Atención centrada en la persona en los centros sociosanitarios

23 noviembre 2025

 

AUTORES

  1. Nadia Soriano Gil. Diplomada en Fisioterapia y Graduada en Enfermería. Fisioterapeuta del Hospital Universitario de Palencia (CAUPA). Castilla y León, España.
  2. Maite Echenique Gutiérrez. Fisioterapeuta del Servicio Navarro de Salud. Navarra, España.

 

RESUMEN

La atención Centrada en la persona (ACP) supone uno de los modelos de atención e intervención a los que debe tender la realidad actual ya que se apoya en un conjunto de principios y criterios de actuación claramente definidos, donde el eje central es el respeto de los derechos, autodeterminación y singularidad de cada individuo.

Es importante constatar la necesidad de un cambio de paradigma en la atención asistencial con el enfoque de ACP, de reciente implantación en los modelos españoles, pero que cuenta con un largo desarrollo a nivel internacional.

Además, a partir de la reflexión sobre la experiencia en las instituciones gerontológicas, es importante proponer un plan formativo para la sensibilización y cambio de mentalidad de los profesionales cuidadores que trabajan en la atención directa con las personas mayores. Todo ello, con el objetivo de conseguir un servicio de calidad desde unas buenas prácticas de actuación, acordes a la filosofía del modelo de ACP.

PALABRAS CLAVE

Atención centrada en la persona, atención integral, personas mayores, centros sociosanitarios.

ABSTRACT

Person-Centered care is one of the care and intervention models to which the current reality should tend, since it is supported by a set of clearly defined principles and criteria for action, where the central axis is respect for rights, self-determination and uniqueness of each individual.

It is important to note the need for a paradigm shift in care with a person-centered care approach, recently implemented in Spanish models, but which has been developing for a long time internationally.

In addition, based on the reflection on the experience in gerontological institutions, it is important to propose a training plan to raise awareness and change the mentality of professional caregivers who work in direct care with the elderly. All this, with the aim of achieving a quality service based on good performance practices, in accordance with the philosophy of the person-centered care model.

KEY WORDS

Person-centered care, comprehensive care, seniors, social health center.

DESARROLLO DEL TEMA

Existe la percepción generalizada de que en la actualidad hay una inadecuación de los servicios de atención a las personas que precisan apoyos y atención de larga duración, tanto en lo relacionado con la financiación, la provisión y gestión de los servicios o el modelo de cuidados prestados1.

A pesar de los avances positivos que se han producido en los servicios gerontológicos a lo largo de la historia debido a las necesidades y demandas actuales de las personas mayores, se observa la necesidad de una transformación en los modelos de atención.

Por ello, frente al enfoque tradicional centrado en los servicios, según el cual el usuario debe adaptarse a la oferta organizativa y a un modo de vida “institucional”, surge el modelo de ACP que pone el foco en la persona como guía de actuación.

La ACP encuentra su origen en la psicología humanística de Carls Rogers y en su concepto de “terapia centrada en el cliente”, desde entonces se ha venido desarrollando en diferentes contextos sociales, cuyas propuestas han sido trasladadas a diferentes áreas de intervención en las cuales los equipos profesionales mantienen relaciones de ayuda como la educación, la salud o la discapacidad, de entre los que se encuentran las instituciones residenciales. Carls Rogers fue un psicólogo estadounidense del enfoque en la psicología humanística nacido en 1902 y reconocido como el psicoterapeuta más influyente de la historia2,3.

En los últimos años ha surgido un importante número de publicaciones respecto a la nueva forma de cuidado, las cuales han tenido un papel muy relevante a la hora de llamar la atención de los profesionales sanitarios4.

Actualmente, es un momento de desarrollo e investigación con el objetivo de implantar en nuestro sistema de cuidados un modelo de atención individualizado, único de cada paciente y teniendo a éste como centro de partida2.

Así se presenta un nuevo paradigma de atención que está surgiendo en la última década en España desde el enfoque de ACP. En comparación con algunos países de la Unión Europea o EEUU, se destaca que el enfoque de la ACP tiene aún un escaso recorrido en España.

