Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.66.93.001
AUTORES
- Carmela Reséndiz Dáttoly. N41 Subjefe de Educación en Enfermería y Carreras Técnicas Hospital General de Zona 8. OOAD Veracruz, Sur. México.
- Héctor Miguel Villalobos Nataren. Médico Especialista en Medicina de Urgencias. Hospital General de Zona 8. OOAD Veracruz, Sur, México.
- María Yazmin Hernández Ambrosio. Coordinador Clínico de Educación e Investigación en Salud, Hospital General de Zona 8. OOAD Veracruz, Sur, México.
- Dora María Durán Estrada. Coordinador Auxiliar de Investigación en Salud, Coordinación de Planeación y Enlace Institucional Orizaba ,Ver., México.
- Eduardo Leopoldo López Jiménez. Médico residente de tercer año en Urgencias Médico Quirúrgicas. Hospital General de Zona No. 8. OOAD Veracruz, Sur. México.
RESUMEN
Introducción: La hemorragia de tubo digestivo (HTD) es la pérdida de sangre que se origina en cualquier segmento del tubo digestivo, desde el esófago hasta el ano, puede ser alta o baja dependiendo del segmento en el cual surja. La hemorragia gastrointestinal y el trauma son las causas más comunes de choque hipovolémico hemorrágico. Actualmente contamos con la clasificación de choque hipovolémico de ATLS (del inglés Advanced Trauma Life Support) creada por el consejo de cirujanos, que está basada en la estimación de la pérdida sanguínea en porcentaje o mililitros, junto con los signos vitales y el estado de consciencia del paciente. Y de acuerdo con cada clase, el ATLS asigna recomendaciones terapéuticas desde la administración de líquidos intravenosos hasta la administración de hemoderivados. El exceso de base (DB) es fácil, rápidamente obtenible y es un indicador confiable de la magnitud relativa del déficit de volumen. Se ha observado que el volumen de líquido requerido para la reanimación es mayor en los individuos con un exceso de déficit de base mayor.
Objetivo general: Determinar el déficit de base como predictor de transfusión temprana en pacientes con hemorragia de tubo digestivo en el Hospital General de Zona No, 8 Córdoba, Veracruz México.
Metodología: Se realizará un estudio descriptivo, transversal y observacional, analítico que se realizará en el área de Urgencias del Hospital General de Zona No. 08 Córdoba, Veracruz; en 88 expedientes de pacientes en el mes de julio a diciembre del 2024 que cumplan con los criterios de inclusión.
Se obtendrá la información mediante una hoja de recolección de datos de las variables a estudiar son edad, sexo, déficit de base, niveles de hemoglobina, etiología del sangrado, transfusión temprana; para variables cualitativas se utilizará frecuencias y porcentajes; para variables cuantitativas media y varianza. El análisis de sensibilidad y especificidad se hará mediante la construcción de curvas de ROC (característica operativa del receptor para identificación del mejor punto de corte y la comparación de las áreas bajo la curva ROC) de la escala de DB para desenlaces propuestos. Se utilizará el programa estadístico SPSS y/o GRAPHPAD PRISM.
Resultados: De un total de 88 paciente con hemorragia de tubo digestivo, 45 (51.1%) fueron del sexo masculino, además que se observó que la mayoría de los casos de hemorragia de tubo digestivo fueron en pacientes con hemorragia de tubo digestivo alto con un total de 74 pacientes (84.1%), el grupo de edad que predominio fueron pacientes mayores de 65 años con 44 pacientes (50%). De los pacientes con hemorragia de tubo digestivo que ingresaron al área de urgencias en el Hospital General de Zona 08 Córdoba se les tomo una hemoglobina a su ingreso, los pacientes se agruparon de acuerdo con el rango de su hemoglobina, predominando el grupo de 6 a 9.9 g/dL con un total de 48 pacientes (54.54%), posteriormente se les tomo una hemoglobina de control a las 24 horas o más, predominando nuevamente el grupo de 6 a 9.9% g/dL con un total de 35 pacientes (39.77%). De igual manera de los 88 pacientes con hemorragia de tubo digestivo que se registraron se les tomó una gasometría arterial para determinar el déficit de base y posteriormente se agruparon en grupos de acuerdo con su rango de déficit de base, el grupo que predominó fueron los pacientes con un déficit de base de -2 a -6 mmol/L con un total de 31 pacientes (35.23%). De los 88 paciente registrado con hemorragia de tubo digestivo solamente 48 pacientes (54.54%) ameritaron la transfusión de uno o más paquetes globulares, pero solamente 37 pacientes (77.09%) se transfundieron temprana mientras que los otros 11 pacientes (22.91%) con hemorragia de tubo digestivo se transfundieron 24 horas después de su ingreso a urgencias.
Durante el estudio se determinó si el déficit de base es un predictor de transfusión temprana en paciente con hemorragia de tubo digestivo, utilizando la Curva ROC la cual reportó un AUC 0.89, siendo una prueba diagnóstica con muy buena capacidad para decidir a qué paciente se debe de transfundir de manera temprana, con un umbral óptimo de un déficit de base -4.9, con una sensibilidad de 97% y una especificidad del 66%, posteriormente se realizó una segunda Curva ROC en pacientes con hemorragia de tubo digestivo con un déficit de base menor o igual -4.9 mmol/L, mostrando un AUC tiene un valor de 0.69, lo cual reporta que un 69% de los pacientes ameritaron transfusión, con un óptico de base -14 mmol/L, con una sensibilidad de 52.8% y una especificidad del 68.9%, mostrando una disminución de la sensibilidad y manteniéndose la especificidad en pacientes con hemorragia de tubo digestivo con un déficit menor o igual de -4.9 mmol/L.
Conclusiones: Con los datos obtenidos en el análisis de los datos realizados a los dictámenes que conforman la muestra, se acepta la hipótesis en donde el déficit de base es un predictor de transfusión temprana en pacientes con hemorragia de tubo digestivo, y no esperar a una segunda determinación de hemoglobina, transfundiendo de manera oportuna al paciente.
Déficit de base, hemorragia de tubo digestivo, transfusión temprana.
ABSTRACT
Introduction: Gastrointestinal bleeding (GIB) is the loss of blood originating from any segment of the gastrointestinal tract, from the esophagus to the anus, and may be classified as upper or lower depending on the site of origin. Gastrointestinal bleeding and trauma are the most common causes of hemorrhagic hypovolemic shock. Currently, the Advanced Trauma Life Support (ATLS) classification of hypovolemic shock, developed by the American College of Surgeons, is based on the estimation of blood loss in percentages or milliliters, along with vital signs and the patient’s level of consciousness. According to each class, ATLS assigns therapeutic recommendations ranging from intravenous fluid administration to the use of blood products. Base excess (base deficit, BD) is easily and rapidly obtainable and is a reliable indicator of the relative magnitude of volume deficit. It has been observed that the volume of fluid required for resuscitation is greater in individuals with a higher base deficit.
General Objective: To determine base deficit as a predictor of early transfusion in patients with gastrointestinal bleeding at Hospital General de Zona No. 8, Córdoba, Veracruz.
Methodology: A descriptive, cross-sectional, observational, and analytical study was conducted in the Emergency Department of Hospital General de Zona No. 08, Córdoba, Veracruz. A total of 88 patient records from July to December 2024 that met the inclusion criteria were analyzed.
Data were collected using a standardized data collection form, including the following variables: age, sex, base deficit, hemoglobin levels, etiology of bleeding, and early transfusion. Qualitative variables were analyzed using frequencies and percentages, while quantitative variables were analyzed using mean and variance. Sensitivity and specificity analyses were performed by constructing receiver operating characteristic (ROC) curves to identify the optimal cutoff point and to compare areas under the ROC curve (AUC) of the base deficit scale for the proposed outcomes. Statistical analysis was performed using SPSS and/or GraphPad Prism.
Results: Of the 88 patients with gastrointestinal bleeding, 45 (51.1%) were male. The majority of cases corresponded to upper gastrointestinal bleeding, with a total of 74 patients (84.1%). The predominant age group was patients older than 65 years, comprising 44 patients (50%). Upon admission to the emergency department, hemoglobin levels were measured and patients were grouped according to hemoglobin range; the most frequent group was 6 to 9.9 g/dL, with 48 patients (54.54%). A follow-up hemoglobin measurement was obtained at 24 hours or later, again showing predominance of the 6 to 9.9 g/dL group with 35 patients (39.77%).
Similarly, arterial blood gas analysis was performed in all 88 patients to determine base deficit, and patients were grouped according to base deficit ranges. The most frequent group was patients with a base deficit between −2 and −6 mmol/L, totaling 31 patients (35.23%). Of the 88 patients with gastrointestinal bleeding, 48 (54.54%) required transfusion of one or more units of packed red blood cells; however, only 37 patients (77.09%) received early transfusion, while the remaining 11 patients (22.91%) were transfused more than 24 hours after admission. ROC curve analysis demonstrated that base deficit is a predictor of early transfusion in patients with gastrointestinal bleeding, with an AUC of 0.89, indicating very good diagnostic performance to determine which patients should receive early transfusion. The optimal cutoff point was a base deficit of −4.9 mmol/L, with a sensitivity of 97% and a specificity of 66%.
