AUTORES
- Coraima Pascual Pérez. Médico Interno Residente de Cirugía General y del Aparato Digestivo. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
- Laura Acero Cajo. Médico Interno Residente de Medicina Interna. Hospital Royo Villanova, Zaragoza, España.
- Álvaro Mayordomo Ruiz. Médico Interno Residente de Cirugía Pediátrica. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
- Alba Lucía Bernad Ansó. Médico Interno Residente de Cirugía General y del Aparato Digestivo. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
- Paula Aizpiolea Martínez. Médico Interno Residente de Cirugía General y del Aparato Digestivo. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
- Sonia Cantín Blázquez. Facultativo Especialista Cirugía General y del Aparato Digestivo. Unidad Cirugía Esofagogástrica y Sarcomas, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
RESUMEN
Los eventos adversos (EA) relacionados con la asistencia sanitaria constituyen un importante problema de seguridad del paciente, especialmente en las especialidades quirúrgicas. En Cirugía General, la complejidad de los procedimientos, la variabilidad clínica de los pacientes y la necesidad de intervenciones invasivas incrementan el riesgo de aparición de complicaciones asociadas a la atención sanitaria.
Diversos estudios epidemiológicos han demostrado que los servicios quirúrgicos concentran una proporción significativa de eventos adversos hospitalarios. En España, el estudio ENEAS estimó una incidencia global de EA del 8,4 %, de los cuales aproximadamente la mitad se consideraron evitables. En el ámbito de la Cirugía General, los eventos infecciosos representan la categoría más frecuente, siendo la infección del sitio quirúrgico uno de los EA más habituales.
La identificación de factores de riesgo asociados, como mayor comorbilidad, intervenciones urgentes o mayor complejidad quirúrgica, resulta fundamental para el desarrollo de estrategias preventivas. En este contexto, herramientas como la metodología Global Trigger Tool han demostrado utilidad para la detección sistemática de eventos adversos en pacientes hospitalizados.
El objetivo de este trabajo es revisar la situación actual de los eventos adversos en Cirugía General, analizar los principales factores asociados a su aparición y destacar las estrategias disponibles para mejorar la seguridad del paciente en el ámbito quirúrgico.
PALABRAS CLAVE
Seguridad del paciente, eventos adversos, complicaciones intraoperatorias, cirugía general, calidad de la atención de salud.
ABSTRACT
Adverse events (AEs) related to healthcare represent a significant patient safety issue, particularly in surgical specialties. In General Surgery, the complexity of procedures, patient clinical variability, and the need for invasive interventions increase the risk of complications associated with healthcare delivery.
Several epidemiological studies have shown that surgical departments account for a significant proportion of hospital adverse events. In Spain, the ENEAS study estimated an overall incidence of AEs of 8.4%, with approximately half considered preventable. In the field of General Surgery, infectious events represent the most frequent category, with surgical site infection being one of the most common adverse events.
The identification of associated risk factors, such as higher comorbidity burden, emergency procedures, and increased surgical complexity, is essential for the development of preventive strategies. In this context, tools such as the Global Trigger Tool methodology have demonstrated usefulness in the systematic detection of adverse events in hospitalized patients.
The aim of this study is to review the current situation of adverse events in General Surgery, analyze the main factors associated with their occurrence, and highlight the available strategies to improve patient safety in the surgical setting.
KEY WORDS
Patient safety, adverse events, intraoperative complications, general surgery, quality of health care.
INTRODUCCIÓN
La seguridad del paciente constituye uno de los pilares fundamentales de la calidad asistencial en los sistemas sanitarios modernos. En este contexto, los eventos adversos (EA) se definen como cualquier incidente no intencionado relacionado con la atención sanitaria que produce daño al paciente y que no está directamente asociado con la evolución natural de la enfermedad de base.
Las especialidades quirúrgicas presentan un riesgo particularmente elevado de EA debido a la naturaleza invasiva de los procedimientos, la complejidad técnica y la heterogeneidad clínica de los pacientes.
En Cirugía General, los EA pueden aparecer tanto en el periodo intraoperatorio como en el postoperatorio, incluyendo complicaciones infecciosas, alteraciones gastrointestinales, problemas en el control del dolor o fallos en la cicatrización de anastomosis. La identificación sistemática de estos eventos mediante metodologías estructuradas, como el Global Trigger Tool, permite detectar EA que podrían pasar desapercibidos con los sistemas tradicionales de notificación, y constituye una herramienta clave para implementar estrategias de mejora en la seguridad del paciente1-4. La metodología Trigger Tool ha demostrado ser eficaz para la detección de eventos adversos en Cirugía General, con valores de sensibilidad y especificidad de aproximadamente 86,0 % y 93,6 %, respectivamente, lo que respalda su utilidad como herramienta de vigilancia clínica3.
