Sarampión: situación epidemiológica, fisiopatología, manifestaciones clínicas y estrategias de prevención

29 diciembre 2025

 

AUTORES

  1. Carmen Maria Ricón Freitas. TCAE Salud Aragón. España.
  2. Úrsula Ródenas Ferrando. MAP Salud Aragón. España.
  3. Marta Rodriguez Nogué. MAP Salud Aragón. España.
  4. Miriam Villagrasa Hidalgo. Enfermera Salud Aragón. España.
  5. Maria Dolores Azagra Sierra. TCAE Salud Aragón. España.
  6. Claudia Maria Diez Serrano. Enfermera Salud Aragón. España.

 

RESUMEN

El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa, prevenible mediante vacunación, que continúa representando un desafío significativo para la salud pública a nivel global. A pesar de la disponibilidad de una vacuna segura y eficaz, los brotes han aumentado en los últimos años debido a la disminución de coberturas vacunales y a la circulación internacional del virus. El presente artículo revisa la epidemiología, el agente etiológico, la fisiopatología, el cuadro clínico, las complicaciones, el diagnóstico, el tratamiento y las estrategias de prevención del sarampión, así como los desafíos actuales para su control y eventual eliminación.

PALABRAS CLAVE

Sarampión, enfermedades contagiosas, prurito.

ABSTRACT

Measles is a highly contagious viral disease, preventable through vaccination, that continues to pose a significant public health challenge globally. Despite the availability of a safe and effective vaccine, outbreaks have increased in recent years due to declining vaccination coverage and the international circulation of the virus. This article reviews the epidemiology, etiological agent, pathophysiology, clinical presentation, complications, diagnosis, treatment, and prevention strategies of measles, as well as the current challenges for its control and eventual elimination.

KEYWORDS

Measles, contagious diseases, pruritus.

DESARROLLO DEL TEMA

El sarampión es una infección viral aguda causada por un virus ARN perteneciente al género Morbillivirus de la familia Paramyxoviridae. Durante décadas constituyó una de las principales causas de morbimortalidad infantil en el mundo; sin embargo, desde la incorporación de la vacuna triple vírica (sarampión, rubéola y parotiditis) en los programas de vacunación, la incidencia disminuyó drásticamente. En 2016, la Región de las Américas fue declarada libre de transmisión endémica, pero desde 2018 diversos países han experimentado brotes debido, en parte, a la reducción de coberturas vacunales y al aumento de la desinformación sanitaria.

El sarampión sigue siendo uno de los virus más contagiosos conocidos, con un número básico de reproducción (R0) entre 12 y 18. Esto implica que, para prevenir la circulación endémica, las coberturas vacunales deben superar el 95 %. La enfermedad continúa generando importantes cargas de morbilidad, especialmente en niños no vacunados, poblaciones vulnerables e inmunodeprimidos1.

Epidemiología:

Previo a la introducción de la vacuna en 1963, el sarampión causaba millones de casos anuales y más de 2 millones de muertes en todo el mundo. La vacunación permitió reducir la mortalidad global en más del 80 %. No obstante, los brotes recientes han evidenciado retrocesos. Factores como la falta de acceso a los servicios sanitarios, conflictos armados, migración, desinformación sobre la vacunación y reticencia vacunal han contribuido a la reemergencia de la enfermedad.

La patología afecta principalmente a niños, aunque también puede presentarse en adolescentes y adultos no inmunizados. Los brotes suelen originarse cuando el virus se introduce en comunidades con bajas tasas de vacunación. A nivel global, la mayor incidencia ocurre en regiones con sistemas de salud debilitados o coberturas de inmunización insuficientes.

Agente etiológico y fisiopatología:

El virus del sarampión es un virus de ARN monocatenario de sentido negativo. Se transmite por gotas respiratorias y aerosoles, pudiendo permanecer suspendido en el aire hasta dos horas. Tras ingresar al organismo, infecta células epiteliales del tracto respiratorio superior y luego se disemina a ganglios linfáticos regionales, donde inicia su replicación.

Posteriormente, se produce una viremia primaria que permite la diseminación sistémica del virus hacia órganos como hígado, bazo, piel y mucosas. La respuesta inmunitaria innata es limitada, pero la inmunidad adaptativa celular desempeña un papel central en el control de la infección. Esta respuesta es la responsable de muchas de las manifestaciones clínicas, como la erupción cutánea típica2.

El virus también provoca una disfunción inmunitaria transitoria conocida como “amnesia inmunológica”, que puede durar meses o incluso años, aumentando la susceptibilidad a infecciones secundarias.

