que tenían como objetivo determinar los efectos agudos del ejercicio isométrico.

Extracción de datos:

Con el fin de garantizar la máxima objetividad posible se elaboró un libro de códigos que especificaba los estándares seguidos en la codificación de cada una de las características de los estudios. Las variables de los estudios se codificaron y agruparon en tres categorías: variables sustantivas (participantes, contexto y tratamiento), metodológicas y extrínsecas. Las medidas de los resultados PAS, PAD y PAM, fueron calculadas siguiendo el método descrito por López-Valenciano et al., en su revisión sistemática9.

Evaluación de la calidad metodológica y de la información aportada:

La calidad metodológica de los estudios seleccionados se evaluó mediante la Escala de Base de Datos de Evidencia de Fisioterapia (PEDro). La escala PEDro ha demostrado ser confiable en ensayos clínicos y aleatorizados. A partir de esta escala se obtiene una puntuación total sobre 10 para cada estudio, sumando con un punto los criterios que se cumplen. Una puntuación PEDro de 6 a 10 es indicativa de alta calidad, mientras que las puntuaciones de 4 a 5 indican una calidad moderada y las puntuaciones de 3 o menos indican una calidad deficiente15.

Mediante la escala “Tool for the assessment of study quality and reporting in exercise” TESTEX (por sus siglas en inglés) se valoró también la calidad (metodológica y de la información aportada) de los estudios. Esta escala diseñada por Smart et al. en el año 201516. Fue creada específicamente para su uso en estudios sobre entrenamiento. La escala TESTEX está compuesta por 12 criterios de los que 5 valoran la calidad del estudio y 7 la información aportada. Las puntuaciones varían de 0 a 15 puntos.

Evaluación del riesgo de sesgo:

Se utilizó la herramienta Cochrane de riesgo de sesgo para evaluar este constructo en los 10 estudios seleccionados17. Cada ensayo se evaluó de forma independiente. Esta escala se diseñó con el objetivo de establecer la validez interna de los ensayos clínicos, valorando seis dominios (selección, notificación, ejecución, detección, desgaste y otros sesgos) y clasificándose los dominios con 3 categorías de riesgo (alto, bajo, no claro). Se determinó que el riesgo general de sesgo de cada ensayo era «Alto», «Poco Claro» o «Bajo».

 

RESULTADOS

Características de los estudios seleccionados:

Un total de 10 ensayos controlados aleatorizados fueron incluidos en esta revisión crítica y narrativa para su análisis cualitativo y cuantitativo (Herrod et al., 202112; Correia et al., 202018; McGowan et al., 200619; Okamoto et al., 201920; Yoon et al., 201921; Cahu et al., 202022; Taylor et al., 200323; Badrov, 201224; Gregory, 201225; Morrin, 201926).

La muestra total fue de 297 sujetos (119 hombres y 178 mujeres), de los que 148 fueron asignados a los grupos de intervención que realizaron un entrenamiento basado en ejercicio isométrico mediante dinamómetro manual y 149 formaban parte de los grupos de control. La edad media de los participantes fue de 65,1 años. Todos los estudios incluían como muestra de estudio a hombres y mujeres12,18,19,20,21,22,23,24,26, con la excepción de uno que analizaba exclusivamente mujeres25. Tres de los estudios seleccionados informaban sobre el nivel de condición física de los participantes, empleando dos de ellos sujetos clasificados como sedentarios20,22 y el restante, individuos activos19.

En relación a los niveles de presión arterial, ocho estudios analizaron a personas categorizados como hipertensos19,21,22,23,24,25,26 un estudio se realizó en personas normotensas20 y otro analizaba hipertensos y normotensos12. Todos los estudios seleccionados realizaron mediciones de la presión arterial previas y posteriores para los que se utilizaron medidas no invasivas. En particular, ocho estudios utilizaron oscilómetros12,18,19,20,21,22,24,25 y los restantes un finómetro26 y un esfigmomanómetro23.

 

Calidad metodológica y de la información aportada por los estudios seleccionados:

La calidad metodológica de los estudios analizada mediante la escala PEDro osciló entre los 5 y los 7 puntos (en una escala de 0 a 10 puntos), ya que el primer ítem no se contabilizó para esta revisión, obteniendo una puntuación media de 6,4.

Empleando la escala “TESTEX” para la evaluación metodológica, la puntuación media de los estudios analizados fue de 9,1 puntos sobre un máximo de 15, con un mínimo de 5 puntos y un máximo de 11.

