AUTORES
- María Izquierdo Martínez. Graduada en Enfermería. Enfermera en Hospital Royo Villanova, Zaragoza, España.
- Beatriz Macía Gallel. Graduada en Enfermería. Enfermera en Centro de Salud Barrio Jesús, Zaragoza, España.
- Lucía Coloma Gutiérrez. Graduada en Enfermería. Enfermera de UCI en Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
- Nerea Sánchez Piñar. Graduada en Enfermería. Enfermera en Hospital Clínico Lozano Blesa, Zaragoza, España.
- Cristina Sánchez Torres. Graduada en Enfermería. Enfermera Gestora de Residencias del EAP Figueres, Girona, España.
- Teresa Gracia Puzo. Graduada en Enfermería. Enfermera en Centro de Salud Torrero-La Paz, Zaragoza, España.
RESUMEN
La gastroenteritis aguda es una inflamación del estómago y los intestinos que provoca principalmente diarrea, vómitos, dolor abdominal y, en algunos casos, fiebre. Su causa más frecuente es infecciosa o por la ingesta de alimentos o agua contaminados. Es una enfermedad habitual, autolimitada, pero su principal complicación es la deshidratación, sobre todo en niños y personas vulnerables. Desde enfermería, es clave la vigilancia del estado de hidratación, el control de signos vitales y la educación al paciente y la familia.
PALABRAS CLAVE
Gastroenteritis, deshidratación, rehidratación, NANDA, NOC, NIC.
ABSTRACT
Acute gastroenteritis is an inflammation of the stomach and intestines that primarily causes diarrhea, vomiting, abdominal pain, and, in some cases, fever. Its most frequent cause is infection or the ingestion of contaminated food or water. It is a common, self-limiting illness, but its main complication is dehydration, especially in children and vulnerable individuals. From a nursing perspective, monitoring hydration status, tracking vital signs, and educating the patient and family are crucial.
KEY WORDS
Gastroenteritis, dehydration, rehydration, NANDA, NOC, NIC.
INTRODUCCIÓN
La gastroenteritis es un trastorno del sistema digestivo que aparece de forma brusca por infecciones, ingestión de alimentos o agua contaminados, produciendo inflamación del estómago y los intestinos. Se manifiesta principalmente con diarrea, vómitos, dolor abdominal y, en algunos casos, fiebre, siendo frecuente su origen en toxiinfecciones alimentarias por mala manipulación, conservación inadecuada o consumo de alimentos en mal estado1,2.
La mayoría de los casos de gastroenteritis de origen alimentario están relacionados con la presencia de microorganismos como bacterias, virus o sus toxinas en los alimentos ingeridos. Este tipo de infecciones suelen aparecer de forma aguda tras la exposición a alimentos contaminado, afectando a uno o varios individuos que lo han consumido. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades transmitidas por alimentos representan un importante problema de salud pública a nivel mundial, siendo en muchos casos prevenibles mediante medidas de higiene y seguridad alimentaria1,3.
En cuanto a su epidemiología, la gastroenteritis presenta una alta incidencia a nivel mundial, especialmente en la población infantil. En países desarrollados se estima una incidencia aproximada de 0,4 a 2 episodios por persona al año, mientras que en niños menores de 5 años puede alcanzar entre 0,5 a 2 episodios anuales o incluso más en contextos de mayor exposición4. En países en vías de desarrollo, la frecuencia es significativamente mayor debido a factores como la falta de acceso a agua potable y condiciones higiénicas deficientes, llegando a varios episodios al año y contribuyendo a una elevada carga de enfermedad. Además, se considera una de las principales causas de morbilidad infantil a nivel mundial, con millones de casos anuales y un importante número de hospitalizaciones5.
Desde el punto de vista clínico, la gastroenteritis aguda suele ser autolimitada y de evolución favorable, pero su principal complicación es la deshidratación, especialmente en niños, adultos mayores y personas vulnerables. La pérdida de líquidos y electrolitos puede progresar rápidamente si no se realiza un manejo adecuado, por lo que la rehidratación temprana constituye la base del tratamiento, tal como señalan las guías clínicas europeas6,7
En el ámbito de enfermería, esta patología requiere una valoración integral del paciente, con especial atención al estado de hidratación, control de signos vitales, registro de la ingesta y eliminación, y vigilancia de la evolución clínica. Asimismo, la educación sanitaria es fundamental para prevenir nuevos episodios, enfatizando la importancia de la higiene de manos y la correcta manipulación de alimentos2,6.
