Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.46.94.002
AUTORES
- Mariana Berenice Chacón Manzanilla. PLESS. Instituto de Ciencias Humanas INCIH. Mérida, Yucatán.
- Brayan Rafael Cetina Ku. PLESS. Instituto de Ciencias Humanas INCIH. Mérida, Yucatán.
- Brayan Jesús Chi Katun. PLESS. Instituto de Ciencias Humanas INCIH. Mérida, Yucatán.
- Rosa Asunción Paullada Martínez. PLESS. Instituto de Ciencias Humanas INCIH. Mérida, Yucatán.
- Anette Aylin Yermo Cervantes. PLESS. Instituto de Ciencias Humanas INCIH. Mérida, Yucatán.
- Dr. Rudy Antonio Cob Tejeda. Doctor en Ciencias De La Educación. Instituto de Ciencias Humanas. INCIH. Mérida, Yucatán.
RESUMEN
Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) continúan siendo un problema importante de salud pública, principalmente en los jóvenes universitarios, debido a la falta de información adecuada y a la presencia de conductas de riesgo. El objetivo de esta investigación fue determinar el nivel de conocimiento sobre las ETS en estudiantes universitarios de Mérida, Yucatán. Se realizó un estudio cuantitativo, descriptivo y transversal en una muestra de 272 estudiantes de entre 18 y 35 años pertenecientes a diferentes licenciaturas, principalmente Odontología y Diseño Gráfico. Para la recolección de datos se aplicó un cuestionario estructurado de 22 preguntas relacionadas con formas de contagio, prevención, percepción del riesgo y conocimientos sobre ETS. Los resultados mostraron que la mayoría de los estudiantes posee conocimientos generales sobre las principales formas de transmisión y prevención de las ETS, especialmente en relación con el uso del preservativo y el VIH/SIDA. Sin embargo, también se identificaron deficiencias en el reconocimiento de algunas infecciones, como la hepatitis, además de persistencia de ciertos mitos relacionados con las formas de contagio. Asimismo, varios participantes reconocieron que una persona puede portar una ETS sin presentar síntomas visibles. Se concluye que, aunque los universitarios cuentan con conocimientos básicos sobre salud sexual, todavía existen vacíos de información que pueden influir en conductas de riesgo, por lo que es necesario fortalecer las estrategias de educación sexual y promoción de la salud dentro de las instituciones universitarias.
PALABRAS CLAVE
Enfermedades de transmisión sexual, ITS, VIH/SIDA, VPH, salud sexual, educación sexual, estudiantes universitarios, prevención, conocimiento, salud pública.
ABSTRACT
Sexually transmitted diseases (STDs) continue to represent a major public health issue, particularly among university students, due to inadequate information and the persistence of risk behaviors. The aim of this study was to determine the level of knowledge about STDs among university students in Mérida, Yucatán. A quantitative, descriptive, and cross-sectional study was conducted with a sample of 272 students aged between 18 and 35 years from different academic programs, mainly Dentistry and Graphic Design. Data were collected using a structured questionnaire consisting of 22 questions related to modes of transmission, prevention, risk perception, and knowledge of STDs.
The results showed that most students possess general knowledge regarding the main forms of STD transmission and prevention, especially concerning condom use and HIV/AIDS. However, deficiencies were also identified in the recognition of certain infections, such as hepatitis, as well as the persistence of some myths related to transmission routes. Furthermore, several participants acknowledged that an individual may carry an STD without presenting visible symptoms.
It is concluded that, although university students have basic knowledge of sexual health, important information gaps still remain that may influence risk behaviors. Therefore, it is necessary to strengthen sexual education and health promotion strategies within university institutions.
KEY WORDS
Sexually transmitted infections, STI’s, HIV/AIDS, HPV, sexual health, sexual education, university students, prevention, knowledge, public health.
INTRODUCCIÓN
Las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) persisten como un desafío crítico de salud pública en México. De acuerdo con datos de la Secretaría de Salud, el grupo etario más vulnerable es el de jóvenes entre 18 y 25 años, quienes presentan los índices de incidencia más elevados. Esta vulnerabilidad se atribuye a la adopción de comportamientos de riesgo y a una persistente carencia de información precisa, lo que subraya la necesidad de fortalecer el conocimiento sobre prevención, especialmente en el ámbito universitario.
