Encefalomielitis aguda diseminada (EAD): revisión de la literatura reciente

1 marzo 2026

AUTORES

  1. Laura Urgel Yagüe. Graduada en Medicina. Servicio de Radiodiagnóstico. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.
  2. Jorge Gómez Madrona. Graduado en Medicina. Servicio de Radiodiagnóstico. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.
  3. María Pilar Guiral Foz. Graduada en Medicina. Servicio de Radiodiagnóstico. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.
  4. Patricia Bayod Carbó. Graduada en Medicina. Servicio de Neumología. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
  5. Sonia Zúñiga Quílez. Graduada en Medicina. Servicio de Neumología. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
  6. Nuria Bernad Serrano. Graduada en Medicina. Servicio de Neumología. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.

 

RESUMEN

La encefalomielitis aguda diseminada (EAD) es un trastorno inflamatorio desmielinizante del sistema nervioso central mediado por mecanismos inmunitarios, que afecta predominantemente a la población pediátrica y se caracteriza por déficits neurológicos multifocales agudos, así como encefalopatía. Suele presentarse como una enfermedad monofásica tras una infección viral o tras la vacunación.

Los hallazgos característicos en la resonancia magnética (RM) incluyen lesiones en la sustancia blanca bilateral, mal delimitadas, con afectación frecuente de estructuras profundas de sustancia gris. El diagnóstico requiere la presencia de encefalopatía asociada a déficits neurológicos multifocales y hallazgos en neuroimagen característicos.

El tratamiento de primera línea consiste en corticosteroides intravenosos a dosis altas, reservándose la plasmaféresis y la inmunoglobulina intravenosa para los casos refractarios. El papel de los anticuerpos contra la glicoproteína de oligodendrocitos de la mielina (MOG) en el diagnóstico y la patogenia ha emergido como un área relevante de investigación.

La EAD presenta, en general, un pronóstico favorable en pacientes pediátricos, aunque pueden persistir déficits cognitivos. La diferenciación respecto a la esclerosis múltiple y otros trastornos desmielinizantes continúa siendo un desafío, pero resulta esencial para un manejo adecuado y una correcta estimación pronóstica.

Este trabajo proporciona una revisión integral del conocimiento actual sobre la EAD, incluyendo su epidemiología, fisiopatología, presentación clínica, criterios diagnósticos, características en neuroimagen, estrategias terapéuticas y pronóstico.

PALABRAS CLAVE

Encefalomielitis aguda diseminada, enfermedades desmielinizantes, enfermedades del sistema nervioso central, resonancia magnética, enfermedades autoinmunes del sistema nervioso, encefalopatía, glicoproteína de oligodendrocitos de mielina, niño, inmunoglobulinas intravenosas, recambio plasmático.

ABSTRACT

Acute disseminated encephalomyelitis (ADEM) is an immune-mediated inflammatory demyelinating disorder of the central nervous system that predominantly affects the pediatric population and is characterized by acute multifocal neurological deficits and encephalopathy. It typically presents as a monophasic disease following a viral infection or vaccination.

Characteristic magnetic resonance imaging (MRI) findings include bilateral, poorly demarcated white matter lesions, with frequent involvement of deep gray matter structures. Diagnosis requires the presence of encephalopathy in association with multifocal neurological deficits and characteristic neuroimaging findings.

First-line treatment consists of high-dose intravenous corticosteroids, while plasmapheresis and intravenous immunoglobulin are reserved for refractory cases. The role of antibodies against myelin oligodendrocyte glycoprotein (MOG) in diagnosis and pathogenesis has emerged as an important area of investigation.

ADEM generally has a favorable prognosis in pediatric patients, although cognitive deficits may persist. Differentiation from multiple sclerosis and other demyelinating disorders remains challenging but is essential for appropriate management and accurate prognostic assessment.

This article provides a comprehensive review of current knowledge on ADEM, including its epidemiology, pathophysiology, clinical presentation, diagnostic criteria, neuroimaging features, therapeutic strategies, and prognosis.

