AUTORES
- David Jiménez Romero. Graduado en Enfermería. Enfermero en el Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza, España).
- Ana Isabel Castillejo Albarracín. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza, España).
RESUMEN
Introducción: La obtención de un acceso vascular es una de las intervenciones más importantes en situaciones de urgencia y emergencia, puesto que permiten la administración farmacológica en el menor tiempo posible. La vía intravenosa ha demostrado ser el método de elección, aunque en determinadas situaciones puede ser difícil de canalizar, por lo que la vía intraósea es una alternativa rápida y eficaz.
Objetivo: Comparar la eficacia del acceso intravenoso y del acceso intraóseo en situaciones de urgencia y emergencia.
Material y método: Se realizó una revisión bibliográfica mediante la búsqueda de artículos científicos en Google Académico, utilizando descriptores DeCS como “infusiones intraóseas”, “cateterismo periférico”, “emergencias” y “enfermería”, combinando la búsqueda con el conector booleano ‘’AND’’ y aplicando como criterios de inclusión artículos en español a partir del año 2022, seleccionándose así finalmente 5 artículos para su análisis.
Resultados: Los estudios revisados muestran que la vía intraósea presenta altas tasas de éxito en el primer intento de punción, incluso superiores a la vía intravenosa en pacientes críticos, y que cuando ambas se utilizan como primera opción no hay diferencias significativas en tiempo de actuación. Además, algunos fármacos administrados por vía intraósea presentan una biodisponibilidad similar a la intravenosa. Sin embargo, la vía intravenosa permite mayores velocidades de infusión y un menor coste económico.
Conclusiones: La vía intraósea supone una alternativa segura, rápida y eficaz cuando no se puede conseguir un acceso venoso en situaciones de emergencia. No obstante, su bajo uso se relaciona a la baja formación del personal sanitario, por lo que la implementación de programas formativos podría aumentar y mejorar su uso.
PALABRAS CLAVE
Infusiones intraóseas, cateterismo periférico, emergencias, enfermería.
ABSTRACT
Introduction: Obtaining vascular access is one of the most important interventions in urgent and emergency situations, as it allows for the administration of medications in the shortest possible time. The intravenous route has proven to be the method of choice, although in certain situations it can be difficult to cannulate, making the intraosseous route a rapid and effective alternative.
Objective: To compare the effectiveness of intravenous and intraosseous access in urgent and emergency situations.
Material and method: A literature review was carried out by searching for scientific articles in Google Scholar, using DeCS descriptors such as “intraosseous infusions”, “peripheral catheterization”, “emergencies” and “nursing”, combining the search with the boolean connector “AND” and applying as inclusion criteria articles in Spanish from the year 2022 onwards, thus finally selecting 5 articles for analysis.
Results: The reviewed studies show that the intraosseous route has high success rates on the first attempt, even higher than the intravenous route in critically ill patients, and that when both are used as the first option, there are no significant differences in treatment time. Furthermore, some drugs administered intraosseously have similar bioavailability to those administered intravenously. However, the intravenous route allows for higher infusion rates and is less expensive.
Conclusions: Intraosseous access is a safe, rapid, and effective alternative when venous access cannot be obtained in emergency situations. However, its low usage is related to the insufficient training of healthcare personnel; therefore, the implementation of training programs could increase and improve its use.
KEY WORDS
Infusions, intraosseous, catheterization, peripheral, emergencies, nursing.
INTRODUCCIÓN
Las urgencias y emergencias son momentos que requieren de una intervención inmediata. Las urgencias, por un lado, son situaciones en los que la vida del paciente no corre peligro pero que requieren de una intervención con el menor tiempo posible mientras que, por otro lado, las emergencias son aquellas situaciones en las que la vida del paciente corre peligro y se necesita de una intervención inmediata1,2.
La obtención del acceso vascular supone una de las intervenciones más importantes dentro de este tipo de intervenciones tras asegurar la vía aérea y garantizar la respiración según la valoración ‘’ABCDE’’, permitiendo así la administración terapéutica, existiendo dos formas de acceso vascular principales, la vía intravenosa y la vía intraósea1,3.
