Aplicaciones de la saturación regional de oxígeno con espectrometría no invasiva en la neuromonitorización neonatal

20 octubre 2026

 

AUTORES

  1. Ana Calabuig Adobes. Médico Adjunto de la Unidad de Neonatología. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
  2. Marina Adrados Pérez. Psiquiatra Adjunta. Hospital de día Infanto-Juvenil. Institut Pere Mata, Reus, España.
  3. Lucía Álvarez Martínez. Médico Adjunto en Atención Primaria. Centro de salud Chinchilla, Albacete, España.
  4. Gonzalo Martí Socias. Pediatra Adjunto. Centro de Atención Primaria Marià Fortuny, Reus, España.
  5. Claudia Corral Ferrando. Pediatra Adjunto. Hospital Universitario Arnau de Vilanova, Lérida, España.
  6. José María Errea Albiol. Médico Adjunto de Urgencias Hospitalarias. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.

RESUMEN

La espectroscopia de infrarrojo cercano (NIRS, por sus siglas en inglés Near-Infrared Spectroscopy) es una herramienta de neuromonitorización no invasiva, continua y a pie de cama, que mide la oxigenación tisular a través de las propiedades de absorción de la hemoglobina según su estado de oxigenación. Su principal aportación clínica es la estimación en tiempo real del equilibrio entre aporte y consumo de oxígeno, con especial valor en órganos de alta vulnerabilidad metabólica como el cerebro neonatal.

En múltiples estudios, el NIRS ha demostrado utilidad en diferentes contextos neonatales, siendo algunos ejemplos: la encefalopatía hipóxico-isquémica; en las crisis epilépticas como monitorización complementaria al aEEG; la transición a la vida extrauterina en prematuros y en pacientes con compromiso cardiológico (ductus arterioso persistente, cardiopatías congénitas o ECMO) para valorar la repercusión de la perfusión cerebral.

Los resultados de dichos estudios son prometedores en cuanto a su capacidad de identificar complicaciones a tiempo real o como valor pronóstico de futuro daño neurológico, no obstante, la variabilidad entre dispositivos y metodología usada en los diversos estudios limita establecer valores universales, por lo que la interpretación debe centrarse en tendencias y siempre contextualizarse clínicamente.

PALABRAS CLAVE

Neonatología, cuidados críticos, monitorización neurofisiológica.

ABSTRACT

Near-infrared spectroscopy (NIRS) is a non-invasive, continuous, bedside neuromonitoring tool that measures tissue oxygenation based on the absorption properties of hemoglobin according to its oxygenation status. Its main clinical contribution is the real-time assessment of the balance between oxygen supply and consumption, which is particularly valuable in organs with high metabolic vulnerability, such as the neonatal brain.

Multiple studies have demonstrated the utility of NIRS in a variety of neonatal settings, including hypoxic-ischemic encephalopathy; as a complementary monitoring tool to amplitude-integrated electroencephalography (aEEG) during epileptic seizures; during the transition to extrauterine life in preterm infants; and in patients with cardiac compromise, such as those with patent ductus arteriosus, congenital heart disease, or those undergoing extracorporeal membrane oxygenation (ECMO), to assess the impact of perfusion on cerebral oxygenation.

The results of these studies are promising regarding the ability of NIRS to identify complications in real time and to provide prognostic information on future neurological injury. However, variability among devices and methodologies used across studies limits the establishment of universal reference values. Therefore, NIRS interpretation should focus primarily on trends and should always be contextualized within the clinical setting.

KEY WORDS

Neonatology, critical care, neurophysiological monitoring.

INTRODUCCIÓN

La disminución de la morbilidad neurológica de los pacientes que reciben cuidados intensivos neonatales sigue siendo una de las prioridades en la actualidad. Para dar respuesta a esta necesidad, la neuromonitorización neonatal ha evolucionado notablemente en las últimas décadas, incorporando técnicas que permiten evaluar la oxigenación cerebral de forma continua y no invasiva. Entre ellas, la espectrometría cercana al infrarrojo (NIRS) ha adquirido un papel relevante al proporcionar estimaciones de la saturación cerebral de oxígeno (SrcO2), reflejando el equilibrio entre aporte y consumo cerebral de oxígeno.

