- Marina Rozas Quesada. Radiología, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza; España.
- María Riera Marti. Radiología, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza; España.
- Javier Cuadal Marzo. Cirugía general y del aparato digestivo, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza; España.
- Andrea Senovilla Ardid. Radiología, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza; España.
- Sofía Thais Escobar Narro. Radiología, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza; España.
- Daniel Alejandro Cadavid Cadavid. Radiología, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza; España.
RESUMEN
Los pólipos vesiculares son un hallazgo frecuente e incidental en los estudios ecográficos y suponen un desafío clínico debido a su bajo, pero relevante, potencial de malignización. Se clasifican en pseudopólipos o no neoplásicos (colesterolosis, pólipos de colesterol, pólipos inflamatorios y adenomiomatosis) y pólipos verdaderos o neoplásicos (adenomas, neoplasia papilar intracolecística y adenocarcinomas), y en general cursan de forma asintomática. La ecografía es la técnica principal para su detección, caracterización y seguimiento. El manejo actual se basa principalmente en los algoritmos de la SRU y la Guía Europea conjunta, que establecen las indicaciones para el seguimiento o la colecistectomía según el tamaño, evolución temporal y la presencia de factores de riesgo.
PALABRAS CLAVE
Neoplasias de la vesícula biliar, pólipo, ultrasonografía, evaluación del riesgo, enfermedades de la vesícula biliar, colecistectomía.
ABSTRACT
Gallbladder polyps are a common incidental finding on ultrasound examinations and pose a clinical challenge due to their low but clinically relevant malignant potential. They are classified into pseudopolyps or non-neoplastic lesions (cholesterosis, cholesterol polyps, inflammatory polyps, and adenomyomatosis) and true or neoplastic polyps (adenomas, intracholecystic papillary neoplasia, and adenocarcinomas), and are generally asymptomatic. Ultrasound is the primary technique for their detection, characterization, and follow-up. Current management is largely guided by the SRU algorithms and the joint European guideline, which establish indications for surveillance or cholecystectomy based on polyp size, interval growth, and the presence of risk factors.
KEY WORDS
Gallbladder neoplasms, polyps, ultrasonography, risk assessment, gallbladder diseases, cholecystectomy.
DESARROLLO DEL TEMA
Los pólipos vesiculares son excrecencias endofíticas de la mucosa de la vesícula biliar, con una prevalencia entre 0,3–12% en la población general, y suelen detectarse incidentalmente en los estudios ecográficos. Se clasifican en pseudopólipos (no neoplásicos) y pólipos verdaderos (neoplásicos)1.
Entre los pseudopólipos destacan:
Colesterolosis, caracterizada por la acumulación de macrófagos cargados de lípidos en la mucosa. Puede ser polipoide o difusa, generando la clásica «vesícula en fresa», debido a la acumulación de lípidos que crea depósitos amarillentos sobre el fondo hiperémico de la mucosa.
Pólipos de colesterol, es la forma polipoide de la colesterolosis, suelen ser <10 mm y constituyen el tipo más frecuente. Predominan en mujeres de 40–50 años, asociados a síndrome metabólico1.
Pólipos inflamatorios, como consecuencia de la proliferación epitelial secundaria a una inflamación crónica, por ejemplo, colecistitis crónica, generalmente <10 mm1.
Adenomiomatosis, resultado del crecimiento excesivo de la mucosa con engrosamiento de la capa muscular y herniación de la mucosa hacia la pared originando divertículos intramulares revestidos de epitelio (dilataciones de los senos de Rokitansky–Aschoff). Puede ser focal (simulando un pólipo), segmentaria o difusa2.
Los pólipos neoplásicos incluyen:
Adenomas, con bajo riesgo de malignización, suelen medir <10 mm. Pueden ser únicos o múltiples y asociarse a síndromes genéticos como el Peutz-Jeghers y la poliposis adenomatosa familiar.
Otros tumores benignos menos frecuentes son los lipomas, leiomiomas, fibromas, etc.
La neoplasia papilar intracolecística (NPIC), una lesión preinvasiva descrita recientemente, con origen en la mucosa y crecimiento hacia la luz. Suelen medir >10 mm. Está formada por cuatro tipos histológicos: biliar (más frecuente), intestinal, gástrico y oncocítico (peor pronóstico)2.
El principal tipo maligno es el adenocarcinoma, estas lesiones suelen medir >10 mm.
Los factores de riesgo más importantes para la malignización son la edad >60 años, la raza asiática, la colangitis esclerosante primaria, los pólipos sésiles , el tamaño, el crecimiento y el engrosamiento focal de la pared ≥4 mm adyacente al pólipo2,3.
Clínicamente suelen ser asintomáticos, aunque pueden causar dispepsia, dolor en hipocondrio derecho, náuseas o vómitos. En ocasiones, fragmentos polipoides pueden migrar al cístico o al colédoco, ocasionando cólico biliar, colecistitis, ictericia obstructiva o pancreatitis1.
La ecografía es la técnica principal para su detección, categorización y seguimiento, por su alta disponibilidad, bajo coste y alta sensibilidad y especificidad3, incluyendo la ecografía de alta resolución con la sonda de alta frecuencia para una evaluación más precisa de las lesiones y la ecografía con contraste (CEUS), especialmente útil para la valorar el comportamiento vascular y ayudar a distinguir los pseudopólipos (no captan contraste), adenomas (muestran un realce arterial homogéneo y se vuelven isoecoicos en fase venosa) y adenocarcinomas (también presentan un realce arterial, pero se vuelven hipoecoicos en fase venosa).
