AUTORES
- Amaia Lacalle Martínez. Hospital Universitario de Navarra. España.
- Saioa García Gorría. Hospital Universitario de Navarra. España.
- Sara Chocarro Arróniz. Hospital Universitario de Navarra. España.
RESUMEN
Introducción: El dolor lumbar es uno de los trastornos musculoesqueléticos más frecuentes y una de las principales causas de discapacidad en todo el mundo. Su elevada prevalencia, naturaleza recurrente e impacto en las actividades diarias justifican la necesidad de intervenciones no farmacológicas eficaces. El entrenamiento de fuerza se considera una estrategia terapéutica activa para reducir el dolor, mejorar la función y promover la autonomía del paciente.
Objetivo: Analizar la evidencia científica sobre la efectividad del entrenamiento de fuerza como tratamiento para reducir el dolor lumbar en adultos.
Metodología: Se realizó una revisión bibliográfica narrativa. Se incluyeron artículos publicados entre 2015 y 2026, escritos en castellano o inglés, y relacionados con dolor lumbar, terapia por ejercicio, entrenamiento de fuerza y fortalecimiento muscular. Se seleccionaron revisiones sistemáticas, metaanálisis, ensayos clínicos, guías de práctica clínica y artículos de revisión.
Resultados: La literatura revisada muestra que la terapia por ejercicio, incluido el entrenamiento de fuerza, puede reducir la intensidad del dolor, mejorar la discapacidad funcional y aumentar la calidad de vida en personas con dolor lumbar crónico inespecífico. Las intervenciones más eficaces son individualizadas, progresivas y mantenidas en el tiempo.
Discusión-conclusiones: El entrenamiento de fuerza es una intervención segura y útil dentro del tratamiento conservador del dolor lumbar. Desde la perspectiva enfermera, debe acompañarse de educación sanitaria, promoción de la actividad física, vigilancia de signos de alarma y refuerzo de la adherencia terapéutica.
PALABRAS CLAVE
Dolor de la región lumbar, entrenamiento de fuerza, terapia por ejercicio, manejo del dolor, atención de enfermería.
Introduction: Low back pain is one of the most common musculoskeletal disorders and one of the leading causes of disability worldwide. Its high prevalence, recurrent nature, and impact on daily activities justify the need for effective non-pharmacological interventions. Strength training is considered an active therapeutic strategy to reduce pain, improve function, and promote patient autonomy.
Objective: To analyze the available scientific evidence on the effectiveness of strength training as a treatment for reducing low back pain in adults.
Methodology: A narrative bibliographic review was conducted using Articles published between 2015 and 2026, written in Spanish or English, and related to low back pain, exercise therapy, strength training, and muscle strengthening were included. Systematic reviews, meta-analyses, clinical trials, clinical practice guidelines, and review articles were selected.
Results: The reviewed literature shows that exercise therapy, including strength training, can reduce pain intensity, improve functional disability, and increase quality of life in people with chronic nonspecific low back pain. The most effective interventions are individualized, progressive, and maintained over time.
Discussion-conclusions: Strength training is a safe and useful intervention within the conservative treatment of low back pain. From a nursing perspective, it should be accompanied by health education, promotion of physical activity, monitoring of warning signs, and reinforcement of therapeutic adherence.
KEY WORDS
Low back pain, resistance training, exercise therapy, pain management, nursing care.
El dolor lumbar constituye uno de los principales problemas de salud pública a nivel mundial. Se estima que en 2020 afectó a 619 millones de personas y que su prevalencia podría alcanzar los 843 millones de casos en 20501. Esta elevada carga epidemiológica se asocia a limitación funcional, disminución de la calidad de vida, absentismo laboral y aumento del consumo de recursos sanitarios.
La mayoría de los casos de dolor lumbar se clasifican como dolor lumbar inespecífico, al no identificarse una causa estructural grave que explique directamente la sintomatología. En ausencia de signos de alarma, las guías clínicas actuales recomiendan evitar el reposo prolongado y priorizar intervenciones activas, como la educación, el mantenimiento de la actividad física y el ejercicio terapéutico2,3.
Tradicionalmente, el abordaje del dolor lumbar ha incluido tratamientos farmacológicos, reposo, terapias pasivas y recomendaciones generales. Sin embargo, la evidencia actual señala que las estrategias activas son fundamentales para reducir la discapacidad y prevenir la cronificación del dolor 3,4. En este contexto, el entrenamiento de fuerza ha adquirido relevancia como intervención terapéutica, ya que permite mejorar la tolerancia a la carga, aumentar la capacidad funcional y reducir el miedo al movimiento.
