- Iñigo Urdiain Labayen. Hospital Universitario de Burgos. Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo. Médico Interno Residente. Burgos, Castilla y León, España.
- Michelle Carolina Otero Rondón. Hospital Universitario de Burgos. Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo. Médico Adjunto. Burgos, Castilla y León, España.
- Ana Armendáriz Llanos. Hospital Universitario de Burgos. Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo. Médico Interno Residente. Burgos, Castilla y León, España.
- Maximiliano Ezequiel Baudino Depetris. Hospital Universitario de Burgos. Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo. Médico Interno Residente. Burgos, Castilla y León, España.
- Idoia Domínguez Arroyo. Hospital Universitario de Burgos. Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo. Médico Interno Residente. Burgos, Castilla y León, España.
- Luis Casaval Cornejo. Hospital Universitario de Burgos. Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo. Médico Interno Residente. Burgos, Castilla y León, España.
RESUMEN
Los quistes esplénicos constituyen una patología infrecuente dentro de las lesiones del bazo, representando menos del 1% de todas las lesiones esplénicas focales. Se dividen en quistes primarios (verdaderos) y secundarios (pseudoquistes), diferenciándose por la presencia o ausencia de un revestimiento epitelial. Entre los primarios, los quistes epidermoides son los más frecuentes; su origen es congénito y suelen tener un comportamiento benigno, aunque pueden alcanzar gran tamaño y producir síntomas compresivos.
Se presenta el caso de un varón de 21 años que acudió a consulta de cirugía general por dolor persistente en el hipocondrio izquierdo de tres a cuatro semanas de evolución, exacerbado con la respiración profunda y sin respuesta al tratamiento analgésico convencional. En la exploración física se observó un abdomen blando, no distendido, con discreta sensibilidad en el hipocondrio izquierdo. La tomografía computarizada abdominal evidenció una esplenomegalia secundaria a una lesión quística gigante de 15 × 12 × 14 cm, hipodensa y multiloculada, con tabiques internos de grosor variable y focos de calcificación.
Entre los diagnósticos diferenciales se consideraron los quistes simples, epidermoides, linfangiomas y parasitarios, descartándose estos últimos por la ausencia de antecedentes epidemiológicos, serología negativa y características radiológicas incompatibles.
Dada la sintomatología y el gran tamaño del quiste, se decidió realizar una esplenectomía abierta programada. El estudio histopatológico confirmó el diagnóstico de quiste epidermoide esplénico sin evidencia de malignidad. El postoperatorio transcurrió sin complicaciones y con buena evolución clínica.
Este caso destaca la importancia de un diagnóstico diferencial preciso en lesiones quísticas del bazo y la necesidad de individualizar el tratamiento según el tamaño, la sintomatología y la etiología sospechada. La esplenectomía continúa siendo el tratamiento de elección en quistes esplénicos sintomáticos o gigantes, permitiendo la confirmación diagnóstica y la resolución completa del cuadro clínico.
PALABRAS CLAVE
Quistes, quiste epidérmico, enfermedades del bazo, bazo, esplenectomía, esplenomegalia.
ABSTRACT
Splenic cysts are an uncommon entity within splenic pathology, accounting for less than 1% of all focal splenic lesions. They are classified as primary (true) and secondary (pseudocysts), differing by the presence or absence of an epithelial lining. Among the primary types, epidermoid cysts are the most frequent.
We present the case of a 21-year-old male who attended the general surgery clinic due to left upper quadrant pain lasting three to four weeks, exacerbated by deep inspiration and unresponsive to conventional analgesic treatment. Physical examination revealed a soft, non-distended abdomen, with mild tenderness in the left hypochondrium. Abdominal computed tomography demonstrated significant splenomegaly secondary to a giant cystic lesion measuring 15 × 12 × 14 cm, hypodense and multilocular, with internal septa of variable thickness and foci of calcification.
Differential diagnoses included simple splenic cysts, epidermoid cysts, lymphangiomas, and parasitic cysts, the latter being ruled out due to the absence of epidemiological history and radiological characteristics.
Given the symptomatology and the large size of the cyst, an elective open splenectomy was performed. Histopathological analysis confirmed the diagnosis of an epidermoid splenic cyst without evidence of malignancy. The postoperative course was uneventful.
This case highlights the importance of differential diagnosis in splenic cystic lesions, as well as the need to individualize treatment according to size, symptoms, and suspected etiology. Splenectomy remains the treatment of choice for large or symptomatic cysts, allowing diagnostic confirmation and complete resolution of the clinical condition.
KEY WORDS
Cysts, epidermal cyst, splenic diseases, spleen, splenectomy, splenomegaly.
INTRODUCCIÓN
Los quistes esplénicos son lesiones poco frecuentes del bazo que representan menos del 1% de todas las masas esplénicas focales reportadas en la literatura¹. Su hallazgo suele ser incidental durante estudios de imagen abdominal, aunque los quistes de gran tamaño pueden manifestarse con síntomas locales o complicaciones graves.
