Clasificación y tratamiento de las bradiarritmias y taquiarritmias en anestesia y cuidados críticos

6 diciembre 2025

AUTORES

  1. Carlos Moreno Gálvez. Médico Interno Residente, Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, Aragón, España.
  2. Ignacio Ladrero Paños. Médico Interno Residente, Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, Aragón, España.
  3. Laura Morales Blasco. Médico Interno Residente. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, Aragón, España.
  4. Mario Martínez Fleta. Médico Interno Residente, Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, Aragón, España.
  5. Alejandra Ruiz Colodrero. Médico Interno Residente. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, Aragón, España.
  6. Alicia Viñas Barros. Médico Interno Residente, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, Aragón, España.

 

RESUMEN

Las arritmias cardíacas constituyen eventos frecuentes y potencialmente graves en el entorno perioperatorio y en unidades de cuidados intensivos. Estas alteraciones del ritmo cardiaco pueden comprometer de forma aguda la perfusión tisular y desencadenar colapso hemodinámico, especialmente en pacientes críticos o bajo anestesia general. Este trabajo ofrece una revisión exhaustiva de la fisiopatología, clasificación, factores de riesgo, diagnóstico y tratamiento de las arritmias, con enfoque en su manejo intraoperatorio y en la UCI. Se describe la historia del conocimiento de las arritmias desde los primeros registros electrocardiográficos hasta las técnicas avanzadas de monitorización continua. El desequilibrio electrolítico, la hipoxemia, los efectos farmacológicos de anestésicos y simpaticomiméticos, y las cardiopatías estructurales son factores predisponentes claves. El diagnóstico se basa en la interpretación electrocardiográfica inmediata y el análisis del contexto clínico. El tratamiento debe ser precoz y específico: las bradiarritmias sintomáticas requieren fármacos como atropina o infusión de catecolaminas, e incluso estimulación eléctrica; mientras que las taquiarritmias pueden requerir cardioversión, fármacos antiarrítmicos como amiodarona o lidocaína, y control de la frecuencia ventricular. Se enfatiza la importancia de la monitorización hemodinámica avanzada y de protocolos estandarizados en pacientes anestesiados o críticamente enfermos. Esta revisión busca consolidar una visión integral y práctica del manejo de las arritmias cardiacas en entornos de alta complejidad asistencial.

PALABRAS CLAVE

Arritmias cardíacas, anestesia, cuidados críticos.

ABSTRACT

Cardiac arrhythmias are frequent and potentially life-threatening events in the perioperative setting and intensive care units. These rhythm disturbances may acutely impair tissue perfusion and lead to hemodynamic collapse, especially in critically ill patients or under general anesthesia. This paper provides a comprehensive review of the pathophysiology, classification, risk factors, diagnosis, and treatment of arrhythmias, with a focus on their management during anesthesia and in the ICU. It traces the historical evolution of arrhythmia recognition from early electrocardiographic records to modern continuous monitoring techniques. Electrolyte imbalances, hypoxemia, pharmacological effects of anesthetic agents and sympathomimetics, and underlying structural heart disease are major predisposing factors. Diagnosis relies on immediate electrocardiographic interpretation and clinical context analysis. Treatment must be prompt and targeted: symptomatic bradyarrhythmias require agents such as atropine, catecholamine infusions, or even transcutaneous or transvenous pacing; tachyarrhythmias may require electrical cardioversion, antiarrhythmic drugs like amiodarone or lidocaine, and rate control strategies. Advanced hemodynamic monitoring and standardized protocols are crucial in anesthetized or critically ill patients. This review aims to consolidate an integrated and practical approach to the management of cardiac arrhythmias in high-complexity clinical environments.

KEY WORDS

Cardiac arrhythmias, anesthesia, critical care.

