Revisión exhaustiva del diagnóstico, las estrategias de tratamiento y los resultados de los pacientes con síndrome compartimental

4 enero 2026

 

 

Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.89.33.001

 

 

 

AUTHORS

  1. Alan Leonel Quiñónez Plaza. General Practitioner. Attached to Private Clinics in Ecuador. Graduate of the State University of Guayaquil. (Guayaquil-Ecuador). https://orcid.org/0009-0001-2028-7438
  2. Diego Fernando Silva Aguayo. General Practitioner. Attached to the IESS General Hospital in Ibarra. Graduate of the Central University of Ecuador. (Ibarra-Ecuador). https://orcid.org/0000-0002-0913-3905
  3. Brenda Paulina Sotalín Sotalín. General Practitioner. Attached to Private Clinics of Ecuador. Graduated from the Pontifical Catholic University of Ecuador. (Quito-Ecuador). https://orcid.org/0009-0009-5637-5059
  4. Edwin Vinicio Pogo Arteaga. General Practitioner. Attached to the IESS General Hospital in Ibarra. Graduate of the Central University of Ecuador. (Ibarra-Ecuador). https://orcid.org/0009-0008-9366-5728
  5. Josselyn Rocio Pilco Bravo. General Practitioner and Master’s Degree in Criminalistics and Forensic Sciences. Attached to SOLCA Chimborazo Oncology Unit. Graduate of the National University of Chimborazo. (Riobamba-Ecuador). https://orcid.org/0009-0007-6857-5643

 

RESUMEN

Este artículo tiene como objetivo explorar la compleja fisiopatología, evaluar los enfoques diagnósticos actuales y analizar las estrategias de tratamiento y su impacto en el pronóstico del paciente, ofreciendo una síntesis exhaustiva del conocimiento existente e identificando posibles áreas de investigación futura.

PALABRAS CLAVE

Síndrome compartimental agudo, síndrome compartimental crónico, presión intracompartimental, fasciotomía, isquemia muscular y nerviosa.

ABSTRACT

This article aims to explore the complex pathophysiology, evaluate current diagnostic approaches, and analyze treatment strategies and their impact on patient prognosis, providing a comprehensive synthesis of existing knowledge and identifying potential areas for future research.

KEY WORDS

Acute compartment syndrome, chronic compartment syndrome, intracompartmental pressure, fasciotomy, muscle and nerve ischemia.

INTRODUCCIÓN

El síndrome compartimental (SC) es una afección crítica y potencialmente mortal para las extremidades, caracterizada por una presión elevada dentro de los compartimentos fasciales, lo que provoca compromiso circulatorio e isquemia tisular. Esta afección afecta con mayor frecuencia a las extremidades inferiores, donde la rigidez de los límites fasciales limita la expansión del volumen, lo que resulta en un aumento de la presión intracompartimental tras traumatismos como fracturas o lesiones de tejidos blandos. La fisiopatología del SC implica una compleja interacción de factores, como la compresión vascular, el edema tisular y la hemorragia, que en conjunto contribuyen a un aumento de los niveles de presión que superan las presiones de perfusión, culminando en isquemia muscular y nerviosa si no se detecta ni se trata. Las características anatómicas, como el tamaño del compartimento y la composición tisular, junto con las respuestas fisiológicas a la lesión, influyen significativamente en la progresión de la enfermedad. El diagnóstico precoz sigue siendo difícil, ya que los signos clínicos (dolor desproporcionado a la lesión, parestesias, palidez, ausencia de pulso y parálisis) pueden ser sutiles o estar ocultos en pacientes inconscientes o sedados. Por lo tanto, se emplean modalidades diagnósticas como la medición de la presión intracompartimental y las técnicas de imagen para confirmar la sospecha, aunque cada una presenta limitaciones inherentes en cuanto a precisión y accesibilidad. El tratamiento consiste principalmente en una descompresión quirúrgica inmediata mediante fasciotomía, la cual, realizada a tiempo, puede mejorar sustancialmente los resultados del paciente y prevenir daños tisulares irreversibles. Sin embargo, una intervención tardía se asocia con un mayor riesgo de complicaciones, como infecciones, daño nervioso y déficits funcionales. A pesar de los avances en la comprensión y el tratamiento, el síndrome compartimental sigue planteando importantes desafíos diagnósticos y terapéuticos, lo que pone de relieve la necesidad de una revisión exhaustiva y una investigación continua para optimizar los protocolos de diagnóstico, perfeccionar las estrategias de tratamiento y mejorar los resultados a largo plazo de los pacientes.

