Aproximación diagnóstica de las tumoraciones óseas

7 febrero 2026

 

AUTORES

  1. Sara España Fernández de Valderrama. Médico Interno Residente de Traumatología, Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  2. Javier Adán Laguna. Médico Interno Residente de Traumatología, Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  3. Carlos Pindado García. Médico Interno Residente de Traumatología. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  4. Germán Puyuelo Martínez. Médico Interno Residente de Traumatología. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  5. Juan Segura-Nuez. Médico Interno Residente de Traumatología. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  6. Álvaro Aragües Milagros. Médico Interno Residente de Traumatología. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.

 

RESUMEN

Las tumoraciones óseas representan un desafío diagnóstico complejo en la práctica clínica, manifestándose como crecimientos anómalos de tejido en el sistema musculoesquelético. Estas lesiones pueden originarse tanto en el hueso como en partes blandas, clasificándose según su estirpe celular en formadoras de hueso, cartílago, vasculares o pseudotumorales. Aunque los tumores primarios son más frecuentes en varones jóvenes y se localizan predominantemente en fémur distal y tibia proximal, en adultos mayores de 40 años la patología metastásica es la causa más común de lesión ósea.

El diagnóstico definitivo se sustenta en tres pilares fundamentales: una anamnesis detallada, la caracterización mediante imagen radiológica y el estudio histopatológico por biopsia. Clínicamente, el paciente suele referir dolor de predominio nocturno, edema o impotencia funcional, aunque en ocasiones el hallazgo es incidental o se presenta como una fractura patológica.

Un factor determinante para orientar la sospecha clínica es la edad del paciente. En la primera década predominan lesiones benignas como el osteoma osteoide o quistes óseos, junto al sarcoma de Ewing como entidad maligna relevante. Entre los 10 y 25 años, destacan tumores formadores de cartílago y el osteosarcoma. A partir de la cuarta década, el espectro vira hacia la malignidad, incluyendo el condrosarcoma, el cordoma y, de forma prevalente, las metástasis óseas secundarias a tumores de mama, próstata o pulmón. Comprender esta distribución etaria y los patrones radiológicos —como la reacción en «capas de cebolla» o de «sol naciente»— es esencial para un manejo terapéutico adecuado.

PALABRAS CLAVE

Tumoración ósea, tumor primario, metástasis ósea, diagnóstico diferencial.

ABSTRACT

Bone tumors represent a complex diagnostic challenge in clinical practice, appearing as abnormal tissue growths within the musculoskeletal system. These lesions can develop in both bone and soft tissues and are classified according to their cell lineage as bone-forming, cartilage-forming, vascular, or pseudotumoral lesions. Although primary bone tumors are more frequent in young males and are predominantly located in the distal femur and proximal tibia, metastatic disease is the most common cause of bone lesions in adults over 40 years of age.

A definitive diagnosis is based on three fundamental pillars: a detailed clinical history, radiological imaging characterization, and, most importantly, histopathological study through biopsy. Clinically, patients often report pain of several weeks’ duration, typically nocturnal, along with functional impairment or edema; however, many cases are incidental findings or present as pathological fractures.

The patient’s age is a determining factor in guiding clinical suspicion. In the first decade of life, benign lesions such as osteoid osteoma or essential bone cysts predominate, alongside Ewing sarcoma as a significant malignant entity. Between ages 10 and 25, cartilage-forming tumors and osteosarcoma become more prominent. From the fourth decade onwards, the spectrum shifts toward malignancy, including chondrosarcoma, chordoma, and, prevalently, bone metastases. Understanding this age distribution and specific radiological patterns—such as the «onion skin» or «sunburst» reactions—is essential for proper therapeutic management.

KEY WORDS

Bone tumor, primary tumor, bone metastasis, differential diagnosis.

DESARROLLO DEL TEMA

Una tumoración es el crecimiento anómalo de tejido que aparece y se desarrolla en un tejido definido. En el sistema musculoesquelético, los tumores pueden desarrollarse tanto en el hueso como en las partes blandas y a su vez, pueden ser formadores de hueso, cartílago, vasculares o lesiones pseudotumorales1.

