Correlación entre el nivel de conocimiento sobre diabetes y el control glucémico en pacientes de consulta externa de medicina interna del hospital general regional no.66, ciudad Juárez, Chihuahua

2 febrero 2026

 

Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.25.96.001

 

 

AUTORES

  1. Juan Pablo García Osorio. Médico Residente de Medicina Interna. Adscrito al Hospital General Regional No. 66, Cd. Juárez, Chihuahua, México https://orcid.org/0009-0004-6695-4656
  2. José Luis Martínez Díaz. Médico Especialista en Medicina Interna. Adscrito al Hospital General Regional No. 66, Cd. Juárez, Chihuahua, México. https://orcid.org/0009-0002-6292-7795
  3. Miguel Solís Barraza. Maestro en Ciencias de la Salud Pública. Nutriólogo Clínico Especializado. Adscrito al Hospital General Regional No. 66. Cd. Juárez, Chihuahua, México. https://orcid.org/0000-0003-3214-5151
  4. Jorge Adrián Hernández Velázquez. Médico Residente de Geriatría. Adscrito al Hospital General Regional No. 66, Cd. Juárez, Chihuahua, México. https://orcid.org/0009-0005-6446-0561
  5. Juan David Rios Moreno. Médico Residente de Geriatría. Adscrito al Hospital General Regional No. 66, Cd. Juárez, Chihuahua, México. https://orcid.org/0009-0007-0655-6981
  6. Marín Edgardo Fimbres Herrera. Médico Especialista en Geriatría. Adscrito al Hospital General Regional No. 02, Cd. Juárez, Chihuahua, México. https://orcid.org/0009-0005-4773-0769

 

RESUMEN

Introducción: La diabetes mellitus tipo 2 (DM2) constituye uno de los principales retos de salud pública en México y el mundo, con alta prevalencia y un impacto significativo en la morbimortalidad y calidad de vida de los pacientes. El adecuado control glucémico, evaluado principalmente mediante la hemoglobina glucosilada (HbA1c), es esencial para prevenir complicaciones micro y macrovasculares. Sin embargo, una proporción considerable de pacientes no logra alcanzar los objetivos terapéuticos recomendados, lo que incrementa los eventos adversos y el uso de recursos hospitalarios.

El nivel de conocimiento que el paciente posee sobre su enfermedad ha sido identificado como un elemento clave en el control metabólico. La educación diabetológica, entendida como el proceso sistemático de transmisión de información y habilidades para el autocuidado, se relaciona con mejor adherencia terapéutica y resultados clínicos favorables. En la práctica clínica, existe una heterogeneidad significativa en el grado de conocimiento entre los pacientes, condicionada por variables sociodemográficas, nivel educativo, tiempo de evolución y comorbilidades.

Objetivo: Determinar la correlación entre el nivel de conocimiento sobre diabetes y el control glucémico en pacientes de consulta externa de Medicina Interna del Hospital General Regional No. 66, Ciudad Juárez, Chihuahua.

Material y Método: Este estudio observacional, prospectivo y transversal incluyó a 80 pacientes adultos con DM2 adscritos al Hospital General Regional No. 66, Ciudad Juárez, Chihuahua. Se aplicó el cuestionario DKQ-24 para evaluar el conocimiento sobre diabetes y se registraron los valores de HbA1c de los expedientes clínicos. Se analizaron variables sociodemográficas, clínicas y de tratamiento. El análisis estadístico incluyó pruebas de correlación de Spearman y regresión logística.

Resultados: La edad media de los participantes fue de 52.5±13.1 años, con ligera predominancia femenina (53.75%). El grupo más numeroso en escolaridad fue el de preparatoria (41.25%), seguido de licenciatura (23.75%). La mediana de tiempo con diagnóstico de DM2 fue de 7 años. El tratamiento más frecuente fue la biguanida (metformina), seguida de ISGLT2 e insulina. La comorbilidad más prevalente fue la hipertensión arterial (62.50%), seguida de obesidad (47.50%) y cardiopatía (43.75%).