Manifestaciones clínicas:

El sarampión presenta un periodo de incubación de 10 a 12 días. Su evolución clínica puede dividirse en tres fases:

1. Fase prodrómica: Se caracteriza por fiebre progresiva, tos seca, conjuntivitis y coriza. Durante esta etapa aparece un signo patognomónico: las manchas de Koplik, pequeñas lesiones blanco-azuladas situadas en la mucosa bucal, frente a los molares.

2. Exantema: El exantema maculopapular eritematoso surge típicamente detrás de las orejas y se extiende en sentido cefalocaudal hacia el tronco y extremidades. La fiebre alcanza su pico máximo en este momento. La erupción dura entre 5 y 6 días antes de desvanecerse.

3. Recuperación: El exantema se atenúa, pudiendo dejar una descamación fina. No obstante, algunos pacientes pueden desarrollar complicaciones.

Complicaciones:

El sarampión puede cursar con complicaciones graves, especialmente en niños menores de 5 años, adultos mayores, desnutridos e inmunodeprimidos. Entre las más importantes destacan:

  • Otitis media, la complicación más frecuente.
  • Neumonía, principal causa de mortalidad asociada al sarampión.
  • Diarrea severa, frecuente en países de bajos recursos.
  • Encefalitis aguda, con riesgo de secuelas neurológicas.
  • Panencefalitis esclerosante subaguda (PEES), complicación rara y letal que puede aparecer años después de la infección3.4.

 

Diagnóstico:

El diagnóstico es clínico en entornos con alta circulación del virus, pero requiere confirmación de laboratorio en países con baja incidencia o ante sospecha epidemiológica. Las técnicas más utilizadas son:

  • Detección de anticuerpos IgM específicos mediante ELISA.
  • Aislamiento o detección del ARN viral por RT-PCR en muestras respiratorias, orina o sangre.
  • Pruebas serológicas de IgG para documentar inmunidad previa.

 

La confirmación laboratorial es fundamental para la vigilancia epidemiológica y para diferenciar el sarampión de otras enfermedades exantemáticas, como rubeola, dengue o infecciones por parvovirus B19.

Tratamiento:

No existe tratamiento antiviral específico para el sarampión. La atención se centra en el manejo sintomático y la prevención de complicaciones. Las estrategias recomendadas incluyen:

  • Hidratación y control de la fiebre con paracetamol.
  • Suplementación con vitamina A, que ha demostrado reducir la morbilidad y mortalidad, especialmente en niños.
  • Tratamiento antibiótico solo ante infecciones bacterianas secundarias confirmadas o sospecha clínica fuerte.

 

La hospitalización se reserva para casos graves o pacientes inmunocomprometidos.

Prevención y control:

La vacunación es la medida más eficaz para prevenir el sarampión. Las vacunas de virus vivos atenuados han demostrado una eficacia cercana al 97 % tras dos dosis. Los programas nacionales suelen administrar la primera dosis a los 12 meses de edad y una segunda entre los 3 y 4 años, aunque los esquemas varían según el país.

El control del sarampión requiere:

  • Mantener coberturas vacunales superiores al 95 %.
  • Fortalecer los sistemas de vigilancia epidemiológica.
  • Realizar campañas de vacunación en situaciones de brote.
  • Combatir la desinformación mediante estrategias de comunicación sanitaria basadas en evidencia.

 

La globalización y los movimientos migratorios hacen imprescindible la cooperación internacional para mantener eliminada la transmisión endémica4.

CONCLUSIONES

El sarampión sigue siendo una amenaza significativa para la salud pública, especialmente en contextos con bajas coberturas vacunales. A pesar de la existencia de una vacuna eficaz y segura, la reemergencia de brotes demuestra la fragilidad de los avances alcanzados. Es esencial reforzar la vacunación, mejorar la vigilancia epidemiológica y promover la educación sanitaria basada en evidencia para prevenir la propagación del virus. El compromiso conjunto de profesionales sanitarios, autoridades y población general es fundamental para alcanzar la eliminación global del sarampión.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Moss WJ. Measles. Lancet. 2017;390(10111):2490-502.
  2. World Health Organization. Measles vaccines: WHO position paper. Wkly Epidemiol Rec. 2017;92(17):205-27.
  3. Griffin DE. Measles virus. In: Bennett JE, Dolin R, Blaser MJ, editors. Mandell, Douglas, and Bennett’s Principles and Practice of Infectious Diseases. 9th ed. Philadelphia: Elsevier; 2020. p. 2159-64.
  4. Patel MK, Goodson JL, Alexander JP, et al. Progress toward regional measles elimination — worldwide, 2000–2021. MMWR Morb Mortal Wkly Rep. 2022;71(50):1595-601.

 

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