Impacto multisistémico de la respiración oral en la edad pediátrica: una revisión de la literatura

11 julio 2026

Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.97.94.001

 

AUTORES

  1. Esther Maiso Merino. Pediatra C.S. Corella. Navarra, España.
  2. Álvaro Ramos Fernández. Médico de Familia. C.S. Arnedo. La Rioja, España.

 

RESUMEN

La respiración oral (RO) en pediatría es una adaptación patológica compleja que altera el desarrollo craneofacial, postural y sistémico del niño. Más allá de la hipertrofia adenoamigdalar, existen factores ambientales que están consolidando este hábito funcional nocivo desde etapas tempranas; como son el uso prolongado de tetinas, la alimentación de consistencia blanda y la cronicidad de procesos catarrales. Esta revisión pretende analizar el impacto multisistémico de la RO, destacando las maloclusiones dentofaciales (síndrome dolicofacial y paladar ojival), las compensaciones posturales y las repercusiones en el neurodesarrollo. Se concluye que el éxito terapéutico no depende únicamente de la resolución quirúrgica, sino de una detección precoz en Atención Primaria y de una intervención multidisciplinar coordinada (otorrinolaringología, odontopediatría y logopedia), con el fin de reeducar el hábito neuromuscular.

PALABRAS CLAVE

Respiración bucal, pediatría, obstrucción de las vías respiratorias, desarrollo maxilofacial.

ABSTRACT

Mouth breathing (MB) in pediatrics is a complex pathological adaptation that alters the child’s craniofacial, postural, and systemic development. Beyond adenotonsillar hypertrophy, environmental factors are consolidating this harmful functional habit from early stages, such as the prolonged use of artificial teats, soft-textured diets, and chronic common colds. This review aims to analyze the multisystemic impact of MB, highlighting dentofacial malocclusions (dolichofacial syndrome and high-arched palate), postural compensations, and neurodevelopmental repercussions. It is concluded that therapeutic success depends not only on surgical resolution, but also on early detection in Primary Care and a coordinated multidisciplinary intervention (otolaryngology, pediatric dentistry, and speech therapy) in order to reeducate the neuromuscular habit.

KEY WORDS

Mouth breathing, pediatrics, airway obstruction, maxillofacial development.

INTRODUCCIÓN

La respiración nasal es una función fisiológica vital. El paso del aire por las fosas nasales permite su filtrado, humidificación y calentamiento, además de estimular el desarrollo de los senos paranasales. La respiración oral (RO) se define como la sustitución de este patrón nasal por uno bucal1, en el que más del 25%-30% del aire pasa por la boca en lugar de por la nariz. A menudo se produce debido a una obstrucción de las vías respiratorias superiores, que reduce el flujo de aire nasal y fuerza al aire a entrar total o parcialmente a través de la cavidad oral2.

Su prevalencia en la infancia se encuentra entre el 11-56%2. En pediatría, la RO no es solo un síntoma, sino un síndrome complejo que altera el equilibrio bio-mecánico del crecimiento craneofacial1-3. La detección precoz por parte del personal sanitario es crucial para evitar secuelas permanentes que afecten la calidad de vida del paciente a largo plazo1-6.

METODOLOGÍA

Se realizó una revisión bibliográfica seleccionando una serie de documentos, entre los que se incluyen revisiones de la literatura, artículos de actualización clínica, protocolos institucionales y comunicaciones en congresos de la especialidad con posterior publicación indexada. Para la estrategia de búsqueda se emplearon descriptores específicos. En español se utilizaron los términos «Respiración bucal», «Pediatría», «Maloclusión», «Obstrucción de las vías respiratorias» y «Desarrollo maxilofacial», mientras que en inglés se emplearon «Mouth breathing», «Pediatrics», «Malocclusion», «Airway obstruction» y «Dentofacial development».

Los criterios de inclusión se centraron en estudios publicados principalmente entre los años 2021 y 2025 (ampliado a directrices clínicas de referencia desde 2017), que evaluarán el impacto multisistémico de la respiración oral en pacientes en edad pediátrica (0 a 14 años). Por el contrario, se aplicaron como criterios de exclusión aquellos estudios enfocados en población adulta, o aquellos que no vinculasen directamente la obstrucción de la vía aérea con las alteraciones del desarrollo sistémico o maxilofacial.

DESARROLLO

El establecimiento de la RO como patrón predominante desencadena una serie de adaptaciones morfofuncionales que alteran el equilibrio biológico del niño. El crecimiento de los huesos de la cara está ligado a la función que desempeñan. Cuando la vía nasal se encuentra obstruida, las estructuras óseas y musculares orofaciales se ven obligadas a realizar una compensación inmediata1-3.