En España la presencia de la perspectiva de la ACP es aún limitada, dado que los recursos continúan orientándose desde los modelos asistenciales tradicionales que priorizan los cuidados sanitarios frente a los cuidados integrales2. No obstante, en el campo de los servicios gerontológicos, recientemente está surgiendo un creciente interés y una progresiva toma de conciencia hacia la ACP como referente capaz de guiar un necesario cambio de modelo y de transformación de los servicios actuales3.

OBJETIVOS:

– Conocimiento del Modelo de ACP.

– Importancia de la formación del profesional cuidador.

– Destacar la necesidad de desarrollar una atención directa personalizada fomentando la autonomía en el control y gestión de la vida de las personas mayores dependientes.

APROXIMACIÓN CONCEPTUAL:

Actualmente, no existe una definición consensuada del término ACP ya que, si bien es posible señalar un enfoque común en relación con la ACP, no existe un único modelo y sus características y dimensiones varían en función del ámbito de desarrollo2,3.

Históricamente la ACP nace en el ámbito de los servicios sociales y se define como el modelo de atención que pretende contribuir a un necesario cambio en el enfoque de la intervención, desde la perspectiva de la atención integral a las personas en situación de vulnerabilidad social, discapacidad o dependencia (entre otras situaciones posibles), situándose en el centro del modelo a fin de cubrir sus necesidades y expectativas. El propósito fundamental de la ACP es potenciar la independencia, autonomía y control del proyecto de vida de la persona atendida, así como alcanzar el máximo beneficio terapéutico posible5,6.

Por un lado, la OMS define la ACP como “aquella que se consigue cuando se pone a la persona como eje sobre el que giran el resto de las dimensiones relacionadas con la intervención basada en evidencia científica, la organización del servicio, el equipo y la interdisciplinariedad y el ambiente”6.

En el ámbito de la atención a las personas con discapacidad y personas mayores, es importante remarcar la acepción de Pilar Rodríguez, cuando define la ACP como aquélla que promueve condiciones en ámbitos de calidad de vida y bienestar de la persona para mejorar, partiendo del respeto a la dignidad de los derechos, a los intereses y preferencias y contando con la participación efectiva de las personas; tratando de ver minimizada su situación de fragilidad, discapacidad o dependencia, y al tiempo, poder desarrollar al máximo su autonomía personal para seguir llevando a cabo y controlando su propio proyecto de vida6,7.

Es importante destacar que lo más adecuado a la hora de hablar sobre la ACP es referirse a “modelos de atención centrados en la persona”, en lugar de hacerlo como un único modelo, ya que se puede encontrar múltiples vías de desarrollo y diferentes formas de aplicar este tipo de intervención. Una de las principales variantes en relación a los modelos centrados en la persona que existe en la actualidad es la definición de la Atención Integral Centrada en la Persona (AICP) desarrollada por Pilar Rodríguez en 2013, la cual supone una síntesis entre la ACP y la Atención Integral, modelo de atención más extendido en la gerontología de nuestro país. La AICP es definida por la autora como el modelo de atención que promueve las condiciones necesarias para la consecución de mejoras en todos los ámbitos de la calidad de vida y el bienestar de la persona, partiendo desde el respeto pleno a su dignidad y derechos, de sus intereses y preferencias y contando con la participación efectiva del usuario6.

Martínez también propone su propia definición: “La Atención Gerontológica Centrada en la Persona puede ser definida como un enfoque de la intervención, como una metodología de intervención y, desde una visión más amplia, como un modelo de atención”8.

A pesar de existir varias definiciones sobre la ACP, todas ellas coinciden de una manera u otra en tres aspectos y pilares fundamentales del modelo: mantener un continuo respeto al paciente en cuanto a sus valores, tener siempre en cuenta sus preferencias y actuar en base a las necesidades expresadas9. Además, se habla de la ACP, como una estrategia utilizada para conseguir y facilitar la atención personalizada, profesionalizada y resolutiva respecto a las necesidades de dependencia10.

