Cistoadenofibroma seroso de paraovario: A propósito de un caso

29 mayo 2026

Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.81.63.001

 

AUTORES

  1. Eva Valle Blasco. Hospital de Alcañiz, Teruel. España.
  2. Valentín Ruiz de Santaquiteria Torres. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
  3. María del Mar Rubio Arroyo. Hospital Universitario de Donostia, San Sebastián. España.
  4. Paula Sancho Marquina. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
  5. Irene Sancho Marquina. Centro de Salud Valdespartera, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.

 

RESUMEN

Objetivo: describir un caso de un cistoadenofibroma de paraovario y realizar una revisión de los escasos casos publicados hasta el momento.

Materiales y métodos: el caso presentado se trata de una paciente con un hallazgo casual de quiste de paraovario en la que en un principio se decide seguimiento, pero posteriormente se opta por exéresis tras aplicación del modelo de riesgo IOTA Adnex. En cuanto a la búsqueda bibliográfica se llevó a cabo en la base de datos de Pubmed.

Resultados: se encontraron 68 resultados una vez establecidos unos criterios de búsqueda y tras una primera revisión y una posterior lectura más exhaustiva se seleccionaron 21 artículos para realizar esta revisión.

Conclusiones: el cistoadenofibroma de paraovario es un tumor extremadamente raro con características ecográficas que pueden simular equivocadamente malignidad; por ello, resulta importante sospecharlo en el diagnóstico diferencial del estudio de las tumoraciones quísticas tubáricas.

PALABRAS CLAVE

Quistes ováricos, quiste paraovárico, neoplasias ováricas, enfermedades del ovario.

ABSTRACT

Objective: to describe a case of paraovarian cystadenofibroma and to review the few cases published to date.

Materials and methods: the case presented is of a patient with a chance discovery of a paraovarian cyst in whom follow-up was initially decided, but exeresis was subsequently chosen after application of the IOTA Adnex risk model. Regarding the bibliographic search, it was carried out in the Pubmed database.

Results: 68 results were found once search criteria were established and after an initial review and a subsequent more exhaustive reading, 21 articles were selected to carry out this review.

Conclusions: paraovarian cystadenofibroma is an extremely rare tumor with ultrasound characteristics that can falsely simulate malignancy, Therefore, it is important to suspect it in the differential diagnosis of the study of tubal chemical tumors.

KEY WORDS

Ovarian cysts, paraovarian cyst, ovarian neoplasms, ovarian diseases

INTRODUCCIÓN

Los quistes de paraovario son masas líquidas con origen en el mesosálpinx o ligamento ancho, situadas en la proximidad del ovario y la trompa de Falopio. Estos suponen del 5 al 20% de todas las masas anexiales1,2.

Pueden aparecer en un amplio rango de edad, incluida la adolescencia, mujeres en edad reproductiva y posmenopáusicas2,3.

La mayoría tienen un comportamiento benigno, siendo la incidencia de malignidad en la mayoría de series de casos de alrededor un 2-3%, aunque, en alguna de las últimas revisiones se ha estimado una incidencia de malignidad de hasta un 25-30%1,2.

Los quistes simples de paraovario se originan de restos embriológicos del sistema urogenital o de la invaginación de la serosa de la trompa de Falopio, clasificándose a nivel histológico en paramesonéfricos, mesonéfricos y mesoteliales1,2. Estos suelen ser quistes serosos benignos como cistoadenomas o cistoadenofibromas, siendo poco frecuente los tumores borderline o malignos2.

Aunque puede resultar complicado en muchas ocasiones el diagnóstico diferencial entre un quiste de ovario y paraovario, se considera de utilidad el denominado “signo de división” o “split sign” en el que se aprecia mediante un movimiento de empuje con la sonda vaginal la disociación del quiste respecto del ovario. La medición del Ca 125 no ha demostrado aumentar la precisión diagnóstica de la ecografía1,3.

La presentación más frecuente del quiste de paraovario es en forma de quiste simple con paredes finas (inferior a 3mm) y de contenido anecoico2. El riesgo de malignidad aumenta si se identifican proyecciones papilares en su interior, existiendo una mayor posibilidad de que se identifique como tumor borderline en el examen anatomopatológico1,2. La progresión en el tamaño de la masa o que esta sea mayor de 5cm también se ha descrito como factor de riesgo3.

Dado que los quistes de paraovario son una entidad poco frecuente, y especialmente el cistoadenofibroma, la evidencia actual al respecto es limitada. Por ello, el objetivo de este trabajo es revisar y analizar las últimas publicaciones acerca del tema.