La ecografía endoscópica, pese a su elevada resolución, se reserva para casos seleccionados por su carácter invasivo.
La tomografía computarizada tiene baja sensibilidad para detectar los pólipos pequeños y de colesterol1,2. Si las lesiones captan contraste hay que sospechar malignidad. Se emplea principalmente para el estudio de extensión del carcinoma vesicular.
La resonancia magnética se emplea menos que la ecografía debido a sus inconvenientes (menor disponibilidad, mayor tiempo de exploración). Es útil para excluir adenomiomatosis o barro biliar2. Los pólipos de colesterol o cálculos biliares presentan una hiperseñal en T1, los pólipos benignos muestran una hiposeñal en T2 y captan contraste con lavado posterior, mientras que las lesiones malignas captan contraste de forma temprana y sostenida con restricción a la difusión2.
Varios criterios ecográficos ayudan en la estratificación del riesgo:
En cuanto al número, los pólipos neoplásicos suelen ser únicos, aunque la mayoría de los pólipos únicos son benignos, los múltiples pueden asociarse a síndromes.
Respecto a la morfología, pueden ser pediculados o sésiles, esta última implica mayor riesgo de malignización2,3.
El tamaño es el predictor individual más importante: la mayoría de los pólipos malignos exceden los 20 mm.
El crecimiento también es un factor relevante: un crecimiento >4 mm en menos de un año se considera rápido2.
La ecogenicidad aporta orientación diagnóstica: los pólipos de colesterol suelen ser hiperecogénicos, los adenomas isoecogénicos y los carcinomas hipoecogénicos2.
La microvascularización intralesional ofrece claves adicionales: los pseudopólipos muestran una vascularización central en forma de tallo, los adenomas presentan vasos rectilíneos y las lesiones malignas vasos ramificados2.
No obstante, la SRU destaca que el número, la ecogenicidad y la vascularización no deben modificar la estratificación del riesgo2.
El manejo de los pólipos vesiculares depende de los algoritmos.
Por un lado, la SRU propone tres categorías de riesgo (extremadamente bajo, bajo e intermedio), basadas principalmente en el tipo de base (pediculado o sésil), el engrosamiento focal de la pared ≥4 mm adyacente al pólipo y el tamaño, lo que orienta la necesidad de seguimiento, frecuencia de este o la cirugía. Consultar Tabla 1 (Anexos).
Por otro lado, la Guía Europea conjunta recomienda la colecistectomía para pólipos ≥10 mm, <10 mm si son sintomáticos y de 6-9 mm asintomáticos con factores de riesgo. Los pólipos ≤5 mm asintomáticos y sin factores de riesgo no requieren seguimiento, 6-9 mm asintomáticos y sin factores de riesgo: seguimiento con ecografía a los 6 meses, 1 y 2 años, ≤5 mm asintomáticos con factores de riesgo: seguimiento con ecografía a los 6 meses, 1 y 2 años. Se consideran factores de riesgo los mencionados previamente, la edad >60 años, la raza asiática, la colangitis esclerosante primaria, los pólipos sésiles y el engrosamiento focal de la pared ≥4 mm adyacente al pólipo3.
CONCLUSIONES
Los pólipos vesiculares son un hallazgo frecuente e incidental, en su mayoría benignos, pero con un pequeño riesgo de malignización. La ecografía es la técnica principal para su detección, caracterización y seguimiento. El tamaño y la evolución temporal son los criterios predictivos más relevantes. El manejo depende de los algoritmos de la SRU y la Guía Europea conjunta.
BIBLIOGRAFÍA
- Kalbi DP, Bapatla A, Chaudhary AJ, Bashar S, Iqbal S. Surveillance of Gallbladder Polyps: A Literature Review. Cureus [Internet]. 2 de julio de 2021 [citado 25 de noviembre de 2025], Disponible en: https://www.cureus.com/articles/52692-surveillance-of-gallbladder-polyps-a-literature-review
- Kamaya A, Fung C, Szpakowski JL, Fetzer DT, Walsh AJ, Alimi Y, et al. Management of Incidentally Detected Gallbladder Polyps: Society of Radiologists in Ultrasound Consensus Conference Recommendations. Radiology. noviembre de 2022,305(2):277-89.
- Foley KG, Lahaye MJ, Thoeni RF, Soltes M, Dewhurst C, Barbu ST, et al. Management and follow-up of gallbladder polyps: updated joint guidelines between the ESGAR, EAES, EFISDS and ESGE. Eur Radiol. mayo de 2022,32(5):3358-68.
| Riesgo extremadamente bajo | Pediculado en forma de bola en la pared
Pediculado con tallo delgado |
≤9 mm: sin seguimiento
10-14 mm: seguimiento con ecografía a los 6, 12 y 24 meses ≥15 mm: consulta quirúrgica |
| Bajo riesgo | Pediculado con tallo grueso o ancho
Sésil |
≤6 mm: sin seguimiento
7-9 mm: seguimiento con ecografía a los 12 meses 10-14 mm: seguimiento con ecografía a los 6, 12, 24 y 36 meses o consulta quirúrgica ≥15 mm: consulta quirúrgica |
| Riesgo intermedio | Engrosamiento focal de la pared ≥4 mm adyacente al pólipo | ≤6 mm: seguimiento con ecografía a los 6, 12, 24 y 36 meses o consulta quirúrgica
≥7 mm: consulta quirúrgica |
Tabla 1. Tabla de elaboración propia. Directrices de la Conferencia de Consenso sobre pólipos de vesícula biliar de la Sociedad de Radiólogos de Ultrasonido2.