El riesgo de sesgo fue valorado empleando la escala “Riesgo de sesgo”. De los ensayos seleccionados, un total de cuatro presentaron un riesgo alto de sesgo que debilitaría la confianza en sus resultados12,21,23,26.

 

Efectos del programa de ejercicio isométrico sobre marcadores de presión arterial:

El análisis de los resultados de los estudios seleccionados pone de manifiesto el efecto hipotensor de los distintos programas de ejercicio isométrico realizados mediante dinamómetro manual, habiéndose producido disminuciones en los niveles de PAS, PAD, PAM y frecuencia cardiaca con respecto a los valores de estos parámetros en los grupos de control. De manera específica, en los adultos mayores que formaron parte de las intervenciones mediante ejercicio isométrico se ha determinado una disminución en la PAS en un rango que oscila entre los 19 mmHg y los 6 mmHg obtenidos por Taylor et al.23 y Correia et al.18, respectivamente. Del mismo modo, para la PAD se han obtenido disminuciones en un rango de 8 mmHg a 1,8 mmHg reportadas en cada caso por Cahu et al.22 y Morrin 26. Por su parte, la PAM ha evidenciado reducciones entre 11 mmHg23 y 3,2 mmHg26. La frecuencia cardíaca en reposo ha variado en un máximo de 7 ppm reportadas por Yoon et al.21, mientras que dos estudios no encontraron una disminución estadísticamente significativa de la frecuencia cardíaca tras la intervención24,25. En la tabla 1 se muestran de manera detallada las características de las intervenciones basadas en ejercicio isométrico y principales resultados de los estudios llevados a cabo en adultos mayores.

 

Dosis-respuesta del ejercicio isométrico sobre marcadores de presión arterial:

Analizando los parámetros de los programas de los estudios seleccionados, con respecto a la frecuencia de 3 sesiones/semana12,19,21,22,23,24,25,26 la reducción de los niveles de PAS fue de un rango de 19 mmHg a 6 mmHg y para la PAD la reducción fue de 8 mmHg a 1,8 mmHg (siendo de 4 mmHg, el descenso mínimo considerado clínicamente relevante). El estudio que utilizó una frecuencia de 5 sesiones20 observó una disminución post programa de ejercicio isométrico de la PAS en 17 mmHg y la PAD en 7 mmHg. A pesar de disponer de un único estudio con una frecuencia de 5 sesiones a la semana, en comparación con el resto de estudios que utiliza 3, se podría sugerir que con esta frecuencia semanal alta del entrenamiento isométrico se podría obtener mayores disminuciones en las cifras de presión arterial en adultos mayores que con la frecuencia moderada de 3 sesiones/semana.

En relación a la intensidad del ejercicio isométrico empleada por los estudios, hay que subrayar que todos utilizaron el 30% MCV12,18,19,20,21,22,23,24,25,26. Por lo tanto, de los datos extraídos de los estudios analizados se deriva que con el 30% MCV se producen disminuciones de presión arterial clínicamente relevantes, si bien no es posible determinar la dosis mínima eficaz para la disminución de las cifras en adultos mayores y si intensidades mayores provocan mayores descensos en la PAS y PAD.

El tipo de ejercicio realizado en todos los casos fue la contracción isométrica con un dinamómetro manual, por lo que, a pesar de las disminuciones reportadas de presión arterial en adultos mayores, con los datos objeto de análisis no se podría establecer la comparación de la efectividad con ejercicios isométricos en otros segmentos corporales o la combinación del ejercicio isométrico con otros tipos de ejercicio (ej.: sentadilla, flexiones en pared).

En relación a la duración de los programas de entrenamiento, Yoon et al. y Cahu et al. desarrollaron su intervención durante 12 semanas21,22, informando de reducciones de PAS de 16 mmHg y 9 mmHg y variaciones de PAD de 8 mmHg y 5,6 mmHg respectivamente. Por su parte, los estudios que emplearon una duración ligeramente inferior, 10 semanas23,24,26, reportan disminuciones que oscilaron en un rango de 19 mmHg a 8 mmHg para la PAS y de 7 mmHg y 1,8 mmHg para la PAD. Para los estudios de 8 semanas18,19,20,256, la reducción de PAS fue de 15,4 mmHg a 6 mmHg y de 6 mmHg a 4 mmHg para la PAD. Por su parte, el estudio de Herrod et al.12 fue el único que utilizó una duración de 6 semanas y determinó una reducción de PAS de 9 mmHg y no evidenció disminución de la PAD. Por lo tanto, la duración mínima eficaz para obtener beneficios en la salud derivados de la disminución de PAS y PAD podría ser de 6 semanas. A su vez, las intervenciones que se prolongaron hasta 8 semanas obtuvieron las mayores reducciones de cifras de PAS y PAD, por lo que podríamos considerar esta duración de la intervención como la referencia en la prescripción de ejercicio isométrico mediante dinamómetro manual.

