- Ainara Baines García. Facultativo Especialista de Área de Aparato Digestivo en el Hospital Reina Sofia de Tudela. Navarra. España.
- Miguel Cova Chinea. Facultativo Especialista de Área de Aparato Digestivo en el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria. Tenerife. España.
- Miriam Royo Álvarez. Facultativo Especialista del Área de Medicina Intensiva en el Hospital Royo Villanova de Zaragoza, Aragón. España.
- Julia García García. Facultativo Especialista de Área de Aparato Digestivo en el Hospital General Universitario Gregorio Marañón. Madrid. España.
- Sonia Matarranz Rípodas. Enfermera especialista familiar y comunitaria. Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra (ISLN). Navarra. España.
- Marina Beroiz Salaverri. Técnico de Laboratorio en el Hospital Universitario de Navarra. Navarra. España.
RESUMEN
La mesenteritis esclerosante (ME) es una entidad inflamatoria infrecuente que afecta al mesenterio del intestino delgado y se caracteriza por grados variables de inflamación crónica, fibrosis y necrosis grasa. Su presentación clínica suele ser inespecífica, y en muchos casos se detecta de forma incidental en estudios de imagen. No obstante, puede simular lesiones neoplásicas, lo que complica su diagnóstico y manejo. Presentamos el caso de un varón de 73 años con antecedentes de múltiples procesos oncológicos, que durante el estudio de un cuadro suboclusivo presentó hallazgos tomográficos sugerentes de implantes peritoneales malignos. Las imágenes revelaron infiltración mesentérica, afectación del epiplón y rarefacción de una costilla, con captaciones hipermetabólicas en el PET. Dos biopsias mesentéricas iniciales fueron no concluyentes, describiendo solo tejido fibroconectivo.
Ante la evolución radiológica persistente y la sospecha oncológica mantenida, se realizó una nueva biopsia guiada por imagen que mostró inflamación crónica linfocitaria, fibrosis y agregados linfoides, sin signos de malignidad ni sobreexpresión de IgG4, y fue interpretada como compatible con mesenteritis esclerosante. Se instauró tratamiento con corticoides sistémicos, con reducción progresiva de las lesiones en estudios de imagen seriados. El paciente permanece asintomático dos años después.
Este caso subraya la complejidad diagnóstica de la ME, especialmente en pacientes con antecedentes oncológicos, en los que puede simular carcinomatosis o recidiva tumoral. El diagnóstico requiere un alto grado de sospecha, el empleo de técnicas de imagen apropiadas y, fundamentalmente, confirmación histológica. El tratamiento con corticoides puede ser eficaz, y el abordaje multidisciplinar resulta esencial para evitar procedimientos innecesarios o tratamientos agresivos ante una enfermedad que, en muchos casos, presenta un curso benigno.
PALABRAS CLAVE
Mesenteritis esclerosante, neoplasias, diagnóstico diferencial.
ABSTRACT
Sclerosing mesenteritis (SM) is an uncommon inflammatory condition affecting the mesentery of the small intestine, characterized by varying degrees of chronic inflammation, fibrosis, and fat necrosis. Its clinical presentation is often nonspecific, and in many cases, it is identified incidentally during imaging studies. However, it can mimic neoplastic processes, complicating both diagnosis and management. We present the case of a 73-year-old male with a history of multiple oncological conditions, who, during evaluation for a subocclusive episode, showed tomographic findings suggestive of peritoneal carcinomatosis. Imaging revealed mesenteric infiltration, omental involvement, and rarefaction of a rib, along with hypermetabolic uptake on PET scan. Two initial mesenteric biopsies were inconclusive, showing only fibroconnective tissue.
Due to persistent radiological findings and sustained oncological suspicion, a new image-guided biopsy was performed, which revealed chronic lymphocytic inflammation, fibrosis, and lymphoid aggregates without malignancy or IgG4 overexpression. The findings were interpreted as consistent with sclerosing mesenteritis. Systemic corticosteroid therapy was initiated, leading to progressive reduction in lesion size on serial imaging. The patient remains asymptomatic after two years of follow-up.
