Enfermedad de Lyme: abordaje clínico, diagnóstico y tratamiento basado en la evidencia

3 julio 2025

AUTORES

  1. Sara Almazán Fernández. Enfermera en planta de Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.
  2. Ana Becerril Marín. Enfermera en planta de Hospital San Jorge, Huesca. España.
  3. Cristina Biarge Alcubierre. Enfermera en Urgencias del Hospital San Jorge, Huesca. España.
  4. Claudia Carmona Álvarez. Enfermera en Servicio Aragonés de Salud, Huesca. España.
  5. Vanessa Lafontana Gracia. Enfermera en Centro de Salud de Grañén, Huesca. España.
  6. Cristina Mateo Almudévar. Enfermera en planta de Hospital San Jorge, Huesca. España.

 

RESUMEN

La enfermedad de Lyme es una zoonosis transmitida por garrapatas del género Ixodes, causada principalmente por la espiroqueta Borrelia burgdorferi en América del Norte y por especies del complejo Borrelia burgdorferi sensu lato en Europa y Asia. Esta patología presenta un amplio espectro clínico que incluye manifestaciones dermatológicas, neurológicas, musculoesqueléticas y cardíacas. Su diagnóstico se basa en criterios clínicos y pruebas serológicas, siendo crucial una adecuada anamnesis sobre exposición a áreas endémicas. El tratamiento varía según el estadio clínico y suele incluir antibióticos como doxiciclina o amoxicilina. La detección precoz y la intervención temprana son esenciales para evitar complicaciones crónicas. Este artículo revisa los aspectos clínicos más relevantes, estrategias diagnósticas, enfoques terapéuticos actuales y medidas preventivas basadas en guías internacionales, proporcionando una herramienta útil para el personal sanitario en el manejo integral de esta patología infecciosa.

PALABRAS CLAVE

Enfermedad de Lyme, Borrelia burgdorferi, garrapatas, tratamiento antibiótico, diagnóstico clínico, zoonosis.

ABSTRACT

Lyme disease is a zoonosis transmitted by Ixodes ticks and caused primarily by the spirochete Borrelia burgdorferi in North America and by species of the Borrelia burgdorferi sensu lato complex in Europe and Asia. It presents with a wide spectrum of clinical manifestations, including dermatologic, neurologic, musculoskeletal, and cardiac involvement. Diagnosis is based on clinical features and serologic testing, with emphasis on identifying exposure to endemic areas. Treatment varies depending on the stage of the disease and usually involves antibiotics such as doxycycline or amoxicillin. Early detection and appropriate management are essential to prevent long-term complications. This article provides an evidence-based review of the pathophysiology, clinical presentation, diagnostic approach, treatment options, and prevention strategies of Lyme disease, offering healthcare professionals a comprehensive guide for its proper clinical management.

KEY WORDS

Lyme disease, Borrelia burgdorferi, ticks, antibiotic treatment, clinical diagnosis, zoonosis.

DESARROLLO DEL TEMA

La enfermedad de Lyme constituye la infección vectorial más frecuente en el hemisferio norte, con una incidencia creciente en regiones templadas¹. Transmitida principalmente por garrapatas del complejo Ixodes ricinus, esta enfermedad representa un reto diagnóstico por la variabilidad de sus manifestaciones clínicas y la posibilidad de evolucionar a formas crónicas si no se trata de forma adecuada. Desde su descripción en 1977, se han desarrollado múltiples estudios sobre su fisiopatología, evolución clínica y opciones terapéuticas².

Epidemiología y agente etiológico:

La enfermedad es endémica en Estados Unidos, especialmente en el noreste, medio oeste y noroeste del Pacífico, así como en partes de Europa central y del norte. En España, se han identificado casos en zonas del norte como Galicia, Asturias y País Vasco³. La bacteria responsable en América es Borrelia burgdorferi sensu stricto, mientras que en Europa predominan B. afzelii y B. gariniil , con diferentes afinidades tisulares, lo que podría explicar la diversidad clínica observada en diferentes regiones geográficas.

Transmisión y fisiopatología:

La transmisión ocurre a través de la picadura de garrapatas infectadas, generalmente después de más de 24–36 horas de fijación al huésped. Las espiroquetas se diseminan desde el sitio de inoculación al torrente sanguíneo y tejidos, generando una respuesta inmunitaria variable⁵. Una vez dentro del huésped, Borrelia puede evadir la respuesta inmune adaptativa y persistir en sitios inmunológicamente privilegiados, como el sistema nervioso central o las articulaciones.

Manifestaciones clínicas:

La enfermedad de Lyme se divide en tres fases:

  • Fase temprana localizada:
  • Aparece entre 3 y 30 días tras la picadura.
  • Signo clásico: eritema migrans (mancha roja en expansión con aclaramiento central)⁶.
  • Síntomas constitucionales: fiebre, malestar general, mialgias, cefalea.
  • Fase diseminada temprana (semanas a meses):
  • Múltiples eritemas migrantes, meningitis, parálisis facial, radiculopatías.
  • Afectación cardíaca (bloqueo AV de primer a tercer grado)⁷.
  • Fase tardía (meses a años):
  • Artritis de Lyme (mono/oligoartritis, frecuente en rodillas).
  • Encefalomielitis crónica, polineuropatías, deterioro cognitivo.