OBJETIVO

Explorar la compleja fisiopatología, evaluar los enfoques diagnósticos actuales y analizar las estrategias de tratamiento y su impacto en el pronóstico del paciente, ofreciendo una síntesis exhaustiva del conocimiento existente e identificando posibles áreas de investigación futura.

METODOLOGÍA

Se realizó una revisión narrativa de la literatura sobre síndrome compartimental agudo y crónico en extremidades, con énfasis en miembros inferiores y, en particular, en el compartimento anterior de la pierna.

Se efectuó una búsqueda bibliográfica en bases de datos como PubMed, Scopus y Google Scholar, incluyendo artículos publicados principalmente desde 1990 hasta 2024. Se utilizaron combinaciones de términos en inglés y español, tales como: “compartment syndrome”, “acute compartment syndrome”, “chronic exertional compartment syndrome”, “intracompartmental pressure”, “fasciotomy”, “tibial fractures”, “limb trauma”, “ischaemia”, “neuromuscular complications” y sus equivalentes en español.

Criterios de inclusión:

  1. Artículos originales, revisiones y guías clínicas relacionados con síndrome compartimental en extremidades.
  2. Estudios que describieran fisiopatología, factores de riesgo, criterios clínicos, métodos diagnósticos (clínicos, presión, imagen) y tratamientos.
  3. Publicaciones en inglés o español con información clínica relevante.

 

Criterios de exclusión:

  1. Series de casos muy pequeñas o reportes aislados sin análisis clínico o fisiopatológico.
  2. Estudios centrados exclusivamente en otros compartimentos (p. ej., abdominal o torácico) sin aplicabilidad a extremidades.
  3. Trabajos experimentales sin correlación clínica.

 

La información se organizó y sintetizó en cuatro ejes principales:

  1. Fisiopatología y factores de riesgo (mecanismos de aumento de presión, fracturas y otras causas predisponentes, anatomía fascial).
  2. Enfoques diagnósticos (clínica, “6 P”, medición de presión, rol y limitaciones de la imagen).
  3. Estrategias terapéuticas (fasciotomía aguda, manejo conservador en formas crónicas, complicaciones).
  4. Pronóstico y retos actuales (tiempo a la intervención, secuelas funcionales, brechas diagnósticas y terapéuticas).

 

Debido a la heterogeneidad de los estudios, no se realizó metaanálisis formal; en su lugar, se sintetizaron los hallazgos de forma descriptiva y crítica.

 

RESULTADOS

Fisiopatología y factores de riesgo del síndrome compartimental:

¿Cuáles son los mecanismos subyacentes que provocan el aumento de la presión compartimental?

Los mecanismos subyacentes que conducen al aumento de la presión compartimental son multifactoriales y están estrechamente interconectados, e implican cambios físicos y fisiológicos dentro del compartimento. Un factor principal es la acumulación de líquido intersticial, ya que el aumento de la presión del líquido intersticial (PII) contribuye directamente a la elevación general de la presión compartimental1. Este aumento de la PII suele verse exacerbado por el aumento de la permeabilidad vascular, que permite la extravasación de más líquido de los vasos sanguíneos hacia el espacio intersticial, agravando así la presión dentro del compartimento cerrado1. Simultáneamente, factores mecánicos como la disminución del tamaño del compartimento (debido a la compresión externa o la hinchazón interna) elevan aún más la presión compartimental al restringir el espacio disponible para la expansión tisular1. A medida que la presión aumenta, supera la presión de perfusión capilar, lo que compromete la microcirculación y disminuye el aporte de oxígeno y nutrientes a los tejidos1,2. Esta perfusión deficiente inicia un círculo vicioso: la reducción de la oxigenación tisular y del aporte de nutrientes promueve la isquemia tisular, lo que a su vez causa hinchazón celular y mayor acumulación de líquido, lo que agrava el aumento inicial de la presión compartimental1,2. Si no se abordan, estos mecanismos interrelacionados pueden progresar rápidamente, amenazando la viabilidad del tejido y subrayando la necesidad urgente de intervenciones oportunas para restablecer la dinámica normal del compartimento y prevenir daños irreversibles en los tejidos.

¿Qué lesiones o afecciones predisponen con mayor frecuencia a los pacientes al síndrome compartimental?