El promedio de aciertos en el DKQ-24 fue de 13.3±2.4. La mediana de HbA1c fue 7.3% (RIC 6.9–8.2). El 41.25% presentó control glucémico adecuado. Se observó una correlación negativa significativa entre el conocimiento sobre diabetes y los valores de HbA1c (rho=-0.3839, p =0.005). El número de aciertos en el DKQ-24 fue predictor independiente de buen control glucémico (OR 1.31, IC95% 1.06–1.61, p=0.011).

El análisis por ítems del DKQ-24 identificó áreas de menor conocimiento relacionadas con fisiopatología y autocuidado, mientras que los dominios de monitoreo y complicaciones presentaron mejores resultados. La capacidad discriminativa del DKQ-24 para identificar pacientes con buen control glucémico fue “justa” (AUC ROC 0.6886).

Conclusiones: El conocimiento sobre la diabetes y el empoderamiento del paciente deben ser considerados herramientas terapéuticas de primer orden en el manejo de la DM2. Se recomienda fortalecer los programas de educación en salud, promover conductas de autocuidado y evaluar periódicamente el conocimiento sobre la enfermedad, con el objetivo de optimizar los resultados clínicos y la calidad de vida de los pacientes diabéticos.

PALABRAS CLAVE

Diabetes mellitus tipo 2, conocimientos actitudes y práctica en salud, hemoglobina glucosilada, educación en salud.

ABSTRACT

Background: Type 2 diabetes mellitus (T2DM) is one of the main public health challenges in Mexico and worldwide, with high prevalence and a significant impact on patient morbidity, mortality, and quality of life. Adequate glycemic control, mainly assessed by glycated hemoglobin (HbA1c), is essential to prevent microvascular and macrovascular complications. However, a considerable proportion of patients do not achieve the recommended therapeutic goals, which increases adverse events and the use of hospital resources.

The level of knowledge that patients have about their disease has been identified as a key element in metabolic control. Diabetes education, understood as the systematic process of transmitting information and self-care skills, is associated with better therapeutic adherence and favorable clinical outcomes. In clinical practice, there is significant heterogeneity in patients’ knowledge, conditioned by sociodemographic variables, educational level, disease duration, and comorbidities.

Objective: To determine the correlation between the level of diabetes knowledge and glycemic control in outpatients of the Internal Medicine department at General Regional Hospital No. 66, Ciudad Juárez, Chihuahua.

Material and Method: This observational, prospective, and cross-sectional study included 80 adult patients with T2DM assigned to the Regional General Hospital No. 66, Ciudad Juárez, Chihuahua. The DKQ-24 questionnaire was used to assess diabetes knowledge, and HbA1c values were obtained from clinical records. Sociodemographic, clinical, and treatment variables were analyzed. Statistical analysis included Spearman correlation tests and logistic regression.

Results: The mean age of participants was 52.5±13.1 years, with a slight predominance of females (53.75%). The largest group in terms of education was high school (41.25%), followed by university degree (23.75%). The median duration since T2DM diagnosis was 7 years. The most frequent treatment was biguanide (metformin), followed by ISGLT2 inhibitors and insulin. The most prevalent comorbidity was hypertension (62.50%), followed by obesity (47.50%) and heart disease (43.75%).

The average DKQ-24 score was 13.3±2.4. The median HbA1c was 7.3% (IQR 6.9–8.2). 41.25% of patients had adequate glycemic control. A significant negative correlation was observed between diabetes knowledge and HbA1c values (rho=-0.3839, p=0.005). The DKQ-24 score was an independent predictor of good glycemic control (OR 1.31, 95% CI 1.06–1.61, p = 0.011).

Item analysis of the DKQ-24 identified areas of lower knowledge related to pathophysiology and self-care, while monitoring and complications domains showed better results. The discriminative capacity of the DKQ-24 to identify patients with good glycemic control was “fair” (AUC ROC 0.6886).

Conclusions: Diabetes knowledge and patient empowerment should be considered first-line therapeutic tools in the management of T2DM. It is recommended to strengthen health education programs, promote self-care behaviors, and periodically assess disease knowledge to optimize clinical outcomes and the quality of life of diabetic patients.