El primer artículo publicado sobre el NIRS data del 1977, pero no aparecerían las primeras publicaciones sobre su aplicación en neonatos hasta el 1986. Desde entonces son múltiples los estudios realizados en el paciente neonatal con diversas aplicaciones, ya que se trata de un paciente generalmente vulnerable donde los sistemas de monitorización no invasivos cobran mayor relevancia1,2.

Las guías recientes de la “European Society for Paediatric Research” reconocen el potencial del NIRS como herramienta complementaria a la monitorización hemodinámica y electroencefalográfica, aunque destacan la necesidad de estandarizar valores de referencia y umbrales de intervención. La variabilidad interdispositivo, la influencia de factores extracerebrales en la señal y la falta de consenso sobre protocolos clínicos siguen siendo limitaciones señaladas en la literatura.

OBJETIVO

A pesar del creciente número de publicaciones, existen vacíos relevantes: la mayoría de los estudios son observacionales y de pequeño tamaño muestral, y la evidencia sobre su impacto directo en la mejora de resultados neurológicos a largo plazo es limitada. Por ello, se requieren más investigaciones multicéntricas y ensayos clínicos que permitan definir el papel definitivo del NIRS en la práctica rutinaria de las unidades de cuidados intensivos neonatales. El objetivo de la presente revisión sistemática es la de revisar la bibliografía y evidencia científica disponible hasta el momento actual.

METODOLOGÍA

Tarea de búsqueda y revisión bibliográfica siguiendo la metodología Prisma, lectura e integración de información.

Para realizar la revisión bibliográfica se siguió la metodología PRISMA, con el objetivo de garantizar un proceso sistemático en la identificación, selección y síntesis de la evidencia científica disponible sobre el uso de la espectrometría cercana al infrarrojo (NIRS) para la neuromonitorización neonatal mediante la saturación regional cerebral de oxígeno (SrcO₂).

La búsqueda se efectuó mediante el uso de la base de datos PubMed, fijando un intervalo temporal desde 2015 hasta 2025, con el fin de incluir investigaciones recientes que reflejaran los avances técnicos y clínicos más relevantes.

Se emplearon combinaciones de términos MeSH y palabras clave: («Near-Infrared Spectroscopy» OR NIRS OR «Cerebral Oxygenation») AND («Neuromonitoring» OR «Brain Monitoring») AND («Neonate» OR «Newborn» OR «Preterm»).

Como resultado de esta búsqueda, se obtuvieron 72 artículos, a los cuales se les aplicaron los siguientes criterios de inclusión y exclusión.

Criterios de inclusión:

  • Estudios originales (ensayos clínicos, estudios de cohortes, casos-control).
  • Selección de población a estudio: recién nacidos a término y pretérmino.
  • Uso de NIRS para monitorizar rSO₂ cerebral en contextos clínicos o perioperatorios.
  • Variables de interés: valores de referencia, correlación con otros parámetros hemodinámicos, impacto clínico.

Criterios de exclusión:

  • Estudios en animales o simulaciones.
  • Revisiones narrativas sin metodología explícita.
  • Trabajos centrados exclusivamente en NIRS muscular o somático, sin correlación con la neuromonitorización.

RESULTADOS

En cuanto al proceso de selección, la búsqueda inicial arrojó 72 registros. Se revisaron títulos y resúmenes, excluyendo 27 por no cumplir criterios de inclusión, exclusión o estar duplicados. Se evaluaron a texto completo 37 artículos, de los cuales se incluyeron finalmente 26 en la síntesis cualitativa.

La lectura de los artículos seleccionados se realizó de manera individual, con una lectura detallada para extraer la información más relevante sobre el uso de NIRS en la neuromonitorización neonatal. Se tomaron notas de los aspectos principales, como objetivos del estudio, población, métodos y resultados, para facilitar la comparación entre los diferentes trabajos. Posteriormente, se integraron los hallazgos mediante una síntesis descriptiva, agrupando la información según los distintos contextos clínicos y destacando las conclusiones más relevantes, así como las limitaciones que mencionaban los propios autores.

DISCUSIÓN

Uso del NIRS como sistema de neuromonitorización.