El entrenamiento de fuerza no debe entenderse únicamente como el fortalecimiento aislado de la musculatura lumbar, sino como un proceso progresivo que puede incluir musculatura del tronco, cadera, miembros inferiores y patrones funcionales globales. Su objetivo principal es mejorar la capacidad del paciente para realizar actividades cotidianas con menor dolor y mayor seguridad.
Desde el ámbito de la enfermería, el dolor lumbar es un motivo frecuente de consulta en atención primaria, salud laboral, unidades de dolor y programas comunitarios. Por ello, resulta importante conocer la evidencia disponible sobre intervenciones no farmacológicas, especialmente aquellas que fomentan la autonomía del paciente y disminuyen la dependencia exclusiva de tratamientos farmacológicos.
Analizar la evidencia científica disponible sobre la eficacia del entrenamiento de fuerza como tratamiento para la disminución del dolor lumbar en población adulta.
Describir los efectos del entrenamiento de fuerza sobre el dolor, la discapacidad funcional y la calidad de vida en personas con dolor lumbar.
Identificar las principales recomendaciones clínicas relacionadas con el ejercicio terapéutico y el entrenamiento de fuerza en el abordaje del dolor lumbar inespecífico.
Valorar el papel de enfermería en la educación, seguimiento y promoción de la adherencia al ejercicio en pacientes con dolor lumbar.
Se realizó una revisión bibliográfica descriptiva mediante búsqueda en las bases de datos PubMed y SciELO. La búsqueda se centró en artículos relacionados con dolor lumbar, entrenamiento de fuerza, ejercicio terapéutico y fortalecimiento muscular.
Para la búsqueda en PubMed se emplearon términos DeCS/MeSH y palabras relacionadas en inglés: “Low Back Pain”, “Resistance Training”, “Exercise Therapy”, “Pain Management” y “Nursing Care”. También se utilizaron términos complementarios como “chronic low back pain”, “nonspecific low back pain”, “strength training”, “strengthening exercise”, “disability” y “quality of life”.
La estrategia de búsqueda principal en PubMed fue:
(“Low Back Pain” OR “chronic low back pain” OR “nonspecific low back pain”) AND (“Resistance Training” OR “strength training” OR “strengthening exercise” OR “Exercise Therapy”) AND (“pain” OR “disability” OR “quality of life”)
En SciELO se utilizaron términos en castellano e inglés: “dolor lumbar”, “lumbalgia”, “low back pain”, “entrenamiento de fuerza”, “ejercicio terapéutico”, “fortalecimiento muscular”, “resistance training” y “exercise therapy”.
Se incluyeron artículos que cumplieran los siguientes criterios:
- Publicaciones entre 2015 y 2026.
- Artículos redactados en castellano o inglés.
- Estudios localizados en PubMed y SciELO.
- Estudios realizados en población adulta.
- Publicaciones centradas en dolor lumbar inespecífico, subagudo o crónico.
Se excluyeron artículos publicados antes de 2015, estudios en idiomas distintos al castellano o inglés, investigaciones centradas exclusivamente en población infantil, embarazo o postoperatorio inmediato, y publicaciones sobre dolor lumbar secundario a fracturas, tumores, infecciones, enfermedades inflamatorias o patología neurológica específica.
También se excluyeron artículos centrados únicamente en tratamientos farmacológicos, quirúrgicos o técnicas pasivas sin intervención mediante ejercicio.
La evidencia revisada confirma que el dolor lumbar continúa siendo una de las principales causas de discapacidad y carga sanitaria a nivel mundial¹. Su abordaje requiere intervenciones que no sólo reduzcan la intensidad del dolor, sino que mejoren la funcionalidad, la autonomía y la capacidad del paciente para mantenerse activo.
Las guías clínicas sobre el tratamiento no invasivo del dolor lumbar recomiendan el ejercicio como parte del abordaje del dolor lumbar crónico². Estas recomendaciones coinciden con revisiones posteriores que señalan que el tratamiento debe centrarse en estrategias activas, educación del paciente y reducción del uso innecesario de intervenciones pasivas o medicalizadas³.
Una revisión Cochrane publicada en 2021 concluyó que el ejercicio terapéutico probablemente es más eficaz que la ausencia de tratamiento, la atención habitual o el placebo para reducir el dolor en pacientes con dolor lumbar crónico⁴. Aunque la mejora funcional puede ser más moderada, el ejercicio se considera una intervención relevante por su seguridad, accesibilidad y aplicabilidad clínica.
En relación con las modalidades de ejercicio, un metaanálisis en red identificó que Pilates, ejercicios de estabilización o control motor, entrenamiento de resistencia y ejercicio aeróbico se encuentran entre las opciones más útiles para adultos con dolor lumbar crónico inespecífico⁵. Esto sugiere que no existe una única modalidad superior para todos los pacientes, sino que la elección debe adaptarse a sus características, preferencias y nivel funcional.
