AUTORES
- Sonia Matarranz Ripodas. Enfermera Especialista Familiar y Comunitaria. Pamplona, Navarra, España.
RESUMEN
Introducción: El síndrome de Burnout o «síndrome del trabajador quemado» es una respuesta al estrés laboral crónico, caracterizado por agotamiento emocional, despersonalización y baja realización personal. Los servicios de urgencias, por su alta demanda y complejidad, suponen un entorno de riesgo elevado para los profesionales de enfermería. Objetivo: Analizar la prevalencia del síndrome de Burnout en el personal de enfermería de urgencias e identificar los principales factores de riesgo asociados tras la pandemia de COVID-19.
Metodología: Se ha realizado una revisión bibliográfica narrativa en las bases de datos PubMed, Cuiden y Scielo. Se seleccionaron artículos publicados entre 2019 y 2025, en español e inglés, utilizando los descriptores DeCS/MeSH. Resultados: La literatura evidencia una prevalencia media-alta de Burnout en urgencias. Los factores influyentes incluyen la sobrecarga asistencial, la falta de recursos, la exposición al sufrimiento y la turnicidad. Se observa un aumento significativo de los niveles de agotamiento emocional en comparación con periodos pre-pandemia.
Conclusiones: Es urgente implementar estrategias organizacionales e individuales de prevención. Mejorar los ratios enfermera-paciente y fomentar el apoyo psicológico son medidas clave para reducir el impacto de este síndrome y garantizar la calidad asistencial y la seguridad del paciente.
PALABRAS CLAVE
Agotamiento profesional, enfermería de urgencia, estrés laboral, salud laboral, urgencias médicas.
ABSTRACT
Introduction: Burnout syndrome is a response to chronic job stress, characterized by emotional exhaustion, depersonalization, and low personal accomplishment. Emergency services, due to their high demand and complexity, represent a high-risk environment for nursing professionals.
Objective: To analyze the prevalence of Burnout syndrome in emergency nursing staff and identify the main associated risk factors post-COVID-19 pandemic.
Methodology: A narrative bibliographic review was carried out in PubMed, Cuiden, and Scielo databases. Articles published between 2019 and 2025 were selected, in Spanish and English, using DeCS/MeSH descriptors.
Results: Literature shows a medium-high prevalence of Burnout in emergency departments. Influencing factors include workload overload, lack of resources, exposure to suffering, and shift work. A significant increase in emotional exhaustion levels is observed compared to pre-pandemic periods.
Conclusions: Implementation of organizational and individual prevention strategies is urgent. Improving nurse-patient ratios and promoting psychological support are key measures to reduce the impact of this syndrome and ensure quality of care and patient safety.
KEY WORDS
Burnout, professional, emergency nursing, occupational stress, occupational health, emergency medicine.
INTRODUCCIÓN
Los sistemas sanitarios modernos se enfrentan a desafíos sin precedentes derivados del envejecimiento poblacional, la cronicidad de las patologías y la creciente demanda asistencial. En este complejo engranaje, los profesionales de enfermería constituyen la columna vertebral del sistema, representando la mayor fuerza laboral en salud y garantizando la continuidad de los cuidados las 24 horas del día. Sin embargo, la naturaleza misma de la profesión enfermera, intrínsecamente ligada al sufrimiento humano, el dolor y la muerte, expone a sus profesionales a riesgos psicosociales elevados que, si no se gestionan adecuadamente, pueden derivar en patologías laborales severas1.
Entre los entornos hospitalarios, los Servicios de Urgencias Hospitalarias (SUH) y Emergencias se configuran como escenarios de alta complejidad y tensión. Estos servicios se caracterizan por la imprevisibilidad del flujo de pacientes, la necesidad de una toma de decisiones clínica rápida y precisa, la saturación o hacinamiento (overcrowding) y la exposición constante a situaciones de riesgo vital2. A estos factores inherentes se suman condicionantes organizacionales como la turnicidad, la falta de recursos humanos y materiales, y la creciente incidencia de agresiones verbales y físicas por parte de usuarios y familiares, convirtiendo a los servicios de urgencias en un «caldo de cultivo» para el desarrollo del estrés laboral crónico.
