Dinámica familiar y conductas adictivas: una revisión desde la perspectiva sistémica

14 abril 2026

AUTORES

  1. Belén Sieso Gracia. F.E.A Psiquiatría Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  2. Lucas Santiago Piñeiro. F.E.A. Psicología Clínica Hospital Nuestra Señora de Gracia. Zaragoza, España.
  3. Marina Guarch Oncins. F.E.A. Psicología Clínica Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.

 

RESUMEN

La drogodependencia ha sido abordada desde múltiples modelos teóricos; sin embargo, la perspectiva sistémica relacional permite comprender el consumo de sustancias no solo como un fenómeno individual, sino como un síntoma que adquiere significado dentro de la dinámica familiar. El presente artículo revisa las principales aportaciones teóricas sobre las características de las familias donde uno de sus miembros presenta problemas de consumo, la posible función del síntoma en el sistema y los elementos fundamentales para su abordaje terapéutico. Se analizan contribuciones de autores como Stanton y Todd, Cirillo y Cancrini, así como propuestas estructurales como el modelo de Sant Pau. Desde esta perspectiva, el consumo puede vincularse a dificultades en los procesos de individuación, configuraciones triangulares, experiencias de abandono afectivo o fallos estructurales en la parentalidad y conyugalidad. Finalmente, se plantean líneas de intervención que integran el tratamiento especializado en adicciones con el abordaje familiar sistémico.

PALABRAS CLAVE

Trastornos relacionados con sustancias, abuso de sustancias, relaciones familiares, terapia familiar, sistemas familiares, terapia sistémica.

ABSTRACT

Substance abuse has been addressed through multiple theoretical frameworks; however, the systemic-relational perspective allows for an understanding of addiction not merely as an individual condition but as a symptom that acquires meaning within family dynamics. This article reviews the main theoretical contributions concerning family characteristics in cases where one member presents substance abuse problems, the possible function of the symptom within the system, and key elements for therapeutic intervention. Contributions from authors such as Stanton and Todd, Cirillo, and Cancrini are analyzed, along with structural approaches such as the Sant Pau model. From this viewpoint, substance use may be linked to individuation difficulties, triangular configurations, experiences of emotional abandonment, or structural failures in parenting and conjugal relationships. Finally, intervention guidelines are proposed that integrate specialized addiction treatment with systemic family therapy.

KEY WORDS

Substance-related disorders, substance abuse, family relations, family therapy, family systems, systemic therapy.

DESARROLLO DEL TEMA

La comprensión de las conductas adictivas ha evolucionado desde modelos centrados exclusivamente en el individuo hacia perspectivas que incorporan dimensiones relacionales y contextuales. La bibliografía sobre drogodependencias es variada y diferentes autores proponen distintos modelos para entender el consumo desde una perspectiva relacional sistémica. En ese sentido, para aproximarse a explicaciones relacionales sobre las drogodependencias habrá que tener en cuenta principios generales de la teoría sistémica, como que el síntoma es una manera de comunicar y que aparece ante pautas de transacción disfuncionales en el sistema. Esto es lo que permite hacer una exploración amplia sobre la estructura, la comunicación, los juegos relacionales, el ciclo vital de la familia, el desarrollo de la parentalidad y la conyugalidad, inspeccionando el momento de emergencia del síntoma en su contexto.

Características de la dinámica familiar en la drogodependencia:

En lo referente a las dinámicas relacionales que predominan en las drogodependencias, múltiples autores proponen que las conductas de drogodependencia tienen características que involucran al sistema familiar.

En su libro Terapia familiar del abuso y adicción a las drogas Stanton y Todd definen que la conducta adictiva por parte de los hijos se activaría cuando el sistema conyugal se ve amenazado y ayudaría a desviar el conflicto conyugal. En esta situación triangular, que dificulta la capacidad de separación del individuo, el comportamiento adictivo ofrece una resolución paradójica al dilema de pertenecer/salir de la familia1.