A second ROC curve was constructed for patients with gastrointestinal bleeding and a base deficit ≤ −4.9 mmol/L, showing an AUC of 0.69, indicating that 69% of these patients required transfusion, with an optimal cutoff point of −14 mmol/L, sensitivity of 52.8%, and specificity of 68.9%. This demonstrated a decrease in sensitivity while maintaining specificity in patients with gastrointestinal bleeding and a base deficit ≤ −4.9 mmol/L.
Conclusions: Based on the data obtained from the analysis of the records included in the study sample, the hypothesis is accepted that base deficit is a predictor of early transfusion in patients with gastrointestinal bleeding. Therefore, it is not necessary to wait for a second hemoglobin measurement, allowing for timely transfusion of patients.
KEY WORDS
Base deficit, gastrointestinal bleeding, early transfusion.
INTRODUCCIÓN
La hemorragia gastrointestinal de forma aguda es una indicación común de ingreso hospitalario en el área de urgencias y se asocia con un aumento de la morbi-mortalidad. La hemorragia digestiva alta es cualquier sangrado que se origina en una lesión proximal al ligamento de Treitz, que puede localizarse en esófago, estomago, el duodeno, páncreas y conducto biliar, y se clasifica según su etiología en variceal y no variceal. La hemorragia digestiva baja se origina distalmente al ligamento de Treitz que es un sangrado que se origina en colon, recto y ano. Existe la hemorragia gastrointestinal medio, y se define como el sangrado que se origina entre el ligamento de Treitz y la válvula ileocecal. Actualmente el termino de hemorragia gastrointestinal de origen desconocido se reserva a pacientes sin una fuente identificable de sangrado1.
En las últimas décadas, se observado una disminución de la incidencia global. En España, la incidencia de las complicaciones del tracto gastrointestinal superior se redujo de 87/100.000 a 47/100.000 entre 1996 y 2005. En los Países bajos, las hospitalizaciones por hemorragia por úlcera péptida se redujeron a la mitad entre 1980 y 2003. En España y Estados unidos la tasa de hospitalización ha caído un 20%. Esta tendencia se atribuye a la erradicación del Helicobacter Pylori, al aumento del uso de inhibidores de bomba de protones, el mayor acceso a la endoscopia y la mejora de la endoscopia. Se realizo un estudio que abarco desde 2002 a 2012 de la Muestra Nacional de paciente hospitalizados donde informaron un aumento de los pacientes con cirrosis, pero una disminución significativa de las tasas de sangrado por varices esofágicas, probablemente que estos hallazgos se deban a la profilaxis con los betabloqueadores no selectivos y la ligadura con banda endoscópica. Se realizó un estudio que abarco desde 2002 a 2012 de la Muestra Nacional de paciente hospitalizados donde informaron un aumento de los pacientes con cirrosis, pero una disminución significativa de las tasas de sangrado por varices esofágicas, probablemente que estos hallazgos se deban a la profilaxis con los betabloqueadores no selectivos y la ligadura con banda endoscópica. A diferencia de la hemorragia gastrointestinal superior, un estudio en España demostró que el sangrado en el tracto inferior ha aumentado de 20/100.000 a 33/100.000 secundario a enfermedad diverticular como la angiodisplasia2.
La hemorragia digestiva alta aguda es una emergencia médica, con una incidencia de 84 a 160 casos por cada 100.000 personas y con una mortalidad del 10%.3 Mientras que la hemorragia de tubo digestivo bajo 33 a 87 casos por cada 100.000 habitantes con una mortalidad del 2-5 al 3.9% y con una tasa de resangrado del 13 a 19% después de un año4.
El shock se describe como una forma grave y potencialmente mortal de insuficiencia circulatoria aguda que se caracteriza por una perfusión tisular inadecuada que resulta en hipoxia sistémica y disfunción celular. Es un estado patológico causado por la circulación que es incapaz de suministrar suficientes oxígenos y nutrientes a los tejidos y células.5 Según la etiología se clasifica en choque hipovolémico y esta se divide en hemorrágico y no hemorrágico, choque cardiogénico, obstructivo y distributivo6.
El choque hemorrágico es una afectación potencialmente mortal, cuyo problema causa una mortalidad de 1.9 millones al año en todo el mundo, aunque el 20% de los casos fatales se consideran evitables, a pesar de los avances en el tratamiento clínico dirigido a la lesión hipovolémica, los pacientes que sobreviven a la lesión inicial tienen a presentar complicaciones graves como lesión por reperfusión orgánica, infecciones tardías, disfunción inmunológica y el riesgo de desarrollar insuficiencia orgánica con una incidencia del 37.2%.7.
Es importante reconocer el grado de pérdida de sangre a través de los signos y anormalidades del estado de alerta. La clasificación de choque hemorrágico de Soporte Vital Avanzado en Trauma (ATLS) del colegio estadounidense de cirujanos vincula la cantidad de sangre perdida con las respuestas fisiológicas. Clase I: Pérdida de volumen sanguíneo de hasta el 15%, aproximadamente 750 ml, con frecuencia cardiaca mínimamente elevada o normal, por lo general no hay cambios en la presión arterial, la presión de pulso ni en la frecuencia respiratoria. Clase II: Pérdida de volumen sanguíneo del 15 al 30%, aproximadamente con una pérdida sanguínea de 750 a 1500 ml, con frecuencia cardiaca y frecuencia respiratoria aumentada, la presión de pulso empieza a reducirse, pero la presión arterial sistólica puede permanecer inalterada. Clase III: Pérdida de volumen sanguíneo del 30 al 40%, aproximadamente con una pérdida sanguínea de 1500 a 2000 ml, con frecuencia cardiaca y frecuencia respiratoria aumentada significativamente, la producción de orina disminuye, el llenado capilar se retrasa. Clase IV: Pérdida de volumen sanguíneo superior de 40%, aproximadamente con una pérdida sanguínea de 2000 ml, con frecuencia cardiaca y frecuencia respiratoria aumentada, alteración del estado mental, diuresis mínima o nula. El llenado capilar se retrasa8.
En 2010, se realizó una clasificación fisiológica del shock hemorrágico, la cual se adapta bien al momento óptimo de tratamiento y la implementación de la cirugía de control de daños y la reanimación hipotensa titulada. Esta clasificación refiere que el estadio I, leve o estable solo presenta signos cutáneos y taquicardia. En estadio II, moderada o estabilizada, con respuesta al impacto de la carga de prueba de fluido. En estadio III, shock con respuesta transitoria o shock que no responde a una carga de prueba de líquidos de 500 ml. Estadio IV, shock con signos de isquemia cardíaca y cerebral, o pérdida total de volumen sanguíneo
>40%. Estadio V, paro cardiaco por exanguinación9.
Si bien la endoscopia puede lograr una hemostasia en las primeras etapas del sangrado aproximadamente, el 15% de los pacientes presentarán un nuevo sangrado después de la terapia endoscópica, lo que se creé que se relaciona con la mortalidad. El colegio Americano de Gastroenterología recomienda la estadificación del riesgo durante el manejo temprano de los pacientes con hemorragia de tubo digestivo10.
El sistema más utilizado para evaluar el riesgo de resangrado, choque o muerte es el índice de Rockall que se basa en la edad, la presencia de shock, las comorbilidades y los hallazgos de la endoscopia, adecuada para hemorragia variceal o no variceal. Aunque la desventaja que presenta es que se calcula después de realizar la endoscopia. Mientras la escala Glasgow-Blatchford se basa en observaciones clínicas, concentraciones de hemoglobina y urea en sangre y no requiere resultados de endoscopia11.
El médico tratante debe evaluar la puntuación de Rockall, que es un sistema para evaluar el riesgo de hemorragia adicional o muerte entre pacientes con hemorragia gastrointestinal, las puntuaciones varían de 0 a 11, donde una puntuación de 2 o menos indica un riesgo bajo y una puntuación de 3 a 11 indica un riesgo cada vez mayor.Al momento de la endoscopia se recomienda dentro de las primeras 24hrs, sin embargo, algunos estudios han examinado los resultados de la endoscopia realizada dentro de los 6-12 hrs. Sin embargo, el tratamiento endoscópico más frecuente no se tradujo en una menor incidencia de sangrado adicional o menos muertes12,13.
La endoscopia temprana y tardía son la endoscopia del tracto gastrointestinal superior realizada dentro de las 24hrs o después de la 24 hrs posteriores a su presentación de su padecimiento. La endoscopia de urgencia se define con la realización de la endoscopia en un lapso de 6 a 12 hrs después de iniciar con su padecimiento.14
Usualmente el sangrado es mínimo, pero en el sangrado masivo, que se ha definido como la necesidad de activación del protocolo hospitalario de sangrado crítico, donde se ha administrado 4 o más unidades de glóbulos rojos en 4 horas, o 10 o más unidades en 24 horas15.