Como generalidades, los tumores óseos primarios son más frecuentes en gente joven, varones, la mayoría se localizan en miembros inferiores, sobre todo en fémur distal y tibia proximal1,2. Además, cada tipo de tumor tiene tendencia a localizarse en una zona específica del hueso (Imagen 1)1. Lo que siempre hay que tener en cuenta, sobre todo, según los antecedentes y la edad del paciente, que la lesión más frecuente son las metástasis de otro tumor primario1,2,3.

El paciente suele contar una clínica de dolor de semanas o meses de evolución, que suele ser de características nocturnas, con cierta impotencia funcional y edema de la extremidad afectada. Pueden presentar un dolor brusco como consecuencia de una fractura patológica. Pero luego hay que tener en cuenta que muchos son indoloros y aparecen como hallazgo incidental en la radiografía1,2.

El diagnóstico de estas lesiones se basa siempre en tres pilares básicos: la anamnesis del paciente, la imagen radiológica (Tabla 1)4 y sobre todo la biopsia de la lesión que nos va a dar el diagnóstico definitivo1,3,5,6.

La clasificación más sencilla de este tipo de lesiones, se realiza atendiendo a la edad del paciente. Hay muchas lesiones que se pueden dar a cualquier edad o en varios rangos, pero sí que es cierto que la edad del paciente y la radiografía es lo que más nos va a orientar al diagnóstico.

Primer rango de edad: Primera década de vida:

Durante este rango de edad, la mayoría de las lesiones primerias en el hueso son de características benignas.

Osteoma osteoide:

Constituye el 10-12% de los tumores óseos primarios3. Este se produce sobre todo en varones entre los 5-30 años de vida. Se localiza en la cortical de fémur proximal y tibia y, con menos frecuencia, en manos, pies y vértebras. En el 75% de los casos, solo afecta a una cortical. El paciente refiere un dolor intermedio de características nocturnas que cede con la toma de AINEs1,3.

A nivel radiográfico, presenta una zona de engrosamiento cortical. Se caracteriza por un área de esclerosis reactiva que contiene una lesión osteolítica menor de 1 centímetro, con bordes bien definidos. Asocia poco potencial de crecimiento3,4.

Fibroma desmoplásico:

Constituye menos del 0.1% de los tumores óseos primarios3. Este se produce durante la primera década de vida, tanto en varones como en mujeres. Se localiza en el hueso en la zona metafisaria de cualquier hueso, pero sobre todo, en mandíbula, huesos largos y pelvis. El paciente suele estar asintomático o bien presentar dolor con deformidad de la extremidad afectado, asociándose de fractura patológica hasta en el 10% de los casos1,3,5.

A nivel de imagen, es la lesión bien delimitada, lobulada, radiolucente que aparece en el propio hueso. Puede llegar a destruir la cortical y afectar a las partes blandas subyacentes3,4.

Quiste óseo esencial:

Se trata de una cavidad intraósea llena de líquido seroso que se da en varones, menores de 10 años. Se localiza en la zona metafisaria cercana a la fisis de crecimiento en húmero proximal y fémur proximal. Suele ser asintomática, aunque tiene un alto riesgo de fractura patológica, produciéndose una regresión espontánea en muchos casos tras la fractura3,5.

Se caracteriza por ser una lesión central, radiolucente, bien delimitada por hueso. No presenta reacción perióstica y tiene el aspecto típico de pompas de jabón3,4.

Displasia osteofibrosa:

Constituye el 0.2% de los tumores óseos primarios, entre 1-15 años de edad. Se localiza en los huesos largos, dentro de la cortical, sobre todo en la zona proximal y media de la tibia, asociando hasta en un 20% de los casos, lesión simultánea en peroné. Suelen ser asintomáticos, siendo el riesgo de fractura patológica muy escaso3,5.

A nivel radiográfico, se trata de una lesión multilobulada, con afectación metafisodiafisaria sin reacción perióstico con zonas de vidrio esmerilado. Se localiza dentro de los márgenes corticales, de crecimiento muy lento3.