KEY WORDS

Diabetes mellitus, type 2, health knowledge, attitudes, practice, glycated hemoglobin a, health education.

INTRODUCCIÓN

La diabetes mellitus tipo 2 (DM2) representa uno de los mayores desafíos de salud pública a nivel mundial y, particularmente, en México, donde su prevalencia y consecuencias clínicas han alcanzado proporciones epidémicas en las últimas décadas¹. Esta enfermedad crónica, caracterizada por hiperglucemia persistente debido a defectos en la secreción y acción de la insulina, se asocia con una elevada morbimortalidad y un impacto significativo en la calidad de vida de quienes la padecen². Las complicaciones microvasculares (retinopatía, nefropatía, neuropatía) y macrovasculares (enfermedad cardiovascular, accidente cerebrovascular, enfermedad arterial periférica) derivadas de un control glucémico inadecuado constituyen la principal causa de discapacidad, hospitalización y muerte prematura en esta población³.

En México, la prevalencia de DM2 ha mostrado un incremento sostenido, pasando de 6.4 millones de personas diagnosticadas en 2012 a 8.6 millones en 2018, según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT)⁴. Este aumento se observa con mayor rapidez en países de ingresos bajos y medios, y se proyecta que para el año 2030 la diabetes será la séptima causa de mortalidad a nivel global⁵. El impacto económico es igualmente relevante: en 2014, la Federación Mexicana de Diabetes estimó que el costo anual asociado al tratamiento y complicaciones de la enfermedad superó los 3,430 millones de dólares, lo que representa una carga considerable para el sistema de salud nacional⁶.

El control glucémico, evaluado principalmente mediante la hemoglobina glucosilada (HbA1c), es fundamental para prevenir las complicaciones asociadas a la DM2⁷. La HbA1c refleja el promedio de glucosa en sangre durante los últimos dos a tres meses y se ha consolidado como el principal parámetro para valorar la eficacia del tratamiento y la adherencia terapéutica⁸. Sin embargo, diversos estudios han evidenciado que una proporción significativa de pacientes no logra alcanzar los objetivos recomendados (<7% de HbA1c), lo que incrementa el riesgo de complicaciones y la utilización de recursos hospitalarios⁹.

Entre los múltiples factores que influyen en el control metabólico, el nivel de conocimiento que el paciente posee sobre su enfermedad ha sido identificado como un elemento clave¹⁰. La educación diabetológica, entendida como el proceso sistemático de transmisión de información y habilidades para el autocuidado, se ha relacionado con una mejor adherencia al tratamiento, mayor empoderamiento del paciente y mejores resultados clínicos¹¹. En este sentido, la Organización Mundial de la Salud y diversas guías clínicas internacionales recomiendan la implementación de programas educativos estructurados como parte integral del manejo de la DM2¹².

No obstante, en la práctica clínica cotidiana se observa una heterogeneidad significativa en el grado de conocimiento entre los pacientes, condicionada por variables sociodemográficas (edad, sexo, escolaridad), tiempo de evolución de la enfermedad, presencia de comorbilidades y acceso a servicios de salud¹³. Esta variabilidad puede limitar la efectividad de las intervenciones educativas convencionales y dificultar la consecución de metas terapéuticas. En México, la mayoría de los pacientes con DM2 presentan niveles insuficientes de conocimiento sobre la enfermedad y una frecuencia limitada de conductas de autocuidado, lo que repercute negativamente en el control glucémico y la prevención de complicaciones¹⁴.

El “Diabetes Knowledge Questionnaire” (DKQ-24) es un instrumento validado y ampliamente utilizado para evaluar el nivel de conocimiento sobre diabetes en población hispanohablante¹⁵. Diversos estudios han demostrado que un mayor puntaje en el DKQ-24 se asocia con mejores desenlaces clínicos, incluyendo un control glucémico más adecuado, mayor adherencia al tratamiento y reducción en la incidencia de complicaciones agudas y crónicas¹⁶. Sin embargo, no existe un punto de corte universalmente aceptado para definir un conocimiento adecuado, por lo que cada contexto debe establecer sus propios criterios en función de las características de la población estudiada¹⁷.