La primera medida terapéutica, que se debe establecer de inmediato en caso de repercusión hemodinámica, consiste en reponer la volemia con el fin de recuperar la situación hemodinámica. Esto puede evitar que se dañen órganos vitales como consecuencia de una inadecuada oxigenación tisular. La gravedad de la hipovolemia asociada a la hemorragia dependerá tanto de la cantidad de sangre perdida como de la rapidez con la que se ha producido dicha pérdida. Un mismo volumen de hemorragia distribuido en el tiempo puede ser bien tolerado, mientras que si se pierde bruscamente puede provocar un cuadro de shock hipovolémico.
La reposición de la volemia precisa una rápida valoración previa de la situación hemodinámica, para lo que se deben determinar la tensión arterial y la frecuencia cardiaca. La sensación de mareo y la presencia de una piel pálida, sudorosa y fría reflejan un estado neurovegetativo alterado como corresponde a una situación de inestabilidad hemodinámica. Por el contrario, la presencia de una piel caliente, normocoloreada y seca supone un estado neurovegetativo intacto, equivalente a una situación de estabilidad hemodinámica. Las medidas diagnósticas como la endoscopia se deben realizar una vez conseguida la estabilidad hemodinámica inicial, y con el paciente adecuadamente perfundido y bien oxigenado. La pérdida de volumen circulatorio después de un HGA produce una reducción en la perfusión tisular, aunque se infusión de soluciones cristaloides restauran el volumen circulante, se requiere de transfusión de paquetes globulares para restaurar la oxigenación global.16
La administración temprana de una transfusión se define como la administración de sangre recibida dentro de las primeras 24 hrs donde el paciente llega al servicio de urgencias.17 De igual manera, la transfusión se asocia con efectos inmunomoduladores, que pueden aumentar el riesgo de infecciones adquiridas en el hospital, sobrecarga circulatoria que podría causar daño principalmente en pacientes con cardiopatía isquémica y pacientes con cirrosis mediante el empeoramiento de la hipertensión portal. Además, se ha evidenciado que la transfusión puede contrarrestar la respuesta vasoconstrictora esplácnica a la hipovolemia y alterar la coagulación18.
Cabe recordar que los valores iniciales de hemoglobina (o hematocrito) no son precisos en la hemorragia aguda. Solo cuando se ha producido el proceso de hemodilución, reflejan adecuadamente la intensidad de la pérdida hemática y este periodo puede alcanzar las 48-72 horas. Inversamente, durante la reposición volumétrica, una administración excesiva de fluidos puede hacer descender artificiosamente estos valores. En consecuencia, es aconsejable repetir su determinación con la periodicidad necesaria en cada caso. No se dispone de una evidencia concluyente en la que basar la indicación de transfundir plaquetas o plasma fresco en el contexto de la hemorragia digestiva. En pacientes con hemorragia activa y coagulopatía (INR > 1.7) o plaquetopenia (< 50.000) parece aconsejable valorar la transfusión de plasma fresco (o crioprecipitados) o plaquetas, respectivamente. Si el paciente presenta una coagulopatía específica (hemofilia, enfermedad de Von Willebrand, etc.) se reemplazarán los factores deficitarios. El objetivo de la reanimación es preservar la perfusión tisular. Debe iniciarse la restitución de volumen para restaurar y mantener la estabilidad hemodinámica. Las transfusiones de concentrados de glóbulos rojos deben realizarse de manera conservadora, con un nivel de hemoglobina objetivo entre 7 y 8 g/dl, aunque la política de transfusión en pacientes individuales también debe considerar otros factores, como trastornos cardiovasculares, edad, estado hemodinámico y sangrado continuo19.
Los expertos recomiendan la transfusión de plaquetas con recuentos de plaquetas inferiores a 50,000 mcl. Los pacientes con sangrado de tubo digestivo alto con un índice internacional normalizado (INR) mayor de 1.5 presentan una mayor mortalidad, aunque los expertos recomiendan que la corrección de la coagulopatía moderada (con un INR 1.5-2.5) no debe retrasar la endoscopia, pero con un INR mayor de 2.5 se debe corregir primero la coagulopatía.20 La transfusión de sangre restrictiva condujo a una disminución del 43% de los pacientes transfundidos sin afectar la tasa de mortalidad, donde se evidenció por un metaanálisis realizado por Odutayo y colaboradores donde incluye a 5 ensayos aleatorizados con 1965 pacientes comparando la transfusión restrictiva con la transfusión liberal21.
Además de que un estudio realizado en Reino Unido y Canadá demostró que exista una correlación con mayores tasas de resangrado, además de aumentar la mortalidad a los 30 días después de la transfusión de paquetes globulares.22 Esto podría explicarse, ya que pacientes con transfusión liberal demostraron un aumento significativo de la presión venosa hepática después de la transfusión.23 Según las actuales guías de EUA recomiendan mantener un umbral restrictivo de transfusión de glóbulos rojos de 7gr/dl, en pacientes hemodinámicamente estables hospitalizados, y un umbral de 8 gr/dl en pacientes sometidos a cirugía ortopédica o cardiaca y aquellos con enfermedad cardiovascular24.
Un reciente diagnóstico también se demostró que, en pacientes con hemorragia gastrointestinal aguda, una estrategia restrictiva, consistente en transfundir un paquete eritrocitario cuando la hemoglobina desciende por debajo de 7 g/dl para mantenerla dentro de un rango de 7-9 g/dl, es más efectiva que una estrategia liberal con un umbral transfusional de hemoglobina inferior de 9 g/dl y el objetivo de mantenerla entre 9-11g/dl. Con la transfusión restrictiva se consiguió una probabilidad de supervivencia a las 6 semanas significativamente superior a la obtenida con la estrategia liberal de transfusión, y también se consiguió mejorar distintos parámetros relacionados con la eficacia, tales como la tasa de recidiva hemorrágica, la necesidad de tratamiento de rescate y la duración de la estancia hospitalaria25.
A lo largo de la historia en el tratamiento del shock hemorrágico, esto incluye el control rápido de la hemorragia, la transfusión temprana de productos sanguíneos, la limitación de las infusiones de cristaloides, la hipotensión permisiva y la corrección de la coagulopatía, la acidosis y la hipotermia26.
El lactato y déficit de base son parámetros evaluados como indicadores de la perfusión, una disminución de estos parámetros se asocia con resultados desfavorables, estudios han demostrado que la depuración tanto de lactato como de déficit de base se asocia con el volumen requerido, necesidad de transfusión sanguínea y la mortalidad.27 En condiciones fisiológicas, se producen aproximadamente 1500 mmol de lactato por día en diversos órganos, incluidos los músculos, los eritrocitos, cerebro, piel y los intestinos, y el 60% se metaboliza en el hígado y el 30% en los riñones. La concentración normal de lactato en sangre es de aproximadamente de 1 mEq/L. El nivel de lactato se utiliza como indicador de perfusión tisular alterada, el aclaramiento de lactato puede ser un biomarcador ideal para monitorear el pronóstico del paciente y la respuesta a la terapia. Se realizó un estudio del 2018 a 2022 en el departamento de medicina de emergencias en el hospital de formación e investigación Sisil Hamidiye Etfal, Estambul, Turquía, donde incluyeron pacientes con diagnóstico de hemorragia de tubo digestivo, se realizó un análisis de lactato en los gases sanguíneos en la sala de urgencias y se tomaron los valores de referencia de 0-2 mmo/L. Se evaluó el delta de lactato y su aclaramiento a su ingreso y posteriormente a las 6 horas, donde se observó que había un aumento significativo de su ingreso a las 6 horas, sin embargo, el estudio refiere que, a pesar de existir un aumento significativo de lactato, no se puede utilizar este biomarcador para determinar la necesidad de transfusión sanguínea, cuidados intensivos e intervención endoscopia en el sangrado de tubo digestivo28.
En el 2017 se hizo un estudio en el centro médico ABC del 2016-2017, donde se determinó el déficit de base como predictor de gravedad e indicador de transfusión en pacientes con hemorragia de tubo digestivo y choque. Según la clasificación del déficit de base, la mayor proporción de pacientes se ubicó en la categoría de clase II. La edad y el género fueron similares en todas las categorías. Los pacientes con clase III o IV tuvieron menor tensión arterial media, mayores niveles de lactato, nitrógeno ureico en sangre y calificación de APACHE II. Los niveles más bajos de Hb se concentraron en el grupo de clase II. La mortalidad fue mayor en los grupos III y IV. El uso de vasopresores en la Unidad de Cuidados Intensivos fue mayor en pacientes con clase III y IV. La mayor cantidad de promedio de paquetes por paciente se observó en clase III con mediana de cinco paquetes p < 0.01. Las categorías para clase IV por DB tuvieron mayor frecuencia de uso de aminas, Unidad de Cuidados Intensivos, intubación y mortalidad. Demostrando que el déficit de base es un predictor de la mortalidad y un buen predictor a la hora de administrar un paquete eritrocitario de manera temprana, de fácil acceso y con un tiempo de reporte muy corto29.
