Un caso de leiomioma parauretral: implicaciones para la práctica clínica

19 agosto 2025

 

 

Nº de DOI: 10.34896/RSI.2025.80.27.002

 

 

 

AUTORES

  1. Wilfredo Matson Ruiz. Médico Especialista en Urología. Máster en Alta Gerencia de Salud Pública. Diplomado de Neuro Urología, Urodinamia y Piso Pélvico, Fellow en Laparoscopia Urológica en Centro de Cirugía Mínimamente Invasiva en Buenos Aires- Argentina, Acreditación Internacional de cirugía robótica Global Robótica Institute. Florida-USA. Universidad Autónoma de   Chile. Sede Talca. ORCID: https://orcid.org/0009-0003-2388-4988
  2. Wilfredo Matson Galea. Estudiante de Medicina de la Universidad Nacional De La Plata. Argentina. ORCID: https://orcid.org/0009-0002-3311-3995
  3. Nilqger García Quiroz. Médico Especialista en Anestesiología. Máster en Dolor y Cuidados Paliativos, Universidad de Palma de Gran Canarias – España. Máster en Gerencia en Salud, Máster en Dirección de Clínicas y Hospitales. Universidad Autónoma de   Chile. Sede Talca. ORCID: https://orcid.org/0009-0008-2221-1198  
  4. Igor Dlujnewsky Hernández. Médico Especialista en Medicina Interna, Postgrado en Obesidad y Sobrepeso, Postgrado en tratamiento de diabetes, Máster en Gerencia en Salud, Máster en Dirección de Clínicas y Hospitales. Universidad Autónoma de Chile, Sede Talca. ORCID: https://orcid.org/0000-0003-2105-9573 

 

RESUMEN

El leiomioma parauretral es un tumor benigno que ha sido documentado en la literatura médica en algunos casos. Constituye aproximadamente el 5% de las masas disruptivas y se encuentra en el cuarto lugar entre las causas menos comunes de divertículo parameatal. En este caso en particular, se observó una masa de 6 cm en la pared anterior de la vagina de una paciente de 25 años con antecedentes de infecciones urinarias recurrentes, la cual había estado presente durante tres años. Tanto la cistoscopia como la urinoflujometría arrojaron resultados normales; sin embargo, una resonancia magnética pélvica reveló un daño posterolateral cubierto por tejido anómalo. Se realizó una resección mediante colpotomía sin complicaciones, donde el análisis patológico confirmó la presencia de un leiomioma. Posteriormente a la cirugía, los resultados del  control y la uroflometría fueron normales. Es fundamental considerar el leiomioma en el diagnóstico, ya que la sintomatología puede variar, siendo los síntomas urinarios los más frecuentes. La ecografía y la resonancia magnética son herramientas diagnósticas esenciales, y el tratamiento se centra principalmente en la resección quirúrgica, que comúnmente se realiza a través de la vía vaginal.

PALABRAS CLAVE

Leiomioma, uretra, vagina, colpotomía, ultrasonografía, resonancia magnética.

ABSTRACT

Paraurethral leiomyoma is a benign tumor that has been documented in the medical literature in a few cases. It accounts for approximately 5% of disruptive masses and is the fourth least common cause of parameatal diverticulum. In this particular case, a 6 cm mass was observed in the anterior vaginal wall of a 25-year-old patient with a history of recurrent urinary tract infections, which had been present for three years. Both cystoscopy and urine flowmetry yielded normal results; however, a pelvic MRI revealed posterolateral damage covered by abnormal tissue. A colpotomy resection was performed without complications, and pathological analysis confirmed the presence of a leiomyoma. Postoperative follow-up and uroflowmetry results were normal. It is essential to consider leiomyoma in the diagnosis, as symptoms can vary, with urinary symptoms being the most common. Ultrasound and magnetic resonance imaging are essential diagnostic tools, and treatment focuses primarily on surgical resection, which is commonly performed vaginally.

KEY WORDS

Leiomyoma, urethra, vagina, colpotomy, ultrasonography.