En el Hospital General Regional No. 66 de Ciudad Juárez, Chihuahua, se atiende una población considerable de pacientes con DM2 en consulta externa de Medicina Interna. A pesar de la magnitud del problema, se desconoce si el nivel de conocimiento sobre diabetes se correlaciona de manera significativa con el control glucémico, medido por HbA1c, en esta población específica. La ausencia de información local sobre esta relación limita la implementación de estrategias educativas personalizadas y la optimización de los programas de atención integral¹⁸.

La educación dirigida a los pacientes con diagnóstico de DM2 se considera una herramienta fundamental, ya que no solo ayuda a optimizar su control metabólico, sino que también juega un papel crucial en la prevención de complicaciones agudas y crónicas, contribuyendo significativamente a la mejora de la calidad de vida¹⁹. Mediante la educación, el paciente puede adquirir las habilidades necesarias para gestionar su problema de salud de manera independiente, incluyendo la capacidad de realizar un seguimiento constante de sus niveles de glucosa y tomar decisiones informadas sobre su tratamiento²⁰.

La importancia de realizar este estudio radica en identificar si la educación sobre la DM2 se refleja en un adecuado control glucémico, ya que esto tendría un gran impacto en la calidad de vida de los pacientes, además de reducir costos por tratamientos y eventos relacionados a complicaciones²¹. De acuerdo con datos recientes, en el Hospital General Regional No. 66 se atienden más de 600 pacientes con DM2, lo que subraya la necesidad de investigar la posible asociación entre el nivel de conocimiento y el control glucémico para reforzar los programas existentes y mejorar los resultados clínicos²².

En resumen, la DM2 constituye un problema de salud prioritario en México, con importantes repercusiones clínicas, sociales y económicas. El conocimiento sobre la enfermedad y la educación diabetológica son determinantes clave en el control glucémico y la prevención de complicaciones. Sin embargo, existe una brecha de conocimiento en la población atendida en el Hospital General Regional No. 66, lo que justifica la realización de este estudio para generar evidencia local y orientar la toma de decisiones en la práctica clínica.

OBJETIVO

Por todo lo anterior, el objetivo de este estudio era determinar la correlación entre el nivel de conocimiento sobre diabetes y el control glucémico en pacientes de consulta externa de Medicina Interna del Hospital General Regional No. 66, Ciudad Juárez, Chihuahua.

MATERIAL Y MÉTODO

Se realizó un estudio observacional, prospectivo y transversal, con asignación no probabilística por conveniencia, dirigido a pacientes adultos con diagnóstico de DM2 adscritos al Hospital General Regional No. 66 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Ciudad Juárez, Chihuahua.

El estudio se llevó a cabo en la consulta externa de Medicina Interna del Hospital General Regional No. 66, Ciudad Juárez, Chihuahua, durante el periodo comprendido entre octubre y noviembre de 2025.

La población de referencia estuvo constituida por pacientes con DM2 que acudieron a consulta de control y estaban adscritos al hospital mencionado. El marco muestral incluyó aproximadamente 640 pacientes. El cálculo del tamaño de muestra se realizó mediante la fórmula para correlación simple en un grupo, estimando una correlación esperada de r=0.4 y un poder estadístico del 90%. El tamaño mínimo de muestra obtenido fue de 54 pacientes, sin embargo, se incluyó a todo paciente que aceptó participar durante el periodo de recolección, alcanzando un total de 80 participantes.

Se incluyeron adultos mayores de 18 años, con diagnóstico de DM2 adscritos al HGR No. 66 IMSS Ciudad Juárez y con reporte de HbA1c no mayor a tres meses en expediente clínico. Se excluyeron pacientes que no aceptaron participar en el estudio, pacientes invidentes y pacientes con diagnóstico de demencia, se eliminaron pacientes que no completaron adecuadamente el cuestionario DKQ-24.