El presente caso se desarrolla con el objetivo de analizar el abordaje de un paciente con gastroenteritis aguda de origen alimentario, destacando el papel fundamental de enfermería en la detección precoz, el manejo de síntomas y la prevención de complicaciones.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Paciente pediátrico de 7 años de edad que acude al servicio de urgencias acompañado de su madre, por presentar un cuadro clínico de 24-36 horas de evolución caracterizado por diarrea acuosa abundante, vómitos repetidos, dolor abdominal tipo cólico y febrícula.
La madre refiere que el inicio de los síntomas se produjo tras la ingesta de alimentos fuera del domicilio, concretamente una comida preparada con posible conservación inadecuada. Desde entonces, el paciente ha presentado intolerancia parcial a la vía oral, con disminución de la ingesta de líquidos y alimentos.
A la valoración inicial de enfermería se observa un paciente consciente, pero irritable, con signos leves de deshidratación como mucosas secas, ligera disminución del turgor cutáneo y llanto sin lágrimas. Presenta deposiciones líquidas frecuentes (5-7 episodios en las últimas 24 horas) y varios episodios de vómito no bilioso.
Los signos vitales al ingreso son presión arterial 100/70, frecuencia cardiaca 108 lpm, frecuencia respiratoria 16 rpm, saturación de oxígeno 98% basal y temperatura 38,1ºC. No se observan signos de gravedad inmediata, pero sí datos compatibles con deshidratación leve-moderada en contexto de cuadro gastrointestinal agudo.
Se establece como impresión clínica inicial una gastroenteritis aguda de probable origen alimentario, secundaria a ingesta de alimento contaminado, en fase inicial de evolución.
El paciente es ingresado para control clínico, reposición de líquidos, vigilancia de signos de deshidratación y control de síntomas gastrointestinales. Se inicia plan de cuidados de enfermería enfocado en la valoración continua del estado de hidratación, control de temperatura, registro estricto de ingesta y eliminación y educación a la familia sobre el proceso patológico y medidas de prevención.
VALORACIÓN DE LAS NECESIDADES BÁSICAS SEGÚN EL MODELO DE VIRGINIA HENDERSON
- Respirar normalmente: la necesidad se encuentra preservada. Saturación 98% basal, frecuencia respiratoria normal.
- Comer y beber adecuadamente: disminución de la ingesta por intolerancia oral, vómitos repetidos y diarrea. Riesgo de deshidratación.
- Eliminar por todas las vías corporales: diarrea acuosa frecuente (5-7 episodios/24h) y vómitos recurrentes.
- Moverse y mantener posturas adecuadas: leve afectación. Consciente pero irritable, menos actividad de lo habitual por malestar.
- Dormir y descansar: probable interrupción del descanso por vómitos, diarrea y dolor abdominal.
- Escoger la ropa adecuada, vestirse y desvestirse: la necesidad se encuentra preservada.
- Mantener la temperatura corporal dentro de los límites normales adecuando la ropa y modificando el ambiente: febrícula (38,1ºC).
- Mantener la higiene corporal y la integridad de la piel: posible irritación por diarrea frecuente y deshidratación que puede afectar a la piel.
- Evitar los peligros ambientales y evitar lesionar a otras personas: riesgo de deshidratación y desequilibrio hidroelectrolítico.
- Comunicarse con los demás expresando emociones, necesidades, temores u opiniones: la necesidad se encuentra preservada.
- Vivir de acuerdo con sus propios valores y creencias: la necesidad se encuentra preservada.
- Ocuparse en algo de tal forma que su labor tenga un sentido de realización personal: la necesidad se encuentra preservada.
- Participar en actividades recreativas: suspendida temporalmente debido a su estado general.
- Aprender, descubrir o satisfacer la curiosidad que conduce a un desarrollo normal y a usar los recursos sanitarios disponibles: necesidad de educación sanitaria a familia.
DIAGNÓSTICOS DE ENFERMERÍA POR TAXONOMÍA NANDA, NOC Y NIC
Diagnósticos enfermeros de independencia:
- [00027] Déficit de volumen de líquidos relacionado con pérdidas gastrointestinales manifestado por mucosas secas, disminución del turgor cutáneo e irritabilidad.
- [00195] Riesgo de desequilibrio electrolítico relacionado con diarrea frecuente.
- [00047] Riesgo de deterioro de la integridad cutánea relacionado con diarrea frecuente.
- [000126] Conocimientos deficientes de los cuidadores relacionado con falta de información sobre el proceso relacionado con verbalización familiar.
Plan de cuidados:
[00027] Déficit de volumen de líquidos relacionado con pérdidas gastrointestinales manifestado por mucosas secas, disminución del turgor cutáneo e irritabilidad.
Objetivo: el paciente mantendrá un estado de hidratación adecuado durante su estancia hospitalaria.