Entre las diversas lesiones y afecciones que predisponen a los pacientes al síndrome compartimental, las fracturas son inequívocamente la causa subyacente más común, representando la mayoría de los casos y a menudo surgiendo en el contexto de un traumatismo significativo3,4. Las regiones anatómicas más frecuentemente implicadas incluyen la pierna, específicamente la diáfisis tibial, que por sí sola se asocia con casi el 30% de los casos de síndrome compartimental debido a su espacio compartimental restringido y su complejo suministro vascular3,4. Esta interconexión se destaca aún más por el riesgo sustancial que representan las fracturas abiertas o graves, que no solo alteran la integridad del compartimento, sino que también facilitan la afluencia de sangre y mediadores inflamatorios, exacerbando así la presión compartimental5. Más allá de las fracturas, un espectro de lesiones y afecciones, como lesiones vasculares, quemaduras (incluyendo quemaduras eléctricas y térmicas significativas), lesiones por aplastamiento y diversos factores iatrogénicos, se han reconocido como potentes contribuyentes a la patogénesis del síndrome compartimental, a menudo a través de mecanismos que aumentan el contenido compartimental o restringen externamente la expansión compartimental3,4. Además, la aplicación de yesos o férulas restrictivas, sobre todo cuando están demasiado apretadas, puede aumentar aún más la presión compartimental al disminuir su tamaño, lo que agrava el riesgo en pacientes ya predispuestos por lesiones subyacentes3,5. La interacción entre estas diversas etiologías subraya la naturaleza multifactorial del síndrome compartimental y la necesidad de una mayor vigilancia e intervención inmediata en múltiples dominios para prevenir daños tisulares irreversibles.

¿Cómo contribuyen las características anatómicas y fisiológicas de los compartimentos musculares a la progresión de la enfermedad?

La composición anatómica y fisiológica de los compartimentos musculares desempeña un papel fundamental en la cascada de eventos que conducen a la progresión de la enfermedad, en particular en afecciones como el síndrome compartimental. Cada compartimento muscular está envuelto por fascia, una lámina delgada e inelástica de tejido conectivo que actúa como barrera física, limitando la capacidad del compartimento para acomodar la hinchazón o el aumento de volumen tras un traumatismo o inflamación6. Esta inelasticidad se vuelve especialmente problemática cuando el tejido muscular se hincha, ya que la restricción de la fascia impide una expansión adecuada, lo que resulta en un aumento de la presión intracompartimental6. A medida que la presión aumenta, puede comprometer tanto el flujo sanguíneo como la función nerviosa dentro del compartimento, desencadenando un círculo vicioso de isquemia y mayor lesión tisular que exacerba la progresión de la enfermedad6. El compartimento anterior de la pierna es particularmente susceptible, ya que su configuración anatómica única (que alberga los músculos extensores, el tibial anterior, el nervio peroneo profundo y la arteria tibial dentro de un espacio estrechamente delimitado) lo convierte en el sitio más común para el síndrome compartimental6. Estas características interconectadas subrayan la importancia del reconocimiento temprano y la intervención rápida para mitigar el daño irreversible y prevenir complicaciones graves.

Enfoques diagnósticos para el síndrome compartimental:

¿Cuáles son los signos y síntomas clínicos que se utilizan para la detección precoz del síndrome compartimental?

La detección temprana del síndrome compartimental depende de una comprensión exhaustiva de su presentación clínica y de la naturaleza interrelacionada de los síntomas y los hallazgos de la exploración. El marco más reconocido para la identificación temprana son las «6 P»: dolor (a menudo desproporcionado a la lesión), palidez, ausencia de pulso, parestesia, parálisis y poiquilotermia, siendo el dolor y la parestesia los indicadores más tempranos y fiables7. Cabe destacar que el dolor desproporcionado a la gravedad aparente de la lesión, especialmente cuando se exacerba por el estiramiento pasivo del compartimento muscular afectado, se cita con frecuencia como el síntoma temprano distintivo8. Además de la exploración física, la descripción subjetiva de los síntomas por parte del paciente como dolor creciente, tirantez y calambres puede proporcionar pistas tempranas cruciales, especialmente en casos de síndrome compartimental crónico, donde estos síntomas se manifiestan durante el esfuerzo y remiten en reposo9,10. La naturaleza de la lesión inicial en sí misma también puede servir como señal de alerta, ya que ciertos tipos o patrones de trauma (p. ej., fracturas, aplastamientos o reperfusión tras isquemia) tienen mayor probabilidad de precipitar el síndrome compartimental y deberían aumentar la sospecha clínica10. Es importante destacar que, debido a la sensibilidad y especificidad limitadas de estas características clínicas, se recomiendan exámenes seriados para rastrear la progresión de los síntomas y detectar cambios sutiles a lo largo del tiempo6. Este enfoque interconectado que combina los síntomas informados por el paciente, los hallazgos físicos, el mecanismo de la lesión y la evaluación continua— enfatiza la necesidad de vigilancia e intervención oportuna, ya que el reconocimiento y la respuesta tempranos son cruciales para optimizar los resultados del paciente7.