El protocolo fue aprobado por el Comité Local de Investigación y Ética en Salud “802” con número de registro institucional: R-2025-802-085, cumpliendo con la Ley General de Salud en Materia de Investigación en seres humanos y la Declaración de Helsinki. Todos los participantes firmaron consentimiento informado. El estudio fue clasificado como de riesgo mínimo, ya que únicamente implicó la aplicación de cuestionarios y la revisión de expedientes clínicos.

Se utilizó como instrumentos de evaluación Cuestionario DKQ-24: Instrumento validado para evaluar el nivel de conocimiento sobre DM2, compuesto por 24 reactivos de opción múltiple. El puntaje total varía de 0 a 24, donde un mayor puntaje indica mayor conocimiento. Se obtuvieron los valores de hemoglobina glucosilada de los expedientes clínicos, considerando el resultado más reciente (no mayor a tres meses).

Tras la aprobación institucional, se invitó a los pacientes en sala de espera de consulta externa a participar en el estudio. Se explicó la importancia y se garantizó la confidencialidad de los datos. A los participantes se les revisó el expediente clínico para verificar el resultado de HbA1c y se les aplicó el cuestionario DKQ-24. Los datos se registraron en un instrumento diseñado para la recolección de información y posteriormente se capturaron en una hoja de cálculo para su análisis.

El análisis estadístico se realizó utilizando el paquete Stata 18 MP (StataCorp, College Station, Tx). Se efectuó limpieza de datos para identificar valores faltantes, duplicados y errores de captura. Las variables cualitativas se analizaron mediante frecuencias y proporciones, las cuantitativas, mediante medias y desviaciones estándar o medianas y rangos intercuartílicos según la distribución. Se aplicó la prueba de Shapiro-Francia para normalidad. Para comparar grupos se utilizaron la prueba t de Student o Mann-Whitney según correspondiera, y la prueba de chi cuadrado o exacta de Fisher para variables categóricas. La correlación entre el puntaje DKQ-24 y HbA1c se evaluó mediante el coeficiente de Spearman con suavizado no paramétrico (Lowess). Se realizaron regresiones logísticas para identificar factores asociados a buen control glucémico. Se consideró significativa una p<0.05.

RESULTADOS

Se incluyeron 80 pacientes con diagnóstico de DM2 adscritos al Hospital General Regional No. 66, Ciudad Juárez, Chihuahua. El Cuadro 1 resume las características basales de la muestra. La edad promedio de los participantes fue de 52.5±13.1 años. Predominó ligeramente el sexo femenino, con 43 mujeres (53.75%). En cuanto a la escolaridad, el grupo más numeroso fue el de preparatoria (41.25%), seguido de licenciatura (23.75%). La mediana de tiempo con diagnóstico de DM2 fue de 7 años (RIC 3-14.5). El tratamiento farmacológico más frecuente fue la biguanida (metformina), utilizada por el 58.75% de los pacientes, seguida de los inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa tipo 2 (ISGLT2) (47.50%) e insulina (40%). La comorbilidad más prevalente fue la hipertensión arterial (62.50%), seguida de la obesidad (47.50%) y la cardiopatía (43.75%).

El promedio de aciertos en el cuestionario DKQ-24 fue de 13.3 ± 2.4. La mediana de HbA1c fue de 7.3% (RIC 6.9–8.2). El 41.25% de los pacientes presentó control glucémico adecuado (HbA1c <7%). Al analizar la correlación entre el nivel de conocimiento y el control glucémico en la figura 1, se observó una relación negativa y significativa entre el número de aciertos en el DKQ-24 y los valores de HbA1c (coeficiente de Spearman rho=-0.3839, p=0.005). Esto indica que, a mayor conocimiento sobre diabetes, los valores de HbA1c tienden a ser menores, reflejando mejor control glucémico.