Cuando los mecanismos de afrontamiento del profesional fracasan ante una exposición prolongada a estresores interpersonales y emocionales en el trabajo, surge el Síndrome de Burnout o «síndrome del trabajador quemado». Descrito inicialmente por Freudenberger en la década de 1970 y conceptualizado teóricamente por Cristina Maslach y Susan Jackson, el Burnout no es simplemente fatiga o estrés, sino una respuesta multidimensional al estrés crónico3.
El constructo clásico del síndrome, evaluado mediante el Maslach Burnout Inventory (MBI), se compone de tres dimensiones fundamentales:
- Agotamiento Emocional (AE): Considerada la dimensión central, se refiere a la sensación de no poder dar más de sí mismo a nivel afectivo. Es el vaciamiento de la energía emocional y la percepción de carecer de recursos para enfrentar otro día de trabajo.
- Despersonalización o Cinismo (D): Se manifiesta como el desarrollo de actitudes negativas, insensibles y distantes hacia los receptores del cuidado (pacientes). El profesional adopta una «coraza» emocional, tratando a los pacientes como objetos o números para protegerse del dolor, lo que deteriora gravemente la calidad humana de la asistencia.
- Baja Realización Personal (RP): Sentimiento de incompetencia y falta de logros en el trabajo. El profesional se evalúa a sí mismo de forma negativa, sintiendo que su labor no tiene valor o no marca una diferencia real4.
Recientemente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha incluido el Burnout en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) como un fenómeno ocupacional, legitimando su relevancia clínica y laboral. Esta inclusión subraya que el Burnout no es un problema del individuo, sino del entorno organizacional y de cómo este se relaciona con el trabajo5.
La prevalencia del síndrome en enfermería de urgencias ha sido objeto de numerosos estudios, situándose habitualmente en cifras alarmantes que oscilan entre el 30% y el 60% de los profesionales afectados en alguna de sus dimensiones. No obstante, el escenario global ha sufrido una transformación radical tras la pandemia de COVID-19. La crisis sanitaria mundial actuó como un catalizador, exacerbando las condiciones precarias preexistentes y añadiendo nuevos estresores: miedo al contagio propio y familiar, uso prolongado de Equipos de Protección Individual (EPI), aislamiento de los pacientes y una tasa de mortalidad abrumadora6.
El impacto del Burnout trasciende la salud del profesional (asociándose a insomnio, depresión, trastornos cardiovasculares y abuso de sustancias). Tiene consecuencias directas y medibles sobre la seguridad del paciente y la eficiencia del sistema sanitario. La evidencia científica asocia niveles altos de agotamiento en enfermería con un aumento de la mortalidad intrahospitalaria, mayor incidencia de infecciones nosocomiales, incremento en los errores de administración de medicación y una menor satisfacción del paciente7. A nivel institucional, genera costes millonarios debido al absentismo, las bajas laborales prolongadas y la alta rotación de personal (turnover), lo que a su vez perpetúa el círculo vicioso de la sobrecarga laboral para quienes permanecen en el puesto.
Ante este panorama, resulta imperativo actualizar el conocimiento sobre el estado actual de la salud mental de los enfermeros de urgencias. Si bien existen estudios previos, la literatura post-pandemia sugiere un cambio en el perfil epidemiológico del síndrome y en la efectividad de las estrategias de afrontamiento tradicionales. Comprender la magnitud actual del problema y sus nuevos determinantes es el primer paso indispensable para diseñar intervenciones preventivas eficaces, tanto a nivel individual como organizacional, que protejan al capital humano sanitario y aseguren la sostenibilidad de unos cuidados de calidad.
OBJETIVOS
Objetivo General:
El propósito principal de esta investigación es analizar de manera exhaustiva la evidencia científica disponible sobre la prevalencia, los factores de riesgo determinantes y las consecuencias del Síndrome de Burnout en los profesionales de enfermería que desempeñan su labor asistencial en los Servicios de Urgencias y Emergencias Hospitalarias, con especial énfasis en la evolución del fenómeno tras el impacto de la pandemia de COVID-19.
Objetivos Específicos:
Para dar respuesta al objetivo general, se han planteado los siguientes objetivos específicos:
- Identificar y describir las variables sociodemográficas (edad, género, estado civil) y laborales (antigüedad, tipo de contrato, turno) que actúan como factores protectores o de riesgo para el desarrollo del desgaste profesional en urgencias.