Presenta una etiología multifactorial, aunque la contribución exacta de los factores genéticos frente a los ambientales (como el hábito funcional) sigue siendo objeto de debate2. No obstante, la literatura coincide en que este patrón se consolida mediante tres vías principales: la obstrucción anatómica, la morbilidad infecciosa/alérgica y los estímulos funcionales anómalos.

Las obstrucciones anatómicas directas de la vía aérea superior, tales como la hipertrofia de adenoides y amígdalas, pólipos nasales, desviación del tabique nasal o hipertrofia de cornetes constituyen el primer factor desencadenante de la RO1-3. A esta base estructural se suma el impacto de las alergias respiratorias y la morbilidad infecciosa en la primera infancia. La concatenación de procesos catarrales recurrentes o la sinusitis generan un estado de inflamación crónica de la mucosa nasal, lo que obliga al niño a cronificar el uso de la vía oral como mecanismo compensatorio3,5,6. En lo que respecta a los estímulos funcionales, los hábitos orales y el tipo de fuerza mecánica recibida durante el crecimiento juegan un papel importante. La evidencia demuestra que la succión del pecho materno es un ejercicio muscular complejo que promueve el sellado labial y el correcto crecimiento mandibular. Se ha visto que los niños con lactancia materna exclusiva presentan sólo un 9% de riesgo de desarrollar RO7,8. Por el contrario, el uso prolongado de chupetes o biberones (tetinas) de forma persistente —o incluso una mala postura al dormir— altera la dinámica lingual, posicionando la lengua en la zona inferior y disminuyendo la competencia labial1-3,7,8. Además, el exceso de alimentación triturada o de consistencia blanda actúa como un factor de riesgo en la consolidación de este patrón. Dado que la masticación de alimentos sólidos constituye el estímulo mecánico principal para el desarrollo óseo, la hipofunción derivada de una dieta blanda conlleva un déficit de expansión del maxilar, reduciendo el suelo de las fosas nasales y retroalimentando el círculo vicioso de la respiración oral2-4,7.

El fenotipo facial clásico del paciente se caracteriza por un aumento de la altura facial inferior, incompetencia labial con un labio superior corto, e hipotonía del labio inferior, que se presenta grueso y evertido4. La rotación posterior y el descenso de la mandíbula inducen un retrognatismo mandibular1,4. A nivel intraoral, la posición baja y la proyección anterior de la lengua no solo causan mordida abierta, sino que perpetúan el colapso lateral del maxilar por la presión del músculo buccinador. Así, se consolida el paladar ojival y se incrementa el riesgo de maloclusiones complejas, como la mordida cruzada posterior1-3.

La severidad de la obstrucción de la vía aérea determina patrones oclusales diferenciados. La hipertrofia adenoamigdalar severa se vincula con un aumento de la sobremordida horizontal, debido a la proyección anterior compensatoria de la lengua para liberar la vía aérea superior3. En cambio, la hipertrofia leve presenta una asociación significativa con la maloclusión de Clase II según la clasificación de Angle. Esto sugiere que las anomalías estructurales pueden tener lugar incluso en etapas tempranas, antes de que la obstrucción sea clínicamente significativa3. Esta alteración también deteriora el ecosistema de la cavidad oral; con xerostomía y aumento de la prevalencia de caries, enfermedad periodontal y gingivitis crónica2.

Las implicaciones de este patrón van más allá. Para facilitar mecánicamente el flujo aéreo, el paciente adopta de forma inconsciente una postura compensatoria de hiperextensión del cuello y proyección anterior de la cabeza, lo que desencadena una desadaptación postural global2,4.

Otro aspecto relevante es la repercusión en el neurodesarrollo. La RO produce una menor oxigenación y fragmenta la arquitectura del sueño, lo que se traduce clínicamente en irritabilidad, apatía o hiperactividad; de hecho, existe una correlación entre el síndrome del respirador bucal y los diagnósticos erróneos de TDAH5,6. Cuando progresa hacia el Síndrome de Apnea-Hipopnea del Sueño (SAHS), las consecuencias incluyen desde retraso en el crecimiento —debido al mayor esfuerzo respiratorio y la alteración en la secreción de GH— hasta alteraciones cardiovasculares a largo plazo. Todo ello convierte la detección precoz en la consulta de Atención Primaria en una prioridad5.

En la tabla 1 se compara el fenotipo del respirador oral, con los signos de alerta descritos, frente al respirador nasal.

El manejo del paciente con RO en Atención Primaria debe ser protocolizado para evitar derivaciones innecesarias o retrasos diagnósticos. Siguiendo las directrices de la AEPap, el uso sistemático del cuestionario BEARS en las revisiones de salud permite detectar precozmente el ronquido habitual. Ante una sospecha clínica, el cuestionario PSQ de Chervin se establece como la herramienta de cribado para identificar a aquellos pacientes con alta probabilidad de padecer SAHS y que requieren una evaluación preferente por la Unidad de Sueño o el especialista en Otorrinolaringología (ORL)6.