¿Qué eficacia tienen las técnicas de imagen y medición de la presión para confirmar el diagnóstico?

La eficacia de las técnicas de imagenología y medición de la presión para confirmar diagnósticos reside en su capacidad para proporcionar información tanto estructural como funcional sobre los cambios fisiopatológicos. Las modalidades de imagenología avanzadas, como la tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM), han revolucionado la precisión diagnóstica al permitir a los médicos visualizar y evaluar anomalías en una amplia gama de tejidos y sistemas orgánicos, como el corazón, el abdomen, los huesos, la médula espinal, las estructuras musculoesqueléticas, los tejidos neurológicos y las neoplasias malignas, lo que permite la localización y caracterización precisas de los cambios patológicos11. Estas representaciones visuales no solo facilitan la confirmación de las sospechas clínicas iniciales, sino que también guían las intervenciones terapéuticas, destacando la interdependencia entre la imagenología y el manejo clínico11. Además, las técnicas de imagenología especializadas, como la ecografía y la mamografía digital, ofrecen vías no invasivas para examinar los órganos internos y detectar enfermedades como el cáncer de mama, ampliando aún más el panorama diagnóstico11. Por el contrario, las técnicas de medición de la presión, en particular en el contexto de afecciones como el síndrome compartimental crónico por esfuerzo (SCCE), presentan limitaciones en su fiabilidad, ya que los criterios actuales de presión intracompartimental (PIC) no distinguen de forma uniforme entre las poblaciones afectadas y las no afectadas12. Esta discrepancia subraya la necesidad de un enfoque diagnóstico multifacético que integre tanto la imagenología avanzada para dilucidar los cambios anatómicos y patológicos como el uso juicioso de las mediciones de presión, priorizando al mismo tiempo una evaluación clínica exhaustiva para garantizar un diagnóstico y un tratamiento precisos y eficaces.

¿Cuáles son las limitaciones y los retos de los protocolos de diagnóstico actuales?

Los protocolos de diagnóstico actuales se enfrentan a numerosas limitaciones y desafíos derivados tanto de los avances tecnológicos como de las complejidades intrínsecas de la práctica clínica. Uno de los problemas fundamentales es la limitada interpretabilidad de los modelos de lenguaje extenso (LLM), ya que su naturaleza de «caja negra» dificulta la comprensión y la confianza en cómo se alcanzan diagnósticos específicos, lo que impide su integración fluida en los flujos de trabajo sanitarios13. Esta opacidad se entrelaza con el desafío más amplio de la autonomía de los profesionales sanitarios, ya que la dependencia de los resultados generados por los LLM puede disminuir inadvertidamente la autoridad de los médicos para la toma de decisiones y potencialmente alterar la dinámica de la atención al paciente13. Además, los sesgos incorporados en los datos de entrenamiento de los LLM pueden perpetuar disparidades e imprecisiones en diversas poblaciones de pacientes, lo que socava aún más la imparcialidad y la precisión de los resultados diagnósticos13. Estas limitaciones se ven agravadas por las preocupaciones éticas en torno a la privacidad del paciente y la seguridad de los datos, que, si no se abordan adecuadamente, podrían erosionar la confianza en los sistemas de diagnóstico digital y amplificar los riesgos asociados con la información sanitaria sensible13. Además, la falta de herramientas de medición matizadas como la excesiva dependencia de escalas dicotómicas para clasificar errores diagnósticos simplifica excesivamente realidades clínicas complejas, lo que pone de relieve la necesidad de enfoques más sofisticados y escalables que tengan en cuenta la incertidumbre y la naturaleza evolutiva del conocimiento médico14. La interacción de estos desafíos subraya la necesidad de colaboración multidisciplinaria, marcos regulatorios sólidos y validación continua para garantizar que los protocolos de diagnóstico evolucionen a la par con las capacidades tecnológicas, protegiendo al mismo tiempo el bienestar del paciente y la integridad profesional13.