En Brasil, en el estado de Paraná, se realizó un estudio entre enero del 2012 y diciembre del 2018, en el área de urgencias en el hospital del trabajador, cuyo estudio incluyó a pacientes mayores de 18 años que ingresaron a terapia intensiva después de una cirugía de control de daños, en donde para valorar el impacto de la hipoperfusión estimado por el lactato y el déficit de base se decidió tomar la muestra a su ingreso a terapia intensiva y posteriormente a las 24 horas. Los resultados demostraron que ambos biomarcadores son buenos predictores de mortalidad, mostrando una sensibilidad del 63% y especificidad del 70% el déficit de base a su ingreso, en comparación con el lactato con una sensibilidad del 66.7% y especificidad del 60%. A las 24 horas obteniendo una sensibilidad del 54.3% y especificad del 86.5% el déficit de base, en comparación con el lactato con una sensibilidad del 66.7% y especificidad del 73%, mostrando una mayor especificidad en ambos momentos del estudio. En dicho estudio al clasificar el choque hemorrágico por el déficit de base, se concluyó que aproximadamente el 84% de los pacientes en estaban clasificados como choque clase III y IV30.
La hemorragia del tubo digestivo es una patología multifactorial y puede poner en riesgo la vida del que lo padece. Su incidencia y prevalencia es alta y ocupa una de las principales causas de atención en el servicio de urgencias.
Puede prevenirse reduciendo los factores de riesgo, lo que incluye educación al paciente con la promoción de cambios en el estilo de vida, que al lograr modifican la evolución de varios agentes causales, reduciendo su incidencia y mortalidad. Es una emergencia médica, que bien manejada, puede resolverse completamente, aunque con las recidivas se incrementa el índice de mortalidad. En Estados Unidos, la hemorragia del tubo digestivo es la causa más común de hospitalización de las patologías gastrointestinales. Aproximadamente el 30-40% de los casos proviene de una fuente en el tubo digestivo bajo. La frecuencia anual mundial de la HTDA va de 36 a 170 casos por 100,000 habitantes. Tiene una tasa de mortalidad hospitalaria del 10%. La HTDB es uno de los procedimientos gastroenterológicos más frecuentes en admisión hospitalaria, con una incidencia anual de 20-30 de cada 100,000 habitantes en Estados Unidos. De acuerdo con su origen, la HTDA puede ser variceal y no variceal; en cuanto a su presentación, ambas pueden ser agudas o crónicas.
La úlcera péptica es la principal causa de HTDA no variceal, responsable del 28 al 59% de los casos. La esofagitis erosiva es la segunda causa más común, y en menor porcentaje, el síndrome de Mallory-Weiss, malignidad y otros diagnósticos. En México se ha reportado que la primera causa es la gastropatía erosiva (34.6%), seguida de la úlcera gástrica (24%). La hemorragia variceal es la que ocurre a partir de venas dilatadas en el esófago distal o estómago proximal (várices), cuya formación es secundaria a hipertensión portal, generalmente ocasionada por hepatopatía crónica. Sus causas más frecuentes son la cirrosis por alcohol en el género masculino y la cirrosis por hepatitis C en mujeres. Las principales causas de la HTDB son diverticulosis, angiodisplasia, neoplasias, enfermedades perianales, divertículo de Meckel, colitis infecciosa y no infecciosa, entre otras. La diverticulosis es una de las causas más frecuentes de sangrado del tubo digestivo (20-55%), aunque sólo del 3 al 15% de los casos de diverticulosis presentan sangrado.
La hemorragia de tubo digestivo (HTD) constituye una de las principales causas de ingreso a los servicios de urgencias y se asocia a una elevada morbimortalidad, especialmente cuando existe retraso en el diagnóstico oportuno y en la instauración de medidas terapéuticas adecuadas. La gravedad de este cuadro clínico depende de múltiples factores, entre ellos la magnitud de la pérdida sanguínea, la velocidad del sangrado, la edad del paciente y la presencia de comorbilidades, lo que condiciona la necesidad de una reanimación temprana y, en muchos casos, de transfusión de hemoderivados.
En la práctica clínica habitual, la indicación de transfusión sanguínea en pacientes con hemorragia de tubo digestivo se basa principalmente en los niveles séricos de hemoglobina y en la evaluación clínica; sin embargo, la hemoglobina puede no reflejar de manera inmediata la severidad real de la pérdida sanguínea durante las primeras horas del evento hemorrágico, lo que puede retrasar decisiones terapéuticas fundamentales. Este retraso puede incrementar el riesgo de choque hipovolémico, complicaciones orgánicas y aumento de la mortalidad.
El déficit de base, obtenido a partir de la gasometría arterial o venosa, es un parámetro metabólico que refleja el grado de acidosis y se ha relacionado con hipoperfusión tisular y déficit de volumen intravascular. Diversos estudios han demostrado su utilidad como marcador temprano de choque hemorrágico y como predictor de requerimientos transfusionales en pacientes con trauma; sin embargo, existe evidencia limitada sobre su aplicación específica en pacientes con hemorragia de tubo digestivo, particularmente en el contexto de los servicios de urgencias.
En el Hospital General de Zona No. 8 de Córdoba, Veracruz, no se cuenta con estudios locales que evalúen el uso del déficit de base como herramienta predictora de transfusión temprana en pacientes con hemorragia de tubo digestivo, lo que limita la implementación de estrategias basadas en parámetros objetivos y de rápida obtención para la toma de decisiones clínicas oportunas.
Por lo anterior, surge la necesidad de determinar si el déficit de base puede ser utilizado como predictor de transfusión temprana en pacientes con hemorragia de tubo digestivo atendidos en el área de urgencias del Hospital General de Zona No. 8 Córdoba, Veracruz, con el fin de contribuir a una atención más oportuna, eficiente y basada en evidencia.
Determinar el déficit de base como predictor de transfusión temprana en pacientes con hemorragia de tubo digestivo en el Hospital General de Zona No, 8 Córdoba, Veracruz.
- Describir las variables sociodemográficas de edad y sexo.
- Clasificar la etiología del sangrado de tubo digestivo (alto o bajo) según.
- las características del sangrado.
- Conocer los niveles de hemoglobina a su ingreso.
- Conocer y clasificar el grado de Déficit de base.
- Identificar los porcentajes de los pacientes que fueron transfundidos de manera temprana.
El déficit de base es un predictor de transfusión temprana en pacientes con hemorragia de tubo digestivo en el Hospital General de Zona No, 8 Córdoba, Veracruz.
Hipótesis alterna
El déficit base no es predictor de transfusión temprana en pacientes con hemorragia de tubo digestivo en el Hospital General de Zona No, 8 Córdoba, Veracruz.
Estudio observacional, transversal y descriptivo.
Lugar de estudio:
Servicio de urgencias del Hospital General de Zona 8 en Córdoba, Veracruz.
Periodo para desarrollarse:
Universo de trabajo:
Expedientes de pacientes que ingresaron al servicio de Urgencias de julio a diciembre del 2024.
Población:
Expedientes de pacientes con diagnóstico de hemorragia de tubo digestivo que se tomó gasometría arterial o venosa en el servicio de urgencias en el período establecido.
SELECCIÓN DEL TAMAÑO DE MUESTRA:
La selección del tamaño de la muestra es no probabilística.
Tamaño de muestra: 88.
1. Expediente de pacientes con diagnóstico de hemorragia de tubo digestivo que estén dentro del periodo del estudio establecido, mayores de 18 años.
2. Expedientes de pacientes con diagnóstico de hemorragia de tubo digestivo, los cuales se determinó el Déficit de base.
Criterios de exclusión:
1. Expedientes con rabdomiólisis por otra etiología.
2. Pacientes menores de 18 años o mayores de 65 años.
3. Pacientes con Enfermedad renal previa en fase terminal (KDIGO V).
1.- Expedientes incompletos.
Definición de variables. Véase en anexos.
DESCRIPCIÓN GENERAL DEL ESTUDIO
Una vez terminado el protocolo se someterá al análisis para su aprobación y posterior a ello y al registro en el Sistema de Registro Electrónico de la Coordinación de Investigación en Salud (SIRELCIS), por el Comité Local de Investigación 3101 y el Comité de Ética en Investigación, una vez que es autorizado el protocolo se pedirá a las autoridades correspondientes el permiso para levantamiento de los datos.
