Beneficios y contras del uso de estatinas en mayores de 85 años

17 junio 2026

 

AUTORES

  1. Raúl Valiente Jaraba. Médico Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Centro de Salud Hospitalario de Suomussalmi. Finlandia.
  2. Vanesa González Muñoz. Enfermera. Centro de Salud Hospitalario de Suomussalmi. Finlandia.
  3. Sonia Sanz Sebastián. Médico Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. C. S. Tamarite de Litera, Huesca, España.
  4. Raquel Peire Castillo. Médico Especialista en Medicina de Familia y Comunitaria CS Calatayud Urbano, Zaragoza, España.
  5. Natalia Campos de Teba. Médico de Familia y Comunitaria del Centro de Salud de Villarroya de la Sierra. Zaragoza, España.
  6. Cyntia Villalba González. Médico Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. C.S. María de Huerva. Zaragoza, España.

 

RESUMEN

Las estatinas constituyen uno de los tratamientos más utilizados para la prevención cardiovascular debido a su capacidad para disminuir los niveles de colesterol y reducir el riesgo de eventos cardiovasculares. Sin embargo, el uso de estos fármacos en personas mayores de 85 años continúa siendo motivo de debate debido a las características particulares de esta población.

El envejecimiento se asocia con mayor fragilidad, presencia de múltiples enfermedades crónicas y polifarmacia, factores que pueden modificar tanto los beneficios como los riesgos del tratamiento con estatinas.

El objetivo de este trabajo monográfico es analizar los beneficios y las posibles desventajas del uso de estatinas en pacientes mayores de 85 años, considerando aspectos clínicos, funcionales y de calidad de vida.

Se realizó una revisión bibliográfica sobre prevención cardiovascular en adultos mayores, eficacia de estatinas y riesgos asociados al tratamiento en población geriátrica avanzada. Los resultados muestran que las estatinas pueden reducir eventos cardiovasculares en determinados pacientes ancianos, especialmente en prevención secundaria. Sin embargo, también se observan limitaciones relacionadas con efectos adversos, interacciones farmacológicas y escasa evidencia científica específica en mayores de 85 años.

Finalmente, se concluye que la indicación de estatinas en esta población debe individualizarse según expectativa de vida, estado funcional, comorbilidades y preferencias del paciente.

PALABRAS CLAVE

Estatinas, adultos mayores, prevención cardiovascular, fragilidad, polifarmacia.

ABSTRACT

Statins are among the most widely used treatments for cardiovascular prevention due to their ability to reduce cholesterol levels and decrease the risk of cardiovascular events. However, the use of these drugs in individuals older than 85 years remains controversial because of the particular characteristics of this population.

Aging is associated with increased frailty, multiple chronic diseases, and polypharmacy, factors that may modify both the benefits and risks of statin therapy.

The aim of this monographic work is to analyze the benefits and possible disadvantages of statin use in patients older than 85 years, considering clinical, functional, and quality-of-life aspects.

A bibliographic review on cardiovascular prevention in older adults, statin efficacy, and treatment-related risks in advanced geriatric populations was conducted. The findings show that statins may reduce cardiovascular events in selected elderly patients, especially in secondary prevention. However, limitations related to adverse effects, drug interactions, and limited specific scientific evidence in adults older than 85 years were also observed.

Finally, it is concluded that statin prescription in this population should be individualized according to life expectancy, functional status, comorbidities, and patient preferences.

KEY WORDS

Statins, older adults, cardiovascular prevention, frailty, polypharmacy.

 

DESARROLLO DEL TEMA

Las enfermedades cardiovasculares representan una de las principales causas de morbimortalidad en la población adulta mayor. El envejecimiento se asocia con un aumento progresivo del riesgo de cardiopatía isquémica, accidente cerebrovascular y enfermedad arterial periférica1.

Las estatinas son fármacos hipolipemiantes ampliamente utilizados para reducir los niveles de colesterol LDL y disminuir el riesgo de eventos cardiovasculares. Numerosos estudios han demostrado su eficacia en prevención primaria y secundaria en población adulta general2.