El entrenamiento de fuerza muestra beneficios específicos en la reducción de la intensidad del dolor, la discapacidad y la mejora de la calidad de vida. Una revisión sistemática y metaanálisis reciente concluyó que los programas de entrenamiento de resistencia son eficaces en personas con dolor lumbar crónico inespecífico, especialmente cuando se estructuran de forma progresiva y se mantienen durante un periodo suficiente⁶.
Los ensayos clínicos revisados también apoyan la utilidad de programas de fuerza y acondicionamiento. Tagliaferri et al. compararon un programa general de fuerza y acondicionamiento con ejercicios de control motor y terapia manual en pacientes con dolor lumbar crónico, observando mejoras en variables físicas y autorreportadas en el grupo de fuerza y acondicionamiento⁷. Por su parte, Verbrugghe et al. encontraron mejoras en dolor, discapacidad, función específica del paciente y capacidad cardiorrespiratoria tras programas de entrenamiento de alta intensidad en personas con dolor lumbar crónico inespecífico⁸.
En SciELO, la literatura revisada también respalda el uso del ejercicio físico como tratamiento en la lumbalgia. Hernández y Zamora describen que el ejercicio físico puede contribuir a disminuir el dolor y aumentar la capacidad funcional en pacientes con lumbalgia crónica⁹. Asimismo, Oliveira et al. compararon programas de entrenamiento resistido con y sin pesos en pacientes con dolor lumbar crónico inespecífico y observaron que ambos fueron efectivos para mejorar la función, la flexibilidad y la fuerza abdominal10.
De forma global, los resultados muestran que el entrenamiento de fuerza puede ser una intervención útil en el tratamiento del dolor lumbar crónico inespecífico. Los programas más adecuados son aquellos que se aplican de forma individualizada, progresiva y supervisada, especialmente en pacientes con baja condición física, miedo al movimiento, dolor persistente o antecedentes de recaídas.
Los resultados de esta revisión bibliográfica muestran que el entrenamiento de fuerza es una herramienta eficaz dentro del tratamiento conservador del dolor lumbar, especialmente en el dolor lumbar crónico inespecífico. La evidencia disponible indica que puede contribuir a reducir el dolor, mejorar la discapacidad funcional y aumentar la calidad de vida4,6.
El beneficio del entrenamiento de fuerza no depende exclusivamente del aumento de fuerza muscular. También puede relacionarse con una mayor tolerancia al movimiento, reducción del miedo a la carga, mejora de la autoeficacia, exposición progresiva a actividades previamente evitadas y mejor percepción de control sobre el dolor. Por tanto, su utilidad debe entenderse desde una perspectiva biopsicosocial.
La literatura revisada también señala que no existe un único tipo de ejercicio válido para todos los pacientes con dolor lumbar. El entrenamiento de fuerza, el ejercicio aeróbico, el control motor, Pilates y otros programas activos pueden ser eficaces⁵. Por ello, el tratamiento debe individualizarse y adaptarse a la situación clínica, preferencias, objetivos y contexto del paciente.
El entrenamiento de fuerza debe aplicarse de forma progresiva. En fases iniciales puede incluir ejercicios de baja carga, trabajo de control del tronco, movilidad, fortalecimiento de glúteos, musculatura abdominal y miembros inferiores. Posteriormente, puede progresar hacia ejercicios funcionales como sentadillas, peso muerto adaptado, empujes, tracciones, zancadas o ejercicios con resistencia externa, siempre respetando la tolerancia del paciente.
Desde enfermería, el abordaje del dolor lumbar debe incluir educación sanitaria, promoción de la actividad física, detección de signos de alarma, seguimiento del dolor y refuerzo de la adherencia terapéutica. La enfermera puede ayudar al paciente a comprender que el dolor lumbar inespecífico no suele implicar daño grave, que el reposo prolongado puede empeorar la evolución y que el movimiento progresivo es una estrategia segura y beneficiosa.
Además, enfermería tiene un papel importante en la prevención de la cronificación. La identificación de factores como sedentarismo, miedo al movimiento, baja adherencia, sobrepeso, estrés laboral o creencias erróneas sobre el dolor puede facilitar una intervención más completa. La educación y el acompañamiento resultan esenciales para que el paciente mantenga el ejercicio a largo plazo.
CONCLUSIÓN
Como conclusión principal, el entrenamiento de fuerza constituye una intervención no farmacológica eficaz, segura y recomendable para la disminución del dolor lumbar crónico inespecífico. Su incorporación en programas de atención sanitaria puede mejorar la funcionalidad, favorecer la autonomía del paciente y reducir la dependencia de tratamientos pasivos o exclusivamente farmacológicos.
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