La espectroscopia de infrarrojo cercano (NIRS) se fundamenta en la absorción de la luz cercana al infrarrojo por la hemoglobina. Las propiedades de absorción de la hemoglobina dependen de su estado de oxigenación: la oxihemoglobina (HbO₂) y la desoxihemoglobina (dHb) presentan diferentes coeficientes de absorción en distintas longitudes de onda. De este modo, la medición de la luz transmitida y/o reflejada a través del tejido permite estimar de manera indirecta su estado de oxigenación.

En función del dispositivo de NIRS, se emiten entre dos y cuatro longitudes de onda comprendidas entre 700 y 900 nm, con el objetivo de maximizar la diferenciación en la absorción entre la desoxihemoglobina y la oxihemoglobina, y de eliminar la interferencia por absorción de otras moléculas. La denominada “ventana óptica” de 700–900 nm permite que la luz atraviese la piel y el hueso y, por tanto, en teoría, únicamente se analiza el tejido profundo subyacente.

En la práctica clínica, esta técnica resulta especialmente útil en órganos de alta vulnerabilidad metabólica, como el cerebro neonatal, dado que posibilita una monitorización continua, no invasiva y a pie de cama del equilibrio entre el aporte y el consumo de oxígeno3.

Además, diversos estudios ponen de manifiesto la homogeneidad de la oxigenación en las diferentes regiones cerebrales, por lo que la colocación de un único sensor cerebral parece suficiente para monitorizar la SrcO2 global4.

Existen en la actualidad múltiples casas comerciales que producen este tipo de dispositivos, presentando variabilidad en los valores detectados según el monitor utilizado en cada estudio. Dicha heterogeneidad en los resultados, dificulta el poder establecer unos valores de normalidad definidos que puedan ser aceptados independientemente del dispositivo usado. Es por ello que, en este momento, es más relevante la interpretación de la variación de la SrcO2, en relación con cambios en la oxigenación debidos a alteraciones de la perfusión cerebral, entrega de oxígeno y extracción de oxígeno por el tejido en función de la demanda metabólica3,5.

La combinación de los datos aportados por el SrcO2 cerebral y la oximetría de pulso (SatO2), permite realizar una estimación del equilibrio entre el suministro y la demanda de oxígeno, reflejado mediante el índice de extracción fraccionaria de oxígeno cerebral (ETO2)3.

Neuromonitorización en la encefalopatía hipóxico isquémica.

La encefalopatía hipóxico isquémica como consecuencia de la asfixia perinatal es una patología que asocia una gran mortalidad y morbilidad con secuelas principalmente neurológicas a largo plazo. La hipotermia terapéutica es la estrategia que ha demostrado disminuir la morbimortalidad de estos pacientes, pero el número necesario a tratar (NNT) sigue siendo de 6-9 pacientes en la actualidad.

El uso de sistemas como el NIRS, nos permite una monitorización estrecha en estos pacientes en los que la exploración neurológica se puede ver afectada por el uso de determinados tratamientos (hipotermia, sedantes, relajantes musculares, fármacos antiepilépticos…). Dicha monitorización se vuelve especialmente relevante para poder detectar la afectación neurológica a tiempo real y por las implicaciones pronósticas que puede reflejar.

La hipotermia terapéutica produce cambios en la perfusión y el metabolismo cerebral, lo que se traduce en alteraciones del patrón del NIRS. Durante las primeras 4 horas se produce un descenso en el SrcO2, en relación con la disminución de la entrega de oxígeno por el rápido descenso de la temperatura corporal. A partir de las 12 horas, se presenta un aumento del SrcO2 con un descenso asociado del ETO2, que es interpretado como un descenso del consumo metabólico cerebral3.

Existen múltiples estudios que investigan la interpretación de los patrones de NIRS en este contexto, para que puedan servir como factores pronósticos de la evolución neurológica de estos pacientes6,7,8.

