AUTORES
- Carmela Resendiz Dattoly. Subjefa de Educación e Investigación en Enfermería y Carreras Técnicas HGZ No. 8 Córdoba, Veracruz. México.
- David Israel Montiel Corona. Residente de Tercer año de la Especialidad en Medicina de Urgencias HGZ No. 8 Córdoba, Veracruz. México.
- Héctor Miguel Villalobos Nataren. Médico Especialista en Medicina de Urgencias HGZ No. 8 Córdoba, Veracruz. México.
- Mario Germán Montes Osorio. Coordinador de Planeación y Enlace Institucional OOAD Veracruz Sur. México.
- Dora María Estrada Duran. Coordinadora Auxiliar Médico de Investigación OOAD Veracruz Sur. México.
Antecedentes: La infección del tracto urinario es la infección de etiología bacteriana más común en cualquier grupo de edad. También es una de las causas más comunes de hospitalización en pacientes de la tercera edad y la causa más frecuente de la prescripción de antibióticos en el primer nivel de atención.
La infección del tracto urinario también constituye más del 30% de todas las complicaciones infecciosas en pacientes con trasplante renal. Además, son una patología frecuente que se da en todas las franjas de edad y en ambos sexos, existe un claro predominio de su prevalencia en el sexo femenino, teniendo especial vinculación en este grupo con las relaciones sexuales, historia de ITU previas, Diabetes Mellitus (DM) e Incontinencia urinaria. La ecografía es un método no invasivo, confiable y una herramienta de diagnóstico ampliamente disponible. En algunos casos, la ecografía juega un papel importante en la detección temprana de complicaciones en las infecciones del tracto urinario, tomando un lugar esencial en el manejo de dichos pacientes.
Objetivo general: Identificar los hallazgos en la Ecografía clínica en pacientes con infección del tracto urinario en el servicio de Urgencias del HGZ 8 Córdoba, Veracruz.
Material y método: Estudio observacional, transversal, descriptivo, que se realizó con la revisión de 239 expedientes de pacientes que presentaron infección del tracto urinario, que cumplieron con los criterios de inclusión y atendidos en el servicio de Urgencias del Hospital General de Zona No. 8 de Córdoba, Ver., en el período de junio 2023 – julio 2024. Para el análisis estadístico de variables cualitativas se utilizó frecuencias y porcentajes; para variables cuantitativas media, varianza. Las variables exploradas fueron: Ecografía clínica, edad, sexo, comorbilidad, síntomas, tratamiento inicial. Se utilizó el programa Graphpad Prism.
Resultados: Se registraron 179 pacientes (100%) con infección del tracto urinario en el área de Urgencias del HGZ No. 8, de los cuales 138 pacientes (77%) fueron mujeres y 41 pacientes (23%) fueron hombres; predominando la edad >60 años con 50 pacientes de este grupo representando el 27.9% de los casos. En relación con los hallazgos ecográficos se documentó que en 151 casos (84%) el ultrasonido fue reportado como normal y solo en 15 pacientes (8%) se reportaron cambios compatibles con pielonefritis aguda. En cuanto a la frecuencia de síntomas, la disuria fue el síntoma predominante presente en 86 pacientes (48%), seguido de náuseas y vómito en 76 pacientes (42%), y en tercer lugar la fiebre que se documentó en 72 pacientes (40%). En relación con las comorbilidades se estudiaron pacientes con Diabetes Mellitus 56 casos (31%); Hipertensión arterial sistémica 34 casos (13%); Enfermedad renal crónica 13 casos (7%); Litiasis renal 12 casos (7%) y 1 caso portador de VIH (0.5%%).
Conclusión: En la mayoría de pacientes que fueron diagnosticados con infección del tracto urinario no se identificó mediante ecografía datos de complicación de infección urinaria ya que de un total de 179 pacientes solo en 15 casos se documentaron imágenes compatibles con pielonefritis aguda y en 151 pacientes el resultado ecográfico fue normal, solo 2 pacientes (1%) reportaron datos de complicación con absceso y enfisema renal respectivamente, y 3 pacientes presentaban cambios crónicos, no asociados al episodio infeccioso agudo.
PALABRAS CLAVE
Infección del tracto urinario, pielonefritis aguda, ecografía renal.
ABSTRACT
Background: Urinary tract infection is the most common infection of bacterial etiology in any age group. It is also one of the most common causes of hospitalization in elderly patients and the most frequent cause of antibiotic prescription in primary care.
Urinary tract infection also constitutes more than 30% of all infectious complications in kidney transplant patients. Furthermore, they are a common pathology that occurs in all age groups and in both sexes, there is a clear predominance of their prevalence in the female sex, having a special connection in this group with sexual relations, history of previous UTI, Diabetes Mellitus. (DM) and urinary incontinence. Ultrasound is a non-invasive, reliable method and widely available diagnostic tool. In some cases, ultrasound plays an important role in the early detection of complications in urinary tract infections, taking an essential place in the management of such patients.
General objective: Identify the findings in clinical ultrasound in patients with urinary tract infection in the Emergency Department of HGZ 8 Córdoba, Ver
Material and method: Observational, cross-sectional, descriptive study, which will be carried out with the review of 239 patients with urinary tract infection, who meet the inclusion criteria and treated in the Emergency Service of the General Hospital of Zone No. 8 of Córdoba, Ver., in the period June 2023 – July 2024. For the statistical analysis of qualitative variables, frequencies and percentages will be used; for quantitative variables mean, variance. The variables to explore are clinical ultrasound, age, sex, comorbidity, symptoms, initial treatment. The Graphpad Prism program will be used.
Results: 179 patients (100%) with urinary tract infection were registered in the Emergency Department of HGZ No. 8, of which 138 patients (77%) were women and 41 patients (23%) were men; distributed in different age groups, predominating age >60 years with 50 patients in this group (representing 27.9%) of the cases. In relation to the ultrasound findings, it was documented that in 151 cases (84%) the ultrasound was reported as normal and only in 15 patients (8%) changes compatible with acute pyelonephritis were reported. Regarding the frequency of symptoms, dysuria was the predominant symptom present in 86 patients (48%), followed by nausea and vomiting in 76 patients (42%), and in third place fever was documented in 72 patients (40%). In relation to comorbidities, patients with diabetes mellitus were studied in 56 cases (31%); systemic arterial hypertension 34 cases (13%); chronic kidney disease 13 cases (7%); renal lithiasis 12 cases (7%) and 1 case with HIV (0.5%%).