Sin embargo, el uso de estatinas en personas mayores de 85 años continúa siendo motivo de controversia. La mayoría de los ensayos clínicos incluye pocos pacientes de edad muy avanzada, lo que limita la evidencia disponible para este grupo etario.

Además, los adultos mayores presentan características particulares como fragilidad, deterioro funcional, multimorbilidad y polifarmacia, factores que pueden modificar la relación entre beneficios y riesgos del tratamiento.

El presente trabajo tiene como finalidad analizar los beneficios y las posibles desventajas del uso de estatinas en mayores de 85 años, considerando la evidencia científica actual y los aspectos clínicos relevantes en geriatría.

 

Estatinas y prevención cardiovascular

Las estatinas actúan inhibiendo la enzima hidroximetilglutaril coenzima A reductasa, disminuyendo la síntesis hepática de colesterol y reduciendo los niveles de colesterol LDL3.

Su utilización ha demostrado disminuir significativamente la incidencia de infarto agudo de miocardio, accidente cerebrovascular y mortalidad cardiovascular en diferentes grupos poblacionales.

En prevención secundaria, las estatinas constituyen uno de los pilares terapéuticos en pacientes con antecedentes de enfermedad cardiovascular establecida.

En prevención primaria, su indicación depende de la valoración individual del riesgo cardiovascular global y de la presencia de factores de riesgo asociados.

Sin embargo, la extrapolación de estos beneficios a personas mayores de 85 años resulta compleja debido a la limitada representación de esta población en estudios clínicos.

 

Beneficios potenciales en mayores de 85 años:

Algunos estudios sugieren que las estatinas pueden reducir eventos cardiovasculares en adultos mayores, especialmente en aquellos con antecedentes de cardiopatía isquémica, ictus o enfermedad vascular periférica4.

En prevención secundaria, el beneficio del tratamiento suele ser más evidente debido al alto riesgo de recurrencia cardiovascular en esta población.

Las estatinas también podrían contribuir a disminuir hospitalizaciones relacionadas con eventos cardiovasculares y mejorar la estabilidad clínica de pacientes con enfermedad ateroesclerótica.

Asimismo, ciertos estudios observacionales han sugerido posibles efectos antiinflamatorios y beneficios sobre la función endotelial.

En pacientes mayores funcionalmente independientes y con expectativa de vida prolongada, el tratamiento puede aportar beneficios clínicos relevantes cuando existe adecuado control y seguimiento médico.

 

Limitaciones de la evidencia científica:

La mayoría de los ensayos clínicos sobre estatinas incluye pacientes menores de 80 años, por lo que existe escasa evidencia específica en personas mayores de 85 años5.

Esto dificulta establecer recomendaciones universales respecto al inicio o mantenimiento del tratamiento en población geriátrica avanzada.

Además, los adultos mayores presentan gran heterogeneidad clínica. Algunos pacientes mantienen buena funcionalidad y autonomía, mientras que otros presentan fragilidad avanzada, deterioro cognitivo o dependencia funcional importante.

Por esta razón, la toma de decisiones terapéuticas debe individualizarse y considerar no solo el riesgo cardiovascular, sino también el estado general del paciente y sus objetivos de cuidado.

La ausencia de evidencia sólida también genera incertidumbre sobre el impacto real de las estatinas sobre mortalidad global y calidad de vida en mayores de 85 años.

 

Riesgos y efectos adversos:

El uso de estatinas en adultos mayores puede asociarse con efectos adversos relacionados tanto con el propio medicamento como con interacciones farmacológicas derivadas de la polifarmacia.

Entre los efectos secundarios más frecuentes destacan las mialgias, debilidad muscular y alteraciones hepáticas leves6. En algunos casos, puede producir miopatía o rabdomiólisis, especialmente en pacientes frágiles o con insuficiencia renal.

La presencia de múltiples enfermedades crónicas incrementa el riesgo de interacciones medicamentosas y complicaciones asociadas al tratamiento.