This case highlights the diagnostic complexity of SM, particularly in patients with an oncological history, in whom it may mimic peritoneal metastasis or tumor recurrence. Diagnosis requires a high index of suspicion, appropriate imaging techniques, and histological confirmation. Corticosteroid treatment may be effective, and a multidisciplinary approach is essential to avoid unnecessary procedures or aggressive therapies in a disease that, in many cases, follows a benign course.
KEY WORDS
Sclerosing mesenteritis, neoplasms, differential diagnosis.
INTRODUCCIÓN
La mesenteritis esclerosante (ME) es una entidad inflamatoria rara y poco conocida que afecta preferentemente al mesenterio del intestino delgado. Se caracteriza por la combinación de inflamación crónica, fibrosis y, en ocasiones, necrosis grasa en el tejido mesentérico. La prevalencia exacta es desconocida, pero se estima inferior a 1% en estudios radiológicos abdominales, y afecta mayoritariamente a varones entre la sexta y séptima década de la vida1,2.
Aunque su etiopatogenia no está completamente esclarecida, se han asociado factores como cirugías abdominales previas, traumatismos, enfermedades autoinmunes, infecciones, isquemia y neoplasias, especialmente linfomas y cáncer de páncreas o colon3,4. Su presentación clínica es inespecífica e incluye dolor abdominal, masa palpable, pérdida de peso, vómitos o alteraciones del tránsito intestinal. En muchos casos, es un hallazgo incidental en pruebas de imagen.
El diagnóstico se basa en hallazgos característicos en tomografía computarizada (TC), como masas mesentéricas mal delimitadas con densidad de partes blandas, anillo de grasa hipoatenuante rodeando vasos mesentéricos («fat ring sign») y adenopatías aisladas5. No obstante, la confirmación histológica es fundamental para excluir entidades malignas. La evolución puede ser autolimitada o progresiva, con posibilidad de obstrucción intestinal. El tratamiento depende de la sintomatología e incluye desde observación clínica hasta corticoides, inmunosupresores o, raramente, cirugía6,7.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Varón de 73 años con antecedentes de colecistectomía por colecistitis gangrenosa perforada, neoplasia de próstata tratada con radioterapia, y un adenocarcinoma no mucinoso de pulmón tratado quirúrgicamente.
Durante un ingreso por un cuadro suboclusivo intestinal resuelto espontáneamente se realiza una tomografía computarizada (TC) abdominal que muestra una sospecha de lesión a nivel del cardias gástrico, un engrosamiento e infiltración del mesenterio y varios focos de aumento de partes blandas en epiplón, sugestivos de implantes peritoneales.
Ante la sospecha de malignidad se completa el estudio con una tomografía por emisión de positrones (PET), que evidencia captaciones hipermetabólicas a nivel abdominal e intercostal. Una gastroscopia no confirma la sospecha de lesión cardial. Se completa el estudio con dos biopsias consecutivas de implantes mesentéricos, mostrando ambas histología de tejido fibroconectivo sin evidencia de malignidad.
Ante la ausencia de diagnóstico se opta por un seguimiento estrecho, con TC escalonados que describen persistencia de los implantes peritoneales que condicionan afectación de la grasa perihepática y rarefacción costal.
Finalmente, se realiza nueva biopsia guiada por imagen que muestra abundante tejido fibrótico y adiposo, inflamación crónica linfocitaria, y agregados linfoides sin centros germinales ni sobreexpresión de IgG4. En esta ocasión, por primera vez, el diagnóstico histológico se describe como compatible con mesenteritis esclerosante.
Ante la necesidad de confirmar o desmentir el diagnóstico, se decide implementar tratamiento corticoides sistémicos, observándose disminución de las lesiones en dos controles tomográficos consecutivos. El paciente permanece asintomático tras dos años de seguimiento.