OBJETIVOS

Describir un caso de un cistoadenofibroma de paraovario y realizar una revisión de los escasos casos publicados hasta el momento.

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Se presenta el caso de una paciente de 20 años que consulta por menstruación irregular durante los meses previos. Se realiza una anamnesis detallada y no se detectan antecedentes personales ni familiares de interés. Es una paciente nulípara y que utiliza el preservativo como método anticonceptivo.

Se realiza ecografía ginecológica (imagen 1-4) en la que se visualiza imagen líquida anexial derecha de 44x33x45mm, bien delimitada, de paredes gruesas, con varias proyecciones papilares en toda su superficie, de menos de 7mm (pero más de 4 papilas), sin vascularización, bien diferenciada, sugestiva de quiste de paraovario. El resto de la exploración ecográfica es normal.

Se decide manejo expectante y se realiza control al año. La ecografía entonces es similar a la previa, con bajo riesgo de malignidad a pesar de que tiene un criterio M IOTA. Se solicitan marcadores tumorales que resultan negativos (CA 125: 18).

En la reevaluación al año la paciente se encuentra asintomática, pero se plantea intervención o control cada 3-6 meses tras informarle de un riesgo según el IOTA Adnex de 37% de malignidad y 32% de borderline. Finalmente se decide de manera consensuada con la paciente la intervención quirúrgica.

Se realiza laparoscopia exploradora con hallazgos durante la intervención de quiste de 7-8 cm de paraovario derecho con adherencias de fimbrias tubáricas en su superficie. El útero se encuentra lateralizado hacia el lado derecho y se visualiza trompa y ovario izquierdo normales. Se realiza quistectomía laparoscópica sin incidencias.

El postoperatorio cursa con normalidad, así como las revisiones hasta 2 años postcirugía. La Anatomía Patológica informa de “cistoadenofibroma seroso”.

MATERIAL Y MÉTODO

Dado el diagnóstico anatomopatológico de cistoadenofibroma de paraovario y dada la baja incidencia de esta entidad se decidió realizar una revisión bibliográfica acerca del tema.

La búsqueda bibliográfica se llevó a cabo en la base de datos de Pubmed y, aunque inicialmente la intención era incluir únicamente revisiones sistemáticas y metaanálisis sobre quistes de paraovario de los últimos 10 años, dada la escasa bibliografía encontrada se incluyeron reportes de casos y revisiones de la literatura, siendo alguno de estos estudios más antiguo. Con estos criterios se encontraron 68 resultados y tras una primera revisión se descartaron aquellos estudios que no parecían resultar útiles y se seleccionaron 27 estudios para una lectura más exhaustiva. Finalmente, se eligieron 21 publicaciones para realizar nuestra revisión.

Aspectos éticos: Para la publicación del caso se contó con el consentimiento informado de la paciente para el uso de datos de su historia clínica. Se garantiza la confidencialidad de la información.

RESULTADOS

Los quistes paratubáricos y los quistes paraováricos son términos que se pueden utilizar indistintamente para referirse a quistes ubicados en el mesosálpinx o el ligamento ancho4. Estos quistes suelen ser benignos y se originan más comúnmente en el mesotelio. No obstante, también pueden ser restos de los conductos paramesonéfricos (mülleriano) y mesonéfrico (de Wolff)5.

La estimación de su incidencia según los últimos estudios publicados oscila entre un 5-20% de todas las lesiones anexiales4,6, aunque hay revisiones de tumoraciones anexiales intervenidas por laparoscopia que reportan hasta un 25-30.8% de quistes de paraovario7,8. A pesar de que la etapa reproductiva es en la que más frecuentemente aparecen, sobre todo en la tercera o cuarta década de la vida, también hay casos descritos en la adolescencia (4%) y en mujeres posmenopáusicas (6%)4,9.

Histopatológicamente, son en su mayoría benignos: quistes simples (75%) y lesiones neoplásicas benignas (25%)4,6. Microscópicamente, están revestidos por un único epitelio ciliado de tipo tubárico sin estratificación, sin atipia citológica ni mitosis9.

También existen, aunque son muy pocos los casos reportados en la literatura, los tumores paraováricos malignos y los tumores borderline. La incidencia notificada de malignidad es de alrededor del 2-3%4,6,9,10.