Estrategias de tratamiento y resultados de los pacientes con síndrome compartimental:

¿Cuáles son las principales intervenciones quirúrgicas y no quirúrgicas para tratar el síndrome compartimental?

El manejo del síndrome compartimental implica un enfoque matizado que distingue entre presentaciones agudas y crónicas, con intervenciones que abarcan tanto el ámbito quirúrgico como el no quirúrgico. En el caso del síndrome compartimental agudo, la intervención quirúrgica inmediata es crucial, ya que la fasciotomía sigue siendo el único método eficaz para aliviar la inflamación y la presión peligrosas que amenazan la viabilidad tisular; esto implica abrir la piel y la fascia para descomprimir el compartimento afectado15. En casos de isquemia y necrosis muscular significativa, la fasciotomía inmediata combinada con desbridamiento es esencial, mientras que la vigilancia continua del estado metabólico del paciente es necesaria para mitigar riesgos como rabdomiólisis, sepsis y muerte16. Tras la fase aguda, una vez que la inflamación ha remitido, los cirujanos reparan la incisión, con el objetivo de restaurar la movilidad y la función como parte del objetivo terapéutico general15. Por el contrario, el síndrome compartimental crónico suele responder a métodos no quirúrgicos, como modificaciones del estilo de vida, que pueden aliviar los síntomas y evitar la necesidad de intervención quirúrgica15. Sin embargo, cuando el tratamiento conservador fracasa en casos crónicos, se puede realizar una fasciotomía menos extensa que la utilizada en presentaciones agudas para prevenir complicaciones a largo plazo15. Estos enfoques interrelacionados que equilibran la urgencia quirúrgica con estrategias conservadoras subrayan la necesidad de un diagnóstico oportuno, la experiencia multidisciplinaria y planes de atención individualizados para optimizar los resultados y minimizar el riesgo de daño irreversible.

¿Cuáles son las complicaciones comunes y los factores pronósticos asociados con el tratamiento del síndrome compartimental?

El síndrome compartimental presenta un espectro de complicaciones que reflejan la interacción crucial entre el diagnóstico oportuno, la etiología y la urgencia de la intervención. El retraso en el reconocimiento o tratamiento, especialmente después del crucial período de seis horas, puede provocar necrosis tisular irreversible y daño permanente a músculos y nervios, lo que enfatiza la importancia de la sospecha clínica temprana y la respuesta rápida17. Entre las secuelas más devastadoras se encuentra la contractura de Volkmann, que se presenta en hasta el 10 % de los casos y que se origina por mionecrosis y la posterior formación de tejido fibroso que restringe el movimiento del tendón y provoca deformidad duradera y pérdida funcional18. Además, el síndrome compartimental no tratado o con un manejo inadecuado puede provocar síndromes de dolor crónico, parálisis del nervio peroneo profundo con la consiguiente caída del pie y complicaciones poco frecuentes como la mionecrosis calcificada, que deterioran aún más la función de las extremidades17. Estas complicaciones no son aisladas, sino que están estrechamente relacionadas con la cascada fisiopatológica iniciada por la alteración del suministro de sangre, la inflamación dolorosa generalizada y la incapacidad del tejido fibroso para estirarse, todo lo cual aumenta las presiones intersticiales y exacerba la isquemia tisular18. Desde el punto de vista del pronóstico, la probabilidad de recuperación completa de la extremidad se correlaciona directamente con el momento de la fasciotomía, con intervenciones dentro de las seis horas que producen excelentes resultados, mientras que los retrasos reducen drásticamente el potencial de restauración funcional17,18. Dados los riesgos multifacéticos y el profundo impacto en múltiples tipos de tejidos, es imperativo que los sistemas de salud prioricen el diagnóstico rápido, la consulta quirúrgica inmediata y la educación del paciente para mitigar la morbilidad prevenible y optimizar el pronóstico a largo plazo en pacientes con síndrome compartimental18.