Displasia fibrosa:

Lo característico de esta lesión es que puede ser monofocal o multifocal, dándose en niños y adolescentes de ambos sexos. Se localiza típicamente en el fémur proximal, pudiendo aparecer de forma simultánea en la radiografía o causar dolor y fractura patológica1,3.

En la radiografía, lo vemos como una lesión no agresiva de forma geométrica con zonas de vidrio esmerilado sin reacción perióstica3.

Defecto óseo cortical:

Hasta el 30-40% de los niños presentan este tipo de lesión, siendo totalmente benigna. Se da en varones entre los 5-15 años, siendo un hallazgo totalmente incidental al realizar la radiografía por cualquier otro motivo. Se localiza en la zona metafisaria de los huesos largos, en concreto en las zonas alrededor de la rodilla y tibia distal3,5. A nivel radiográfico, lo vemos como una lesión lítica, excéntrica en hueso, con márgenes finos con esclerosis a su alrededor. No presenta reacción perióstica y no hay transformación maligna3.

Sarcoma de Ewing:

Es el segundo tumor maligno óseo primario, tras el osteosarcoma. Es un tumor de alto grado que presenta pequeñas células redondas. Este se presenta en varones entre los 5 y 15 años de edad en la zona metafisodiafisaria de huesos largos (fémur, tibia y húmero) así como en la pelvis y las costillas. Se considera el gran simulador, dado que afecta al estado general del paciente y altera los valores analíticos. Se característica por causar dolor con aumento de masa en dicha localización3,7.

A nivel de imagen, se trata de una lesión osteolítica permeativa, que combina áreas de esclerosis y destrucción de la cortical con afectación de las partes blandas subyacentes. Produce la característica reacción perióstica en capas de cebolla1,3.

 

Segundo rango de edad: 10-25 años:

Durante esta edad destacan sobre todo lesiones formadoras de cartílago que se localizan más a nivel epifisario.

Osteocondroma:

Constituye el 8% de los tumores óseos primarios. Este se produce sobre todo en varones entorno a los 18 años de vida. Se localiza en la zona metafisodiafisaria de la rodilla y húmero proximal. Suele ser asintomático, creciendo durante la infancia hasta el cierre de la fisis de crecimiento3,5.

A nivel radiográfico, se trata de una excrecencia ósea recubierta de cartílago, de base ancha o estrecha, en continuidad con la cortical. Puede presentar calcificaciones en su interior siendo su tamaño menos a 2 centímetros. A nivel coloquial se conoce como Coliflor like, debido a su forma3,4.

Condroblastoma:

Representa menos del 1% del total de los tumores óseos primarios. Se encuentra en varones entre los 10-25 años. Se localiza típicamente en la zona epifisaria de fémur distal, tibia proximal y húmero proximal. Otras localizaciones son calcáneo, rótula y acetábulo. La clínica es de dolor en función de la localización1,3,5.

A nivel de imagen, se tratan de lesiones menores a 5 centímetros, localizadas cerca de las fisis de crecimiento y aparecen como lesiones líticas centrales bien delimitadas con calcificaciones en su interior hasta en el 40-60%. Suele asociar sinovitis de las zonas adyacentes3.

Fibroma condromixoide:

Representa menos del 1% de los tumores óseos primarios. Destaca sobre todo en varones entre los 20-30 años de edad localizándose en la zona metafisaria de tibia proximal y fémur distal aunque, hasta en el 25% de los casos se localiza sobre huesos planos (iliaco). Se trata de un dolor inespecífico que dura años3,5.

Tiene un tamaño inferior a 3 centímetros, siendo una lesión lítica, bien delimitada, con lobulación excéntrica, atenuación y estrechamiento de la cortical que hasta en el 10% presenta calcificaciones centrales3.