El abordaje de esta patología requiere una visión multidisciplinar donde el tratamiento no debe limitarse a la resolución del obstáculo físico. El éxito terapéutico a largo plazo depende de la actuación coordinada entre la otorrinolaringología, la odontopediatría/ortodoncia y la logopedia2-6 (ver tabla 2).

En este sentido, la intervención del ortodoncista pretende modificar la estructura esquelética alterada en pacientes en crecimiento1,4. Los artículos señalan que procedimientos como la disyunción maxilar (expansión rápida) no solo corrigen el paladar ojival y la mordida cruzada posterior, sino que incrementan el suelo de las fosas nasales, reduciendo la resistencia al flujo aéreo nasal2. El uso de aparatos de avance mandibular permite guiar el crecimiento óseo y corregir el aumento del resalte1-3.

Sin embargo, la corrección estructural es insuficiente si el sistema neuromuscular mantiene la inercia del hábito oral2. A través de la Terapia Miofuncional (TMF), el logopeda aplica ejercicios específicos para tonificar la musculatura perioral —consiguiendo un sellado labial pasivo— y corregir la posición baja de la lengua9. Esto permite automatizar un patrón de deglución maduro, eliminando la proyección lingual anómala que causa la mordida abierta, e instaurar definitivamente la ventilación nasal diurna y nocturna8,9.

DISCUSIÓN

La literatura reciente revela que la RO en la edad pediátrica ha dejado de ser considerada un síntoma local, para entenderse como un trastorno del desarrollo global con un impacto multisistémico3-5. Uno de los hallazgos más relevantes de esta revisión es el replanteamiento del modelo clásico causa-efecto. Tradicionalmente se ha considerado la maloclusión como una secuela tardía de la obstrucción aérea. Sin embargo, actualmente se sugiere un modelo de retroalimentación2,4: mientras que en obstrucciones severas la maloclusión es una consecuencia clara, en casos de hipertrofia leve la morfología oral puede actuar como un factor determinante que inicia y consolida el hábito respiratorio bucal1,3. Por lo tanto, la presencia de una Clase II o una sobremordida aumentada en un paciente con obstrucción leve debe interpretarse como una señal de alarma: una morfología oral que facilita la cronicidad del hábito respiratorio bucal incluso antes de que la obstrucción sea clínicamente evidente1,3.

Más allá de la carga genética y los factores obstructivos tradicionales, los datos actuales destacan la importancia del cambio de hábitos durante la primera infancia. La fuerte asociación protectora de la lactancia materna exclusiva frente al impacto negativo de las tetinas artificiales, sumada a la hipofunción por dietas de consistencia blanda, demuestra que el estilo de vida actual perpetúa un círculo vicioso de falta de función y colapso estructural7,8. Este déficit de estímulo mecánico no solo altera la anatomía local, sino que puede desencadenar trastornos del neurodesarrollo y del sueño. La fragmentación de la arquitectura del sueño y la hipoxia intermitente explican el impacto sistémico, manifestado en alteraciones cardiovasculares, retraso del crecimiento por afectación de la GH y un solapamiento clínico con el TDAH que induce a diagnósticos erróneos2-6.

A pesar de la extensa literatura, revisiones recientes advierten sobre la falta de evidencia de alta calidad debido a la ausencia de criterios diagnósticos estandarizados1. Son necesarios más estudios para desarrollar esquemas diagnósticos basados en la evidencia que permitan una detección precoz antes del pico de crecimiento puberal, momento en el que el impacto sobre el desarrollo maxilofacial se vuelve más difícil de revertir2.

Es fundamental destacar que, si el sistema neuromuscular ha automatizado el hábito oral, la cirugía es solo el inicio del proceso curativo. El paciente mantendrá el hábito si no se asocia un tratamiento ortodóncico y una reeducación miofuncional por parte de logopedia2,9. La coordinación entre niveles asistenciales sigue siendo la principal barrera. A menudo, la derivación es fragmentada o lenta, provocando que las compensaciones ya estén instauradas cuando se inicia el tratamiento2,4.

Por tanto, la evidencia actual subraya la necesidad de establecer protocolos estandarizados de actuación conjunta. Agilizar la intervención multidisciplinar desde el primer signo de sospecha en la consulta de Atención Primaria es la única vía para simplificar los tratamientos posteriores y garantizar la salud integral del paciente pediátrico1-6.

CONCLUSIONES

La RO en la edad pediátrica no debe considerarse un síntoma aislado, sino un síndrome complejo con impacto multisistémico que altera la morfología craneofacial, la postura global y el equilibrio neurocognitivo del paciente si no se interviene a tiempo.