Al comparar los grupos según el control glucémico (cuadro 1), no se encontraron diferencias significativas en sexo, edad, escolaridad, tiempo con DM2 ni en la mayoría de los medicamentos utilizados. Sin embargo, el grupo con buen control glucémico presentó un promedio de aciertos significativamente mayor en el DKQ-24 (14.18 ± 2.60 vs. 12.7 ± 2.18, p=0.0073) y una mediana de HbA1c menor (6.9% vs. 8.0%, p<0.0001). La prevalencia de obesidad fue mayor en el grupo de buen control (60.61% vs. 38.30%, p=0.049).

En el análisis univariado de regresión logística (cuadro 2), el número de aciertos en el DKQ-24 fue un predictor independiente de buen control glucémico (OR 1.31, IC95% 1.06–1.61, p=0.011). La obesidad mostró una tendencia a asociarse con mejor control (OR 2.47, IC95% 0.99–6.17, p=0.051), aunque sin alcanzar significancia estadística.

Un análisis por ítems del DKQ-24 (que si bien, no establece dominios específicos) identificó que las áreas de menor conocimiento correspondieron al autocuidado y fisiopatología, mientras que los dominios de monitoreo y complicaciones presentaron mejores resultados. Al comparar por grupo de control, tres ítems mostraron tendencia cercana a la significancia estadística: autocuidado y complicaciones.

El área bajo la curva (AUC) ROC fue de 0.6886 (IC95% 0.5702 – 0.8069), lo que indica una capacidad de discriminación «justa» o «aceptable» (figura 2). Con un punto de corte óptimo de ≥15 puntos en el DKQ-24, la prueba arrojó: sensibilidad: 42.42%, especificidad: 78.72%, valor predictivo positivo: 58.33% y valor predictivo negativo: 66.07%. El 63.75% de los pacientes fueron correctamente clasificados usando este punto de corte.

DISCUSIÓN

El presente estudio aporta evidencia relevante sobre la relación entre el nivel de conocimiento sobre DM2 y el control glucémico en pacientes atendidos en consulta externa de medicina interna en un hospital de alta concentración en el norte de México. Los resultados obtenidos permiten contextualizar y comparar los hallazgos locales con la literatura internacional y nacional reciente, especialmente con estudios realizados en población mexicana urbana de bajo nivel socioeconómico.

Uno de los principales hallazgos fue la correlación negativa y significativa entre el puntaje obtenido en el cuestionario DKQ-24 y los valores de HbA1c. Este resultado indica que un mayor conocimiento sobre la enfermedad se asocia con un mejor control metabólico, lo que coincide con lo reportado en estudios previos realizados en diferentes contextos socioculturales23. Además, el análisis de regresión logística identificó que el número de aciertos en el DKQ-24 fue un predictor independiente de buen control glucémico, mientras que otras variables clínicas y sociodemográficas, como sexo, edad, escolaridad, tiempo de evolución de la DM2 y tipo de tratamiento farmacológico, no mostraron asociación significativa.

Estos hallazgos refuerzan la importancia de la educación diabetológica como herramienta terapéutica fundamental en el manejo de la DM2. La literatura científica ha demostrado que las intervenciones educativas estructuradas y los programas multicomponente, que integran educación diabetológica, tienen un impacto positivo en el control glucémico y en la calidad de vida de los pacientes24. En particular, el conocimiento sobre la enfermedad y las habilidades de autocuidado se han identificado como factores clave para la adherencia al tratamiento y la prevención de complicaciones agudas y crónicas25.

El análisis por ítems del DKQ-24 permitió identificar áreas de menor conocimiento relacionadas con fisiopatología y autocuidado, mientras que los dominios de monitoreo y complicaciones presentaron mejores resultados. Este patrón coincide con lo reportado en estudios nacionales, donde la mayoría de los pacientes presentan bajos niveles de conocimiento sobre diabetes y una frecuencia insuficiente de conductas de autocuidado26. La actividad física, en particular, se ha identificado como un mediador relevante entre el conocimiento y el control glucémico, lo que subraya la necesidad de promoverla activamente en los programas educativos.