Conclusion: In most patients who are diagnosed with urinary tract infection, data of complications of urinary infection were not identified by ultrasound, since of a total of 179 patients, only in 15 cases were images compatible with acute pyelonephritis documented, and in 151 patients the ultrasound result was documented as normal, only 2 patients (1%) reported data of complication with renal abscess and emphysema respectively, and 3 patients presented chronic changes, not associated with the acute infectious episode.
KEY WORDS
Urinary tract infection, acute pyelonephritis, renal ultrasound.
INTRODUCCIÓN
La infección del tracto urinario es la infección de etiología bacteriana más común a nivel mundial afectando a más de 150 millones de personas cada año. Su recurrencia es de hasta 2.6 episodios por año en mujeres y es considerablemente menor en hombres. Representa una de las causas más frecuentes de hospitalización en pacientes de la 3ra edad y de prescripción de antibióticos en el primer nivel de atención en cualquier grupo etario.
El primer paso en la prioridad de estos pacientes es una anamnesis y un examen físico precisos. Esto ayudará a estratificar los riesgos de las diversas variables de confusión observadas en esta población.
La justificación para solicitar una prueba de imagen en el estudio de la infección del tracto urinario es descartar la presencia de alteraciones anatómicas, signos de obstrucción (con o sin litiasis) o abscesos renales.
Los hallazgos descritos en las ecografías en pacientes con pielonefritis aguda pueden ser divididos en dos grupos:
1) Hallazgos casuales (que no interfieren en la patología o en el tratamiento).
2) Hallazgos patológicos (que su existencia puede influir en la evolución o requerir cambio de tratamiento). Considerando hallazgos patológicos la uropatía obstructiva, alteraciones de la vía urinaria, presencia de abscesos renales y la pielonefritis enfisematosa. Tanto el aumento del tamaño renal, como el edema renal y la rarefacción de la grasa perirrenal son descritas en los textos radiológicos como imágenes sugestivas de pielonefritis que no implican aumento de la gravedad. De hecho, dichas imágenes no se consideraron en varios textos como alteraciones, dado que se presuponía su posible visualización durante la realización de la ecografía. Por lo anterior de acuerdo con el Colegio Americano de Cardiología, se consideran criterios para solicitar un ultrasonido renal pacientes con diagnóstico de infección urinaria y fiebre persistente más de 72 horas, antecedentes de anomalías de la vía urinaria, antecedentes de litiasis renal, ges9tación, clínica atípica o diabetes mellitus, ya que se ha demostrado que en estos casos existe una mayor incidencia de hallazgos patológicos en la ecografía que justifiquen un cambio de actitud terapéutica.
Este trabajo de tesis demuestra que, existe un abuso en la solicitud de la ecografía renal como auxiliar diagnóstico en el paciente con infección urinaria ya que no existe un apego a las recomendaciones de acuerdo con guías locales y colegios internacionales de imagenología para su indicación, que se basan en las comorbilidades y características clínicas de cada paciente. De esta forma, estos hallazgos buscan concientizar sobre la indicación de estudios complementarios que representan el gasto de un recurso e influyen sobre el abordaje y manejo del paciente con infección del tracto urinario.
MARCO TEÓRICO
La Infección de Vías Urinarias (IVU) o también conocida como Infección del tracto Urinario (ITU) se define como el crecimiento de microorganismos en el tracto urinario, que se adquiere principalmente por vía ascendente (aunque también se puede adquirir por vía hematógena o directa por procedimientos invasivos en la vía urinaria), tras la colonización por patógenos intestinales, asociado a sintomatología clínica compatible1.
Las infecciones del tracto urinario son la infección de etiología bacteriana más común afectando a más de 150 millones de personas alrededor del mundo cada año2. Los estudios observacionales han encontrado una tasa de recurrencia promedio en mujeres de 2.6 infecciones por año. La incidencia de infección del tracto urinario en hombres es considerablemente más baja que el de las mujeres, con una vida útil estimada prevalencia del 13,7%. En los últimos años, la recurrencia de ITU ha representado 10,5 millones de consultas externas y 2-3 millones de visitas al departamento de emergencias solamente en los EE. UU. Además, las ITU son la causa más común de infección en pacientes hospitalizados, representando el 17,2% de todas las infecciones nosocomiales en Europa. También, las infecciones urinarias dan como resultado una morbilidad y tiempo fuera del trabajo considerables para el paciente; por lo tanto, el manejo de esta condición incurre en grandes costos financieros, estimados en $ 3.5 billones por año tan solo en Estados Unidos3.
La infección del tracto urinario es la infección de etiología bacteriana más común en cualquier grupo de edad. También es una de las causas más comunes de hospitalización en pacientes de la tercera edad y la causa más frecuente de la prescripción de antibióticos en el primer nivel de atención. La infección del tracto urinario también constituye más del 30% de todas las complicaciones infecciosas en pacientes con trasplante renal4.
Los dos principales factores de riesgo descritos son: sexo femenino (OR 1.8, IC95% 1.08-3.003) y vaciamiento vesical infrecuente (OR 2.073, IC95% 1.027-4.186).
También se consideran factores de riesgo para presentar infección de las vías urinarias: las anomalías del tracto urinario que favorecen la estasis urinaria incluyendo el reflujo vesicoureteral, la fimosis en lactantes varones, la disfunción del tracto urinario inferior y el estreñimiento, además de la instrumentación de la vía urinaria, la vejiga neurógena y la urolitiasis5.
Otros factores de riesgo son la colonización periuretral, colonización fecal, estado inmunitario deprimido, actividad sexual, anomalías anatómicas genitourinarias, reflujo vesicoureteral y vejiga neurógena5.