Quiste óseo aneurismático:

Cavidad ósea tabicada rellena de sangre que se encuentra en varones entre los 10 y 20 años. Se localiza en la zona metafisaria de los huesos largos y en elementos posteriores de las vértebras. El paciente aqueja dolor, impotencia funcional y edema leve, siendo muy rara la fractura patológica1,3. A nivel radiográfico, se aprecia una lesión lítica, multiquística, expansiva de márgenes bien definidos presentando una pequeña reacción subperióstica delimitada3.

Osteoblastoma:

Esta lesión se caracteriza por ser similar al osteoma osteoide pero con potencial de crecimiento y un tamaño mayor a 2 centímetros. Representa menos del 1% del total de los tumores óseos primarios, estando presente entre los 20-30 años. Se localiza en el arco posterior de las vértebras y ocasiona un dolor intermitente que no cede con la toma de AINEs. Además, puede asociar clínica neurológica en función de su localización3,5,6.

A nivel de imagen, se observa una lesión osteolítica mayor a 2 centímetros bien delimitada, con mucha esclerosis alrededor. Puede presentar mineralización interior siendo localmente agresiva3,4.

Osteosarcoma:

Es el tumor maligno primario más frecuente tras el mieloma múltiple. Es bimodal, con un pico de incidencia en niños entre los 10-20 años y un segundo pico en varones mayores de 40 años. Se localiza en la metáfisis de los huesos largos y suele ser un dolor de semanas que asocia limitación funcional y hasta en un 15% fractura patológica. Tiene potencial metastásico, sobre todo a nivel pulmonar y las skip lesiones que son puntos metastásicos en el mismo hueso. Es típico el patrón con importante reacción perióstica, destacando la imagen de sol naciente o el triángulo de Codman. Además, suele presentar importante masa de partes blandas con calcificaciones irregulares1,3,5.

 

Tercer rango: 25-40 años:

A partir de esta edad, destaca la presencia de lesiones malignas por encima de las lesiones benignas.

Encondroma:

Constituye el 10-25% de los tumores óseos primarios. Se produce entre los 20-50 años, pudiendo darse en solitario o en asociación a una enfermedad, como es la enfermedad de Ollier o el síndrome de Maffucci, siendo entonces el riesgo de malignizar menor al 1%. Se localiza en la región metafisodiafisaria de las falanges de las manos. Suele ser asintomático, diagnosticándose por hallazgo casual o como consecuencia de una fractura3,5. En la imagen, se muestra como una lesión menor de 3 centímetros lítica, bien delimitada que a veces insufla y adelgaza la cortical con calcificaciones en su interior en forma de palomitas de maíz1,3.

Tumor de células gigantes:

Representa el 4-5% de los tumores óseos primarios. Se da sobre todo en mujeres entre los 30-40 años de edad, diagnosticándose muchos de ellos en el embarazo. Se localiza en la metáfisis de los huesos largos (fémur distal, tibia proximal y húmero proximal). También puede afectar a las vértebras, sin embargo, no afecta nunca a los cuerpos posteriores, a diferencia de otras lesiones. Es un tumor localmente agresivo, pero que raramente da lesiones metastásicas (2-3% metástasis pulmonares). A nivel radiográfico, es una lesión lítica de localización excéntrica con bordes bien definidos, expansiva que adelgaza la cortical, la insufla y la rompe3.

Adantimoma:

Constituye en 0.4% de los tumores óseos primarios. Se da en varones entre los 25-35 años de edad localizándose en la diáfisis o metáfisis de la tibia hasta en el 85-90% de los casos, pudiendo ser multifocal. A nivel clínico, puede ser indoloro o presentarse como un edema doloroso. Hasta en el 12-30% de los casos puede dar lesiones metastásicas, destacando a nódulos linfáticos, pulmón, esqueleto, hígado y cerebro3,5. Lo vemos como múltiples lesiones multilobuladas radiolúcidas bien delimitadas por tejido escleroso (pompas de jabón) que afectan a la cortical y tienen extensión longitudinal3.

Condrosarcoma:

Es el tercer tumor primario maligno a nivel óseo. Se da en ambos sexos, entre los 30 y 60 años de edad, aunque en pacientes con condromatosis puede aparecer a una edad más precoz. Se localiza en pelvis, fémur proximal, húmero proximal y fémur distal asociándose a dolor e inflamación en dicha zona1,3,5.