La capacidad discriminativa del DKQ-24 para identificar pacientes con buen control glucémico fue “justa”, lo que indica que, si bien es una herramienta útil para la evaluación del conocimiento, debe complementarse con otras estrategias de seguimiento y evaluación clínica. Es importante destacar que no existe un punto de corte universalmente aceptado para definir un conocimiento adecuado, por lo que cada contexto debe establecer sus propios criterios en función de las características de la población estudiada.

Entre las limitaciones del presente estudio destaca el diseño transversal, que impide establecer relaciones causales definitivas entre el conocimiento y el control glucémico. Además, el uso de cuestionarios autoadministrados puede estar sujeto a sesgos de respuesta y comprensión. No obstante, la representatividad de la muestra, la rigurosidad en la medición de variables clínicas y sociales, y la consistencia de los hallazgos con la literatura internacional aportan solidez a las conclusiones.

Los resultados de este trabajo, en conjunto con la evidencia revisada, subrayan la necesidad de fortalecer los programas de educación en salud dirigidos a pacientes con DM2, con especial atención a las áreas de fisiopatología, autocuidado y actividad física. Es fundamental que las intervenciones sean culturalmente pertinentes, accesibles y adaptadas al nivel educativo y socioeconómico de la población objetivo. Asimismo, se recomienda la evaluación periódica del conocimiento sobre diabetes como parte integral del seguimiento clínico, y la integración de equipos multidisciplinarios que faciliten el empoderamiento y la adherencia terapéutica.

Finalmente, la correlación observada entre conocimiento y control metabólico debe motivar a los profesionales de la salud a priorizar la educación como herramienta terapéutica, con el objetivo de optimizar los resultados clínicos y la calidad de vida de los pacientes diabéticos.

 

CONCLUSIONES

Existe una correlación negativa significativa entre el nivel de conocimientos sobre la diabetes (medido por el DKQ-24) y el descontrol glucémico. Los resultados sugieren que el empoderamiento del paciente a través de la educación debe considerarse una herramienta terapéutica de primer orden, equivalente a la intervención farmacológica.

Se recomienda integrar la evaluación periódica del conocimiento sobre la diabetes en la práctica clínica rutinaria y fortalecer los programas educativos multidisciplinarios, con especial énfasis en la fisiopatología y las conductas del autocuidado. Estas medidas son fundamentales para mejorar la calidad de vida y reducir la carga de complicaciones crónicas en pacientes con DM2.

 

CONFLICTO DE INTERESES

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

 

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  26. Silva-Tinoco R, Cuatecontzi-Xochitiotzi T, De la Torre-Saldaña V, et al. Influence of social determinants, diabetes knowledge, health behaviors, and glycemic control in type 2 diabetes: an analysis from real-world evidence. BMC Endocr Disord. 2020,20(1):130. doi:10.1186/s12902-020-00604-6.

 

ANEXOS

Cuadro 1. Características clínicas, aciertos del DKQ-24 y Hb A1c general y por control glucémico (n=80).
Muestra general