El procedimiento para el levantamiento de datos consistirá identificar los expedientes de los pacientes que acudieron al área de Urgencias durante el periodo de julio a diciembre del 2024 y aplicar un instrumento que contiene un apartado para ser llenado por el investigador, contiene 7 ítems que consiste en determinar el sexo del paciente, su edad, la etiología de la hemorragia de tubo digestivo, los niveles de hemoglobina a su ingreso al área de Urgencias, además de los niveles de hemoglobina posteriormente a la primera muestra de hemoglobina, determinar el nivel de déficit de base según reporte de la gasometría arterial o venosa que se haya reportado, y determinar si se transfundió de manera oportuna a dicho paciente.
El investigador realizarà el cálculo de la puntuación del cuestionario considerando que en sexo se marca 1 si es masculino y 2 si es femenino, en su edad se determinara el rango de edad de los pacientes marcando 1 si el rango de edad es de los 18 a los 30 años, 2 si el rango de edad es de los 31 a los 65 y 3 si el rango de edad es mayor o igual a los 66 años. Se marca 1 si la etiología es de tipo de hemorragia de tubo digestivo alto y 2 si la hemorragia de tubo digestivo es baja, se marca 1 si la hemoglobina tomada a su ingreso es mayor de 10, 2 si está en el rango de 6 a 9.9 y 3 si es la hemoglobina tomada a su ingreso es menor de 6. Se marca 1 si la hemoglobina tomada posteriormente es mayor de 10, 2 si está en el rango de 6 a 9.9 y 3 si es la hemoglobina es menor de 6. Se marca 1 si el déficit de base es mayor de -10, 2 si el rango del déficit de base es de -7 a -10, 3 si el rango del déficit de base es de -2 a -6 y 4 si el déficit de base es menor de -2. Se marca 1 si se transfundió de manera temprana antes de las 24 horas a su llegada al área de urgencias, 2 si no se transfundió de manera temprana. Posteriormente se determinará si el déficit de base es un predictor de transfusión temprana en pacientes con hemorragia de tubo digestivo en un hospital de segundo nivel, se realizará el presente protocolo de investigación en el Hospital General de Zona No. 8 Córdoba, Veracruz.
ANÁLISIS ESTADÍSTICO
Se recopilará los datos obtenidos en una base de datos en Excel. Se utilizará variables cualitativas frecuencias y porcentajes; para variables cuantitativas media y varianza; El análisis de sensibilidad y especificidad se hará mediante la construcción de curvas de ROC (característica operativa del receptor para identificación del mejor punto de corte y la comparación de las áreas bajo la curva ROC) de las escalas de DB y ATLS para desenlaces propuestos. Se utilizará el programa estadístico SPSS y/o GRAPHPAD PRISM.
ASPECTOS ÉTICOS
El presente estudio se basa en los principios emitidos en la 18ª Asamblea Médica de Helsinki, Finlandia en 1964 que establece la investigación ética que establece a sujetos humanos, adoptada por la 18ª Asamblea General de la WMA, Helsinki Finlandia, junio de 1964, y enmendada por la 29ª Asamblea de WMA, Tokio, Japón de octubre de 1975, 35a Asamblea de WMA, Venecia, Italia, Octubre de 1983 41ª Asamblea general de WMA, Hong Kong, septiembre de 1989, 48a Asamblea Somerset West, república de ciudad áfrica octubre de 1956, 52ª asamblea de WMA Edimburgo Escocia, octubre del 2000; 53ª asamblea general de la WMA Washington 2002 (nota aclaratoria agregada en el párrafo 29); 55ª asamblea General de WMA, Tokio 2004 (nota aclaratoria agregada en el párrafo 30), 59a Asamblea General de WMA, Seúl, Octubre del 2008. 64ª Asamblea General de la AMM, Fortaleza, Brasil, octubre de 2013.28
Reglamento de la ley General de Salud de acuerdo con el reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Investigación, para la salud, Títulos del primero al sexo y noveno 1987.29
Norma Técnica No. 313 para la presentación de proyectos e informes técnicos de investigación en las instituciones de Atención a la Salud en consideración con los estudios de Belmont.
Respeto a las personas: Este principio ético garantiza la autonomía y respeto en este estudio debido a que no se identificará, divulgará o se hará mención del nombre o número de seguridad social de los pacientes.
Beneficencia: Es obligación moral y jurídica de cada investigador lograr el máximo beneficio a la población en estudio, siendo la salud e integridad una prioridad por encima de todo beneficio que la investigación misma. En este estudio los máximos beneficiados serán los individuos que forman parte del estudio. Así mismo, este estudio es beneficioso para el personal de salud obteniendo mayor conocimiento sobre el tema. Es de suma importancia mencionar que se tomará en cuenta el principio de no maleficencia debido a que no se someterá a los pacientes a procedimientos.30
Justicia La población será elegida de forma aleatoria, procurando que el beneficio de la investigación favorezca a cada uno de los investigados por igual. Los resultados obtenidos se difundirán dentro del Instituto Mexicano del Seguro Social.
Es un estudio sin riesgo, debido a que la fuente de datos está contenida en los reportes de estudios previos y el expediente clínico; Se emplearán técnicas y métodos de investigación documental, no se realizará ninguna intervención o modificación intencionada de las variable biológicas, fisiológicas, psicológicas o sociales y no se interferirá en ningún momento con el tratamiento o manejo de los pacientes Explicado lo anterior, no se requerirá de consentimiento informado por escrito
Confidencialidad.
Se reitera que no se identificará a los sujetos en ninguno de los registros durante la fase de captura de datos y descarga de los mismos. Una vez que se presente el informe parcial o final, el investigador se compromete a la divulgación de los resultados, pero sin la mención de ningún nombre del paciente ni de su número de afiliación.
Para fines de este estudio se registraron 88 pacientes que cumplen con los criterios de inclusión con diagnóstico de sangrado de tubo digestivo en el Hospital General de Zona No. 8 Córdoba, Veracruz.
De acuerdo con el sexo de los pacientes se registraron un total de 88 pacientes; 45 hombres (51.1%) y 43 mujeres (48.9%). Gráfica 1, véase en anexos.
En esta gráfica se muestra un predominio del sexo masculino con un total de 45 pacientes masculinos, que corresponden al 51.1% de los casos totales, mientras del sexo femenino son un total de 43 pacientes femeninos que corresponden al 48.9% de los casos totales. n=88
De los 88 pacientes registrados con hemorragia de tubo digestivo, se clasificó en dos grupos, hemorragia de tubo digestivo alto (HTDA) y hemorragia de tubo digestivo bajo (HTDB) de acuerdo con el origen del sangrado. La HTDA es cualquier sangrado que se origina en la zona proximal al ligamento de Treitz, mientras que la HTDB se origina distalmente al ligamento de Treitz.
De acuerdo con la ubicación de la hemorragia de tubo digestivo de los pacientes, estos se clasificaron en dos grupos; 74 de tipo HTDA (84.1%) y 14 de tipo HTDB (15.9%). Gráfica 2, véase en anexos.
En esta gráfica se muestra que existe un mayor número de casos en pacientes con hemorragia de tubo digestivo alto con un total de 74 casos que corresponde al 84.1% de los casos totales. n=88
Del total de los pacientes registrados con hemorragia de tubo digestivo, se agruparon en tres grupos de acuerdo con su rango de edad como se muestra a continuación. De acuerdo con los expedientes analizados, el grupo de edad que predominó fue el grupo de edad de mayor de 65 años con un total de 44 pacientes (50%), en segundo lugar, correspondió al grupo de 31 a 65 años con un total de 41 paciente (46.59%), mientras que solo se reportaron 3 casos en el grupo de 18 a 30 años (3.41%). Gráfica 3.
En esta gráfica se muestra que el grupo de edad que predominó fueron los pacientes mayores de 65 años con un total de 44 pacientes correspondiendo al 50% de los casos totales. n=88.
De los 88 pacientes registrados con hemorragia de tubo digestivo, a todos los pacientes se les tomó una biometría hemática completa la cual reportó una hemoglobina a su ingreso. Los pacientes se agruparon de acuerdo al rango de su hemoglobina (Hb), predominando el grupo de 6 a 9.9 g/dL con un total de 48 pacientes (54.54%), posteriormente el segundo grupo que predominó fueron los pacientes con una Hb mayor o igual a 10 g/dL con un total de 23 pacientes (26.14%), mientras que el tercer grupo fueron pacientes con un reporte de Hb menor de 6g/dL con un total de 17 pacientes (19.32%). Gráfica 4, véase en anexos.