KEY WORDS

Acute disseminated encephalomyelitis, demyelinating diseases, central nervous system diseases, magnetic resonance imaging, autoimmune diseases of the nervous system, encephalopathy, myelin-oligodendrocyte glycoprotein, child, immunoglobulins, intravenous, plasma exchange.

INTRODUCCIÓN

La encefalomielitis aguda diseminada (EAD) es un trastorno desmielinizante del sistema nervioso central (SNC) mediado por mecanismos inmunitarios, con predilección por la infancia temprana, aunque también se han documentado casos en adultos 1. La enfermedad se caracteriza por una desmielinización extensa que afecta predominantemente a la sustancia blanca del cerebro y la médula espinal, y suele manifestarse como un cuadro monofásico de inicio agudo con déficits neurológicos multifocales acompañados de encefalopatía1,2.

Desde el punto de vista epidemiológico, la EAD muestra un claro predominio pediátrico, representando entre el 22% y el 32% de los síndromes desmielinizantes adquiridos en niños3. Ambos sexos se afectan de manera casi equitativa, y la incidencia alcanza su máximo durante los meses de invierno y primavera, posiblemente en relación con el aumento de infecciones respiratorias y gastrointestinales4. En el 70–80% de los casos, la EAD está precedida por síntomas infecciosos en las cuatro semanas previas a la presentación clínica, aunque no se ha identificado de forma consistente un patógeno específico3,5. La vacunación también ha sido descrita como un posible factor desencadenante, si bien no se ha establecido una relación causal definitiva1.

Se considera que la fisiopatología de la EAD involucra un mecanismo de mimetismo molecular, mediante el cual una infección induce una respuesta inmunitaria que ataca de forma errónea antígenos del SNC con similitud estructural al agente infeccioso2. Este proceso autoinmunitario conduce a inflamación y desmielinización, con alteración de la transmisión del impulso nervioso. Avances recientes han destacado el papel de los anticuerpos contra la glicoproteína de oligodendrocitos de la mielina (MOG), identificados hasta en el 57% de los pacientes pediátricos con EAD3. La detección de anticuerpos MOG-IgG ha permitido reconocer la enfermedad asociada a anticuerpos anti-MOG (MOGAD) como una entidad diferenciada, con implicaciones relevantes para el diagnóstico y la clasificación3.

La distinción entre la EAD, la esclerosis múltiple (EM) y otros trastornos desmielinizantes continúa siendo un desafío clínico significativo, dado el considerable solapamiento de las características clínicas, radiológicas y de laboratorio 6. No obstante, esta diferenciación resulta crucial debido a las diferencias en el pronóstico y en los enfoques terapéuticos. La presencia de encefalopatía, definida como alteración del nivel de conciencia, cambios conductuales o deterioro cognitivo, se destaca en los criterios diagnósticos como un elemento clave para diferenciar la EAD de otras entidades6.

El objetivo de esta revisión es sintetizar el conocimiento actual sobre la EAD, con especial énfasis en los avances recientes relacionados con su patogenia, criterios diagnósticos, características en neuroimagen, modalidades terapéuticas y resultados a largo plazo.

MATERIAL Y MÉTODO

Se realizó una revisión narrativa de la literatura con el fin de identificar publicaciones relevantes sobre encefalomielitis aguda diseminada publicadas entre 2014 y 2025. La estrategia de búsqueda incluyó múltiples bases de datos que contienen literatura médica revisada por pares, guías de práctica clínica, revisiones sistemáticas y ensayos clínicos.

Los términos de búsqueda incluyeron “Acute Disseminated Encephalomyelitis”, “Demyelinating Diseases”, “Central Nervous System Diseases”, “Magnetic Resonance Imaging”, “Autoimmune Diseases of the Nervous System”, “Encephalopathy”, “Myelin-Oligodendrocyte Glycoprotein”, “Child”, “Immunoglobulins, Intravenous”, “Plasma Exchange”. Las publicaciones se seleccionaron en función de su relevancia para la epidemiología, fisiopatología, presentación clínica, criterios diagnósticos, características en neuroimagen, estrategias terapéuticas, diagnóstico diferencial y pronóstico de la EAD.