INTRODUCCIÓN

Las arritmias cardíacas representan una causa significativa de morbilidad y mortalidad en pacientes críticos y en aquellos sometidos a procedimientos anestésicos. La alteración del ritmo cardiaco, ya sea por lentitud (bradiarritmias) o rapidez excesiva (taquiarritmias), puede condicionar una reducción crítica del gasto cardiaco y desencadenar colapso hemodinámico, con consecuencias sistémicas severas en órganos como el cerebro, el riñón y el miocardio¹. En el entorno quirúrgico, la inducción anestésica, la manipulación quirúrgica del corazón, los cambios súbitos en la volemia, y la interacción farmacológica con anestésicos y fármacos vasoactivos pueden precipitar episodios arrítmicos de forma aguda². En las unidades de cuidados críticos (UCI), el entorno de alta demanda metabólica, los trastornos electrolíticos y las alteraciones del sistema nervioso autónomo también favorecen su aparición. Ante esta realidad clínica, resulta fundamental para el anestesiólogo y el intensivista comprender con precisión los mecanismos fisiopatológicos, las formas de presentación, la clasificación electrocardiográfica, y las estrategias terapéuticas más eficaces para el tratamiento de estas alteraciones. Este artículo tiene como objetivo proporcionar una revisión exhaustiva sobre las bradiarritmias y taquiarritmias, abordando su definición, clasificación, factores predisponentes, diagnóstico, tratamiento y pronóstico, tanto en el contexto intraoperatorio como en la atención del paciente crítico.

MATERIAL Y MÉTODO

Se realizó una revisión narrativa de la literatura mediante búsqueda estructurada en las bases de datos PubMed, Embase y Cochrane Library, entre los años 2000 y 2024. Se utilizaron términos MeSH y DeCS como “arrhythmias, cardiac”, “bradycardia”, “tachycardia”, “anesthesia”, y “intensive care units”. Se priorizaron artículos originales, revisiones sistemáticas y guías clínicas relevantes publicadas en inglés o español. Se excluyeron estudios experimentales en animales, cartas al editor y publicaciones sin revisión por pares. La información se organizó por categorías clínicas, resaltando aquellos aspectos de mayor aplicabilidad en anestesia y cuidados intensivos.

RESULTADOS

Historia y definición:

El conocimiento de las arritmias data de la antigüedad, pero fue con la invención del electrocardiograma (ECG) a fines del siglo XIX cuando se establecieron las bases diagnósticas actuales. Las bradiarritmias se definen como un ritmo cardíaco inferior a 60 latidos por minuto (lpm), siendo clínicamente relevantes cuando comprometen el gasto cardiaco o presentan pausas prolongadas³. Las taquiarritmias, por el contrario, se caracterizan por una frecuencia mayor a 100 lpm en adultos, y pueden ser de origen supraventricular (auricular, nodal) o ventricular (taquicardia ventricular o fibrilación ventricular)⁴.

Fisiopatología:

En las bradiarritmias, los mecanismos fisiopatológicos incluyen la disminución del automatismo del nodo sinoauricular, el bloqueo de conducción auriculoventricular, o la disfunción del sistema His-Purkinje. Las taquiarritmias, en cambio, pueden ser generadas por automatismo aumentado, actividad desencadenada o reentrada. Factores como la hipoxia, acidosis, isquemia miocárdica, hiperpotasemia o el uso de fármacos como bloqueadores β-adrenérgicos, calcioantagonistas, amiodarona o anestésicos pueden alterar estos mecanismos y precipitar arritmias⁵.

Clasificación:

Las bradiarritmias se clasifican en disfunción sinusal (bradicardia sinusal, pausas sinusales) y bloqueos auriculoventriculares (primer, segundo y tercer grado). Las taquiarritmias se dividen en supraventriculares (taquicardia sinusal, fibrilación auricular, aleteo auricular, taquicardia por reentrada nodal) y ventriculares (taquicardia ventricular sostenida o no sostenida, fibrilación ventricular)⁶.