Por su parte, Stefano Cirillo en La familia del toxicodependiente enfatiza el componente de abandono afectivo que ha experimentado la persona a lo largo de su historia relacional familiar. Este abandono se lo explica debido a diversas circunstancias que dan lugar a un bloqueo parental, por ejemplo, relación disfuncional con la familia extensa, relación de estancamiento dentro de la pareja conyugal, dificultades estructurales del núcleo familiar, dificultades de índole económico y social2.

Por otro lado, al analizar factores de riesgo que se observan en las familias donde uno o más miembros tiene una drogodependencia, se aprecia un modelo adictivo familiar, que se caracterizaría por gran dependencia entre sus miembros, necesidad de calmar tensiones a través de elementos externos, dificultad en la puesta de límites a los hijos, dificultad para inculcar la capacidad de espera para la satisfacción3.

En otra línea, según el modelo de Sant Pau, las drogodependencias podrían encontrarse típicamente en lo que consideramos familias multiproblemáticas. Esto es, aquellas en que se produce un fracaso simultáneo de la parentalidad y la conyugalidad, con unas características estructurales de adaptabilidad caótica, cohesión desligada y jerarquía poco definida4.

En lo que se refiere a las aportaciones de Cancrini en su libro La Caja de Pandora, éste define cuatro posibles tipologías en las drogodependencias, aunque de forma general encuadra la drogodependencia dentro de la patología de la desvinculación, y enfatiza la gran dependencia del drogodependiente respecto a su familia de origen. Más específicamente, las cuatro tipologías serían las siguientes:

A: Toxicomanía traumática: En ella, la persona ha vivido una situación traumática y la patología debuta en un momento temprano de la individuación, en el cual no ha construido vínculos fuertes fuera de la familia.

B: Toxicomanía del área neurótica o B: con una estructura familiar típica que se caracteriza por fuerte implicación de uno de los padres, rol periférico del otro padre, estructura de triángulo perverso, debilidad de los límites entre subsistemas, polaridad hijo malo/bueno, modelo comunicativo caracterizado por la contradicción en los mensajes.

C: Toxicomanía de transición: a nivel individual se caracteriza por la existencia de mecanismos neuróticos y psicóticos, que en la clínica se reflejan en estados de excitación alternados por otros depresivos. A nivel familiar, aparecen componentes típicos de familias de transacción psicótica, como la presencia de mensajes paradójicos o incongruentes, existencia de un miembro prestigioso, así como existencia de hybris simétrica en la pareja parental.

D: Toxicomanía sociopática: en ella se encuentra un modelo familiar similar al tipo B en los casos más leves, y en los más graves, el modelo se asemeja al que se aprecia en las familias desligadas. En este tipo de toxicomanía, Cancrini también da relevancia al componente de historia de abandono vivido en la infancia5.

Función del síntoma en el sistema familiar:

Es importante remarcar que no existe una única explicación relacional del consumo, ni resulta adecuado homogeneizar todas las conductas adictivas. Además, el análisis debe incorporar una perspectiva basada en el macrosistema, considerando también la posible función sociocultural de las drogas en determinados contextos, por ejemplo, la función que cumplen como rituales de paso en la adolescencia.

Asimismo, el consumo de sustancias también se ha visto relacionado con aspectos caracteriales como la necesidad de recompensa, la gratificación inmediata, la búsqueda de sensaciones, o la evitación del displacer. Si bien estos se tratan de cuestiones individuales, pueden guardar relación con patrones familiares aprendidos6.

Respecto a la función que cumple las drogas en el sistema familiar, se podrían resumir en las siguientes hipótesis, que agruparían la bibliografía al respecto:

1. La que habla de la dificultad del sistema para favorecer la desvinculación de uno de sus miembros y hace referencia a la droga como una manera de resolver el conflicto entre pertenencia/individuación.

2. La que describe situaciones triangulares, y por lo tanto, explica el consumo del hijo como una manera de desviar el conflicto parental, o bien en el contexto de un juego de alianzas transgeneracionales que genera una configuración relacional hijo prestigioso/hijo drogadicto. Esta segunda hipótesis se ligaría con la primera, ya que a veces explicaría el juego relacional subyacente a las dificultades de individuación a las que aludía en la hipótesis 1.