La realización de este trabajo se justifica por la urgencia de diseñar estrategias preventivas en contextos locales. En Mérida, Yucatán, los reportes indican que las ITS afectan en gran medida a adultos jóvenes, lo que demanda una evaluación del impacto de las campañas educativas actuales. A pesar de los esfuerzos institucionales, investigaciones previas sugieren que la población estudiantil aún posee información fragmentada sobre salud sexual, lo que incrementa la probabilidad de decisiones riesgosas y la consecuente propagación de enfermedades.
Bajo este panorama, el presente estudio evalúa el nivel de conocimiento en estudiantes universitarios en las áreas de Odontología y Diseño Gráfico. La relevancia de este enfoque radica en el potencial de estos perfiles: los estudiantes de Odontología poseen una perspectiva clínica sobre las manifestaciones orales de las ITS, mientras que los de Diseño Gráfico pueden contribuir a la creación de campañas educativas efectivas.
Como señala la Organización Mundial de la Salud, mejorar la educación en salud es imperativo para reducir la transmisión y combatir la estigmatización. Dado que los universitarios actúan como agentes multiplicadores de información, entender sus deficiencias cognitivas es el primer paso para diseñar intervenciones que mejoren la toma de decisiones y la calidad de vida de los jóvenes1-17.
OBJETIVOS
OBJETIVO GENERAL:
Determinar el nivel de conocimiento sobre las enfermedades de transmisión sexual (ETS) en adultos jóvenes pertenecientes a diferentes carreras universitarias en la ciudad de Mérida, Yucatán.
OBJETIVO ESPECÍFICO:
Evaluar el nivel de conocimiento sobre el riesgo de las enfermedades de transmisión sexual en adultos jóvenes universitarios.
Identificar si existen diferencias en el nivel de conocimiento sobre ETS entre estudiantes de distintos géneros.
Comparar el nivel de conocimiento sobre ETS entre adultos jóvenes que han recibido educación sexual formal y aquellos que no la han recibido.
Analizar la influencia de las campañas de prevención en el nivel de conocimiento sobre las ETS en adultos jóvenes de 18 a 35 años.
Determinar el grado de conocimiento sobre el VIH/SIDA en comparación con otras enfermedades de transmisión sexual en la población estudiada.
METODOLOGÍA
Diseño del estudio:
Se realizó un estudio con enfoque cuantitativo, de tipo descriptivo y de corte transversal, cuyo objetivo fue evaluar el nivel de conocimiento sobre las enfermedades de transmisión sexual (ETS) en estudiantes universitarios de la ciudad de Mérida, Yucatán. Este diseño permitió recopilar información en un único momento y analizar las características del conocimiento de los participantes respecto a las ETS.
Población y muestra:
La población de estudio estuvo conformada por estudiantes universitarios de dos instituciones de educación superior: la Academia 1 y la Academia 2, con una población aproximada de 4,100 estudiantes en conjunto. La muestra estuvo integrada por 272 estudiantes. De ellos, 136 pertenecían a la Academia 2 y 136 a la Academia 1. Los participantes correspondían principalmente a las carreras de Odontología, Diseño Gráfico y otras licenciaturas, con edades comprendidas entre 18 y 35 años.
Criterios de inclusión, exclusión y eliminación:
Se incluyeron estudiantes matriculados en las instituciones participantes, con edades entre 18 y 35 años, pertenecientes a las carreras seleccionadas y que aceptaron participar voluntariamente en el estudio mediante la firma del consentimiento informado. Se excluyeron aquellos estudiantes que no aceptaron participar en la investigación, que no asistieron el día de la aplicación del cuestionario o cuyos instrumentos no fueron contestados en su totalidad. Asimismo, se eliminaron del análisis los participantes que abandonaron el estudio durante el proceso o que no cumplieron con los criterios de inclusión establecidos.