- Examinar la relación existente entre las condiciones organizacionales de los servicios de urgencias (ratios enfermera-paciente, sobrecarga asistencial, falta de recursos) y la aparición de las tres dimensiones del Burnout: agotamiento emocional, despersonalización y baja realización personal.
- Analizar el impacto del síndrome en la salud física y mental de los profesionales de enfermería, así como sus repercusiones en la calidad de los cuidados, la seguridad del paciente y los costes para el sistema sanitario.
- Sintetizar las estrategias de afrontamiento (coping) y las intervenciones institucionales que han demostrado eficacia en la prevención y manejo del Burnout en este colectivo específico durante los últimos cinco años.
METODOLOGÍA
Diseño del Estudio:
Se ha llevado a cabo una revisión bibliográfica integradora de la literatura científica. Este diseño metodológico permite la inclusión de estudios con diferentes enfoques (cuantitativos, cualitativos y mixtos) para lograr una comprensión holística del fenómeno estudiado, permitiendo no solo cuantificar la prevalencia del problema, sino también entender las experiencias subjetivas de los profesionales afectados8.
La búsqueda bibliográfica se realizó entre Febrero de 2025 y Febrero de 2026. Se consultaron las siguientes bases de datos electrónicas de alto impacto en ciencias de la salud:
- PubMed / MEDLINE: Principal fuente de literatura biomédica internacional.
- CINAHL (Cumulative Index to Nursing and Allied Health Literature): Específica para el ámbito de la enfermería.
- Scopus y Web of Science (WoS): Para garantizar una cobertura multidisciplinar.
- CUIDEN y Dialnet: Para asegurar la inclusión de literatura relevante en el ámbito iberoamericano y en lengua española.
- Google Académico: Como fuente complementaria para la localización de literatura gris y tesis doctorales recientes.bes
Para la construcción de las cadenas de búsqueda se utilizaron los Descriptores en Ciencias de la Salud (DeCS) y sus equivalentes en inglés Medical Subject Headings (MeSH). Los términos clave empleados fueron:
- Español: «Agotamiento Profesional», «Burnout», «Enfermería», «Enfermería de Urgencia», «Urgencias Médicas», «Servicio de Urgencia en Hospital», «Estrés Laboral», «Salud Laboral», «Pandemia», «COVID-19».
- Inglés: «Burnout, Professional», «Nursing», «Emergency Nursing», «Emergency Service, Hospital», «Occupational Stress», «Occupational Health», «Pandemics», «COVID-19».
Estos descriptores se combinaron mediante los operadores booleanos «AND» (intersección) y «OR» (unión). Un ejemplo de la estrategia de búsqueda empleada en PubMed fue: («Burnout, Professional»[MeSH] OR «Occupational Stress»[MeSH]) AND («Nursing»[MeSH] OR «Nurses»[MeSH]) AND («Emergency Service, Hospital»[MeSH] OR «Emergency Nursing»[MeSH]) AND («2019/01/01″[Date – Publication] : «3000»[Date – Publication]).
Para asegurar la pertinencia y actualidad de los resultados, se establecieron los siguientes criterios de inclusión y exclusión:
- Criterios de Inclusión:
- Artículos originales, revisiones sistemáticas, metaanálisis y estudios observacionales.
- Población de estudio: Enfermeros y enfermeras graduados/diplomados que trabajen en servicios de urgencias hospitalarias o extrahospitalarias (se excluyeron estudiantes).
- Periodo de publicación: Se priorizaron estudios publicados en los últimos 5 años (2020-2025) para captar el efecto de la pandemia, aunque se aceptaron trabajos seminales de hasta 10 años de antigüedad si aportaban marcos teóricos relevantes.
- Idiomas: Español, inglés y portugués.
- Disponibilidad: Acceso al texto completo (Full text).
- Criterios de Exclusión:
- Artículos de opinión, editoriales sin datos empíricos y cartas al director.
- Estudios que abordarán el Burnout en estudiantes de enfermería o en otros profesionales sanitarios (médicos, técnicos) sin desglosar los datos de enfermería.
- Duplicados en las bases de datos.
Selección de Estudios y Extracción de Datos:
El proceso de selección se realizó siguiendo las directrices de la declaración PRISMA (Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyses)9. Inicialmente, se identificaron un total de 154 registros. Tras eliminar duplicados, se procedió a la lectura de títulos y resúmenes (screening), descartando aquellos que no se ajustaban a la temática o población. Posteriormente, se evaluaron 45 artículos a texto completo para verificar el cumplimiento de los criterios de elegibilidad. Finalmente, se seleccionaron 28 estudios para formar parte de la revisión.