En esta gráfica se muestra que el grupo que predominó, fueron los pacientes que obtuvieron un rango de hemoglobina de 6 a 9.9 g/dL con un total de 48 pacientes (54.54%). n=88
De los 88 pacientes registrados con hemorragia de tubo digestivo, a todos los pacientes se les tomó una biometría hemática completa de control, reportando así una Hb de control, los pacientes se agruparon de acuerdo al rango de su hemoglobina (Hb), predominando el grupo de 6 a 9.9 g/dL con un total de 35 pacientes (39.77%), posteriormente el segundo grupo que predominó fueron los pacientes que no se les tomó una Hb de control con un total de 28 pacientes (31.82%), el tercer grupo fueron los pacientes con una Hb mayor o igual a 10 g/dL con un total de 17 pacientes (19.32%), mientras que el cuarto grupo fueron pacientes con un reporte de Hb menor de 6 g/dL con un total de 8 pacientes (9.09%). Gráfica 5, véase en anexos.
En esta gráfica se muestra que el grupo que predominó, fueron los pacientes que obtuvieron un rango de hemoglobina de 6 a 9.9 g/dL con un total de 35 pacientes (39.77%). n=88.
Del total de los pacientes registrados con hemorragia de tubo digestivo se les tomó una gasometría arterial o venosa reportando un déficit de base. Se agruparon en cuatro grupos de acuerdo con el rango de su déficit de base. De acuerdo con los expedientes analizados, el grupo que predominó fueron de pacientes con un rango de déficit de base de -2 a -6 mmol/L con un total de 31 pacientes (35.23%), el segundo grupo que predominó fueron los pacientes con un déficit de base menor de -10 mmol/L con un total de 30 pacientes (34.1%), en tercer lugar, fue el grupo con un déficit de base mayor de -2 mmol/L con un total de 14 pacientes (15.9) y en cuarto lugar se encontró el grupo con un déficit de base de -7 a -10 mmol/L con un reporte de 13 pacientes (14.77%). Gráfica 6, véase en anexos.
En la gráfica se observa que el grupo que predominó fueron pacientes con un rango de déficit de base de -2 a -6 con un total de 31 pacientes (35.23%). n=88.
De acuerdo con los datos recabados, se evidenció que, de los 88 pacientes con hemorragia de tubo digestivo, 48 (54.54%) de los pacientes amerito transfusión de uno o más paquetes de glóbulos rojos, mientras de 40 (45.45%) pacientes no ameritaron transfusión sanguínea. Gráfica 7, véase en anexos.
En esta gráfica se observa que la mayor parte de los pacientes con hemorragia de tubo digestivo ameritaron la transfusión de glóbulos rojos, reportando un total de 48 pacientes (54.54%). n=88
De acuerdo con los datos recabados, se evidenció que, de los 48 pacientes con hemorragia de tubo digestivo que ameritaron la transfusión de uno o más glóbulos rojos, solo 37 pacientes (77.09%) se transfundieron de manera temprana (antes de las 24 horas a su ingreso a urgencias), mientras que 11 pacientes (22.91%) se transfundieron de manera tardía (posteriormente a las 24 horas desde su ingreso a urgencias). Gráfica 8, véase en anexos.
En esta gráfica se observa que la mayor parte de los pacientes con hemorragia de tubo digestivo ameritaron la transfusión de glóbulos rojos, reportando un total de 48 pacientes (54.54%). n=48.
De acuerdo con los datos recabados, se dividieron en grupo los pacientes de acuerdo con su rango de déficit de base, y se clasificó si se transfundieron o no se transfundieron. Se observó que el grupo que predominó fueron los pacientes con un déficit de base -2 a -6 mmol/L siendo un total de 31 pacientes (35.22%) de los cuales 11 pacientes ameritaron transfusión y 20 pacientes no se transfundieron. En segundo lugar, se encuentran los pacientes con un déficit de base de menor de -10 mmol/L con un total de 30 pacientes (34.09%) de los cuales 26 pacientes ameritaron la transfusión de uno o más paquetes globulares y 4 pacientes no se transfundieron. En tercer lugar, se encuentran los pacientes con un déficit de base mayor de -2 mmol/L con un total de 14 pacientes (15.9%) de los cuales ninguno amerito la transfusión de glóbulo rojos. En último lugar, se encontró el grupo con un déficit de base de -7 a -10 mmol/L con un total de 13 pacientes (14.78%) de los cuales 11 pacientes ameritaron la transfusión de glóbulos rojos y solamente 2 pacientes no se transfundieron. Tabla 1.
En esta tabla se evidencia que el grupo que predominó fueron los pacientes con un déficit de base de -2 a -6 con un total de 31 pacientes (35.22%), de los cuales 11 pacientes (35.48%) se transfundieron uno o más glóbulos rojos y 20 pacientes (64.52%) no se transfundieron. n=88.
De acuerdo con los datos recabados, se dividieron en grupo los pacientes de acuerdo con su rango de déficit de base, y se clasificó si se transfundió de manera temprana (antes de cumplir sus primeras 24 hrs en urgencias) o si se transfundieron de manera tardía (posteriormente a las 24 hrs desde su ingreso a urgencias). De los datos recabados, 48 pacientes se transfundieron, predominando el grupo con un déficit de base menor de -10 mmol/L con un total de 26 pacientes (54.16%), de los cuales 23 pacientes se transfundieron de manera temprana y 3 pacientes se transfundieron posteriormente a las 24 hrs desde su ingreso al área de urgencias. En segundo lugar, se encuentran los pacientes con un rango de déficit de base de -7 a -10 con un total de 11 pacientes (22.92%) de los cuales 7 pacientes se transfundieron de manera temprana y 4 pacientes de manera tardía y pacientes con un rango de déficit de base -2 a -6 con un total de 11 pacientes (22.92%) de los cuales 7 pacientes se transfundieron de manera temprana y 4 pacientes de manera tardía. Tabla 2, véase en anexos.
En esta tabla se evidencia que el grupo que predominó fueron los pacientes con un déficit de base mayor de -10 mmol/L con un total de 26 pacientes (54.16), de los cuales 23 pacientes (88.46%) se transfundieron de manera temprana y 3 pacientes (11.54%) se transfundieron de manera tardía. n=48.
De acuerdo con los datos recabados, se dividieron en grupo los pacientes de acuerdo con su nivel de hemoglobina a su ingreso al servicio de urgencias, y se clasificó si se transfundieron o no se transfundieron. Se observó que el grupo que predominó fueron los pacientes con un rango de hemoglobina de 6 a 9.9 g/dL con un total de 48 pacientes (54.54%) de los cuales 26 pacientes se transfundieron y 22 pacientes no se transfundieron. En segundo lugar, se encuentran los pacientes con un rango de hemoglobina mayor de 10 g/dl con un total de 23 pacientes (26.13%) de los cuales 5 pacientes se transfundieron y 18 pacientes no se transfundieron. En tercer lugar, se encuentran los pacientes con una hemoglobina menor de 6 g/dL con un total de 17 pacientes (19.31%) de los cuales todos se transfundieron. Tabla 3, véase en anexos.
En esta tabla se evidencia que el grupo que predominó fueron los pacientes con un rango de hemoglobina de 6 a 9.9 g/dL con un total de 48 pacientes (54.54%), de los cuales 26 pacientes (54.16%) se transfundieron y 22 pacientes (45.83%) no se transfundieron. n=88.
De acuerdo con los datos recabados, se dividieron en grupo los pacientes de acuerdo con su nivel de hemoglobina a su ingreso al servicio de urgencias, y se clasificó si se transfundió de manera temprana o si se transfundieron de manera tardía. Se observó que, de los 48 pacientes transfundidos, predominó el grupo con un rango de hemoglobina de 6 a 9.9 g/dl con un total de 26 pacientes (54.16%), de los cuales 18 pacientes se transfundieron de manera temprana y 8 pacientes se transfundieron posteriormente a las 24 hrs desde su ingreso al área de urgencias. En segundo lugar, se encuentra el grupo de pacientes con una hemoglobina menor de 6 g/dl con un total de 17 pacientes (35.42%), de los cuales los 17 pacientes se transfundieron de manera temprana. En tercer lugar, se encuentran los pacientes con una hemoglobina mayor o igual a 10 g/dl con un total de 5 pacientes (10.42%), de los cuales 2 pacientes se transfundieron de manera temprana y 3 pacientes se transfundieron de manera tardía. Tabla 4, véase en anexos.
En esta tabla se evidencia que el grupo que predominó fueron los pacientes con un rango de hemoglobina de 6 a 9.9 g/dl con un total de 26 pacientes (54.16%), de los cuales 18 pacientes (69.23%) se transfundieron de manera temprana y 8 pacientes (30.77) se transfundieron de manera tardía. n=88.
De acuerdo a los datos recabados, se realizó una Curva ROC para identificar la sensibilidad y especificidad del déficit de base para valorar si es un predictor de transfusión temprana en paciente con hemorragia de tubo digestivo. Mostrando que el Área bajo la curva (AUC) tienen un valor de 0.89, lo cual significa que el 89% de los casos, un paciente amerito la transfusión temprana de uno o más paquetes globulares, con un umbral óptimo de un déficit de base de -4.9 mmol/L, con una sensibilidad del 97% y una especificidad del del 66%. Gráfica 9, véase en anexos.