Instrumento de recolección de datos:
La recolección de la información se realizó mediante un cuestionario estructurado compuesto por 22 ítems relacionados con el conocimiento sobre enfermedades de transmisión sexual, incluyendo aspectos como formas de contagio, métodos de prevención, percepción del riesgo y conocimiento sobre infecciones específicas como el VIH y el virus del papiloma humano. Las respuestas se registraron mediante una escala tipo Likert de cinco opciones. El instrumento fue elaborado a partir de la revisión de literatura científica sobre ETS y posteriormente revisado por un asesor metodológico con el fin de garantizar su validez de contenido. Para evaluar la consistencia interna del cuestionario se utilizó el coeficiente alfa de Cronbach, obteniéndose un valor aproximado de 0.79, lo cual indica un nivel adecuado de confiabilidad. Previo a la aplicación definitiva se realizó una prueba piloto para verificar la claridad de las preguntas y el tiempo requerido para su respuesta.
Procedimiento:
La aplicación del cuestionario se llevó a cabo dentro de las instalaciones de las instituciones participantes. Antes de iniciar la encuesta, los investigadores explicaron a los estudiantes los objetivos del estudio, así como las instrucciones para responder el instrumento. Posteriormente, los participantes que aceptaron formar parte del estudio firmaron el consentimiento informado y respondieron el cuestionario de forma anónima. La información recopilada fue utilizada exclusivamente con fines académicos y de investigación.
Análisis de datos:
Los datos obtenidos fueron organizados y analizados mediante estadística descriptiva, utilizando frecuencias, porcentajes y medidas de tendencia central para describir el nivel de conocimiento de los estudiantes sobre las ETS. El análisis permitió identificar patrones de conocimiento y posibles diferencias entre variables sociodemográficas como edad, género y carrera universitaria.
RESULTADOS
Caracterización de la Muestra (Demografía):
El análisis descriptivo de la muestra permitió identificar las particularidades sociodemográficas de los dos grupos de estudio, compuestos por adultos jóvenes de entre 18 y 35 años. En cuanto a la variable de edad, se observó una distribución concentrada en los 20 años, grupo que representó el 31% de los participantes en la universidad con el 26%.
Al analizar la distribución por género, se hallaron diferencias significativas entre instituciones: en la Universidad predominó el género femenino con un contundente 74%, mientras que la otra Universidad ve el perfil fue mayoritariamente masculino con un 62%. En el ámbito académico, la carrera de Odontología lideró la participación en la primera institución con un 80%, misma proporción (80%) que alcanzó la carrera de Diseño Gráfico, lo que permite contrastar las percepciones de salud sexual entre distintas áreas del conocimiento1-17.
Percepción Cultural y Conocimientos sobre ETS y VPH:
Sección 1: Cultura, se evaluó el nivel de acuerdo respecto a conceptos fundamentales de salud sexual. Un 42% de los encuestados manifestó estar totalmente de acuerdo en que el uso del condón actúa como factor protector frente al cáncer cervical en contextos de múltiples parejas. Asimismo, destaca un alto nivel de conciencia sobre la transmisión asintomática, ya que el 78% de los estudiantes coincide plenamente en que una persona infectada puede no presentar signos visibles de enfermedad.
Respecto a patologías específicas, se identificó que el conocimiento sobre la Hepatitis es limitado, pues el 35% de la muestra se posicionó en total desacuerdo con que esta sea una enfermedad de transmisión sexual. Por otro lado, al abordar las complicaciones de las ETS, el 50% de los participantes reconoce el vínculo entre estas infecciones y la infertilidad (sumando niveles de acuerdo), y un 56% tiene la certeza de que pueden derivar en cáncer de genitales en ambos sexos. Específicamente sobre el Virus del Papiloma Humano (VPH), el 44% identifica correctamente su relación directa con el desarrollo de cáncer cervical1-17.