Los criterios de inclusión abarcaron artículos de investigación original, revisiones sistemáticas, metaanálisis, guías de práctica clínica y documentos de consenso elaborados por paneles internacionales de expertos. Se otorgó especial énfasis a las publicaciones recientes entre 2020 y 2025, con el objetivo de reflejar el conocimiento más actualizado sobre la EAD, particularmente en relación con la enfermedad asociada a anticuerpos anti-MOG. Se incluyeron estudios tanto en población pediátrica como adulta para proporcionar una perspectiva integral.

La extracción de datos se centró en los criterios diagnósticos clínicos, las características en neuroimagen, los hallazgos en el líquido cefalorraquídeo (LCR), los protocolos terapéuticos y las consideraciones para el diagnóstico diferencial. Se prestó especial atención a las definiciones de consenso establecidas por los grupos internacionales de estudio de EM pediátrica y a las actualizaciones recientes de los criterios diagnósticos.

RESULTADOS

EPIDEMIOLOGÍA Y FACTORES DE RIESGO:

La EAD es un trastorno desmielinizante poco frecuente que afecta predominantemente a niños, siendo rara en adultos. Ambos sexos se ven afectados de manera similar, lo que la distingue de la EM, que presenta un predominio femenino1,3. La EAD representa entre el 22 % y el 32 % de los síndromes desmielinizantes adquiridos en la infancia, constituyendo una proporción significativa de los trastornos inflamatorios del SNC en pediatría. La edad media de inicio en series pediátricas es de aproximadamente 5–6 años, con presentaciones prepuberales particularmente frecuentes1.

La incidencia de la EAD es mayor durante los meses de invierno y primavera, probablemente en relación con el aumento de la prevalencia de infecciones respiratorias y gastrointestinales en estas estaciones. En el 70–80 % de los casos, la EAD está precedida por síntomas infecciosos que suelen aparecer entre 1 y 4 semanas antes del inicio de los síntomas neurológicos1. Sin embargo, no se ha identificado de manera consistente un patógeno específico como causa1. También se ha descrito la vacunación como posible desencadenante, aunque esta asociación sigue siendo controvertida y no se ha establecido una relación causal definitiva1.

PRESENTACIÓN CLÍNICA Y CRITERIOS DIAGNÓSTICOS:

La EAD se define clínicamente por la presencia de déficits neurológicos multifocales agudos asociados a encefalopatía, lo que la distingue de otros trastornos desmielinizantes1. La encefalopatía se manifiesta como una alteración del estado de conciencia no atribuible a fiebre, enfermedad sistémica ni estado postictal, e incluye cambios conductuales, disminución del nivel de conciencia o coma4,7. Los déficits neurológicos reflejan la localización de las lesiones e incluyen neuropatía óptica, alteraciones de la marcha, paresia y afectación de nervios craneales5.

Los síntomas suelen evolucionar rápidamente, a menudo acompañados de fiebre y, en ocasiones, de signos meníngeos 4. La sintomatología neurológica alcanza su pico en pocos días, un estudio informó un tiempo medio hasta el pico de los síntomas de 3,1 ± 3,7 días desde el inicio8. Las crisis epilépticas pueden presentarse y son más frecuentes en la EAD que en la EM3. El Grupo Internacional de Estudio de EM Pediátrica ha establecido criterios de consenso que requieren7:

  • Un primer evento clínico multifocal que afecte al SNC
  • Encefalopatía según la definición mencionada
  • RM cerebral anormal dentro de los primeros tres meses con hallazgos característicos
  • Ausencia de nuevos síntomas clínicos o anomalías en la RM después de los tres meses desde el inicio del cuadro

 

CARACTERÍSTICAS EN NEUROIMAGEN:

La RM suele mostrar lesiones reversibles, mal delimitadas, de la sustancia blanca cerebral y con frecuencia de la médula espinal, con afectación habitual de los tálamos y los ganglios basales1. Los hallazgos característicos incluyen áreas parcheadas bilaterales y asimétricas de hiperintensidad de señal en T2 en la sustancia blanca y gris, generalmente mayores de 1–2 cm y con márgenes poco definidos4,6. A diferencia de la EM, la EAD suele respetar la sustancia blanca periventricular, mientras que afecta a la sustancia blanca yuxtacortical y profunda4.