Dentro de lo que implican las infecciones del tracto urinario debemos englobar los siguientes conceptos:
1.- Bacteriuria asintomática que se define como la presencia de microorganismos en el tracto urinario sin que se presenten síntomas ni signos de respuesta inflamatoria en las vías urinarias. La prevalencia general de la bacteriuria asintomática (BAS) en las mujeres es del 3,5 %, pero es mucho mayor si se asocia con las relaciones sexuales. Tanto en hombres como en mujeres, la prevalencia de bacteriuria asintomática aumenta con la edad. Los hallazgos de laboratorio para BAS son los mismos que para otros síndromes de UTI (es decir, un cultivo de orina y análisis de orina positivos), pero no hay signos o síntomas atribuibles a el tracto urinario. A menos que se presente durante el embarazo, la BAS no es una condición tratable. Por el contrario, el administrar tratamiento a una BAS resulta en el desarrollo de síntomas, y aumenta la resistencia bacteriana a los antimicrobianos. La Sociedad Americana de Enfermedades Infecciosas recomienda no realizar pruebas de detección y tratamiento de la BSA en pacientes portadores de sonda urinaria. Sin embargo, los cambios fisiológicos durante el embarazo hacen mujer embarazada con ASB más susceptible a la pielonefritis.10 La prevalencia de ASB en el embarazo varía de 2% a 20%; y de un quinto a dos quintos de estos puede desarrollar pielonefritis si no se trata. La pielonefritis puede poner en peligro la vida de tanto para la madre como para el bebé. La detección y el tratamiento de la BAS durante el embarazo pueden reducir este riesgo en un 77%6.
2.- Infección de vías urinarias sintomática es la que presenta síntomas de irritación al vaciamiento vesical, dolor suprapúbico, fiebre y ataque al estado general. En pacientes con vejiga neurogénica es difícil distinguir entre bacteriuria asintomática e infección urinaria sintomática5,6.
3.- Infección de vías urinarias no complicada es toda aquella infección urinaria alta o baja aguda, esporádica o recurrente limitada a mujeres no embarazadas o cualquier persona sin anomalías anatómicas o funcionales de la vía urinaria o comorbilidades5,6.
4.- Infección de vías urinarias complicada es aunado a la presencia de malformaciones nefro-urológicas, alteración mecánica o falta de respuesta al tratamiento, la pielonefritis per se es considerada una infección urinaria complicada5.
5.- Infección de vías urinarias recurrente es definida como la presencia de 3 episodios de infección urinaria en los 12 meses previos o de 2 episodios en 6 meses7.
La patogenia de la IU es bien conocida hoy en día para la cual se han descrito dos vías. La primera es la vía extraluminal que describe el paso de bacterias que colonizan la zona periuretral hacia la vejiga y la segunda, la vía intraluminal. Por otro lado también, comprende la introducción de bacterias que colonizan la bolsa de drenaje o el catéter urinario hacia dicha vía. La formación de biofilm facilita esta progresión bacteriana8.
En cuanto a la etiología, múltiples estudios han abordado esta cuestión. La mayoría de los resultados muestran que Escherichia coli es el agente causal más frecuente de las cistitis no complicadas (86%) y de hasta el 90% de las pielonefritis no complicadas. Sin embargo, las ITU complicadas tienen una etiología más variada. E. coli sigue siendo el principal patógeno causal, pero otros bacilos gramnegativos como Klebsiella, Citrobacter y Enterobacter spp. causan el 11%; y Pseudomonas aeruginosa, el 8%. En México, las infecciones causadas por P. aeruginosa van en aumento, así como lo demuestra el sistema de vigilancia epidemiológica hospitalaria del Instituto Mexicano del Seguro Social9. Las bacterias grampositivas también desempeñan un papel en las infecciones urinarias asociadas a catéteres; los estreptococos del grupo D causan el 19% de ellas, y el Staphylococcus aureus, el 4%. Los casos de ITU polimicrobiana representan 30%. Otros microorganismos, como las levaduras, causan el 18% de las ITU8.
Al evaluar la infección del tracto urinario, los síntomas de aparición aguda atribuibles al tracto urinario típicamente incluyen disuria junto con grados variables de aumento de la urgencia y frecuencia urinaria, hematuria, e incontinencia nueva o que empeora. La disuria de inicio agudo es un síntoma altamente específico, con más del 90% de precisión para ITU en mujeres jóvenes en ausencia de irritación vaginal concomitante o aumento de leucorrea. En los adultos mayores, los síntomas de infección urinaria pueden ser menos claros. Dada la naturaleza subjetiva de estos síntomas, la evaluación cuidadosa de su cronicidad se convierte en una consideración importante cuando el diagnóstico está en duda10. En un paciente con dolor o sensibilidad en flancos (con o sin fiebre) más un análisis de orina que muestra piuria, bacteriuria, o ambas (con o sin síntomas a la micción), la pielonefritis es un padecimiento presuntivo apropiado11. En presencia de disuria, poliuria y hematuria, la probabilidad de un urocultivo positivo es del 81%12.
La presencia de síntomas urinarios son la piedra angular del diagnóstico de las infecciones del tracto urinario. Sin embargo, algunos de esos síntomas pueden ser inespecíficos y estar superpuestos con aquellos que están presentes en otras condiciones semejantes como pielonefritis, infecciones de transmisión sexual, vejiga hiperactiva, síndrome de dolor uretral o síntomas de menopausia en la mujer mayor.