Aunque antes se creía que la mayoría de los quistes de paraovario de origen neoplásico se debían a una transformación maligna de los quistes de paraovario simples, en la actualidad existe evidencia de que pueden surgir de novo. Generalmente estos quistes de paraovario neoplásicos son quistes serosos benignos. Los tipos histológicos del tumor paraovárico benigno incluyen cistoadenoma seroso, cistoadenoma seroso papilar, cistoadenofibroma seroso, cistoadenoma mucinoso y cistoadenoma endometrioide6.

Los tumores borderline se definen por características malignas sin invasión del estroma4. La mayoría de los casos descritos en la literatura de tumores borderline de paraovario han sido en mujeres premenopáusicas11.

En cuanto a los cistoadenofibromas: son tumores antimullerianos epiteliales benignos normalmente localizados en el ovario, sin embargo, también pueden hallarse en otras localizaciones como la trompa, siendo estos muy raros y existiendo tan solo 18 casos descritos12.

Macroscópicamente la lesión suele ser un fragmento sacular de tejido, de aspecto quístico, de consistencia membranosa y coloración blanco-violácea. A la apertura, se pueden identificar múltiples formaciones papilomatosas adheridas a la pared interna, blanco-amarillentas y firmes12.

Suelen ser asintomáticos por lo que no es infrecuente su hallazgo casual durante procedimientos quirúrgicos realizados por otros motivos1,2,3. Los síntomas aparecen cuando se produce un crecimiento excesivo o en caso de hemorragia, rotura o torsión 3. Sin embargo, estos son acontecimientos raros, por lo que realizar un correcto diagnóstico diferencial con los quistes ováricos va a ser crucial para evitar cirugías innecesarias 1. Aunque la complicación más frecuente es la torsión ovárica, debido a que este tipo de quistes se desarrollan en el ligamento ancho y no tienen pedículo, la torsión es rara (2-16%)4. El riesgo de torsión aumenta cuando el diámetro del quiste supera los 50mm9.

La técnica de elección para realizar el diagnóstico es la ecografía (transabdominal, transvaginal o transrectal)3, aunque también pueden ser de utilidad la tomografía computarizada o la resonancia magnética4,6.

El Grupo Internacional para el Análisis de los Tumores Ováricos (IOTA group) ha desarrollado un modelo de riesgo para analizar tumores ováricos y paraováricos según sus características ecográficas y añadiendo variables clínicas y analíticas (Ca 125)13.

Teniendo en cuenta el contexto clínico de cada paciente en cuestión, el diagnóstico diferencial debe incluir quiste ovárico, quiste mesentérico, linfangiomas abdominales, pseudoquiste pancreático, quiste econocócico, duplicación intestinal quística o mesotelioma quístico4,9. Aun así, es relativamente frecuente realizar un diagnóstico erróneo de masas quísticas ováricas porque es posible que no se visualice una separación clara entre el quiste y los anejos ipsilaterales4.

Por otro lado, se debe de sospechar de un tumor borderline o maligno cuando en la ecografía se encuentren hallazgos como proyecciones papilares, septum o fibromas intramurales4,14,15.

Uno de los problemas en el diagnóstico diferencial de los cistoadenofibromas (ováricos o paraováricos) sería que hasta en un 52-64%16,17 se describen como quistes con proyecciones papilares en el interior de su pared, lo que puede confundir con tumores borderline, como fue en nuestro caso y lo que motivo la cirugía. Al incluir los criterios de descripción del tumor en IOTA Adnex el riesgo de malignidad fue 37.4% por el hallazgo de las papilas intraquísticas. Parece que la diferencia entre el cistoadenofibroma y el tumor borderline sería que las proyecciones papilares del primero tendrían sombra acústica por debajo de ellas (signo de Timor) además de la ausencia de flujo Doppler en las mismas18. En nuestro caso si hubiéramos demostrado la presencia de sombra acústica posterior el riesgo en IOTA Adnex habría bajado a 7.2% (riesgo de borderline 6.3%).

También, según algunos estudios, el riesgo de malignidad de los quistes paratúbaricos es mayor cuando el tamaño del quiste es mayor de 50mm5,10. En estos casos, es recomendable medir los valores de los marcadores tumorales séricos (CA 125, CEA, LDH, AFP, BHCG) ya que podrían ser útiles para diferenciar entre quistes benignos y malignos, aunque sus valores están elevados solo en el 54% de las neoplasias malignas y en el 6% de las lesiones benignas. Se ha descrito una relación entre tumores paraováricos rotos de malignidad limítrofe y valores extremadamente altos de CA125, sin embargo, no hay suficientes estudios sobre el valor predictivo de los niveles de CA125 para los quistes de paraovario malignos4,19.

