- Jorge Gómez Madrona. Médico Residente de Radiología en Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza). Aragón, España.
- Sofía Thais Escobar Narro. Médico Residente de Radiología en Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). Aragón, España.
- María Beatriz Fernández Lago. Médico Adjunto de Radiología en Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). Aragón, España.
- María Riera Martí. Médico residente de Radiología en Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). Aragón, España.
- Alicia Miedes Vicente. Enfermera en Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Ana Goñi Navarro. Médico residente de Radiología en Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). Aragón, España.
RESUMEN
La enfermedad de Crohn (EC) es una inflamación transmural crónica del tubo digestivo caracterizada por brotes y remisiones, con potencial para producir estenosis, fístulas y abscesos. Las técnicas de imagen seccional son esenciales para valorar la extensión y las complicaciones de la enfermedad. Este artículo revisa los hallazgos principales en ecografía (US) y tomografía computarizada (TC), destacando su valor diagnóstico, limitaciones y complementariedad en la práctica clínica.
La US intestinal permite detectar engrosamiento mural, alteración de la estratificación y aumento de la vascularización mural y mesentérica, siendo especialmente útil para el seguimiento sin radiación. La TC, por su parte, ofrece una valoración panorámica de la afectación transmural y las complicaciones extraparietales, y es fundamental en el contexto agudo o prequirúrgico.
La integración de ambas técnicas, junto con la estandarización del informe radiológico, mejora la correlación clínico-radiológica y optimiza la toma de decisiones multidisciplinares.
PALABRAS CLAVE
Enfermedad de Crohn, tomografía computarizada, ecografía, imagen intestinal, informe estructurado.
ABSTRACT
Crohn’s disease (CD) is a chronic transmural inflammation of the digestive tract characterized by flare-ups and remissions, with the potential to produce strictures, fistulas, and abscesses. Cross-sectional imaging techniques are essential for assessing the extent and complications of the disease. This article reviews the main findings on ultrasound (US) and computed tomography (CT), highlighting their diagnostic value, limitations, and complementarity in clinical practice.
Intestinal US allows for the detection of mural thickening, altered stratification, and increased mural and mesenteric vascularization, making it especially useful for radiation-free monitoring. CT, on the other hand, offers a panoramic assessment of transmural involvement and extramural complications, and is fundamental in the acute or pre-surgical setting.
The integration of both techniques, along with the standardization of the radiology report, improves the clinical-radiological correlation and optimizes multidisciplinary decision-making.
KEY WORDS
Crohn’s disease, computed tomography, ultrasound, intestinal imaging, structured report.
DESARROLLO DEL TEMA
La enfermedad de Crohn (EC) es una patología inflamatoria intestinal crónica que puede afectar a cualquier segmento del tubo digestivo, aunque predomina en el íleon terminal y el colon. Su carácter transmural explica la aparición de complicaciones como fístulas, abscesos y estenosis, que exigen una evaluación más allá del alcance de la endoscopia1,2.
En este contexto, las técnicas de imagen —TC, RM y ecografía— han adquirido un papel fundamental tanto en el diagnóstico inicial como en el seguimiento y la detección de complicaciones. En la práctica diaria, la TC sigue siendo la herramienta más utilizada por su disponibilidad y rapidez, mientras que la ecografía es una alternativa dinámica y sin radiación, especialmente útil en el seguimiento evolutivo3.
A continuación, describiremos los hallazgos más relevantes en TC y ecografía, las ventajas y limitaciones, y el esquema de informe estructurado aplicable a la práctica del radiólogo general.
La EC cursa con inflamación transmural discontinua, que alterna segmentos afectados con tramos de intestino sano (“skip lesions”). Esta afectación irregular genera cambios en la pared intestinal y el mesenterio fácilmente identificables por imagen. En fases agudas predomina el edema mural, la hipervascularización y la infiltración grasa mesentérica, en fases crónicas, la fibrosis condiciona rigidez, engrosamiento mural homogéneo y estenosis. La ecografía y la TC permiten valorar tanto el grado de actividad como la presencia de daño estructural irreversible4,5.
La ecografía intestinal se ha convertido en una técnica de primera línea en Europa para la valoración de la EC. El engrosamiento mural es el hallazgo más frecuente, se considera patológico cuando supera los 3 mm en intestino delgado y 4 mm en colon.