Clasificación y etiología:
Los quistes esplénicos se clasifican en primarios (verdaderos) y secundarios (pseudoquistes), según la presencia o ausencia de revestimiento epitelial². Los quistes primarios incluyen los epidermoides, dermoides, mesoteliales y vasculares, siendo los epidermoides los más frecuentes³. Estos suelen tener origen congénito, asociado a la inclusión de células epiteliales durante el desarrollo embrionario del bazo⁴. Por otro lado, los pseudoquistes se relacionan con traumatismos, infecciones, infartos esplénicos o hemorragias, careciendo de epitelio y presentando una pared fibrosa⁵.
Epidemiología y manifestaciones clínicas:
Afectan principalmente a pacientes jóvenes, sin predilección clara por sexo. En la mayoría de los casos son asintomáticos y se descubren de forma incidental en ecografías o tomografías computarizadas. Cuando alcanzan grandes dimensiones, pueden generar dolor en el hipocondrio izquierdo, masa palpable, sensación de plenitud abdominal o síntomas por compresión de estructuras adyacentes⁶. En casos raros, pueden complicarse con hemorragia, infección o ruptura hacia la cavidad peritoneal.
Diagnóstico por imagen:
La ecografía abdominal suele ser el primer estudio diagnóstico, mostrando lesiones anecoicas o multitabicadas con refuerzo posterior. La tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RMN) proporcionan una mejor caracterización de la lesión, determinando su tamaño, contenido, número de tabiques y la presencia de calcificaciones⁷. La TC es particularmente útil para diferenciar entre quistes simples, parasitarios o neoplásicos.
Entre los diagnósticos diferenciales deben considerarse los quistes parasitarios (hidatídicos), linfangiomas, hemangiomas, abscesos esplénicos, y en casos menos frecuentes, neoplasias quísticas. La serología para Echinococcus granulosus ayuda a descartar la etiología parasitaria⁸.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Se presenta el caso de un varón de 21 años con dolor persistente en el hipocondrio izquierdo de tres a cuatro semanas de evolución, exacerbado con la respiración profunda y sin respuesta al tratamiento analgésico convencional. En la exploración física se observó un abdomen blando, con discreta sensibilidad en el hipocondrio izquierdo. La TC abdominal evidenció una lesión quística gigante de 15 × 12 × 14 cm, multiloculada e hipodensa, con tabiques internos y focos de calcificación, acompañada de esplenomegalia.
Los diagnósticos diferenciales incluyeron quiste epidermoide, linfangioma y quiste parasitario, este último descartado por la ausencia de antecedentes epidemiológicos y resultados serológicos negativos. Debido al tamaño de la lesión y la sintomatología progresiva, se realizó una esplenectomía abierta programada. El estudio histopatológico confirmó un quiste epidermoide esplénico sin signos de malignidad. El postoperatorio se cursó sin complicaciones y con recuperación completa.
TRATAMIENTO
El manejo de los quistes esplénicos depende de su tamaño, etiología y sintomatología. Las lesiones pequeñas y asintomáticas pueden manejarse de forma conservadora con vigilancia periódica por imagen⁹. Los quistes mayores de 5 cm, sintomáticos o con sospecha de complicación, requieren tratamiento quirúrgico. Las opciones incluyen marsupialización, decapsulación, resección parcial o esplenectomía total, dependiendo de la localización y extensión del quiste. En la actualidad, la cirugía laparoscópica ha ganado popularidad por sus menores complicaciones y mejor recuperación postoperatoria, aunque en quistes gigantes puede ser necesario el abordaje abierto¹⁰.
PRONÓSTICO Y SEGUIMIENTO
El pronóstico de los quistes esplénicos benignos es excelente tras la resección completa. La recurrencia es rara cuando se logra la extirpación total de la pared quística. En pacientes esplenectomizados, es fundamental la vacunación profiláctica contra Streptococcus pneumoniae, Haemophilus influenzae tipo b y Neisseria meningitidis, así como la educación sobre el riesgo de infecciones graves post-esplenectomía.
CONCLUSIÓN
Los quistes esplénicos son entidades poco comunes, cuyo diagnóstico requiere un alto índice de sospecha y una adecuada correlación clínica e imagenológica. El caso presentado ejemplifica la importancia de un abordaje integral y de la elección del tratamiento en función del tamaño, los síntomas y la naturaleza del quiste. La esplenectomía continúa siendo el tratamiento de elección en quistes sintomáticos o gigantes, garantizando la resolución completa y la confirmación diagnóstica. Sin embargo, las técnicas conservadoras y mínimamente invasivas se perfilan como alternativas seguras en casos seleccionados.
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