A nivel radiológico, se muestra como largas áreas osteolíticas radiolucentes, con presencia de calcificaciones. Suele tener un tamaño superior a los 5 centímetros con extensión a partes blandas e inflamación perilesional. Asocia destrucción permeativa de la cortical con adelgazamiento de la misma3.

Fibrosarcoma:

Constituye el 5% de los tumores óseos primarios encontrándose entre los 30-60 años. Se localiza en la metáfisis de los huesos largos (fémur proximal, húmero distal y tibia proximal) con alto riesgo de metástasis a pulmón y a hueso por proximidad. Lo más llamativo de esta lesión es que se trata de un diagnóstico por exclusión de otras lesiones al ser una clínica similar al resto de tumoraciones óseas1,3,5. En la imagen, destaca el patrón apolillado y su extensión a partes blandas3,4.

 

Cuarto rango de edad: 40-60 años:

En esta edad, a excepción del hemangioma, las lesiones más frecuentes son de características malignas.

Hemangioma:

Constituye menos del 1% de los tumores óseos primarios. Esta lesión es más frecuente en mujeres mayores de 50 años y destaca su localización, en los cuerpos vertebrales, no en los arcos posteriores a diferencia de otras lesiones. La clínica es totalmente asintomática, siendo un hallazgo incidental en la prueba de imagen1,3. En esta, se observan lesiones líticas radiolucentes con grasa interior con estriaciones verticales en panel de abeja. Su interior está formado por vasos pequeños y de largo calibre3.

Cordoma:

Lesión muy poco frecuente, derivada de la notocorda con gran potencial metastásico a pulmón, hueso, nódulos linfáticos y tejido subcutáneo. Se encuentra en varones entre los 50-70 años de edad en la zona sacrococcígea dando clínica en función de las estructuras que comprime (neurológica, vesicales o intestinales). En las pruebas de imagen se ve una lesión lítica destructiva localizada en la línea media de crecimiento lento con fragmentos óseos en su interior3,5,6.

Leimiosarcoma:

Se trata de un tumor maligno que asocia componente muscular en varones alrededor de los 50 años. Se localiza típicamente en miembros inferiores alrededor de la rodilla y su clínica es el dolor, asociando un alto riesgo de fractura patológica1,3. No tiene una imagen específica y resulta esencial su diagnóstico diferencial con las metástasis, en concreto, si tenemos un tumor primario de útero o partes blandas3.

Metástasis óseas:

Son las lesiones más frecuentes, por encima de cualquier tumor óseo primario. Hay que sospecharla ante todo adulto mayor de 40 años, en concreto, si tenemos un tumor primario localizado en mama, próstata, pulmón, tiroides y riñón. Puede presentarse en cualquier localización y ser de cualquier tipo, aunque destaca su localización cerca de zonas vascularizadas (metáfisis y vértebras). La clínica es de dolor asociado o no a fractura patológica en un paciente con antecedente tumoral1,3,5,6,8.

Quinto rango: Mayores de 60 años:

En este rango de edad destaca sobre todo las metástasis, pero también se incluyen otras lesiones, sobre todo, enfermedades sistémicas con componente óseo como son la enfermedad de Paget o el hipertiroidismo1,5,6.

 

BIBLIOGRAFÍA

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ANEXOS

Imagen 1: Diagnóstico diferencial de las lesiones tumorales en función de su localización en hueso.

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Tabla 1: Diagnóstico diferencial de las lesiones tumorales a nivel radiológico.

Benignas Malignas
  • Buena limitación de la lesión
  • Esclerosis perilesional reactiva
  • Insuflación de la cortical sin destrucción o rotura
  • Ausencia de invasión de partes blandas
  • Homogeneidad de la lesión
  • Mala delimitación de la lesión.
  • Destrucción de la cortical
  • Extensión tumoral extraesquelética.
  • Reacción perióstica.

 

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