3. La que incorpora la visión del trauma o abandono durante la infancia, y en ese sentido, otorga a la droga la función de desconectarse del contenido traumático y mitigar las emociones asociadas al proceso de separación de las figuras parentales. También podría encuadrarse dentro de la hipótesis 1.

4. La que pone el foco en la estructura desligada familiar y en el deterioro de la parentalidad (por ejemplo, el contexto hiponormativo de las familias multiproblemáticas). En ese caso, como suele ocurrir en esta tipología familiar, el síntoma no serviría para mantener el equilibrio homeostático.

5. La que se explica en el contexto de la relación conyugal, como refleja la película Los días de vino y rosas. En esta película se puede apreciar la función del consumo para aliviar la tensión conyugal y generar pseudoarmonía en la pareja7.

 

Elementos para el tratamiento e intervención:

En primer lugar, se requiere de una valoración diagnóstica acerca del tipo de sustancia, tiempo de consumo, análisis de la demanda, motivación para el cambio… Esto nos puede servir a la hora de plantear objetivos progresivos en la deshabituación y en la construcción de la alianza terapéutica.

En ese sentido, lo indicado sería que la persona fuera acompañada en una unidad específica para que pueda recibir un tratamiento intensivo con estrategias de reducción de daños, tratamientos sustitutivos, terapia individual, grupal y familiar6.

En lo que concierne a la terapia familiar, como norma general habrá que analizar la demanda de los diferentes miembros del sistema, que determinará la posibilidad o no de abrir un espacio familiar8.

Si se plantea la posibilidad de incluir a miembros de la familia, se elaborarán las primeras hipótesis relacionales. Serán éstas las que den un sentido a decisiones acerca de los miembros de la familia que se convocan a la terapia, y en general al curso del proceso terapéutico. Entre las posibles líneas de intervención se encuentran:

  • Definición y clarificación de la estructura familiar.
  • Reorganización de la jerarquía y ruptura de coaliciones o triangulaciones.
  • Mejora de la comunicación y reducción de mensajes contradictorios.
  • Ampliación de la mitología familiar.
  • Trabajo específico sobre parentalidad y conyugalidad.
  • Refuerzo de vínculos fraternos.
  • Promoción de procesos de individuación

 

CONCLUSIÓN

La perspectiva sistémica permite comprender la drogodependencia como un fenómeno relacional que adquiere sentido dentro de la organización familiar y del contexto sociocultural. Las distintas configuraciones descritas —triangulaciones, bloqueos parentales, estructuras desligadas o dinámicas de abandono— muestran que el consumo puede cumplir funciones diversas, desde la regulación del conflicto hasta la mitigación del sufrimiento psíquico.

El tratamiento requiere integrar dispositivos especializados en adicciones con intervenciones familiares orientadas a modificar las pautas relacionales que sostienen el síntoma. Solo a través de una mirada que contemple simultáneamente individuo, familia y contexto será posible favorecer procesos de cambio duraderos y promover una reorganización más saludable del sistema.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Stanton MD, Todd TC. Terapia familiar del abuso y adicción a las drogas. Buenos Aires: Gedisa, 1988.
  2. Cirillo S, Berrini R, Cambiaso G, Mazza R. La familia del toxicodependiente. Barcelona: Paidós, 1999.
  3. Abeijón JA, Larcón A. Drogas y atención primaria II. Madrid: Fundación Ciencias de la Salud, 2000.
  4. Vallès E, Vázquez C, Vilà M, Ninot G. Terapia familiar con familias multiproblemáticas. Barcelona: Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, 1998.
  5. Cancrini L. La caja de Pandora. Barcelona: Paidós, 1989.
  6. Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad. Guía de práctica clínica sobre trastornos por consumo de sustancias. Madrid: Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, 2010.
  7. Los días de vino y rosas [película]. Dirigida por Blake Edwards. Burbank (CA): Warner Bros, 1962.
  8. Moreno A. Manual de terapia familiar. Madrid: Editorial Síntesis, 2014.

 

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