Para la extracción de datos se diseñó una tabla ad hoc que recogió las siguientes variables de cada estudio seleccionado: autor/año, país, diseño metodológico, tamaño de la muestra, instrumento de medida utilizado (mayoritariamente MBI-HSS), prevalencia de las dimensiones del Burnout y principales conclusiones.
Consideraciones Éticas:
Al tratarse de una revisión bibliográfica de fuentes secundarias de acceso público, no se requirió la aprobación de un Comité de Ética de Investigación Clínica (CEIC). No obstante, se ha mantenido un rigor ético en la citación y referencia de todos los autores consultados, respetando la propiedad intelectual y evitando el plagio mediante el uso de gestores bibliográficos.
RESULTADOS
El análisis de la literatura seleccionada arroja un cuerpo de evidencia robusto y heterogéneo que confirma la alta prevalencia del Síndrome de Burnout en los servicios de urgencias. A continuación, se exponen los hallazgos agrupados en cinco categorías temáticas principales: prevalencia dimensional, factores sociodemográficos, determinantes organizacionales, impacto de la pandemia COVID-19 y consecuencias asociadas.
Prevalencia y Dimensiones del Síndrome:
La mayoría de los estudios transversales analizados utilizan el Maslach Burnout Inventory (MBI) como instrumento de medida estándar. Los resultados muestran una variabilidad significativa en la prevalencia global, oscilando entre el 28% y el 54% de los profesionales de enfermería de urgencias que presentan niveles altos o severos en al menos una de las tres dimensiones del síndrome10.
Al desglosar por subescalas, se observa un patrón consistente en la literatura:
- Agotamiento Emocional (AE): Es la dimensión más afectada, con porcentajes de afectación severa que superan el 60% en múltiples estudios. Los enfermeros reportan sentirse «drenados» y sin recursos emocionales antes de comenzar su jornada laboral.
- Despersonalización (D): Los niveles de cinismo son moderados-altos (35-45%). Se identifica una correlación directa entre la antigüedad en el servicio y el aumento de la despersonalización, sugiriendo que el distanciamiento emocional actúa como un mecanismo de defensa disfuncional ante el sufrimiento ajeno11.
- Realización Personal (RP): Curiosamente, esta dimensión muestra resultados ambivalentes. A pesar del alto agotamiento, muchos profesionales mantienen niveles medios o altos de realización personal. Esto se atribuye a la naturaleza vocacional de la enfermería y a la gratificación inmediata que supone la estabilización de un paciente crítico en urgencias, lo cual actúa como un factor protector parcial12.
Factores Sociodemográficos y Personales:
La revisión identifica variables individuales que modulan la susceptibilidad al síndrome:
- Edad y Experiencia: Existe una relación inversamente proporcional entre la edad y el Burnout. Los profesionales jóvenes (<30 años) y con menos de 5 años de experiencia presentan niveles significativamente mayores de Agotamiento Emocional. Este fenómeno se asocia al «choque con la realidad» (reality shock) que sufren los noveles al transicionar del ámbito académico al entorno caótico de urgencias. Por el contrario, los profesionales veteranos parecen haber desarrollado mayor resiliencia o estrategias de afrontamiento más eficaces, fenómeno conocido como el «efecto del trabajador sano» (aquellos que no soportan la presión abandonan el servicio, quedando solo los resistentes)13.
- Género: Los hallazgos son mixtos, aunque predomina una tendencia hacia mayores niveles de Agotamiento Emocional en mujeres, vinculado a menudo a la doble carga de trabajo (laboral y doméstico/cuidados familiares), mientras que los hombres tienden a puntuar más alto en Despersonalización.
- Personalidad: Rasgos de personalidad como el neuroticismo y la ansiedad rasgo se asocia positivamente con el síndrome, mientras que la «resistencia» (hardiness) y el optimismo actúan como amortiguadores.
Determinantes Organizacionales y del Entorno de Trabajo:
Los factores organizacionales emergen como los predictores más potentes del Burnout, superando a las variables individuales.