A pesar de los avances técnicos en imagen, el diagnóstico correcto suele establecerse mediante la exploración quirúrgica abdominopélvica4.

El manejo que se lleva a cabo depende de una variedad de factores como la sintomatología de la paciente, el tamaño del quiste, las características de la masa en las pruebas de imagen realizadas y la sospecha de malignidad9.

Un quiste paratubárico o paraovárico simple y asintomático puede manejarse de manera expectante10.

Algunos autores han considerado que aquellos quistes de paraovario cuyas dimensiones superen los 30mm deben extirparse, debido a su mayor posibilidad de crecimiento y riesgo de torsión. Los quistes más pequeños pueden aspirarse, aunque existe un mayor riesgo de recurrencia. En cuanto a los quistes de tamaño mayor a 150mm el tratamiento de elección es la escisión quirúrgica4. Tradicionalmente, los quistes paratubáricos de mayor tamaño se trataban mediante laparotomía media, sin embargo, debido a las ventajas de los procedimientos laparoscópicos como la mejor recuperación del paciente, la menor estancia hospitalaria y el menor dolor postoperatorio, hoy en día se tiende a preferir el abordaje mínimamente invasivo5,20. Se suelen utilizar las dos siguientes técnicas quirúrgicas: la primera incluye la aspiración del líquido quístico a través del laparoscopio y la segunda incluye la realización de una fenestración del quiste antes de extirparlo8,20. Pese a las ventajas de la vía laparoscópica, en una revisión sistemática se calculó que hasta en un 57% de los casos examinados se había realizado un abordaje quirúrgico mediante laparotomía4.

Debido a los escasos informes publicados acerca del pronóstico de los tumores de paraovario de tipo borderline será importante la vigilancia a largo plazo para detectar recurrencias tras cirugías conservadoras de la fertilidad. No obstante, hasta el momento no se han informado casos de recurrencia o metástasis en estas pacientes21.

El modelo IOTA Adnex es una nueva herramienta que nos puede ayudar al diagnóstico y seguimiento de tumores, o en caso de no estar disponible, debemos utilizar los descriptores o las reglas simples de IOTA.