 

Además de las manifestaciones ya descritas, en algunos pacientes pueden presentarse síntomas inespecíficos como trastornos del sueño, irritabilidad, rigidez cervical y fotofobia, especialmente en fases diseminadas. También se han documentado casos de miositis, hepatitis leve, conjuntivitis y afectación esplénica. Estas presentaciones atípicas deben tenerse en cuenta en el diagnóstico diferencial con otras patologías infecciosas o autoinmunes. En niños, la artritis de Lyme puede simular una artritis idiopática juvenil, lo que implica la necesidad de una evaluación exhaustiva.

Diagnóstico:

1. Diagnóstico clínico:

  • Basado en la presencia de eritema migrans y antecedentes de exposición.
  • No se requiere prueba serológica para casos con manifestación típica.

 

2. Diagnóstico serológico:

  • Técnica de elección: prueba en dos pasos recomendada por CDC⁸:
    • 1º ELISA o EIA.
    • 2º Confirmación con Western blot (IgM e IgG).
  • La serología puede ser negativa en fases tempranas.

 

3. Pruebas adicionales:

  • PCR en líquido sinovial o LCR.
  • ECG en sospecha de afectación cardíaca.
  • En algunos países se está comenzando a emplear un algoritmo de doble ELISA (MTTT) para mejorar la sensibilidad diagnóstica.

 

El diagnóstico diferencial debe contemplar infecciones por virus del Nilo Occidental, sífilis, mononucleosis infecciosa y esclerosis múltiple en casos con afectación neurológica. En entornos donde coexisten múltiples enfermedades transmitidas por garrapatas, como babesiosis o anaplasmosis, se recomienda valorar coinfecciones mediante técnicas moleculares específicas. Es importante recordar que la presencia de anticuerpos IgM sin IgG, pasadas seis semanas del inicio de los síntomas, puede indicar un falso positivo.

Tratamiento:

El tratamiento depende de la fase de la enfermedad y la edad del paciente. En niños <8 años y embarazadas se prefiere amoxicilina o cefuroxima⁹. El uso de doxiciclina está contraindicado en menores por el riesgo de coloración dental. En casos de afectación neurológica o cardíaca severa, se requiere tratamiento intravenoso. Por otra parte, la mayoría de los pacientes mejora rápidamente tras el inicio del tratamiento antibiótico.

Véase tabla 1 en anexos.

Pronóstico y complicaciones:

La mayoría de los pacientes tratados en fases tempranas se recuperan completamente. Las complicaciones incluyen artritis persistente, encefalopatía leve y síndrome de fatiga postinfeccioso. No hay evidencia sólida de «enfermedad de Lyme crónica» con infección activa persistente tras tratamiento adecuado¹⁰.

Prevención:

  • Uso de repelentes (DEET, permetrina).
  • Ropa protectora en áreas endémicas.
  • Revisión corporal tras actividades al aire libre.
  • Retirada rápida de garrapatas (reducción del riesgo si <24 h).
  • Educación en salud ambiental es clave para reducir la exposición en zonas de riesgo.
  • No se recomienda profilaxis antibiótica sistemática, salvo excepciones específicas¹¹.

 

Otras estrategias preventivas incluyen la reducción del hábitat de las garrapatas mediante el mantenimiento adecuado de jardines y senderos, así como campañas de educación comunitaria. También se están desarrollando vacunas dirigidas contra proteínas de superficie de Borrelia, como OspA, aunque su disponibilidad clínica aún es limitada. El personal sanitario debe fomentar la vigilancia activa en zonas de alta endemicidad, especialmente durante los meses cálidos.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Stanek G, Wormser GP, Gray J, Strle F. Lyme borreliosis. Lancet. 2012;379(9814):461–473.
  2. Steere AC. Lyme disease. N Engl J Med. 2001;345(2):115–125.
  3. Oteo JA, Anda P. Lyme borreliosis in Europe. Clin Microbiol Infect. 2004;10(1):S33–S42.
  4. Rizzoli A, et al. Lyme borreliosis in Europe. Euro Surveill. 2011;16(27):19906.
  5. Radolf JD, et al. Understanding the dual-host lifestyle of Lyme disease spirochaetes. Nat Rev Microbiol. 2012;10(2):87–99.
  6. Smith RP, et al. Treatment outcome of early Lyme disease. Ann Intern Med. 2002;136(6):421–428.
  7. van der Linde MR. Lyme carditis: clinical characteristics. Scand J Infect Dis Suppl. 1991;77:81–84.
  8. CDC. Lyme Disease: Two-Step Laboratory Testing. CDC; 2023.
  9. Wormser GP, et al. Clinical practice guidelines for Lyme disease. Clin Infect Dis. 2006;43(9):1089–1134.
  10. Marques A. Chronic Lyme disease: a review. Infect Dis Clin North Am. 2008;22(2):341–360.
  11. Nadelman RB, et al. Prophylaxis with single-dose doxycycline. N Engl J Med. 2001;345(2):79–84.

 

ANEXOS

TABLA 1: Tratamiento.

Manifestación Fármaco de elección Duración
Eritema migrans Doxiciclina 100mg/12h 10-14 días
Artritis Doxiciclina o Amoxicilina 28 días
Neurológica (sin meningitis) Doxiciclina 14-21 días
Neurológica (con meningitis) Ceftriaxona IV 2g/día 14-28 días
Carditis grave Ceftriaxona IV 14-21 días

En niños <8 años y embarazadas se prefiere amoxicilina o cefuroxima⁹.

 

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