INTRODUCCIÓN

Los leiomiomas peri o parauretrales son lesiones raras, y la información disponible sobre su prevalencia se basa principalmente en series de casos. En el estudio realizado por Blaivas JG, Flisser AJ y sus colaboradores, se detectó que de 1950 mujeres evaluadas durante un lapso de 8 años, 79 mostraron masas parauretrales, de las cuales menos del 5% eran leiomiomas1,2. Por otro lado, Wyman A, McDowell M y su equipo, en una investigación realizada en 2014, también presentaron datos que indican que menos del 5% de las muestras estudiadas a lo largo de un periodo de 10 años en el Departamento de Medicina Pélvica Femenina y Cirugía Reconstructiva respaldan estos resultados3,4.

El leiomioma parauretral es un neoplasma benigno que surge de las células del músculo liso que rodean la uretra. La primera mención de este tipo de tumor fue registrada en 1733 por el Dr. Leyden9,10,11. Su frecuencia es tres veces mayor en mujeres, manifestándose principalmente durante la etapa reproductiva, en un rango de edad de entre 30 a 50 años. En contraste, se han documentado únicamente ocho casos en la literatura médica referentes a hombres12.

Al igual que ocurre con los leiomiomas uterinos, la fisiopatología de estos tumores no está completamente esclarecida. Sin embargo, se ha sugerido que su desarrollo podría estar relacionado con el estímulo hormonal14, ya que se plantea la posibilidad de que contengan receptores de estrógenos. Esto puede explicar su mayor prevalencia en mujeres en edad fértil o aquellas que inician terapia de reemplazo hormonal. Su aparición puede ocurrir en cualquier segmento de la uretra, aunque la mayoría de los casos se presentan en la porción proximal2,68.

La presentación de síntomas es diversa e incierta dependiendo del tamaño de la patología, existiendo descripciones que abarcan desde individuos sin síntomas hasta aquellos que experimentan retención urinaria6,9,14,15. Los signos clínicos que se manifiestan son similares a los observados en otras formaciones parauretrales, e incluyen síntomas urinarios irritativos y problemas de vaciado, dispareunia, sensación de un cuerpo extraño en la vagina, y hemorragia genital6,14,1618 . Además, en más del 50% de los casos, se reportan episodios recurrentes de infecciones urinarias 1921.

El pronóstico del leiomioma es favorable, ya que no se han documentado casos de malignización, y la mayoría de los pacientes experimentan mejoría en los síntomas tras recibir tratamiento, principalmente quirúrgico, con resultados satisfactorios1923. En Chile, no se han reportado casos de esta patología, que presenta una frecuencia muy baja. Por ello, el propósito de este trabajo es exponer el desarrollo clínico del primer caso de leiomioma en el país, que se manifiesta como un hallazgo inusual de una masa parauretral de gran tamaño .

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Se expone el caso de una mujer de 25 años, sin enfermedades previas ni cirugías anteriores. Esta paciente ha tenido un historial de infecciones urinarias recurrentes, pero no presenta síntomas relacionados con el tracto urinario inferior, hemorragia en la orina ni síntomas ginecológicos. Inicialmente se presentó en medicina general por la sensación de tener un cuerpo extraño y la aparición de una masa en los genitales externos, la cual ha crecido de manera gradual desde el año 2021.

Durante el examen físico, se detectó una masa en la pared anterior de la vagina. A causa de la sospecha de un cistocele, la paciente fue erróneamente enviada al servicio ginecológico. No obstante, se trataba de una masa indolora con un diámetro de 6 cm, que no tenía relación con ningún tipo de prolapso vesical anterior, sino que estaba asociada a la uretra. Por ello, se optó por referirse al servicio de urología para una evaluación más pertinente.

Se llevó a cabo una uretrocistoscopia transuretral, durante la cual se observó un introito con mucosa vaginal en estado normal, así como una masa localizada en la pared vaginal anterior, desplazada hacia la derecha. El meato uretral externo no presentaba signos de inflamación, y la uretra mostraba características normales sin estrechez ni ostium, mientras que la vejiga tenía paredes normales con ambos meatos ureterales presentes. La resonancia magnética de pelvis reveló una lesión sólida en la zona posterior y lateral derecha del tercio distal de la uretra, lo que sugiere fuertemente una lesión mesenquimal (leiomioma uretral), y se descartó la presencia de un divertículo parauretral. La uroflujometría mostró, para un volumen de 310 cc, un Q max de 21 ml/s y un residuo post miccional de 20 cc. Se estableció una impresión diagnóstica de un nódulo sólido parauretral, lo que motivó la recomendación de realizar su resección quirúrgica (Ver Figura 1).