Es importante excluir otras condiciones similares a la infección del tracto urinario y esto puede requerir una investigación más profunda. La diferenciación entre una pielonefritis y una infección urinaria no complicada es esencial ya que la presencia de fiebre, dolor en los flancos, náuseas y vómitos podrían sugerir infecciones más graves. También es importante descartar padecimientos que no requerirán de manejo antimicrobiano como, por ejemplo: Cistitis intersticial, síndrome de dolor suprapúbico, infecciones de transmisión sexual o vejiga hiperactiva cuyos síntomas no son de inicio repentino ya menudo es frecuente la presencia de incontinencia. Es entonces donde se puede complementar con estudios de laboratorio e imagen. Uno de los debates frecuentes para el diagnóstico de infecciones urinarias es el uso de tiras reactivas vs el examen general de orina. Las tiras reactivas representan una herramienta de mucha utilidad por su eficacia, bajo costo y la rapidez de proporcionar un resultado. En algunos lugares es de uso rutinario cuando se asocia a la sintomatología clásica. Sin embargo, una prueba negativa no es capaz de excluir una infección, pero puede ser usado en un contexto donde no se cuenta con un examen que pueda reportar, nitritos o leucocitos de forma cuantitativa13.
Un diagnóstico definitivo de infección del tracto urinario generalmente requiere un urocultivo positivo. Las excepciones a esto ocurren cuando hay un absceso de la corteza renal o perirrenal. espacio que no se comunica con los túbulos renales, un quiste renal infectado o cuando la infección es proximal a una obstrucción completa dentro del tracto urinario. La muestra de orina debe recolectarse utilizando un método que minimice la contaminación. La muestra se puede recolectar cuando se inserta un catéter permanente para monitorear el gasto u otras indicaciones. Cuando hay un catéter permanente colocado, la muestra de orina debe recolectarse del puerto del catéter o mediante punción del catéter utilizando un instrumento estéril. Un catéter permanente crónico in situ durante 2 semanas o más tendrá formación sustancial de biofilm a lo largo de la superficie del catéter. La orina recolectada a través de estos catéteres está contaminada por organismos que crecen en el biofilm que es posible que no esté presente en la vejiga en este caso el catéter debe ser reemplazado por un catéter estéril y la muestra de orina debe ser recolectada inmediatamente a través del nuevo catéter para obtener una muestra de la orina de la vejiga. Cuando hay obstrucción del tracto urinario, un absceso o quiste renal infectado, la muestra para cultivo debe recolectarse mediante aspiración percutánea, si es posible. El método de recolección de la muestra debe anotarse en la muestra, para que el laboratorio cuente con información relevante para su procesamiento. La interpretación correcta del urocultivo cuantitativo es esencial para un adecuado manejo de la infección urinaria. La orina es un excelente medio de cultivo para la mayoría de los organismos aeróbicos. Cuando se inoculan pequeñas cantidades de organismos en la vejiga, se obtienen resultados cuantitativos con recuentos de 105 unidades formadoras de colonias UFC/ml. Los pacientes con catéteres uretrales permanentes tienen un acúmulo de orina retenida en la vejiga debido al bulbo del catéter. De este modo, 105 UFC/mL de los organismos infectantes debe aislarse de la orina en la mayoría de los pacientes con infección urinaria14,15.
Uroanálisis: La piuria acompaña a la infección urinaria sintomática, pero representa un hallazgo inespecífico. Está presente en la mayoría de los pacientes con bacteriuria asintomática y es común en cualquier enfermedad inflamatoria o condición del tracto genitourinario, incluso después de una cirugía urológica, nefritis intersticial o presencia de dispositivos urinarios permanentes. La ausencia de piuria puede ser útil para excluir una infección urinaria, pero la presencia de piuria no confirmará bacteriuria o es suficiente para diferenciar la infección del tracto urinario sintomática de la asintomática bacteriuria16,17.
En cuanto a los marcadores inflamatorios, el nivel de procalcitonina predecir bacteriemia en pacientes con infección febril del tracto urinario. Es necesaria una evaluación adicional de la utilidad de los niveles iniciales o seriados de procalcitonina para determinar la utilidad de este parámetro para predecir resultados o ayudar en el manejo de infecciones urinarias potencialmente mortales18,19.
Complicaciones: Algunos de los factores que pueden complicar una infección del tracto urinario son: Catéteres permanentes, Obstrucción, Género masculino, Edad, Diabetes mellitus, Insuficiencia renal, Inmunosupresión, Urolitiasis, Cirugía, Disfunción miccional válvulas reflujo, El embarazo, etc.20.
Los pacientes que pertenecen al grupo de alto riesgo de ITU complicada necesitan una evaluación rápida, diseñada específicamente para limitar la morbilidad y la mortalidad a corto y largo plazo. El primer paso en la prioridad de estos pacientes es una anamnesis y un examen físico precisos. Esto ayudará a estratificar los riesgos de las diversas variables de confusión observadas en esta población. En segundo lugar, un urocultivo es obligatorio, a diferencia de las ITU no complicadas, en las que siempre se instaura un tratamiento empírico y con frecuencia se completa en el momento en que se finaliza el urocultivo. Para el tratamiento suele ser necesaria una evaluación del estado médico general del paciente, específicamente de los perfiles hematológicos y de la química sérica completa. Por último, debería ser obligatorio algún estudio de imagen para discernir si coexisten otros problemas complicados21,22.
La justificación para solicitar una prueba de imagen en el estudio de la PNA es descartar la presencia de alteraciones anatómicas, signos de obstrucción (con o sin litiasis) o abscesos renales. Entre las alteraciones anatómicas, destaca por su frecuencia la existencia de una duplicación del sistema pielocalicial. Se trata de la anomalía congénita más frecuente de la vía urinaria, con una incidencia del 0.5-10%22 en la que el polo superior e inferior drenan a través de sistemas diferentes que pueden ser independientes cada uno con su propio uréter hasta vejiga (duplicación completa) o unirse en el trayecto y drenar en un uréter único (duplicación incompleta). Independientemente, esta malformación predispone al reflujo y a la posibilidad de obstrucción de la unión pieloureteral23,24.
La obstrucción del tracto urinario por una litiasis conlleva un aumento del riesgo de infección de la orina retenida que ecográficamente se representa por presencia de ecos en el interior del líquido y que llamamos pionefrosis. El absceso renal tiene la apariencia ecográfica de una lesión redondeada, hipoecoica o anecoica, con ecos en su interior y rodeada por paredes gruesas. Tanto el absceso renal como la pionefrosis son indicaciones de actitud invasiva Los dos principales factores de riesgo descritos son: sexo femenino (OR 1.8, IC95% 1.08-3.003) y vaciamiento vesical infrecuente (OR 2.073, IC95% 1.027-4.186)25.