Riesgos de Contagio y Transmisión:
Sección 2: Contagio, se analizó la percepción de vulnerabilidad. Los resultados indican que el 64% de los participantes reconoce la existencia de riesgo de adquirir una ETS desde la primera relación sexual. Es notable que la muestra posee una visión inclusiva sobre el riesgo, ya que el 80% rechaza la idea de que estas infecciones afectan únicamente a grupos específicos como homosexuales o trabajadores sexuales, entendiendo la vulnerabilidad general de la población activa. Además, existe un conocimiento sólido sobre la transmisión vertical, con un 63% de acuerdo total en que una mujer embarazada con VIH puede transmitir el virus al recién nacido.
Medidas de Prevención y Uso del Preservativo:
Finalmente, en la Sección 3: Prevención, se evaluó la efectividad percibida del condón. El 51% de los estudiantes lo considera una herramienta totalmente eficaz para prevenir el VIH/SIDA y otras ETS, mientras que un 32% adicional se muestra algo de acuerdo con esta afirmación. La percepción del preservativo como garante de seguridad es alta, con un 69% de los encuestados que lo califica como el método esencial para mantener relaciones sexuales más seguras. Por último, se refuerza la importancia de la prevención constante, pues el 82% de la población estudiada coincide en la necesidad de su uso regular, independientemente de la frecuencia de la actividad sexual1-17.
Sección 4: Creencias sobre Métodos y Transmisión:
En el apartado de creencias, se exploró la percepción sobre métodos anticonceptivos y vías de transmisión alternativas. Un 67% de los participantes manifestó estar totalmente de acuerdo en que las píldoras anticonceptivas no ofrecen protección contra las ETS o el VIH/SIDA, mostrando claridad en la diferencia entre métodos hormonales y de barrera.
Por otro lado, se analizó un mito común sobre el contagio por contacto casual: el 49% de la muestra está totalmente de acuerdo en que el VIH no se transmite por el contacto con saliva o sudor de una persona infectada, aunque un 17% aún se muestra totalmente en desacuerdo con esta afirmación, lo que sugiere una persistencia de desinformación en una minoría.
Finalmente, existe una percepción de riesgo generalizado, pues el 50% coincide totalmente en que las enfermedades de transmisión sexual no son exclusivas de la población adulta, reconociendo su impacto en jóvenes1-17.
Sección 5: Conocimientos Específicos sobre VIH/SIDA:
En cuanto a los mecanismos de transmisión y efectos del VIH/SIDA, los resultados muestran un sólido conocimiento preventivo. La gran mayoría (82%) está totalmente de acuerdo en que compartir agujas o jeringas con una persona infectada representa una vía de contagio directa. Asimismo, el 65% de los estudiantes reconoce que, a mayor número de parejas sexuales, se incrementa exponencialmente el riesgo de adquirir una infección.
Sobre el impacto biológico del virus, el 70% de los encuestados identifica correctamente que el VIH actúa afectando el sistema inmunológico del organismo. Estos datos reflejan que, si bien existen brechas en conceptos específicos de otras ETS, la información respecto al VIH es considerablemente más robusta entre los estudiantes universitarios1-17.
Sección 6: Factores de Riesgo y Portación:
Para concluir el análisis, la sección de Riesgo evaluó la comprensión sobre la portación asintomática y los métodos de contagio. Un hallazgo relevante es que el 50% de los participantes reconoce que las ETS pueden contagiarse incluso sin mediar una relación sexual completa (a través de otros fluidos o contactos). La importancia de la protección es subrayada por el 84% de la muestra, quienes están totalmente de acuerdo en que las relaciones sexuales sin protección son la causa principal de estas enfermedades.
En cuanto a la cronicidad y detección, el 69% comprende que una persona infectada con VIH puede ser transmisora del virus durante toda su vida. Finalmente, se destaca una alta conciencia sobre la portación invisible, ya que el 71% de los estudiantes está totalmente de acuerdo en que una persona puede ser portadora de una ETS o VIH y no manifestar síntomas visibles, lo que refuerza la necesidad de pruebas diagnósticas y prevención constante.
En resumen, la investigación evidencia que los estudiantes de ambas instituciones que poseen un conocimiento sólido sobre la efectividad del condón (valorado por el 82% como necesario) y las vías de transmisión del VIH. No obstante, existen áreas críticas que requieren atención, especialmente en el reconocimiento de la Hepatitis como ETS (35% de desconocimiento) y la persistencia de mitos sobre la transmisión por fluidos no infectantes en casi una quinta parte de la población estudiada1-17.