En relación a las dos modalidades de ejecución: unilateral y bilateral, resaltar que los estudios que realizaron el ejercicio isométrico de forma alterna19,20,21,23,24,25 obtuvieron descensos en el rango comprendido entre los 19 mmHg y 8 mmHg de PAS y los 7 mmHg y 4 mmHg de PAD. Por el contrario, los que ejecutaron el ejercicio de manera unilateral12,18,22,26 informaron de las reducciones entre 16 mmHg y 6 mmHg para la PAS y entre 8 mmHg y 1,8 mmHg para la PAD. Por lo tanto, se podría sostener que la ejecución alternando el brazo de realización sería más eficaz para la reducción de los niveles de presión arterial en adultos mayores que realizando el ejercicio de forma unilateral.

Valorando la eficacia de los programas de entrenamiento según la clasificación de los sujetos teniendo en cuenta sus cifras iniciales de PA, de los 10 estudios seleccionados sólo uno se llevó a cabo con individuos clasificados como normotensos20 que obtuvo una disminución de PAS de 17 mmHg y de PAD de 7 mmHg. Otro de los estudios se realizó con individuos hipertensos y normotensos12 y obtuvo una disminución de 9 mmHg de PAS, sin observarse variación clínicamente relevante de la PAD. Morrin26 evaluó a individuos prehipertensos e hipertensos de grado 1 informando de una disminución de PAS de 6,1 mmHg, no siendo clínicamente relevante la cifra de descenso de PAD. Los siete estudios restantes realizados con personas hipertensas ofrecieron disminuciones que oscilan entre los 19 mmHg y los 6 mmHg de PAS y para la PAD de 7 mmHg a 4 mmHg. Por lo que a pesar de que son pocos los estudios que han analizado el efecto hipotensor del ejercicio isométrico en personas normotensas (medicadas), los hallazgos de esta revisión crítica y narrativa apuntan a que esta intervención podría ser eficaz para el manejo de la presión arterial en personas mayores independientemente de su condición médica y bajo medicación (normotensos e hipertensos).

 

DISCUSIÓN

Los principales hallazgos de esta revisión bibliográfica muestran que los programas de ejercicio de fuerza isométrica realizados con un dinamómetro manual provocan un estímulo suficiente a nivel cardiovascular para inducir descensos clínicamente relevantes en los niveles de presión arterial en adultos mayores. Para el análisis de la efectividad de los programas de ejercicio isométrico se ha considerado como valor clínicamente relevante el descenso de cifras de PAS ≥ 5 mmHg ya que es a partir de este valor cuando se ha evidenciado una disminución significativa del riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular en un 14%, por enfermedad coronaria un 9% y por todas las causas un 7% y el descenso de PAD ≥ 2 mmHg ya que se a partir del mismo se han demostrado la disminución en la prevalencia de HTA en un 17%, la incidencia de accidentes cerebrovasculares un 15% y enfermedad coronaria un 6%9. En este sentido, todos los estudios analizados mostraron disminuciones PAS superiores a los valores de referencia citados, en relación a la PAD, dos estudios12,26 no alcanzaron los niveles para que sus resultados fueran considerados como clínicamente relevantes. Los mecanismos responsables del descenso de las cifras de presión arterial inducidos por el ejercicio isométrico son por el momento poco conocidos. Se han propuesto varias teorías para explicar los mecanismos potenciales por los que el ejercicio isométrico puede influir en la regulación fisiológica de los niveles de presión arterial post-ejercicio de forma aguda y crónica. Uno de los principales mecanismos descritos sería el incremento de la producción de los niveles de una sustancia vasodilatadora como es el Óxido Nítrico (NO) que se ha evidenciado tras el ejercicio. Este incremento está relacionado con la mejora de la función endotelial de los vasos sanguíneos y de la hemodinámica, lo que contribuiría a la disminución de la resistencia al flujo sanguíneo responsable del efecto hipotensor de este tipo de ejercicio. Otro de los mecanismos implicados sería el aumento del flujo sanguíneo y la hiperemia reactiva como consecuencia del aumento de la demanda metabólica local que se produce con la contracción isométrica, además se produciría la liberación de sustancias vasodilatadoras como la epinefrina y la adenosina mediadas por el reflejo barorreceptor. También ha sido descrito como un factor contribuyente a la disminución de la presión arterial, la respuesta del Sistema Nervioso Simpático que disminuye la secreción de norepinefrina, desencadenada por la activación de barorreceptores y mecanoreceptores secundaria a la liberación de metabolitos derivados de la isquemia y aumento de presión intramuscular producidos por la contracción isométrica3.