Se realizó un urocultivo, el cual resultó negativo. Posteriormente, se llevó a cabo un manejo quirúrgico mediante un abordaje vaginal, debido a la cercanía a los genitales. Antes de la intervención, se realizó una cateterización uretral para identificar la uretra, que se encontraba indemne. A través de una colpotomía en la pared anterior, se respetó la uretra, la cual no fue incidida. Se llevó a cabo una disección con tijera y una resección digital de la masa, y se realizó el afrontamiento de los bordes en dos planos con sutura absorbible. Se utilizó anestesia epidural durante el procedimiento.

La paciente fue dada de alta el primer día después de la cirugía, portando una sonda uretral que se retiró sin complicaciones a los siete días (ver Figura 2). La muestra patológica tiene dimensiones de 4 x 3 cm, presentando un aspecto homogéneo con bordes regulares y una coloración grisácea. El análisis microscópico reveló una neoplasia mesenquimática fusocelular, consistente con un leiomioma, y los bordes de resección mostraron resultados positivos. La inmunohistoquímica confirmó el diagnóstico de leiomioma. Finalmente, un mes después, la paciente regresó para su control, encontrándose asintomática.

 

DISCUSIÓN

Se realizó una revisión bibliográfica en las bases de datos de Pubmed, empleando los términos ‘leiomioma parauretral’ y ‘paraurethral leiomyoma’. Se identificaron escasos reportes provenientes de Latinoamérica, sin reportes de casos en la literatura correspondiente a Chile.

El leiomioma representa una causa poco común de masa parauretral, por lo que es fundamental considerar los posibles diagnósticos diferenciales para su adecuado manejo6,13,2426. En uno de los estudios más extensos realizado por Blaivas y sus colegas, que incluyó a 79 mujeres con masas periuretrales, se encontró que el divertículo uretral era la principal etiología en el 84% de los casos, seguido del quiste de la pared vaginal en un 6% y del leiomioma en un 5%. Otras investigaciones también mencionan la presencia de quistes de la glándula de Skene, carúnculas uretrales y, en proporciones muy reducidas, carcinomas uretrales6,13 (Ver Tabla 1). Por lo tanto, la posibilidad de malignidad en cualquier masa periuretral es baja; sin embargo, en el contexto de masas sólidas, duras e irregulares que afecten el meato uretral, así como en pacientes de edad avanzada o ante hallazgos clínicos dudosos, realizar una biopsia puede ser útil para obtener información adicional que facilite una planificación preoperatoria adecuada16,19. En este caso, no fue necesaria la biopsia debido a la ausencia de sospecha de lesión maligna.

La diferenciación entre el leiomioma uretral, parauretral y de la pared vaginal anterior puede resultar bastante complicada debido a su cercanía anatómica 17,2527, Por lo tanto, además de realizar un examen físico exhaustivo, se pueden utilizar técnicas de diagnóstico por imagen como complemento. Entre las características que distinguen al leiomioma uretral del parauretral destaca que este último tiende a ser más móvil y en el contexto quirúrgico, generalmente protege la uretra, evitando la necesidad de una reparación adicional,2225; En el caso actual, la resonancia magnética evidenció claramente la posibilidad de una lesión mesenquimal (leiomioma uretral), y es importante mencionar que la paciente no necesitó sutura uretral.

No hay guías ni protocolos definitorios para llevar a cabo el diagnóstico, dado que toda la información disponible se basa en series de casos y reportes. Es crucial realizar una anamnesis detallada y un examen físico que permita identificar una masa indolora y de contornos regulares. Adicionalmente, se sugiere complementar el proceso con uretrocistoscopia y/o estudios por imágenes para descartar diagnósticos diferenciales15,19,24. Sin embargo, el diagnóstico definitivo sólo se puede validar a través del análisis patológico12,28,29. Los hallazgos microscópicos obtenidos mediante tinción con hematoxilina y eosina revelan células homogéneas de músculo liso organizadas en un patrón en remolino, sin signos de necrosis, mitosis o células anómalas 7,30,31; como se observó en este caso. Además, el estudio de inmunohistoquímica evidencia la presencia de receptores para hormonas ováricas31.