DISCUSIÓN
La mesenteritis esclerosante es una enfermedad de diagnóstico complejo debido a su presentación clínica inespecífica y a la dificultad para diferenciarla radiológicamente de procesos malignos o infecciosos.
En nuestro caso, la historia oncológica del paciente y la presencia de captaciones hipermetabólicas en el PET obligaron a descartar implantes peritoneales o recidiva tumoral. No obstante, la evolución radiológica fluctuante, la ausencia de malignidad en las biopsias iniciales y la histología compatible con inflamación crónica fibroesclerosa permitieron llegar al diagnóstico definitivo tras excluir otras causas. La ausencia de células plasmáticas IgG4+ ayudó a descartar una enfermedad relacionada con IgG4.
Aunque existen formas autolimitadas, la terapia inmunomoduladora es el pilar cuando hay afectación sintomática o progresión radiológica. En nuestro caso, el tratamiento con corticoides resultó eficaz, en línea con otros casos descritos en la literatura6,7. En casos refractarios existen diversas alternativas terapéuticas, aunque no existe un consenso estandarizado debido a la baja prevalencia de la enfermedad y la falta de ensayos clínicos controlados. Se ha descrito el uso de inmunomoduladores como azatioprina, micofenolato mofetilo o incluso infliximab, así como el empleo de agentes antifibróticos como el tamoxifeno, especialmente en pacientes con predominio del componente esclerosante6,7. Sin embargo, su uso debe valorarse individualmente según el patrón histológico predominante (inflamatorio, adiposo o fibrótico), la evolución clínica y la tolerancia del paciente.
En cuanto al seguimiento, la mayoría de autores recomiendan un control clínico y radiológico periódico, especialmente en aquellos pacientes tratados con inmunosupresores o con formas progresivas. Es fundamental descartar recurrencias o complicaciones como obstrucción intestinal, isquemia mesentérica o compresión vascular. La decisión de realizar nuevas biopsias debe individualizarse, sobre todo ante la reaparición de síntomas o cambios radiológicos sugerentes.
Por último, este caso pone de relieve la relevancia del diagnóstico diferencial en pacientes con antecedentes oncológicos y lesiones abdominales de comportamiento incierto. La ME puede simular metástasis peritoneales, linfoma o carcinomatosis, lo que lleva con frecuencia a exploraciones invasivas o tratamientos innecesarios. La combinación de estudios de imagen, biopsias repetidas y una sospecha clínica fundamentada permite evitar errores diagnósticos y adoptar una actitud terapéutica más conservadora y eficaz.
BIBLIOGRAFÍA
- Akram S, Pardi DS, Schaffner JA, Smyrk TC. Sclerosing mesenteritis: clinical features, treatment, and outcome in ninety-two patients. Clin Gastroenterol Hepatol. 2007,5(5):589–96.
- Daskalogiannaki M, Voloudaki A, Prassopoulos P, et al. CT evaluation of mesenteric panniculitis: prevalence and associated diseases. AJR Am J Roentgenol. 2000,174(2):427–31.
- Durst AL, Freund H, Rosenmann E, Birnbaum D. Mesenteric panniculitis: review of the literature and presentation of cases. Surgery. 1977,81(2):203–20.
- van Putte-Katier N, van Bommel EF, Elgersma OE, Hendriksz TR. Mesenteric panniculitis: prevalence, clinicoradiological presentation and 5-year follow-up. Br J Radiol. 2014,87(1039):20140451.
- Coulier B. Mesenteric panniculitis. Part 2: prevalence and natural course: MDCT prospective study. JBR-BTR. 2011,94(5):241–46.
- Sharma P, Yadav S, Needham CM, Feuerstadt P. Sclerosing mesenteritis: a systematic review of 192 cases. Clin J Gastroenterol. 2017,10(2):103–11.
- Sabate JM, Torrubia S, Maideu J, Franquet T, Monill JM, Perez C. Sclerosing mesenteritis: imaging findings in 17 patients. AJR Am J Roentgenol. 1999,172(6):1473–77.