Existe un modelo de retroalimentación donde las maloclusiones leves pueden actuar como factores facilitadores que cronifican el hábito respiratorio bucal, lo que obliga a vigilar estrechamente alteraciones estructurales incipientes.

El impacto de la RO sobre el neurodesarrollo y la calidad del sueño genera un fenotipo conductual que mimetiza al TDAH. El uso sistemático de herramientas de cribado validadas (como los cuestionarios BEARS y PSQ) en la consulta de Atención Primaria puede evitar el sobrediagnóstico y la medicalización errónea de estos pacientes.

La resolución quirúrgica de la obstrucción es insuficiente por sí sola. El éxito terapéutico a largo plazo depende de la intervención temprana y coordinada de otorrinolaringólogo, odontopediatra y logopeda.

Por todo ello, el diseño de protocolos conjuntos y vías de derivación ágiles desde Pediatría de Atención Primaria, permitiría actuar antes del pico de crecimiento puberal para evitar tratamientos más invasivos y costosos en la adolescencia.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Zhao Z, Zheng L, Huang X, Li C, Liu J, Hu Y. Effects of mouth breathing on facial skeletal development in children: a systematic review and meta-analysis. BMC Oral Health. 2021;21(1):108.
  2. Lin L, Zhao T, Qin D, Hua F, He H. The impact of mouth breathing on dentofacial development: A concise review. Front Public Health. 2022;10:929165.
  3. Festa P, Mansi N, Varricchio AM, Marra N, Campanozzi M, De Vincentiis GC, et al. Association between upper airway obstruction and malocclusion in mouth-breathing children. Acta Otorhinolaryngol Ital. 2021;41(5):436-442.
  4. Giovannelli MC, Ibarra Aguilera FG, Martínez Sabio L, Lluch Llagostera C, Veloso Durán A, Guinot Jimeno F, et al. Protocolo de estudio de la prevalencia de maloclusiones asociadas a la respiración oral en pacientes infantiles. Odontol Pediátr. 2025;33(2):93-108.
  5. Gómez-Pastrana D, Álvarez Gil D. Síndrome de apneas-hipopneas durante el sueño. Protoc diagn ter pediatr. 2017;1:237-251.
  6. Cruz Navarro IJ. Ronquido nocturno. En: Guía de Algoritmos en Pediatría de Atención Primaria [en línea]. Madrid: AEPap; 2018 [consultado el 20 Abr 2026]. Disponible en: https://algoritmos.aepap.org
  7. Sojos-Meca AP, Collantes-Acuña JE. Efectos de la alimentación en la salud bucal infantil: Revisión literaria. J Sci MQRInvestigar. 2025;9(2):1-14.
  8. Gómez Gavilán P, Jiménez Márquez C. Hábitos orales en el lactante y su influencia en el patrón respiratorio. Rev Logop Fon Audiol. 2023;43(2):100445.
  9. Díez González O, Renedo Lope R. Caso clínico: intervención logopédica en deglución adaptada a respiración oral. Influencia de respiración en deglución. Rev Logop Fon Audiol. 2024;44(1):100444.

 

ANEXOS

Tabla 1. Diagnóstico Diferencial: Signos de Alerta:

ÁREA DE EVALUACIÓN RESPIRADOR NASAL RESPIRADOR ORAL
Facies Sellado labial espontáneo, rostro armónico Boca entreabierta, labio superior corto, ojeras marcadas
Cavidad Oral Paladar ancho, alineación dental correcta Paladar ojival (estrecho), mordida abierta o cruzada
Postura Alineación eje cabeza-cuello-columna Anteriorización cefálica, hombros caídos (cifosis)
Conducta/Sueño Sueño silencioso, descanso reparador Ronquido, sueño inquieto, posible inatención diurna
Alimentación Masticación eficaz de sólidos Preferencia por alimentos blandos, deglución atípica

 

Tabla 2. Abordaje Multidisciplinar:

ESPECIALISTA FUNCIÓN PRINCIPAL EN EL SÍNDROME OBJETIVO TERAPÉUTICO
Pediatra de AP Detección precoz y cribado Coordinación de derivaciones y seguimiento global
Otorrinolaringólogo Diagnóstico de obstrucción mecánica Restablecer la permeabilidad de la vía aérea superior
Odontopediatra Evaluación del crecimiento maxilofacial Corrección de la estrechez ósea y maloclusiones
Logopeda Terapia miofuncional orofacial Reeducación del hábito, sellado labial y posición lingual
Fisioterapeuta Reeducación postural Corrección de la cadena muscular anterior y posición cervical

 

Publique con nosotros

Indexación de la revista

ID:3540

Últimos artículos