CARACTERÍSTICAS:

Los Modelos de ACP, buscan armonizar los sistemas organizativos y asistenciales de los servicios con las preferencias y deseos de las personas que precisan atención o cuidados personales. Pretende contribuir a un necesario cambio en el enfoque de la intervención, situando en el centro de atención a la persona, favoreciendo su autonomía decisoria, su independencia funcional y destacando el papel terapéutico de lo cotidiano y lo significativo para cada individuo, como el mejor modo de favorecer la calidad de vida. Los objetivos son garantizar la dignidad de las personas, favorecer que puedan ejercer sus derechos (tales como la intimidad, confidencialidad, el derecho a la información y a la toma de decisiones) para que puedan tomar el control de sus vidas, favoreciendo que dispongan de un entorno favorecedor y seguro, evitando daños y proporcionando oportunidades y beneficios. Todo esto ha de ser proporcionado desde el conocimiento de cada individuo, y el máximo respeto a sus preferencias, necesidades y valores. Es por ello que las respuestas han de ser más individualizadas, asegurando que éstas guíen las decisiones clínicas, así como el soporte educativo por parte del profesional para que las personas puedan participar en su autocuidado y tomar sus propias decisiones con responsabilidad, buscando el máximo beneficio terapéutico, a la vez que se garanticen sus derechos y que puedan desarrollar su proyecto de vida8.

Partiendo de que nuestros mayores necesitan cuidados de calidad, la principal característica de este modelo es que dichos cuidados se centran en la persona. La individualización, la dignidad, el derecho a la autonomía, el fomento de la independencia y el respeto de los valores, preferencias y necesidades, son rasgos distintivos de este modelo de atención11.

Algunas características que deberían reunir las residencias para resultar atractivas a sus destinatarios, deducidas de diferentes resultados de investigación, son las relacionadas con la flexibilidad horaria, la disponibilidad de espacios personalizados, el coste asumible, la dedicación por parte de los trabajadores de tiempo para charlar o pasear, o la amplitud de horarios para las visitas, entre otras12.

Existe un documento clave a la hora de desarrollar los principales aspectos de este modelo en nuestro país, ese es el Decálogo de la ACP desarrollado por Teresa Martínez2. Teresa Martínez es la autora que inicia el proceso en nuestro país y además una de las personas que más bibliografía tiene sobre ello.

De este documento se desprenden diez pilares fundamentales del Modelo que resumen este tipo de atención, han de ser aplicadas en un centro residencial o en un servicio geriátrico y se obtendrá una mejora general en la atención y, por tanto, una mejora en la calidad de vida de los usuarios13:

– Dignidad: las personas mayores tienen derecho al respeto a su diferencia y a ser tratadas con el mismo respeto que a los demás.

– Competencia: las personas mayores tienen capacidades, independientemente de los recursos que requieran para desarrollarlas.

– Autonomía: las personas mayores tienen derecho a controlar su propia vida.

– Participación: las personas mayores tienen derecho a participar en la toma de decisiones que afecten al desarrollo de su vida.

– Integralidad: la persona es un ser multidimensional.

– Independencia: la persona mayor tiene derecho a mantener su independencia aunque necesite recursos para ello.

– Individualidad: todas las personas son únicas y diferentes.

– Inclusión social: las personas mayores son miembros activos de la comunidad y por tanto, tienen el mismo derecho a disfrutar de los recursos comunitarios.

– Bienestar: las personas mayores han de tener acceso a programas dirigidos al bienestar objetivo y subjetivo.

– Continuidad de la atención: las personas mayores en situación de dependencia deben tener acceso a los apoyos que precisan.

Uno de los puntos clave de la ACP, es el mantenimiento de las habilidades y capacidades que las personas tienen, se centra en conservar las actividades que aún pueden realizar e intenta reforzarlas para no perderlas10.

Por lo tanto, la ACP es un enfoque que prioriza al ser humano, defendiendo sus derechos y su autodeterminación; es una forma de “mirar” a la persona que la reconoce como agente activo con capacidad para decidir sobre sí misma14. Es, asimismo, una atención profesionalizada que busca la calidad de vida de las personas que necesitan cuidados, dando prioridad al respeto a su individualidad, a su modo de vida y a sus preferencias10. En la Figura 1 se expone un esquema explicativo del Modelo integral de ACP en situaciones de discapacidad, fragilidad o dependencia.

LA IMPLEMENTACIÓN DEL MODELO:

La transición hacia un modelo de ACP requiere una serie de cambios tanto en la cultura y en el modelo de gestión de los roles de los y las profesionales sanitarios como de las organizaciones que prestan los servicios, cuyo nivel y velocidad de implantación puede diferir entre centros15.