En el estudio de Peng S et al, se aprecia un aumento de los valores absolutos de SrcO2 en los pacientes que posteriormente presentaron daño neurológico adquirido con respecto a los libres de enfermedad neurológica, especialmente en las primeras 24 horas (78.34 ± 3.99 frente a 72.30 ± 3.52, con una p<0.004). Posteriormente, los niveles de SrcO2 alcanzan un valor meseta en torno al tercer día de vida, alcanzando la estabilidad al cuarto día. Siendo este dato relevante ya que el proceso de recalentamiento suele iniciarse a las 72 horas, y podría sugerir que el aumento de temperatura en este momento no parece afectar al SrcO2 ni al ETO26.

De la misma manera, en el estudio de Szakmar et al, se aprecian cifras más elevadas de SrcO2 entre las primeras 24-48 horas, así como al inicio del recalentamiento en aquellos pacientes que posteriormente presentaban lesión neurológica severa7.

Además, en el estudio de Arriaga-Redondo et al, destacan valores de rStO2 >90% con una variabilidad baja (≤ 5%) en aquellos pacientes con encefalopatía hipóxico isquémica severa, convulsiones, alteraciones del trazado de base del EEG, alteraciones en la resonancia magnética cerebral o muerte9.

Este aumento relativo de la SrcO2 ha sido relacionado con lesión o disfunción mitocondrial, que implica un descenso en el consumo de oxígeno. Posteriormente, durante la fase de reperfusión, se produce un importante aumento del flujo cerebral que excede las demandas metabólicas y que es especialmente llamativo en aquellos neonatos con una lesión cerebral severa6,7,8,9.

Neuromonitorización durante las crisis epilépticas.

Las crisis epilépticas son la urgencia neurológica más frecuente durante el periodo neonatal, y generalmente precisan de monitorización inicial en la unidad de cuidados intensivos neonatales. Dada la prevalencia de las crisis eléctricas o subclínicas, suele ser primordial una correcta neuromonitorización con un electroencefalograma (EEG) o sistemas de electroencefalografía integrada por amplitud (aEEG), pudiendo beneficiarse de la implementación de la neuromonitorización con NIRS de forma adicional10.

En los estudios analizados, destaca que, tras el inicio de cada crisis neonatal, los niveles de SrcO₂ disminuyeron de forma transitoria, posteriormente aumentaron rápidamente y, finalmente, mostraron una caída gradual antes de la finalización de la crisis. El descenso inicial de la SrcO2 se ha relacionado con un aumento de la demanda metabólica como consecuencia de la crisis, sin embargo, la repetición sistemática de este patrón en todas las crisis estudiadas apuntaría a la existencia de un posible mecanismo de acoplamiento neurovascular asociado a las convulsiones neonatales10.

En el estudio de Silas et al, cuando los pacientes presentaban convulsiones agrupadas en el tiempo en forma de clúster, se apreciaba una reducción progresiva de los niveles basales de SrcO₂ con cada episodio, y únicamente apreciaban una recuperación del SrcO2 notable (de 63,0% a 75,6%) cuando el intervalo interictal alcanzaba las 16 horas, lo que podría indicar que ese era el tiempo necesario para que se produjera un periodo de recuperación metabólica11.

En otro estudio, se observó que, tanto en el hemisferio izquierdo como en el derecho, los niveles de ETO2 alcanzaron su punto máximo durante las convulsiones, superando a los registrados en condiciones basales y postictales. Estos hallazgos respaldan la hipótesis de que las crisis neonatales generan un desajuste entre el suministro de oxígeno y los requerimientos metabólicos cerebrales12.

Transición neonatal a la vida extrauterina de pacientes prematuros.

La transición neonatal a la vida extrauterina del paciente prematuro es un momento determinante, ya que una reanimación prolongada se asocia a un mayor riesgo de desarrollo de hemorragia intraventricular y muerte13.

Habitualmente, durante la resucitación neonatal está establecido el uso de monitorización de la SatO2 y de la frecuencia cardiaca. Sin embargo, no se suele emplear ningún dispositivo de neuromonitorización, a pesar de que el cerebro es uno de los órganos más vulnerables a la hipoxia que puede tener lugar en este momento14,15.

En el estudio de Baik et al, durante la estabilización perinatal, se aprecian niveles significativamente más bajos de rStO2 en aquellos recién nacidos prematuros que posteriormente desarrollaron lesión cerebral (independientemente de que los valores de SatO2 estuvieran dentro de los límites fisiológicos de normalidad). Se demostró un umbral de StO₂ cerebral de 66 en una curva ROC a los 7–10 minutos de vida, con una sensibilidad del 89% y una especificidad del 81%, para el desarrollo de hemorragia intraventricular severa o muerte13,14,15.