Factores de riesgo:

Incluyen enfermedades estructurales del corazón, infarto agudo de miocardio, miocardiopatías, cirugía cardíaca reciente, trastornos electrolíticos (hipo- o hipercalemia, hipomagnesemia), hipoxia, sepsis, fármacos antiarrítmicos o anestésicos, estimulación vagal durante la intubación o manipulación quirúrgica, y condiciones crónicas como amiloidosis, sarcoidosis o enfermedad del nodo sinusal⁷.

Diagnóstico:

El diagnóstico se fundamenta en el ECG, permitiendo identificar la frecuencia, el ritmo, la morfología de las ondas P y los complejos QRS, la relación auriculoventricular, y la presencia de ondas auriculares de flutter o fibrilación. En el contexto anestésico y en UCI, la monitorización continua permite la detección inmediata de arritmias. Es crucial interpretar estos hallazgos en el contexto clínico: alteración del estado de conciencia, hipotensión, disnea, signos de bajo gasto o perfusión deficiente son indicativos de arritmia clínicamente significativa⁸.

Tratamiento:

En las bradiarritmias sintomáticas, la primera línea es la atropina intravenosa (0.5 mg cada 3-5 minutos, hasta 3 mg). Si es ineficaz, se recurre a infusión de dopamina o adrenalina, o estimulación eléctrica transcutánea o transvenosa en casos graves o refractarios⁹. En el quirófano, es esencial descartar causas reversibles como hipoxia, hipercapnia o fármacos depresores. Para las taquiarritmias, el tratamiento depende de la estabilidad hemodinámica: en pacientes inestables se realiza cardioversión eléctrica sincronizada; en estables, se puede administrar adenosina, betabloqueantes, calcioantagonistas no dihidropiridínicos, o amiodarona, según el tipo de taquiarritmia. En taquiarritmias ventriculares sin pulso, se realiza desfibrilación inmediata junto con reanimación cardiopulmonar (RCP) y administración de adrenalina cada 3-5 minutos¹⁰. El manejo en UCI incluye también la corrección de factores predisponentes y la monitorización continua para prevenir recurrencias.

Pronóstico:

El pronóstico depende de la causa subyacente, la rapidez en el diagnóstico, la eficacia del tratamiento y el estado basal del paciente. Las bradiarritmias transitorias inducidas por fármacos o vagotonía suelen tener buen pronóstico. Las taquiarritmias ventriculares y la fibrilación ventricular tienen alta mortalidad si no se tratan de forma inmediata, siendo la desfibrilación precoz un factor pronóstico clave. La recurrencia es frecuente en pacientes con disfunción ventricular izquierda, enfermedad estructural cardiaca o alteraciones metabólicas persistentes¹¹. La prevención secundaria incluye ajuste farmacológico, optimización del tratamiento de comorbilidades y, en algunos casos, implante de marcapasos o desfibriladores automáticos implantables (DAI).

 

CONCLUSIONES

Las bradiarritmias y taquiarritmias representan una urgencia médica frecuente tanto en el quirófano como en la unidad de cuidados intensivos. Su aparición puede comprometer la perfusión sistémica y precipitar el deterioro multiorgánico. El conocimiento profundo de su fisiopatología, clasificación y presentación clínica permite un diagnóstico precoz y un tratamiento efectivo. En el entorno anestésico, la intervención inmediata es crucial, y debe orientarse a la reversión de la causa subyacente, el uso racional de fármacos y, en casos seleccionados, la aplicación de técnicas de estimulación o cardioversión eléctrica. El abordaje en UCI se enmarca dentro de una estrategia multidisciplinaria que considera soporte hemodinámico, ventilación mecánica, y prevención de recurrencias. La formación continua en electrofisiología básica, la interpretación del ECG y el manejo de fármacos antiarrítmicos es indispensable para anestesiólogos e intensivistas. Una actuación protocolizada, guiada por evidencia científica y personalizada según el estado clínico del paciente, mejora significativamente el pronóstico de estas entidades.

 

BIBLIOGRAFÍA

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