n=80

Control Glucémico p
Malo

n=47

Bueno

n=33

Sexo, n (%)
Hombre 37 (46.25) 22 (46.81) 15 (45.45) 0.905
Mujer 43 (53.75) 25 (53.19) 18 (54.55)
Edad, años, ±DE 52.5 ± 13.1 51.7±14.4 53.6±11.3 0.5200
Escolaridad, n (%)
Sin estudios 5 (6.25) 3 (6.38) 2 (6.06)
Primaria 9 (11.25) 5 (10.64) 4 (12.12)
Secundaria 14 (17.50) 7 (14.89) 7 (21.21) 0.874
Preparatoria 33 (41.25) 19 (40.43) 14 (42.42)
Licenciatura 19 (23.75) 13 (27.66) 6 (18.18)
Tiempo con DM2, años, md (RIC) 7 (3 – 14.5) 7 (3 – 13) 8 (4 – 18) 0.7354
Tipo de medicamento, n (%)
Biguanida 47 (58.75) 27 (57.45) 20 (60.61) 0.778
ISGLT2 38 (47.50) 22 (46.81) 16 (48.48) 0.882
Insulina 32 (40) 19 (40.43) 13 (39.39) 0.926
DPP4 28 (35) 15 (31.91) 13 (39.39) 0.490
GLP1 6 (7.50) 2 (4.26) 4 (12.12) 0.224
Comorbilidades, n (%)
Hipertensión arterial 50 (62.50) 27 (57.45) 23 (69.70) 0.265
Obesidad 38 (47.50) 18 (38.30) 20 (60.61) 0.049
Cardiopatía 35 (43.75) 20 (42.55) 15 (45.45) 0.797
Dislipidemia 27 (33.75) 13 (27.66) 14 (42.42) 0.169
Enfermedad renal crónica 19 (23.75) 10 (21.28) 9 (27.27) 0.535
Hipotiroidismo 13 (16.25) 8 (17.02) 5 (15.15) 0.823
SAHOS 10 (12.50) 5 (10.64) 5 (15.15) 0.733
Infección por VIH 2 (2.50) 2 (4.26) 0 (0) 0.509
Aciertos DKQ-24, ±DE 13.3 ± 2.4 12.7 ± 2.18 14.18 ± 2.60 0.0073
Hb A1c, %, md (RIC) 7.3 (6.9 – 8.2) 8 (7.4 – 10) 6.9 (6.5 – 7) <0.0001
DKQ-24: diabetes knowledge questionnaire-24, : media, DE: desviación estándar, DM2: diabetes mellitus tipo 2, md: mediana, RIC: rango intercuartílico, ISGLT2: inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa tipo 2, DPP4: dipeptidil peptidasa-4, GLP1: péptido similar al glucagón tipo 1, SAHOS: síndrome de apnea hipopnea del sueño.

 

Figura 1. Correlación entre aciertos del DKQ-24 y Hb A1c mediante coeficiente de Spearman con suavizado no paramétrico (Lowess) (n=80).

 

Cuadro 2. Asociaciones de características clínicas y aciertos del DKQ-24 para buen control glucémico (n=80).
OR IC95% p
Sexo, mujer 1.05 0.43 – 2.57 0.905
Edad, años 1.01 0.97 – 1.04 0.515
Escolaridad
Sin estudios Referencia
Primaria 1.2 0.13 – 11.05 0.872
Secundaria 1.5 0.18 – 11.92 0.702
Preparatoria 1.10 0.16 – 7.52 0.919
Licenciatura 0.69 0.09 – 5.29 0.723
Tiempo con DM2, años 1.001 0.95 – 1.04 0.956
Tipo de medicamento
Biguanida 1.31 0.46 – 2.82 0.778
ISGLT2 1.06 0.43 – 2.60 0.883
Insulina 0.95 0.38 – 2.37 0.926
DPP4 1.38 0.54 – 3.51 0.491
GLP1 3.10 0.53 – 18.04 0.207
Comorbilidades
Hipertensión arterial 1.70 0.66 – 4.36 0.267
Obesidad 2.47 0.99 – 6.17 0.051
Cardiopatía 1.12 0.45 – 2.75 0.797
Dislipidemia 1.92 0.75 – 4.93 0.172
Enfermedad renal crónica 1.38 0.49 – 3.91 0.536
Hipotiroidismo 0.87 0.25 – 2.94 0.823
SAHOS 1.5 0.39 – 5.66 0.550
Infección por VIH* omitida
Aciertos DKQ-24 1.31 1.06 – 1.61 0.011
DKQ-24: diabetes knowledge questionnaire-24, : media, DE: desviación estándar, DM2: diabetes mellitus tipo 2, md: mediana, RIC: rango intercuartílico, ISGLT2: inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa tipo 2, DPP4: dipeptidil peptidasa-4, GLP1: péptido similar al glucagón tipo 1, SAHOS: síndrome de apnea hipopnea del sueño.

*Omitida por predecir perfectamente la falla.

 

Figura 2. Curva ROC del cuestionario DKQ-24 para buen control glucémico (n=80).

Gráfico, Gráfico de líneas El contenido generado por IA puede ser incorrecto.

 

 

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