Los hallazgos descritos en las ecografías en pacientes con pielonefritis aguda podemos dividirlos en dos grupos:
a) Hallazgos casuales (que no interfieren en la patología o en el tratamiento)26.
b) Hallazgos patológicos (que su existencia puede influir en la evolución o requerir cambio de tratamiento). Consideramos hallazgos patológicos la uropatía obstructiva, alteraciones de la vía urinaria, presencia de abscesos renales y la pielonefritis enfisematosa. Tanto el aumento del tamaño renal, como el edema renal y la rarefacción de la grasa perirrenal son descritas en los textos radiológicos como imágenes sugestivas de pielonefritis que no implican aumento de la gravedad. De hecho, dichas imágenes no se consideraron en varios textos como alteraciones, dado que se presuponía su posible visualización durante la realización de la ecografía26.
En los pacientes con fiebre persistente más de 72 horas (h), antecedentes de anomalías de la vía urinaria, antecedentes de litiasis renal, gestación, clínica atípica o diabetes mellitus, existe una mayor incidencia de hallazgos patológicos en la ecografía que justifiquen un cambio de actitud terapéutica, aunque hacen falta estudios bien diseñados para confirmar estas conclusiones27.
El tratamiento de la cistitis no complicada ha sido objeto de muchos estudios en los últimos años a medida que han evolucionado las tasas de resistencia de los microorganismos a los antimicrobianos estándar. Además, se ha dado mayor importancia a los efectos adversos del tratamiento antimicrobiano de amplio espectro28,29. El tratamiento empírico prudente suele basarse en el análisis de antibiogramas locales. Sin embargo, una limitación clave de este enfoque es que los antibiogramas pueden sobreestimar falsamente la resistencia de los uropatógenos porque a muchos pacientes con cistitis simple y síntomas típicos de una ITU no se les realiza un cultivo. Hay datos limitados en los que confiar para las recomendaciones de tratamiento para las ITU complicadas. Las medidas comunes incluyen enviar un urocultivo antes del tratamiento, comenzar con una cobertura de antibióticos de amplio espectro y refinar la selección de antimicrobianos después de que hayan regresado los resultados de sensibilidad, y tratar durante 7 a 14 días30.
JUSTIFICACIÓN
Se ha considerado que la infección del tracto urinario al ser un padecimiento en algunos contextos incapacitante llega a generar altos costos en su tratamiento, tan solo en Estados Unidos se ha documentado que su tratamiento llega a cuantificar gastos de hasta 3.5 billones por año, es una patología de atención frecuente en el servicio de urgencias que, si bien genera una alta sospecha desde la presentación de signos y síntomas, en la mayoría de los casos debe ser confirmada con estudios bioquímicos y en algunos casos específicos con estudios de imagen sin que esto implique el retraso en el tratamiento del paciente ya que de no ser así puede presentar complicaciones, sin embargo el gran número de pacientes en el servicio de urgencias aunado a la poca disponibilidad de recursos humanos y monetarios puede prolongar la estancia hospitalaria de un paciente exponiéndolo a riesgos como adquirir una segunda infección ahora hospitalaria sin que el resultado de los auxiliares diagnósticos genere un impacto el manejo ya establecido sobre todo si no existe un apego a la indicación de estudios de imagen y de igual forma no se establece un tratamiento inicial de acuerdo a la recomendaciones de la medicina basada en evidencias. Por lo anterior también es de suma importancia tener un conocimiento amplio sobre las características clínicas que permitirán diagnosticar de forma temprana al paciente con infección de vías urinarias y establecer un tratamiento inicial adecuado que no retrase la atención del paciente.
PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
Retomado el hecho de la frecuencia de atención del paciente con sospecha de infección del tracto urinario es importante establecer que en muchos de los casos no es necesaria la complementación con estudios de imagen ya que es en su mayoría una patología de diagnóstico clínico permitiendo iniciar una terapia empírica con la que puede continuar su manejo ambulatorio disminuyendo así la exposición hospitalaria de adquirir una infección sobreagregada.
En el Hospital General de Zona No.8 Córdoba, Ver. México, no existen criterios específicos establecidos para solicitar una Ecografía Clínica complementario o apego a una normatividad para la solicitud del mismo, además de que no se cuenta con el servicio de Imagenología en todos los turnos prolongando así la estancia hospitalaria del paciente, generando mayor gasto de recursos y de igual forma un desgaste mental, físico y emocional del paciente y familiares acompañantes, de igual forma una vez realizado dicho estudio pudiera el tratamiento no ser modificado tras el resultado. por lo que en este estudio se pretende identificar las características clínicas que presenta un paciente que cursa con una infección del tracto urinario y de forma secundaria identificar a aquellos a quienes se les solicita una Ecografía complementaria correlacionando los hallazgos con las comorbilidades asociadas a dicha patología así como el conocer el tratamiento establecido de forma empírica y primaria en el paciente con infección del tracto urinario independientemente de que pudiera o no ser complicada y esto amerite el uso de estudios de imagen.
OBJETIVOS
Objetivo general:
Determinar las características de la Ecografía Clínica en pacientes con infección del tracto urinario en el servicio de Urgencias del HGZ 8 Córdoba, Veracruz, México.
Objetivos específicos:
- Identificar las variables sociodemográficas.
- Conocer las comorbilidades presentes en pacientes con infección del tracto urinario.
- Identificar los síntomas más frecuentes en pacientes con infección del tracto urinario.
- Documentar los hallazgos de la Ecografía Clínica presentes en pacientes con infección del tracto urinario.
- Referir el tratamiento inicial empleado en pacientes con infección del tracto urinario.
HIPÓTESIS
Hipótesis Alterna:
La característica en la Ecografía clínica más frecuente en los pacientes con infección del tracto urinario es la Pielonefritis aguda.