En comparación con otros tipos de ejercicio, MacDonald et al. evaluaron27 el entrenamiento dinámico de fuerza y resistencia muscular realizado a intensidad moderada, tres sesiones semanales de 32 minutos de duración durante 14 semanas disminuyendo la PAS en −6 mmHg (95% IC, −9,0 a −2,7 mmHg) y la PAD -5 mmHg (95% IC, −8,4 ta−1,9 mmHg). Por su parte, Cornelissen y Smart28 estudiaron los efectos del ejercicio aeróbico de intensidad moderada/vigorosa, realizado 3 veces por semana durante 16 semanas con un tiempo de duración de la sesión de 40 minutos reportando un descenso de PAS −8 mmHg (95% IC, −10,7 a −6,0) y PAD de −5 mmHg (95% IC, −6,9 a −3,4). El entrenamiento concurrente de intensidad moderada, con un tiempo de sesión de 58 minutos, con una frecuencia de 3 días a la semana durante 20 semanas, produjo reducciones de PAS de 5 mmHg (95% IC, −6,4 a −4,2 mmHg) y PAD de 6 mmHg (95% IC, −6,9 a −3,8 mm Hg). Por su parte, Cornelissen et al. (2011)10 comparando las distintas modalidades de ejercicio (ejercicios cardiorrespiratorios y de ejercicio de fuerza y resistencia muscular dinámica o isotónica) informaron de disminuciones de PAS de −13 mmHg (−16,5; −10,5) y en PAD de −6 mmHg (−8,3; −3,9) en comparación con el ejercicio dinámico de resistencia (PAS −2,8 [−4,3; −1,3] y de PAD −2.7 [−3,8; −1,7]), pero ésta última modalidad evidenció mejoras en el consumo de oxígeno, disminución de la grasa corporal (6%) y de los triglicéridos plasmáticos (0,11 mmol/l). Por lo tanto, el ejercicio isométrico puede considerarse dentro del tratamiento de la HTA como una herramienta útil en el manejo de esta patología en adultos mayores. Sin embargo, en personas que presenten comorbilidad asociada como, por ejemplo, diabetes y obesidad, y pueden participar en programas de ejercicios cardiorrespiratorios y de ejercicio de fuerza y resistencia muscular dinámica o isotónica, el ejercicio isométrico debe ser empleado como un complemento de estas modalidades de entrenamiento y no como su sustituto, debido a los efectos adicionales que tanto el ejercicio cardiorrespiratorio como el ejercicio de fuerza y resistencia muscular dinámica o isotónica tienen sobre otras variables esenciales en el mantenimiento y mejora de los niveles de salud a nivel cardiovascular, del sistema músculo esquelético, la regulación de la glucosa y la composición corporal28,29,30.

 

CONCLUSIONES

Esta revisión crítica y narrativa demuestra que el ejercicio isométrico produce disminuciones clínicamente relevantes de las cifras de presión arterial en adultos mayores. Por lo tanto, esta modalidad de ejercicio físico puede ser considerada, por su efecto hipotensor, una medida eficaz a emplear dentro de las modificaciones del estilo de vida, como parte del tratamiento para el control y la prevención de la HTA. A estos efectos beneficiosos se unen además otras ventajas de este tipo de ejercicio como son:

  • Seguridad, definida por la ausencia de efectos secundarios documentados.
  • Breve duración de las sesiones (8-12 min) en comparación con otros tipos de ejercicio. (cardiorrespiratorio, ejercicio de fuerza y resistencia muscular dinámica o isotónica y el entrenamiento concurrente), por lo que puede ser una opción en personas que hayan tenido escasa adherencia con el ejercicio.
  • Bajo coste económico del material necesario (dinamómetro).
  • Posibilidad de realizar el programa de entrenamiento en el propio domicilio y en sedestación.
  • Escaso nivel de estrés en el sistema cardiovascular pero suficiente como para producir beneficios.
  • Puede ser realizado por personas que no sean capaces de realizar otros tipos de ejercicio por diferentes motivos como la imposibilidad de desplazarse a centros deportivos o presentar limitaciones funcionales, lo que podría además ayudar a alcanzar los niveles recomendados de ejercicio físico para las personas con HTA.