DISCUSIÓN
Los resultados obtenidos coinciden parcialmente con lo reportado por Uribe Alvarado et al. (2012), quienes evaluaron conocimientos sobre VIH/ETS en universitarios mexicanos de distintas áreas académicas y encontraron que más del 75% reconocía correctamente las principales vías de transmisión del VIH, especialmente el uso compartido de agujas y relaciones sexuales sin protección. En nuestro estudio, el 82% de los participantes identificó correctamente el riesgo de contagio por compartir agujas y el 84% reconoció que las relaciones sin protección son causa de ETS, lo cual muestra una clara coincidencia con dichos hallazgos.
Asimismo, los datos son congruentes con lo señalado por Caballero-Hoyos y Villaseñor-Sierra (2001), quienes reportaron que los estudiantes universitarios presentan mayor conocimiento en temas ampliamente difundidos (VIH, uso del condón), pero conservan mitos o confusiones respecto a otras infecciones como hepatitis o formas específicas de transmisión. En nuestro estudio, aunque el 70% reconoció que el VIH actúa sobre el sistema inmunológico y el 82% consideró necesario el uso del condón incluso con poca actividad sexual, se observó que el 35% estuvo totalmente en desacuerdo en considerar la hepatitis como ETS, lo que evidencia una contradicción importante entre conocimiento general y conocimiento específico.
Los hallazgos muestran que existe un nivel alto de conocimiento en temas tradicionalmente priorizados en campañas de salud pública, especialmente VIH/SIDA. Por ejemplo, el 80% reconoció que las ETS no afectan únicamente a homosexuales o trabajadoras sexuales. El 71% reconoció que se puede ser portador de una ETS sin síntomas, el 69% identificó que una persona con VIH puede estar infectada durante toda la vida.
Estos datos sugieren que las estrategias educativas han logrado impactar en la desmitificación parcial del VIH. Sin embargo, el hecho de que solo el 44% estuviera totalmente de acuerdo en que el VPH causa cáncer cervicouterino, y que exista un 15% que respondió “no sé”, indica una brecha relevante considerando que el VPH es una de las infecciones más prevalentes en población joven.
Comparativamente, Uribe Alvarado et al, señalaron que el conocimiento no necesariamente se traduce en prácticas preventivas consistentes, lo que sugiere que el componente cognitivo es necesario, pero no suficiente. En nuestro estudio no se evaluaron conductas, lo que representa una limitación metodológica y abre una línea futura de investigación.
A pesar de que ambas poblaciones tuvieron un tamaño de muestra equivalente (n=136), se identificaron diferencias estructurales significativas. En una de las muestras predominó la formación en Odontología (80%) y la participación del sexo femenino (74%), mientras que en la otra prevaleció la carrera de Diseño Gráfico (80%) y el sexo masculino (62%).
Desde una perspectiva crítica, estas diferencias podrían influir en el nivel de conocimiento, ya que estudiantes del área de la salud suelen tener mayor exposición a contenidos biomédicos. No obstante, los resultados globales muestran homogeneidad en muchas respuestas, lo que sugiere que el acceso a información sobre ETS no depende exclusivamente del área académica, sino también de campañas institucionales y medios digitales.
Implicaciones académicas y de salud pública, en los hallazgos sugieren que las campañas educativas han sido efectivas en temas de VIH, es necesario reforzar contenidos sobre VPH, hepatitis B y C, e infertilidad asociada a ETS, se deben diseñar intervenciones diferenciadas según perfil académico y género, futuras investigaciones deberían incluir variables conductuales para correlacionar conocimiento con prácticas reales1-17.