 

DISCUSIÓN

La revisión exhaustiva presentada subraya la naturaleza multifacética del síndrome compartimental, enfatizando la importancia crucial del diagnóstico temprano y la intervención inmediata para prevenir daños tisulares irreversibles. La elucidación de los mecanismos fisiopatológicos, en particular el ciclo de aumento de la acumulación de líquido intersticial, la permeabilidad vascular y los factores mecánicos, proporciona un marco sólido para comprender la progresión de la enfermedad. Cabe destacar que el reconocimiento de las «6 P» como indicadores clínicos tempranos coincide con estudios previos; sin embargo, la dependencia exclusiva de la exploración clínica sigue siendo un desafío debido a la sutileza de los signos iniciales y la variabilidad en la presentación. Las limitaciones de las modalidades diagnósticas actuales, como la medición de la presión y las técnicas avanzadas de imagen, resaltan la necesidad constante de herramientas diagnósticas más fiables, no invasivas y rápidas. Esto señala una brecha significativa en la práctica clínica actual, especialmente en casos con síntomas equívocos o en presentaciones crónicas. El énfasis de la revisión en el momento de la fasciotomía quirúrgica refuerza la literatura existente que aboga por la intervención dentro de un plazo de seis horas para optimizar los resultados. No obstante, la posibilidad de un diagnóstico tardío subraya la necesidad de una mayor vigilancia clínica, especialmente en poblaciones de alto riesgo, como los pacientes con traumatismos y fracturas de tibia o aquellos sometidos a compresión externa. Si bien la fasciotomía sigue siendo el tratamiento de referencia, el análisis del manejo conservador en casos crónicos o menos graves sugiere una vía para enfoques personalizados, aunque se necesita más investigación para definir criterios claros para dichas estrategias. La revisión también reconoce las limitaciones inherentes a los criterios diagnósticos actuales y las preocupaciones éticas asociadas con las tecnologías emergentes, como la seguridad de los datos y los sesgos algorítmicos, que justifican una integración cautelosa en la práctica clínica. La investigación futura debería centrarse en el desarrollo de herramientas diagnósticas más precisas y objetivas, la exploración de opciones de tratamiento mínimamente invasivas y el establecimiento de protocolos estandarizados para mejorar los resultados de los pacientes. En general, esta revisión aporta información valiosa sobre la compleja interacción de los factores anatómicos, fisiológicos y clínicos en el síndrome compartimental, enfatizando la necesidad continua de avances en el diagnóstico, la intervención oportuna y el manejo personalizado para mitigar la discapacidad a largo plazo.

 

CONCLUSIONES

El síndrome compartimental constituye una urgencia quirúrgica tiempo-dependiente, en la que la comprensión de la fisiopatología —basada en el aumento progresivo de la presión intracompartimental, la alteración de la perfusión capilar y la isquemia muscular y nerviosa— es fundamental para su reconocimiento temprano. Las fracturas, especialmente de tibia, las lesiones por aplastamiento, las quemaduras y la compresión externa (yesos o férulas ajustadas) se consolidan como las causas desencadenantes más frecuentes, lo que obliga a mantener un alto índice de sospecha en estos contextos.

Los hallazgos clínicos clásicos, sintetizados en las “6 P”, siguen siendo la piedra angular del diagnóstico, aunque su sensibilidad y especificidad son limitadas, en especial en pacientes inconscientes, sedados o con dolor enmascarado. Las mediciones de presión intracompartimental aportan un complemento objetivo, pero no están exentas de controversia y limitaciones, particularmente en el síndrome compartimental crónico y en la interpretación de puntos de corte uniformes. Las técnicas de imagen juegan un papel secundario y más bien de apoyo, sin sustituir la evaluación clínica.

En el ámbito terapéutico, la fasciotomía precoz continúa siendo el tratamiento de referencia en el síndrome compartimental agudo y su momento determina en gran medida el pronóstico funcional: intervenciones dentro de las primeras seis horas se asocian con mejores resultados y menor incidencia de contracturas, neuropatías y discapacidad permanente. El manejo conservador se reserva principalmente para formas crónicas por esfuerzo o cuadros subclínicos, aunque los criterios para indicar o evitar cirugía aún requieren mayor estandarización.

Persisten retos significativos: subdiagnóstico en escenarios de trauma complejo, retrasos en la toma de decisiones quirúrgicas, variabilidad en los criterios diagnósticos y ausencia de herramientas no invasivas, rápidas y fiables para confirmar el diagnóstico. Estos vacíos resaltan la necesidad de mejorar los protocolos de vigilancia en pacientes de alto riesgo, fortalecer la formación de los equipos de urgencias y trauma, y avanzar en el desarrollo de métodos diagnósticos más objetivos. En conjunto, el síndrome compartimental sigue siendo una entidad en la que el tiempo, la sospecha clínica y la intervención adecuada determinan la preservación o pérdida funcional de la extremidad.

 

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