NOC: [0602] Hidratación
Indicadores: [060201] Turgor cutáneo: disminuido (2); [060202] Humedad de mucosas: ligeramente secas (3).
NOC: [0600] Balance hídrico.
Indicadores: [0600] Balance hídrico: ligeramente negativo (3).
NIC y Actividades:
- [4120] Manejo de líquidos. Actividades: determinar el estado de hidratación (mucosas, turgor), registrar ingesta y eliminación de líquidos, administrar soluciones de rehidratación oral según tolerancia, iniciar y mantener fluidoterapia IV según prescripción y ajustar el aporte hídrico según pérdidas.
- [2260] Monitorización de signos vitales. Actividades: controlar frecuencia cardíaca, tensión arterial y temperatura, valorar cambios en los signos vitales, registrar los datos y detectar signos precoces de deterioro clínico.
- [2080] Manejo de electrolitos. Actividades: vigilar signos de desequilibrio (letargo, debilidad, arritmias), administrar soluciones con electrolitos según prescripción y controlar pérdidas gastrointestinales.
[00195] Riesgo de desequilibrio electrolítico relacionado con diarrea frecuente.
Objetivo: el paciente mantendrá un equilibrio electrolítico adecuado durante el proceso.
NOC: [0601] Equilibrio electrolítico
Indicadores: [060101-060102] Niveles de sodio/potasio: dentro de límites con ligera variación (4).
NIC y Actividades:
- [2080] Manejo de electrolitos. Actividades: monitorizar niveles séricos si están disponibles, administrar suplementos electrolíticos prescritos, vigilar signos clínicos de desequilibrio y registrar pérdidas de líquidos.
- [2020] Monitorización de electrolitos. Actividades: solicitar y revisar resultados analíticos, comparar valores con rangos normales, informar de alteraciones al equipo médico y vigilar evolución de los niveles.
[00047] Riesgo de deterioro de la integridad cutánea relacionado con diarrea frecuente.
Objetivo: el paciente mantendrá la integridad de la piel sin aparición de lesiones.
NOC: [1101] Integridad tisular: piel y mucosas.
Indicadores: [110104] Eritema: muy leve (4); [110113] Integridad de la piel: casi intacta (4).
NIC y Actividades:
- [3590] Vigilancia de la piel. Actividades: inspeccionar la piel diariamente, valorar enrojecimiento o irritación, observar especialmente zona perianal y registrar cambios cutáneos.
- [3584] Cuidados de la piel. Actividades: realizar higiene tras cada deposición, secar la piel sin fricción, aplicar cremas barrera protectoras y cambiar ropa húmeda o sucia.
[000126] Conocimientos deficientes de los cuidadores relacionado con falta de información sobre el proceso relacionado con verbalización familiar.
Objetivo: la familia adquirirá conocimientos adecuados antes del alta.
NOC: [1813] Conocimiento: proceso de la enfermedad.
Indicadores: [181301] Conocimiento del proceso: moderado (3).
NOC: [1818] Conocimiento: dieta
Indicadores: [181801] Conocimiento de la dieta: parcial (3).
NIC y Actividades:
- [5602] Enseñanza: proceso de enfermedad. Actividades: explicar la causa de la gastroenteritis, informar sobre la evolución esperada, enseñar sobre signos de alarma y resolver dudas de la familia.
- [5616] Enseñanza: medicamentos. Actividades: explicar la pauta y la administración de fármacos, informar sobre efectos secundarios y verificar la comprensión del cuidador.
- [5246] Asesoramiento nutricional. Actividades: recomendar dieta astringente, indicar reintroducción progresiva de alimentos, fomentar el uso de suero de rehidratación oral y educar sobre la higiene alimentaria8.
EJECUCIÓN
Durante el ingreso del paciente pediátrico, las intervenciones de enfermería se llevaron a cabo de forma continua, individualizada y orientada a la resolución de los problemas identificados, priorizando la estabilidad hemodinámica y la prevención de complicaciones.
Se realizó una vigilancia estrecha del estado de hidratación del paciente mediante la valoración pediátrica de mucosas, turgor cutáneo y nivel de conciencia. Se instauró control estricto del balance hídrico, registrando de forma precisa la ingesta y las pérdidas (diarrea y vómitos). Se administró terapia de rehidratación según prescripción médica, iniciando con solución de rehidratación oral en pequeñas cantidades y valorando tolerancia. Ante la persistencia de vómitos, se mantuvo la fluidoterapia intravenosa ajustada a las necesidades del paciente. Se monitorizaron constantes vitales de forma periódica, prestando especial atención a la frecuencia cardiaca como indicador precoz de deshidratación.