En esta gráfica, se observa que el AUC tiene un valor de 0.89, con un punto óptimo de -4.9 mmol/L de déficit de base con una sensibilidad del 97% y una especificidad de 66%. n=88.
De los 88 pacientes con hemorragia de tubo digestivo, 54 pacientes (61.36%) tuvieron un déficit de base menor o igual a -4.9 mmol/L, mientras 34 pacientes (38.64%) obtuvieron un resultado mayor de -4.9 mmol/L. Gráfica 10, véase en anexos.
En esta gráfica se observa que la mayor parte de los pacientes con hemorragia de tubo digestivo obtuvieron un déficit de base con un valor <= -4.9 mmol/L con un total de 54 pacientes (61.36%). n=88.
De acuerdo con los datos recabados, se evidenció que, de los 54 pacientes con hemorragia de tubo digestivo con un déficit de base menor o igual -4.9 mmol/L, de los cuales 45 pacientes (83.33%) se transfundieron, 9 pacientes (16.66%) no ameritaron transfusión sanguínea. Gráfica 11, véase en anexos.
En esta gráfica se observa que la mayor parte de los pacientes con hemorragia de tubo digestivo con un déficit de base menor o igual -4.9 mmol/L ameritaron la transfusión de glóbulos rojos, reportando un total de 45 pacientes (83.33%). n=54.
De los datos recabados, 45 pacientes con hemorragia de tubo digestivo con déficit de base menor o igual -4.9 mmol/L que se transfundieron, solamente 36 pacientes (80%) se transfundieron de manera temprana (antes de las 24 horas a su ingreso a urgencias), mientras que 9 pacientes (20%) se transfundieron de manera tardía (posteriormente a las 24 horas desde su ingreso a urgencias). Gráfica 12, véase en anexos.
En esta gráfica se observa que la mayor parte de los pacientes con hemorragia de tubo digestivo con un déficit de base menor o igual a -4.9 mmol/L que se transfundieron, solamente 36 pacientes (80%) se transfundieron de manera temprana. n=45.
De acuerdo a los datos recabados, se realizó una segunda Curva ROC para identificar la sensibilidad y especificidad del déficit de base para valorar si es un predictor de transfusión temprana en paciente con hemorragia de tubo digestivo con un déficit de base menor o igual de -4.9 mmol/L. Mostrando que el Área bajo la curva (AUC) tienen un valor de 0.69, lo cual significa que en el 69% de los casos, un paciente amerito la transfusión temprana de uno o más paquetes globulares, con un umbral óptimo de un déficit de base de -14, con una sensibilidad del 52.8% y una especificidad del del 88.9%. Gráfica 13, véase en anexos.
En esta gráfica, se observa que el AUC tiene un valor de 0.69, con un umbral óptimo de – 14 de déficit de base, con una sensibilidad del 52.8% y una especificidad de 88.9%. n=54.
La hemorragia de tubo digestivo continúa siendo una de las principales causas de ingreso a los servicios de urgencias y representa un reto diagnóstico y terapéutico, especialmente en la identificación temprana de los pacientes que requieren transfusión sanguínea. En este estudio se evaluó el déficit de base como predictor de transfusión temprana en pacientes con hemorragia de tubo digestivo, encontrándose resultados relevantes que apoyan su utilidad clínica.
Tal como se comenta en el artículo Alonso Alfredo Cano Esquivel, Ximena Ochoa Morales, Elvia Ximena Tapia Ibañez, Armando Sánchez Calzada, Héctor Manuel Montiel Falcon en enero 2018, en el aérea de urgencias del Centro Médico ABC, en un periodo de un año, se recopilo un total de 93 pacientes (54% hombres y 46% mujeres) con un promedio de edad de 69 +/- 16.3 años. Comparado con nuestro estudio determino que, de los 88 paciente con hemorragia de tubo digestivo en un periodo de julio a diciembre del 2024, 45 pacientes (51.1%) fueron del sexo masculino y 43 pacientes mujeres (48.9%) predominando en género masculino, el grupo de edad que predominio fueron pacientes mayores de 65 años con 44 pacientes (50%), lo cual concuerda con el rango de edad a nivel mundial de los pacientes con hemorragia de tubo digestivo, que se engloba en mayores de 60 años en un 65.6%. además, que dicho estudio menciona 67 pacientes presentaron hemorragia de tuvo digestivo bajo y solamente 26 pacientes presentaron hemorragia de tubo digestivo alto, mientras que en nuestro estudio se observó que la mayoría de los casos de hemorragia de tubo digestivo fueron en pacientes con hemorragia de tubo digestivo alto con un total de 74 pacientes (84.1%) y 14 pacientes con hemorragia de tubo digestivo bajo (15.9%).
En este mismo artículo menciona que los pacientes que ingresaron al área de urgencias en el Centro Médico ABC su hemoglobina promedio al ingreso era de 10.5 +/- 3.3 g/dl, mientras en nuestro estudio se reportó que de los paciente con hemorragia de tubo digestivo que ingresaron al área de urgencias en el Hospital General de Zona 08 Córdoba se les tomó una hemoglobina a su ingreso, los pacientes se agruparon de acuerdo al rango de su hemoglobina, predominando el grupo de 6 a 9.9 g/dL con un total de 48 pacientes (54.54%). Se comparó que en dicho estudio solamente se transfundieron 52 pacientes siendo el 55.9% de los pacientes, mientras que en nuestro estudio que se realizó en el Hospital General de Zona 08 Córdoba se transfundieron 48 pacientes (54.54%).
Por su parte en 1996, James Davis y colaboradores fueron los primeros en proponer que el déficit de base era un marcador de pérdida de volumen sanguíneo en un estudio retrospectivo de 2954 pacientes de trauma, demostrando que la disminución del déficit de base se correlaciona con el aumento del requerimiento de transfusión (<0.001), así mismo también se asoció con aumento de estancia hospitalaria, ingreso a UCI, mayores complicaciones relacionadas con el choque, falla multiorgánica y por supuesto la mortalidad. En el estudio de “Déficit de base como marcador de choque en pacientes con hemorragia de tubo digestivo”, realizado en octubre del 2021 en el Hospital General de Zona 02 La margarita, se estudiaron 162 pacientes con hemorragia de tubo digestivo alto, siendo 88 hombres (54.3%) y 74 mujeres (45.7%), con una edad media de 62.75 años, siendo el 77.2% hemorragias de tubo digestivo alto y 22.8% hemorragias de tubo digestivo bajo. Estadificando su grado de choque de acuerdo con su déficit de base, de los cuales el 14.8% era clase I, clase II 32.1%, clase III 27.2% y clase IV un 25.9%. Reportando en su estudio que paciente con una clase I de choque no ameritaron transfusión de hemoderivados, pero conforme existía un empeoramiento en el déficit de base ameritaban los requerimientos de la transfusión de hemoderivados, siendo los pacientes con clase IV de choque quienes ameritaron más paquetes globulares en promedio de 4.6. En el Hospital General de Zona 02 de Aguascalientes se realizó un protocolo de estudio sobre la evaluación del puntaje de Glasgow-Blatchford y el déficit de base como predictor de la transfusión en paciente con sangrado de tubo digestivo alto en febrero del 2025, dicho estudio reporto un total de 147 pacientes con una edad media de 59.81 años, predominando el sexo masculino con 58%, solamente el 20 % (30 pacientes) ameritaron transfusión. Durante dicho estudio se reportó que la escala de Glasgow-Blatchford mostró un área bajo la curva ROC de 0.719 con un punto de corte de 5.5, teniendo una sensibilidad del 93.3% y una especificidad del 53.8%. Mientras el déficit de base se reportó con un área bajo la curva ROC de 0.538. Menciona el estudio diferentes puntos de corte del déficit de base, un valor de -6.8 presenta una sensibilidad del 60% y una especificidad del 59.8% con un índice de Youden de -0.198. A medida que el punto de corte va disminuyendo, la especificidad aumenta mientras la especificidad se reduce, observándose que valores menores de -13 mantiene una especificidad del 80% y una sensibilidad 13.3%. Dicho estudio toma el punto de corte de -6.8 de déficit de base, reportando únicamente 19 de los 30 pacientes que requirieron transfusión con una sensibilidad de 46% y una especificidad del 63%.
Mientras que en nuestro estudio donde se valoró el déficit de base en 88 pacientes con hemorragia de tubo digestivo como predictor de transfusión temprana, la mayoría de los pacientes presentó un déficit de base entre −2 y −6 mmol/L con un total de 31 pacientes (35.23%), lo que sugiere un compromiso metabólico moderado al ingreso. Al analizar su capacidad predictiva mediante curvas ROC, se observó un área bajo la curva (AUC) de 0.89, lo cual indica una muy buena capacidad diagnóstica del déficit de base para predecir la necesidad de transfusión temprana en pacientes con hemorragia de tubo digestivo. El punto de corte óptimo identificado fue un déficit de base de −4.9 mmol/L, con una sensibilidad elevada (97%) y una especificidad moderada (66%). Estos resultados sugieren que el déficit de base es particularmente útil como herramienta de tamizaje, permitiendo identificar de manera temprana a la mayoría de los pacientes que requerirán transfusión, minimizando el riesgo de retraso terapéutico. Este hallazgo es clínicamente relevante, ya que en el contexto de urgencias se prioriza la sensibilidad para no omitir pacientes en riesgo.