Por todo ello, podemos concluir que el ejercicio isométrico es una medida no farmacológica, eficaz, segura, de fácil ejecución y barata para el manejo clínico de las cifras de presión arterial en adultos mayores diagnosticados o no de HTA.

 

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ANEXOS

Tabla 1. Características de las intervenciones basadas en ejercicio isométrico y principales resultados de los estudios llevados a cabo en adultos mayores.
Estudio Intervención Duración (semanas) Frecuencia semanal Modalidad de ejercicio Intensidad Duración de la sesión (min) Series y repeticiones Descripción grupo control Resultados (mmHg)
Taylor et al. (2003) ISOM+FARMA

(Domicilio)

10 3 Dinamómetro Manual (Bilateral) 30% MCV 8 4 x 2 min

(1 min de descanso)

No ejercicio PAS ↓19

PAD ↓7

PAM ↓11

McGowan et al. (2006) ISOM+FARMA

(Mixto)

8 3 Dinamómetro Manual (Bilateral) 30% MCV 8 4 x 2 min

(1 min de descanso)

No hubo grupo control PAS ↓15,4

PAD ↓6

McGowan et al. (2006) ISOM+FARMA

(Mixto)

8 3 Dinamómetro Manual (Unilateral) 30% MCV 8 4 x 2 min

(4 min de descanso)

No hubo grupo control PAS ↓9,2

PAD ↓3,6

Badrov (2012) ISOM+FARMA

(Mixto)

10 3 Dinamómetro Manual (Bilateral) 30% MCV 8 4 x 2 min

(1 min de descanso)

No ejercicio PAS ↓8

PAD ↓5

PAM ↓6

Gregory (2012) ISOM+FARMA

(Laboratorio)

8 3 Dinamómetro Manual (Bilateral) 30% MCV 8 4 x 2 min

(1 min de descanso)

Dinamómetro Manual (Bilateral) al 3% MCV PAS ↓10

PAD ↓4

PAM↓ 4

Morrin (2019) ISOM+FARMA

(Mixto)

10 3 Dinamómetro Manual (Unilateral) 33% MCV 8 4 x 2 min

(1 min de descanso)

3 sesiones en laboratorio de dinamómetro manual al 33% durante las 10 semanas de estudio PAS ↓6,1

PAD ↓1,8

PAM ↓3,2

Okamoto et al. (2019) ISOM

(Domicilio)

8 5 Dinamómetro Manual (Bilateral) 30% MCV 8 4 x 2 min

(1 min de descanso)

No ejercicio PAS ↓17

PAD ↓7

PAM ↓10

Yoon et al. (2019) ISOM+FARMA 12 3 Dinamómetro Manual (Bilateral) 30% MCV 8 4 x 2 min

(1 min de descanso)

No ejercicio PAS ↓9

PAD ↓5,6

Cahu et al. (2020) ISOM+FARMA

(Mixto)

12 3 Dinamómetro Manual (Unilateral) 30% MCV 8 4 x 2 min

(1 min de descanso)

Mantener hábitos dietéticos y nivel de actividad física PAS ↓16

PAD ↓8

Correia et al. (2020) ISOM+FARMA

(Domicilio)

8 3 Dinamómetro Manual (Unilateral) 30% MCV 8 4 x 2 min

(4 min de descanso)

Compresión de pelota impostora (3 x 10 rep) (3 días a la semana) PAS ↓6

PAD ↓4

Herrod et al. (2021) ISOM+FARMA 6 3 Dinamómetro Manual (Unilateral) 30% MCV 8 4 x 2 min

(2 min de descanso)

No ejercicio PAS ↓9
MCV: máxima contracción voluntaria, PAS: presión arterial sistólica, PAD: presión arterial diastólica, PAM: presión arterial media, ISOM: ejercicio isométrico, FARMA: tratamiento farmacológico.

 

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