En fases activas, la pared se presenta hipoecoica y con pérdida de la estratificación, reflejo del edema inflamatorio. El aumento del flujo Doppler mural y mesentérico (“signo del peine”) indica hiperemia activa. La hiperecogenicidad de la grasa mesentérica, los ganglios linfáticos reactivos y la disminución de la compresibilidad completan el patrón de actividad. En brotes severos, pueden observarse fístulas, abscesos o masas inflamatorias mal definidas1,4.
En la fase fibroestenótica, la pared se torna hiperecogénica, puede recuperar parcialmente la estratificación y mostrar escaso flujo Doppler. La estenosis se identifica por estrechamiento luminal con dilatación preestenótica proximal (>25 mm). Las fístulas se reconocen como trayectos hipoecoicos con posible burbujeo gaseoso o contenido líquido, y los abscesos como colecciones anecoicas o hipoecoicas con halo inflamatorio. La ecografía puede guiar drenajes o punciones diagnósticas. Su principal limitación es la dependencia del operador, además de la dificultad para evaluar asas profundas o en pacientes obesos4,5.
La TC —y especialmente la enterografía por TC (CTE)— proporciona una visión global del abdomen y pelvis, permitiendo identificar tanto la afectación mural como las complicaciones extraluminales. El protocolo incluye la ingesta de 1,2–1,8 L de contraste oral neutro (manitol o PEG) y la adquisición en fase entérica (60–70 s tras el contraste IV). Se obtienen cortes finos de 1 mm con reconstrucciones multiplanares. En urgencias o sospecha de absceso, se puede añadir fase portal o tardía. Las técnicas de baja dosis y reconstrucción iterativa reducen significativamente la exposición acumulada5.
Los hallazgos de actividad son signos de inflamación activa como engrosamiento mural >3 mm, generalmente asimétrico, patrón de realce estratificado o “target sign”, reflejo de edema submucoso, hiperemia mesentérica con vasos rectos prominentes (“signo del peine”), grasa mesentérica hiperatenuada (“fat stranding”) y adenopatías reactivas, ulceraciones profundas y, en casos severos, microperforaciones.Estos hallazgos se correlacionan con la actividad clínica y los niveles de PCR, y orientan la respuesta al tratamiento inmunomodulador.
En la fase crónica predomina el engrosamiento homogéneo, sin estratificación, con realce tenue y uniforme, y dilatación preestenótica del intestino delgado. La TC ayuda a diferenciar inflamación activa (realce intenso, grasa hiperatenuada) de fibrosis (realce débil, sin edema), distinción con impacto terapéutico1.
La TC es el método de elección para evaluar complicaciones, como fístulas que son trayectos lineales de aire o contraste entre asas o hacia vejiga, vagina o pared abdominal, flemones y abscesos: masas inflamatorias con realce periférico y posible gas, perforación y obstrucción: aire libre, líquido libre o asas dilatadas.
La TC es rápida, accesible y panorámica, ideal en urgencias y valoración preoperatoria. Su principal limitación es la exposición a radiación, especialmente relevante en pacientes jóvenes. Las técnicas de baja dosis y los estudios dirigidos permiten minimizar este riesgo2.
El radiólogo debe integrar los datos de imagen con la clínica y los marcadores biológicos, diferenciando inflamación activa de fibrosis.
Un informe estructurado debe incluir: calidad técnica, distribución, hallazgos murales, mesenterio, complicaciones e impresión diagnóstica con grado de actividad. El lenguaje debe ser uniforme, siguiendo consensos SERAM y ECCO-ESGAR.
Modelo de informe estructurado (TC o Ecografía).
1. Indicación y antecedentes.
2. Técnica y calidad.
3. Hallazgos: localización, grosor mural, signos de actividad, complicaciones.
4. Impresión diagnóstica: actividad inflamatoria leve/moderada/severa, presencia o ausencia de complicaciones.
CONCLUSIÓN
La ecografía y la TC son pilares complementarios en la valoración de la EC. La ecografía destaca por su inocuidad y dinamismo, la TC ofrece una visión panorámica insustituible en urgencias. El conocimiento de los hallazgos característicos y la aplicación de informes estructurados permite al radiólogo general contribuir activamente al manejo multidisciplinar.
BIBLIOGRAFÍA
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2. Ripollés González T, Martínez Pérez MJ. Técnicas seccionales de imagen en la enfermedad de Crohn: ecografía, tomografía computarizada y resonancia magnética. Radiología. 2007,49(2):97–108.
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