En el análisis secundario de los pacientes con déficit de base ≤ −4.9 mmol/L, se observó una disminución del área bajo la curva (AUC 0.69), así como una reducción de la sensibilidad, aunque manteniendo una especificidad aceptable. Esto sugiere que, en pacientes con mayor compromiso metabólico, el déficit de base continúa siendo un parámetro útil, aunque su capacidad predictiva disminuye conforme el grado de acidosis se profundiza, probablemente debido a la influencia de otros factores como comorbilidades, tiempo de evolución del sangrado y respuesta fisiológica individual.
Los resultados obtenidos son consistentes con estudios previos realizados en pacientes con trauma, donde el déficit de base ha demostrado ser un predictor confiable de requerimientos transfusionales y gravedad del choque hemorrágico. No obstante, la evidencia en pacientes con hemorragia de tubo digestivo es limitada, por lo que este estudio aporta información relevante al demostrar que el déficit de base también puede ser una herramienta útil en este grupo de pacientes, particularmente en el ámbito de los servicios de urgencias.
Entre las principales fortalezas del estudio se encuentra el uso de un parámetro accesible, rápido y de bajo costo, así como el análisis mediante curvas ROC para determinar puntos de corte clínicamente aplicables. Sin embargo, el estudio presenta algunas limitaciones, como su diseño transversal y el tamaño de la muestra, lo cual limita la generalización de los resultados. Asimismo, no se evaluaron otros desenlaces clínicos como mortalidad, estancia hospitalaria o complicaciones, lo que abre la posibilidad para futuras investigaciones.
Con base en los resultados obtenidos en el presente estudio, se concluye que el déficit de base es un predictor útil y confiable de transfusión temprana en pacientes con hemorragia de tubo digestivo atendidos en el área de urgencias del Hospital General de Zona No. 8 Córdoba, Veracruz. Su determinación mediante gasometría arterial o venosa permite identificar de manera oportuna a los pacientes con mayor riesgo de requerir transfusión, incluso antes de que se presenten cambios significativos en los niveles de hemoglobina.
El primer análisis mostró que un punto de corte de déficit de base ≤ −4.9 mmol/L presentó un área bajo la curva (AUC) de 0.89, lo que indica una muy buena capacidad diagnóstica para identificar a los pacientes que requerirán transfusión temprana. Este punto de corte se caracterizó por una sensibilidad elevada (97%), lo que lo convierte en un parámetro especialmente útil como herramienta de tamizaje en el servicio de urgencias, ya que permite detectar de manera temprana a la mayoría de los pacientes en riesgo de requerir transfusión, aun cuando los niveles de hemoglobina no reflejan de forma inmediata la magnitud real de la pérdida sanguínea. Aunque la especificidad fue moderada (66%), este comportamiento es aceptable en el contexto clínico de urgencias, donde se prioriza la identificación oportuna de pacientes graves.
El segundo punto de corte, obtenido en el análisis de los pacientes con un déficit de base ≤ −4.9 mmol/L, fue un valor de −14 mmol/L, con un área bajo la curva de 0.69, haciendo que el déficit de base siga siendo un indicador útil para predecir la necesidad de transfusión, aunque con una disminución de la sensibilidad (52.8%) y una especificidad aceptable (68.9%). Asimismo, el análisis secundario en pacientes con mayor compromiso metabólico evidenció que el déficit de base mantiene una capacidad predictiva aceptable, aunque con menor sensibilidad, lo que sugiere la influencia de otros factores clínicos y fisiológicos en la necesidad de transfusión.
En conjunto, estos hallazgos respaldan la incorporación del déficit de base como un parámetro complementario en la evaluación inicial de pacientes con hemorragia de tubo digestivo, favoreciendo una atención más oportuna, eficiente y basada en evidencia. Se recomienda la realización de estudios prospectivos y multicéntricos que permitan validar estos resultados y evaluar su impacto en otros desenlaces clínicos, como la mortalidad, la estancia hospitalaria y las complicaciones asociadas.
En conclusión, los hallazgos de este estudio respaldan el uso del déficit de base como un predictor temprano de transfusión en pacientes con hemorragia de tubo digestivo, lo que podría contribuir a una toma de decisiones más oportuna y a la optimización del manejo inicial en el área de urgencias.
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ANEXOS
DEFINICIÓN DE VARIABLES.
| NOMBRE DE VARIABLE | DEFINICIÓN CONCEPTUAL | DEFINICIÓN OPERACIONAL | TIPO DE VARIABLE / ESCALA | INDICADOR |
|---|---|---|---|---|
| Edad | Tiempo que ha vivido una persona expresada en años. | Para fines de este estudio, se obtendrá la edad del paciente al interrogatorio y se clasificará en un grupo etario. | Cuantitativa / Intervalo |
|
| Sexo | Se hace referencia a los cuerpos sexuados de las personas. | Para fines de este estudio se identificará el sexo del paciente a su ingreso. | Cualitativa / Nominal dicotómica |
|
| Etiología del sangrado | Se refiere a la pérdida de sangre que se origina en cualquier segmento del tubo digestivo. | Para fines de este estudio se identificará mediante el reporte de endoscopia del expediente, o de acuerdo con las características del sangrado. | Cualitativa / Nominal dicotómica |
|
| Niveles de Hemoglobina a su ingreso | Componente de los glóbulos rojos en cargada de transportar el oxígeno a los tejidos, y el dióxido de carbono hacia los pulmones para el intercambio gaseoso. | Por medio de este estudio se determinará la hemoglobina con la que ingresa los pacientes al área de urgencias. | Cuantitativa / Intervalo |
|
| Niveles de Hemoglobina posterior a la determinación de la primera toma de hemoglobina | Componente de los glóbulos rojos encargada de transportar el oxígeno a los tejidos, y el dióxido de carbono hacia los pulmones para el intercambio gaseoso. | Por medio de este estudio se determinará la hemoglobina posterior a la primera toma de hemoglobina tomada a su ingreso, para determinar si hubo un descenso de esta. | Cuantitativa / Intervalo |
|
| Déficit de base | Es la cantidad de base fuerte que habría que añadir a un litro de sangre para que se normalice el PH. | Por medio de este estudio se determinará el déficit de base mediante la toma de una gasometría arterial o venosa, posteriormente se clasificará de acuerdo con su rango del déficit de base. | Cuantitativa / Intervalo |
|
| Transfusión temprana | Se refiere a la administración temprana de una transfusión dentro de las primeras 24hrs desde su ingreso al servicio de urgencias. | Por medio de este estudio se determinará a los pacientes que se les realiza una transfusión temprana en el servicio de Urgencias. | Cualitativa / Nominal dicotómica |
|
Gráfica 1. Sexo de pacientes con hemorragia de tubo digestivo.
Gráfica 2. Clasificación de la hemorragia de tubo digestivo de acuerdo con su ubicación.
Gráfica 3. Agrupación de rangos de edad de los pacientes con hemorragia de tubo digestivo.
Gráfica 4. Nivel de hemoglobina a su ingreso.
Gráfica 5. Nivel de hemoglobina de control.
Gráfica 6. Rangos de déficit de base.
Grafica 7. Pacientes que se les realizo una transfusión de glóbulos rojos.
Grafica 8. Pacientes que se les realizo una transfusión de glóbulos rojos de manera temprana.
Tabla 1. Tabla comparativa de los pacientes con hemorragia gastrointestinal de los cuales se transfundieron y no se transfundieron de acuerdo a su rango de déficit de base.
Tabla 2. Tabla comparativa de los pacientes con hemorragia gastrointestinal de los cuales se transfundieron de manera temprana o de manera tardía de acuerdo a su rango de déficit de base.
Tabla 3. Tabla comparativa de loa pacientes con hemorragia gastrointestinal los cuales se transfundieron y no se transfundieron de acuerdo con su rango de hemoglobina.
Gráfica 9. Curva ROC con punto de corte optimo.
Grafica 10. Pacientes con hemorragia de tubo digestivo con un umbral optimo con un déficit de base mayor o igual de -4.9 mmol/L.
Grafica 11. Pacientes que se les transfundió uno o más glóbulos rojos con un déficit de base menor o igual a -4.9 mmol/L.
Grafica 12. Pacientes con hemorragia de tubo digestivo con un déficit de base menor o igual de -4.9 mmol/L que se les realizó una transfusión de glóbulos rojos de manera temprana.
Gráfica 13. Curva ROC con punto de corte optimo.
