Los principales hallazgos en la cistoscopia, igual que en el caso reportado, son la compresión parcial extrínseca de la luz uretral sin ningún ostium, que sí es típico en el divertículo5,15,18,30. Por ello, el presente caso se descartó este diagnóstico. En cuanto a imágenes, la resonancia magnética es la de mayor sensibilidad; sin embargo, por altos costos, la ecografía transvaginal es una alternativa de mejor acceso7,28,30,32. Las diferentes modalidades de imagen reflejan su utilidad en la determinación del compromiso de órganos adyacentes y complementar el diagnóstico7,29.

Finalmente, en lo que respecta al tratamiento, la literatura se fundamenta tradicionalmente en principios quirúrgicos bien establecidos y en las opiniones de expertos2,4. Se ha documentado un manejo conservador con análogos hormonales, aunque su eficacia es limitada7; no obstante, si se presentan síntomas, especialmente debido al tamaño de la lesión, se sugiere realizar una resección quirúrgica completa. Se han registrado enfoques abdominales, como el de Fridman y sus colaboradores, quienes describieron el caso de una paciente de 51 años que se sometió a una histerectomía debido a miomas uterinos concomitantes 6,37. Sin embargo, el abordaje transvaginal se considera el tratamiento preferido, ya que proporciona un mejor acceso a la mayoría de las lesiones más superficiales. Este enfoque también implica la necesidad de reparar la uretra en caso de daño o compromiso; algunas ocasiones requieren uretroplastia adicional. Por lo tanto, la disección cuidadosa y la utilización de una sonda uretral son aspectos cruciales7,13,16. En nuestro caso, se llevó a cabo una colpotomía sin complicaciones.

Por lo general, no se observa recurrencia ni transformación maligna tras el tratamiento7,31. Las complicaciones que surgen después de la operación son poco comunes; se han documentado casos de estrechez uretral, fístula uretrovaginal e incontinencia urinaria, como el presentado por Tunitsky y sus colegas, donde, además de la extirpación de la masa, fue necesaria la inserción de una cinta cabestrillo uretral6,26. Por esta razón, es fundamental realizar una disección minuciosa para prevenir daños en los órganos adyacentes6,28. En nuestro caso, se optó por un enfoque vaginal, el cual se llevó a cabo sin complicaciones durante el seguimiento, evidenciado por una micción adecuada y una uroflujometría dentro de los parámetros normales.

 

CONCLUSIONES

La identificación de los leiomiomas parauretrales tiene una relevancia significativa en el ámbito médico, ya que estos tumores pueden manifestarse como masas en la región parauretral, a menudo acompañados de síntomas urinarios. Por lo tanto, es crucial que los profesionales de la salud consideren esta eventualidad al examinar a pacientes con quejas relacionadas. Un examen físico minucioso, junto con una cistoscopia y estudios de imagen, forma un conjunto esencial de herramientas para lograr un diagnóstico preciso. Además, el abordaje quirúrgico de los leiomiomas, que generalmente resulta en un pronóstico positivo, subraya la importancia de una detección temprana y de un enfoque proactivo en el tratamiento. En este contexto, el conocimiento sobre los leiomiomas parauretrales no solo mejora la comprensión clínica, sino que también eleva la calidad de la atención proporcionada a los pacientes.

 

CONFLICTO DE INTERÉS

Ninguno.

 

FINANCIACIÓN

La presente investigación no ha recibido ninguna beca específica de agencias de los sectores público, comercial, o sin ánimo de lucro.

 

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ANEXOS

Tabla 1

Principales diagnósticos diferenciales de masa periuretral.

Divertículo uretral Pared vaginal anterior, porción proximal y medial uretral, RMN signo de herradura y ostium por cistoscopia.
Quiste G. Bartholino Pared inferolateral hacia el labio menor.
Quiste G. Skene Pared vaginal anterior, porción distal uretral y distorsión del meato.
Quistes de Gartner Variedad de pared vaginal y anomalías renales asociadas, como uréter ectópico.
Leiomioma Pared vaginal anterior, porción proximal uretral e hipoecoico en ecografía.

Fuente: autores.

 

Figura 1 

Fuente: autores.

Examen físico preoperatorio de masa parauretral en pared anterior vaginal con mucosa normal.

 

Figura 2

Figura 2 postoperatorio.

Fuente: autores.

 

 

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