Hipótesis nula:
La característica en la Ecografía Clínica más frecuente en los pacientes con infección del tracto urinario no es la Pielonefritis aguda.
MATERIAL Y MÉTODO
Estudio observacional, transversal, descriptivo.
Lugar de estudio:
Servicio de Urgencias del Hospital General de Zona 8 en Córdoba, Veracruz, México.
Periodo en que se desarrolló:
Del 1 de junio del 2024 al 31 de julio del 2024.
Universo de trabajo
Expedientes de pacientes ingresados al servicio de Urgencias del Hospital General de Zona 8 en Córdoba, Veracruz.
Población:
Pacientes con diagnóstico de infección del tracto urinario que ingresen al servicio de Urgencias del Hospital General de Zona 8 en Córdoba, Veracruz, México.
Criterios de selección:
Criterios de inclusión:
1. Expedientes de pacientes con diagnóstico de infección del tracto urinario que estén dentro de la fecha registrada.
2. Expedientes de pacientes con infección de vías urinarias que cuenten con reporte escrito de Ecografía.
3. Expedientes de pacientes mayores de 19 años.
Criterios de exclusión:
1. Expedientes de pacientes con infección del tracto urinario que no estén dentro de la fecha registrada.
2. Expedientes de pacientes con infección del tracto urinario que no cuenten con reporte escrito de ecografía.
3. Expedientes de pacientes embarazadas.
Criterios de eliminación:
Instrumento de recolección de datos requisitado en menos del 95%.
Descripción general del estudio:
Una vez autorizado el protocolo por el Comité Local de Investigación y el Comité de Ética en Investigación 3101 obteniendo el registro R-2024-3101-030, se informó a las autoridades correspondientes del Hospital General de Zona No. 8 de Córdoba, Veracruz, con la colaboración de la Coordinación Clínica de Educación e Investigación en Salud para que se brindaran las facilidades necesarias para realizar el presente estudio.
La realización de este estudio se basó en expedientes de pacientes con infección del tracto urinario y que ingresaron al servicio de Urgencias del Hospital General de Zona no. 8 de Córdoba, Ver., en el período de estudio. Una vez identificado el expediente del paciente, se procedió a requisitar la hoja de recolección de datos como son edad, sexo, así como registros de ingreso (historia clínica que describa sintomatología), posteriormente observando los reportes de la Ecografía (la cual fue realizada por el médico especialista en radiología e imagen del turno), se hizo una revisión exhaustiva para obtener datos sociodemográficos y tratamiento. Los datos se manejaron en un programa estadístico para su análisis. Mismos que se dieron a conocer en una tesis y publicación.
Muestra:
Se contó con una muestra de 179 que estuvo conformada por expedientes de pacientes del Hospital General de Zona no. 8 de Córdoba, Veracruz, que ingresaron al servicio de Urgencias y que contaron con los criterios de inclusión, que se encontraron registrados en el censo de población de la unidad médica y que contaron con expediente clínico.
Selección del tamaño de muestra:
La selección del tamaño de muestra fue no probabilística.
Análisis de datos estadístico:
Una vez concluida la recolección de datos, se procedió a realizar el vaciado de la información en una base de datos de Excel para su posterior análisis estadístico con el paquete SPSS y/o Graphpad prism. Para el análisis estadístico de variables cualitativas se utilizó frecuencias y porcentajes; para variables cuantitativas media, moda y mediana.
ASPECTOS ÉTICOS:
El estudio se realizó cuando el Comité Local de Investigación y Ética en Investigación en Salud No.3101 lo autorizó, este estudio se apegó a las normas éticas internacionales, a los lineamientos institucionales, así como también a la Ley General de Salud en materia de experimentación científica en seres humanos de los aspectos éticos de la investigación en la que los seres humanos en sus artículos 13, 16 y 20 ya la declaración de Helsinki de 1964 que menciona que el propósito principal de la investigación médica en seres humanos es comprender las causas, evolución y efectos de las enfermedades y mejorar las intervenciones preventivas, diagnósticas y terapéuticas. La investigación médica estuvo sujeta a normas éticas que sirven para promover y asegurar el respeto a todos los seres humanos y para proteger su salud y sus derechos individuales el bienestar de los seres humanos debe tener primacía sobre los intereses de la ciencia y la sociedad. Desde 2016 la declaración de Helsinki está complementada con la declaración de Taipei sobre las consideraciones éticas sobre las bases de datos de salud y los biobancos; que establece el respeto de la dignidad, autonomía, privacidad y confidencialidad de las personas, los médicos tienen obligaciones específicas, tanto éticas como legales, como responsables de proteger la información entregada por sus pacientes, se debe obtener el consentimiento específico, libre e informado de los participantes.
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, artículo 4° publicado en el Diario Oficial de la Federación el 6 de abril de 1990, La ley General de Salud, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de febrero de 1984. Establece que toda persona tiene derecho a la protección de la salud.
La Comisión Interinstitucional de Investigación en Salud publicado en el Diario Oficial de la Federación el 22 de octubre de 1983. Será órgano de consulta de dependencias e instituciones del sector público para el desarrollo de fomento y cumplimiento de las normas de ética y apoyar la definición de los lineamientos de bioseguridad en la realización de investigaciones, conforme a las disposiciones establecidas por el consejo de salubridad general.
En esta investigación no existió riesgo ya que no se realizó ninguna intervención que afectara la integridad y privacidad de los datos personales
El “Código” de Nuremberg:
Promulgado en 1947 adoptado por la comunidad internacional que habla sobre las condiciones para la realización de experimentos médicos en humanos; en este código, quedaron expresadas normas básicas:
1.- El Consentimiento Del Sujeto
2.- El Experimento Debe Conducir A Un Resultado Positivo, Sin Medios Improvisados O Innecesarios.
3.- No Debe Haber Sufrimiento Mental O Físico Innecesario.
4.- El Grado De Riesgo No De Exceder La Importancia De Lo Que Se Pretende Demostrar.
5.- Durante el desarrollo del experimento, el sujeto podrá pedir que se suspenda, si se siente afectado mental o físicamente.