La afectación del tálamo y de los ganglios basales es más frecuente en la EAD que en la EM y constituye un rasgo distintivo4,9. El realce tras la administración de gadolinio es variable y en ocasiones está ausente, siendo infrecuente la captación simultánea de todas las lesiones 4. Cuando existen lesiones medulares, estas suelen ser de localización intramedular, confluentes y extensas en el eje craneocaudal4. En los estudios de seguimiento, habitualmente se observa una resolución parcial o completa de las lesiones existentes sin aparición de nuevas lesiones, lo que concuerda con el carácter monofásico de la enfermedad4.

(Fig. A y B).

ANÁLISIS DEL LÍQUIDO CEFALORRAQUÍDEO (LCR):

El análisis del LCR puede mostrar pleocitosis leve (generalmente células mononucleares hasta 50/μL, rango normal 0–270/μL) y elevación de la concentración proteica 4. Una característica distintiva de la EAD es que el LCR suele ser negativo para la síntesis intratecal persistente de inmunoglobulina G, aunque las bandas oligoclonales pueden detectarse de forma transitoria en aproximadamente un tercio de los pacientes. Esto contrasta con la EM, en la que las bandas oligoclonales suelen ser persistentes1,4,6.

PAPEL DE LOS ANTICUERPOS anti-MOG:

La identificación de anticuerpos contra la glicoproteína de oligodendrocitos de la mielina (MOG) ha tenido un impacto significativo en la comprensión y clasificación de la EAD. Los anticuerpos MOG-IgG se han detectado en el 57% de los pacientes pediátricos con EAD, y estos casos se clasifican actualmente como MOGAD 3. Los títulos de MOG-IgG suelen ser más elevados en el momento del evento inicial y disminuyen con el tiempo, a menudo de forma rápida3. Se prefiere la determinación sérica mediante ensayos celulares, considerándose altamente específicos para MOGAD los títulos claramente positivos (≥1:100 en ensayos con células fijadas)3. En casos excepcionales con serología negativa y alta sospecha clínica, puede considerarse el análisis en LCR, aunque este es menos específico que el estudio sérico3.

ENFOQUES TERAPÉUTICOS:

Dada la etiología autoinmunitaria presumida, los tratamientos actuales se basan en la inmunoterapia precoz1. El tratamiento de primera línea consiste habitualmente en corticosteroides intravenosos a dosis altas (metilprednisolona 30 mg/kg/día, dosis máxima 1 g durante 3–5 días)10. Se ha informado que el 65% de los pacientes mejora dentro de los tres días posteriores al inicio de la metilprednisolona a dosis altas8. Ensayos recientes en adultos sugieren que dosis equivalentes de corticosteroides orales podrían tener una eficacia similar a la de las formulaciones intravenosas10.

En pacientes sin mejoría rápida o con empeoramiento clínico pese al tratamiento con corticosteroides, las terapias de segunda línea incluyen la inmunoglobulina intravenosa (dosis total de 2 g/kg en 2–5 días) o la plasmaféresis (habitualmente entre 5 y 7 intercambios en un período de dos semanas)10,11. La plasmaféresis se prefiere especialmente en eventos graves con afectación del tronco encefálico o la médula espinal10. En un estudio retrospectivo de niños con eventos desmielinizantes graves, el 72% mostró una mejoría clínica marcada al finalizar la plasmaféresis, porcentaje que aumentó al 89% a los seis meses de seguimiento10.