Tal transformación consistiría en primer lugar garantizar el acceso y provisión de unos servicios sociales y sanitarios especializados y de calidad para detectar problemas y riesgos y, en segundo, capacitar a los profesionales que integran los equipos de atención para la detección y actuación ante las posibles necesidades14.

La práctica profesional debe ocupar una posición terapéutica no directiva en un contexto de toma de decisiones compartidas en el cual la persona atendida participe activamente y prevalezcan las preferencias y voluntades de las personas en lugar de los criterios técnicos y organizativos4. A tal efecto resulta fundamental mantener un profesional de referencia y preservar la independencia y autonomía de la persona usuaria para tomar sus propias decisiones a lo largo de ese proceso6.

En los modelos basados en la personalización resulta imprescindible tanto valorar la calidad de vida integral de la persona, como conocer a la persona, sus relaciones sociales y afectivas, sus capacidades, sus intereses, su proyecto de vida y su biografía mediante la elaboración de su historia de vida con el acercamiento y escucha activa, que permita diseñar el plan personalizado de atención (sujeto a revisión y modificación periódica)6.

Papel de los profesionales en el modelo:

Es importante tener en cuenta que, para conseguir el cambio, es necesario la participación de colectivos profesionales motivados, dispuestos a emprender el cambio, inicialmente en el objetivo y finalidad de su trabajo, y posteriormente en la metodología de éste y su estructura. Para ello, es necesario sensibilizar a todas las personas implicadas en la prestación de cuidados, sobre todo al personal de atención directa, ya que es la clave del modelo. Se debe ofrecer formación y apoyo continuo para despejar dudas y vencer resistencias, implicando al personal en el cambio y haciéndoles partícipes del mismo16.

El papel del profesional en la ACP con demencia se puede resumir siguiendo el modelo VIPS. Este modelo está diseñado para facilitar el trabajo a los profesionales y acercar sus prácticas y técnicas al modelo de ACP (17), en este modelo se formula a ACP a través de cuatro componentes:

V- Valoración de la persona con demencia y de la persona a su cuidado

I – Trato individualizado

P- Perspectiva de la persona con demencia

S- Entorno social positivo donde la persona experimenta bienestar

 

A continuación, se señalan los cometidos de los equipos técnicos dentro del modelo de ACP18:

-Realizar la valoración integral de cada persona y proponer su Plan de atención y vida.

-Realizar las intervenciones profesionales que sean indelegables.

-Apoyar a la formación continua de los equipos de apoyo cotidiano.

-Asesorar a los equipos de apoyo cotidiano en la realización de las actividades de la vida diaria y especialmente cuando se produce alguna situación más compleja.

-Realizar consultas y apoyar a los profesionales de referencia para encontrar las mejores opciones en la atención cotidiana a cada persona.

-Apoyar a la formación continua de los equipos de apoyo cotidiano.

-Llevar a cabo el seguimiento y la evaluación periódica en cada caso.

-Otras: Diseñar y evaluar programas, protocolos, nuevas metodologías, etc.

 

BARRERAS Y FACILITADORES:

Hacer realidad los modelos de atención centrada en la persona no es algo sencillo cuando los recursos parten de una atención centrada en el servicio y su organización. Algunos han calificado este proceso de reorientación como un cambio “cultural” en el sentido de que llevar a la práctica los enunciados de la ACP implica una transformación profunda de la organización, de su cultura, de los roles profesionales y de su funcionamiento 10.

De especial interés resulta poder identificar las condiciones y variables que dificultan y facilitan la extensión de la ACP en los centros y servicios de atención a personas mayores. A continuación, se hace una referencia a las condiciones y variables más citadas en la literatura consultada habitualmente analizadas en los recursos residenciales.