CONCLUSIÓN
La investigación se realizó con el propósito de evaluar el grado de conocimiento sobre las enfermedades de transmisión sexual, en estudiantes universitarios en la ciudad de Mérida, Yucatán. Para el desarrollo del estudio se empleó una metodología cuantitativa, aplicando un cuestionario estructurado de 22 reactivos a una muestra integrada por 272 estudiantes con edades comprendidas entre los 18 y 35 años. Dicho instrumento permitió analizar distintos aspectos relacionados con la cultura, las formas de contagio, las medidas de prevención, las creencias, el VIH/SIDA y la percepción de riesgo presentes en la población universitaria.
Los resultados obtenidos evidenciaron que, aunque una proporción importante de los estudiantes posee conocimientos básicos sobre las enfermedades de transmisión sexual, aún persisten vacíos de información en aspectos específicos como las vías de transmisión, el reconocimiento de síntomas tempranos, las complicaciones asociadas y la importancia del diagnóstico oportuno. Esta situación demuestra que el acceso a la información no siempre garantiza una comprensión completa de los riesgos asociados a las ETS.
Asimismo, el análisis de las características sociodemográficas permitió identificar que la mayor parte de los participantes se encuentra alrededor de los 20 años de edad, lo cual confirma que la población universitaria joven constituye un grupo prioritario para el desarrollo de estrategias educativas en salud sexual. De igual manera, la participación de estudiantes de distintas carreras, como odontología, diseño gráfico y otras áreas académicas, permitió observar diferencias en el nivel de conocimiento según el contexto educativo y la formación académica.
Otro aspecto relevante identificado en la investigación es que el conocimiento sobre las ETS no depende únicamente de la educación formal recibida, sino también de factores sociales, culturales y de acceso a fuentes confiables de información. La presencia de mitos, estigmas y desinformación puede influir negativamente en la percepción del riesgo y en la adopción de conductas preventivas entre los jóvenes universitarios.
Los resultados también ponen en evidencia la necesidad de fortalecer las estrategias de promoción de la salud dentro de las instituciones educativas, fomentando espacios de educación sexual integral que permitan a los estudiantes adquirir conocimientos claros y basados en evidencia científica. La educación en salud sexual no solo contribuye a la prevención de infecciones, sino que también promueve actitudes responsables, reduce la estigmatización de las personas que viven con estas enfermedades y mejora la toma de decisiones relacionadas con la salud reproductiva.
En este sentido, las universidades representan un escenario clave para la implementación de programas educativos, campañas de sensibilización y actividades de promoción de la salud que permitan ampliar el conocimiento sobre las enfermedades de transmisión sexual. La participación conjunta de docentes, profesionales de la salud y autoridades educativas puede contribuir significativamente al desarrollo de estrategias preventivas efectivas.
Finalmente, se concluye que es fundamental fortalecer los programas de educación sexual dirigidos a estudiantes universitarios, así como promover el uso adecuado de métodos de protección y el acceso a servicios de salud sexual. La implementación de talleres, campañas informativas y actividades educativas dentro de las instituciones académicas podría contribuir a mejorar el nivel de conocimiento sobre las ETS y a disminuir su incidencia en la población joven.
CONSIDERACIONES ÉTICAS
La presente investigación se desarrolló respetando los principios éticos establecidos para estudios con seres humanos y siguiendo las recomendaciones internacionales para la investigación en salud. La participación de los estudiantes fue completamente voluntaria. Antes de responder el cuestionario, cada participante recibió información clara sobre el propósito del estudio, los procedimientos de recolección de datos y el uso exclusivamente académico de la información obtenida. Todos los participantes firmaron un consentimiento informado mediante el cual aceptaron participar libremente en la investigación. Asimismo, se les informó que podían retirarse del estudio en cualquier momento sin que ello implicara consecuencias académicas o personales. Para garantizar la confidencialidad de la información, el cuestionario fue aplicado de manera anónima, evitando la recolección de datos personales que permitieran identificar a los participantes. Los datos obtenidos fueron utilizados únicamente con fines científicos y analizados de forma global. El estudio se consideró de riesgo mínimo, ya que únicamente implicó la aplicación de un cuestionario relacionado con conocimientos sobre salud sexual. No se realizaron intervenciones clínicas ni procedimientos invasivos. Los resultados se presentan de forma agregada y estadística, asegurando la protección de la identidad y la privacidad de todos los participantes.
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