CLASIFICACIÓN DE EVENTOS ADVERSOS:
Los EA pueden clasificarse en:
- Eventos adversos prevenibles: derivados de errores humanos o fallos en los sistemas asistenciales.
- Eventos adversos no prevenibles: ocurren a pesar de una correcta práctica clínica y no pueden evitarse con el conocimiento científico actual.
Los eventos adversos también pueden clasificarse según la gravedad del daño utilizando escalas estandarizadas. Un ejemplo ampliamente utilizado es la clasificación del National Coordinating Council for Medication Error Reporting and Prevention (NCC MERP), que organiza los EA en distintos niveles, desde aquellos que causan lesiones temporales y reversibles, hasta los que pueden derivar en daño permanente o muerte del paciente2.
INCIDENCIA DE EVENTOS ADVERSOS EN CIRUGÍA GENERAL:
La incidencia de eventos adversos en pacientes quirúrgicos ha sido ampliamente estudiada en diferentes países.
El Estudio de Práctica Médica de Harvard (HMPS), pionero en el análisis de EA, reportó una incidencia global del 3,7 %. Dentro de este estudio, las especialidades quirúrgicas concentraron una proporción importante de eventos adversos, alcanzando el 16,1 %, mientras que las especialidades médicas presentaron tasas inferiores4.
En España, el estudio ENEAS identificó una incidencia de EA relacionados con la atención hospitalaria del 8,4 %, de los cuales aproximadamente el 42,6 % se consideraron prevenibles. Las especialidades quirúrgicas mostraron las tasas más elevadas de eventos adversos, destacando Cirugía Cardíaca (20 %), Torácica (20 %), Vascular (16,9 %), Urología (10,4 %) y Cirugía General (10,3 %)4.
En Cirugía General, la elevada frecuencia de intervenciones y la heterogeneidad de patologías tratadas contribuyen a una incidencia significativa de eventos adversos4.
TIPOS DE EVENTOS ADVERSOS MÁS FRECUENTES:
Entre los eventos adversos descritos en Cirugía General, las complicaciones infecciosas son las más frecuentes, destacando especialmente las relacionadas con el sitio quirúrgico. Estas complicaciones pueden prolongar la estancia hospitalaria, requerir reintervención quirúrgica y aumentar la morbimortalidad 4.
Otros eventos adversos comunes incluyen:
- Mal control del dolor postoperatorio
- Abscesos intraabdominales
- Íleo paralítico
- Fístulas anastomóticas
- Complicaciones hemorrágicas
Si bien la mayoría de estos EA provocan daño leve o moderado, una proporción significativa puede derivar en complicaciones graves o incluso en la muerte del paciente3-4.
DISCUSIÓN
La detección sistemática de eventos adversos es fundamental para mejorar la seguridad del paciente en Cirugía General. Herramientas estructuradas, como el Global Trigger Tool, han demostrado ser eficaces para identificar EA que pueden pasar desapercibidos con los sistemas tradicionales de notificación1-4.
Diversos factores se han relacionado con un mayor riesgo de EA en cirugía, incluyendo la comorbilidad del paciente, la complejidad del procedimiento, la cirugía urgente y la edad avanzada. La identificación precoz de estos factores permite implementar estrategias de prevención y de optimización perioperatoria4.
Estudios recientes muestran que aproximadamente la mitad de los EA son potencialmente prevenibles, lo que subraya la importancia de estrategias de prevención estructuradas 3-4.
Entre las más efectivas destacan:
- Protocolos de seguridad quirúrgica.
- Listas de verificación (checklists).
- Programas de mejora continua de calidad.
- Formación del personal sanitario.
- Sistemas de notificación y análisis de incidentes.
Estas medidas han demostrado reducir la incidencia de complicaciones y mejorar los resultados clínicos5.
En este contexto, el Surgical Safety Checklist de la World Health Organization ha demostrado reducir complicaciones y mortalidad relacionadas con cirugía en grandes cohortes internacionales y estudios observacionales, incluyendo el análisis prospectivo de Abbott et al., 2018, que mostró una reducción significativa de la mortalidad intrahospitalaria y de complicaciones postoperatorias, lo que respalda su uso como estrategia estructurada de seguridad del paciente en Cirugía General6.
CONCLUSIÓN
Los EA representan un problema relevante en Cirugía General y constituyen un importante indicador de calidad asistencial. Una proporción significativa es potencialmente prevenible mediante estrategias estructuradas de seguridad del paciente.
Las complicaciones infecciosas, especialmente las del sitio quirúrgico, continúan siendo los EA más frecuentes. La identificación de factores de riesgo y la aplicación de herramientas de detección sistemática como el Global Trigger Tool permiten mejorar la vigilancia y prevención de EA en el entorno quirúrgico.
La implementación sistemática de programas de seguridad del paciente constituye una estrategia clave para reducir la incidencia de eventos adversos y mejorar los resultados quirúrgicos.
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