6.- Durante El Desarrollo Del Experimento, Los Científicos Encargados Deben Estar dispuestos a darlo por terminado si consideran riesgo de lesión o, incapacidad o muerte del sujeto en experimentación.
Esta investigación busca apegarse por completo con los principios de ética mencionados, se anexa el formulario de consentimiento informado mismo que será explicado detalladamente al paciente antes de incluirlo en el estudio, y se considera una investigación sin riesgo ya que en ningún momento se interfiere en la terapéutica del paciente.
RESULTADOS
De acuerdo con el sexo del paciente se registraron para su fácil identificación y clasificación (siendo también este un factor de riesgo para infección del tracto urinario de acuerdo con guías nacionales e internaciones) de un total de 179 pacientes registrados y estudiados; 138 casos (77%) fueron mujeres y 41 casos (23%) fueron hombres. Tabla 1.
Para su distribución se agruparon de acuerdo con el rango de edad en diferentes grupos; predominando la edad >60 años con 50 pacientes de este grupo (27.9%) de los casos, el segundo grupo etario de presentación fue de los 51 a los 60 años con 38 pacientes (21.2%), del grupo de 41 a 50 años se presentaron 33 casos (18.5%), siguiendo el grupo de 31 a 40 años con 25 casos (13.9%) y en el grupo de 20 a 30 años; con 33 casos (18.5%). Gráfica 1.
En relación con las comorbilidades asociadas a pacientes que presentan ITU se da a conocer que 56 pacientes (31%) eran portadores de Diabetes Mellitus; 34 pacientes (19%) cursaban con diagnóstico de Hipertensión arterial sistémica; 13 pacientes (7%) con Enfermedad Renal Crónica; 12 pacientes (7%) con antecedente de Litiasis renal y 1 paciente (0.5%) con diagnóstico de VIH. 63 pacientes (35.5%) no reportaron comorbilidades. Tabla 2.
En cuanto a los hallazgos ecográficos documentados en este estudio en 151 (84%) ultrasonidos realizados a pacientes con ITU no se demostraron cambios significativos asociados al proceso infeccioso, reportándose un ultrasonido como normal; solo 15 pacientes (8%) reportaron cambios en relación con pielonefritis aguda; en 8 pacientes (5%) se encontró litiasis renal; en 3 pacientes (2%) los cambios fueron asociados a pielonefritis crónica; en 1 paciente (0.5%) presentó absceso renal y 1 paciente (0.5%) cursaba con datos ecográficos de pielonefritis enfisematosa. Gráfica.
Se identificaron también los síntomas presentes en pacientes que cursan con infección del tracto urinario, siendo disuria el más frecuente, presente en 86 paciente (48%), seguido de náusea y vómito en 76 pacientes (42%), Fiebre en 72 pacientes (40%), dolor abdominal en 68 pacientes (38%), Polaquiuria en 28 pacientes (16%), Tenesmo vesical en 25 pacientes (14%), Lumbalgia en 19 pacientes (11%) y Urgencia miccional en 18 pacientes (10%). Resaltando que el paciente con infección del tracto urinario llega a presentar 1 o más de los síntomas identificados. Tabla 3.
En cuanto al manejo inicial establecido en el paciente con infección urinaria aun sin contar con un estudio ecográfico se dio a conocer que 88 pacientes (49%) fueron tratados con Quinolonas; 24 pacientes (13%) solo recibieron tratamiento sintomático, 20 pacientes (11%) fueron tratados con cefalosporinas; 19 pacientes (10.5%) con Nitrofuranos; 12 pacientes (7%) recibieron manejo con Sulfonamidas; 9 pacientes (5%) con Penicilinas; 6 pacientes (4%) con Carbapenémico y solo un paciente (0.5%) fue tratado con Aminoglucósido. Tabla 4.
DISCUSIÓN
De acuerdo con la Guía de Práctica Clínica del 2021 sobre el diagnóstico y tratamiento de la infección de vías urinarias predomina esta patología en mujeres y personas de 3ra edad que se relacionan directamente con los resultados de este estudio ya que se demostró que el diagnóstico fue más frecuente mientras se incrementa la edad con 50 pacientes mayores de 60 años (27.9%) y 38 pacientes entre los 51 y 60 años (21.2. De igual forma se asoció más con el sexo femenino reportándose 138 casos en mujeres que corresponden al 77% contra 41 casos en hombres (23%) de un total de 179 casos registrados1.
De igual forma, como lo menciona García-Ferrer L. 2007. España, en su artículo “Uso de la ecografía en la pielonefritis aguda del adulto”. La ecografía clínica es una herramienta no invasiva y de bajo costo que permite identificar de forma oportuna y temprana las complicaciones propias de dicha enfermedad como pielonefritis aguda, enfisematosa, abscesos renales, entre otros. La indicación apropiada de dicho estudio tiene una influencia directa sobre el abordaje terapéutico del paciente complicado23. En este estudio se reportó que los hallazgos más frecuentes en la ecografía renal del paciente con infección del tracto urinario fue en primer lugar el ultrasonido renal normal, seguido de la Pielonefritis aguda caracterizada por el aumento del tamaño renal.
En relación con lo anterior, El Colegio Americano de Imagenología en su publicación de 2022, es de los pocos organismos que han establecido recomendaciones para la indicación de un USG renal principalmente asociadas a la presentación clínica y las comorbilidades de cada paciente siendo, la fiebre persistente más de 72 horas, antecedentes de anomalías de la vía urinaria, antecedentes de litiasis renal, gestación, clínica atípica o diabetes mellitus, las principales indicaciones ya que se ha demostrado que en estos casos existe una mayor incidencia de hallazgos patológicos en la ecografía que justifiquen un cambio de actitud terapéutica31 . En contraste con este estudio en 63 pacientes (36%) no existía ninguna comorbilidad que justificara la indicación de la ecografía renal. La falta de apego a las recomendaciones mencionadas influye directamente sobre el abordaje, manejo y pronóstico del paciente.