Neuromonitorización en recién nacidos prematuros.

A pesar de que, en los últimos años, los avances en neonatología y en medicina maternofetal han permitido un descenso de la mortalidad de los recién nacidos prematuros, las secuelas neurológicas y la morbilidad asociada a estas, sigue siendo un reto en el manejo de estos pacientes16.

El recién nacido prematuro extremo es especialmente vulnerable a sufrir lesiones neurológicas durante el parto y la transición a la vida extrauterina, debido a los cambios hemodinámicos sufridos durante este periodo, en relación con la presencia de vasculatura inmadura en la matriz germinal y en la sustancia blanca periventricular. Además, es frecuente que estos pacientes presenten durante los primeros días disfunción cardiaca, bajo gasto cardiaco e hipoperfusión sistémica, que podría agravar la lesión cerebral previamente establecida16.

Múltiples estudios como el de Alderliesten et al, observaban valores más elevados de SrcO2 (y menores de ETO2), previo al desarrollo de hemorragia periventricular grave, lo que sugiere su posible relación con el estado de hiperperfusión cerebral. Además, se detectó mayor presencia de hipercapnia durante el proceso de reperfusión (lo que sugiere que el CO2 podría actuar como vasodilatador cerebral, con el consiguiente aumento del hiperaflujo cerebral)16,17,18.

Además, en este grupo de pacientes prematuros, especialmente vulnerables a la descompensación del CO2, en los que no es generalizado el uso de capnógrafos, es especialmente útil el uso de monitorización con sistema NIRS. Variaciones en la hiperoxigenación y/o hiperperfusión cerebral, pueden ser indicativos de hipercapnia; así como situaciones de hipoxia y/o hipoperfusión cerebral, indicativos de hipocapnia. Una identificación precoz de estas disregulaciones, permite una correcta optimización del soporte respiratorio, lo que podría contribuir a prevenir o minimizar el riesgo de hemorragia periventicular asociado a las fluctuaciones de la perfusión cerebral4.

Sin embargo, otros estudios como el de Cerbo et al, presentan relación entre un rStO2 ⩽ 40% durante el periodo de transición a la vida extrauterina con un peor pronóstico neurológico o mortalidad19.

Neuromonitorización en neonatos con ductus arterioso persistente.

El ductus arterioso persistente (DAP) es consecuencia de la ausencia de cierre posnatal del conducto que comunica la aorta descendente con la arteria pulmonar, generando un cortocircuito izquierda-derecha, con incremento del flujo pulmonar y sobrecarga de volumen en cavidades izquierdas4,20.

Cuando se trata de un DAP hemodinámicamente significativo, se puede producir un fenómeno de robo ductal de sangre originalmente destinada al cerebro, que origina hipoperfusión e hipoxia del cerebro inmaduro en desarrollo, sin que necesariamente se ajusten a las demandas metabólicas4,20.

En el artículo de Alderliesten et al, donde se estudian prematuros menores de 32 semanas de edad gestacional con DAP hemodinámicamente significativo, se aprecian valores de SrcO2 ≤ 45% correspondientes a hipoaflujo cerebral. Habiéndose relacionado estas cifras de oxigenación cerebral con un peor desarrollo y aumento del riesgo de secuelas neurológicas. Estos resultados coinciden con los del estudio de Lemmers et al, donde los neonatos con DAP que precisaron cierre quirúrgico (en comparación con los que recibieron tratamiento con indometacina o tratamiento conservador), presentaban menores SrcO2 (≤40%), con respecto a los otros dos grupos a estudio. Además, este grupo presentaba menores volúmenes de cerebelo una vez alcanzada la edad gestacional corregida a término, existiendo relación entre el volumen cerebeloso y las cifras prequirúrgicas de SrcO220,21.

Neuromonitorización del paciente con cardiopatía congénita.

El neonato con cardiopatía congénita, según el grado de afectación, puede suponer un paciente especialmente vulnerable, en el que una monitorización estrecha para detectar de forma precoz cualquier tipo de complicación es esencial22.