- Sobrecarga Laboral y Ratios: La inadecuación de la ratio enfermera-paciente es el factor de riesgo más citado. En urgencias, la imprevisibilidad de la demanda impide una planificación eficaz, generando picos de actividad que desbordan la capacidad de respuesta del personal. La percepción de «falta de tiempo» para brindar un cuidado de calidad genera un profundo malestar moral14.
- Turnicidad y Sueño: El trabajo a turnos rotatorios, especialmente aquellos que incluyen noches (night shifts), altera los ritmos circadianos, provocando trastornos del sueño crónicos que disminuyen la capacidad de recuperación psicofísica del profesional, haciéndolo más vulnerable al estrés.
- Violencia Laboral: Un hallazgo preocupante es la alta incidencia de agresiones verbales y físicas en urgencias. El personal de enfermería es el objetivo principal de la violencia externa por parte de pacientes intoxicados, psiquiátricos o familiares angustiados por los tiempos de espera. La exposición continua a la hostilidad se correlaciona fuertemente con altos niveles de Despersonalización y deseo de abandonar la profesión15.
- Ambiente Físico: El ruido constante, la iluminación artificial permanente y la falta de espacio en los boxes de urgencias contribuyen a la fatiga sensorial y cognitiva.
El Impacto de la Pandemia COVID-19:
La literatura post-2020 revela un cambio de paradigma. Si bien el Burnout ya era prevalente, la pandemia actuó como un catalizador que exacerbó todas las dimensiones.
- Miedo y Aislamiento: Durante las primeras olas, el miedo al contagio propio y de familiares, sumado a la escasez de Equipos de Protección Individual (EPI), generó niveles de ansiedad sin precedentes.
- Duelo y Trauma: La exposición a una tasa de mortalidad masiva, a menudo en soledad (pacientes muriendo sin familiares), provocó en muchos enfermeros síntomas compatibles con el Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT). Estudios comparativos indican que los niveles de Agotamiento Emocional aumentaron entre un 15% y un 25% respecto a los datos pre-pandemia16.
- Fatiga Pandémica: Tras la fase aguda, la persistencia de la presión asistencial y la sensación de falta de reconocimiento social e institucional han cronificado el desgaste, llevando a lo que algunos autores denominan «la gran renuncia» en enfermería.
Consecuencias del Síndrome:
Las repercusiones del Burnout en urgencias son multidimensionales y graves:
- A nivel físico: Se reporta un aumento de cefaleas tensionales, trastornos gastrointestinales, fatiga crónica y alteraciones musculoesqueléticas.
- A nivel psicológico: Aumenta el riesgo de depresión, ansiedad, insomnio y consumo de psicofármacos o alcohol como mecanismo de evasión.
- A nivel profesional e institucional: El Burnout es el principal predictor de la intención de abandono (turnover intention). Además, se ha demostrado una correlación directa entre los niveles de agotamiento del personal y la disminución de la seguridad del paciente: aumento de errores en la administración de medicación, menor vigilancia clínica, infecciones asociadas a la asistencia sanitaria y una comunicación deficiente con el equipo médico y los pacientes17.
DISCUSIÓN
Los resultados obtenidos en esta revisión bibliográfica ponen de manifiesto una realidad preocupante: el Síndrome de Burnout en los servicios de urgencias no es un fenómeno aislado ni transitorio, sino una problemática estructural crónica que se ha visto severamente agravada por la pandemia de COVID-19. La prevalencia media encontrada, situándose en torno al 40-50% para el Agotamiento Emocional, coincide con lo reportado en grandes estudios multicéntricos internacionales, como los realizados por el consorcio RN4CAST en Europa18.
Interpretación de los Hallazgos y Comparativa:
Al contrastar los datos de enfermería de urgencias con otras especialidades, se observa un patrón distintivo. Mientras que en unidades como Cuidados Paliativos u Oncología el desgaste suele vincularse al duelo y la carga emocional sostenida (fatiga por compasión), en urgencias el detonante principal parece ser la disonancia entre la demanda y los recursos. La «imprevisibilidad» del servicio genera una tensión constante de alerta (arousal) que impide la recuperación fisiológica del profesional entre turnos. Autores como Aiken et al. sugieren que por cada paciente adicional en la ratio enfermera/paciente, la probabilidad de sufrir Burnout aumenta un 23% y la mortalidad de los pacientes un 7%19.