Comparando la evidencia que existe con este estudio se documentó que en el Hospital General de Zona No. 8, la ecografía renal en el paciente con ITU no tuvo una relevancia importante ya que en el 84% de los casos (151 pacientes) se reportó el ultrasonido como normal y solo en un 9 % de los casos se detectó una complicación aguda como pielonefritis aguda, pielonefritis enfisematosa o absceso renal, y en un 7% los hallazgos corresponden a patologías crónicas como litiasis renal y pielonefritis crónica.
CONCLUSIÓN
La infección del tracto urinario es y seguirá siendo una de las patologías de mayor frecuencia en cualquier servicio de urgencias en México y también a nivel mundial. Su abordaje y complementación diagnóstica basada en estudios de imagen representan una vertiente actual que influye directamente en su abordaje y manejo, siempre y cuando exista un apego a las recomendaciones que optimicen el uso de la ecografía como auxiliar no invasivo y de bajo costo para el paciente e institutos de la salud de atención pública como el IMSS. Por eso, este estudio permitió identificar comorbilidades que forman parte de una indicación válida de ecografía renal en ITU como: Diabetes Mellitus, Hipertensión Arterial, Litiasis Renal y estados de inmunosupresión como VIH. Así como respaldar la prevalencia del diagnóstico de infección urinaria en mujeres y personas de la tercera edad.
Se identificaron además los síntomas más frecuentes en los pacientes en quienes se diagnosticó ITU, siendo ahora parte de una herramienta clínica para la sospecha de dicha patología en la población local siendo Disuria el más frecuente, presente en 86 paciente (48%), seguido de Náusea y Vómito en 76 pacientes (42%), Fiebre en 72 pacientes (40%), Dolor abdominal en 68 pacientes (38%), Polaquiuria en 28 pacientes (16%), Tenesmo vesical en 25 pacientes (14%), Lumbalgia en 19 pacientes (11%) y Urgencia miccional en 18 pacientes (10%). Resaltando que el paciente con infección del tracto urinario puede llegar a presentar 1 o más de los síntomas identificados
Sobre la hipótesis planteada y basada en estudios previos de que la pielonefritis aguda es el hallazgo más frecuente en los pacientes con Infección del tracto urinario del Hospital General de Zona No. 8 de Córdoba, Ver. Se ha evidenciado que, de un total de 179 ecografías solicitadas, en 151 de los casos (83%) el ultrasonido se reportó como normal, en solo 15 casos (8%) se encontraron datos imagenológicos en relación con pielonefritis aguda, en 8 pacientes (5%) el hallazgo fue litiasis renal, en 3 pacientes (2%) pielonefritis crónica, en 1 paciente (0.5%) se halló un absceso renal y en 1 paciente (0.5%) pielonefritis enfisematosa.
En el contexto de este estudio sin ser el objeto principal, también se logró dar a conocer el tratamiento antimicrobiano inicial establecido en los casos estudiados siendo que 88 pacientes (49%) fueron tratados con Quinolonas; 24 pacientes (13%) solo recibieron tratamiento sintomático, 20 pacientes (11%) fueron tratados con cefalosporinas; 19 pacientes (10.5%) con Nitrofuranos; 12 pacientes (7%) recibieron manejo con Sulfonamidas; 9 pacientes (5%) con Penicilinas; 6 pacientes (4%) con Carbapenémico y solo un paciente (0.5%) fue tratado con Aminoglucósido, cobrando relevancia en la corriente actual de la prescripción adecuada de antibióticos ya que dicho manejo fue establecido previo a contar con el estudio ecográfico.
Por lo anterior este estudio es una herramienta que sirve para fomentar el apego a las recomendaciones nacionales e internacionales para la indicación de la Ecografía en el contexto de un paciente con diagnóstico de infección del tracto urinario optimizando recursos y mejorar así la calidad de atención, manejo y pronóstico de cada paciente.
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Tabla 1. Sexo de los pacientes con ITU.
| f | % | |
| Mujeres | 138 | 77% |
| Hombres | 41 | 23% |
| Total general | 179 | 100% |
Predomino el sexo femenino con 138 casos que corresponde al 77% de los casos de infección del tracto urinario. n= 179
Gráfica 1. Grupos de edad.




50 de los casos estudiados fueron del grupo de edad de más de 60 años. n= 179.
Tabla 2. Comorbilidades:
| f | % | |
| Diabetes Mellitus | 56 | 31% |
| Hipertensión Arterial Sistémica | 34 | 19% |
| Enfermedad Renal Crónica | 13 | 7% |
| Litiasis Renal | 12 | 6.5% |
| VIH | 1 | 0.5% |
| SIN comorbilidades | 63 | 36% |
| Total general | 179 | 100% |
El 31% de los casos de pacientes con diagnóstico de ITU presentaron como principal comorbilidad Diabetes Mellitus. n= 179
Gráfica 2. Hallazgos ecográficos en pacientes con ITU:
En 151 casos de los registrados, el USG Renal fue reportado como normal. n=179
Tabla 3. Síntomas más frecuentes:
| f | % | |
| Disuria | 86 | 48% |
| Náusea y vómito | 76 | 42% |
| Fiebre | 72 | 40% |
| Dolor abdominal | 68 | 38% |
| Polaquiuria | 28 | 16% |
| Tenesmo vesical | 25 | 14% |
| Lumbalgia | 19 | 11% |
| Urgencia miccional | 18 | 10% |
El 48% de los casos de pacientes con diagnóstico de ITU presentaron como principal síntoma Disuria. n= 179.
Tabla 4. Tratamiento inicial del paciente con Infección del tracto urinario:
| f | % | |
| Quinolonas | 88 | 49% |
| Manejo sintomático | 24 | 13% |
| Cefalosporinas | 20 | 11% |
| Nitrofuranos | 19 | 10.5% |
| Sulfonamidas | 12 | 7% |
| Penicilinas | 9 | 5% |
| Carbapenémicos | 6 | 4% |
| Aminoglucósidos | 1 | 0.5% |
El 49% de los casos de pacientes con diagnóstico de ITU recibieron un manejo inicial con Quinolonas. n= 179.