Distintos organismos y autores han llamado la atención sobre una diversidad de factores y situaciones del sistema sanitario que pueden actuar a modo de barreras en la provisión de una atención centrada en la persona. En este sentido se han señalado como obstáculos: la falta de una definición consensuada sobre el concepto de la ACP, la tendencia a disociar la ACP de las prácticas basadas en la evidencia, la limitación de recursos humanos y el escaso tiempo dedicado a los pacientes, la ausencia de acuerdo en qué tipo de información debe ser transmitida, la actitud de escepticismo hacia este enfoque de algunos profesionales, la percepción por parte de los profesionales de pérdida de poder si se comparten las decisiones con el paciente, la falta de participación de los pacientes y familias, la falta de autonomía de los profesionales de atención directa en la atención cotidiana o las dificultades de comunicación que presentan algunos pacientes y el carácter “institucional” (físico y organizacional) que impera en los servicios10.

 

Barreras y Obstáculos:

Todo cambio implica la necesidad de superar ciertos obstáculos. Pilar Martínez propone una serie de premisas que deben dirigir todo tipo de actuación9:

– La atención personalizada debe realizarse desde la autonomía y la independencia.

– Respeto de lo privado, lo íntimo y la confidencialidad.

– Es necesario observar y atender lo propio, lo significativo y lo cotidiano de la persona.

– Hay que incluir a los familiares y amigos como conocedores de las personas mayores y por tanto reconocer sus funciones. Si bien estas premisas pueden parecer obvias, es cierto que la rutina en la que están inmersos los profesionales de atención directa hace que puedan pasar desapercibidas.

Por otro lado, la autora plantea las demandas que implica este modelo:

– Nuevos conocimientos y competencias profesionales. Aporta un nuevo “modo de vida” en la práctica profesional que requiere de competencias específicas de cada disciplina, pero también, de otras transversales y comunes a todo el equipo profesional que permitan a la persona mayor ejercer su autonomía.

– Para poder proporcionar una atención individualizada, deben plantearse propuestas flexibles y adaptadas a cada persona dejando de lado “recetas” que puedan aplicarse a un conjunto de personas.

– Los equipos profesionales deben ser creativos para conseguir la implicación de los participantes.

Además, en el 2013 amplía estas demandas y añade aquellas que están relacionadas con el entorno y el espacio físico. Incide en la importancia de la ubicación en un entorno comunitario que facilite las relaciones sociales y propicie ambientes semejantes a los de un hogar que favorezcan la autonomía, el descanso, la familiaridad, las relaciones personales y la intimidad6.

El desarrollo de este enfoque supone un cambio profundo, que no está exento de dificultades. Una barrera que se encuentra en la percepción y consideración que tiene la sociedad (y por tanto también muchos profesionales) para identificar a la persona que se encuentra detrás. Es decir, la dificultad para considerar de modo holístico y completo qué siente, necesita y merece una persona. Los cuidados, desde la ACP, han de estar dirigidos a ayudar a las personas a vivir bien con y a pesar de su situación de enfermedad, deterioro o demencia. Ello sin duda no es sencillo pues requiere que así lo perciban el conjunto de profesionales implicados19.

Otra se refiere al hecho de que en este entorno esta propuesta de cuidado tiene su origen más desde la oferta de los servicios (desde los propios profesionales del sector), y no tanto de la demanda (de las propias personas usuarias y/o sus familias). No es por tanto extraño encontrar entre los profesionales, las personas mayores y sus allegados y la sociedad, en general, resistencias y dificultades en su desarrollo y aplicación porque cuestiona aspectos muy profundos como el rol del profesional, la responsabilidad y el poder en el mismo, la asunción de decisiones, riesgos, etc.

Sin embargo, se produce un vacío en este ámbito social debido a la falta de preparación, la difusa conceptualización de los servicios, la desregularización del sector, la ausencia de definición de perfiles profesionales, la carencia de títulos y cualificaciones profesionales en correspondencia a las exigencias sociolaborales de nivel medio y superior y la inconcreción de sistema de acreditación y reconocimiento en el sector cuando existe mucho aprendizaje adquirido a través de la experiencia, y, por otro lado, porque son los profesionales que tienen relación directa y continuada con las personas mayores los que deben ser los principales conocedores de estos modelos20.