Es interesante notar la discrepancia hallada respecto a la dimensión de Realización Personal. A diferencia de lo que ocurre en Atención Primaria, donde la burocracia mina la vocación, en urgencias muchos profesionales mantienen alta su realización personal gracias a la percepción de «salvar vidas» de forma inmediata. Esto sugiere que las intervenciones no deben enfocarse tanto en «remotivar» al personal (que ya está motivado vocacionalmente), sino en «protegerlo» del entorno tóxico que le impide ejercer su labor con calidad.
El «Efecto Tsunami» Post-COVID:
La literatura analizada post-2020 introduce una nueva variable: el daño moral (moral injury). Durante la pandemia, los enfermeros de urgencias se vieron obligados a tomar decisiones éticas extremas (triaje de recursos vitales, restricción de acompañamiento familiar) que entraban en conflicto con sus valores deontológicos. Este daño moral, sumado al agotamiento físico, ha creado un sustrato de desesperanza que explica el aumento de las bajas laborales por ansiedad y depresión en el último bienio. Estudios recientes indican que el aplauso social inicial se ha transformado en una exigencia desmedida por parte de la población, aumentando la hostilidad percibida y cerrando el círculo del cinismo o despersonalización como barrera defensiva20.
Implicaciones para la Seguridad del Paciente:
La correlación hallada entre Burnout y errores clínicos es, quizás, el hallazgo más alarmante para la gestión sanitaria. Un profesional con altos niveles de despersonalización tiende a cosificar al paciente, reduciendo la empatía y la vigilancia clínica. La fatiga cognitiva asociada al agotamiento emocional provoca lapsus de atención que, en un entorno donde se manejan drogas vasoactivas o de alto riesgo, pueden ser fatales. Por tanto, invertir en la salud mental del enfermero no es solo una medida de salud laboral, sino una estrategia directa de seguridad del paciente y eficiencia económica (prevención de eventos adversos)21.
Propuestas de Intervención:
Basándonos en la evidencia revisada, las estrategias de prevención deben abordarse desde una perspectiva multinivel:
- Nivel Organizacional: Es imperativo ajustar las ratios enfermera-paciente a las recomendaciones internacionales, no solo basándose en el censo de camas, sino en la agudeza y complejidad de los casos (acuity-based staffing). Asimismo, la implementación de turnos «anti-estrés» (rotaciones más ergonómicas) y la presencia de psicólogos clínicos dedicados al personal sanitario en las propias unidades son medidas costo-efectivas a largo plazo22,26.
- Nivel Grupal: Fomentar espacios de descompresión emocional, como los Grupos Balint o sesiones de debriefing clínico tras eventos críticos (RCP, politraumatismos pediátricos), ayuda a procesar el trauma de forma colectiva y refuerza el apoyo entre pares23.
- Nivel Individual: El entrenamiento en Mindfulness (Atención Plena), resiliencia y gestión de emociones ha demostrado reducir los niveles de cortisol y mejorar la percepción de autoeficacia, aunque estas medidas son insuficientes si no se acompañan de cambios estructurales24,25.
Limitaciones del Estudio:
Esta revisión presenta ciertas limitaciones. La heterogeneidad de los estudios incluidos (diferentes versiones del MBI, distintos sistemas sanitarios) dificulta la comparación directa de prevalencias. Además, existe un posible sesgo de publicación, ya que los estudios con resultados negativos suelen publicarse menos. Por último, la naturaleza transversal de la mayoría de las investigaciones impide establecer relaciones de causalidad firmes, siendo necesarios más estudios longitudinales para evaluar la eficacia real de las intervenciones preventivas.
CONCLUSIONES
- El Síndrome de Burnout en enfermería de urgencias alcanza niveles epidémicos tras la pandemia, caracterizándose por un elevado Agotamiento Emocional y Despersonalización, derivados principalmente de la sobrecarga asistencial y la falta de recursos.
- Existe una asociación innegable entre el desgaste profesional y el deterioro de la calidad asistencial, evidenciada en un aumento de errores de medicación y una menor seguridad del paciente.
- Los factores organizacionales (ratios inadecuadas, turnicidad, precariedad) tienen un peso mayor que los factores individuales en la génesis del síndrome.
- Es urgente transicionar de un modelo centrado en la «resiliencia individual» a uno de «responsabilidad institucional», implementando políticas de staffing seguro y programas de apoyo psicológico activo para evitar el colapso de la fuerza laboral de enfermería.
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