En situaciones de bajo gasto cardíaco, el sensor de NIRS somático suele presentar una disminución de forma más precoz que el sensor cerebral, ya que, por lo general, el sistema de autorregulación se mantiene inicialmente, asegurando el flujo cerebral. Cuando se detecta un descenso del NIRS, ya sea el somático o el cerebral, debe considerarse el inicio de la implementación de medidas orientadas a aumentar el aporte de oxígeno o a reducir su consumo22.

En el estudio de Dent et al, se encontraron lesiones postquirúrgicas nuevas o agravadas en la resonancia magnética cerebral en niños con episodios prolongados de desaturación cerebral, específicamente cuando la SrcO₂ fue inferior al 45% durante más de 180 minutos de forma consecutiva23.

Además, en el estudio de Spaeder et al, se evidenció que en los neonatos sometidos a cirugía cardíaca con circulación extracorpórea (CEC), una menor variabilidad en la oxigenación cerebral tisular durante el postoperatorio se relaciona con un peor pronóstico en el neurodesarrollo. Esta asociación se constató mediante las “Bayley Scales of Infant Development II”, que mostraron puntuaciones más bajas en los índices de desarrollo psicomotor y desarrollo mental a los 15 y 21 meses de edad24.

Neuromonitorización durante la oxigenación por membrana extracorpórea.

La ECMO (oxigenación por membrana extracorpórea) se utiliza como soporte vital en pacientes con fallo cardiorrespiratorio grave pero potencialmente reversible, cuando ya no responden a los tratamientos convencionales25.

Los recién nacidos tratados con ECMO tienen un alto riesgo de complicaciones neurológicas inmediatas y a largo plazo, además de un pronóstico desfavorable en el neurodesarrollo. Estas lesiones cerebrales pueden deberse a factores previos al inicio de la técnica (como la hipoxia mantenida, la hipotensión o la acidosis, que alteran la autorregulación cerebral) o a factores propios de la ECMO, relacionados con las modificaciones del flujo sanguíneo cerebral y con la posibilidad de hemorragias o fenómenos embólicos25.

Las complicaciones neurológicas asociadas a la ECMO guardan una relación directa con la perfusión cerebral. Destacando en estudios, que una caída de la SrcO₂ por debajo del 50% durante el soporte se correlaciona con un mayor riesgo de lesión cerebral. Además, aquellos pacientes que presentaron descenso de la SrcO2 durante periodos de tiempo más prolongados presentaron posteriormente un mayor grado de daño cerebral o muerte. Por el contrario, en aquellos pacientes en los que se apreció una SrcO2 estable durante la ECMO, sin periodos de desaturación prolongados, no se apreció daño neurológico posteriormente26.

CONCLUSIONES

La aplicación del uso del NIRS en el paciente con encefalopatía hipóxico-isquémica en relación con un episodio de asfixia perinatal es especialmente relevante por la morbilidad neurológica asociada a estos pacientes y por las limitaciones de otro tipo de monitorización neurológica generadas por los tratamientos recibidos (hipotermia, sedantes, relajantes musculares, fármacos antiepilépticos…). Diversos estudios concluyen que existen patrones de aumento del rStO2 que se correlacionan con un peor pronóstico neurológico. Sin embargo, dada la variabilidad de la metodología usada, es difícil poder establecer unos límites generalizados que sirvan como marcador pronóstico en estas situaciones.

En el neonato con crisis epilépticas, el NIRS puede ser útil como monitorización complementaria al EEG para identificar crisis, especialmente aquellas eléctricas o subclínicas. Cuando las crisis se presentan en forma de clúster, en los estudios se puede apreciar un descenso progresivo de la rStO2, que podría indicar un desajuste del equilibrio metabólico, a tener en cuenta en el manejo de estos pacientes.

La transición neonatal a la vida extrauterina del paciente prematuro es un momento crítico, especialmente cuando los pacientes precisan una reanimación avanzada. El uso del NIRS en este periodo parece ser capaz de identificar a aquellos pacientes con alto riesgo de presentar una hemorragia intraventricular severa o muerte. Sin embargo, la aplicación de esta información en la práctica diaria o en los algoritmos de reanimación cardiopulmonar neonatal aún está por definir.