Así, el método de elección para el acceso vascular es la vía intravenosa. Dicha vía consta de dos tipos principales de acceso, la vía venosa periférica (abbocath) siendo este el método de elección en emergencias extrahospitalarias, en el cual se seleccionará el catéter a usar en función al calibre venoso que se presente tratando de puncionar el miembro desde la zona distal (mano) hacia la proximal (flexura y brazo). Y el acceso venoso central, a través de las venas yugular, subclavia o femoral y, en caso de los catéteres centrales de inserción periférica (PICC) desde la vena basílica o cefálica, dejando así la punta del catéter en el tercio inferior de la vena cava superior, alojándose así en circulación central y debiéndose de comprobar con una radiografía de tórax la correcta colocación de este1,3.
A pesar de ser la técnica de elección, en algunas situaciones de emergencias no es posible conseguir un buen acceso intravenoso dentro de la brevedad que se requiere, siendo a veces incluso imposible de conseguir, por lo que surge así la necesidad de una vía alternativa, siendo la vía intrósea1.
La vía intraósea supone un acceso alternativo urgente para la infusión farmacológica y de sueroterapia. Su uso está basado en la red capilar venosa encontrada en la cavidad medular de los huesos largos la cual no colapsa ante situaciones críticas como la parada cardiorrespiratoria, pudiendo así administrar medicación al sistema circulatorio central. Este tipo de acceso supone una vía temporal y su uso se debe limitar en tiempo en torno24-72 horas, debiéndose retirar tan pronto como sea posible y sustituir por un acceso venoso para así reducir el número y riesgo de complicaciones1,4.
Existen diversos dispositivos para poder administrar farmacología de forma óptima a través del espacio intraóseo, siendo los más utilizados4:
- Dispositivos de taladro recargable (EZ-IO de VidaCare): es el más usado, consiste en una ‘’aguja-broca’’ con un catéter estéril que se inserta a modo de taladro3,4.
- Dispositivos de colocación por disparo: podemos encontrar los dispositivos para inserción esternal (Dispositivo FAST) que consiste en un conjunto de agujas en función a una principal y los dispositivos no esternales como el Bone Injection Gun (B.I.G), los cuales consisten en un muelle que impulsa la aguja hacia la profundidad elegida en función del sitio a puncionar3,4.
- Dispositivos de colocación manual: consistiendo en una aguja y un mango para poder agarrarlo y usarlo aplicando fuerza2,3.
Las zonas de inserción en las punciones intraóseas son, la tibia proximal (2 cm por debajo de la tuberosidad tibial), tibia distal (en la zona más prominente del maléolo interno), húmero proximal (colocando el brazo en aducción y puncionando a 45º), el esternón (pudiéndose solo usar el dispositivo FAST) y la cresta ilíaca (en la zona baja de la espina ilíaca)1,2,4.
Así, las principales complicaciones que podemos observar en la vía intravenosa periférica pueden ser flebitis, trombosis venosa, extravasación del catéter, síndrome compartimental, infección local o sistémica y fractura del catéter mientras que, en la central infección del torrente sanguíneo, trombosis, oclusión, mala colocación, embolia gaseosa y en el acceso intraóseo fracturas óseas, extravasación por mal posición, osteomielitis, embolia grasa, síndrome compartimental, dolor (por lo que se aconseja la administración de lidocaína al 2% previa), sepsis y punción articular entre otros1,3,4.
OBJETIVOS:
Objetivo general:
Realizar una comparación entre el acceso intravenoso y el acceso intraóseo en situaciones de urgencias y emergencias.
Objetivos específicos:
- Describir el acceso intravenoso.
- Determinar los diferentes accesos intravenosos.
- Realizar una descripción del acceso intraóseo.
- Mostrar los diferentes dispositivos usados en el acceso intraóseo y las zonas donde se inserta.
MATERIAL Y MÉTODO
Para la comparación del uso de la vía intraósea y la vía intravenosa, se ha realizado una búsqueda bibliográfica a través de Google Académico con las palabras claves obtenidas a partir de los descriptores DeCS, usando así las palabras ‘’ Infusiones intraóseas, Cateterismo Periférico, emergencias, enfermería’’ para la realización de la búsqueda mediante el conector booleano ‘’AND’’ y obteniéndose un total de 108 resultados.
Tras ello se usó el filtro de solo artículos en español y se filtraron los artículos en función del año en que se ha publicado, cogiendo solo artículos a partir de 2022, por lo que se obtuvieron un total de 31 artículos.