Se llevó a cabo vigilancia continua de posibles signos clínicos de alteración electrolítica, como debilidad, irritabilidad o cambios en el estado neurológico. Se registraron de forma sistemática las pérdidas gastrointestinales para valorar su impacto en el equilibrio interno. En caso necesario, se colaboró en la realización de pruebas analíticas para la determinación de niveles séricos de electrolitos. Se administraron soluciones con electrolitos según prescripción médica.
Se realizaron cuidados de la piel de forma frecuente, especialmente en la zona perianal debido a la diarrea continua. Tras cada deposición, se llevó a cabo higiene adecuada con secado cuidadoso para evitar la humedad mantenida. Se aplicaron productos barrera protectores con el objetivo de prevenir la irritación y la aparición de lesiones cutáneas. Además, se realizó inspección diaria del estado de la piel para detectar de forma precoz signos de enrojecimiento o deterioro.
Se proporcionó educación sanitaria a la madre del paciente, explicando de forma clara el proceso de la gastroenteritis aguda, su evolución y manejo. Se instruyó sobre la importancia de la hidratación, enseñando el uso correcto de soluciones de rehidratación oral y la administración en pequeñas cantidades. También se ofrecieron recomendaciones dietéticas adaptadas a la situación clínica del paciente. Se informaron los signos de alarma que requieren consulta médica (empeoramiento del estado general, signos de deshidratación, fiebre persistente, disminución de diuresis). Finalmente, se reforzaron medidas de prevención, incluyendo higiene de manos y adecuada manipulación y conservación de alimentos.
EVALUACIÓN
La evaluación del plan de cuidados se realizó de forma continua durante la estancia hospitalaria, comparando la situación inicial del paciente con la evolución tras las intervenciones enfermeras.
En relación con el diagnóstico déficit de volumen de líquidos, el paciente presentaba inicialmente signos compatibles con deshidratación leve-moderada. Tras la instauración de medidas de rehidratación oral e intravenosa y el control estricto del balance hídrico, se observó una mejoría progresiva del estado de hidratación, con normalización de mucosas y recuperación del turgor cutáneo. En los indicadores NOC de hidratación, se pasó de valores iniciales 2-3 a valores finales de 4, por lo que el objetivo se considera alcanzado.
Respecto al riesgo de desequilibrio electrolítico, no se evidenciaron manifestaciones clínicas ni analíticas de alteración durante la estancia. El paciente mantuvo estabilidad hemodinámica y ausencia de signos neuromusculares o cardiovasculares asociados. Las pérdidas gastrointestinales fueron compensadas de forma adecuada, por lo que el equilibrio electrolítico se mantuvo dentro de la normalidad, considerándose el objetivo alcanzado.
En cuanto al riesgo de deterioro de la integridad cutánea, derivado de la diarrea frecuente, se aplicaron medidas preventivas como higiene adecuada tras cada deposición y uso de barreras protectoras. Durante la evolución no se observaron lesiones ni irritación significativa, manteniéndose la piel íntegra.
Por último, en el diagnóstico de los conocimientos deficientes de los cuidadores, la familia presentaba inicialmente información limitada sobre el proceso de la enfermedad. Tras la intervención educativa, los cuidadores demostraron comprensión adecuada sobre la gastroenteritis, el manejo de la hidratación, la dieta recomendada y los signos de alarma.
El plan de cuidados ha resultado eficaz, logrando la estabilización clínica del paciente, la prevención de complicaciones y la adecuada capacitación de los cuidadores. La evolución general fue favorable, con resolución progresiva del cuadro gastrointestinal agudo y adecuada respuesta a las intervenciones enfermeras.
CONCLUSIONES
El presente plan de cuidados de enfermería ha permitido abordar de forma integral un caso de gastroenteritis aguda en un paciente pediátrico, utilizando el modelo de las 14 necesidades de Virginia Henderson y la taxonomía NANDA-NOC-NIC como marco metodológico.
La aplicación de este enfoque ha facilitado la identificación precisa de los problemas reales y potenciales del paciente, destacando como prioritarios el déficit de volumen de líquidos, el riesgo de desequilibrio electrolítico y la alteración de la integridad cutánea, todos ellos derivados del cuadro gastrointestinal agudo.
En conclusión, este trabajo pone de manifiesto la relevancia de una valoración enfermera estructurada y sistemática, así como la eficacia de la planificación de cuidados individualizados en pediatría. Además, refuerza el papel fundamental de la enfermería en la detección precoz de complicaciones, el manejo clínico del paciente agudo y la educación para la salud como herramienta clave en la práctica asistencial.
BIBLIOGRAFÍA
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