El recién nacido prematuro, debido a la inmadurez de su vasculatura cerebral, es especialmente vulnerable a sufrir lesiones neurológicas. Esta condición hace especialmente importante el uso de una adecuada neuromonitorización que permita identificar los pacientes de mayor riesgo de sufrir daños neurológicos. Los estudios parecen indicar que un SrcO2 elevado o disminuido durante las primeras 24 horas de vida, que se relaciona con la aparición de hemorragia periventricular grave.

El DAP hemodinámicamente significativo puede ocasionar una situación de hipoperfusión cerebral relativa que podría tener consecuencias en el neurodesarrollo, especialmente en cuanto a volumen cerebeloso. Se necesitan más estudios para poder establecer el punto de corte en el que esta condición pueda suponer secuelas a largo plazo y servir como apoyo para seleccionar a los pacientes candidatos al tratamiento precoz del DAP.

En el neonato con cardiopatía congénita, el sistema de monitorización NIRS, permite no sólo información a tiempo real sobre la perfusión cerebral, sino que descensos en los valores tanto somáticos como cerebrales, pueden ser indicativos de disminución del gasto cardíaco, permitiendo un abordaje precoz de la complicación. Su aplicación en estos pacientes parece especialmente prometedora, sobre todo en los periodos intraquirúrgico, postquirúrgico e incluso durante el soporte con CEC.

Las complicaciones neurológicas asociadas a la ECMO guardan una relación directa con la perfusión cerebral. La disminución mantenida de la SrcO2 se relaciona con peor pronóstico neurológico y con muerte, por lo que su identificación precoz puede servir para tomar las medidas oportunas en estos pacientes.