Finalmente se han escogido un total de 5 artículos, adjuntos en la bibliografía.
RESULTADOS
En la amplia mayoría de casos en los que se realiza una canalización de un acceso vascular óptimo, según un estudio observacional, solo se realiza un 0,4% mediante dispositivo intraóseo. Sin embargo, más del 85% de las inserciones resultan en una canalización exitosa en el primer intento, logrando superar así la tasa de éxito frente a los dispositivos intravenosos al primer intento1.
Así, otro estudio, cita que la mayoría de los casos en los que la vía intraósea es usada fue tras un primer intento fallido de vía intravenosa resultando en peores resultados ya que aumenta el tiempo de inicio de infusión terapéutico. Por ello, se hizo en otro estudio una comparación en los que la vía venosa periférica fue la primera vía usada frente otro en el que la vía intraósea fue la primera vía utilizada, determinando así que frente al tiempo no hay diferencias significativas, aunque por cada 100 pacientes, 2 pacientes más con intraósea conseguían una recuperación circulatoria, así como 1 más conseguía recuperación neurológica que en la intravenosa5.
Así, también se ha observado mediante el uso de morfina en ambos accesos vasculares ya mencionados que, farmacocinéticamente hablando, tanto la vía intraósea como la intravenosa presentan parámetros equivalentes, por lo que se sugiere una biodisponibilidad parecida, aunque no se debe de generalizar a todos los fármacos ya que puede depender del propio fármaco, el hueso donde se inserte y el tipo de paciente1.
Otro punto para comparar es que la vía intraósea ha resultado ser significativamente más cara, aunque determinados kits se puedan reutilizar, que el uso de la vía intravenosa, por lo que, económicamente hablando, no se debería de plantear el uso de primera elección de la intraósea como rutina1.
En cuanto a la velocidad de flujo administrado, la vía intravenosa permite la administración de líquidos más rápido que la vía intraósea, aunque dentro de esta última, se ha observado que la inserción en el húmero proximal permite un mayor flujo que en la tibia distal por su cercanía con la circulación central, siendo más eficaz en situaciones como paradas cardiorrespiratorias. Aun así, es importante destacar que en ambos casos dependerá del tipo de calibre usado1,3.
Además, en base a las complicaciones graves, en la vía intraósea no se suelen observar, respaldando la seguridad de este tipo de dispositivos ya que estas son poco frecuentes en adultos puesto que, además, las complicaciones encontradas fueron leves como el dolor, dificultad de penetración ósea o extravasación farmacológica1.
Por último, una limitación bastante importante es el gran desconocimiento en el uso del dispositivo intraóseo frente al intravenoso, el cual es bastante común. Por ello la falta de programas específicos para el uso de la terapia intraósea hace que su uso sea menor, demostrándose además que una buena formación en ello hace que aumente la tasa de éxito en la técnica y mejorando el nivel de confianza por parte del equipo enfermero por lo que la formación es esencial para la efectividad y mejorar su uso1.
CONCLUSIONES
En conclusión, según la evidencia científica revisada la vía intraósea es una alternativa, segura, rápida y eficaz para conseguir un buen acceso vascular en situaciones de urgencias y emergencias, en especial cuando no es posible conseguir un buen acceso venoso, aunque en caso de que se pueda conseguir, siempre debe de ser el de elección.
A pesar de la baja utilización de los dispositivos intraóseos en la práctica clínica, presenta altas tasas de éxito y tiempos de actuación similares a la vía intravenosa cuando se usa como primer intento.
Además, varios estudios han mostrado que la biodisponibilidad entre una vía y otra es similar, aunque esta equivalencia no ha de ser extrapolada a todos los fármacos. Por otro lado, aunque la vía intravenosa permite mayores velocidades de infusión y supone un menor coste, la vía intraósea destaca por su rapidez de inserción y su alta probabilidad de éxito en pacientes críticos.
Así, la vía intraósea debe de considerarse una alternativa de segunda línea tras varios intentos fallidos de intentar un acceso intravenoso, siendo una técnica segura y eficaz. No obstante, su poco uso se relaciona con una falta de formación hacia el equipo enfermero, por lo que, como recomendación futura, se podría favorecer el desarrollo y apoyo de programas para así aumentar la seguridad del personal sanitario y mejorar la efectividad de este tipo de técnicas para disminuir costes y complicaciones con relación a su uso.
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