Dentro de las organizaciones que ya han realizado estos cambios se pueden resaltar varios aspectos que han ayudado, como son los siguientes21: El liderazgo de las personas responsables del proyecto, para conseguir un cambio verdadero hace falta que desde las propias direcciones y personas de mando se crea en el cambio de modelo, si no hay un liderazgo eficaz se puede perder el camino a seguir. Este liderazgo influye también en los trabajadores de los propios centros, tanto los auxiliares de enfermería como los enfermeros, que son los profesionales que pasan más tiempo con los usuarios, hace falta un gran compromiso de todos ellos para poder llegar a hacer efectivo el cambio de modelo. En este cambio de mentalidad, hace falta una alta formación, a veces es necesario desaprender lo que ya muchos tienen automatizado, los detalles importan y no requieren de tiempo adicional. También se ha destacado la importancia de la formación en formas de comunicación adecuadas y la sensibilización de las personas implicadas en el proceso, no sólo usuarios, familiares o profesionales, sino también otros agentes como puede ser la propia

 

Facilitadores:

En cuanto a los instrumentos que facilitan la ACP, diversos autores destacan la biografía13 el proyecto de vida, las actividades significativas de tipo físico cognitivo o social, el rol del profesional, la familia1 y el espacio físico en el que viven. La idea no es otra que vivir “fuera de casa, pero como en casa” 22.

 

CONCLUSIÓN

El concepto de atención sanitaria y social de las personas mayores se ha modificado en las últimas décadas, actualmente se están incorporando estrategias que garanticen la defensa de los derechos y valores de las personas y no solo la atención a la enfermedad o dependencia.

La visión de la persona y del proceso de interacción profesional/cliente de la ACP ha suscitado gran interés en diversos campos profesionales y este enfoque ha sido trasladado, con diferentes matices, a otros ámbitos de atención donde los profesionales mantienen relaciones de ayuda hacia otros como la educación, la atención a la discapacidad o a las personas mayores con demencia10.

Si bien, tanto los modelos tradicionales como la ACP tratan de ofrecer una atención individualizada, la diferencia principal radica en el papel activo que este último otorga a las personas usuarias y las consecuencias que ello genera en los profesionales y su forma de intervenir. Mientras que en los modelos anteriores se contempla la práctica paternalista donde los profesionales son quienes toman todas las decisiones10. En definitiva, a través de este enfoque se busca la personalización de la atención entendiendo que cada individuo se construye como persona en procesos de apertura y comunicación con los demás. Pretende que cada persona tome un papel de agente central y en la medida de lo posible activo10.

La ACP se presenta como un modelo de atención que pretende cambiar la concepción que se tiene de la atención gerontológica. En cuanto a las principales medidas que propone este modelo es fundamental destacar la importancia que se da a conceptos básicos en la atención sociosanitaria como son la dignidad en el cuidado, la calidad de vida de la persona y el derecho de autodeterminación del mayor, suponiendo la piedra angular de los modelos centrados en la persona.

En España sigue considerándose un modelo innovador, aunque se están realizando avances significativos en los últimos años a un ritmo desigual dependiendo de cada Comunidad Autónoma. El objetivo es facilitar los apoyos necesarios para fomentar la autonomía e independencia de la persona el mayor tiempo posible y con la activa participación de los profesionales, familias y el entorno social más próximo7.

En definitiva, la ACP se desarrolla desde los valores humanos, desde la defensa del ejercicio de los derechos de las personas que se encuentran en situación de especial vulnerabilidad10.

 

BIBLIOGRAFÍA

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  20. Tejado Fernández, J. Perfiles profesionales en la atención a personas dependientes. Una mirada desde la formación. Revista de Educación Inclusiva. 2009: 2 :2,5.
  21. Martínez T, Díaz-Veiga P, Sancho M, Rodríguez P. Modelo de atención centrada en la persona. Fundación Matia; 2018
  22. Rodríguez Rodríguez P. Innovaciones en residencias para personas en situación de dependencia: diseño arquitectónico y modelo de atención. Madrid: Fundación Caser para la dependencia. 2012.

 

ANEXOS

ANEXO 1.

Figura 1. Modelo integral de Atención Centrada en la Persona en situaciones de discapacidad, fragilidad o dependencia. Tomado de: Universidad Internacional Menéndez Pelayo. El modelo de Atención Integral y Centrado en la Persona (AICP). Bases científicas, principios y aplicaciones. Disponible en fundacionpilares.org.

 

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