CONCLUSIONES

El cistoadenofibroma es un tumor ovárico incluido en el grupo de tumores benignos mixtos y estromales, excepcionalmente descrito en la trompa, motivo por el que reportamos este caso. Normalmente son asintomáticos y su manejo puede ser conservador, con el inconveniente de que su apariencia ecográfica más habitual puede confundirnos con un tumor borderline, en cuyo caso podría estar indicada la quistectomía laparoscópica. Histológicamente, están constituidos por estroma conectivo con agrupaciones de papilas edematosas en la cara interna del quiste que pueden ser visibles en ecografía transvaginal. La diferencia ecográfica entre estas papilas y las de un tumor borderline sería la ausencia de vascularización constatada con Doppler color y la presencia de sombra acústica posterior (signo de Timor). En estos casos, deberíamos optar por un manejo expectante.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Savelli L, Ghi T, De Iaco P, Ceccaroni M, Venturoli S, et al. Paraovarian/paratubal cysts: comparison of transvaginal sonographic and pathological findings to establish diagnostic criteria. Ultrasound Obstet Gynecol. 2006,28(3):330-4.
  2. Smorgick N, Herman A, Schneider D, Halperin R, Pansky M. Paraovarian cysts of neoplastic origin are underreported. JSLS. 2009,13(1):22-6.
  3. Kiseli M, Caglar GS, Cengiz SD, Karadag D, Yılmaz MB. Clinical diagnosis and complications of paratubal cysts: review of the literature and report of uncommon presentations. Arch Gynecol Obstet. 2012,285(6):1563-9.
  4. Stefanopol IA, Baroiu L, Neagu AI, Danila DM, Nechifor A, et al. Clinical, Imaging, Histological and Surgical Aspects Regarding Giant Paraovarian Cysts: A Systematic Review. Ther Clin Risk Manag. 2022,18:513-522.
  5. Romeo P, Loria G, Martinelli C, Ercoli A, Romeo C. Minimally invasive management of a giant paratubal cyst in an adolescent female: Case report and review of the literature in the pediatric population. Front Pediatr. 2022,10:1080797.
  6. Zvizdic Z, Bukvic M, Murtezic S, Skenderi F, Vranic S. Giant Paratubal Serous Cystadenoma in an Adolescent Female: Case Report and Literature Review. J Pediatr Adolesc Gynecol. 2020,33(4):438-440.
  7. Rueda C, Arbeláez F, Ruiz AM. Manejo de masas anexiales benignas por laparoscopia: experiencia en la unidad de endoscopia ginecológica del Hospital Infantil Universitario Lorencita Villegas de Santos (1995-1999). Rev Colomb Obstet Ginecol. 2001,52(1):87-96.
  8. Smorgick N, Herman A, Schneider D, Halperin R, Pansky M. Paraovarian cysts of neoplastic origin are underreported. JSLS. 2009,13(1):22-6.
  9. Asare EA, Greenberg S, Szabo S, Sato TT. Giant Paratubal Cyst in Adolescence: Case Report, Modified Minimal Access Surgical Technique, and Literature Review. J Pediatr Adolesc Gynecol. 2015,28(5):e143-5.
  10. Bohîlțea RE, Cîrstoiu MM, Turcan N, Ionescu CA. Ultrasound diagnostic of mesonephric paraovarian cyst – case report. J Med Life. 2016,9(3):280-3.
  11. Baek J. Paratubal borderline serous tumor in a postmenopausal woman: a case report. Pan Afr Med J. 2019,32:129.
  12. Claros I, Argüelles J, Sáenz de Santamaría I, Clambor LA, et al. Cistoadenofibroma seroso paratubárico. Prog Obstet Ginecol. 1999,42(4):335-8.
  13. Van Calster B, Van Hoorde K, Valentin L, Testa A, Fischerova D et al. Evaluating the risk of ovarian cancer before surgery using the ADNEX model to differentiate between benign, borderline, early and advanced stage invasive, and secondary metastasic tumours: prospective multicentre diagnostic study. BMJ. 2014,349:G5920.
  14. Mehawej J, El Helou N, Wang L, Mhawech-Fauceglia P. Paratubal serous borderline tumor in an 85 years old woman: A case report. Gynecol Oncol Rep. 2020,32:100559.
  15. Lee S, Ahn KH, Park HT, Hong SC, Lee YJ, et al. Paratubal Borderline Malignancy: A Case of a 17-Year-Old Adolescent Female Treated with Laparo-Endoscopic Single-Site Surgery and a Review of the Literature. J Pediatr Adolesc Gynecol. 2016,29(1):74-6.
  16. Virgilio B.A., De Blasis I., Sladkevicius P et al. Imaging in gynecological disease (16): clinical and ultrasound characteristics of serous cystadenofibromas in adnexa. Ultrasound Obstet Gynecol. 2019:54,823-830.
  17. Korbin CD, Brown DL, Welch WR. Paraovarian cystadenomas and cystadenofibromas: sonographic characteristics in 14 cases. Radiology. 1998,208(2):459-62.
  18. Goldstein SR, Timor-Tritsch I, Monda S, Popliolek D, Monteagudo A. OC25.03: Ultrasound appearance of cystadenofibroma: can we reduce surgical intervention? Ultrasound Obstet Gynecol. 2009,34(Suppl 1):49
  19. Kajiyama A, Edo H, Takeya C, Kubushiro K, Oharaseki T, et al. Spontaneously Ruptured Paraovarian Tumor of Borderline Malignancy with Extremely Elevated Serum Carbohydrate Antigen 125 (CA125) Levels: A Comparison of the Imaging and Pathological Features. Am J Case Rep. 2017,18:919-25.
  20. Bhansakarya R, Subedi S. Laparoscopic Management of Large Right Paratubal Cyst: A Case Report. JNMA J Nepal Med Assoc. 2020,58(227):501-4.
  21. Limaiem F, Halouani A. An uncommon paratubal cyst: Serous borderline tumor. Clin Case Rep. 2023,11(3):e7140.

 

ANEXOS

Imagen 1. Ecografía cistoadenofibroma seroso de paraovario. Propiedad de Eva Valle Blasco

Imagen 2. Ecografía cistoadenofibroma seroso de paraovario. Propiedad de Eva Valle Blasco

 

Imagen 3. Ecografía cistoadenofibroma seroso de paraovario. Propiedad de Eva Valle Blasco

 

Imagen 4. Ecografía cistoadenofibroma seroso de paraovario. Propiedad de Eva Valle Blasco

 

 

Publique con nosotros

Indexación de la revista

ID:3540

Últimos artículos