PRONÓSTICO Y EVOLUCIÓN:

El pronóstico de la EAD en pacientes pediátricos es, en general, favorable, y la mayoría de los niños alcanza una recuperación completa1. Sin embargo, se han descrito déficits cognitivos incluso en ausencia de otras secuelas neurológicas1. El tiempo medio hasta la recuperación completa es de 26 ± 34 días desde el inicio del cuadro8. La EAD suele ser monofásica, siendo extremadamente rara la EAD multifásica (definida como recurrencias separadas por al menos tres meses, con cada episodio cumpliendo criterios de EAD) 3,7. La aparición de nuevos eventos más allá de los tres meses del episodio inicial debe motivar la consideración de diagnósticos alternativos, como EM o MOGAD4.

DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL:

La diferenciación entre la EAD y la EM continúa siendo compleja, debido al solapamiento de las manifestaciones clínicas, radiológicas y de laboratorio6. Los elementos clave para la diferenciación incluyen la presencia de encefalopatía (más frecuente en la EAD), las crisis epilépticas (más frecuentes en la EAD), el curso monofásico (típico de la EAD) y los patrones característicos en la RM3. La ausencia de bandas oligoclonales persistentes en el LCR y la presencia de anticuerpos MOG-IgG favorecen el diagnóstico de EAD/MOGAD frente a EM1,3. No obstante, los criterios diagnósticos no son perfectos, y algunos pacientes inicialmente diagnosticados de EAD pueden ser reclasificados posteriormente como EM si presentan nuevos brotes4.

Otros diagnósticos diferenciales importantes incluyen la encefalitis infecciosa, los trastornos del espectro de la neuromielitis óptica (NMOSD), el linfoma primario del SNC y la sarcoidosis1,4. La EAD se considera un diagnóstico de exclusión y requiere una evaluación cuidadosa para descartar entidades mimetizadoras que precisan abordajes terapéuticos distintos1.

CONCLUSIONES

La encefalomielitis aguda diseminada (EAD) es un trastorno inflamatorio desmielinizante del sistema nervioso central, predominantemente pediátrico, que se manifiesta con déficits neurológicos multifocales y encefalopatía. Aunque potencialmente grave, suele seguir un curso monofásico y tiene un pronóstico generalmente favorable, con recuperación completa en la mayoría de los pacientes, aunque pueden persistir déficits cognitivos leves.

La diferenciación de otros trastornos desmielinizantes, como la esclerosis múltiple, se basa en la combinación de encefalopatía, hallazgos característicos en resonancia magnética, evolución radiológica y análisis del líquido cefalorraquídeo. La identificación de anticuerpos anti-MOG ha permitido reconocer la enfermedad asociada a MOG como una entidad separada, con implicaciones diagnósticas y terapéuticas importantes.

Los corticosteroides intravenosos a dosis altas constituyen el tratamiento de primera línea, mientras que la inmunoglobulina intravenosa y la plasmaféresis son eficaces en casos refractarios. Un enfoque diagnóstico sistemático y el uso de biomarcadores emergentes son esenciales para optimizar el manejo, el seguimiento y la predicción del pronóstico a largo plazo.

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ANEXOS

Imagen en blanco y negro

Descripción generada automáticamente con confianza baja

Fig. A. RM cerebral secuencia FLAIR volumétrica en planos axial y sagital. Múltiples lesiones hiperintensas parcheadas en sustancia blanca subcortical, cápsula interna y región de ganglios basales bilateral y mesencéfalo. Elaboración propia.

 

Imagen que contiene foto, hombre, pareja, parado

Descripción generada automáticamente

Fig. B. RM cerebral secuencia de difusión (DWI y ADC) en plano axial y T1 tras administración de contraste paramagnético intravenoso (gadolinio) en plano coronal. Las lesiones cerebrales no muestran captación de contraste ni restricción a la difusión hídrica. Elaboración propia.

 

Imagen en blanco y negro

Descripción generada automáticamente con confianza media

Fig. C. RM medular cervicodorsal secuencia T2 DIXON en plano sagital. Sin evidencia de alteración de señal en el cordón medular que sugiera mielopatía en paciente afecto de EAD a nivel cerebral. Elaboración propia.

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