Actualmente las aplicaciones del NIRS en cuanto a neuromonitorización neonatal son múltiples, generalmente debido a que se trata de un sistema no invasivo, a pie de cama y continuo. Sin embargo, a pesar de que se trata de una herramienta muy útil en estos pacientes en los que la morbilidad neurológica es tan importante, la gran variabilidad de cifras y de dispositivos presentados en los múltiples estudios realizados, limita en gran medida su reproductibilidad en la práctica clínica diaria. Por este motivo, actualmente no existen unos valores de normalidad ampliamente aceptados, limitándose la utilidad de estos dispositivos a la interpretación de las tendencias de SrcO2 presentadas, que siempre deben ser valoradas como un dato más a integrar con el resto de los parámetros de monitorización, analíticos y clínicos.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Jöbsis FF. Noninvasive, infrared monitoring of cerebral and myocardial oxygen sufficiency and circulatory parameters. Science 1977; 198: 1264–1267.
  2. Brazy JE, Lewis DV. Changes in cerebral blood volume and cytochrome aa3 during hypertensive peaks in preterm infants. J Pediatr 1986; 108: 983–987.
  3. El-Dib M, Abend NS, Austin T, et al. Neuromonitoring in neonatal critical care part I: neonatal encephalopathy and neonates with possible seizures. Pediatric Research. 2023 Jul;94(1):64–73.
  4. Costa FG, Hakimi N, Bel FV. Neuroprotection of the Perinatal Brain by Early Information of Cerebral Oxygenation and Perfusion Patterns. Int J Mol Sci. 2021 May 20;22(10):5389.
  5. Chock VY, Van Meurs KP. Editorial: Advances in the use of neuromonitoring in newborns. ront Pediatr. 2023 May 22:11:1215991.
  6. Peng S, Boudes E, Tan X, et al. Does near-infrared spectroscopy identify asphyxiated newborns at risk of developing brain injury during hypothermia treatment? Am J Perinatol. 2015 May;32(6):555-64.
  7. Szakmar E, Smith J, Yang E, et al. Association between cerebral oxygen saturation and brain injury in neonates receiving therapeutic hypothermia for neonatal encephalopathy. J Perinatol. 2021 Feb;41(2):269-277.
  8. Mitra S, Bale G, Meek J, et al. Cerebral Near Infrared Spectroscopy Monitoring in Term Infants With Hypoxic Ischemic Encephalopathy-A Systematic Review. Neurol. 2020 May 27:11:393.
  9. Arriaga-Redondo M, Arnaez J, Benavente-Fernández I, et al. Lack of Variability in Cerebral Oximetry Tendency in Infants with Severe Hypoxic-Ischemic Encephalopathy Under Hypothermia. her Hypothermia Temp Manag. 2019 Dec;9(4):243-250.
  10. Howard R, Li R, Harvey-Jones K, et al. Optical Monitoring in Neonatal Seizures. Cells. 2022 Aug 21;11(16):2602.
  11. Silas R, Sehgal A, Walker AM, et al. Cerebral oxygenation during subclinical seizures in neonatal hypoxic-ischaemic encephalopathy. Eur J Paediatr Neurol. 2012 May;16(3):304-7.
  12. Mitra S, Bale G, Mathieson S, et al. Changes in Cerebral Oxidative Metabolism during Neonatal Seizures Following Hypoxic-Ischemic Brain Injury. Front. Pediatr. 2016, 4, 83
  13. Baik-Schneditz N, Pfurtscheller D, Wolfsberger CH, et al. Reference Ranges for Cerebral Oxygenation in Neonates During Immediate Transition After Birth: Differences Between Devices. Acta Paediatr. 2025 Jun;114(6):1379-1384.
  14. Baik-Schneditz N, Schwaberger B, Bresesti I, et al. Fetal to neonatal transition: what additional information can be provided by cerebral near infrared spectroscopy? Pediatr Res. 2024 Aug;96(3):579-585.
  15. Finn D, Boylan GB, Ryan CA, et al. Enhanced Monitoring of the Preterm Infant during Stabilization in the Delivery Room. Front Pediatr. 2016 Mar 31:4:30.
  16. Korček P, Straňák Z, Širc J, et al. The role of near-infrared spectroscopy monitoring in preterm infants. J Perinatol. 2017 Oct;37(10):1070-1077.
  17. Alderliesten T, Lemmers PM, Smarius JJ, et al. Cerebral oxygenation, extraction, and autoregulation in very preterm infants who develop peri-intraventricular hemorrhage. J Pediatr 2013; 162: 698–704.
  18. Noori S, Seri I. Hemodynamic antecedents of peri/intraventricular hemorrhage in very preterm neonates. Semin Fetal Neonatal Med 2015; 20: 232–237.
  19. Cerbo RM, Scudeller L, Maragliano R, et al. Cerebral oxygenation, superior vena cava flow, severe intraventricular hemorrhage and mortality in 60 very low birth weight infants. Neonatology 2015; 108: 246–252.
  20. Alderliesten T, Dix L, Baerts W, et al. Reference values of regional cerebral oxygen saturation during the first 3 days of life in preterm neonates. Pediatr. Res. 2016, 79, 55–64.
  21. Lemmers MA, Benders JN, D’Ascenzo R, et al. Patent Ductus Arteriosus and Brain Volume. Pediatrics. 2016 Apr;137(4):e20153090.
  22. Massey SL, Weinerman B, Naim MY, et al. Perioperative Neuromonitoring in Children with Congenital Heart Disease. Neurocrit Care. 2024 Feb;40(1):116-129.
  23. Dent CL, Spaeth JP, Schwartz SM, et al. Characterization of MRI abnormalities before and after Norwood palliation for hypoplastic left heart syndrome. Circulation. 2004;110:691–2.
  24. Spaeder MC, Klugman D, Skurow-Todd K, et al. Perioperative near-infrared spectroscopy monitoring in neonates with congenital heart disease: relationship of cerebral tissue oxygenation index variability with neurodevelopmental outcome. Pediatr Crit Care Med. 2017;18:213–8.
  25. Billimoria ZC, Rintoul NE, Sullivan KM, et al. Noninvasive neurocritical care monitoring for neonates on extracorporeal membrane oxygenation: where do we stand? J Perinatol . 2021 Apr;41(4):830-835.
  26. Clair MP, Rambaud J, Flahault A, et al. Prognostic value of cerebral tissue oxygen saturation during neonatal extracorporeal membrane oxygenation. PLoS One. 2017 Mar 9;12(3):e0172991.

 

Publique con nosotros

Indexación de la revista

ID:3540

Últimos artículos