Asimismo, algunos autores han planteado la posibilidad de efectos sobre el deterioro cognitivo, aunque la evidencia científica actual continúa siendo limitada y contradictoria.

En pacientes con fragilidad avanzada, pérdida de peso, deterioro funcional o expectativa de vida limitada, los riesgos potenciales del tratamiento pueden superar los beneficios esperados.

 

Fragilidad y polifarmacia:

La fragilidad constituye un síndrome geriátrico caracterizado por disminución de la reserva fisiológica y mayor vulnerabilidad frente a situaciones de estrés clínico7.

En personas mayores de 85 años, la fragilidad influye significativamente sobre el pronóstico y la tolerancia a los tratamientos farmacológicos.

La polifarmacia también representa un problema frecuente en esta población. Muchos pacientes consumen múltiples medicamentos de manera simultánea, aumentando el riesgo de interacciones, caídas y efectos adversos.

En este contexto, la de-prescripción de fármacos puede resultar apropiada en determinados casos, especialmente cuando el tratamiento no aporta beneficios claros sobre funcionalidad o calidad de vida.

La valoración geriátrica integral constituye una herramienta útil para decidir la continuidad o suspensión de estatinas en adultos mayores.

 

Individualización del tratamiento:

Las decisiones terapéuticas en mayores de 85 años deben basarse en un enfoque individualizado y centrado en el paciente.

Es importante considerar factores como expectativa de vida, estado funcional, autonomía, comorbilidades, riesgo cardiovascular y preferencias personales.

En pacientes con antecedentes cardiovasculares y buena funcionalidad, las estatinas pueden aportar beneficios clínicos relevantes.

Por el contrario, en personas con deterioro avanzado, fragilidad severa o enfermedades terminales, puede ser razonable reconsiderar la necesidad del tratamiento.

La comunicación adecuada entre el profesional sanitario, el paciente y la familia resulta esencial para tomar decisiones compartidas y ajustadas a los objetivos terapéuticos individuales.

 

CONCLUSIONES

Las estatinas continúan siendo una herramienta importante para la prevención cardiovascular, especialmente en pacientes con enfermedad aterosclerótica establecida.

En mayores de 85 años, los beneficios potenciales del tratamiento deben evaluarse cuidadosamente debido a la limitada evidencia científica disponible y a las características particulares de esta población.

La fragilidad, la polifarmacia y las comorbilidades pueden aumentar el riesgo de efectos adversos y modificar la relación riesgo-beneficio del tratamiento.

La indicación o continuidad de estatinas debe individualizars e según estado funcional, expectativa de vida y preferencias del paciente.

Asimismo, la valoración geriátrica integral representa una herramienta fundamental para orientar decisiones terapéuticas en adultos mayores.

Finalmente, resulta necesario desarrollar más estudios específicos en población geriátrica avanzada que permitan establecer recomendaciones clínicas basadas en evidencia sólida.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. World Health Organization. Cardiovascular diseases (CVDs). Geneva: WHO, 2023.
  2. Cholesterol Treatment Trialists’ Collaboration. Efficacy and safety of statin therapy in older people: a meta-analysis. Lancet. 2019,393(10170):407-15.
  3. Katzung BG. Basic and clinical pharmacology. 15th ed. New York: McGraw-Hill, 2021.
  4. Afilalo J, Duque G, Steele R, Jukema JW, de Craen AJM, Eisenberg MJ. Statins for secondary prevention in elderly patients. J Am Coll Cardiol. 2008,51(1):37-45.
  5. Orkaby AR, Gaziano JM. Time to expand prevention trials in older adults. J Am Geriatr Soc. 2019,67(2):219-21.
  6. Stroes ES, Thompson PD, Corsini A, Vladutiu GD, Raal FJ, Ray KK, et al. Statin-associated muscle symptoms. Eur Heart J. 2015,36(17):1012-22.
  7. Clegg A, Young J, Iliffe S, Rikkert MO, Rockwood K. Frailty in elderly people. Lancet. 2013,381(9868):752-62.

 

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